Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Soy tuya
Soy tuya

Soy tuya

Autor: : Rossetica
Género: Romance
Samantha y Aaron creen haber conseguido su final feliz, pero nada en la vida es perfecto. Muy pronto su historia de amor se verá invadida por amenazas, misterios y una venganza jurada. Ellos no imaginan que los acechan desde las sombras, que no hay descanso para quienes vienen a por ellos y que esta vez, atacarán con todo. Celos, intrigas, traición, complots y mucho más amenazará con destrozar lo que ellos han logrado construir juntos. Hasta un gran amor puede tambalearse sobre los caminos del rencor y el suyo no estará exento de la gran amenaza que se cierne sobre ellos. Para Samantha está muy claro que él es su dueño; pero...¿ Podrá Aaron estar seguro de que ella es suya? Soy tuya : Una novela que te hará crear millones de teorías sobre el destino de sus protagonistas y te llevará por los caminos más intrincados de un amor tan fuerte y supremo como ningún otro.

Capítulo 1 Prefacio

Aaron Stanley

En esta ocasión sí voy a matarla y con mis propias manos. No puedo ser indulgente cuando ha vuelto a amanezar a mi esposa a pesar de que hace dos años le perdoné la vida solo bajo la promesa de borrar de su memoria a Samantha.

Conduzco demasiado de prisa por la carretera y soy muy consciente de eso.

Está todo tan oscuro que solo las luces de mi coche alumbran a lo lejos la silueta de una mujer que corre en medio de la noche.

La nota que me ha dejado era muy clara y la condena, pues allí donde dice que espera volver a hacer suya a mi mujer, voy a matarla aunque me encierren de por vida pero mi hija y Sammy serán finalmente libres.

No puedo permitir que el amor de mi vida vuelva a pasar por el mismo calvario otra vez. No de nuevo.

Acelero mi coche todo lo que puedo y siento que estoy cada vez más cerca de conseguirlo.

No freno, ni disminuye mi necesidad de acabar con esta locura que nos está haciendo vivir por segunda vez y entonces en medio de mi desesperación, mientras salivo sin control, llego hasta ella.

No lo pienso dos veces antes de cumplir con mi cometido y respiro profundo una última vez antes de pisar a fondo el acelerador.

Impacto contra su cuerpo y por el golpe, la lanzo unos metros adelante esperando internamente y que Dios me perdone por eso, que esté finalmente muerta.

Samantha

Corro y corro sin parar por la carretera. Tengo miedo pero soy valiente.

Está muy oscuro. No soy capaz de ver casi nada hasta que no lo tengo delante pero es la única manera de salvar mi vida. Y la del hijo que crece en mi vientre.

Aaron ya sabe que vamos a ser padres otra vez y ese es uno de los principales motivos por lo que he hecho esto.

Nancy yace adentro del galpón herida y mientras yo espero que la policía la encuentre y la encierre para siempre, corro lejos de ella sin descanso.

Miro hacia atrás en medio de mi carrera y veo que un coche me persigue demasiado rápido y sé que vienen por mí. No tengo dudas.

Ella no puede hacerlo pero él si. Él tiene que ser quien me persigue y quien también intenta matarme pues ya es demasiado tarde para sobrevivir, cuando impacte contra mí, dejaré este mundo para siempre y conmigo mi hijo.

Las últimas pisadas las doy en zigzag esperando que algún día Aaron vuelva a ser feliz y mi hija con él.

Siento el frenazo del coche y me golpea la realidad: mi tiempo se ha agotado y no puedo más.

Caigo al suelo, todo ha acabado.

Capítulo 2 1

Me atuso el pelo rubio cenizo con esmero frente al espejo de pie de mi habitación y no hay manera de que tome algún tipo de molde.

A mi marido le encanta pero a veces me incomoda que no salga de su estado lacio permanente.

Finalmente desisto y le permito estar como siempre, cayendo libre hasta la mitad de mi espalda.

Termino de maquillarme y me aliso el vestido de cóctel floreado, girando para verme por detrás y me encanta el resultado. La falda ondea alrededor de mis muslos y me felicito internamente por el resultado. Me veo perfecta.

A pesar de ser madre de una niña hermosa de dos años, sigo manteniendo la figura que enamoró a Aaron a primera vista. Cuido que así sea y la luzco siempre que puedo.

Sonrío sin mucha alegría cuando pienso rápidamente en los pesares que vivimos juntos pero que en el fondo nos hicieron ser lo que hoy somos : una pareja que se ama con locura y tiene una familia y una vida perfecta.

Aunque el mundo diga que en la vida la perfección no existe, en la nuestra sí lo hace. Nuestro amor es único y maravilloso. O al menos así lo siento yo.

–Me sigo sorprendiendo a mí mismo de lo hermosa que eres y lo que provocas en mí cada vez que te veo hacer ese gesto tan tuyo frente al espejo.

Lo miro a través del cristal, recostado sobre el marco de la puerta y los brazos cruzados sobre su pecho haciéndolo lucir tan guapo que suspiro enamorada.

–¡Te amo! -susurra dibujando las palabras entre sus labios.

–¡Lo sé! -contesto risueña.

-Han llegado tus padres y Bia y Caleb -informa acercándose a mí.

Mi hermana estaba en la ciudad con mi primo y el suyo (no de sangre claramente),y que es también su marido, y eso siempre era motivo de reunión en mi casa pero hoy era mucho más especial pues mis tíos, después de casi dos años sin vernos luego de aquellos sucesos que no me gusta recordar, habían decidido volver a reunirse en familia con nosotros.

Estábamos todos muy contentos pero algo escépticos. Teníamos una familia peculiar y la última vez que estuvimos juntos, no acabó nada bien.

Jack y Haley, mis tíos, los padres de Cindy y Dustin no habían vuelto a ser los mismo desde que ella casi me mata y a mi hija también, lo que hizo que desde entonces, dos años hace ya, esté internada en un psiquiátrico y prácticamente no los reconozca ni a ellos cuando los ve.

Esperábamos con mucha ilusión que todo saliera bien y este almuerzo en la piscina de mi casa de Londres fuera un éxito y cubriera un poco, con el manto del olvido, el dolor de aquel pasado.

-¿Dónde está Samira? -pregunto por mi hija mientras soy arrastrada a los brazos de Aaron.

-Con su abuela y Cayla -dice él besando mi cuello -.Bianca entrando por la puerta se la soltó a tu padre.

Me besa el cuello y me retuerzo en sus brazos jugando a huir de él. Adoro demasiado cuando su boca se pega a mi cuello y no quiero que se nos vaya de las manos el tonteo.

Cayla es la hija de Bia y tiene una relación amor–odio con la mía. Samira siempre ha sido la consentida de su tía y Cayla cela casi tanto como Caleb, a su madre.

-Tenemos que bajar antes de que las niñas se saquen los ojos.

-Coño, Sammy estoy medio duro ya -me aprieta los pechos y la pelvis, y yo estoy a nada de suplicar.

-Pues ponte bañador y tírate a la piscina cariño que el agua esta fría, porque yo estoy bajando.

Logro escapar de sus brazos y salgo por el pasillo sin detenerme hasta estar lejos de su embrujo. Solo dos besos más necesito para levantarme el vestido y liarla y están mis padres aquí.

Cuando llego al descanso de la escalera, me encuentro al perro en una posición tan increíble, que me dan deseos de hacerle una foto a mi San bernardo como constancia de que consiguió ponerse así.

¡Hey Bobby!

Toco su panza expuesta y es cuando me percato de que no tengo mi móvil.

Tengo clientes importantes de los que estoy esperando confirmación sobre la venta de un chalette de lujo y no puedo permitirme no recibir ese mensaje para avisar a mi asistente de preparar la documentación para mañana mismo. Mucho me ha costado vender esa propiedad y estoy a punto de conseguirlo. No me puedo entretener.

El animal se levanta y me sigue y retomo el camino de regreso a la habitación.

Entonces, cuando estoy a punto de empujar la puerta escucho el sonido de mi teléfono y casi me aplaudo a mi misma por lo atinado de mi decisión.

Empujo con mi mano la madera blanca y cuando se abre del todo la puerta, descubro a Aaron leyendo el mensaje que escuché llegar a mi móvil.

-Es de trabajo, Aaron. ¿Qué haces revisando mi teléfono? -me apresuro a responder.

No es molestia sino asombro lo que me conduce a hacerle la pregunta. Él no suele mirar mi móvil, ni mi correo ni nada desde hace más de un año.

Al inicio del trauma y cuando todavía tenía las pesadillas lo hacía, pero ahora yo pensé que ya teníamos esa fase superada y es evidente que no es así.

–¿Cuántos mensajes de estos has recibido y dime por qué los de seguridad no han sido informados ? -su pregunta es exigente y dictatorial.

Arrugo la frente porque no tengo ni idea de qué habla y me acerco para tomar el aparato y leer lo que jura lo siguiente :

*Ya queda menos para que te vuelva a ver. Me va a encantar tenerte de nuevo *

El número es oculto, o sea que no tengo ni idea de quién lo envió. Y a pesar de la punzada de duda que me entra, soy consciente de que hace mucho que no tenemos enemigos potenciales. Y Cindy sigue en el psiquiátrico.

-A ver, Aaron, primero no he recibido ningún otro mensaje como este, por eso no he tenido nada que informar -me acerco a él y le enmarco el rostro con mis manos -. No enloquezcas que bien puede ser alguien que se equivocó y nada más. Relájate.

-Esto no me gusta, Sammy. Haré que lo investiguen.

–¡Vale! -le doy un pico y él pega nuestras frentes.

-No tengas miedo que no dejaré que se repita, ¿Okay? -se le escucha desesperado y me preocupa en demasía.

-Tranquilízate amor. Estaremos bien.

Alguna inquietud siento pero mi terapeuta me ha enseñado a apartar los pensamientos negativos y evito permitirme el entrar en crisis por cualquier cosa, sobre todo porque Aaron no puede volver a tener aquellas pesadillas que casi le cuestan la vida.

Las cosas estarán bien y eso es todo lo que tengo que repetirme.

-Me doy una ducha y bajo enseguida. Necesito enfriar mi cabeza.

Le conozco lo suficiente para saber que va a llamar a Connor para que investigue un simple mensaje de mi móvil.

-Te espero abajo amor. Me llevo el móvil que aún no tengo noticias de los Hommers.

Tomo el móvil y mientras bajo, reviso y encuentro que él se reenvío el mensaje a su número y no dudo que vuelva a vincular nuestros móviles como hace años atrás.

Es en extremo paranoico pero; si eso va a ayudar a que esté tranquilo, pues perfecto.

Sin embargo no consigo dar un paso más cuando el teléfono vuelve a sonar y otro mensaje similar aparece en mi pantalla.

*Estás hermosa con ese vestido. Voy a enviarte la dirección del sitio donde volveremos a vernos en unos días, no tengas duda de que voy a verte allí. Así que no te resistas a mí y no le digas nada a nadie o tu bebé pagará las consecuencias *

Miro a mi alrededor buscando desde dónde me puede estar observando y no soy capaz de localizar nada ni a nadie en los metros de césped que se observa afuera de los cristales de mi casa.

Presa del repentino pánico, corro escaleras abajo y veo a mi padre con mi hija en brazos caminado hacia la puerta de la calle y una luz roja alumbra un punto en el medio de la espalda de mi hija.

El terror al reconocer la luz de la mira telescópica de un rifle francotirador en la espalda de mi bebé me hace lanzarme sobre mi padre y le arrebato la niña de los brazos, provocando que caigamos al suelo al mismo tiempo que un conocido sonido me aturde los sentidos.

Otro maldito mensaje...

Capítulo 3 2

Aaron

El agua caliente se desliza por mi cuerpo calmando un poco el dolor en mis sienes, pero no mi incertidumbre.

Samantha me oculta algo estoy seguro y voy a averiguar qué es.

Empiezan los conocidos espasmos en la boca de mi estómago y tengo que cerrar los ojos y dejar la boca abierta para respirar por ella, en un vano intento por reducir mis pulsaciones.

Estoy a millón. Asustado y sudando, incluso debajo de la ducha.

Abro mis palmas en la pared de azulejos y dejo caer el agua por mi nuca. Soy un manojo de nervios. Estoy al borde de otra crisis y necesito mis pastillas.

Cierro la ducha y salgo desnudo y chorreando agua por la moqueta hasta el botiquín. Miro mi reflejo en el espejo y parezco un demente. Estoy perdiendo el control por un puto mensaje pero es que sé, que no será solo eso.

Tomo el medicamento y los temblores hacen que el bote de pastillas caiga al lavamanos y recupero las que puedo luchando con mi ansiedad.

¡Joder!

Grito en miente cuantos improperios quiero y entonces, me siento observado y me giro de pronto...

-Coño, Caleb tío. ¿ Qué haces aquí?

El primo de mi mujer me mira frente a frente y se acerca serio. Muy serio.

-Ha llegado una nota para tí y te juro que si descubro que estás engañando a Sammy, te corto la polla.

Arrugo el entrecejo, alcanzo una toalla y me envuelvo la cintura para luego quitarle el papel de la mano.

*Tengo ganas de tí, de nuevo Aaron. No me hagas esperar tanto. Quiero sentirte dentro otra vez*

¡¿Qué mierda es esta?!

-Primero que nada -increpo con roña -no vuelvas a sugerir que sería capaz de engañar a mi mujer y segundo...¿ De dónde ha salido esto?

-Lo dejaron en la puerta para tí y por suerte lo intercepté antes que mi prima... me imagino que sepas la que se va a montar si ella lo descubre.

Chasqueo mi lengua dejando el papel en la isla del baño y me vuelvo a la ducha a acabar lo que empecé para bajar. Esto es ya demasiado extraño.

-Mi mujer sabe que le amo con delirio. Nunca se creería algo así, sabe que jamás lo haría -comento con total firmeza y certeza de lo que digo.

-He subido porque ha pasado algo muy raro allá abajo y viendo este peculiar mensajito, quiero saber si tengo que empezar a preocuparme -se cruza de brazos y se recuesta en el marco de la puerta.

-No sé que ha pasado abajo -explico mientras me enjabono -pero sí, tienes que empezar a preocuparte porque es demasiada casualidad que "La china", salga justamente hoy en libertad y ya estén sucediendo estos extraños episodios.

-Has hablado en plural -murmura inquieto.

Y yo sí que me siento así.

Termino mi baño explicándole lo sucedido con el mensaje al móvil de mi mujer y pienso al mismo tiempo, cosas que no querría tener que pensar jamás.

No estoy para nada orgulloso de haber matado a un ser humano por defender a mi mujer, pero no tenía alternativa.

Aquella noche en la prisión fui a advertirle a esa mujer que dejara en paz a Samantha. Que le pagaría lo que fuera con tal de salvar a mi esposa de su obsesión y las cosas salieron distintas a cómo las había planeado.

Me atacó con un arma improvisada de la prisión y terminé matándola. Sin embargo el imprevisto fue que la china, su amante y la misma mujer que también abusó alguna vez de la mía, lo vió todo y amenazó con vengar la muerte de su pareja y lo que ha pasado hoy, a pesar de que ya ni siquiera vivimos en el mismo país, no puede ser casualidad. Estoy seguro que es ella que viene a por nosotros.

-Maldicion, Aaron -masculla Caleb sentándose en mi cama -. Tienes que decirle a Sammy...

-No puedo -me niego mientras me visto -. Sabes que eso sería un retorno al pasado y ella luchó mucho para superar lo que le hicieron esas mujeres, no puedo llevar allí otra vez.

-¿Y entonces...que harás?

Me abrocho los zapatos y tomo mi móvil para iniciar el protocolo de seguridad.

-¡Connor, en mi oficina esta misma noche!¡Protocolo de emergencia!

Caleb se cubre el rostro con las manos porque sabe que estoy siendo extremista pero no puedo cometer errores. Ahora no.

Sacaré a mi esposa del país, le quitarán su libertad de acción y no podrá hablar con nadie más que la familia, además de que todo lo que haga o diga será monitoreado por el equipo de seguridad.

-Sammy se va a mosquear -me advierte mi amigo con sorna.

-Pero seguirá a mi lado... es mía. Completamente mía y no voy a permitir que nada ni nadie me la quite o la lastime otra vez.

Por mucho que se moleste, ella se mantendrá a mi lado y eso es todo lo que necesito para mantenerla a salvo y a mi hija también.

-Todavía no me has dicho qué fue lo que pasó allá abajo -le recuerdo a Caleb mientras arrugo la nota y la guardo en mi short para llevarla a la trituradora de papeles de mi despacho cuando baje.

-Es que viendo lo que acabas de hacer, no sé como reacciones cuando lo sepas.

Samantha

-¡Pero, hija...!-exclama mi padre ayudándome a levantarme del suelo con Samira en brazos.

-Lo siento papá, es que había una abeja y pensé que picaría a la niña, me resbalé y bueno... al final no fue nada.

Me acomodo la ropa y doy unos saltitos con la niña encima para calmar su llanto. He puesto nerviosa a mi hija y no ha pasado nada, quizás todo sea motivo de mi histeria por unos mensajes que bien pueden ser de un equivocado.

Vivo en una mansión enorme, nadie que no esté dentro de ella puede verme como voy vestida y encima apuntar con un arma es imposible con la cantidad de guardias que tenemos. Si parece esto la casa blanca y yo la primera dama. Es que de seguro tengo incluso más seguridad que ella.

-Pasen tíos, no se queden ahí. Fue un susto nada más.

Nos besamos con cariño, después de tanto tiempo y le sostengo la cabecita a mi hija que aún suspira por el repentino llantén al que la orillé con mi paranoia.

Y entonces veo entrar también a un invitado que no esperaba... mi primo Dustin. El hermano de Cindy.

-Hola, Sammy...estás preciosa. No parece que han pasado dos años de no verte y que linda hija tienes.

Le besa la frente a mi niña y me doy cuenta que mis tíos ni la miraron.

Pero bueno, nunca fuimos muy allegados la verdad y con lo que pasó con su hija, es entendible que sean reservados conmigo.

-¡Oye...! -me detiene Dustin con intriga - Es posible que mis padres no lo comenten pero mi hermana ha escapado del psiquiátrico hace dos días. Te lo digo para que estés atenta.

Aprieto a mi hija contra mí con miedo. Todas las imágenes de la última vez que estuvimos frente a Cindy me regresan de golpe y un escalofríos recorre mi columna indicándome que debo estar alerta y que tal vez ese mensaje sí tiene mucho que ver conmigo.

Entonces, en ese justo instante recuerdo que había llegado otro cuando caí al suelo y que todavía no lo había leído.

El caos se apoderaba de mi vida de nuevo y todo, en una misma mañana. Tal y como antes lo había hecho en una misma noche.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022