Hace quince años, en un accidente automovilístico mi madre murió, al igual que mi futuro hermanito. Eso fue realmente devastador para mi familia, sin embargo, era muy pequeña para darme cuenta de que esa ausencia sumergió a mi padre en la más profunda soledad. Cambió por completo, dejó de sonreír, se apartó de mi lado, se convirtió en un extraño por muchos años. Que compartí en compañía de mi nana Victoria. Pero misteriosamente todo cambio; papá volvió a hacer el de siempre, consiguió un mejor puesto en un importante hospital de Cali y nos mudamos.
En una ciudad nueva, encontré nuevos amigos y una nueva familia.
Papá se había enamorado y estaba pronto a casarse con una viuda con tres hijos.
¿Había notado ese extraño comportamiento antes? ¡No!, ni siquiera tenía idea de lo que era el amor. El tiempo pasó rápido y de un momento a otro me encontraba en la iglesia, portando un hermoso vestido de princesa, muy elegante presenciando la boda de mi padre.
-A partir de ahora, todo será mucho mejor, no estés triste, Laura. Tendrás una familia grande que te querrá muchísimo-. Dijo mi nana, aquella vez.
Viviana Cardona Moreno se convirtió desde ese día en mi madrastra y junto a sus 3 hijos; Martín, Celina y Ramiro, se mudaron a nuestra casa.
No diré que fueron una pesadilla, porque me aceptaron como parte de su familia, me trataron como una hermana más; sobre todo los gemelos Celina y Ramiro que son un año menor. ¿Martín? Pues él es 6 años mayor y desde el primer día me trato con mucho amor, fue algo así como el super hermano con poderes que te protege y está ahí para lo que necesitas. Podría decir que era feliz y de pronto el infierno se desató.
Conforme pasaron los años, Martín empezó a sobre protegerme, vigilarme y a alejar a todos mis pretendientes. Creí que como hermano mayor era su deber hacer esa clase de escenas por el temor de que me lastimaran. Desde que cumplí quince años me mira diferente, me asusta su manera de actuar.
Mi padre casi nunca está en casa y cuando intento decir lo que sucede me siento estúpida.
-Solo se preocupa por ti como tu hermano mayor. No le veo nada de malo en querer cuidarte. Además, nunca se ha equivocado respecto a esos niños que te han pretendido. -Me aclaró papá.
¿Y Viviana?, pues, siendo su madre, lo defiende, haciéndome sentir culpable por mis malos pensamientos.
-Laura, desde hace diez años nos hemos convertido en tu familia. Lo que estás insinuando es monstruoso. ¿Cómo puedes pensar que Martín te mira cómo hombre? Lo único que hace es protegerte. Espero que no hayas preocupado a Rodrigo con esta locura. Me siento muy, muy decepcionada de ti.
Luego de esa desastrosa charla, intenté no hacerme más ideas indecentes, pues quizás exageraba. No obstante, hace unos mi nana victoria me abandonó en circunstancias extrañas. Sin lugar a dudas fue un golpe fuerte a mi corazón, después de mi madre, ella es la segunda persona más importante en mi vida; mi segunda mamá y simplemente se fue sin despedirse siquiera, dejándome solo una nota como disculpa por su apresurada partida.
"Mi hermosa niña, espero que puedas disculparme por la manera de irme de tu vida. Tengo una urgencia que no puede esperar. Discúlpame por no poder espérate, mi niña. Cuídate mucho. Te amo muchísimo y siempre estarás en mi corazón. Ojalá Diosito me dé más tiempo para reencontrarnos algún día"
Fueron los peores días de mi vida.
Y como todo no puede ser negro o blanco; apareció Bryan. Fue un flechazo a primera vista. Lo conocí en la escuela por amigos en común; uno de ellos es Ramiro. Bryan tiene 22 años y estudia medicina, a mi padre le agrada, pero Martín lo detesta, siempre está buscando fallas y haciéndolo quedar mal.
Hace unos meses, para mi cumpleaños 19, papá hozo reservaciones en un lujoso restaurante del centro y obviamente que invité a Bryan y a su familia sin que él lo supiera.
Subí a buscar mi bolso sin pensar que todos salían a buscar su posición en los autos, dejándome sola. Cuando regreso a la sala, solamente Martín estaba esperándome.
-Vendrás conmigo, tu novio ya está en el auto. -Dice sonriendo a medias.
-Perfecto-, respondo, adelantándome para salir.
Sin embargo, antes de dar un paso lejos de él me tomó del brazo para dejarme una pequeña advertencia.
- ¡Mientras vivas bajo este techo, él no pondrá un pie dentro! ¡Me oíste Laura! -Dice jaloneando Martín
- ¡Suéltame, imbécil! -me aparto de su agarre- ¿Por qué crees que puedes mandar en mi vida? No eres nadie, yo hago lo que se me da la gana y si Ryan quiere pasar la noche conmigo tú no vas a impedirlo -, expreso llena de rabia.
- ¡Claro que lo impediré! -me desafía llevándome de espaldas contra la pared
- ¿Por qué? - grito entre dientes, mirándolo a los ojos, acariciando la idea de golpearlo.
-¡Por qué te amo, maldita sea! -. Grita paralizándome-Te amo con desesperación como jamás creí amar a nadie. ME vuelves loco ¡acaso no te has dado cuenta de ello!
-Estás demente -lo aparto de mí.
-Pero de amor- me detiene, tomándome fuerte del brazo.
-¡Suéltame! -, intento zafarme de su agarre- jamás existirá algo entre tú y yo.
-Me gustan los retos y sabes que suelo ganarlos.
-¡Déjame! Maldito enfermo- logro soltarme-. Yo no seré nunca parte de tu juego.
-Puedes decir lo que quieras, pero serás mía- toca mi barbilla dejándome congelada -Serás mía al precio que seas.
Por un segundo se nublaron mis sentidos, me ha soltado del brazo, pero parece que tengo los pies pegados al piso. Miro esos ojos verdes angelicales y me queman como si estuviese ardiendo en el infierno. Da un paso hacia mí y al fin retrocedo.
Me obliga a pegar las espaldas a la pared y mientras lo miro aterrada, una sensación indescriptible se apodera de mi cuerpo.
-Te amo, desde hace cuatro años- confiesa-, he luchado por arrancar de mi cabeza estos sentimientos, pero no puedo. Es imposible no sentir cada día, más amor.
-Estás enfermo -. Expreso con miedo -. No puedes amarme.
-En el corazón no se manda, Laura. He luchado por destruir este sentimiento, pero no puedo. Se hace más grande e incontrolable. ¿Por qué no puedes entenderlo? -grita entre dientes colocando sus manos sobre la pared, apegándose a mi cuerpo.
Su calor me quema.
-Nunca pasará nada entre nosotros-, respondo, bajando la mirada, imposibilitada de perderme en su mirada dulce cargada de fuego.
-Lo sé y no tienes que repetirlo -grita lanzando un manotazo a la pared.
Se apega a mi cuerpo, su respiración golpe a mi cara, su perfume inunda mis fosas nasales y el miedo se hace incontrolable, mi cuerpo tiembla y mi respiración se agita. Giro a un lado el rostro al sentir su pene erecto rozándome sobre el vestido.
En eso oí el tiiiiiiiiiiiii- tiiiiiiiiiiiiii del auto y la voz de Bryan acercándose, lo apartaron de mí. De inmediato camino a la salida y abrió la puerta. Mi amado ya está a unos metros.
-¡Bryan! -corro hasta sus brazos. Me envuelve con su calor y me gira con emoción, ignorando la angustia que me consume en ese instante.
- ¿Estás bien? Te veo pálida -Dice mirándome mientras aparta los cabellos de mi rostro.
-No es nada, amor -Digo estampando un beso en sus labios -Solo vi una rata horrible salir de mi habitación y me espanté.
-¡Ay, cariño! -me dice con dulzura acomodándome el cabello. -todo estará bien. Yo mismo mataré a ese animal cuando pueda entrar a tú recámara-susurra a mi oído dejado una pequeña risa.
Instantes después, Martín pasa por nuestro lado y se adelanta.
-Ya es tarde tortoles ¡vámonos! - grita abriendo la puerta del auto.
-Sigo sin agradarle a tu Martí. -Murmura Bryan.
-Debe valerte mierda lo que él piense - respondo.
-Y sigue sin agradarte del todo.
-Tenemos nuestras diferencias por obvias razones -camino hasta el vehículo.
-Me las contarás algún día.
-Tal vez- dejo un respiro antes de mirarlo y sonreír feliz.
Durante el trayecto no pude dejar de reflexionar en lo que dijo Martín, su manera de expresarlo me llena su mirada atravesando mi corazón. No me equivocaba respecto a sus sentimientos, pese a lo que dijeras todos, sabía perfectamente que le gustaba. Cuando era pequeña me sentía protegida por sus cuidados y no puedo negar que adoraba su manera de defenderme de los niños atrevidos, me simpatizaba ir al cine con él y hasta planear travesuras. Jamás creí en algo fuera de lo normal que a mí respecta. Sin embargo, la mirada que ahora tiene es de temer, no deja de observarme por el espejo retrovisor y Bryan no deja de ser tan cariñoso.
-Sigues tensa, amor-Susurra Bryan a mi oído acariciando mis manos.
-No es nada, solo estoy ansiosa por ser mayor de edad.
-Ya lo eres mi cielo.
-Es que los ansiados diecinueve me abren las puertas a otras cosas- digo con picardía.
-No me tientes que soy débil- susurra una vez más a mi oído, dejando un pequeño mordisco en el lóbulo de la oreja, que me provocó un escalofrío exquisito y me hizo palpitar mi centro húmedo.
Reímos un poco y aunque Martín no dejaba de mirarme lo ignoré para besar esos labios deliciosos de mi adorado Bryan. Celina dice que parece un enorme chocolate adictivo ¡Vaya que tiene razón! El tiempo vuela demasiado rápido cuando estoy entre sus brazos y todo, absolutamente todo deja desaparece. Soy infinitamente feliz a su lado.
-Llegamos tortolos. -Dice con desagrado Martín. Sé que ver nuestro espectáculo ahora le duele más.
Bajamos y me di una manita de gato antes de entrar al local del brazo de Bryan mientras Martín echaba chispas delante de nosotros.
Mi familia había preparado una hermosa recepción, me siento una princesa por unas horas y puedo decir que fue la mejor noche de mi vida. Martín no hizo nada para opacar a Bryan y se comportó a la altura de la situación. Pero al momento de la foto en grupo, deslizo su mano por mi cintura y dio un apretón que me acalambro toda. No sé si fueron los nervios o el saber lo que siente por mí, pero ese apretón provocó un cosquilleo en mi vientre que bajo directo a mi entre pierna y mojó mi ropa interior. Y como si fuera poco, al momento de los abrazos susurro a mi oído.
"Te amo más que a mi vida" dejando un beso en mi mejilla.
Era definitivo, Martín ha confesado sus sentimientos y a partir de ahora debo estar consciente de que todo lo que haga será para buscar una oportunidad conmigo. Pero no la tiene, amo a Bryan y esta relación nunca podrá ser. Ante los ojos del mundo este amor es prohibido, en su mundo loco quizá exista esa posibilidad de amarlo, más no en esta vida.
Martín es la clase de hombre que cualquier chica quiere tener en su cama. Es sumamente atractivo, alto, blanco, ojos color avellana, cabello castaño ondulado y tiene buen físico. Sin contar que se la pasa haciendo ejercicios todos los días. No es que sea ciega, pero cuando entrena en casa con su torso desnudo y sus pantalones cortos, luce demasiado bien.
-¡Amor! - la voz dulce de Bryan me saca de esos pensamientos tontos -. Te sientes bien, desde hace unos minutos estas como ida.
-No es nada, solo que esta noche ha sido tan perfecta que aún no puedo creer que sigamos todos aquí sonriendo y mirándonos sin querer matarnos.
-Sé que Martín es muy sobre protector, pero ya sabe que nuestro amor es verdadero. Y terminará por aceptarme del todo.
-Nunca esperes que lo haga.
-Debes darle tiempo, sé que te quiere mucho y...
-Nunca, lo menciones, por favor.
-¿Qué sucede?
-En otro momento te lo diré, lo prometo.
-ok. Pero ya deja de pensar en ello y sonríe un poco, es tu fiesta.
-Quisiera poder estar en otro lugar contigo.
-En una playa desierta, de noche, al pie de una fogata, besándonos sobre unas sábanas blancas - se acerca a mi oído-desnudos, acariciándonos, recorriendo cada centímetro de nuestros cuerpos con la lengua- vuelve a morder mi lóbulo de la oreja.
-¡Joder! Estoy perdiendo el control de mi lucidez. Sabes lo que me provoca en este instante -. Sonríe mirando sus ojos marrones -ir al baño y follar como dos dementes.
-Me adelantaré- sonríe dejando la silla y caminando en dirección del baño.
Segundos después, Celina que ya estaba observándonos a lo lejos, se acerca.
-Adoro verlos así -. Me dice.
-¿Así cómo?
-Tan ardientes, no pueden disimular lo mucha que desean follar.
-Cuida ese vocabulario señorita.
-¡Ay ¡por favor! No soy una niña Laura. Estoy pensando en perder mi virginidad antes de los dieciocho.
-No lo hagas solo por una tendencia universitaria. Hazlo porque te nace hacerlo. Tiene que llegar u momento. Tiene que ser especial - dejo un gran suspiro.,
-Tú y Bryan, aún no se entregan al fuego de su pasión.
-No-. Sonrío
-¿Piensas llegar virgen a la iglesia o qué?
-Quizás - respondo a media sonrisa nerviosa.
Celina se carcajea y me empuja con su codo.
-Ve por él. Te espera. Yo te cubro -dice intentando ser cupido perverso de mis bajos deseos.
-Por nada del mundo permitas que Martín me siga- le advierto.
-Entendido capitán- deja salir su voz seria mientras lleva una mano a la frente, como saludo-, ve y diviértete.
Mi familia disfrutaba de la música y de la pista de baile, así que me puse de pie y corro al baño, confiando en la guardia de Celina.
Al llegar a los servicios higiénicos, Bryan me sorprende al tomarme del brazo y llevarme al interior del baño de hombres. Me besa con pasión y deseo sin darme tiempo de pronunciar una sola palabra. Pero no hace falta hacerlo, mi cuerpo tiembla ansiosa por sentirlo dentro de mí. De un segundo a otro, estoy contra la pared sofocándome entre gemidos placenteros. Baja de mi barbilla al cuello, desliza por mis hombros las tiras de mi vestido rojo y esa maravillosa lengua busca el camino a mis pechos.
-¡oh mi Dios! - balbuceo entre gemidos mientras, besa, chupa y muerde mis pezones con delicadeza.
Mis ojos se cierran y dejo que mi cuerpo se deje llevar por ese infinito placer. Sus manos no dejan de moverse, llegan a mis muslos internos y los acaricia haciéndome temblar las piernas, pero no más cuando estas se deslizan bajo mis bragas y buscan la entrada a mi sexo caliente. Sus dedos se mueven con delicadeza Con el vestido enrollado hasta la cintura, me pone de cara a la pared, arqueo mi espalda mientras sus labios bajan por mis glúteos y sus manos tiran hacia abajo mi tanga, cae al piso y mis piernas se abren para dejar que esa cálida lengua llegue a mi sexo. Su respiración agitada se estrella en la entrada de mi humedad y me hace morder los labios, con dos de sus dedos abre mis pliegues dejando que su lengua traviesa se abra paso y juegue un poco.
Me transporto al cielo, mis oídos se cierran y solo escucho mis latidos cardiacos y la agitación de mi pecho, estoy lista para perder la virginidad en estas estrechas cuatro paredes.
-No te detengas- pido casi sin aliento, con los ojos cerrados ansiando el momento de sentir esa gran polla en mi interior.
Su respiración ahora estalla sobre mi nuca y sus cálidos labios depositan un par de besos acerca de mi oreja, siento la punta de su polla en mi entrada, frota un poco y está por meter todo ese pedazo de carne dura, cuando un par de golpes desesperados en la puerta me paraliza.
-¡BRYAN! ¡Maldito imbécil, voy a matarte!
La voz seca de Martín detuvo mi corazón, Bryan se arregla de precisa mientras que yo sigo paralizada.
-ABRE LA PUERTA O JURO QUE LA TIRARÉ-advierte con ese tono de voz intimidante, siento las manos de Brian sobre mis hombros arreglándome. -Contaré hasta tres y la echaré abajo-. Al fin logro moverme y levantarme la tanga que seguramente él ya había visto en mis tobillos.
-Uno, dos...-Bryan abre la puerta, presuroso y Martín lo derriba con un golpe en la cara, dejo salir un pequeño grito, sin perder tiempo veo como lo levanta por el cuello de la camisa llevándolo contra la pared a un lado del inodoro.
-¡No, Martín! -Grito sujetándolo de los brazos, mi fuerza poco o nada puedo hacer contra su voluntad de querer matar a Bryan, pero algo tengo que hacer -No lo lastimes.
-No me pidas eso- responde furioso-, un hombre que te ama y respeta no te traería a un baño mal oliente para follarte.
-Juro que no hicimos nada-Susurra Bryan a media voz, mientras Martín pone más presión sobre su cuello.
-¡por favor, Martín! ¡Déjalo! -suplico -No pasó nada, te lo juro, no hicimos nada- sigo tirando de su brazo-. YA déjalo, no hagas un escándalo por nada.
-¡por nada! - refuta- Te encierra en un baño como si fueras una cualquiera. No voy a permitirlo-, ahora lleva sus ojos inyectados de odio hacia Bryan- te desenmascaré frente a todos y esta relación llegará a su fin ¡Me oíste, maldito negro!
-Por favor - vuelvo a suplicar-hablamos primero- no sé porque lo dije, quizás el miedo a perder a mi verdadero amor de la manera más estúpida. -hablemos antes de que tomes una decisión.
Martín me mira unos segundos más calmado y aparta sus manos de mi novio.
-¡Lárgate! -le dice sin mirarlo.
-Laura no...
-Dije que te fueras- exige gritando a media voz, ahora mirándolo de reojo -¡vete! antes de que me arrepienta el dejarte ir con las piernas sanas.
Cuando salió del baño volvió a mirarme.
-No pasó nada - vuelvo a aclararle.
-Cómo permites que te trate de esa manera. No eres una cualquiera para entrar a aun baño a follar - se acerca y retrocedo un poco.
-Me equivoqué, no volverá a pasar - digo nerviosa-Es que la emoción del momento.
-¿Emoción? O ganas de arruinar tu vida- se acerca más.
-Bryan no tiene la culpa.
-Deja de defender a ese negro asqueroso. La próxima vez que se atreva a tocarte cerca de mí, le arrancaré el pito y se lo meteré por el culo.
-No lo hicimos -Expreso llorosa pasando mis manos por la cara -no
-La posición en la que los encontré, dice mucho. No vas a mentir para salvar a ese degenerado.
-Las apariencias engañan, no voy a negar que estábamos calientes, pero...
-Sabes que te amo y haces esto aquí, sin importar lo mucho que me duela.
-No hicimos nada.
-Estás mintiendo, cuando le digas a Rodrigo lo que pasó...
-¡por favor, Martín! No le digas nada, no puedes hacer un escándalo por algo que no pasó- Digo muy nerviosa.
-¿Por qué tendría que callar algo tan importante en tu vida? Si dejo que pase la próxima vez, podría verte follando en la calle.
-Te dije que no va a suceder de nuevo. Es que el alcohol, la música, el mismo lugar, la adrenalina de experimentar cosas nuevas, te llevan a errar algunas veces -. Intento minimizar el problema, mientras mis lágrimas ruedan por las mejillas.
-Está bien- deja un suspiro-. No se lo diré hoy - limpia mis lágrimas acariciando mis mejillas.
-Gracias - expreso con tanto temor que siento que la respiración me falla y mis piernas dejan de sentir el piso.
-Pero no te garantizo mi silencio eterno-. Susurra acercándose a mis labios.
Cierro los ojos viéndome ya en un beso de condena. No lo deseaba, pero si sucedía, no podría evitarlo. Si la fiera se calmaba con ello, sus labios rozan los míos, deja un pequeño beso mientras mi grito de terror se ahoga en mi garganta. Luego siento sus labios en mi frente.
-Te amo- afirma-. No voy a robarte un beso, quiero que me los entregues. Porque voy a hacer que me ames.
Martín no dijo nada, pero el resto de la velada estuvo observándome demasiado y Bryan, pues, digamos que se veía intimidado, avergonzado por lo ocurrido.
Horas después llegamos a casa. Mientras la familia pasaba al interior, aprovecho para despedirme de mi amado.
-¿Estarás bien? - interroga apenado.
-No te preocupes por nada- sonrío-. Hable con Martín y todo está bien, sabe que fue un malentendido.
-De todos modos, él y yo nos debemos una charla, no quiero que esta mala relación empeore. ¡Ay! - se lamenta-. Nunca debí llevarte ahí.
-Olvida lo sucedido, fue especial y diferente. Estoy seguro de que ese momento mágico hubiese sido inolvidable- intento calmarlo.
-No me calientes la cabeza, pequeña traviesa -se acerca para dejar un nuevo beso en mis labios- porque romperé las reglas y te haré el amor aquí mismo.
Con un fuerte abrazo y uno de besos que me quitan el aliento, fui directo al mismo cielo. Sin embargo, no fue suficiente esta vez para quitarme esta sensación de asco que me provocó Martín.
-No quiero que te vayas -digo apartándome de sus labios.
-Tampoco quisiera irme, pero tengo que estar mañana súper temprano en el hospital.
-Quisiera que no te fueras.
-Cuando seas mi esposa, estaré las 24 horas del día a tu lado, te aburriré tanto de que suplicaras que te deje sola - sonríe.
-Jamás me aburriré de tu compañía. Te amo tanto.
-Yo muchísimo más - sonríe con ternura-¿Sabes? Te debo una cena especial.
-Lo sé -Digo besándolo otra vez -. Gracias por estar aquí.
-La pasé genial esta noche. Soñaré con esa travesura frustrada por mucho tiempo.
-Creo que seguirá en mi cabeza por siempre.
Tiiiiiiiii -tiiiiiiiiiiii sus padres rompen el encanto. Me deja un abrazo más para luego subirse al auto casi corriendo. Lo vi alejarse y al dar la vuelta, Celina estaba con la mano levantada despidiéndose de Joshiel; hermano de Bryan.
- ¡Ay, qué suerte tienes hermana! -Dice dejando un largo suspiro -Bryan es un amor. Tan lindo, guapo, inteligente, con un cuerpo de esos que te acalambran toda y... ¡Dios! - se estremece-. Un hombre de chocolate que cualquier mujer quisiera tener en su cama. Eres una maldita afortunada.
Celina seguía hablando y lo que dijera no llega a mis oídos, quizás porque solo analizaba esa pequeña escena sospechosa, y en un rápido análisis, tuve la respuesta.
- ¿Desde cuándo te gusta Joshiel?
- ¿Qué? ¡No! Como... es que... Bueno -Tartamudeo nerviosa - ¿Cómo crees?... yo no podría... ¿Se nota demasiado?
-Tranquila, no se lo diré a nadie. -Le susurré al oído antes de entrar.
Se carcajea nerviosa y entra detrás, aseguro la puerta y subimos las escaleras riéndonos bajito, hasta que Martín nos sorprende saliendo de improvisto de su habitación ¡Carajo! Pegué un pequeño sobresalto mirándolo atónita.
-Me adelantaré- dice Celina alejándose a sus aposentos dejándome sola con él.
Tiene los brazos para atrás, como ocultando algo y no deja de mirarme de esa manera tan incómoda y cuando mi corazón está por estallar... ¡Sorpresa! Me extiende una pequeña caja.
-Espero que te guste - dice con dulzura-No quise entregarlo frente a todos.
Ahora me mira con dulzura y dando la media vuelta entra a su habitación cerrando la puerta con suavidad. Me quedo paralizada unos segundos, miro el regalo y camino lentamente hacia mi cuarto. Entonces Celina se asoma por su puerta y me jala al interior de su recámara.
-¡Necesito hablar contigo, es urgente! - balbucea cerrando la puerta.
Aún sigo sorprendida por el inesperado regalo, que camino a la cama y me siento. Sin poder reaccionar.
Nos sentamos y lo primero que mira Celina es el regalo en mis manos. Siempre le gana la curiosidad, así que insistió en que abriera el obsequio, aún más sabiendo que era de Martín.
-¡Ábrelo! Muero por ver que te regaló el malhumorado y mi hermano.
-No creo que debas verlo.
-¿Por qué no?
-Pues... - Es complicado, que tal si es algo que haga notar que está interesado en mí. ¿Qué decirle luego? -Quizás...
-Ya déjate de pretextos y ábrelo ¡vamos, hermanita! No me dejes en ascuas. ¡Ábrelo! ¡Ábrelo!
-Ok.
Ante tanta insistencia no me queda de otra que quitar el papel regalo con cuidado, más bien con temor. El corazón se acelera más y más hasta que estoy abriendo la pequeña caja y ¡Vaya sorpresa! Es un perfume y un juego de aretes con cadena y pulsera.
-¡Dios mío! - grita Celina -. Están hermosos te juro que jamás pensé que Martín tuviese un gusto tan exquisito-. Expresa Celina contentísima-. ¿Qué te sucede? Estás pálida. No te gusta el obsequio.
-Es que no me esperaba esto.
-Quizás creíste que te regalaría una tanga o un gran consolador- suelta la carcajada.
-Que cosas dices, loca-. Expreso, sintiendo que el rubor se apodera de mi cara.
-Diría que, por esa cara roja, es lo que esperabas ¿O me equivoco?
-Pues, te equivocas -le tiro una almohada en la cara-. Aun no entiendo en qué momento te volviste tan mente sucia.
-Culpa a los libros de literatura - se tira sobre la cama abriendo los brazos.
-O diría que las novelas adultas que lees y escuchas cuando piensas que nadie te ve.
-De alguna manera se debe aprender de la vida sexual. Y diría que son candentes, te transportan a un mundo diferente, perfecto, donde todo puede ser posible - suspira-. Puedes pensar que los hombres perfectos la tienen de 25 cm.
-¡Por dios Santo! Eso ya es actor porno y ellos que se lo agrandan.
-esos la tienen más grande- se carcajea.
-Bueno, no voy a hablar de tamaños de pene. No soy una experta en eso.
-Tú no la necesitas, pues ya tienes a Bryan. Ese moreno debe tenerla enorme y no es que me sea curiosa, pero se le nota a simple vista.
-¡Ya! Dejemos los penes para otro momento. Estás hablando de mi novio.
-Pero no vas a negar que la tiene más grande de lo normal. Y por esa cara de perversa que acabas de poner, estoy segura de que ya metiste en tu boca ese enorme chocolate.
Solo cubro mi cara con las manos. Y me carcajeo. No voy a negra que la polla de Bryan pasa los 16 cm, pero tampoco quiero hablar de esto con Celina.
-¡Dios! Podríamos dejar a Bryan fuera de esta absurda conversación-. Vuelvo a sentir que mi cara arde.
-No sientas pena por ser tan afortunada-expresa tomando los aretes y corre hasta el espejo para colocárselos- ¿No te importa, ¿verdad?
-Para nada, úsalos si gustas. Se te ve genial - me pongo de pie y camino hacia ella.
-Pero no tanto como a ti, hermana -dice poniéndolos cerca de mi oreja -¡No puede ser!, estos aretes fueron hechos para ti, se te ven divinos. ¡Por favor póntelos! -pide uniendo sus manos y con esa carita se suplica no puedo negarme.
Me coloqué todo el juego y me envolví en ese exquisito perfume.
-No tanto, me estoy ahogando- le digo.
- ¡Dios! Este perfume es tan delicioso- aspira a mi alrededor-. Le pediré a Martín uno para mi cumpleaños.
-Cambiando de tema, Celina ¿Qué era eso tan importante que querías tratar?
-bueno - me lleva de vuelta a sentarme sobre la cama -. Me gusta Joshiel, en verdad me trae de un ala. Estoy locamente enamorada de ese hermoso moreno.
-Entiendo- esquivo la mirada.
-Como comprenderás el problema es enorme. Sé que Martín odia a Bryan y no sé cómo reaccionará al enterarse de que su hermana de sangre, tiene una relación con el hermano del hombre que más odia.
-Martín no lo odia- dije intentando desviar ese evidente rencor - solo es muy...
-Odioso, celoso y no le agrada nadie que no sea igual a él. No le veo nada de malo a Bryan, a todos nos cae superbién.
- ¿Y él que siente por ti?
-El sentimiento es mutuo ¡Ay, Laura! Te juro que ese chico me derrite, no somos novios oficiales, pero, ya nos hemos besado. -Dice mordiéndose el labio inferior y dejando un gran suspiro se tira en la cama mirando el techo -tengo miedo de lo que pueda pasar cuando me decida a dar ese paso decisivo en mi vida.
- ¿Están saliendo o solo son amigos con derecho?
-Pues, por el momento creo que somos amigos cariñosos, no hemos llegado más lejos que unos besos de fuego- cambia a su voz perversa-. Es tan ardiente que... ufff.
-¿Qué opina Joshiel de esto?
-Me ha confesado que me ama, pero no quiere insistir en una relación formal, hasta que yo esté lista para eso. Piensa que aún soy inmadura y temerosa de pasar al siguiente nivel. Y no puedo decidírselo que es por miedo a mi hermano. Cuando estoy con él estoy con el Jesús en la boca porque pienso que puede aparecer en cualquier momento y golpearme.
-Jamás lo haría, ya eres mayor de edad y puedes decidir a quién amar.
-Pero mientras viva bajo este techo él se considerará con el poder de tomar decisiones en mi vida. Ya quiero irme de aquí, lo juro. No quiero que me separe de él.
-Habla con tu madre y Ramiro sobre lo que sientes, estoy seguro de que mi padre apoyará lo que decidas. ¿Y Martín? Que se vaya a la mierda con sus prejuicios sociales.
Volvimos a reír. Y entonces ese consejo me atravesó el alma. Qué pasaría si yo decido exponer a Martín y su enfermizo amor. ¿Me apoyarían o simplemente aceptarían un romance con él? Para todos él es un partidazo, un modelo de hijo y hermano, Un hombre inteligente, respetuoso, lleno de valores y virtudes. Es prácticamente perfecto y minimizan su fastidio hacia Bryan.
-Hermana! ¿Estás bien? De repente te quedaste perdida en el espacio.
-No es nada, solo que... No sé. Pensé en Martin y en lo molestoso que es con mi relación.
-Te confieso algo tonto hermana, sin que te burles, pero desde hace algunos años he estado celosa de ti. No solo porque puedes estar con el hombre que amas, sino porque Martín te quiere más a ti. Al principio fue duro saber que ya no era la hermana preferida y me sentí hasta apartada. Pero luego me di cuenta de que el amor se puede compartir y que Martín sigue siendo mi hermano y nos quiere por igual- dice un poco melancólica-. Quizás si hablo con él como solía hacerlo hace algunos años, acepte mi relación con Joshiel.
-Jamás lo dudes Celina, todos te amamos -la abrazo -y cuentas con nuestro apoyo incondicional siempre. Más si se trata de dar ese paso decisivo en el amor.
-Te cuento algo aún más loco - me aparta con una sonrisa- Si no tuvieras novio, tú y Martín serian la pareja perfecta, se ven tan lindos juntos.
-¡Ni de broma lo digas! - me aparto- nunca podría, somos familia.
-En serio, unos años atrás llegué a pensar que estaba enamorado de ti. Al principio no toleraba esa idea, pero suponiéndolo bien, parecen hechos el uno para el otro.
Le tiré un almohazo en la cara y ella respondió con uno igual, Celina seguía riendo como si lo que dijo fuera lo más tierno del mundo ¿Quiso lo sea? Solo existe un enorme problema, no lo amo. Mis sentimientos están revueltos, siento temor cuando lo tengo cerca. No puedo apartar de mi cabeza esa mirada en el baño, su manera de acercarse a mí y el que se contuviera, me deja mucho que reflexionar. No hizo una gran escena, como si tramara algo.