- Entonces nos vemos hoy?- Preguntó Sansa asentí con la cabeza antes de comenzar a recoger todas mis cosas.
Mi padre hoy no pasaría por mí ya que tenía un par de reuniones así que tendría que irme caminando a casa, vivía a un par de cuadras así que no me molestaba hacerlo.
- Adiós miss - Me despedí de mi profesora y salí de mi aula, me sentía emocionada en dos días cumpliría al fin los 20 años, mi padre había prometido llevarme a ver departamentos porque ese sería mi obsequio de cumpleaños.
Salí de la Universidad y comencé a caminar para llegar a casa, fruncí el ceño cuando ví dos camionetas pasar a un lado y a otro, mi corazón latió fuertemente y algo me dijo que tenía que esconderme pero otra parte de mí me dijo que estaba exagerando.
Una van de color gris separó junto a mí mientras pasaba por un callejón, comencé a caminar lo más rápido que pude dos hombres se bajaron de ahí, intenté correr pero ellos me atraparon, uno de ellos me cargó entre sus brazos comencé a patalear a gritar esperando que alguien quizás pudiera ayudarme, incluso antes de darme cuenta ya me habían lanzado dentro de aquella camioneta, mi espalda pegó fuertemente contra aquel piso de metal.
Me arrinconé tratando de alejarme todo lo que podía de aquellos hombres.
¿Por qué estaban haciendo esto?!
Quienes eran ellos?
Y antes de que pudiera decir cualquier cosa tenía un pañuelo en la nariz, intenté no respirar pero cuando el oxígeno Me faltó comencé a hacerlo inhalando lo que sea que hubiese ahí.
Desperté por el movimiento y los gritos, la cabeza me palpitaba fuerte, los recuerdos llegaron a mi mente, unos hombres me llevaron de aquel callejón.
Abrí los ojos y pude ver que estaba en una especie de jaula con al menos 10 chicas más todas y cada una de ellas estaba en ropa interior, no pude evitar mirar hacia abajo esperando encontrar mi ropa pero yo estaba al igual que ellas semidesnuda.
Me levanté y busque tapar mi desnudez pero no había nada.
- Dónde estamos?- Le pregunté a una chica que estaba sentada en el suelo abrazando sus piernas
- No lo sabemos- apenas levantó su rostro pude ver cómo tenía el ojo morado y el labio un poco partido
La habían golpeado?
Otra chica se levanto del suelo al parecer acaba de despertar al igual que yo, comenzó a gritar y a golpear la reja que nos mantenía de este lado
- Que está sucediendo aquí?!- Un hombre llegó con un arma en la mano, todas nos alejamos de la reja asustadas
- Sacame de aquí!!- Grito la chica
- Haz silencio si no quieres empeorar las cosas- Le ordeno
- Que me saques te dije!!!
El hombre con el arma, abrió aquella reja, tomo a la chica del brazo cerro la reja nuevamente y se la llevó
Me va a sacar de aquí?
Un grito y luego un disparo hizo que todas éramos asustadas
La habían matado?!
Pasos volvieron a escucharse así que todos nos juntamos como si pudiésemos protegernos unas a las otras, una mujer con una pequeña maleta apareció, estaba llena de tatuajes, vestía una ropa bastante corta, el hombre que anteriormente había venido volvió a aparecer esta vez abrió la reja y mejor aquella mujer entrar
- Apúrate!!- le ordenó para luego cerrarla e irse.
Quería tener el valor para poder decirle aquel chico que llamar a mi papá que seguro el le daría todo el dinero que él pidiera para que me dejaran ir, pero tenía miedo de que me pasara lo mismo que le pasó a la chica que gritaba
- vengo a arreglarlas para que estén hermosas para la subastas
Subasta?!
Nos iban a vender
- nos van a subastar?- Preguntó otra chica
- Claro- La tatuada soltó una carcajada como si lo que estuviese viendo fuese normal- ¿Po qué creen que están aquí? Alguien está pagando una deuda o la está vendiendo
- No, conmigo nadie está pagando ninguna deuda a mí solamente me secuestraron y ya-dije tratando de tomar valor
La chica volvió a reír
- eres muy inocente ¿Tú eres alba no es así?- Preguntó. Asentí ¿Cómo ella sabía mi nombre? Quizás porque pudo ver mis pertenencias - mi niña tu caso es el más triste, tu padre tiene una enorme deuda con mi jefe - se acercó a mí comenzó a acariciar mi cabello
Negué eso es imposible
- Mi padre no me mandó a traer aquí - le dije rápidamente
- Claro que lo hizo ¿Cómo crees que mis compañeros dieron contigo? Él les dijo dónde ibas a estar, ellos fueron por ti te trajeron
No, no.
Eso no es verdad
Me alejé de aquella mujer
- No es cierto - susurré más para mí que para ella.
La mujer me tomó de la mano y me llevó hasta la esquina me la dejé a hacerlo es que estaba incompleto shock lo imaginarme que lo que ella estaba diciendo pudiera ser verdad.
Mi padre no podía hacerme esto ¿O si? No, no es mi papá, el me ama, yo soy su niña, ellos solos quieren que pierda la esperanza, ellos solo quieren quebrarme.
- comenzaré contigo
- No- Me alejé de ella pero ella volvió a agarrarme esta vez un poco más fuerte
- si no colaboras te pasará lo mismo que le pasó a la que se llevaron, entonces tú eliges- decidí quedarme quieta me senté en el suelo frente a ella.
Puedes sentir como me maquillaba al terminar me lanzó un vestido al rostro, era uno rojo muy corto ¿Esto es lo que tendría que poner?
Luego de terminar conmigo pasó con la siguiente.
Me fui hasta el final de la celda y me coloqué aquel vestido, podía sentirlo como una segunda piel. Una vez que estuve lista me senté en el suelo a esperar, quizás solo tenía que hacer eso esperar y cuando llegara mi momento a escapar de este lugar.
Papá podrías venir por favor por mí?
Por favor...
Las rejas de aquella celda fueron abiertas y esta vez no había solo un hombre habían cinco.
- van a salir en fila- grito- si alguna desobedece muere, sean educadas, sean amables, no quiero gritos, quiero lágrimas
Todas comenzamos a salir tal cual él nos había ordenado, yo estaba en el medio, seguimos a uno de ellos, no dejaba de mirar todo el sitio tratando de encontrar una salida, si decía que iría al baño podría escaparme.
Nos llevaron a una especie de mini tarima, había un hombre con un pequeño martillo, en las personas frente a nosotros, habían mesas y alrededor de ellas había nombres de diferentes edades.
Ellos estaban aquí para comprarnos?
- buenas noches queridos clientes- escuché la voz del hombre que estaba junto a nosotras dirigiéndose a los hombres frente a nosotras
Sentí como una mano tomaba la mía me aferré a ella la miré era una completa desconocida para mí pero está completa desconocida y yo estábamos viviendo lo mismo al igual que otras ocho chicas.
Quería llorar del pánico que sentía en este momento.
- pude ver una salida- susurró la chica a mi lado- quizás podemos escaparnos
- a mi lado se encuentran 10 hermosas chicas solteras, comencemos con la primera, mía tiene 16 años posiblemente virgen comencemos con $5000- que yo me partí por completo aquella chica solo tenía 16 era una niña
- $5000- un hombre de al menos unos 65 años levantó su pequeña paleta
- $7000- ofreció uno más joven
- $15,000- ofertó nuevamente aquel viejo.
- $15,000 a la una a las 2- sonar El pequeño martillo que tenía en la mano- vendida al Señor Francesco- un llanto comenzó a irse era aquella chica que acabo de ser comprada.
Pude evitar tragar grueso pensar que podía ser mi turno.
Una vez más comencé a ver a las personas que estaban frente a nosotros mientras a lo lejos podía escuchar cómo estaban ofertando por la siguiente candidata, unos ojos verdes se me hicieron muy familiares entre cerré los ojos.
No podía ser cierto
Era papá.
Papá había venido a salvarme, sentí felicidad y esperanza al mismo tiempo, poder salir de este lugar.
- Ayúdame - Le dije sus ojos estaban puestos en mí, pensé que se iba a alegrar o me iba a hacer alguna seña Pero él solo me miraba como si yo fuese una desconocida para él- papá- lo llamé esta vez un poco más alto pero él una vez más volvió a ignorarme.
Era cierto...
Era cierto lo que aquella mujer tatuado había dicho, había sido mi padre que me había entregado.
- alba Isabela- me quedé tiesa al escuchar mi nombre, corazón comenzó a latir tan rápido que sentía que en cualquier momento iba a salir de mi pecho iba a quedar en el suelo- tiene 19 años nunca ha tenido su primera vez solo ha tenido un novio estudiaba administración de empresas es una chica muy risueña que sabe tres idiomas- asco escuchar cómo hablaban de mí como si yo fuese una maldita mercancía, ninguna mercancía y ningún objeto era un ser humano- comencemos con $5000.
- $6000- habló un señor que parecía ser muchísimo mayor que mi padre
Las lágrimas comenzaron a rogar por mis mejillas
- $20,000- ofertó alguien más, no podía ver quién era pero mi mirada se fue directamente a mi padre quien parecía estar celebrando aquel monto
La decepción y el miedo eran aquellos sentimientos que prevalecían dentro de
- vendida el señor Alejandro por $20,000- hicieron sonar aquel martillo un hombre me agarró por el brazo y me hizo bajar de aquel pequeño escenario.
Comencé a llorar desconsoladamente y luego recordé lo que aquella chica había dicho, que ya había encontrado una salida, todo el valor que podía y golpeé fuertemente la entrepierna de aquel hombre que me tenía tomado comencé a correr como si mi vida dependiera de ello de hecho lo hacía, corrí, y solo corrí hasta que pude ver una puerta sentí que mi libertad estaba tan cerca y cuando estaba a punto de llegar a ella unos brazos me tomaron por el abdomen.
- No- grité tratando de soltarme para poder llegar hacia la puerta y correr hacia mi libertad
- tú no te vas a ir a ningún lado- aquella voz, era mi padre él me soltó e hizo que lo mirara directamente hacia la cara- te irás con ese hombre porque con el dinero que me van a dar yo podré pagar lo que debo por fuera, tú solo vas a sonreír y vas a hacer lo que él te pida que hagas
-Por qué me hiciste esto?- pregunté entre lágrimas y antes de que él pudiese responder otro hombre llegó, una bofetada hizo que girar el rostro me tomaron del brazo y me hicieron caminar
- Casi nos haces perder $20,000 pequeña perra!!- exclamó mientras nos dirigíamos a otro lugar salí llorando mientras caminaba sabiendo que mi infierno me esperaba- como lo prometimos aquí está su mercancía- mercancía. Aquel hombre me empujó a los brazos de un señor, no logré ver su rostro pero su olor me hizo recordar al papa de un compañerito de clases, sentí repulsión al comparar al Señor Alejandro con esta bestia que acaba de comprarme como si yo fuese una maldita mercancía- Ya vio que la chiquilla es un poco rebelde pero estoy segura que usted podrá ponerla en cintura.
Siempre mantuve la cabeza abajo ya que sentía miedo no quería ni ver a esta persona, él me tomó del brazo y me hizo caminar, subió una camioneta.
Tenía miedo jamás pensé estar en esta situación.
Cuando la camioneta comenzó a avanzar no dejé de mirar el camino con la intención de aprendermelo y poder huir de aquella casa pero para mi mala suerte aquel hombre luego de unos 5 minutos colocó algo en mi cabeza para que no mirara.
La camioneta se detuvo luego de un tiempo ambos bajamos una vez más me tomó del brazo y me hizo caminar estábamos en una enorme mansión, era claro que tenía mucho dinero como para comprar personas, me hicieron caminar hacia una habitación, y al llegar simplemente me soltó y fue ahí donde pude verle la cara
Era el señor Alejandro
Él me había comprado? Cerro la puerta y se fue sin decirme nada
Comence a llorar una vez más sin saber qué hacer.
La puerta de la habitación se abrió
- Tu?- Pregunté
Marcelo lombardi entró con una sonrisa en el rostro
- Pero mira quién tenemos aquí, alba Isabela al fin te encuentro, fin te tengo en una habitación en mi casa- dijo mientras cerraba la puerta detrás de él, se acercó hacia mí y me agarró fuertemente del cabello para luego lanzarme hacia la cama - dime que no soy el hombre más afortunado
- Por favor déjame ir yo no te he hecho nada Marcelo
- parece rechazarme durante mucho tiempo?- preguntó evidentemente furioso- gusta rechazarme perra?! Te gustó humillarme?! Ahora es mi turno
Un golpe llegó a mi ojo haciendo que gritara, luego volví a tomarme del cabello y bajarme de la cama
- por favor Marcelo
- te acuerdas cuando también te pedía por favor que salieras conmigo, quiero un idiota pensando que el tratarte bien iba a ser que me quisieras, las perras como tú se tienen así arrodilladas pidiendo clemencia, yo sabía que tarde o temprano te tendría así y no te imaginas lo que tengo preparado para ti!!
- Qué significa esto?!
Una voz gruesa y dominante se hizo escuchar en la habitación, no quise ver quién era tenía mis ojos cerrados
- la trajiste para mí yo puedo hacer lo que quiera con ella- Escuché a Marcelo decir
- no esto Marcelo!!- abrí los ojos cuando alguien hizo que me levantara del suelo.
Pude ver que era Alejandro y solo en ese momento es que pude detallarlo un poco más, estaba diferente de la última vez que lo había visto, tenía una pequeña barba blanca de algunos días, cabello era blanco su piel lisa con un par de pecas en la nariz, sus labios algo rosados vestía un traje se veía muy formal.
Era su vestimenta para ir a comprar mujeres seguramente.
- Entonces para qué?
- me prometiste tener descendencia con ella si te la conseguía, aquí está
Comencé a llorar sabiendo que aquellas palabras posiblemente eran mi tumba, me habían comprado para que tuviera sus hijos y si yo no estaba dispuesta a acostarme con él iban a violarme.
- Por favor no- Susurré
- Cállate!!- una vez más Marcelo hizo que girara el rostro - cuando nosotros hablamos las perras callan
- qué diablos te sucede?! Acaso no te di una buena educación
- Ya te dije que compraste a la perra para mí, yo veo que hacer con ella, quedaré nietos pero acaba de llegar todavía puedo divertirme con ella
Lloré en silencio, la mirada de aquel hombre se dirigió a mí
- no fue para esto Marcelo, ven alba te instalaré en otro lugar
- No te atrevas papá tu
- Yo la compré así que yo veo que hacer con ella!!- gritó el hombre, ambos salimos de aquella habitación comencé a seguirlo en silencio tenía miedo que quizás pudiese parecerse un poco a su hijo y si le decía algo que lo hiciera molestar también me golpeara - siento mucho alba de verdad no sabía que él se iba a comportar de esta forma- dijo con una voz dulce el hombre que caminaba junto a mí- yo soy Alejandro y soy el padre de Marcelo - Ya lo sabia
- porque lo hizo? - atreví a preguntar aún cuando ya había escuchado un poco de la conversación entre ellos
- quizás por estúpido
- favor déjeme ir se lo ruego, te prometo que usted y su hijo no me van a ver nunca más en la vida se lo juro pero por favor déjeme ir- él abrió una puerta y me hizo seña que entrara, obedecí - Por favor déjeme libre- dije una vez más pero él cerró la puerta.
Comencé a aventar todo lo que encontraron mi paso mientras lloraba llena de ira de rabia no podía creer como mi padre me había hecho esto.
Cómo era capaz de venderme a mí por dinero ¿Mi madre sabía o también la había engañado como me había engañado a mí toda mi vida?
Mi héroe, el hombre el que jamás dudé resultó que era mi peor enemigo.
Me dejé caer en el suelo, la puerta nuevamente se abrió retrocedí lo más que pude asustada pensando que podría ser Marcelo dispuesto a golpearme pero me sorprendí al ver que era Alejandro tenía una charola de plata en sus manos la cual tenía comida
- sé que no has comido y te traje algo de comida- dijo mientras dejaba la charola en una mesa de noche que estaba al lado de la cama
- No tengo hambre, gracias - dije lo más seria que pude que estaba cansada de rogarle obviamente no me iba a dejar ir.
- igual te la dejaré aquí te prometo que me mandé hacer especialmente para ti no tiene nada que pueda hacerte daño
- tu hijo me hace daño
Me miró con lástima y luego simplemente se fue.
Me acosté en la cama a llorar y no supe en qué momento me quedé dormida
- Despierta!!!- unos movimientos extraños me hicieron abrir los ojos encima de mí estaba Marcela desesperada comencé a moverme Pero él me tenía inmovilizada- Mi padre quiere tener descendencia así que vamos a empezar ya!- dijo con una sonrisa en el rostro, tenía el torso completamente descubierto
- por favor no lo hagas- grité mientras le rogaba- por favor detente.
Cuando intenté moverme nuevamente me di cuenta que me había estado a la cama, tenía las manos y los pies amarrados me sentía tan expuesta y vulnerable
Vi como él se bajó encima de mí y cómo tomaba una tijera, el vestido rojo que me habían dado en aquella subasta aún lo tenía puesto, él se acercó a mí y comenzó a picar lentamente mi vestido dejando mi ropa interior expuesta
- No, voy a parar porque hoy voy hacerte mía- dijo mientras esta vez cortaba mi sostén- mira que tenemos aquí, no te mentiré pensé que las tenías más pequeñas- una carcajada
- ayuda, por favor ayúdenme- grité mientras seguía moviéndome desesperadamente tratando de soltarme las ataduras, las sogas ya comenzaban hacer que mi piel ardiera por el roce tan fuerte.- Alejandro!!- grité esperando que me escuchara y viniera mi rescate como la última vez- ayúdame por favor
- cállate maldita perra!!- gritó Marcelo colocando las tijeras en mi cuello quizás esto sería lo mejor que acabara con mi vida.
La puerta se abrió y pude ver cómo sacaban a Marcelo encima de mí minutos después apareció Alejandro él me desató, y me tapó con una cobija tapando así mi desnudas, me lancé a sus brazos aferrada a él y es que estaba más que segura en sus brazos
- lo lamento tanto salió un momento no pensé que él fuese aprovechar ese tiempo para intentar abusar de ti- Dijo mientras me abrazaba.
- Por favor déjame ir Alejandro por favor- Le rogué entre llantos
No quería esta vida para mí, sabía que esto tarde o temprano iba a suceder, me solté de su abrazo y corrí al baño que estaba en la habitación, comencé a buscar algo que me ayudara con lo que estaba pensando, nada tenía sentido, el no me iba a dejar si y su hijo tarde o temprano iba terminar abusando de mi, eso lo sabía.
No iba a dejar que esto ocurriera, encontré unas navajas me acomodé en la bañera
Oye cómo Alejandro tocaba la puerta.
- alba por favor voy a pedirte algo para que te calmes un poco te prometo que voy a hablar con Marcelo para que esto no vuelva a ocurrir el de ahora en adelante te va a tratar con respeto y va a tratar de ganarse tu amor - lo oi decir confirmándome lo que pensaba
Nada tenía sentido
Nada
Pasé aquella navaja por mi muñeca rápidamente la sangre comenzó a brotar de ella no iba a dejar que Marcelo me violara me iba a seguir ni un segundo más en este lugar así fuese creyendo que acabar con mi vida, pero no iba a permitir que él se saliera con la suya
Comienza a escuchar a lo lejos la voz de Alejandro seguramente intentando convencerme para que abriera la puerta, en mi delirio no puedo evitar imaginarme que tal vez si esto no hubiese pasado hubiese conocido un hombre como Alejandro atractivo cariñoso.
Quizás en otra vida
- quizás en otra vida- susurré
La puerta se abrió de golpe y pude a duras penas ver como Alejandro corría hacia mí
- Que hiciste niña?- preguntó desesperado mientras tomaba una toalla y la colocaba en mi mano, me tomó entre sus brazos fuertes, sentían las nubes, me llevó hasta la cama, y cómo intentaba alejarse de mí pero nadie con la cabeza
- por favor no me dejes, por favor no dejes que me hagan daño, déjame ir y ya
Supongo que no estaría mal morir en los brazos del señor que me tenía enloquecida a los 17 años.