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Tú y Yo a través del tiempo

Tú y Yo a través del tiempo

Autor: : Glenvr
Género: Fantasía
Zoé es la portadora de un símbolo que ha pasado por generación en su familia, ella debe asumir el mando para el que nació destinada, pero toda su vida declinó de esa responsabilidad, no se interesó en aprender a usar sus poderes por acontecimientos de su pasado. ¿Si no quieres algo, por qué tenerlo por obligación? No puedes renunciar a lo que fuiste escogida. Huir es su mejor salida, y luchar entre las consecuencias de lo que hizo en un futuro que fracturó. En el que conoce a nuevas personas, nuevos amigos y el amor. Todo desencadena una serie de acontecimientos con los que ella debe aprender a lidiar. Chloé es una teniente que a odiado a Zoé gran parte de su vida por qué cree que es la responsable de lo que Eterno Gobernante ocasionó desde que ella huyó y justo en el momento que asumió su responsabilidad juró conseguir a su enemigo el cual es un misterio que deben resolver. ¿Pero qué hacer cuando de ella dependen muchas cosas? Las acciones son más importantes para ella, cuando de mantener sus valores se trata. Viejos amigos, viejas heridas, nuevos aliados, todo sale a flote cuando descubre que siente amor por la portadora. Pero cuando todo se complica la decisión final debe tomarla Zoé ¿Qué hará esta vez? ¿Huir o enfrentar su destino?

Capítulo 1 La carta de cumpleaños

Mi dulce Zoé

Ha sido una tradición familiar que el primer regalo al cumplir los diecinueve años sea una carta, yo recibí una de mi madre así como ella recibió la suya, sin duda es una costumbre que me gusta, ya que de esta manera puedes tener parte de la herencia. No debes olvidar que el símbolo además de ser tu defensa también te servirá de ataque, para que de esta forma logres mantener el balance entre la paz y la guerra.

Mientras escribo estas líneas para ti, duermes plácidamente en la cuna, tan pequeña, tan indefensa, pero a su vez llena de fortaleza y eso lo sé porque tu destino se encuentra marcado desde que te llevaba en mi vientre mi dulce niña, por esa razón siempre vas a tener personas que te cuiden y debes confiar ciegamente en Lucca y llegado el momento en Samantha a quien debes otorgarle las cualidades del cuidador.

La responsabilidad que tomaras desde hoy es tan grande como tu espíritu por lo cual quizá llegues a creer no poder con ella y abran días en los que querrás desistir; sé que no será fácil mi amada niña. A lo largo de la historia de nuestros antepasados la portadora siempre ha tenido un don especial con el símbolo, el mío es el futuro. Aunque solo veo fragmentos, sé que cuando estés leyendo esto no estaré a tu lado y mi corazón al escribirte se siente afligido. Eres el milagro de un gran amor y ojalá pudiera abrazarte en este momento.

Hoy eres la dueña de tu destino, nunca olvides que en cada paso marcamos lo que queremos ser y siempre contaras con personas dispuestas a dar todo por ti.

¡Hoy es tu gran día Zoé! Un nuevo comienzo espera por ti.

Con amor Mamá.

Capítulo 2 Escapando de mi destino 1950

A las ocho de la mañana estoy en las afueras del jardín. Justo detrás del castillo debajo del gran árbol. Me gusta la tranquilidad que tengo a esta hora. Solo que hoy a diferencia de los demás días comunes al despertar en mi cama tenía de regalo una carta de mi madre. Al terminar de leerla siento que el mundo se paraliza y solo soy yo en él.

Justo hoy ocho de julio, echo de menos a mi madre más que nunca. Murió cuando yo solo era un bebé. Me críe con mi padre y un cuidador llamado Lucca. Nunca he querido ser la portadora del símbolo una marca que ha pasado de mujer a mujer por generaciones en mi familia. Aunque mi padre se hizo de él cuando mi madre falleció al tener los cinco años el símbolo volvió a mí, como si supiera que tenía la conciencia de usarlo. No se me fue permitido ir a la escuela por mi seguridad así que toda mi educación fue en el castillo.

Cuando cumplí mis dieciséis Lucca me presento a Samantha mi nueva cuidadora. A los dos años Lucca falleció. Eso fue sin duda un fuerte golpe para mí. Aunque estaba acostumbrada a ver a las personas morir por mi culpa, con él no quería que fuera así. Murió por protegerme y aún no sé qué pasó ese día, nadie lo sabe. Solo sé que hoy al igual que a mi madre a él lo echo mucho de menos. Tengo muchas preguntas que no sé si tendrán respuesta.

Mi nombre es Zoé Montana y hoy me vuelvo la líder de una orden de mando y ¡estoy aterrada! Mi padre siempre ha tomado las decisiones difíciles de mi vida y me ha cuidado de todos. ¿Por qué las cosas no las podemos hacer sencillas? Era mi turno de las decisiones difíciles y no las quería.

-Debemos ir a prepararte Zoé, ya son las nueve de la mañana -dijo Samantha, que está justo detrás de mí.

-Como si tuviera alguna elección propia. -Me levanto con un gesto de fastidio, mientras caminamos dentro del castillo en silencio. No me atrevo a mencionar la carta aunque sé que fue ella quien me la dejo.

Samantha ha sido la única persona que nunca he lastimado. La única que puedo decir que es mi amiga. Solo es dos años mayor que yo. Ella es de mirada dulce, pero muy severa a la hora de dar órdenes. Mi seguridad es lo primero y en repetidas ocasiones me ha dicho que daría su vida por mí. Y eso es justo lo que odio. Si pudiera irme lejos de aquí lo haría sin mirar atrás, sé bien que mi padre tiene la autoridad de asumir todo sin problema.

-Debes verte hermosa hoy Zoé -dijo, una vez que estamos en mi habitación y ella está buscando el vestido que llevaré hoy.

-Dices ¿Qué no soy hermosa el resto del tiempo? -pregunto con cierta picardía.

-No... Tú... claro que eres hermosa Zoé -respondió tartamudeando y se sonrojo, desde que la conozco he logrado ruborizarla con comentarios tan simples referentes a mi físico, todo su aspecto autoritario se cae en estos momentos donde parece no tener respuestas-. Solo que ya es tu cumpleaños diecinueve, tienes la edad para que en toda Italia sepa de ti como tanto has esperado -acota.

-Nunca he esperado esto Samantha y sabes bien que si pudiera dárselo a mi padre lo hubiese hecho sin dudarlo ni un segundo -respondo, mientras me coloco el vestido que ella me eligió-, es que ni me gusta esta fecha desde hace mucho -finalizo.

Desde que ella me conoce no me gusta mi cumpleaños, a partir de mis diez años no quise celebrar más el día que nací. Siempre terminaba en muertes o desastres. Mi padre decía que era mi culpa, pero que él arreglaría el problema. Siempre lo hacía y con él me sentía segura, Lucca era más dulce y nunca hablaba cosas de adultos conmigo para el entonces, pero si sé que peleaba con mi padre por lo que me decía. Termine de vestirme para la gran hora esperada, bueno esperada por otros no por mí.

-¡Zoé cuanto más vas a tardar para estar lista! -gritó mi padre fuera de mi habitación.

-Sabe cómo es Zoé para convencerla de vestirse a tiempo señor Eduardo -respondió Samantha-. Ya salimos.

-Las espero abajo, ya dejen de demorar -contestó en tono severo.

Nos reunimos con mi padre abajo sin decir una palabra. El semblante serio de él al verme no me hizo sentir muy segura. Está vistiendo su traje negro impecable como siempre. Las personas lo conocen y le respetan porque lo único que inspira es confianza. «Ojalá estuvieras en mi lugar padre» pensé. Nos dirigimos al gran salón donde se supone que debo salir en pocos minutos a dar la cara por primera vez.

-No debes tener miedo, sé que es difícil y que no quieres esto, pero debes entender que yo puedo seguir tomando las decisiones hija -dijo mi padre mientras me tiene tomada del codo una vez que estamos en el gran salón.

-Lo sé, la verdad me gustaría que esto solo pudieras hacerlo tu papá, ¡no quiero nada de esto lo odio! -dije desviando mi mirada a Samantha.

-Yo siempre estaré aquí, sé lo que sientes recuerda que yo también tuve el símbolo -dijo y miró a Samantha que le hizo una seña de que ya es hora-. Ahora debes salir ahí y dejar después que tu padre se encargue de todo, ¿lo entiendes?

-Lo entiendo, papá.

Me dirijo a la puerta donde esta Samantha que en un susurro alcance a escuchar que me deseo suerte. Las personas gritaban al verme todo era alegría, globos y carteles hermosos con mi nombre. Por primera vez sentí que un montón de extraños me querían. Nunca ni siquiera en mi cumpleaños había escuchado que tantas personas me adoraran. Que estén aquí solo era muestra que mi padre se encargaba bien de la situación. Al castillo no llegaba nadie extraño porque estaba protegido por el símbolo para no ser conseguido por personas ajenas a mí o a mis cuidadores. Hasta que un chico empezó a gritar que las personas estaban muriendo y la multitud se quedó en absoluto silencio. -¡Zoé ayúdanos, tenemos gente enferma muriendo de forma extraña, tienes que hacer algo! -gritaba, y yo me sentía confundida nadie me había dicho nada de lo que él decía, no tenía información. Me quedé helada.

Sentí a mi padre halarme del brazo. Estaba adentro y las personas seguían en total silencio a excepción del chico. No entendía nada y solo corrí a la parte de abajo del castillo mientras Samantha detrás de mí me gritaba que me detuviera. Entre al salón que sería mío justo hoy, aunque solo tenía pinturas de mi padre jamás quise una mía aquí. Lance la puerta, pero Samantha ya me había alcanzado y cerró al entrar.

-Debes calmarte, tu padre se está encargando -dijo con la respiración acelerada.

-¡Que ha sido todo eso!, como está muriendo gente y yo no lo sabía -grité furiosa mientras la miro y su semblante cambia-, ¿puedes explicarme eso Samantha? O ¿Puedes explicarme como mi madre sabía que no estaría conmigo? -Suelto de pronto por la confusión que crecía en mi interior.

-Zoé...-Camina quedando muy cerca de mí-, la verdad es que me entere hace un año de las muertes y esperaba decírtelo de otra manera y en otro momento, pero en virtud de la situación es necesario sepas que estamos en tus manos debes viajar al futuro unos cinco años y averiguar qué está pasando -acota-, sé que te suena irreal, pero aquí no he podido saber cómo las personas mueren quizá un tiempo más adelante ya se sepa, volverás al tiempo y lugar en el que te vas. -Toma mi mano y agrega-: Respecto a tu madre, Lucca solo me dijo que el símbolo te otorga un don especial, el cual solo tú y tu cuidador tienen acceso, pero en forma de apoyo, pero ese solo lo sabrás más adelante por eso tu madre sabía que no estaría hoy contigo -dijo y me miró con compasión.

-¿Cómo sabes que puedo viajar en el tiempo? Si mi madre solo veía el futuro quizá yo pueda hacer lo mismo -le respondí.

-Tú eres especial, Zoé.

Sabía que el símbolo se adapta a las necesidades de su portadora. Su función principal era ayudar a proteger a las personas según fuera mi deseo. Pero irme así era algo que no entendía. Ni siquiera sabía el don de mi madre hasta hoy. A lo largo de mi vida jamás quise aprender a usar mi símbolo. Solo sabía que nadie me podía lastimar a tal punto que ni cortarme en la cocina me hacía sangrar.

-¿Viajar en el tiempo? ¿Cómo te otorgo las cualidades de las que mi madre hablo? -pregunto intentando saciar mi confusión.

-Solo debes sangrar y poner la sangre en el símbolo, es sencillo vuelves aquí de la misma forma, sé que no puedes sangrar porque el símbolo te protege para que nada te pase y nunca te has visto lastimada, pero puedes hacerlo, el símbolo lo entenderá está conectado a ti -Toma mi mano derecha y la presiona de manera delicada-. Las cualidades solo me las otorgarás cuando me creas digna de eso y creas que poner tu vida en mis manos sea lo correcto, el símbolo te lo hará saber, ya tendré tiempo de explicarte. -Me mira de una manera muy dulce intentando calmarme, siempre lo lograba.

-¿Cómo el cuidador tenía acceso? ¿Lucca sabía que ella moriría y no hizo nada? -pregunto.

-No, él no lo sabía, cuando dije que un cuidador tiene acceso me refiero a que sabe lo que sientes, Lucca pudo solo sentir quizá la desesperación de tu madre o la tristeza de saber que no estaría contigo. -Continúa mirándome de forma muy dulce- La ayuda solo si la portadora se lo permite y le cuenta. Cada emoción muy fuerte la vive un cuidador, el dolor más intenso puedes no tenerlo tú y sufrirlo tu cuidador. Ahora que te interesa todo esto podré explicarte con calma de lo que no has querido saber. -La miro incrédula de todo lo que desconocía y lo conectada que estaríamos ella y yo, porque claro que la consideraba digna de tener las cualidades solo no quería que sufriera nunca por mi culpa.

De pronto escucho a mi padre exigiendo que abran la puerta, ya que Samantha la había cerrado. Ella me mira en busca de un permiso para abrirle. -No quiero esto -susurro. Una parte de mí quería irse y no volver y la otra sentía la obligación de ayudar. -Podrás con esto Zoé, yo te ayudaré, cuando practiquemos será sencillo. -Sale una lágrima de mí y ella acaricia mi rostro limpiándola. Le doy la autorización que le abra a mi padre que no dejaba de llamar a la puerta. Mientras camina a abrirle. Sentí que me despedí de Samantha no quería esta responsabilidad, no quería que mi vida fuera más importante que la de ella, no quería ser la que ocasionará su muerte, le tenía mucho afecto, pero ahora tenía una vía de escape. Una donde no lastimaría a nadie más ni siquiera a ella. Mi padre se encargaría de todo mejor que yo, siempre lo había hecho.

Tome un cubierto que estaba en el escritorio y lo pase por mi mano. Me veo sangrar por primera vez. No sentí dolor. Llevó la gota de sangre de mi dedo al símbolo y siento que todo se ha congelado, empiezo a ver rayas y luces. Hasta que ya no veo nada más.

Capítulo 3 Un futuro fracturado 2050

Yo soy Chloé Blake, hija del único general que existe en este país, aunque pudiera decir del mundo, listarse a la resistencia hace mucho es muy fácil y desde que mi padre es el general yo he soñado con servir para ayudar. Mi madre por otro lado siempre prefirió que formara parte de su mundo político, pero no me va la idea de ser alguien que habla mucho y acciona poco.

Hoy se cumplen cien años de la desaparición de Zoé Montana, nadie sabe con exactitud que paso con ella y con el pasar del tiempo todos esperan que en esta fecha de su cumpleaños ella aparezca en el lugar que desapareció; pero esperan a alguien sin rostro nunca nadie logró tener una pintura de ella. Cuando desvaneció el castillo fue fácil de ubicar, convirtiéndose con el pasar de los años en la universidad montana donde ahora la esperan. Aunque de no ser por mis padres yo sin duda estuviera en la universidad moderna donde se estudia artes. Creo que sería la mejor fotógrafa si me fuera sido permitido. Desde que me frustraron mi sueño lo cambie por tener el puesto de mi padre. Solo así podría acabar de raíz las injusticias con las que no estaba de acuerdo.

Lo único positivo de este horrible ocho de julio, es que hoy me nombran teniente de la subdivisión doce, a la cual debo llegar lo antes posible. Cuando salgo de mi habitación no hay nadie en casa, no me sorprende, mi padre siempre está ocupado y mi madre igual. Salgo de la casa y todo está tan tranquilo, la ciudad entera debe estar en la universidad esperando. Presiono unos dígitos en mi brazo y sale la Yen400, la aeromoto que me obsequio mi padre por el nombramiento que conseguí. Es delgada y muy femenina con acabados en oro al igual que el manubrio, la parte de abajo es de bronce y le permite que pueda deslizarse en el aire de forma sutil, pero veloz.

Siempre que salgo de casa, paso por el parque que está de camino a la universidad. Desde hace mucho que es una cosa absurda su utilidad, hace muchos años que no hay niños aquí.

Al llegar a la universidad todo es un caos como todos los años, pero hoy más, ya que se juntaron dos eventos importantes. De pronto siento que alguien me abraza por la cintura.

-Usted está guapísima hoy señorita Blake -susurró Alejandra a mi oído, que lleva más de cinco años queriendo que salga con ella.

-Gracias, Alej -respondo mientras me giro soltándome-. No pierdes oportunidad nunca, pero sabes que odio me toquen sin mi permiso. -Se sonríe y se encoge de hombros.

Alejandra ha sido persistente en que salgamos y en todas las veces me niego. Mi padre la adora porque es la hija de uno de sus amigos coroneles y la sub-capitana del equipo balón al aire un deporte de realidad virtual, donde los equipos se enfrentan y gana el que mantenga más tiempo el balón al aire, pero a pesar de ser virtual el balón es pesado. Mi madre por el contrario no la quiere dice que alguien con tantos tatuajes y el porte musculoso de ella no es lo mejor para mí. Al igual es una buena amiga aunque sus intenciones siempre son otras.

Guardo la aeromoto. -¿Entramos? -le pregunto. Ya estoy acostumbrada a que me reciba y creo que el día que no lo haga me va a parecer extraño. -Contigo entro a donde quieras -me responde. Y sé que el comentario es un intento más de que la note. Cuando vamos de camino, Aurora mi amiga de la infancia me abraza.

-¡Pensé te quedarías dormida! -dijo mientras me suelto de su agarre.

-¡Jamás lo hago! ¿Aurelio ya llegó? -pregunto y ella niega con la cabeza.

Aurelio era el chico que me llevaba igualdad y el único que me podía quitar el puesto. Siempre habíamos tenido rivalidad gracias a que mi padre según él, le quitó el puesto de general al suyo. Motivo por el cual su padre acabó con su vida. Desde ese entonces me culpa y cada vez que puede me hace la vida imposible en cada entrenamiento.

Una vez que estamos cerca de la puerta de la institución es imposible no notar que está llena de personas que ni siquiera estudian acá, todos esperando con flores y hologramas muy luminosos que dicen "Bienvenida Zoé". -Esto será imposible de pasar -dijo Aurora. Y tiene razón las personas no se moverían aunque ella no vendría este año tampoco. -Tengo una manera, pero es por otro lugar, síganme -dijo Alejandra. Aurora me mira y la seguimos no perdíamos nada tampoco. El jardín trasero de la institución era un área restringida porque este era el lugar favorito de la portadora y por una especie de respeto nadie podía pasar.

-¡Imposible! No pasaremos por aquí -sentencio.

-¿Tienes una idea mejor? Nadie lo sabrá y llegaremos a tiempo -dijo Alejandra y Aurora la apoyo.

Desisto porque sé que tenía razón era imposible pasar o podríamos, pero llegaría tarde y yo nunca llego tarde a ningún lugar. Cuando cruzamos, Alejandra nos llevó por una puerta que nos dio acceso por el pasillo justo donde era la oficina de la directora lo que antes era "el salón de la portadora". -Fue como una travesura antes de que seas teniente -bromea Aurora y nos reímos. Ser teniente para mí implica disciplina total. De pronto escuchamos un fuerte sonido como un pitido que provenía del salón de la dirección. Las tres caminamos hacia el lugar con cierto recelo mientras coloco mi mano en el pomo de la puerta y la abro.

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