3 de julio
Andorra
[Benicio]
¡Estoy harto de esta situación! El verme cada día como centro de atención de todos los noticieros y revistas del país es algo que no soporto más. Estoy completamente alejado de todo, encerrado en mi piso en La Vella, Andorra para evitar cualquier confrontación que pueda tener. Estoy aburrido, quiero salir, pero no debo, salgo y los reporteros me persiguen a todos lados, ni siquiera puedo ir a comprar algo de comer al supermercado sin que me pregunten de lo sucedido.
Apago el televisor con el mando a distancia, lo dejo caer sobre el sofá y doy vueltas en mi piso intentando encontrar una solución para todo esto. Mi móvil no deja de sonar, el sonido del timbre me vuelve loco. La noticia está por todas partes, no cabe duda cómo un pequeño desliz te puede desequilibrar a tal grado.
No lo soporto más, ¿cuán caro deberé pagar aquel error? Estoy harto de ser "la oveja negra de la familia" que todo siempre sea mi culpa. Yo solamente me divertía, y parece ser que hasta hacer eso se ha convertido en una mala acción que se ha convertido en el peor error de mi vida.
¿Cómo se supone que debo reparar esto? ¿Cómo se enfrenta una situación así? No puedo pasar escondido en mi piso todo el verano evitando al resto del mundo. Tenía planeado pasar unas vacaciones increíbles junto a mis amigos, pero esto lo ha arruinado absolutamente todo.
Pienso en todas las posibilidades y solo veo una salida... poner tierra de por medio pareciese ser la mejor solución. Quizás si desaparezco del ojo público por un tiempo, las cosas se calmen.
De pronto el escapar de la ciudad donde vivo a otra en Andorra ya no es suficiente, saldría del encierro de mi piso al encierro de otro lugar. Podría ir con mi familia a otra de las propiedades que tenemos y estar con ellos y mi perro, pero igual mi padre, el Marqués, me estaría esperando para dar alguna explicación que en primera no tengo y en segunda no deseo hacer, porque en realidad no sé qué podría decir.
No sé qué fue lo que me llevó a vivir así, quizás no era consciente de las consecuencias que podían tener mis actos. Nunca pensé que una noche de fiesta me llevaría a un problema tan grande. Ella me dijo que todo estaba bien y de pronto, algo que aún no entiendo, la hizo dar esas declaraciones tan fuertes e incorrectas sobre mi y sí, debo admitir que mi mala fama ha ayudado a alimentar este escándalo, pero por primera vez lo que ella asegura, no es verdad.
Ahora, sólo quiero escapar, esconderme, aclarar mi mente y pensar mejor las cosas, no meterme en más problemas y rogar que mi ausencia traiga olvido, calme la situación y al regresar poder volver a ser ese Benicio que todos conocían.
Hago una pequeña maleta con lo necesario, el destino para escapar aún es incierto, pero de lo que si tengo la certeza es de que no deseo estar aquí.
Necesito recuperar la paz que he perdido. Necesito reencontrarme.
[Selene]
Niza, Francia
Otro día más encerrada y aburrida en este edificio al que se supone es mi hogar. Otro verano más donde sólo puedo disfrutar de lejos la tranquilidad del mar y escuchar el ruido de las olas. Estoy harta de leer, de escribir, de dibujar encerrada. Sé que puedo salir al jardín y despejarme un poco pero ya no me es suficiente, en ningún punto del día puedo estar completamente sola. Esta vida está más cerca del encierro que de la libertad.
Mi vida se asemeja a un instructivo de lo que debo o no debo hacer. Cada paso en mi vida ha sido detalladamente calculado, previsto, y hasta descrito. Controlan lo que debo comer, como me debo comportar, qué debo decir y sobre todo cómo debo actuar. Selene Zidan, la hija perfecta, con una vida perfecta, con los modales perfectos; todo esto para encajar en la vida de mi padre.
Quizás el quejarme de mi vida no es lo más justo. Tengo todo lo que una persona pudiese desear, pero al parecer los lujos y el dinero no son lo suficiente para hacerme feliz.
Mi jaula de oro me quita el aire. El oro es brillante pero pesado, como mi vida, que cada día me pesa más. Veo a mi hermano Hazan y me pregunto ¿cómo puede disfrutar de esta vida? ¿Será porque él tiene más libertad que yo? ¿Por qué a él le es permitido tener amigos? ¿Por qué él puede salir sin seis ojos que lo vigilen de cerca?
Quiero algo más que toda esta vida perfectamente planeada. Daría lo que fuese por poder ser capaz de elegir que quiero hacer, como quiero vestirme, con quien quiero casarme, pero sé también que en mi mundo es imposible. Estoy destinada a vivir esta vida, como mi abuela y mi madre lo hicieron; ahora me ha llegado la hora a mi, era inevitable que esto sucediese.
Una noche más donde espero a que todos se duerman para vivir mi único momento de libertad. Me escondo tras mi velo, mi mejor escudo para que nadie me reconozca y así respirar el aire que puedo en absoluta soledad. El mar es mi refugio y la luna mi protección, ¿ritual? ¿Amor por la luna y el mar? ¿Quién sabe? Lo único que sé es que bajo la mirada de la luna y la sensación del mar me siento a salvo de toda esta vida que me ha tocado vivir.
[Benicio]
3 días después: 6 de julio
Han pasado tres días desde que decidí huir de Andorra, el destino elegido ha sido Niza, Francia. Dejo mis maletas las cuales traen lo necesario para mi exilio a un lado y observo mi nuevo pasaporte a la libertad. Es un piso casi vacío, el cual tiene sólo lo esencial; una cama doble, un sofá, un baño, cocina y un amplio balcón con vista a la deslumbrante costa azul, no necesito más o quizás sí; olvidarme de todo.
El piso ofrece una excelente ubicación, no debo caminar tan lejos para comprar lo necesario, está estratégicamente ubicado cerca del área céntrica de la ciudad la cual ofrece variadas opciones de restaurantes, bares, centros comerciales, y mercados.
A pesar de todas las comodidades que tengo, el exilio sigue oliendo a soledad y contra eso no hay lujos que puedan compensarlo. Extraño a mi familia, a mis amigos y ahora mi única conexión que tengo con mi anterior vida cotidiana es mi compañero de cuatro patas, fiel y que nunca ha juzgado mis acciones, Neo.
Me tumbo de espaldas sobre mi nueva cama, que me es extrañamente cómoda y observo el techo en el cual proyecto la pesadilla vivida en este último mes. Las imágenes de ella dando tales declaraciones, llorando y haciendo un drama digno de una actuación de Oscar, para que después los paparazzi me persiguieran por todas partes buscando alguna declaración de mi parte, me han obligado a huir, dándome así momentos de rabia, agobio y ansiedad que me están pasando una cuenta demasiado alta que no se si un día podré saldar.
Estoy exhausto, y sólo quiero dormir para olvidarme un momento de absolutamente todo. La vida en mis sueños ahora sabe mejor que mi realidad.
[...]
Mi inusual, pero común apetito en plena madrugada me hace despertar con la única intención de ir en busca de algo de comer. Me levanto de la cama, acomodo mi camiseta color azul, peino mi cabello desordenado con mis dedos, busco mi cartera sobre la mesita de noche, camino hacia la puerta de entrada, descuelgo las llaves del llavero que cuelga en la pared y salgo de mi nuevo hogar temporal.
La noche es mi aliada para olvidar esta pesadilla gracias a su estrellado y armonioso cielo que parece salido de un cuadro. Camino por las calles de esta ciudad que se ha convertido en mi nueva cómplice, a comparación de La Vella, este lugar parece un desierto. Hay alguna que otra persona yendo y viniendo de alguna fiesta con cara de haberlo pasado de maravilla.
Encuentro en el camino un local que vende comida hecha que está abierto 24 horas y sin dudarlo entró y ordenó algo rápido del menú. Regreso a mi piso con algo de comida y unas cuantas cervezas para mi, y algún que otro bocadillo para Neo con la única intención de no recibir sus quejas.
Salgo al balcón y la vista que ofrece este quinto piso, es algo que no había apreciado en su totalidad cuando lo vi por internet. Me acomodo en una de las sillas que ya venía con el mobiliario de este lugar y aprecio no tan solo la vista del mar, si no también ese relajante sonido de las olas que parece más una música para tranquilizar mis demonios que un simple ruido que es producto de la naturaleza.
Diviso atentamente el paisaje frente a mí, hasta que la naturaleza se ve irrumpida con una silueta femenina que sale del mar. Para mi sorpresa ella se envuelve en una especie de tela que la cubre por completo. Al parecer no soy el único que quiere pasar desapercibido. Lo veo alejándose de la orilla y desapareciendo en la oscuridad de la noche al igual que tantas otras personas vienen y van, pero ella no lo hace de entre las calles si no del mar. Inevitablemente mi mente se cuestiona porque ella ha elegido el mar y nos la calles como lo hacen tantos otros.
Cambiando completamente mi manera de ser no le doy tantas vueltas al misterio de esta mujer y decido dar por terminado mi placer culposo de comer por la madrugada y simplemente vuelvo a entrar al piso para volver a tumbarme en la cama y volver al sitio donde todo es perfecto; mis sueños.
[BENICIO]
El primer amanecer en este lugar que aún siento extraño para mí. He dormido gran parte de la mañana y aún me pesan los ojos sin embargo, otra vez el hambre ha sido mi despertador y sin poder hacer nada debo levantarme, salir del piso y arrastrarme hasta el lugar que descubrí ayer por la noche, esta vez Neo va conmigo, ya que necesita despejarse y caminar un poco, el pobre perro no debe pagar por mi pereza.
Esta vez primero tomo una ducha como un antídoto para que la pereza se vaya de mi cuerpo, me peino decentemente, me colocó un pantalón corto, una camiseta blanca y zapatillas que hacen juego con todo, es lo mejor que puedo hacer por ahora, no tengo muchos deseos de ser un ícono de la moda. Llamó a Neo que se encuentra echado en el balcón, parece ser que el calor lo mantiene ahí, le pongo la correa y salgo del piso.
Los fuertes rayos de sol obligan a que cubra mis ojos con lentes mientras que camino por las calles. El paisaje es muy diferente al de anoche, hay gente ejercitándose, otras yendo a su trabajo, y otras cuantas simplemente van rumbo a la playa. Yo voy seguro porque ya el recorrido me es familiar, aún así, traer a Neo conmigo me obliga a pararme por momentos para que él explore todo lo que está a su alrededor.
Observo detenidamente algunas imágenes de Niza mientras espero y me doy cuenta de lo que me rodea, no sólo son hermosos paisajes, calor y sol, sino también todo tipo de personas. Veo a una pareja peleando cerca de un restaurante y mientras observo trato de imaginarme la situación, suelo hacer eso cuando estoy aburrido, ellos se alejan y detrás del escaparate de lo que parece ser un lujoso restaurante, veo a una chica pasando una situación bastante incómoda, apenas empiezo a imaginarme su historia cuando Neo me da un tirón con la correa y me obliga a moverme
― ¡De acuerdo! Ya nos vamos ― le regaño y continuamos caminando.
Parece ser que Neo no tiene tiempo para imaginar historias. Caminamos unos pasos más pero el patio del restaurante llama mi atención. Atravieso la calle y voy a ver el menú, me agrada y con el hambre que tengo no pienso buscar más rato.
― Bonjour ― me dice una joven de la puerta.
― Bonjour, ¿será posible que mi perro pueda entrar conmigo? ― le pregunto.
Afortunadamente, el restaurante permite la entrada de mascotas y me siento en una de las mesas que se encuentran en el patio, Neo se echa a mi lado y yo le pido que se comporte, no quisiera otro escándalo y llamar la atención de todos.
Ordeno lo que en este momento me apetece, carbohidratos, nada complicado y mientras espero mi comida, bebo una refrescante bebida de verano que me alivia un poco el calor que es una locura. Neo se mueve y yo me agacho un momento para acariciarlo ― tranquilo amigo, te prometo que tú también comerás un poco de lo que ordene. ―
Subo la mirada y por un segundo coincido con la mirada de la chica que parecía que regañaban, en sólo cuestión de segundos ella voltea a ver al señor que está al lado y al ver que venía mi comida me olvido de todo. Apartó unos pedazos de pan para Neo y cuando termino de comer, bajo mi mirada para dárselos, cuando de pronto un cautivador perfume invade mis sentidos, levanto mi mirada de inmediato y puedo ver a la chica saliendo del restaurante. Nunca en mi vida había olido un aroma más hechizante que ese, no es un perfume de marca conocida, de eso estoy seguro, pero ese aroma ha hecho que inexplicablemente me olvide de todo.
Repentinamente, un hombre se acerca y la toma del brazo, puedo notar que se siente incómoda pero segundos después sube a un lujoso auto apartándose de mi vista. Su presencia física ha desaparecido, pero su aroma se queda conmigo.
«¿Quién es esa mujer?» Esa es la pregunta que queda rondando en mi cabeza. Me quedo soñando hasta que Neo se levanta y me lame la mano, creo que ya desea irse.
― Ya nos vamos ― lo acaricio ― sólo pido la cuenta ¿vale?―Y de esta manera termina mi extraña mañana.
[SELENE]
El escaparate de este lujoso restaurante muestra un mundo lleno de oportunidades; gente paseando, otra ejercitándose, y unas cuantas otras simplemente yendo a la playa. En cambio yo estoy sentada frente al importante empresario Abraham Zidan, que cabe destacar que también es mi padre. Le escucho ordenar nuestro almuerzo como si estuviese dándole órdenes a uno más de sus empleados y yo simplemente decido mirar hacia otro lado con tal de no volver a sentirme avergonzada por su manera tan egocéntrica de ser.
Son pocos los minutos que tarda el camarero en tomar nuestra orden y retirarse para dejarme a solas nuevamente con mi padre. Su fuerte mirada color café se fija en mí con autoridad y como siempre, yo me siento igual que cuando era una niña y él me regañaba por alguna de mis travesuras.
―Mañana llegará Sayed con su familia para formalizar el compromiso. Necesito que te comportes a la altura de la situación.― Me advierte como tantas otras veces.
Nuevamente esta opresión en el pecho se hace presente. Una vez más siento que me ahogo. El solo hecho de imaginarme casada con Sayed Nazif me hace sentir angustia. Sé mejor que nadie que este casamiento es una negociación más en su vida; después de todo, el padre de Sayed es socio de mi padre en los casinos.
Quisiera responderle muchísimas cosas; entre ellas que no amo a Sayed y que no quiero casarme con él, pero eso sería simplemente complicarme aún más la vida. Una vez más decido guardar silencio y simplemente mirar hacia otro lado.
Mi visión a través del escaparate ha cambiado esta vez. Ahora hay un hombre sentado allí afuera con su perro, un hermoso labrador color chocolate. El rostro del hombre está cubierto por la manera en la que levanta el menú del restaurante, pero repentinamente lo deja sobre la mesa para mirar a su perro y decirle algo que no logro leer en sus labios. Es un breve instante el que transcurre cuando su mirada se encuentra con la mía, pero mi padre me llama haciendo que deba romper el contacto visual con este desconocido.
― Selene, necesito en verdad que te comportes, esto no es un juego, hay muchísimas cosas en juego en este matrimonio. No quiero ningún tipo de bromas o situaciones incómodas. Ya eres una mujer, no una niña y dentro de un tiempo una esposa con todas las responsabilidades que conlleva ¿Entendido? Ya no quiero que sigas soñando e imaginando otras cosas.―
Estoy tan cansada de que a cada momento me corten las alas. El no poder elegir es la pesadilla más grande de cualquier persona, y lo peor de todo es que esto no es simplemente por seguir las tradiciones de una cultura; este matrimonio concertado es producto de la ambición de dos familias para las cuales sus respectivas fortunas nunca son suficientes.
―Padre, estoy harta que a cada oportunidad que tú tengas me repitas exactamente lo mismo. Soy muy consciente de todo lo que me dices y porque me lo dices. Ya sé perfectamente que soy una más de tus inversiones, ¿de acuerdo?― le digo firme y sin poder soportarlo más quitó la servilleta de mi regazo y me levanto de la silla.
―¡¿Dónde crees que vas Selene?!― Exclama mi padre mientras me marcho.
―Se me ha quitado el apetito, almuerza tu solo mejor.― Me limito a rebatir a medida que me alejo hacia la puerta.
Tan sólo salir del restaurante y sentir esa brisa de aire puro entrando en contacto con mi piel me tranquiliza . Mi corta interacción con la libertad, antes de que el guardaespaldas de mi padre se acerque a mi y me sujete del brazo, obligándome a subirme al auto que como siempre me llevará de nuevo a la prisión donde vivo, esa es la despedida a mi momento de libertad del día. Sin embargo, por alguna razón, sólo puedo pensar en el hombre que estaba con su perro, no sé si fue la manera en que me miró tan profundamente que por un instante me olvidé de todo, hasta de como respirar.
¿Es posible sentirme así por un total desconocido? ¿Es siquiera normal?