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Te Quiero, Sin Inicio Ni Fin

Te Quiero, Sin Inicio Ni Fin

Autor: : PEPITA TERRONEZ
Género: Romance
Lo que inició su historia no fue más que un error. Su matrimonio fue solo un trato comercial entre dos familias. Él perdió a la mujer que amaba y culpó a su esposa. El odio, la ira y la desconfianza llenaron su vida. Pero ninguno de los dos tomó medidas para romper el hielo. Hasta que ella decidió irse, él se dio cuenta de lo que ella significaba para él.

Capítulo 1 Una trampa

Una fresca brisa se coló por las puertas que yacían abiertas en la suite presidencial del club Pasión.

Las elegantes cortinas de seda se mecían con la corriente, y se veía como si bailaran al compás de una dulce melodía. La habitación tenía una hermosa decoración que emanaba paz y tranquilidad para los inquilinos del hotel. En medio de la habitación se encontraba una enorme cama y en ella una pareja desnuda. Sus cuerpos estaban acurrucados el uno contra el otro mientras dormían. Se veían bastante cómodos y de alguna manera, encantadores.

La esbelta figura del hombre estaba esculpida por una musculatura casi perfecta, mejor que la de un modelo. Su rostro también era bastante atractivo. Tenía un par de cejas abultadas que enmarcaban sus ojos. Su nariz recta y respingada y sus labios finos le daban un fascinante contraste a su masculinidad. Su prominente nuez de Adán se movía de vez en cuando mientras dormía. Su cabello estaba desaliñado y le caía sobre su frente, dándole un estilo descuidado a su rostro. Sus musculosos brazos sostenían a la mujer de manera protectora.

Aunque la mujer estaba enredada entre los brazos del hombre con su rostro escondido sobre su pecho, a juzgar por la figura esbelta y la pequeña barbilla que asomaba por debajo del brazo del hombre, parecía ser bastante hermosa. Ella podría medir un poco más de un metro setenta centímetros de altura. Sus largas y estilizadas piernas estaban entrelazadas con las fuertes piernas del hombre. Su delgada cintura provocaba en cualquiera la urgencia de sentir su piel satinada. Sus brazos rodeaban la cintura del hombre. Aquel cuerpo tan delgado, pero inusualmente encantador, hacía que cualquier hombre se enamorara de ella.

La cabeza de Aden Morrison comenzó a punzarle y se sentía muy pesada, por lo que él gimió y trató de presionarse las sienes con el pulgar y el índice. Sentía como si sus párpados estuvieran pegados. No recordaba cuándo había sido la última vez que había bebido de esa forma. Sin embargo, la noche anterior había estado ya justificada, pues había estado de mal humor. El día anterior, su padre le había pedido que regresara a casa para cenar, pero Aden no esperaba que este le obligara a romper con Gianna Cullen. Jamás podría romper con una mujer como ella. Gianna era sin duda alguna su verdadero amor. Al verlo que se había negado, su padre utilizó el puesto de gerente general como moneda de cambio para obligarlo a dejar a su amada. Si no la dejaba, entonces le cedería el puesto de gerente general a su hermano mayor Weston Morrison. El solo pensar en ello hizo que Aden frunciera el ceño.

¡Bah! Sin duda él quería tener ambas cosas, aquel puesto y a la chica. No había nada que lo hiciera cambiar de parecer en cuanto a sus objetivos. Aden se encargaría de conseguir ambas cosas, por las buenas o por las malas.

Él se calmó un poco al pensar en Gianna, por lo que, se abrazó a ella con más fuerza, frotó el lado de su mejilla en su cabeza y usó sus piernas para acercarla hacia él aún más. Al ver que la mujer se acurrucó en sus brazos, el hombre sonrió. Solo su amada podía contentarlo cuando él estaba de mal humor. A pesar de que anoche había bebido demasiado, sin duda se lo había pasado bien. Sin embargo, no sabía si ella estaba lastimada o no.

En ese momento, abrió los ojos y miró a la mujer dormida para despertarla con un beso y a su vez, frunció el ceño. ¡Un momento! Aquella mujer no era su amada. En ese instante, recordó que la noche anterior, esa mujer había estado muy callada y tímida. Entonces, con un movimiento, empujó a la chica lejos de él. Sus pupilas se le dilataron y parecían un par de oscuros estanques sin fondo.

El empujón tan fuerte despertó a la joven.

Janiya Hamilton sintió la brillante luz del sol que iluminaba la habitación y se cubrió los ojos con las manos. A ella también le dolía la cabeza, por lo que frunció el ceño y se frotó las sienes. A su vez, le dolía el cuerpo, sentía como si acabara de correr un maratón. Entonces, gimió y abrió lentamente los ojos.

Comenzó a mirar a su alrededor como si tratara de adivinar a dónde estaba. Pero, antes de que pudiera reaccionar, una mano grande y fuerte la tomó de su delgado cuello.

"¡Cómo fuiste capaz!". Aquella mano le pertenecía a un cuerpo muy sexy. Él era muy guapo y su voz era profunda y muy atractiva, sin embargo Janiya no estaba en la mejor posición como para apreciarla.

"¿Quién eres? ¿Qué es lo que quieres?". La chica estaba haciendo todo lo posible por recordar lo que había sucedido la noche anterior. ¿Por qué todo a su alrededor le parecía tan extraño? ¿Había sido secuestrada?

"¿Crees que por el hecho de subirte a mi cama te convertirás en mi mujer?". Aden estaba tan enojado que apretó su agarre, parecía que la iba a estrangular.

A pesar de que estaba enojado, se percató de que la mujer frente a él era hermosa y eso que ni siquiera estaba maquillada. Pero, el joven había visto ya innumerables bellezas, ¿acaso se pensó que solo por tener un rostro hermoso podía subirse a su cama?

Sin embargo, en esos momentos, Janiya no podía respirar y tenía miedo de morir, por lo que comenzó a luchar con fuerza y trató de obligar al hombre a que la soltara, pero ¿cómo podía una mujer tan frágil escapar ante la fuerza de aquel individuo?

Cuando Aden se dio cuenta de que la mujer se había puesto pálida y de que poco a poco dejaba de luchar, la soltó y se limpió la mano con disgusto.

De inmediato, Janiya llevó sus manos a su cuello y jadeó por aire; comenzó a toser y sus lágrimas comenzaron a correrle por sus mejillas.

El hombre solo observó que no dejaba de toser en la cama. Su rostro parecía amenazador y sus ojos le brillaron con un dejo de disgusto. "Si vuelves a seducirme la próxima vez, me aseguraré de que no vuelvas a ver la luz del día".

Aden no era la persona más inocente ya que Gianna no era la única mujer con la que se había acostado, sin embargo, odiaba que las mujeres intentaran acercarse a él por interés. Las mujeres arribistas definitivamente no le interesaban. Sabía muy bien que su apariencia y su poder atraían a ese tipo de mujeres, como si se tratara de un imán. Aunque muchas intentaban todo tipo de trucos para llamar su atención, ella era la única que había planeado todo cautelosamente y se había subido con éxito a su cama.

Cuando Janiya finalmente pudo recuperar el aliento y la sensación de la muerte desapareció, se dio cuenta de lo que estaba pasando.

Seguía jadeando cuando bajó la cabeza y se vio a sí misma, de pronto, rápidamente agarró la cobija y cubrió su cuerpo desnudo. En ese momento se dio cuenta de por qué le dolía el cuerpo, pues resultaba ser la primera vez que tenía sexo con un hombre. La cara de Janiya estaba roja de la vergüenza pues, ya no era virgen y para su desgracia, no recordaba nada.

Su tesoro más preciado, se lo había llevado el tipo que estaba frente a ella. Le quedaba claro que se había aprovechado y resultaba que ahora se estaba haciendo la víctima. Pero jamás lo perdonaría. "Bastardo, no creas que te saldrás con la tuya. ¿Crees que lo que has hecho... se quedará así? ¡Me violaste! ¿Entiendes? Además, ¡yo no fui quien planeó acostarse contigo! No recuerdo absolutamente nada de lo que pasó. Definitivamente fuiste tú quien me tendió una trampa. Te demandaré y me aseguraré de que te pudras en la cárcel".

Janiya comenzó a mirar a su alrededor frenéticamente y vio un teléfono en la mesita de noche. Rápidamente, lo tomó y marcó el número de policía, pero él le arrebató el teléfono tan pronto presionó el botón de llamada.

Aden se le quedó viendo al teléfono cuya llamada había sido tomada y después la miró y se dio cuenta de que estaba asustada pero también muy enojada. Él frunció el ceño y presintió que definitivamente algo andaba mal.

"¿Comisaría de la ciudad?".

La voz del oficial del policía al otro lado de la línea llegó claramente a los oídos de Janiya, por lo que comenzó a gritar: "¡Auxilio señor! Me encuentro en el club Pasión. ¡Por favor sálveme! ¡Dese prisa!".

Desafortunadamente, el otro cortó la llamada antes de que pudiera completar su oración. Ahora, Janiya no estaba segura de cuánto había escuchado el oficial de policía. Solo podía rezar para que este hubiera escuchado todo lo que ella le había gritado.

Aden se le quedó mirando a la mujer, quien estaba muy enojada, y le dijo de manera tajante: "¿Qué no planeaste todo esto para subirte a mi cama voluntariamente?".

Janiya lo miró atónita y pensó: '¿Quién se cree que es?'. Mientras se miraban el uno al otro, ella se percató de repente de que el hombre que estaba frente a ella le resultaba muy familiar. Definitivamente, lo había visto antes, pero ¿en dónde?

Espera un segundo... ¿Su padre no le había mostrado una foto de él? "¿Qué no eres Aden Morrison, Gerente General del Grupo Glory?".

Aden no dejaba de mirar a la chica. Permanecía callado e inmóvil, parecía una estatua. Trataba de averiguar si ella estaba actuando o si realmente no tenía idea de lo que había sucedido la noche anterior.

Janiya solo miraba a su alrededor. La habitación del hotel estaba decorada de una manera exquisita, lo que denotaba que el lugar era bastante caro. La ropa que se hallaba esparcida en el suelo había sido confeccionada a mano en Italia, por lo que estaba segura de que el hombre frente a ella era sin duda Aden.

"Como ahora estoy segura de que eres el gerente general del Grupo Glory, ¿puedes decirme qué diablos hago aquí? ¿Qué fue lo que pasó entre nosotros?".

Janiya tenía tantas preguntas en su cabeza en ese momento, pero lo que más le importaba era saber lo que hacía ahí. Al notar la expresión de Aden ante la situación, ella se dio cuenta de que quizá él tampoco lo sabía. ¿O habría la posibilidad de que estuviera actuando? Sin duda, estaba muy confundida.

El otro la observaba detenidamente. Por más que la miraba no podía divisar ningún tipo de culpa o actuación en su rostro. No observaba nada más que sus ojos llorosos que reflejaban incomodidad y confusión. Él continuó observándola, sus ojos se llenaban de pánico y se hacían cada vez más grandes.

"Si no sabes por qué estás aquí, entonces, ¿qué es lo que recuerdas?".

Aden desvió su mirada y dirigió su atención hacia la ropa que yacía sobre el suelo. Era evidente que la mujer tenía un muy buen gusto. Cada prenda tenía etiquetas costosas. Definitivamente era una persona adinerada. Como él pertenecía a la clase privilegiada, conocía a todas las chicas de ese círculo en la ciudad Asopool, pero estaba seguro de que no había visto a esta mujer antes.

Al notar que Aden la estaba mirando, Janiya apretó la sábana, se estremeció en la cama y decidió ignorar tanto el dolor como la tristeza que sentía a causa de la pérdida de su virginidad. Se estaba obligando a ordenar sus pensamientos y trataba de ser lo más racional posible en lugar de desorientarse.

Janiya se había graduado en el extranjero y acababa de regresar el día anterior. Su media hermana Jayla le había insistido que se reunieran a cenar. Aunque Janiya estaba cansada debido al viaje, ella pensó que era una buena idea el reunirse en un restaurante que estaba ubicado en el primer piso del club Pasión. Se lo habían estado pasando muy bien, pero, de repente, comenzó a sentirse un poco mareada. Recordaba que Jayla le había dicho que ella había reservado una habitación en el piso de arriba para que descansaran, en caso de que se sintieran cansadas de pronto. Janiya tomó agradecida la tarjeta y se dirigió a la habitación.

Mientras subía las escaleras, sintió que su cabeza le pesaba cada vez más. Tan pronto como encontró el número de la habitación, accedió a ella. Después de hacerlo...

Capítulo 2 La habitación equivocada

Aden ya no pudo esperar para que Janiya recordara lo que había sucedido durante la noche anterior, pues cuando miró su reloj, descubrió que eran más de las ocho y él tenía una reunión importante a las nueve, por lo que debía regresar rápidamente a la oficina.

Entonces, decidió ignorar a la mujer, se puso rápidamente de pie para terminar de vestirse, sacó la chequera del bolsillo interior de su traje, anotó algunos números en una de las hojas y luego la tiró sobre la cama. "No me importa quién eres o por qué estás en mi cama, pero creo que esto es lo que te mereces. Se acabó, así que ahora que sabes quién soy, no esperes nada de mí, ya que, de lo contrario, no me importaría terminar lo que empecé hace unos instantes".

A pesar de que hasta ese momento solo había estado deseando encontrar un agujero para esconderse, Janiya se puso furiosa cuando escuchó las duras palabras de Aden y vio el cheque que le había lanzado. De hecho, la mujer nunca se había sentido tan insultada en su vida y, para el colmo, también había sido amenazada, aunque ella no creía que realmente fuera capaz de estrangularla hasta matarla.

"¿Pero tú quién diablos te crees que eres? Sí, puede ser que seas rico y presumido, pero tampoco te creas tan importante. Además, deberías saber que el dinero no lo es todo y que hay muchas cosas que no puedes comprar con él, ¡sin importar lo mucho que tengas! ¡No necesito tu cheque y espero que sea cierto que no tienes ni idea de por qué estoy aquí y que no me hayas mentido, ya que de lo contrario no tendré piedad contigo, cuésteme lo que me cueste!".

Aquella era la primera vez que Aden escuchaba a alguien amenazarlo. Sin embargo, esa mujer parecía saber lo rico y poderoso que era. 'Bueno', pensó él, 'ella tiene mucha personalidad'.

"Mujer, debo reconocer que tienes una linda figura", dijo el hombre con la única intención de meterse con ella, aunque se quedó atónito cuando esas palabras salieron de su propia boca. Acaso le gustaba... ¿su cuerpo? La verdad era que sí y que, a pesar de lo borracho que había estado durante la noche anterior, podía recordar algunas cosas. '¡Maldita sea! ¡Debo haber bebido demasiado!', pensó él.

Janiya sorprendida y enojada al mismo tiempo, sin saber si debía tomarse aquellas palabras como un cumplido o como un insulto. Además, de todas las cosas que Aden podía decir, la mujer no esperaba que soltara algo así y, al no saber qué contestarle, agarró la colcha con más firmeza para envolver su cuerpo en ella y se encogió en la cama. No obstante, cuando encontró una almohada cerca de su mano, la recogió y se la tiró al hombre.

"¡Cabrón!", exclamó ella en cuanto Aden se dio la vuelta para irse y en ese momento el hombre fue alcanzado por el objeto volador en la espalda, pero al girarse para informarle sobre el precio de su atrevimiento, se detuvo enseguida al ver la sangre que manchaba la sábana y salió de la suite del hotel con una expresión muy confundida en su rostro.

Después de escuchar el golpe de la puerta, Janiya se levantó corriendo y la cerró con llave en cuanto se aseguró de que el hombre realmente se había ido. Luego regresó al dormitorio, se sentó en la cama con las rodillas dobladas y no pudo evitar comenzar a llorar por la situación en la que se encontraba.

'Esta fue mi preciada primera vez y la perdí por culpa de un cabrón. Además, ¿por qué será que no puedo recordar nada? ¿Qué está pasando?', pensó ella y, después de un largo rato, finalmente decidió levantarse de la cama y fue a recoger su bolso del suelo. Luego sacó su teléfono, pero no tenía ni una sola llamada perdida. De hecho, ni siquiera Jayla la había llamado y entonces la mujer se mordió el labio, tratando de recordar qué había sucedido durante la noche anterior. Mientras se vestía rápidamente, su ansiedad aumentaba por momentos y Janiya frotó su dolorida cabeza al darse cuenta de que toda aquella situación le provocaba un mal presentimiento, aunque apartó enseguida esa idea de su mente y se preparó para irse de ese lugar.

La mujer ya no quería quedarse allí por más tiempo y además necesitaba saber la verdad, pero cuando salió de la suite presidencial, se quedó atónita al ver que el número de habitación era el "666" y el que estaba impreso en su tarjeta de acceso era el "999". En ese instante, Janiya recordó que Jayla no había reservado esa habitación y varias escenas de la noche anterior comenzaron a sucederse por su mente, como por ejemplo que había leído mal el número en la tarjeta de acceso y había tomado el ascensor hasta el sexto piso, pero al llegar allí se sintió aún más mareada. Luego se tambaleó hasta la habitación y cuando se apoyó contra la puerta para buscar la llave, descubrió que ya estaba abierta, así que entró directamente.

"¡Fui a la habitación equivocada!", exclamó entonces y, aunque le costaba admitirlo, esa era la verdad. Ahora la mujer estaba enojada consigo misma, pero al mismo tiempo se sentía aliviada, pues era mucho mejor lo que había averiguado que pensar que todo había sido planeado por Jayla.

Después entró en el ascensor sintiéndose un poco mejor a pesar de haber perdido su valiosa virginidad con un extraño solo por haber entrado en la habitación equivocada, convirtiéndose así probablemente en la persona más torpe del mundo.

Mientras tanto, alguien se estaba divirtiendo mirando las imágenes que mostraban cómo ella y Aden entraban y salían de la habitación, sin que ninguno de ellos tuviera ni idea de eso, y esa persona no era otra que Jayla, que se encontraba en la habitación 999.

"Janiya, no esperaba que optaras por quedarte con Aden en detrimento del hombre que había elegido para ti, así que ahora no me culpes por las cosas que van a ocurrir a continuación", dijo ella en voz alta para sí misma, sonriendo y bebiendo elegantemente un poco de vino de la copa que tenía en la mano. Luego hizo una llamada y le dijo a la persona que estaba al otro lado de la línea, "Envía el material que te entregué a los medios de comunicación. Quiero que todo el mundo en la ciudad Asopool sepa que Janiya le ha robado el novio a otra persona y que no es más que una simple amante".

Por otro lado, Janiya regresó a su casa sin poder salir de su asombro y, en cuanto entró por la puerta, su padre le dijo con preocupación, "Niya, ya estás aquí. Jayla dijo que anoche estabas cansada, así que te quedaste a dormir en el hotel. Por fin regresaste del extranjero, pero no has venido a pasar la primera noche en casa. ¿Acaso no sabías lo preocupado que estaría, querida?".

Entonces la joven forzó una sonrisa y sostuvo el brazo de Jedidiah como si nada hubiera pasado mientras le decía, "Papá, ya estoy aquí ahora. Ayer no vine a dormir aquí porque era tarde y no quería molestarte. Por cierto, ¿dónde está Jayla?".

Mirando a su amada hija, Jedidiah sacudió la cabeza y le respondió, "He visto que salió temprano en la mañana, pero no sé dónde está".

Al escuchar eso, Janiya pensó que la suerte estaba de su lado, y es que sabía que si ella le preguntaba algo sobre la noche anterior, realmente no sabría cómo responderle. "Papá, todavía estoy algo cansada, así que quiero subir y descansar", concluyó la mujer y, cuando fue a su habitación, se tiró sobre la cama y hundió la cara en la almohada, reprendiéndose a sí misma, 'Janiya, ¿acaso eres estúpida? Mira que te graduaste de contabilidad en la Universidad de Harvard. ¿Cómo pudiste equivocarte de habitación? ¡Ahora tu virginidad y tu reputación están destruidas!'.

Luego siguió acostada en la cama durante todo el día, pensando en cómo se echaron a perder todos sus hermosos sueños y planes solo por un ridículo error y sintiéndose abrumada por la tristeza.

A la mañana siguiente, la mujer finalmente decidió salir a caminar para relajarse, reflexionar y hacer planes para el futuro, pero antes de que pudiera hacerlo sucedió algo inesperado.

Cuando bajó para avisar a su padre de que iba a dar un paseo, el hombre la llamó a su estudio y, cuando Janiya entró allí, lo encontró sentado detrás de su escritorio y con el periódico frente a él.

"Niya, ¿qué significa esto?", le preguntó Jedidiah con una mirada seria y preocupada, mostrándole el titular de una noticia.

Confundida, la joven tomó el diario y sus ojos se abrieron de par en par mientras la sangre se le escapaba de las mejillas cuando leyó el reportaje señalado por su padre. "El Gerente General del Grupo Glory tiene una nueva novia y es la hija del CEO del Grupo Hamilton", rezaba el título del artículo.

"Janiya, la hija mayor del CEO del Grupo Hamilton, que estaba estudiando en el extranjero, regresó a casa y al cabo de un solo día, se involucró sentimentalmente con el Gerente General del Grupo Glory. Resulta que a esta joven graduada de Harvard no solo le gusta estudiar, sino que también disfruta robándole el novio a otra persona, ya que Aden abandonó a la mujer con la que ha estado saliendo durante los últimos dos años y comenzó a salir con ella. Los dos pasaron una noche romántica en el club Pasión...".

Al final del párrafo, había varias fotografías que mostraban cómo la pareja entraba y salía de la misma habitación y además, el reportero había capturado la mirada avergonzada que la mujer tenía en el rostro mientras se iba del hotel.

Janiya arrugó el periódico y su rostro palideció.

"Niya, solo pasó un día desde tu regreso y tu cara ya aparece en todas las noticias. ¿Cómo pudo suceder algo así? Me cuesta creer que seas esa clase de mujer, así que cuéntame, ¿qué pasó?", le preguntó su padre, pues aunque la adoraba, era muy estricto con ella en cuanto a su educación.

Sin embargo, Janiya no sabía cómo explicarle al hombre lo que había pasado y solo pudo decir con voz ahogada, "Papá, esto no es lo que parece. No sé cómo explicarlo, pero yo no le robé el novio a nadie. Yo no soy... la amante de Aden. Yo...".

"¿Entonces este artículo es falso?", le preguntó Jedidiah aliviado.

Capítulo 3 La amenaza de un padre

Janiya no podía mirar a su padre a los ojos y no dijo nada porque no podía mentir. Aunque no le había robado el novio a nadie, lo que había pasado en el club Pasión no podía borrarlo.

Jedidiah se sintió triste al mirar que su hija permanecía en silencio. "Niya, sé que eres una chicuela aún, sin embargo, ¿sabes cuánto afectará a tu reputación lo que ha pasado? No voy a obligarte a hacer nada. Sin embargo, voy a pedirle a la familia Morrison que se haga cargo de lo que ha sucedido".

"Por favor, no lo hagas papá. No sabes lo que haces en realidad. Lo que pasó fue mi culpa. Yo... yo fui quien entró en la habitación equivocada", murmuró Janiya en voz muy baja, pero Jedidiah la escuchó con claridad.

Este la miró con incredulidad. Lo único que sentía era lástima por su querida hija.

El día anterior él le había mostrado fotos de los jóvenes talentos de la ciudad Asopool. Aden había sido, sin duda, uno de ellos. Si Janiya hubiera mostrado interés en él, habría organizado todo para que hubiesen tenido una cita. Sin embargo, ella se negó al mirar su fotografía. Sentía que quería tener la libertad de poder elegir a su propio novio. Sin embargo, no se esperaba que aquel accidente tuviera lugar.

"Niya, ¿qué vas a hacer para lidiar con eso?". Jedidiah sabía muy bien lo orgullosa que era su hija. En esos momentos, quería escuchar qué era lo que pensaba al respecto.

"Papá, por favor olvídalo. Todo lo que sucedió es mi culpa, sin embargo, quiero que te quede claro que nunca fue mi intención el robarle el novio a nadie. Además, Aden no me interesa en lo absoluto". Janiya solo deseaba que todo terminara lo antes posible.

"Niya, tienes que saber que, en el campo empresarial, Aden es una estrella en ascenso. Si te gusta, puedo crear oportunidades para ustedes. Pero si no te gusta, haré lo posible por suprimir las noticias. Así que no te preocupes. No permitiré que nadie te lastime".

"Muchas gracias, papá. Pero, de verdad, espero poder tener libertad a elegir yo misma al hombre correcto", Janiya había sido muy clara en ese punto. Su mayor deseo era casarse con un hombre que la amara con locura y viceversa.

Mientras tanto, en la villa de los Morrison, Mason Morrison miraba sonriendo a Aden, quien estaba de pie frente a él. "Entonces, Aden, tal parece que en quien estás interesado es en la hija del señor Hamilton. No me extraña que no te interesaras en ninguna de las mujeres que invité. ¿Por qué no me lo dijiste antes? Quiero que la traigas a cenar alguna noche".

Aunque Mason no conocía a Janiya, conocía a su padre y eso era suficiente. La esposa de Aden sin duda tenía que pertenecer al mismo estrato social que la familia Morrison.

Ante esto, su hijo frunció el ceño y dijo: "Papá, no tengo nada que ver con Janiya. Gianna es la única en quien estoy interesado y lo único que quiero es casarme con ella".

"¿Así que no tienes nada que ver con Janiya? Entonces, ¿qué significan estas fotos? Ella pertenece a la familia Hamilton. ¿Crees que puedes quitártela de encima tan fácilmente? Déjame decirte una cosa. A mí no me importa si tienes o no una relación con Janiya, ella es la única que puede ser tu esposa. En cuanto a Gianna, sabes que nunca permitiré que se case con un miembro de nuestra familia".

Mason apoyó los antebrazos en la mesa y se le quedó viendo a Aden muy serio. Segundos después, le dijo en tono firme: "Llamaré al señor Hamilton de inmediato. Si no te casas con Janiya, me encargaré de que Gianna desaparezca. Además de eso, una persona que no tiene una mente firme definitivamente no puede llevar una empresa. Le pediré a Weston que tome tu puesto".

Aden miró a su padre con incredulidad, tenía los ojos llenos de ira. "No me voy a casar con Janiya. Si haces desaparecer a Gianna, me encargaré de que Janiya desaparezca también. Sabes que lo único que quiero es casarme con Gianna".

Mason se levantó y le arrojó encima los documentos que tenía a mano. "Idiota, ¿cómo te atreves a ir en contra mía? ¿Entonces vas a deshacerte de Janiya? Si lo haces, al día siguiente habrá otra mujer que elegiré para ti".

Aden se quedó helado. Al parecer, así estaba la situación, él solo quería a Gianna. Sin embargo, sabía que incluso si Janiya desapareciera, Mason le buscaría otra candidata para que fuera su esposa. A su padre no le importaba en realidad con quien se desposara, mientras la familia de esa mujer fuera tan poderosa y rica como la familia Morrison, y pudiera ayudar a hacer crecer su negocio.

Una vez que salió de la residencia de los Morrison, Aden se sintió más que frustrado. Entonces, se subió a su coche y condujo sin rumbo fijo por la ciudad. Iba recordando lo que había sucedido el día anterior en el hotel y llegó a la conclusión de que Janiya lo había orquestado todo. Definitivamente, lo que buscaba era molestarlo y atraparlo para que se casaran. Por un momento, había creído que ella era una persona valiente y con personalidad, sin embargo, al parecer se trataba de una mujer calculadora y cruel.

El joven tenía que encontrar la forma de salir de su situación, así que llamó a la única persona en la que confiaba. "Lachlan, quiero que todas las noticias sobre mí y Janiya desaparezcan de inmediato, no me importa lo que tengas que hacer para lograrlo".

Una vez que colgó el teléfono, Aden condujo hacia su casa. Gianna debía estar preocupada, ya que lo había estado llamando. Tenía que hablar con ella y aclararlo todo.

Tan pronto como llegó, se quitó la corbata y el saco. Gianna se sentó en el sofá de la sala y lo volteó a ver con los ojos llenos de lágrimas. Al hombre se le rompió el corazón al verla sollozar del dolor.

"Aden, pensé que jamás regresarías". A él se le rompió el corazón al percatarse de sus ojos llorosos y al escucharla sollozar, por lo cual se sentó junto a ella y la tomó entre sus brazos; la besó en la cabeza y le susurró: "No seas tontuela, ¿a dónde podría ir si no es aquí? Deja de pensar en tonterías, ya estoy aquí y me encargaré de todo. Solo recuerda un par de cosas. Tú eres la única mujer en mi vida y te casarás conmigo".

Aden hizo bastante hincapié en sus palabras. En ese momento, no supo si lo que había dicho era para tranquilizar a Gianna o solo se estaba tratando de convencer a sí mismo.

"Me siento tan aliviada de escuchar lo que me dices. Te amo, Aden". Entonces, lo miró y le preguntó: "¿Qué hay de esa noticia...? ¿Es verdad lo que dice sobre ti y la señorita Hamilton...?".

Pero antes de que pudiera terminar su oración, el otro la interrumpió diciendo, "Deja de hacerte ideas. Ya es muy tarde. Es hora de que te vayas a tu habitación para que descanses".

A pesar de que Gianna estaba decepcionada, no lo demostró. Ella lo conocía bien. Le quedaba muy claro lo que podía preguntarle y lo que no.

En realidad estaba muy intrigada y celosa en el fondo. Después de todo, Janiya era miembro de la familia Hamilton, que era tan poderosa como la familia de Aden. Además de eso, era una mujer deslumbrante, ya que tenía rasgos muy finos y una figura perfecta. Janiya era sin duda alguna, más hermosa que ella, y era precisamente por ello que Gianna no podía dejar de estar preocupada y de sentir celos al respecto. Sin embargo, ella había sido bastante habilidosa para ocultar sus emociones.

"Cariño, quiero que me lleves cargando a mi habitación". Al decir eso, la chica extendió los brazos, hizo un puchero y actuó como una niña malcriada.

Al mirarla, Aden se rio, entonces la cogió y se la llevó al dormitorio.

Gianna hundió su rostro entre los brazos de su novio. Fue hasta ese momento que se sintió segura y pensó: '¡Aden, me pertenece!'.

Ellos dos habían sido compañeros en la universidad. Gianna venía de una familia pobre, sin embargo, Aden pertenecía a una familia muy poderosa. Todo apuntaba a que no había posibilidad de que se llegaran a conocer, pero un día ella lo salvó de un accidente. A partir de entonces fue que se enamoraron.

No habría tenido oportunidad de estar a su lado, de no ser porque ella había arriesgado su vida para salvarlo.

Por otro lado, los planes de viaje de Janiya se habían arruinado repentinamente. Así que decidió quedarse en casa todo el día para no ser acosada por los reporteros acampados fuera de su domicilio. Porque, a pesar de que estos reporteros eran muy atrevidos, jamás osarían meterse en la villa de los Hamilton.

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