En la ciudad Y una chica de: ojos negro, cabello castillo oscuro, piel canela, con una nariz pequeña, boca pequeña y labios gruesos, se mira al espejo.
-"¿Será que este vestido será el elegido para esta noche donde será una espectacular noche?...".
me pregunto viéndome al espejo.
-Marta ya estas lista.
La llamo su amiga Gissel, que estaba desesperada por salir de ahí; sin saber como acepto esa salida con ella, ya que a ella no le gustaba mucho las salidas donde se incluyan: bar, antros o algún tipo de esas actividades, pero ahi estaba ella queriendo consolar a su amiga, que después de todo sufrió la última vez en el amor no podía negarse a salir, después de todo ella quería verla feliz.
Después de un rato Marta salió luciendo un vestido color champa arriba de la rodilla, que se movía al andar de sus caderas, quien podía pensar que esa chica traviesas estaba pasando por un mal amor en estos momentos.
Al verla reluciente como si nada pasara; Gissel se acercó y preguntó:
-¿estas segura de lo que vas hacer?
Marta la miró y contestó:
-Nunca estuve tan segura en mi vida.
Las dos salieron del departamento a cenar, para después seguir con el plan que tenían.
La noche era muy joven y prometedora; ella por fin iba a tomar venganza después de lo sucedido y que mejor demostrando que no hay nada mejor que ver a tu enemigo con desesperación, rogando y suplicando.
-Esta será un noche que jamás olvides-
Ante aquel pensamiento, una sonrisa tenebrosa apareció de repente en el rostro de aquella bella chica, al ver tal cosa Gissel se congelo.
Gissel sabía que no podía hacerla cambiar de opinión porque sabia de todo lo que era capaz su amiga era una persona inteligente, humilde y de buen corazón, pero la vida la cruzo con personas muy despeada; que solo rompieron su corazón para convertirla en la mujer que era ahora. Solo él y nadie más tenia la culpa de la persona que se trasformo el corazón de Martha. porque al final sólo era un escudo de protección para que nadie le hiciera daño.
Cuando terminaron de cenar, se dirigieron hasta el estacionamiento donde dejaron su auto, para poder entrar en la discoteca donde se celebraba una despedida de soltero, donde aquel grupo de hombres estaban sentados sin esperar lo que a continuación iba a pasar...
Ellos esperaban que esa noche Paul tuviera la mejor despedida de soltero, así que no importaba cuanto gastaran esa noche era inolvidable para su amigo, pero obstante no esperaban que fue porque iba hacer la peor noche de su vida.
Al entrar discoteca muchos hombres las miraban deseando ser vistos por ellas, ya que eran bellas y su aura era imponente.
Al llegar a la mesa que tenían reservada, solo para ver el espectáculo que pronto se llevaría acabo, la vida por fin le sonreía, al pensar que ese perro desgraciado que tanto había amado iba a pagar por lo que le había hecho era más que suficiente para que ella quisiera celebrar por todo lo alto.
Paul quien solo se aprovecho de su bondad y su inocencia, no sabía que después de esta noche nadie iba a querer estar cerca de él.
La noche transcurrió como esta previsto...
A la 11:30 p.m. en un cuarto privado donde se celebra una despedida de soltero entraron varios hombres vestidos de negro y con capucha buscando a Paul Smith. Al ver todos los mejor que se acercaban a su amigo trataron de protegerlo pero fue en vano, ya que los hombres era mucho más fuerte y de mayor cantidad.
Sin mucho que hacer Paul levanto y se fue con ellos, donde lo sacaron de la discoteca y lo llevaron a los suburbios, donde lo esperaba una chica pelo rojizo.
Al ver aquella el solo se puso rígido.
Mientras en la discoteca Marta y Gissel reían algo ver aquella escena pues ella sabian que ahora Paul está reunida con una de las hijas de aquel político a quien ofendió y no se hizo cargo de su responsabilidad sabía ella que le haría pagar por ofender a una de la familias más respetadas del país.
Por un lado sabía que después de ese día la vida de Paul sería una desgracia.
May el amigo de Paul pudo ver desde la distancia aquellas dos figuras de mujeres bellas que estaban al frente de su sala privada.
- No es aquella Marta.
- Si, pero ¿que estas haciendo aquí?. Dijo alguno de sus compañeros de fiesta.
- será que tiene que ver con la desaparición de Paul.
Marta que esta viendo desde lejos todo lo que pasaba, solo se pudo feliz por ver todo lo que estaba pasando, la vida le dio la oportunidad para ver la gente que la hizo sentir miserable hace 4 años atrás podía gozar ver como sus miras caían sobre ella.
-¡Mamá!
-Mar hija no te desesperes todo saldrá como lo hemos planeado.
-Estoy nerviosa.
-Lo siento hija por no haber contado todo desde antes, no hubieras pasado por todo estas adversidades.
Marta se levantó sudado no quería seguir soñado con aquel día 10 años atras. Todo fue su culpa, sino hubiera presionado a su mamá no hubiera pasado por todo esto.
Después de desayunar se fue al gimnasio. Necesitaba descargar todo la ira que tenia
El entrenador llamado Bernar la vio, el sentía mucha simpatía por ella, cuando la vio temprano no dudo en ir a ella.
-Aquí estas.
Marta lo vio y dejó de darle golpes al saco de box.
-si
-¿quien te hizo enojar tanto?
- nadie, ¿porqué?
-jajajaja ni tu misma te la crees, mira como tienes el saco jajajaja, no quiera ser el en estos momentos.
Marta puso los ojos en blancos.
-Bernar si no tienes nada mejor que hacer, deja en paz.
- Mar solo estoy siendo con el saco
- entonces ven y ponte en su lugar.
La cara de satisfacción de Bernar, la hizo con reir, pues estaba esperando por el para poder entrar a gusto, ya que el le gusta molestar con sus bromas hasta que ella le pidiera que tuvieran una pequeña pela dentro del cuadrilátero.
-vamos pequeña demuéstrale lo que tienes para mi hoy.
Ante eso ella solo le brillaban los ojos para poder combatir contra ella.
Al otro lado del mundo, Paolo está en su oficina viendo unos informes temestrales, cuando alguien irrumpió su trabaja. Al mirar vio a su ex novia parada ahí. Ella estaba hecha una furiosa.
El respiro profundo...
Al parecer nunca me dejara en paz, el hombre se paro y la vio a los ojos por un minutos, para que ella supiera que no tenía derecho a estar ahí.
- Maldita seas Paolo, ¿cómo te atreves a dejar cuando ya estábamos por comprometernos?
- Maya no me hagas sacarte por favor fuerza, vete de aquí para favor.
- como te atreves a terminar conmigo después de todos estos.
- mejor no le sigas.
- ¿como que no?, me terminaste por un mensaje en WhatsApp.
- es lo que te merecías.
Al ver a Maya ahí, solo le daba ganas de estrangulada.
Paolo abrió un cajón de su escritorio y le lanzó la fotos que tenía de ella con un hombre al cual no conocía.
Estaba más que claro, el ya no la quería más.
-ahí están todas las respuesta a tus malditas preguntas.
Aquellas mostraban lo íntima que había sido con aquel hombre aquella noche de vacaciones en ciudad X.
Ella no podía creer que había encontrado a su amantes por la culpa de su primo Paul, nunca se hubiera enredado con el. ¡Maldito seas Paul! Dijo para sus adentro. Si el no le hubiera presentado a su amigo ella no hubiera terminado así y más aquel que era insistente por llevársela a la cama, más nunca pensó que Paolo se iba a enterar de su amorío con aque niño. Se iban de vacaciones para tener mejor privacidad, obvio su vacaciones iban patrocinado por Paolo.
- Amor por favor escúchame. Te lo pudo explicar.
Ante aquello Paolo, esto es lo que quiera ver fue lo que pasó. Al final sabía toda la verdad, pero quería ver hasta donde llegaban sus mentiras.
- claro adelante.
- amor por favor solo quiero que me perdones, no fue mi intención te lo juro, todo fue algo de una noche.
Maya le contó a Paolo todo lo que había hecho. Pero su versión, no quería quedar mal con él.
Paolo que era un hombre alto de un 1.90 metros, fornido, pelo castaño, ojos claros. Sabía Maya que el era el hombre que la vida le hacer su sueños realidad, ella sabía que la amaba y por eso el la iba a perdonar.
Ella tenía el sueño de ser modelo y se lo cumplió, quería una casa en la playa, le regalo un playa. Pero ella no contaba que lo único que el pedía era su fidelidad, pues el pensaba que después del viaje pedirle matrimonio, porque el pensaba que ella era la persona que quería para el resto de su vida.
- esta bien Maya, ya puedes irte.
Maya se quedó quedó shock, nunca pensó que el reaccionaria así.
-pero amor, me perdonas ¿verdad?
- claro.
Ella estas más que feliz... pero no se esperaba lo que el iba a decir.
- No te quiero ver lo que me resta de vida.
Maya se puso a llorar, le suplico, llegaron los guardias de seguridad y la sacaron.
Ella no podía creer que su visa feliz allá pasado a ser una maldita pesadilla, pero no se iba a detener para que él volvieran.
La vida de ella había sido un maravilloso como un cuento de hadas. Pero esta vez no había un final feliz .
Por otra parte, Paolo se sentía destrozado por que por fin pudo ver lo que muchos decían que algún día iba ojos. Al final su buen amigo Máximo tenía razón lo mejor que el le brindo toda la información antes de cometer el peor error de su vida.
-Maya es mejor que te olvides de mi, porque yo ya te saque de la mía. Penso en voz alta.
Después de un ronda donde saco todo la ira que sentía. Marta hizo una llamada.
- Hola
-¿Qué tal todo por allá?
- todo bien, ese imbecil ya recibió todo lo que merecía, ya mandamos todo la eviden a su Prometida. Solo esperar a ver que pasa.
- esta bien.
Marta sabía que después de todo ella había hecho lo correcto al final la hermana de la persona que más sufrió por Paul lo había hecho.
Al final ella solo podía esperar a ver que pasa.
Ya en el trabajo Marta estaba ocupada con unos planos para una construcción. Su teléfono empezó a sonar.
-¿Hola?
-¡Maldito me la vas a pagar!
- Paul, ten cuidado con lo que dices.
-Aunque no lo creas estoy a punto de casarme.
- que bueno por ti y mis condolencias para tu futura esposa, por lo ciega que esta ella.
Así que adiós.
Marta cortor la comunicación, nunca pensó que existiera una persona que a pesar de los de toda la evidencia que le presentarán le creía no creía, posiblemente sea el amor era el problema en todo el asunto, gracias ella era una persona racional.
Paul por otro lado esta furioso, porque sabía que ahora en adelanta tenía que ser sumiso a su esposa ya que ella no quedaría en el altar vestida y alborota, haría pagar por el mal rato el resto de la vida.