Prólogo.
Antes de que todo el universo fuera creado solo existía un ser, él Supremo creador, él coexistía en la nada al sentirse solo creo una compañera y con ella nació el primer universo, los siglos pasaron, sintieron la necesidad de tener mas compañía, así crearon otros seres y con ellos nació la primera galaxia, cada vez que se creaba un ser con él o ella nacía un nuevo planeta, galaxia, universos, constelación, estrella y hasta los propios confines, con cada nacimiento se le daba la responsabilidad al nuevo ser, esta consistía en cuidar de ello con sus propias vidas.
Y así la nada se convirtió en lo que se conoce hoy como el universo o espacio.
Entre ellos estaba Terra una chica de ojos cambiantes, dependía de que lado de su planeta se encontraba, si estaba en algún gélido clima sus ojos eran de un celeste claro, si estaba en un verde bosque sus ojos cambiaban a un verde oscuro, sus ojos también cambiaban con las estaciones al igual que en sus estados de ánimos.
Cuando ella nació, consigo nació el planeta azul como todos lo conocen, este planeta recibió el nombre de tierra.
Terra aparenta tener diecinueve años pero en realidad tiene miles de millones de años, el día de su nacimiento nació un planeta el cual le fue asignado, como su guardiana y protectora.
Su tarea es proteger el planeta azul como todos lo llaman, si ella muere el planeta también lo hará.
Por ello le fue encomendado la tarea al guardián de las galaxias espirales y nebulosas creador de agujeros negros proteger a Terra si era posible tendría que dar su vida por ella, el objeto ante aquel pedido, más no le quedó de otra que obedecer, quien lo ordenaba era su Supremo, su creador.
¿Sera Terra y Él Guardián de las Galaxias lo suficientemente fuertes para mantener el planeta tierra a salvo de todos aquellos que quieren adueñarse de él, a pesar de sus diferencias?.
El nacimiento de Terra.
En el Reino de los universos yacía el Supremo quien había tenido una gran idea y esa sería crear otro ser para que estuviera cerca a él, tomo una pequeña luz blanca y empezó a moldearla, al darle forma de cuerpo está empezó a retorcerse como si fuese un gusano, le tomaría solo veintitrés escalas de tiempo (hora) en tomar forma, lo que para los demás sería un año.
-¿Que haces ahora Supremo mío?-. Le pregunto Ambilic guardiana del universo de Andrómeda.
-Me sentía algo solo y quise crear un nuevo ser, se que solo estará un día conmigo hasta que madure, necesitaba ver una vez más como nace un nuevo ser-. Respondió.
-Te sientes solo nuevamente-.
-Así es, todos están ocupados, espero y esté sea uno cercano-. La guardiana lo miro.
-¿Que no me estás diciendo Supremo? -. Ella era la única que lo traba de igual ya que fue su primera creación.
-Nada se te escapa verdad-. Negó. -Cree otro ser para que esté conmigo y no me deje-. La guardiana lo miro.
-Supremo dime qué tramas-. Aunque estuviera miles de millones de años, a veces actuaba como niño.
-No tramo nada, has visto como son todos al madurar todos se van, a sus respectivos universos, así dejándome solo, solo quiero alguien con quien estar en este inmenso lugar, hasta tu me abandonaste-.
-Si, pero lo hice por que ese es mi deber soy la guardiana de Andrómeda la galaxia más grande de todas-. Comentó mirando al pequeño gusano que tomaba forma poco a poco.
-Es verdad pero que no se te olvide que también está Kiklios Galaxios-.
-Si como olvidarlo Supremo, me disculpo-.
-Como sea de igual forma todos mis creaciones, no llenan ese algo que yo quiero-.
-Y ¿Qué es lo que buscas?-. Pregunto la guardiana con curiosidad.
-Busco un planeta o universo que tenga algo diferente, como ves todos ellos son similares, necesito algo con diversidad de colores, un planeta donde haya vida, un planeta diferente a todos y si no lo logro con este ser me daré por vencido, en busca de ese algo eh creado diez seres que vienen con planetas inhóspitos-.
-Has creado diez planetas más buscando uno en especial, te recuerdo que todos los planetas tienen vida-. Reprochó, ya no le gustaba que alguien más tomase su lugar.
-Si hay vida pero son seres no se muy complejos-.
Volvió su vista a aquella masa que poco a poco se iba moldeando y con ella una pequeña esfera tomaba forma, primero era hielo, luego la rodeo un tipo de fuego, y así la fueron rodeando varía capas..
(*:*)
Ya había pasado más de veintitrés escalas de tiempos (horas) y el pequeño ser ya tenía su cuerpo completo y con él la pequeña esfera se moldeaba a su lado, esta tomaba una forma redonda y sus colores se empezaban a notar faltaba solo una escala tiempo..
Al terminar de formarse el pequeño ser brillaba, estiro sus bracitos y pies, el Supremo se maravillo con lo que veían sus ojos, era una hembra, no un macho como lo quería, pero quien dijo que siempre se obtiene lo que uno quiere, la esfera de color azul y verde se colocó al lado suyo, el pequeño ser la tomo entre sus pequeñas manos, este creció con tan solo tocarlo.
-Tierra-. Fue la primera palabra que menciono ella, sus voz angelical resonó en el lugar.
-Eres hermosa-. Dijo el Supremo tomándola en sus manos. -Te nombraré Terra la guardiana y protectora del planeta tierra-. Le toco la pequeña nariz.
La guardiana Ambilic sintió celos al ver al Supremo tan carismático con Terra.
-No deberías encariñarte con ella-. Dijo sonriendo.
-Por que no, la mantendré cerca de mi serás una hermosa guardiana mi linda Terra-. La niña tomo su dedo y sonrió. -Es hora de entrenarte-. Le dijo con voz melodiosa, ni siquiera se percató que Ambilic no lo seguía.
Al llegar al inmenso jardín estrellado depósito a Terra en él aire, la niña gimió y sus ojos se aguaron, el planeta empezó a tomar una tonalidad grisácea.
El miro sorprendido a la niña, ella y el planeta eran uno solo.
Pero lo que más le llamo la atención fue que su piel tomaba diversos colores, como si fuese un camaleónico, los camaleónicos son seres, que cambian de color en su piel para camuflarse de los peligros.
-Ya mi linda Terra, solo flotaras como lo hago yo, o tienes frío-.
-No-. Dijo con vocecita tierna.
-Debemos entrenar mi pequeña-.
Aunque Terra aparentaba tener un año de vida ya tenía mucho conocimiento, aprendía a media que pasaban las escalas de tiempo, un segundo era una hora, un minuto era un día, un día era un año.
Mientras ella seguía aprendiendo del guardián Supremo, Ambilic planeaba deshacerse de aquel ser que solo vino a robarle su lugar, era lo que pensaba.
De tantas ideas que estuvo se decidió por una, camino a donde estaban los mensajeros aquellos que se encargaban del traslado de los seres y sus planetas, o lo que hubiera nacido con ellos.
-Tienen un nuevo ser que transportar-. Les dijo.
-¿A donde será? -. Pregunto uno de ellos.
Lo pensó por un instante para ella sería mejor enviarla por un agujero negro pero era mejor mantenerla cerca.
-Llévenla a Kiklios Galaxios-. Los dos mensajeros se miraron entre si.
-¿Precisamente? -. Pregunto uno.
-Ella puede estar entre el frío y el calor pónganla cerca del astro sol-. Les sonrió, los dos asintieron. -Oh y póngale otro tipo de gas es algo agresiva cuando se enoja-.
-Así será-.
(*_*).
Ya había pasado cincuenta escalas de tiempo y Terra se veía como una niña de cinco años, su crecimiento había sido muy rápido y su planeta no se quedaba atrás, ya era una esfera gigante.
Las escalas de tiempo seguían pasando y con ello Terra aprendía más, y crecía más.
-Muy bien Terra aprendes rápido, creo que debemos tomar un respiró-.
-Esta bien Supremo Creador-. Se inclinó haciendo una reverencia hacia él.
-Descuida Terra no debes hacer eso, eres como mi hija-. Ambilic escucho aquello y su ira contra aquella chica aumento.
Era la primera vez que sentía aquello, ellos no son seres de ira pero estaba experimentando ese sentimiento, no lo pensó más y lanzó un rayo de luz hacia Terra, este la impacto con fuerza.
-Lo siento tanto, pensé que tenías buenos reflejos-. Se apresuró a excusarse.
-Descuide usted guardiana Ambilic-. Se levanto sacudiendo el polvo espacial.
-Tendrás que seguir entrenando esa capacidad-.
-Si él Supremo me lo comentó -. Dijo con una sonrisa.
-Terra ve a conocer el lugar luego te alcanzó-. La chica asintió, se giró y empezó a caminar.
-¿Por que hiciste eso Ambilic? -. Le reclamo él Supremo, él jamás reclamaba nada y es por que nunca pasaba algo como eso. -Ella esta en su etapa de aprendizaje, y lo que más temo es su fragilidad, no es como nosotros-. Dijo con un tono de preocupación.
Ambilic lo miro, el Supremo jamás se preocupaba por sus creaciones, pero por que con Terra si lo hacía. -Estas preocupado por ella-. No lo pregunto, lo afirmo.
-Si, quizá me deje llevar por querer algo mejor que pase algo por alto y no me di cuenta, ella es frágil y no me gusta, muchos podrían lastimarla-. Dijo pensativo.
Ambilic sonrió para si, tomo la mano del Supremo. -Ella estará bien, como dijiste esta en su etapa de aprendizaje-.
-Aun así no la mandaré a ningún otro lugar, ella permanecerá a mi lado-. Dijo decidido.
Ella le provocaba tranquilidad, eso lo que él necesitaba por ello la dejaría permanecer a su lado, no por su debilidad si no por que quería compañía quería a Terra como un padre quiere a su hija.
Eso no le gustaba a la guardiana Ambilic, ella debía permanecer a su lado no esa cosa y menos si era un ser tan bajo como lo era un planeta.
Camino con él Supremo revisando varias Galaxias y planetas..
Terra recorría el multiuniverso, se podía apreciar cada universo y sus planetas, observaba a cada uno de ellos con detenimiento, las esferas gaseosa llamaron su atención estas brillaban con tanta intensidad que enceguecía a cualquier, menos a ellos por ser iguales.
Paso varias escalas de tiempo observando, las constelaciones, planetas, estrellas y todos las diversas maravillas que había a sus alrededor, toco una lluvia de estrellas que estaba cayendo.
-Terra ven a descansar-. Le dijo uno de los mensajeros.
-Pensé que no descansábamos-.
-No pero los recién creados si lo hacen, necesitan descanso, solo serán unas cinco escalas de tiempo-.
-Tu eres mucho mayor que yo-. Él ser empezó a caminar y ella lo siguió sin imaginar que iba directo a una trampa.
Entro a una especie de cámara. -Cerrare para que puedas descansar-. Le dijo el mensajero.
Un humo empezó a llenar la cámara y Terra empezó a sentirse ahogada cayó de inmediato al igual que su planeta cayó junto a ella..
-¿Esta muerta?, se te paso la mano en gas de argón-. Dijo uno de ellos.
-No eche la cantidad exacta que se utiliza para dormir a los seres que tienen que ser trasladados-. Respondió el otro.
-No utilizamos el mismo, si ella muere nos meteremos en problemas con el Supremo-.
-Eso no pasará vámonos-. Tomaron una pequeña cápsula y metieron el cuerpo de Terra junto a la esfera.
Abrieron un agujero a la galaxia de Kiklios Galaxios, ahí depositarían a Terra.
Solo un segundo le llevo en llegar. -¿Donde la depositaremos? -. Pregunto uno de ellos.
Miraron no tenían mucha espacio, Mercurio era el que estaba cerca al sol.
-Creo que será mejor colocarla entre Venusta (Venus) y Mérita (Marte)-. El otro asintió abrieron la cápsula la depositaron entre Venus y Marte.
Atravesaron el agujero dejándola ahí sin nada. Terra se despertó sintiendo un sabor amargo en su cavidad bucal, miro todo a su alrededor y vio el gran astro rey como llaman al Solis (Sol) aquella estrella color fuego brillaba aún más que cualquier otra.
-¿Que hago yo aquí, donde estoy? -. Pregunto al vacío del espacio.
Abrazo a su planeta volviéndose uno con ella al estar en su planeta vio el azul del agua y el verde de los bosques vírgenes.
-¿Supremo donde éstas? -. Llamo pero nadie contesto.
A mil años luz se encontraba el Supremo muy preocupado, buscaba a Terra su mini proyecto, la busco en el jardín intergaláctico más no la encontró ya no sabía que hacer.
Hasta al más sabio de todos se le pasa algo por alto. -¿Que sucede Supremo mío? -. Dijo Ambilic.
-Ella no aparece y si se desintegró por que su materia no era adecuada-.
-No digas eso Supremo, la encontraremos-. Dijo ella.
-Espero que si, ella aún no está preparada para existir en ningún mundo-. Dijo con su preocupación a mil.
Camino junto a Ambilic llegó a la habitación, de los mensajeros, miro a cada uno detenidamente.
-¿Han visto a Terra, una chica cambiante? -.
-No Supremo-.
-Buscare en los informe si ella salió de aquí -.
-Tal vez fue a visitar alguna de las galaxias o constelaciones-. Dijo Ambilic algo preocupada.
-Me daré cuenta y quien lo fue pagara lo que hizo-.
Empezó a ver registros de las salidas y entradas de los mensajeros pero no había nada, hasta que algo llamo su atención abrió un agujero y fue directo a Kiklios Galaxios.
Solo se veía el planeta hasta que la vio a ella, ya no llevaba ese vestido blanco bordado de dorado, ahora llevaba una ropa menos ostentosas.
-No podrás llevártela de aquí -. Dijo la guardiana Ambilic.
-Quien se atrevió a separarme de ella-. Dijo con pesar.
-Supremo que haces aquí-. Dijo ella con voz melodiosa.
-Terra mi hermosa Terra dime ¿quién te trajo aquí? -.
-No se al despertar estaba aquí entre Venusta y Merita-.
-¿No recuerdas quien te trajo? -. Pregunto Ambilic con temor.
-No, además algo raro me esta pasando he tratado de dormir pero no puedo-.
-Oh mi linda Terra no lo hacemos solo descansamos pero jamás dormimos debes aprender mucho-.
-Lo estoy haciendo Supremo creador -.
-Te dejaré un pequeño regaló-. El Supremo de su túnica saco unas pequeñas criaturas. -Solo con tu toque serán del tamaño requerido-. Le dijo el Supremo.
-Gracias-. Sonrió como una niña pequeña.
-Nunca dejes de brillar Terra, para lo que necesites búscame, tu planeta y tu son únicos -. Ella asintió. -Nos vemos mi hermosa creación, dame informe de cómo te va con ellos-. Ella asintió, el Supremo desapareció junto a Ambilic.
Terra toco los pequeños animales que se convirtieron en grandes bestias a ellos las llamo Deinos Sauros (Dinosaurios).
Los años pasaban y estás bestias se volvían más agresivas, algunos colonizadores de otros planetas quisieron tomarlos, pero eso solo causó la destrucción de las gigantes bestias, Terra no pudo protegerlos por mas que quiso.
En los siguientes siglos vino el primer humanus pedido por Terra, ella ya no quería seres irracionales que por más que tratará de guiarlos ellos no entendían, como lo fue el primer cavernícola que era más animal que hombre.
Así por pedido de Terra hacia el Supremo Creador se creó al primer humus-homo o homo sapien.
Este era más dócil y se podía guiar, hasta que el humanus quiso tomar las riendas de su vida, empezó a construir y destruir, ellos necesitaban techos pero cada vez había más edificaciones que bosques, Terra ya no podía convivir con los humanus, así que no le quedó de otra que desaparecer de sus vidas.
Se adentró en los bosques vírgenes he hizo su propio habitad, en el centro de la tierra donde nadie podría dar con ella.
Jamás descansaba siempre esta vigilante de los humanus y de todo lo que vivían en su planeta.
Y así fue el nacimiento de Terra y su planeta llamado Tierra.
En ella había esa peculiaridad desde el día de su nacimiento su piel siempre toma colores característicos de su planeta, como el chocolate de la tierra, el verde del bosque y el pasto, azul de los océanos, el celeste del cielo, blanco de las nubes, y el gris de las tormentas.
Ella se hizo una con su planeta, el es único, al igual que ella.