Martina.
Suena el despertador a la 07:00 am, doy vueltas como un trompo hasta que decido por levantarme. Me higienizo antes de ir a desayunar, ya estando cambiada voy a la cocina. Preparo un café bien cargado, tomo unas tostadas de la mesa y unto mermelada con manteca.
Después de terminar subo a mi habitación por la mochila para ir a la universidad. Vuelvo y mamá ya está sentada tomando café. Le beso la frente en forma de despedida saliendo a tomar el autobús.
Demoro en llegar como una hora, las clases comienzan a las 08:30 am. En la entrada ya me espera Betty, mi amiga, sonrío a lo lejos por su presencia.
-Hola ¿Cómo estás? – me pregunta. Es una morocha alta, pelo castaño claro y ojos color miel. Ella es muy simpática, aunque tiene un carácter difícil de llevar.
-Hola bien ¿tú cómo estás? – contesto y preguntó porque su cara lo dice todo. Seguro volvió a pelear con su novio que para mí es un patán, que solo la hace sufrir.
- ¿Otra vez peleaste con Jesús? – así se llama su"futuro marido" como dice ella.
-Si. Creo que ya no quiere volver conmigo – lágrimas empiezan a salir de sus ojos. Le doy un abrazo, para que no se derrumbe frente a todos.
-Ya verás que pronto volverá a rogarte como la última vez- Llevo serenata a su caca, Tian enfureció. Tampoco soporta a su cuñado lo hace por el amor que le tiene a su hermana.
Cuando ya se encuentra más calmada ingresamos a clases. Aún falta llegar el profesor, así que esperamos un par de minutos. Luego de muchas horas en la universidad vuelvo a casa. Betty ya le paso la tristeza porque ya volvió con su amado novio.
Almuerzo para tomar una pequeña siesta antes de ir a trabajar.
Estando en la cama ingreso a mi perfil de Facebook, reviso si tengo mensajes, pero no hay nada. Busco si mi amigo está conectado, si lo está. Me atrevo a mandarle uno.
Púrpura: Hola ¿cómo has estado?
No tarda nada en responder, llevamos mucho tiempo de amistad porque no sabe quién soy.
Tian Ceballos: bien. ¿Qué haces?
Aunque no sabe de mi identidad muchas veces pregunta cosas que no sé qué contestar o las evito preguntando otra.
Por un tiempo largo conversamos hasta que me asusto por la hora. Mi objetivo era dormir por un rato y lo que hice fue todo lo contrario. Cierro la conversación, corro al baño no me da tiempo a bañarme, así que solo me cambio de ropa lo más rápido posible.
Todo lo hago a una velocidad presurosa que al bajar las escaleras casi me estrello con mi mamá. Que me mira con suma extrañeza por mi actitud.
-Hija ¿Por qué corres? – yo voy directo a la puerta para salir.
-Es que voy a llegar tarde a trabajar- salgo sin esperar respuesta por su parte.
Menos mal que todavía no está abierto. De un soplido suelto el aire contenido todo por culpa de estar charlando con "el hermoso de Tian". Espero hasta que lleguen los demás y el dueño. La paga no es tan buena, pero me alcanza para pagar mis gastos en la universidad y algún que otro capricho para mí.
El celular comienza a sonar en el bolsillo del pantalón, lo saco revisando quien es. Betty es la que llama.
-Hola Martu te tengo una invitación- volvió la amiga que no se da por vencida, - el viernes es el cumple de Jesús y lo vamos a festejar. Así que ve buscando que ponerte.
-No quiero ir a fiestas. Ya sabes que tenemos que estudiar- escucho que rezonga al otro lado.
-Tú vas a venir sino me voy a enojar mucho con vos ¿entendido?
-Como tú digas- ella corta. Odio arreglarme para ir algún evento, nunca sé que ponerme. Tampoco es que tenga un placad lleno de ropa bonita.
Mariano, mi compañero de trabajo abre el bar. Ordenamos todo antes de comenzar, algunas personas comienzan a sentarse esperando que el mesero los atienda. Por un tiempo me quedo al lado de la caja por orden de Andrés, el dueño.
Las horas pasan lentas, estoy aburrida, no hay muchas personas. Alguien ingresa por el sonido que produce el adorno de la puerta, eso me hace levantar la cabeza. Y a que no saben quién es, mi príncipe azul. Es muy bello, me encanta su dulzura al hablar.
Va infundado en un traje azul que resaltan sus ojos color cafés claro con pigmentos verdes, cabellera castaña y es morocho, se me hace agua la boca. Creo que empiezo a hiperventilar o a imaginar situaciones raras. Ya saben a lo que me refiero.
Ni siquiera vio que estoy parada aquí en el mostrador. Soy invisible.
Se sienta en una mesa cerca de la ventana con su amigo Romeo. Tengo una idea que se me ocurrió, voy al baño, llevo mi celular enviándole un mensaje desde Messenger. Lo espió desde la puerta para ver su reacción.
Púrpura: ¡Qué bonito estás hoy!
Él saca su iPhone del bolsillo del traje, mira la pantalla sonriendo, yo me muerdo el labio esperando su respuesta. Está vez se demora un poco en contestar porque su amigo le conversa.
Tian Ceballos: Gracias por ser muy observadora. Besos.
Sonrió como tonta al leer su mensaje. Quiero responder, pero mi jefe llega, vuelvo a mi puesto para evitar problemas.
Lo miró todo el tiempo hasta que se retira del bar. Suspiro de amor por él. Me conformo con saber que el viernes lo veré de nuevo.
Regreso a casa muy cansada, ceno con mi familia. Que está conformada por papá, mamá y mi hermana Lucia con su pequeño hijo Beltrán. Él es un ángel, lo amo tanto que el único que logra animarme cuando estoy triste.
Luego de una ducha reparadora, abro la cama recostándome para ver televisión hasta quedar profundamente dormida.
De pronto me encuentro en la cama de alguien que no quién es. Refriego los ojos, escucho que alguien se está bañando, con mucha cautela me dirijo al baño. La puerta se encuentra entre abierta, entro por el vidrio se ve un hombre de espaldas anchas, salgo intentando ponerme las zapatillas para huir de aquí.
Quiero girar el picaporte y no abre, está cerrado con llave. Mierda digo mentalmente. Busco por todos lados, pero alguien habla.
- ¿Buscas estos? – pregunta. Yo estoy de espaldas mirando la cama, dándome vuelta veo que es Tian, cuelga desde su mano la llave y solo está cubierto con una toalla en la cintura.
-Si- tomó aire para no parecer nerviosa- ya me quiee...eero iiirr.
-Hace un rato no decías lo mismo- va acercándose hasta quedar frente mío, - querías que te hiciera el amor.
-No pude decir eso. Creo que debo irme- su sonrisa es de victoria.
Me sujeta de la espalda pegando su boca con la mía, primero me resisto, después me entrego al placer.
A lo lejos se escucha una voz que me habla, también me toca el hombro para despertarme, es mi hermana. Como odie esa noche a Lucia.
El mejor sueño que pude tener, mi querida hermana, lo arruino para que cuidará a su hijo mientras tenía una cita, no sé quién era la "víctima". El hecho es que yo me levante con un humor de perros por lo sucedido.
Desayuno como todos los días para ir a clases antes que mate a Lucia por su hermosa sonrisa de niña enamorada. Beso en la mejilla a mi sobrino despidiéndome con la mano de todos los presentes.
Me colocó los audífonos, le doy play a mi canción favorita, mientras muevo la cabeza en uno de los asientos del autobús. Cuando bajo ya veo a Betty en la entrada como un guardia mirando a todos lados. Está distraída así que no tengo mejor idea que darle un susto. Justo se da vuelta quedando de espalda, camino sin hacer ruido hasta que llegó al punto de encuentro.
-Woww Betty- hablo tocando sus costillas. Ella salta para arriba tapándose la boca con su mano y una expresión de muerte cuando se da vuelta.
- ¡Eres tonta! Casi me matas del susto- pegándome con su carpeta.
-Lo siento es que te vi y parecías una presa fácil de roer- dije con mi cara más inocente de mostrar.
Entramos a las carcajadas, el profe de derecho ya estaba esperando para iniciar la clase. Las dos estudiamos la misma carrera abogacía, su hermano también es abogado penalista. Su despacho es el más importante de esta ciudad.
Hoy no va a ser productivo, porque cuando hablaba de las leyes que tenemos que saber, yo estaba divagando en una fantasía erótica con Tian. Que no tengo idea que decía.
-Señorita Rogers- habla el profe- pregunté ¿Cuáles son las leyes más importantes?
-Noo estabaa pres..tando atención- contestó arrastrando las palabras por los nervios.
Qué vergüenza me va a pedir hacer un trabajo extra, estoy segura. Todos mis compañeros se ríen, seguro mi cara está como un ají, colorado. Betty me codea por debajo.
Después de la bochornosa escena que hice en el aula nos retiramos, Betty me invita a que tomemos un café, acepto encantada.
En menos de veinte minutos llegamos a una cafetería, "Flor de Cerezo", su nombre es muy original por eso me gusta. Yo me ubico en una mesa al aire libre, pero mi amiga quiere estar a dentro, discutimos con la mirada hasta que ella acede a sentarse en la que yo elegí.
La mesera llega a tomar nota de lo que vamos a ordenar, las dos pedimos lo mismo, café. Su celular suena yéndose al baño para hablar, yo espero que vuelva mientras tanto chequeo mi red social, buscando algún mensaje de Tian. Aunque no encuentro nada en Messenger.
No sé cuánto tardo en regresar a la mesa que el café ya está frio y el mío ya lo terminé. Su cara evidencia felicidad segura tiene una noticia que darme.
- ¿Por qué tan sonriente? – se acomoda el pelo para sentarse.
-Tengo una noticia que darte- bebe de la taza con expresión agria – este café ya está frío no lo voy a tomar así.
-Estuviste mucho tiempo en el baño ¿Cómo no quieres que no se enfrié?
-Como sea- dice, el mozo se lleva la taza para traer otro. –A lo que me refería con la noticia es que la fiesta de Jesús va a ser de máscaras- aplaude con las manos toda emocionada.
- ¿De qué fiestas hablas? – no sé de qué está hablando.
-La fiesta de mi novio, ¡Burraaa! – creo que, si me lo dijo, pero olvide por completo.
-Ya lo recuerdo ese día llamaste para avisarme, perdón me olvide.
-No quiero que te olvide de ir- sale una risa muy pequeña- ve a mi casa y nos arreglamos juntas ¿quieres?
-Si está bien.
Tendré que buscar en mi armario que rayos me voy a poner, debe ser algo muy lindo para impresionar a mi amado príncipe. Pero no va a reconocerme con la máscara puesta, mejor para jugar al gato y al ratón.
Yo estoy inserta en mis pensamientos y ella piensa cual será el color que más la favorezca. Así estamos hasta que, Betty paga la cuenta porque no dejo que le diera ni cinco centavos por mi consumo. Se excusó diciendo que ella invito.
Me deja en la puerta de mi casa, me hizo prometer que iría a la fiesta. Siempre se sale con la suya. En casa no hay nadie por lo que aprovecho para relajarme, hoy es mi día libre no tengo que trabajar, menos mal que mañana es sábado así duermo hasta tarde.
Tomo una ducha, luego junto toda mi ropa sucia para lavar, pero primero enciendo el ordenador. Bajo hasta el lavadero, meto la ropa y enciendo la lavadora, vuelvo a la habitación.
Abro las cortinas para que un poco de luz ilumine la habitación, cojo una silla sentándome frente al escritorio, como siempre ya saben lo que hago.
Martina.
Le envió un par de mensajes a Tian:
Púrpura: Hola ¿Cómo has estado?
No contesta, observo que subió nuevas fotos con una chica rubia, ojos claros y muy bonita. Lo está abrazando, en otra lo besa en la mejilla eso me encoleriza de celos provocando unas lágrimas. No le doy like a ninguna de esas fotos solo salgo de la página para evitar angustiarme más.
Esta tristeza no la entiendo, él no sabe de mis sentimientos, tampoco sabe quién soy. Lo conozco por su hermana, ni siquiera me registra como para saber si le gusto o no. No puedo evitar que mi corazón no sufra, porque yo me enamore de él. Ni idea tiene de eso.
Suspendo el aparato, en una mochila pongo algunas cosas para ir a casa de Betty, no me gustan los vestidos que tengo. En el fondo del armario encuentro uno en color esmeralda con botones en el frente, moño atrás y no es tan corto. Lo llevo por las dudas.
Antes de irme, me cambio de ropa ni modo que me vaya en bata de baño. Sería muy vergonzoso aparecer así.
Ya lista tomo la mochila, camino hasta la computadora para apagarla, la enciendo y tengo varias notificaciones son mensajes de Tian, pensé que ya no contestaría.
Tian Ceballos: Hola bien ¿y vos?
¿Cómo está eso que parezco más lindo en persona? ¿Me conoces? ¿por qué yo no puedo saber quién sos?
¿Sigues ahí?
Veo que no, besos. Hablamos otro día.
Luego de leer, estoy pensativa, llegando a la conclusión de no contestar. Es un gran lio en el que estoy, si algún día lo descubre estaré en problemas no solo con él, también con Betty. No creo que le importe que sea yo es más ni se va a enojar.
Pido un taxi, pero primero me voy a despedir de mis padres, aún no volvieron por lo que le aviso a mi hermana mayor que voy a casa de Betty.
Revisando mi celular salgo subiendo en el taxi, Betty me lleno de mensajes como "apúrate" "se nos hace tarde para arreglarnos" "¿Cuándo llegas?" "te estoy esperando" y muchos más. El conductor al verme centrada en mi aparato pide la dirección, se la doy y se pone en marcha. Siempre hago el ridículo.
Soy una persona torpe cuando los nervios no me dejan en paz, y ver a Tian va a provocar muchos encuentros desafortunados. Quiero verlo, aunque sea desde lejos al menos un par de segundo, porque si me acerco lo voy a arruinar todo.
Bajo en la entrada de la mansión, no es una casa común y corriente, es un castillo de la princesa Betty, sonrió al pensarlo. El guardia de seguridad pide mi identificación, busco en mi billetera después de varios minutos, lo encuentro. Se la entrego, observándome deja que pase, se abre el gran portón con vallas negras.
Siempre quedo impresionada con este lugar no importa cuántas veces haya venido. Todo está iluminado, el césped brilla de verde, una fuente con agua en el centro y el camino parece una alfombra de pasarela, pero de piedra. Me paro en la puerta principal tocando el timbre, a que no saben quién abre, Tian.
Mis piernas tiemblan, trago saliva para hablar, él levanta una ceja al ver que no digo nada. Me impacta su mirada.
-Hola ¿tú eres la amiga de Betty? – que decepción ni sabe quién soy.
-Ho.. hola si ¿ella está? – preguntó un poco nerviosa al contestar, ojalá no lo note.
-Si se encuentra arriba, pasa- deja que entre. Voy subiendo las escaleras, rápido, sin mirar atrás.
La casa tiene cuatro pisos, una escalera principal por la que subí, una sala con mucha luz y el color predominante es el marrón. En la segunda planta está la habitación de los padres de Betty, John y Marie, en la tercera la de Tian y en la última la de mi mejor amiga, en el ala derecha.
Creo que ya me perdí de tantas escaleras, no sé cuál es el cuarto, miró todas las puertas. Ahí como cinco, colocó el oído en cada una para escuchar algún indicio de que Betty se encuentra aquí.
- ¿Se te perdió algo? – pregunta una voz masculina.
-Es que no se cual es de tu hermana- contesto, pero sin darme vuelta, él camina y se pará frente mío.
-Ese no es- señala con el dedo- es el que tienes al frente. ¿Por qué no la hablaste?
No contestó a su pregunta, bajando la mirada, camino unos pasos y golpeo la puerta blanca. Del otro lado alguien viene a abrir.
- ¿Por qué llegas tan tarde? – tiene puesta una bata y una toalla en la cabeza- que esperas, pasa.
Jala de mi brazo para meterme hacia dentro, me siento en el borde de la cama, ella se seca el pelo.
-Piensas quedarte sentada toda la vida en la cama- dice mirándome por el espejo que tiene delante de su figura- ¿qué esperas para cambiarte?
-No tengo idea de cómo vestirme para una fiesta- junto las manos en el mismo lugar, creo que estoy arrepentida de venir a este lugar.
-Bueno, yo voy a ser tú estilista por una noche ¿quieres?
-Sí, tú entiendes más de moda que yo.
-Tienes algo en mente, un vestido, color o máscara.
-Ehhh no tengo máscara ¿y tú?
- ¿Por qué siento que estás arrepentida de haber venido a la fiesta? – ya se dio cuenta de lo que me pasa.
-Es que me siento tonta por no saber que ponerme- trato de engañarla.
- ¿Segura? – cuestiona lo que yo le digo.
Asiento que si con un movimiento de cabeza para no preocuparla.
Antes de cambiarse, escoge un vestido para mí, es demasiado descubierto en el frente y en la espalda, le digo que no con el dedo. Sigue sacando más prendas, ninguna me convence así que saco el que yo traje. Se lo muestro dándome su aprobación.
Lo único que no traje son tacones, elijo entre los muchos que tiene Betty, unos en color negro. Nunca use estos zapatos espero no caerme en frente a todos.
Ya lista sentándome frente al espejo, ella comienza a maquillarme, usa base en color claro, sombras para los parparos en marrón, rímel y labial natural. Por último, me arregla el pelo suelto y una trenza en la coronilla.
Ella se mete en el vestidor, demora una eternidad escogiendo un vestido, yo solo blanqueo los ojos en señal de estrés por su falta de decisión.
Luego sale enfundada en un vestido entallado que se adapta a su figura, largo, negro brillante, es una diosa, quedo muy impresionada con su belleza.
- ¿Cómo me veo? – pregunta sin darse cuenta que está hermosa.
-Hermosa Betty, eres una diosa del olimpo- la alago para que no vaya a cambiar de ropa en el último momento.
-Muchas gracias- me tira un beso al aire- me gusta tu vestido va con tú personalidad, sencilla.
Alguien golpea la puerta, mi amiga va abrir y yo huyo al baño, no quiero verlo. No después de lo que sucedió en el pasillo. Ellos hablan, escucho un murmullo porque la música ya empieza a sonar. Eso está anunciando que la fiesta va a comenzar y nosotras debemos bajar.
Betty me llama, salgo y él ya se fue. Pero tiene una caja en la cama, la está abriendo cuando llegó a su lado. Veo que son dos máscaras.
- ¿Cuál quieres? – me mira para que elija una.
-Voy a sacar la negra- me la pruebo cubriéndome todo el rostro, solo la boca no la tapa, es perfecta. Con dos cintas a los costados, la ato por debajo del pelo, tiene una pluma negra en la parte izquierda con mucho brillante.
Be se pone la roja, pero esa la debe sostener con la mano, es bonita, aunque cualquiera va a saber tú identidad. No quiero que su hermano me reconozca por muchas razones.
Tengo un plan en mente que le va a dar dolor de cabeza, ojalá funcione.
Tomándome del brazo salimos al pasillo, camino y siento que voy a aterrizar en cualquier momento, me pillo fuerte de Be para seguir avanzando, menos mal que mi vestido no es largo porque de ser así ya estaría ahora mismo en el suelo.
En la sala hay muchos invitados, antes de llegar al último escalón aparece Jesús y Tian, como tratando de saber quién soy.
Busco un lugar alejado para sentarme, Be trae dos copas con un líquido amarillo, supongo que es champán. No soy alguien que bebe frecuentemente, tampoco voy a fiesta seguido, me siento como sapo de otro pozo.
Mi amiga se encuentra muy entretenida con su novio, algunos charlan, otros bailan en el centro.
Yo tomo la determinación de salir al jardín, este tipo de personas abruman mi cabeza con sus comentarios negativos. Es un lugar agradable, el olor a flores, el imponente marco de luces que le da vida es único.
Encuentro un banco cerca de una planta de rosas negras, acaricio esa hermosa flor, sonrió ante tanta tranquilidad, aunque la música se sigue escuchando como un susurro lejano.
Sentada, cruzando las piernas inhalo el aire fresco, que produce todo el jardín. Por un momento olvido que estoy en una casa que no es la mía. También perdida en mis pensamientos no escuché los pasos de alguien, observo quien es, pero la oscuridad no me deja ver su rostro hasta que llega a mí.
Mi cuerpo se tensa al ver a Tian, parado a unos pasos de donde estoy sentada, él no lleva puesta su máscara y su sonrisa muestra diversión. No le veo la gracia que este aquí.
Otra vez haré un enorme papelón, porque mis palabras están atoradas en mi garganta, eso me pasa muy seguido cuando lo veo. Él fija sus iris en los míos, logrando que me sonroje, gracias a dios tengo tapada la cara para que no se burle de mí. Se desprende los botones del saco, creo no, afirmo que se va a sentar en la punta del banco. Todo lo hace en silencio eso desata más mis nervios.
Respiro profundo, trato de quitar mis hermosos ojos de él, para ser sincera no lo estoy logrando. Es una situación demasiada incómoda, pero no parece importarle.
Ahora que pienso sabrá quién soy realmente, la amiga de su hermana, no creo que se haya sentado sin saberlo o no. Mis manos están sudadas, los latidos se escuchan a kilómetros de distancia, en cualquier instante voy a salir corriendo.
-Bonita noche- dice, poso mi mirada en una bella rosa roja- ¿Qué haces aquí, sola?
-Ehhh...- falla mi intento por contestar- aquí está mejor el ambiente que allí dentro.
-Coincido contigo- cruza una pierna sobre la otra acomodando su saco- ¿Cómo te llamas?
Le digo mi nombre verdadero o miento, ya comprobé que no sabe mi identidad, soy tan difícil de recordar o reconocer. Una nueva decepción aparece dentro de mi alma.
-Veo que no quieres hablar- él observa su reloj- mi hermana organizo está fiesta para ese bochorno que tiene por novio.
- ¿Por qué te molesta? Es su novio, ella lo quiere- la expresión de su cara cambia.
-En serio preguntas eso. Que no te diste cuenta que él solo la quiere por su dinero.
Pensándolo bien en eso tiene razón, nunca les demostró amor frente a sus amigos, pero ella no le reclama. Cree que es su manera de querer.
-Creo que se lo deberías decir a ella- es cuando me giro quedando de costado, pero mirándolo a los ojos.
-Ya me cansé de advertirle, no escucha siempre se justifica que lo "ama"- hace gestos con los dedos.
Con gusto seguiría hablando toda la noche, pero tenemos que regresar o Be vendrá a buscarnos y no quiero escuchar sus preguntas intrigantes sobre su querido hermano.
-Bueno, vuelvo a la fiesta- habla ya de pies frente a su observadora mirada.
-No vas a decirme ¿Cuál es tú nombre? – pregunta y no sé qué responder.
-Eso ya no importa- y me voy, él sé queda estático en el jardín.
Tian Ceballos: ¿Estás ahí?
Releo el mensaje una, dos y tres veces antes de responder.
Púrpura: Si, ¿Qué necesitas?
Ojalá no me respondiera, me obligo a colocar de nuevo el aparato en la mesa. La ansiedad me está matando por saber que quiere. Vuelve a vibrar, abro el chat y quedo boca abierta por su pregunta.
Tian Ceballos: Hablar con alguien ¿Cómo te sentirías si te obligaran hacer algo que no quieres?
Púrpura: Pero ¿a qué te refieres exactamente? Me sentiría muy mal.
Le doy a enviar y veo que ya escribe su respuesta inmediatamente porque no se tarda nada.
Tian Ceballos: No importa a que me refiero. Yo también me siento fatal sobre todo porque no tengo poder de decisión. Mi papá siempre ha decidido por mí.
Púrpura: Si yo fuera tú me opondría, ya no eres un niño sino un adulto capaz de acerté cargo de las decisiones que tomes.
Tian Ceballos: Suena fácil decirlo. No me gustaría que estuvieras en mi lugar.
Púrpura: ¿A qué le tienes miedo? Hay algo más ¿que no puedes decir?
Su contestación tarda como quince minutos en llegar, pero de que estará hablando. Su pregunta me desconcierta por completo.
Tian Ceballos: Aún estoy buscando esa respuesta en mi cerebro.
Púrpura: Creo que tú no quieres admitir que tienes miedo y eso no es nada malo.
Tian Ceballos: Tienes toda la razón del mundo. ¿Algún consejo?
Envía varios emoticones con cara sonriente, asustado y un corazón azul. Sonrió como una tonta adolescente.
Púrpura: Que no te quedes callado.
Contesta con un pulgar hacia arriba. Ya no recibo otro mensaje.
El sueño que tuve no estaba tan alejado de lo que me conto, algo lo altera por eso se veía muy triste, afligido e irritado en el hospital.
Lo obligan a hacer cosas en contra de su voluntad, ¿Qué será exactamente? Esa duda va permanecer en mi cabeza. No es mi preocupación, aunque me da miedo lo que llegue a pasar.
Dejo de insistir en algo que no tiene solución y bajo a comer algo.
Martina.
Adentro, todos están eufóricos, me imagino que es por el efecto del alcohol. Observando a todos lados voy caminando por la sala, tengo que empujar a algunas personas para poder pasar, hay más borrachos que sensatos.
No logro ubicar a Be, tampoco a su novio, llegó a la cocina por un vaso de agua. Lo que mis ojos ven no lo pueden creer, es Jesús besando a otra chica, no es mi amiga. Ahora como se lo voy a decir para no lastimarla.
Salgo de ahí, igual no me va a reconocer, subo las escaleras para ir al baño. Cuando estoy arriba pienso en porque no fui al de abajo, si siempre me pierdo por no recordar en donde es.
En el pasillo se escuchan voces de las tantas habitaciones que hay, aunque no puedo saber con certeza cuál es. Trato de levantar los pies para caminar, sin embargo, los zapatos que llevo puestos hacen ruido.
Mentalmente decido bajar antes de que crean que soy una entrometida.
No van a creer lo que paso, eso me pasa únicamente a mí, soy la reina de la torpeza.
Giro sobre mis pies, pero nunca veo a la persona ni tampoco sabía, que él estaba detrás de mi espalda. Que susto me lleve al verlo. El percance fue un poco tonto porque me caí sobre de él, no pregunten como, solo paso. Fue horrible, nunca sentí tanta vergüenza acompañado de mucha risa.
- ¿Otra vez tú? – me preguntó.
-Perdón, no te vi. Perdón- vuelvo a decir.
- ¡Ya me di cuenta que no me viste ¡- exclama mostrando su sonrisa hermosa.
Intento levantarme flexionando los brazos en el piso, los tacones no ayudan mucho se resbalan, él se ríe y yo quiero que la tierra me trague por completo. Ya de pie sería el mejor momento para huir, me apiado del pobre hombre tirado en el suelo, extendiéndole la mano para que se levante. Antes que me arrepienta.
Mientras nos limpiamos, reina el silencio, sumo otro desastre a mi corta vida. Doy unos pasos retirándome, él jala de mi brazo haciendo que retroceda de golpe volviendo a chocar con su pecho. Es más alto que yo así que me aparto para mirarlo directamente, poco a poco se asoma una sonrisa burlona.
Unas personas salen de uno de los cuartos, es Be y su padre, ellos eran los que discutían debe de ser por la fiesta sin previo aviso. Ella tiene los ojos colorados, estaba llorando, el señor John. Tian mira en esa dirección yéndose a su encuentro.
Es la ocasión perfecta para escapar, debería regresar a casa. Pero necesito hablar con Be, en un lugar de la sala, lo más alejado posible me refugio a la par de la ventana que da hacia la salida. Pacientemente espero por mi amiga.
No la vuelvo a ver, estoy desesperada por irme, a quien veo es a la basura de su novio bastante tranquilo, no le afecta engañar a su novia que organizo esta fiesta para él. Que descarado es.
Me canse de esperar así que saque el celular del bolsillo, le mando un mensaje para saber cómo se encuentra. Pasan varios minutos, no contesta, el aburrimiento hace estragos en mí.
Entro a Facebook, no hay mensajes, tampoco nada interesante. Una idea vuelve a surgir, ya la había pensado antes. Busco entre los contactos de Messenger a mi príncipe.
Púrpura: ¿Qué tal la fiesta? A por cierto te ves espectacular.
Pulso enviar y listo. Reviso cada rincón buscándolo, no hay señales de él. El celu vibra, es un mensaje salto de la emoción.
Tian Ceballos: No muy aburrida. ¿estás aquí en la fiesta?
En mi pequeño cerebro divago que responderle. Un poco de acción no me viene mal.
Púrpura: ¿Tú que crees? ¿adivina quién soy?
Yo le sonrió a la pantalla, todos me miran mal, piensan que estoy loca. Espero impaciente su respuesta. Vuelve a sonar.
Tian Ceballos: Creo que sí, pero como te encuentro hay muchas personas acá dentro.
Si eso es verdad, le voy a dar una pista falsa para que lo pueda ver.
Púrpura: Tengo zapatos altos negros. Jajá.
Tengo mala imaginación, no me regañen, me esfuerzo por aparentar ser sensata.
Tian Ceballos: Que graciosa eres. En serio ¿esa es la pista para que te encuentre?
Ya se dio cuenta que sos muy mala para dar referencias. Medito con tranquilidad, pienso en algo que le pueda decir.
Púrpura: La sala es un lugar muy acogedor. ¿Vienes a hacerme compañía?
Va mejorando mis intentos por seducirlo, creo que mi corazón va a salir corriendo en cualquier momento. Trato de dominar los nervios, porque pierdo el control cuando está cerca mío.
También corro a la otra punta de la sala, en una parte más oscura por si llega a venir. Escondo mi cuerpo atrás del sofá, trato de visualizarlo, después de unos breves segundos llega.
Algo vibra en mi vestido, me doy cuenta que es el celular, que mensa.
Tian Ceballos: ¿En dónde estás? Hay mucha gente en la sala.
No me atrevo a dar la cara, improviso una escapatoria. Su figura busca en todos lados.
Púrpura: Frio, pero calentito.
Me rio de mis ocurrencias, ojalá no se moleste por jugar con su paciencia.
Tian Ceballos: ¿Estás jugando conmigo? No le veo la gracia.
Si quiero divertirme no está mal, lástima que tú seas impaciente. Camino, casi corriendo, diría yo a la cocina, no hay nadie. Mejor, saco otra vez el aparato para responderle.
Púrpura: Un poco, quiero divertirme estoy muuyyy aburrida. Me gusta tú traje. Te estoy observando.
Vuelvo al lugar en donde estaba, él le pide al mozo que le traiga una bebida para que tome, no sé cuál será. El lugar más apropiado y para que no vea mi cara es el vestíbulo, sería una buena idea para llevarlo ahí.
Tian Ceballos: ¿En dónde carajos te encuentras? Ya dímelo, por favor.
Sé que juego con todos mis sentimientos hacia él, de todas formas, ya le eché leña al fuego, hay que quemarse no queda de otra.
Púrpura: Ve al vestíbulo, espérame ahí.
Me muevo cuando él avanza, le sigo por atrás. Un poco más retrasada para que no se dé cuenta. A donde lo cite, es en la entrada de la mansión. Está oscuro pero visible, él entra primero luego yo.
-Hola- digo con mi mejor sonrisa.
-Te puedes ir estoy esperando a alguien- no lo dice en tono molesto.
-Se puede saber ¿a quién esperas? – preguntó. Es la tercera vez que me decepciono con sus comentarios.
-No es de tú incumbencia- que carácter- ¿tú que haces aquí?
-Espero a un amigo- su cara pasa de molesto a contento- sabes ¿Quién es Tian Ceballos?
El maldito silencio se apodera del lugar, una carcajada sale de su boca y coloca sus brazos entrelazados sobre el pecho.
- ¿De qué te ríes? – interpreto el papel de tonta, aunque la actuación no es lo mío.
-Parecemos dos pájaros buscando a su crio- quiero evitar reírme, su risa es contagiosa que no lo logro.
-Tú debes ser la chica del face, púrpura ¿verdad? – dio en el blanco.
-Esa misma ¿Por qué? ¿esperabas a alguien más? – su ceño fruncido lo dice todo.
-No imaginaba que fueras tú con quien he hablado todo este tiempo- habla un poco nervioso porque mueve mucho sus manos – me sorprendió porque estábamos hablando en el jardín, te reconocí por eso.
-Woww interesante tus palabras- nos reímos los dos al mismo tiempo.
Él empieza a acortar la distancia entre los dos, yo retrocedo chocando con la pared a la derecha, su mirada es completamente oscura, me eriza la piel con solo sentir su contacto en mi brazo.
El cálido aliento a menta y whisky inunda mis fosas nasales, ni que decir su perfume, las piernas empiezan a fallarme.
- ¿Nerviosa? – pregunta.
No puedo articular una palabra, he perdido todo el control sobre mi preciado cuerpo, me retuerzo entre sus brazos que las apoya en la pared, me tiene prisionera de su cautivadora presencia.
En la desesperación, me muerdo el labio, él con un dedo lo pasa en mi boca, provocando deseo de besarlo. No creo aguantar más presión.
- ¿Quiero saber cómo te llamas?
-No es importante en este momento- sonríe de lado.
Sigo arrinconada por él, sus manos van directo a sacarme la máscara, lo detengo justo a tiempo. Reacciono tomándolo entre las mías, las bajo a los costados, él permanece quieto. Acaricio su rostro, cerrando sus ojos confirma que le gusta.
-Mantén tus ojos cerrados- le digo al oído.
- ¿Qué vas a hacer?
-Nada. Solo contemplarte.
Lo miró por última vez, me descalzo para salir antes que abra sus bellos ojos y no me encuentre. Un moreno alto, me ve corriendo hacia la salida abriendo de inmediato el portón. Estando parada afuera, espero el taxi que he pedido cuando salí disparada para que no me siga.
Ya a dentro del auto, vuelvo a encender mi teléfono, quito la máscara dejándola en el asiento. Tomo aire para tranquilizarme, una notificación me hace saltar del susto.
Tian Ceballos: ¿Por qué te fuiste?
Púrpura: Porque en un mundo de máscaras, dos extraños, no se pueden besar, ni amar.
Tian Ceballos: No soy bueno para decir palabras bonitas
Fue una hermosa noche, agitada y sentir su aroma tan cerca me dejo loca de amor por él. Soñare toda la semana con él.
Ahora que pienso, ya no estoy segura si lo volveré a ver. El chofer, me habla para decirme que ya llegamos. Tan rápido digo para mí misma.
Es muy tarde, entro a mi humilde morada, subo directo a mis aposentos para dormir.
Menos mal que es domingo, eso me recuerda que puedo dormir un poco más, aunque los ruidos no me dejan.
Con una almohada me tapo los oídos, pero son fuertes, debe de ser papá. Porque es un taladro lo que se escucha y muy cerca de mi habitación. Obligadamente salgo de debajo de las sábanas para ir a ver qué sucede. En pijama paso por el lado de mi padre que está contento, cuando silba o tararea una canción, es señal que tiene buen humor.
-Papá ¿Por qué tanto ruido? – preguntó un poco de molestia en mi voz.
-Ahh hija, buenos días ¿te desperté? – lo dice tan tranquilo.
-Sí, es muy temprano para estar despierto- quita su mirada de la puerta para prestar atención a lo que digo.
-Perdón, pero tenía que terminar con esto- habla sacándose las antiparras –igual ya termine.
Vuelvo a mi suave cama para continuar durmiendo hasta el mediodía.
Trate de recuperar el sueño todo el domingo. Ya es lunes y tengo ganas de seguir durmiendo, la cama es tan reconfortante que no quiero dejarla. Puedo faltar a la primera clase sería la primera vez que lo hago.
El despertador de mi celular suena en la mesa de luz, lo tomo tanteando para apagarlo, veo por el rabillo del ojo una notificación de Facebook, es de mi amiga. Me gana la curiosidad que me destapo lo más rápido para entrar a ver de qué se trata.
El internet es lento así que espero varios minutos, eso me desespera, reviso su perfil para ver con claridad. Es una foto de ella, su hermano y una chica, creo que es la que vi el otro día abrazada a él. Be le da la bienvenida, parece que regreso de algún lugar, ¿Quién será? Es la única pregunta que ronda en mi cabeza.
Para despejar malos pensamientos, pongo música en un parlante pequeño, busco una toalla encaminándome al baño con el objetivo de darme una ducha. Mis canciones favoritas me relajan de pensar cualquier tontera respecto a Tian.
Después de lo que paso en la fiesta lo tengo más presente, en mi nariz quedo penetrado su olor, también la sensación de su mano cuando recorrió una de mis mejillas. A veces creo que alucino demasiado, un futuro entre él y yo no es posible, sumándole a eso que no conoce mi verdadera identidad.