Las Vegas - E.E.U.U
Un mes antes de la boda
Estamos casados. Así como cuando vas a sacar dinero de un cajero automático, como no teníamos testigos, la siguiente pareja se ofreció a serlo, eran unas personas mayores, yo diría que, entre 40 y 50 años, se veían realmente enamorados.
Mi anillo es hermoso, Jacob me dijo que era de su madre y que siempre lo llevaba en un compartimiento de su billetera, me quedó perfecto. Para él, compramos un anillo de oro blanco liso que vendían en la capilla, extremadamente costoso.
Ahora soy la señora Wilding, suena tan extraño, pero Jacob no para de repetirlo y besarme.
- Señora Wilding, me encanta como suena - me dice - y me encantará mucho más, decírtelo mientras te follo - susurra mientras bailamos pegados, cada poro de mi cuerpo siente al suyo, y me toca sin parar por todas partes, no puedo pensar en otra cosa que no sea tenerlo dentro de mí, me he vuelto una ninfómana en una sola noche.
- Me muero por estar dentro de ti, hermosa - pasa sus labios por mi cuello - ¡Ahora!
- ¿Quieres que nos vayamos? - le pregunto mientras observo a unas chicas que han estado mirándolo y sonriendo desde hace algunos minutos, mi vientre se contrae - Necesito ir un momento a los aseos, vuelvo y nos vamos - le respondo, miro a las chicas y en un impulso, me inclino y paso mis manos por detrás de su cabeza y lo beso posesiva y salvajemente, quiero que esas chicas sepan a quién pertenece este hermoso, atractivo, alto y musculoso hombre, que tan solo con la mirada de sus verdes ojos me hace sentir mojada. Lo miro y le paso un dedo por sus labios antes de partir - Ya vuelvo - Susurro, mientras camino como si estuviera en una pasarela, solo para él, siento su mirada quemarme y sé que está concentrado mirando mi trasero, eso me excita sobremanera.
Gracias a Dios, el baño del bar es grande, hay una pequeña cola, entro y satisfago mis necesidades, antes de salir al tocador, escucho a unas chicas hablando de uno de los integrantes del grupo favorito de Alicia, mi mejor amiga, es que parece que a todo el mundo le gusta ese grupo y no entiendo por qué.
- ¿Lo has visto? Está solo en la barra - dice una de ellas - no puedo creerlo un integrante de Déjà vu aquí en el bar.
- Pero no mira a nadie - le contesta otra - ¡es que es tan lindo!
- A mí me encanta como canta - dice la primera - y como toca el bajo, sobre todo eso, me lo imagino tocándome otras cosas.
Las voces se alejan y puedo salir a lavarme las manos, extrañamente no hay nadie haciendo fila. Siento una fuerza que me empujaba y me hace regresar al cubículo del baño, cierra la puerta con pestillo y empieza a besarme salvajemente.
- ¡Jacob! - Le digo cuando me permite respirar- ¿Qué haces? – no me responde, me sigue besando como si no hubiésemos pasado las últimas horas teniendo sexo salvaje -Jacob, para por favor - A pesar de mis palabras, me muero de ganas por seguir besándolo, pero estamos en un baño público.
- Silencio hermosa - comienza a besar mi cuello y descender por mi pecho - No hagas ruido - dice mientras me besa un seno por encima de mi blusa, respingo y gimo bajito - tranquila - desciende mi blusa y deja mis pechos libres, los besa, con calma, levanta mi falta y toma mi trasero con fuerza mientras choca mi espalda contra la pared del baño, apoyo mi tacón izquierdo contra la tasa del váter y paso mis manos por su cuello, mis senos quedan al nivel de la boca de Jacob, quien continúa chupando y succionando. Siento sus dedos tirar de mis bragas, rasgándolas completamente, introduce dos de sus dedos con fuerza. Me toma por sorpresa y antes de que grite posa su mano libre sobre mi boca, muevo mi cabeza al sentir sus penetraciones e intento no caerme, Jacob presiona mi cuerpo contra la pared y se inclina descargando mi peso en sus rodillas, escuchamos a un grupo de chicas entrar y reírse, pero pierdo la noción de la realidad cuando escucho la cremallera de los jeans de Jacob, lo miro y lo beso con fuerza, estoy muy excitada y necesito que me penetre ahora mismo, no me importa donde estamos ni quienes puedan escucharme.
- ¿Lo viste? - Escucho levemente a una de las chicas, mientras siento el miembro de Jacob invadirme con potencia. Mi grito es ahogado por sus labios y su lengua que invaden mi boca.
- No podía creer que estuviera aquí - logro escuchar decir a otra chica - ¡Es tan guapo! - suspira, mientras yo ahogo mis gemidos en los labios de Jacob, me penetra con fuerza, sin tregua, besa mis senos y toca mi clítoris. Con una de mis manos intento sostenerme al lavabo y mi tacón, choca con fuerza contra la taza, Jacob intensifica sus embestidas y gimo más alto, gruñe y me muerde en el cuello con fuerza.
- ¡Jacob! - No logro quedarme callada y casi grito su nombre - él vuelve a tapar mi boca con sus manos y a penetrarme con fuerza - ¡Dios! - grito entre sus manos.
- ¿Escucharon eso? - Dice una de las chicas - Escuchen – las chicas hacen silencio en el preciso momento en el que Jacob presiona sus manos contra mis senos y comienza con mayor velocidad.
- ¡Dios si! ¡Más fuerte! - se me escapa, las sensaciones en mi interior crecen y necesito correrme.
- ¿Están follando? - Dice otra de ellas y vuelven a hacer silencio.
Jacob me eleva más y yo gimo, sube uno de sus pies en la taza del baño y el cambio de posición hace que lo sienta con mayor profundidad, lleva una de sus manos a mi cuello y presiona con fuerza, su pecho se retira del mío e intensifica su penetración, siento que floto, que mi cuerpo no puede sostenerse, que mis sienes palpitan sin parar y mi corazón parece desbocarse, siento la lava caliente descender a mi pelvis, mi clítoris se inflama y mi interior se moja por completo, el pene de Jacob crece dentro de mí.
- Quiero que te corras, señora Wilding - me susurra Jacob, mientras muerde el lóbulo de mi oreja y presiona sus dedos contra mi clítoris con fuerza.
- No puedo creerlo – dice otra de las chicas - están en ese cubículo.
- Pero la está matando - dice otra de ellas y empiezan a reírse.
- Mierda Jacob, voy a correrme - No puedo soportarlo y grito, lo que provoca una sonrisa en Jacob, libera mi cuello y lleva sus manos a mi boca mientras me habla al oído.
- Córrete, traviesa, que todas te escuchen - susurra mientras vuelve a entrar en mí y presiona su pelvis contra mi clítoris. Aprieto sus nalgas con mis manos y en mi desesperación solo quiero que mi cuerpo siga siendo embestido por su magnífica polla, en nuestro desespero final Jacob me levanta para que mi vagina pueda recibirlo con mayor potencia y me golpeo contra la pared.
- En serio, Quien quiera que seas, señor Dios del sexo, la estás matando - Dice una de las chicas en voz alta y todas ríen.
Pierdo por completo el sentido de la realidad, grito y él me besa, tiro de su cabello, presiono con fuerza mi pelvis contra la suya, siento su gemido ahogarse en mi boca, su miembro crecer, mis paredes vaginales contraerse y su líquido invadirme. El orgasmo me posee con potencia, arrasa con mis cuerdas vocales mientras grito y deja mi cuerpo tembloroso y sin aire.
- ¡Dios mío! - digo, mientras Jacob sostiene mi cuerpo y besa dulcemente mis senos, creando pequeñas fricciones y réplicas en mi interior.
- ¡Dios mío! - repite una de las chicas - ¡Oye tú! Quien seas, te quiero para mí – abro mis ojos impresionados, había olvidado que estaban ahí y han escuchado hasta el último de mis gemidos.
- Lo siento, señorita - responde Jacob con voz profunda y sensual - A mi esposa no le gusta compartir - le doy un golpe en su pecho y él ríe con fuerza.
- Qué suerte tiene - responde la chica mientras las escuchamos salir de los aseos riéndose. La puerta se cierra y Jacob se limpia y me limpia con delicadeza, me ayuda a acomodarme la ropa y me pasa una goma que no sé de dónde sacó para que me recoja el cabello. Estoy sudando y limpio mi cara.
- Me encantó consumar nuestro matrimonio, señora Wilding - me dice bajito al oído mientras sonríe y abre la puerta - Gracias por la superfollada, hermosa - sale del cubículo del baño
- ¡Señorita! - lo escucho decir antes de cerrar la puerta principal del baño.
Voy a morirme de la vergüenza, una chica me está mirando con los ojos abiertos, yo sigo parada contra la pared, ya estoy vestida claro, pero está claro que la chica escuchó a Jacob y no necesita ser muy inteligente para saber lo que estábamos haciendo.
- Lo siento - le digo mientras intento salir de prisa.
- ¿Estabas con...? - levanto mi mano y la interrumpo antes de que termine de hablar.
- Lo siento de verdad, es que él es muy intenso - le digo y salgo casi corriendo de ahí, veo a un grupo de chicas gritando en una de las esquinas del bar. Paseo mi mirada por el bar y no veo a Jacob, no sé qué hacer, quiero irme, pero acabamos de casarnos y de verdad quiero darle una oportunidad a este matrimonio.
Voy a la barra contraria de las chicas, me da la impresión que todos me miran y saben lo que acabo de hacer. Pido a la chica de la barra un whisky doble, porque necesito algo más fuerte que un coctel.
Quiero irme, Jacob no llega y me estoy acobardando.
- Traviesa - me habla al oído y me besa en el cuello - me encantó follarte en el baño - el whisky que estaba tomando se me devuelve por el lugar indebido y empiezo a toser y ahogarme.
Seis meses antes de mi boda
¿Por qué siempre me dejo convencer por las locuras de Ali?
Hace quince minutos el concierto de su grupo favorito terminó; lo sé porque estoy afuera de la entrada esperando a que aparezca. Tengo las luces encendidas y estoy escuchando "De música ligera" de Soda Stereo; crecí con esta música, a mis padres les encanta y me han transmitido su pasión por el rock en español.
Ali siempre termina involucrándome en sus aventuras extrañas. Se le ha ocurrido que después del concierto bajemos a la playa y nos encontremos con algunos amigos, solo que como yo no iba a gastar más de cien euros pagando un boleto de un concierto donde voy a ver un grupo que no me interesa, pues me pidió que la recogiera después del concierto y yo, que soy bien tontita, le he dicho que sí.
Mi teléfono suena y cuando voy a revisar si el mensaje es de Ali, alguien abre la puerta del pasajero de mi vehículo.
-¡Hola! -me dice un chico con un ligero acento americano.
-¿Quién eres tú? -pregunto. -Voy a gritar. -Él frunce el ceño.
-¿Podrías llevarme al pueblo, por favor? -dice amablemente.
-No, no soy un taxi -respondo mientras giro mi cuerpo hacia él;
Me quedo mirándolo como tonta; las luces internas de mi automóvil se encendieron cuando el chico abrió la puerta, así que puedo ver su rostro y... Guau, de verdad que es guapo, aunque no puedo ver el color de sus ojos; creo que son muy claros.
-¿Podrías bajar de mi auto?
-Por favor -repite-. Estoy en un serio problema y, por lo que veo, tú eres la única que puede ayudarme.
-Mira, un concierto acaba de terminar, seguro muchas personas saldrán en automóvil -respondo. -Y si no sales en este instante, voy a llamar al agente de seguridad.
-¡No! ¡Por favor! -inclina un poco su cabeza y me mira a los ojos-. Necesito que me ayudes.
-¡Pero si no te conozco! -Miro mi celular, más por hacer algo;
Me estoy poniendo muy nerviosa, entonces leo que Ali no va a venir y me pide que nos veamos directamente en la playa, porque se ha encontrado con alguien que le va a presentar a los chicos del grupo que ella admira sobre todas las cosas del mundo, palabras textuales.
-Es que soy idiota -susurro al leer el mensaje; siempre me hace cosas así y yo no aprendo y sigo de idiota ayudándole.
-¿Entonces sí? -Me había olvidado del chico, lo que en sí es increíble porque, primero, es muy guapo y segundo, no lo conozco y podría ser un psicópata violador.
-No. -Intento abrir la puerta del carro e inmediatamente él se abalanza sobre mí y la cierra. -¡Oye! -Levanto mis manos y trato de pegarme lo humanamente posible al espaldar de mi asiento; siento cosquillas en mi cuerpo y mi vientre hace un movimiento extraño que no logro identificar.
-Lo siento, de verdad. -Mira hacia donde está la salida del concierto; empezamos a escuchar el ruido de los automóviles y a la gente saliendo. -Te juro que no soy un psicópata y que no me interesa violarte.
-Vale, gracias por lo que me toca. -Él me mira y al parecer no ha entendido o ignora mi comentario.
-Necesito salir rápidamente de aquí o si no, tendré que vérmelas con...
-¿Una chica? -Típico. -Todo esto es porque necesitas escapar de tu cita. Es algo extremo dejarla sola acá, ¿no?
-Yo no he dicho que alguien deba regresar solo. -Vuelve a mirarme, aunque ahora se ve un poco más desesperado; la gente se acerca. -¡Por favor! -Creo que de verdad necesita salir de aquí y, pues, yo también.
No le digo nada y enciendo el auto, pongo la primera, comenzamos a descender; él se sienta correctamente, se abrocha el cinturón de seguridad y me mira.
-Gracias, te debo una. -Extiende su mano y luego la baja al mirar que estoy concentrada conduciendo; no me gusta conducir de noche, así que trato de no distraerme. -Soy Jacob -se presenta.
-Miranda -respondo y lo miro rápidamente.
-¿Podrías ir un poco más rápido? -me dice y gira su cabeza para mirar si nos están siguiendo.
Algunos vehículos vienen detrás; dos de ellos, en una maniobra que para mí es extremadamente peligrosa, nos adelantan.
-La verdad es que no, voy a la velocidad máxima permitida. -Se inclina y mira el tablero del auto.
-¿A treinta kilómetros por hora? -me dice impresionado.
-Exacto. -Lo miro y vuelvo a concentrarme en la ruta. -¿Qué esperabas? Estás en un pueblo costero de España, no en una autovía alemana. -Se toca el mentón y luego suspira. -¿A dónde te llevo? -le pregunto.
-¿A dónde vas? -me responde con otra pregunta.
-A una pequeña cala. -Estoy segura de que no ha entendido. -Una pequeña playa rodeada de rocas.
-¿Vas a bañarte en el mar a esta hora? ¿Desnuda? -me pregunta mientras sonríe levemente-. Así que eres una aventurera, Miranda, me gustas -dice como si me estuviera evaluando-. Te acompaño -decide y sonríe abiertamente.
-No creo que te guste ese tipo de planes -le digo y me dirijo hacia la cala-. Hagamos algo: yo busco dónde estacionarme y tú puedes continuar a pie hacia el centro del pueblo; es superfácil llegar y no está lejos; además, este es un pueblo muy tranquilo y no va a pasar nada malo. -Alucina si piensa que voy a bañarme desnuda frente a él.
-Prefiero quedarme contigo -dice y me indica con su mano una plaza libre para aparcar el coche; no tendremos que caminar mucho, solo bajar las escaleras hasta la cala.
Bajamos del carro y una lámpara ilumina completamente la calle; puedo ver su cara con claridad. Es alto, delgado, tiene un tatuaje en su cuello; es una especie de rama de árbol entretejida y con espinas y pequeñas rosas rojas. No puedo fijarme en los detalles, pero desde aquí parece muy elaborado.
No puedo ver el color de su cabello porque lo tiene cubierto con una gorra, pero creo que es castaño claro y lo lleva más largo de lo normal. Sus cejas son pobladas y lleva un piercing en la del lado derecho; sus pestañas son largas y gruesas y sus labios igual de gruesos y muy besables... ¡Stop!
Pero qué diablos estoy pensando. Me soplo la cara con mi mano y cuando vuelvo a fijarme, Jacob se está riendo abiertamente.
-¡Linda! -exclama, sin sentido-. Tú eres... -Me mira y me guiña un ojo. -Todo lo que necesito. -Termina su frase susurrando.
Se dirige hacia las escaleras mientras yo me quedo mirándolo como una idiota hasta que él extiende una mano y me la ofrece.
-¿Vienes? -me pregunta.
Con la otra mano, saca su teléfono del bolsillo de su pantalón y enciende la linterna para comenzar a bajar. Yo tomo su mano; no quiero pasar rodando como una estúpida, soy un poco torpe y no es extraño que me choque o golpee con las cosas todo el tiempo.
Cuando llegamos a la cala, algunos chicos tienen una fogata encendida y me imagino que están tomando alcohol. Ellos nos hacen una seña para que nos acerquemos y, como Ali no va a llegar todavía, decidimos sentarnos con el grupo; dos chicos tocan la guitarra y todos están cantando.
Tienen vasos en sus manos y nos ofrecen dos; aceptamos y compruebo que es tinto de verano y está muy bueno; trato de tomar poco, pues estoy conduciendo.
El tiempo pasa y ellos continúan tocando la guitarra y cantando. Jacob canta algunas de las canciones en inglés y en español; realmente tiene una linda voz, profunda, emotiva.
Tengo la sensación de que las chicas lo miran desde que llegamos y hablan entre ellas.
-Ustedes dos hacen una linda pareja -nos dice una de ellas; yo la miro y trato de negar inmediatamente, pero Jacob sonríe, toma mi mano, se inclina y me besa levemente en la boca. Siento mariposas en mi estómago.
-Es lo que quiero que ella entienda -responde.
-Si yo fuera tú, estaría comprendiendo otras cosas, en este momento -responde la chica y ella y sus amigas sonríen; yo la ignoro y miro a Jacob.
-¿Por qué le dijiste eso? -le pregunto.
-Es algo que también quisiera entender -me responde y sigue tomando mi mano que yo intento liberar. En lugar de dejarla ir, empieza a acariciar suavemente mis nudillos.
-Creo que correr tanto escapando de tu cita te ha hecho daño -le digo y él sonríe.
-No. -Se gira hacia mí, suelta mi mano y toca mi mejilla. -Creo con demasiada intensidad y vuelve a besarme. -Esperemos a ver qué dice el destino -susurra contra mis labios.
-El destino dice que estás loco y yo le doy la razón. -Tengo una sensación extraña, como si me faltara algo y solo pudiera conseguirlo con él, pero eso es una completa locura; tengo todo lo que he querido, o bueno, eso creo.
Alicia no ha llegado, así que continuamos esperando, Jacob aprovecha para besarme y acariciarme todo el tiempo. Una de las chicas se acerca a nosotros y le dice algo al oído, él ríe y yo siento que mi vientre se contrae y me dan ganas de arrancarle la cabeza a la chica.
- Hermosa, vuelvo en un segundo, voy a hacerme unas fotos con las chicas - me dice.
No comprendo porque desean hacerse fotos con él. Imagino que es porque es muy guapo, pero viene conmigo, no está solo.
Él se levanta, se hace varias fotos con las chicas, se ríen y hablan entre ellos, no alcanzo a comprender lo que dicen y me molesta sobremanera no saberlo, me siento apartada y creo que ellas quieren acapararlo.
Pero que barbaridades estoy pensando esta noche.
- Listo - Me da un leve beso cuando vuelve. Uno de los chicos le presta una guitarra, y Jacob comienza a tocar una melodía lenta, me mira y sonríe.
- Tal vez el destino ha creado esta melodía para ti y para mí Miranda - me susurra antes de empezar a cantar con su profunda voz.
"Llevo tanto tiempo corriendo
Corriendo detrás de cosas sin sentido
Que tal vez hoy este loco,
Loco, pero quizás no perdido
Por querer conocerte
Por querer arriesgarme
Tal vez te encuentre y me encuentre
O puedo dañarte y perderme"
Sus palabras son un poco tristes y pareciera que está repitiendo nuestra conversación, así que creo que acaba de inventarlas, además jamás había escuchado esa canción, no me suena de nada.
Todos están concentrados escuchándolo y yo vuelvo a tener esa sensación de vacío, de tristeza, este sentimiento es tan nuevo para mí que me duele, a veces siento que no me permito sentir más allá de lo que los otros esperan que sienta.
Cuando no logro comprender lo que siento o desconozco el motivo por el cual lo siento, me vuelvo ansiosa y me estreso demasiado, así que me pongo de pie y dejo a Jacob con el grupo y camino hacia la otra punta de la cala.
- ¿Qué piensas? - Me dice Jacob sentándose a mi lado. Sigo escuchando la música de fondo. Las olas mojan mis pies. Siento inmediatamente la electricidad entre los dos.
- En mis amigos - le miento, pasa su mano por mi cara y me siento húmeda de inmediato.
- ¿No van a venir? - Me pregunta Jacob mientras suelta mi cara y empieza a coger arena y dejarla pasar por entre su mano derecha.
- No sé, llegaran más tarde, supongo - nos quedamos en silencio observando el mar y disfrutando de la brisa, refresca bastante y yo empiezo a sentir frio
- Ven - me dice mientras extiende su brazo izquierdo hacia mí - No tengo un blazer como en los filmes, pero puedo darte un poco de calor, está refrescando.
- No, tranquilo - su ofrecimiento me pone nerviosa, pasan algunos minutos y el frío aumenta, me froto los brazos, tengo un vestido de verano suelto y de tiras que no protege para nada.
- ¿Quieres mi camiseta? - Lo intenta de nuevo y empieza a levantarla para quitársela.
- No, no, no - Le digo rápidamente y cierro mis ojos – Estoy bien.
- No lo estás - Vuelve a acercarse a mí y termino por aceptar que me pase el brazo por encima de mis hombros, estoy tan tensa que Jacob se ríe - Relájate y apoya tu cabeza en mi hombro, dale, no muerdo - Me río también y reposo mi cabeza en su hombro, empiezo a sentir sueño, me gusta su olor y la sensación que me produce.
- Eres bastante esquiva, Miranda - me dice mientras deposita su mentón sobre mi cabeza, se siente tan natural estar así, que me asusta - Es extraño como me siento contigo, como si te conociera de toda la vida - Yo siento lo mismo, de verdad es sorprendente.
- A veces creas más fácilmente momentos de intimidad con extraños que con la gente que conoces - le digo, creo que leí eso en una revista o alguien en mi trabajo me lo dijo.
- Eso es verdad - me dice y deposita un beso sobre mi cabeza, de lejos escuchamos el sonido rasgado de la guitarra y el susurro de las voces - Puedo decir que este momento contigo, es uno de los más perfectos que he vivido hasta ahora - se queda en silencio y yo no me atrevo a responderle porque pienso lo mismo - Y eso asusta - termina tiempo después su frase.
Por un momento no hablamos más y yo sigo lanzando piedras al mar, mientras él comienza a acariciar mi brazo con su mano.
- ¿Vives aquí Miranda? - me pregunta, yo me siento muy calentita en esta posición así que no me muevo y comienzo a responderle.
- No, vivo en Madrid, pero mis padres tienen un apartamento acá donde pasamos las vacaciones o fines de semana largos ¿Y tú? - le pregunto, creo que él piensa lo mismo porque no cambia de posición.
- Yo vivo en los Estados Unidos - hace una pausa - vine por trabajo
- ¿En serio? - Me levanto un poco y me giro a mirarlo, ya me gustaría a mí irme a una playa por trabajo, voy a preguntarle a que se dedica, cuando vuelve a acercarme hacia él.N
- No quiero hablar de eso - me corta inmediatamente - ¿tienes hermanos?
- Vale, yo te respondo, pero tú harás lo mismo - le digo - el único tema prohibido será el trabajo.
- De acuerdo - Sonríe.
Ali finalmente no llegó y nosotros dos nos acurrucamos el uno contra el otro para evitar el frío, besándonos y hablando de nuestras vidas, nuestros deseos, de la familia, de las cosas que nos gustan, de los países que conocemos, los sueños y anhelos truncados, de cómo nos sentimos en la actualidad y de lo que esperamos de la vida y no hablamos de trabajo, para nada.
Las horas fueron pasando y vimos el sol empezar a salir. Los chicos de la playa se fueron y los dos nos quedamos solos, por un momento dejamos de hablar y así sin advertirlo o esperarlo, Jacob me miró.
- Quiero besarte, pero de verdad - y me beso, pero esta vez fue diferente, lento al principio y luego se volvió posesivo, necesitado. Yo sentí la fuerza de su beso, mis pezones se pusieron erectos, Jacob me hizo recostar en la arena y continuó besándome, bajó por mi cuello, con una de sus manos empezó a levantar mi camiseta, las olas humedecieron nuestra ropa, pero yo me sentí mucho más mojada en mi interior. Jacob levantó su cara y bajó lentamente un dedo por mi cuello, mientras me miró con intensidad.
- Realmente eres tú - volvió a besarme - Todo lo que necesito - y profundizó el beso, nos desesperamos, empezamos a tocarnos, a sentirnos, mi vientre palpitaba y el vacío que había sentido comenzó a llenarse, tomo mi nuca con su mano derecha y puso su frente contra la mía – creo que de verdad podemos hacernos daño Miranda.
Sus palabras me hicen reaccionar y me puse de pie inmediatamente, no puedo creer lo que acabo de hacer, soy la peor persona del mundo, él se pone de pie igualmente e intenta detenerme, yo lo miro a los ojos, verdes claros, como un lago cristalino, hace mucho tiempo se quitó la gorra y su cabello castaño claro, con algunos mechones dorados está algo húmedo, es tan hermoso, que yo no entiendo como había pasado toda la noche hablando conmigo y ha dejado abandonada a una chica, tal vez hermosísima y viene y me besa a mí, eso no es normal.
Tampoco comprendo como he podido engañar a la persona que más me ama en el mundo.
- Jacob - le digo - Tal vez el destino quiera evitar que nos hagamos daño y yo estoy segura que no soy lo que necesitas – le muestro mi mano izquierda - Por si no lo habías notado, estoy prometida a alguien y voy a casarme en 6 meses - él, mira mi anillo y frunce el ceño - Lo siento - lo miro y limpio una traviesa lágrima que se escapa de mis ojos.
- No estoy acostumbrada a hacer esto, no soy una persona que engañe - Me inclino y beso su mejilla, él continúa de pie sin decir absolutamente nada, solo me mira - Que tengas una linda vida Jacob y que puedas encontrar todo lo que necesitas - Lo miro por última vez y me alejo, vuelvo a sentir el vacío y la tristeza, cuando comienzo a subir las escaleras me giro porque siento la necesidad de verlo por última vez. Sigue de pie, en la misma posición mirando al mar y yo siento que en solo una noche, alcanzamos a hacernos mucho daño.