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Too Sweet for Me.

Too Sweet for Me.

Autor: : Rosslix
Género: Romance
Dominic encontró lo que necesitaba para sentirse vivo de nuevo, Ella.

Capítulo 1 Prólogo.

Dominic:

Las palabras no salían de mis labios, verla parada frente a mí era como un sueño, un sueño que estaba viviendo.

Ha pasado un año, solo un año desde que nos separamos. Ahora estaba aquí, frente a mi luciendo como siempre. Hermosa.

-Hola Dom -dijo, su voz era como música para mis oídos.

-Amelie -susurré impaciente, quería correr a sus brazos pero temía poder asustarla o lastimarla.

-Ha pasado un año -sonrió de manera forzada- ¿como te ha tratado la vida?

-¿Esto te dice algo? -señalé mi cabello.

-Veo que dejaste de ocultar tus canas -rió bajo-, me sorprende viniendo de ti, un hombre que se cuida mucho.

-Una vez me dijiste que te gustaban mis canas -dije, un poco ansioso-, no quería seguir ocultandolas, no si no estabas.

-¿Esa era tu manera de recordarme?

-Si Amelie, era para poder conservarte conmigo.

-Eso es dulce -se acercó a mi, alterando mis nervios-, te extrañé Dominic.

-Y yo -estaba un poco agitado, había olvidado lo nervioso que ella me pone-, aqui estas pequeña ruidosa.

-¡Oh! Ese apodo tan significativo -hizo una mueca-. Ya no se si sea tan ruidosa como antes.

-Lo dudo, esta casa es demasiado solitaria sin ti...

-Se siente -miró toda la sala-, es extraño volver, pero reconfortante Dom.

-Lo es -susurré.

Capítulo 2 Uno.

Dominic:

-La cita con los aspirantes para asistentes jurídicos llegarán mañana señor.

-Perfecto, coordina todo para mañana -le dije sin mirarla-, cancela la reunión de la tarde, saldré y no tendré tiempo de reunirme con el señor Daniels, dile que mañana me reuno con el.

-Si señor, permiso.

Mi secretaria salió de la oficina. Por lo pronto yo termine mis pendientes. En dos dias tendria un juicio y ya estaba todo preparado para ello.

En linea supe de una exposición nueva que se llevaría a cabo en una galería pequeña en la ciudad. El artista era anónimo así que estaría presente en dicha exposición.

Soy amante del arte y todo lo que tenga que ver con ello y casi siempre estoy buscando por redes cualquier exposición de artistas pocos conocidos o nuevos, siempre he pensado en innovar y conocer cosas nuevas con respecto al arte.

A cada galería a la que voy, compro un cuadro o dos, siempre y cuando me guste y capte mi atención. En mi casa tengo una colección de cuadros de artistas pequeños y poco conocidos. Siempre que quiero trabajar me quedo dentro de mi colección para sentirme el calma.

-Hermano -Peter entró a mi oficina, yo me puse de pie para ir a abrazarlo.

-Joder Peter -sonreí- ¿cuando llegaste?

-Ayer pero quería darte la sorpresa -sonrió- Tenemos mucho de que hablar.

-Por supuesto -lo guié hacia el sofá.

Peter es mi hermano mayor, me lleva doce años. Su padre se casó con mi madre cuando éramos niños y desde entonces somos unidos. Es mi hermano y mi mejor amigo.

Comenzamos a ponernos al dia, se habia ido de viajes de negocios por dos meses y estábamos sin hablarnos durante todo ese tiempo.

(...)

Peter y yo nos pusimos al dia con todo. Para mi era muy agradable hablar con mi hermano, lo escuchaba hablar de su viaje, sobre cómo iba su matrimonio y como iba mi sobrino en la universidad. Mi sobrino tiene veintidós años y estudia leyes. En la familia el legado de las leyes es algo que siempre se ha visto en la familia.

Yo, tengo mi propia firma de abogados, una de las mejores firmas del estado siguiendo la de mi hermano. Por supuesto que para nosotros esto no es competencia ya que su firma y la mía son de temas distintos.

Peter es abogado de familia y todo lo que tenga que ver con el divorcio. Yo, soy penalista. A veces represento el estado de manera independiente para víctimas que no tienen como pagar un abogado asi que ofrezco mis servicios.

Tome mi saco y las llaves de mi auto para salir de la oficina. En media hora comenzaba la exposición a la que iría. Aún tenía tiempo de llegar.

Subí a mi auto, me sentía con ánimos de salir y eso es extraño viniendo de mi ya que detesto mucho las salidas y la ruidosa ciudad. Soy mas de estar encerrado y en calma.

No pasó demasiado tiempo cuando llegue a la dirección de la exposición, deje mi auto estacionado y baje, me coloqué el abrigo encima ya que el clima de Washington es un poco frio.

Cuando estuve en la puerta me sentí como un tonto, además de estar fuera de lugar al ver todos estos muchachos jóvenes. Aun así entre, lo primero que me recibió la baja música de alguna banda que desconocía por completo.

Comencé a caminar por todo el lugar, debo admitir que es la primera vez que estaba en un lugar como este. Habían muchos jóvenes, tampoco es que estoy viejo ¿no? Pero me siento un poco fuera de lugar, además de que todos vestían como hippies y yo con un traje demasiado formal.

Recibí la copa de champán del chico y se lo agradecí.

De venir a exposiciones de artistas desconocidos me gustaba el hecho de que no sabía con que me iba a encontrar. Y el artista de estas pinturas tiene mucho talento. A pesar de que nadie veía las piezas colgadas en la pared, yo si pude admirar cada una de ellas.

En especial una que llamó mi completa atención. Me acerqué más a la pintura para admirar cada trazo que había en ella. No era un simple ojo, era mucho más que eso, reflejaba la soledad y no pude sentirme más identificado.

-Hermoso ¿no lo cree?

Mire a mi derecha, una chica estaba parada a mi lado. Su vista se fue hacia mi y me sonrió. No habia nada mas llamativo que su vestimenta. Ni siquiera sabría como describirla.

-¿Qué opina de la pintura?

-Pues -miré la mencionada-, que refleja un enorme sentimiento. La soledad.

-Vaya, es la primera persona que logra comprender lo que transmite la pintura -se puso la mano en la barbilla-, nadie lo ha hecho.

-Me alegra escuchar eso.

-Amelie -extendió su mano hacia mi, no pude evitar ver la cantidad de pulseras que tenía en la muñeca.

-Dominic -la estreché.

-Un placer Dominic...

Volví a mirar la pintura para seguir admirando dicho sentimiento. No soy pintor ni nada por el estilo, pero reconozco a un artista cuando lo veo. En la esquina de la pintura estaba la firma del artista, mi ceño se frunce al ver que era una simple nota musical, una Clave de Fa para ser más claro.

Me parece algo único e intrigante por que no había un nombre, solo eso.

-Discul...-la chica que estaba a mi lado se había ido.

Mire hacia los lados pero ella no estaba. Caminé un poco más pero ella no estaba por ningún lado, mi atención se fue hacia un chico rubio que estaba hablando con algunas personas, el decía en voz alta que era el manager del artista, así que me acerque a el.

-Disculpa -el chico me miro- ¿Eres el manager del artista?

-Así es -se acercó un poco mas a mi-, Damon -estrechó mi mano.

-Dominic ¿podría hablar con el artista?

-Lo siento amigo, pero el artista le gusta mantenerse en el anonimato.

-Es una lástima, quería conocerlo, felicitarlo y comprar uno de sus cuadros..

-¿Le interesa uno de estos? -lo preguntó como si fuese algo extraño.

-Asi es, soy coleccionista y estoy interesado en un cuadro de los que están aquí, solo uno.

-¿Y cual es? -señalé el cuadro y el chico lo miró.

-¿Cuánto cuesta el cuadro?

-Tres mil -sonrió de lado.

-Perfecto -se le borró la sonrisa-, me lo llevaré.

-¿D-De verdad se lo llevará?

-Si, le dije que me interesa el cuadro, quiero llevármelo.

-Claro que si -sonrió ampliamente.

-Quiero el cuadro en esta dirección mañana -entregué mi tarjeta-, lo quiero tal y como está en la pared, mañana mismo pagaré por el.

-Con gusto, estará el cuadro en su casa mañana a primera hora.

-A las nueve de la mañana.

El asintió, yo deje la copa en una de las mesas y camine hacia la salida. No hacía falta ver otro cuadro, no cuando apareció el que quería y el que se llevo mi total atención.

(...)

A la mañana siguiente.

Estire un poco mi cuerpo, mire el reloj en mi mesa, esta vez me Levanté cinco minutos antes de que sonara la alarma, eso me molestaba por que ya mi cuerpo y mente está acostumbrada a los horarios de la mañana y yo, quería dormir un poco más.

Mi rutina diaria era medida, calculada y la llevaba a cabo con cuidado. Desayunaba ligero, leia el periodico, hacía ejercicio. Lo que cualquier hombre a mi edad haría, o eso pensaba.

Por lo general, mi vida social no era la más interesante, mis gustos eran distintos a las personas que me rodeaban, lo mío era el arte, la música, la tranquilidad. Nada comparado a lo de los jóvenes.

A veces me rio de mi mismo por llamar a los demás jóvenes y yo considerarme un viejo, cuando ni siquiera llego a los cuarenta.

Aunque solo me faltan dos años para eso.

Mis pocos conocidos están casados, con hijos que son unos adultos. Muchos de ellos me recomiendan casarme pero ya pase por esa etapa y honestamente solo me importa trabajar y esperar llegar a la vejez para poder morirme en paz.

A veces me acomplejo o como muchos le dicen: La crisis de los treinta. Ya que aun y a pesar de mi edad, me gusta cuidarme, no se si es por que me da algo de pánico la vejez o simplemente por que me gusta sentirme bien.

Bajé las escaleras de la casa para ir a la cocina, yo vivo solo y la casa se mantiene limpia pero alguien viene a limpiar una o dos veces al mes. La casa parece un palacio ya que yo mismo la mande a remodelar a mi gusto, digamos que soy un poco anticuado y las cosas antiguas son lo mio completamente.

Poseo un piano de cola que no toco desde hace unos cuantos años, un jardín de rosas y gardenias que me gusta cuidar. Al igual que antiguedades que adornan toda la casa, como dice mi hermano, mi casa parece un museo.

Dejé que la cafetera hiciera su trabajo y camine hacia la puerta ya que sonó el timbre dos veces. Al abrir una cabellera castaña estaba frente a mi, luego volteó.

-¡Oh! Dominic -alzó las cejas sorprendida.

-Amelie ¿como..?

-Espera ¿tu compraste el cuadro? -me señalo y le asentí- ¡No lo puedo creer! -se tapó la boca- ¡Compraste mi cuadro! ¿Sabes lo contenta que estoy por eso?

-Un momento... Tu eres el artista ¿tu lo pintaste?

-¿Te sorprende que una mujer lo pinte? -se cruzó de brazos.

-No, nada que ver pero, literalmente te tenía al lado anoche, el chico me dijo que el artista quería ser anónimo.

-Bueno, era mi primera exposición -hizo una mueca-, si no vendía nada al menos la pena seria anónima. Además tenía que conocer a la persona que compró mi primer cuadro por tres mil dólares -dijo con obviedad.

-Pasa por favor...

Me hice a un lado y ella entró a mi casa, hasta ahora noto que trae el cuadro envuelto en papel.

-Esto es increíble -la escuché susurrar.

-Entonces eres la que pintó todos aquellos cuadros -me miró.

-Si, me presento formalmente Amelie Leonard -extendió su mano.

-Dominic DeLacroix -la estreché.

-Vaya, que apellido tan elegante -rió-, pero no demos mas vueltas señor DeLacroix, aquí tiene su cuadro.

Lo tomé entre mis manos y lo lleve hacia la sala, ella me siguió en silencio. Dejé el cuadro en el caballete que deje anoche y poco a poco comencé a abrirlo. Quería verificar por mi mismo si era el mismo cuadro que vi ayer en la galería.

Era precioso sin duda alguna, es una de mis mejores inversiones.

-Esta perfecto -la miré- ¿deseas el pago en cheque o transferencia bancaria?

-Bueno... ¿Le molestaria si es en efectivo?

-¿Efectivo? -fruncí el ceño.

-Si -se acerco a mi y se inclinó para susurrar:- Es que no poseo cuenta bancaria.

-Entiendo -ella sonrió-, pero no creo que tenga tres mil en efectivo justo ahora. Ya regreso.

Caminé hacia mi despacho que estaba al final del pasillo de la casa. Busqué en mi caja y si, si tenía los tres mil pero me parece extraño que ella no tenga cuenta bancaria. Tomé el dinero, aunque solo la mitad.

Al llegar a la sala ella estaba parada mirando la pintura que estaba encima de mi chimenea.

-¿Te gusta ese cuadro?

-Es un paisaje hermoso, es de Trent Hong.

-¿Lo conoces?

-Es de los pocos pintores que me gustan -me miró-, aunque es poco conocido.

Sonreí ante lo que dijo. Hong es poco conocido en el arte realista. Me alegra saber que alguien más lo haya reconocido.

-Ten -le di el dinero-, es la mitad del dinero, puedes volver después por lo demás.

-¿Como se que no me estafará? -entrecerró sus ojos.

-¿Tengo cara de ser estafador?

-Bueno, recién lo conozco.. No se sabe.

-En ese caso -busque un bolígrafo y anote mi teléfono en un papel-, ten, es mi número personal, además ya sabes donde vivo. Puedes venir en un par de días por el resto del dinero.

-Bueno -lo guardó en su pantalón y el dinero en su pequeño bolso-, lo estaré llamando, es mejor asegurar el dinero.

-Por supuesto... Por cierto, tienes mucho talento Amelie, espero volver a ver tus pinturas.

-Si las compra, quizá -dijo, pero noté el tono bromista.

-Deja que llame a un taxi, irte con ese dinero es peligroso.

-No se preocupe que no vine sola -sonrió y luego se acercó a mi-, gracias por comprar mi cuadro señor DeLacroix.

Caminamos hacia la puerta, le abrí y ella comenzó a caminar hacia un auto que estaba afuera.

-¡Adiós señor DeLacroix! -alzó la voz y su mano para despedirse.

Capítulo 3 Dos.

Amelie:

Saque los billetes para contarlos, estaba complacida con ver la cantidad de dinero que había recibido por vender mi cuadro, no pensé que me fuesen a dar tanto, pero estaba contenta con el resultado del mismo.

Mil quinientos dólares.

Es una cantidad que jamas pense tener en mi vida. Estaba ansiosa y emocionada por lo que tengo en mis manos.

-Emocionada ¿eh?

-Mucho Melanie -dije-. No puedo creerlo, vendí mi primer cuadro por una gran cantidad de dinero, no creí que fuese a suceder pero al fin pasó. El hombre que lo compró es bastante intimidante -rei-, aunque vive en una enorme casa, le gusta coleccionar cosas antiguas por lo que vi.

-¿Y es guapo?

-¿Eso que? -rei de nuevo- No me fije si era guapo o no.. Lo que me importaba era tener el dinero y ya.

-Estás loca -ella negó- ¿Donde quieres que te deje?

-En el super, necesito comida.

-Amelie ¿segura que quieres andar con esa cantidad de dinero encima?

-Si, no pasará nada, tu tranquila.

-Bien.

Melanie condujo hacia donde iba a dejarme.

Yo, iba hacia otro lado pero no quería que ella lo supiera. Aun me avergüenza decirle lo que me sucede. Siento que si lo hago, ella se va a decepcionar de mi, ya me basta con mis padres.

Melanie me dejó en el super y luego se fue. Entre al supermercado, tome una cesta y me dirigí hacia el pasillo, comencé a meter comida innecesaria pero necesitaba algo para comer. Con lo que tenía del cuadro que vendí, podré pagar el alquiler que tengo atrasado y compraré algunas pinturas que me hacen falta.

Haber venido desde otro estado hasta acá no fue sencillo, puesto que aquí era el estado de las oportunidades pero nada me salio como queria, deje mis estudios, me volví loca y comencé a hacer cosas de las cuales no me siento orgullosa.

Mis padres se decepcionaron de mi cuando supieron que deje la universidad. No es algo que me haga sentir bien puesto que ellos lucharon para traerme aquí y estudiar. Pero al final lo deje todo por mis problemas.

Me dedique al arte de manera no profesional ya que no estudie, solo di clases a chicos para poder sobrevivir y pagar mis deudas. Hice eso por un corto tiempo, hasta el año pasado que comencé a usar mi arte para venderlo.

No se nada sobre arte, pero se pintar y es lo que me gusta hacer. Damon fue quien me insistió en vender mis pinturas ya que segun el, tengo el talento suficiente para hacerme conocida. No lo creía hasta ayer, que vendí mi primer cuadro, pasé algunos meses lidiando con la inseguridad de que si seria un exito o no, puesto que yo, no estudie ni era profesional, pero al ver que una persona compró mi cuadro, eso me hizo entender que yo, si tenia talento.

Puede que no sea el orgullo de mi familia, pero he hecho el más grande esfuerzo para hacerles saber lo equivocados que estaban, quizá no deba hacerlo para demostrar algo, si no para demostrarme a mi misma que ellos si estaban mal.

Haber venido a este estado fue una de las peores cosas que me ha pasado.

Pero no me quiero ir, se que suena contraproducente, pero si me voy, siento que estoy cometiendo un enorme error, algo me dice que estar aquí, sera una gran oportunidad y no pienso desaprovecharla.

(...)

Más tarde:

Me senté en el pequeño sofá de mi departamento, encendí un cigarrillo y la televisión. No había nada que ver, pero no quería tenerla apagada. Mi departamento era un desastre y no tenia ánimos de arreglarlo, estaba pensando en pintar algo lindo, pero tampoco tenía ánimos.

Me replanteaba lo complicada que es mi vida, lo mucho que he cambiado con el paso de los años. Me veo a mi misma justo ahora y no queda nada de lo que era hace unos años, precisamente cuando llegue aquí.

Tengo solo dos amigos, asi de mal estoy con socializar, aunque conozco a muchas personas, solo cuento con una, Melanie, mi mejor amiga, quien ha estado a mi lado a pesar de todo, a pesar de que no sepa ciertas cosas sobre mi.

Y no es que no confie en ella, es que siento vergüenza de que ella sepa mis problemas.

-Eres un asco Amelie -me reí-, ni vivir puedes hacer bien -le di un trago a la cerveza.

Esto era casi que a diario, tener que lidiar conmigo misma, con mis pensamientos, con mis tormentos, con todo.

¿Cómo era posible todo esto?

Si yo, no soy una mala persona, solo me han pasado cosas malas, eso pasa. Pero a veces, me lastimo a mi misma, odio eso, odio lastimarme, pero eso, me ayuda a olvidarme de muchas cosas que me cuesta sacar de mi mente.

La noche de aquella fiesta.

Lo que vino después.

Las crueles personas.

Todo.

Y es que es muy sencillo ir a terapia, eso he escuchado.

Pero no saben lo dificil para mi que es bañarme, levantarme, comer, andar, vestirme, sonreir entre otras cosas. Hago algunas de ellas por que mi cuerpo me obliga, pero mi mente me dice que no lo necesito.

Me siento por horas imaginando cómo sería mi vida si me hubiese quedado allá, siendo la chica que mis padres esperaban.

Pero no, soy todo lo contrario.

Odio fingir, pero es lo único que me mantiene a salvo de muchas cosas.

Incluso de morir.

Puede que mis pensamientos sean demasiado drásticos y un tanto dramáticos, pero es asi como me siento, como una persona sin nada, una persona vacía y me oculto a través de las pinturas, quiza algun dia alguien las entienda, así como el señor DeLacroix que supo interpretar la tristeza en mi pintura.

Me sentí muy bien cuando la compro, quiza no fue algo del otro mundo, pero para mi, fue un logro enorme, por que pude lograr venderla, a pesar de que no me tenia fe, pude hacerlo y me sentí orgullosa de mi por haberla vendido.

Es una curita a mi corazón.

(...)

Al dia siguiente:

Caminaba hacia el departamento de Damon, quien me dijo que todos los cuadros se vendieron, eso fue una buena noticia, una buena no, una excelente noticia. Eso me tiene demasiado contenta y con buen humor.

Al llegar, entré al edificio y subí hacia su departamento. Toque el timbre y este me abrió.

-Hola pequeña.

-Damon.

-Pasa.

Entre a su departamento, efectivamente no había ningún cuadro dentro, cosa que me hizo sentir muy bien.

-Entonces ¿cuántos se vendieron? -lo mire.

-Todos, pero..

-¿Pero?

-A cincuenta dólares cada uno.

-¿Que? ¿Hablas en serio?

-Lo siento Amelie -se acercó a mi-, se que esperabas más, pero entiende que ayer recién comenzaste, más bien deberías sentirte contenta de que los vendiste todos ¿No es así? Es una buena noticia.

Supongo que si lo es, no pense que los fuese a vender asi de baratos. Bueno, no soy una profesional, asi que no puedo aspirar mucho.

-Gracias por venderlos Damon.

-No hay de que -fue hacia una de las mesas y me dio un sobre-, es lo que recaude para ti.

Los conté eran quinientos dólares en total, no está nada mal la verdad. Eso me gusta.

-Ten -le di doscientos dólares-, es por haberme ayudado.

-Oye no... Lo hice de todo corazón.

-Acéptalos -extendí los billetes-, no hagas que me moleste contigo.

Damon terminó aceptandolos, es mi amigo y es lo mínimo que puedo hacer por el. Así como el ha hecho por mi.

-¿Qué hay del dinero del otro cuadro?

-Pague la renta que tenía atrasada, le envié algo a mis padres, compre comida y compraré material para mis siguientes pinturas.

-Oye eso es bueno -me sonrió-, por cierto, tengo, ya sabes..

-¿Tienes? -pregunté un poco ansiosa.

-Si, si quieres.

-No se.. No he..

-Vamos Amelie, debes celebrar tus logros y qué mejor que con tu mejor amigo -sonrio de nuevo.

-No lo se Damon... No quisiera... -me mordí el labio en señal de ansia.

Al final de todo, termine aceptando, volvi a caer en las mismas. Por mas que luchara contra mi, no podia negarme a ello.

No podía.

(...)

Caminaba por las calles, no se que hora era, no se en dónde demonios estaba, lo unico que sabia era que tenia hambre y mucho frio. Salí del departamento de Damon hace horas por que no quise quedarme, no me gusta quedarme con ningún hombre en un lugar a solas.

Podía sentir la lluvia caer sobre mi cuerpo, mis manos temblaban, tenía frío pero mi boca estaba seca, tenía hambre y demasiada sed.

Solo quería buscar un sitio en donde comer o tomar un café caliente.

Seguí el camino hacia mi departamento, pero creo que me perdi. No se en donde demonios estoy, joder ¿qué demonios hice? ¿que demonios estoy haciendo?

Ni siquiera tenía conmigo mi telefono para llamar a Melanie, lo deje en el departamento de Damon, deje mi bolso alla, solo salí de inmediato.

Camine un poco más y pude ver las tiendas, algunos restaurantes pero no podía entrar, no tenía dinero para pagar un agua o un café, maldita sea, deje mi bolso donde Damon.

-Oye linda ¿a donde vas? -alce la vista era un hombre y detrás de el habían otros dos.

-¿Estas perdida?

-Si, claro que está perdida.

-No.. No estoy perdida -negué.

-Parece que lo estás -el intentó tocarme pero yo retrocedí-, no seas demasiado dura linda.

-No me toques.. -quité mi rostro, quería estar lejos de sus manos.

-Vamos linda no seas dura -todos rieron, yo, estaba muy mareada.

Me aleje de ellos, pero ellos no querían irse. A mala hora vine a este lugar, a mala hora me salí de ese departamento.

-Tomenla.

Al escuchar aquello, retrocedí un par de pasos luego comencé a correr lo más lejos que pude. No se si ellos me seguían, pero no quería detenerme, estaba un poco mareada y desorientada. Comencé a llorar, quería pedir ayuda pero no pude hacerlo, mi boca estaba completamente sellada.

Todo me daba vueltas y era como si todo giraba a mi alrededor de manera brusca.

Justo ahora, choque con alguien tan fuerte que caí al suelo.

-¿Estas bien? Oye ¿Te lastimé?

Mi vista estaba borrosa, pero podía escuchar la lluvia en mis oídos, los autos pasar por toda la calle.

-¿Amelie? ¿Que haces aqui? Dios, esta lloviendo, estas fría.. -sentí una mano en mi frente.

-Lléveme lejos de aqui -pedi-, por favor...

-Pero..

-Por favor..

Sentí como me alzo con cuidado, mi vista se fue hacia aquel sujeto, me parecía familiar, pero no recordaba en donde lo había visto.

Me ayudo a caminar hacia lo que creo que es un auto ya que no sentí más el agua caerme encima. Mi cuerpo estaba temblando sin control, mis manos estaban endurecidas y mi boca estaba demasiado seca.

Poco a poco cerré mis ojos.

(...)

Abrí lentamente mis ojos, me dolía mucho la cabeza, mi boca estaba seca y tenía mucha hambre. Divise que estaba en una sala un poco oscura, a medida que iba despertando, me di cuenta de que estaba en un lugar que ya había visto.

Estaba con la ropa cambiada. Me toque el cuerpo y no dolía.

-Despertaste.

Mire hacia donde provenía la voz, era el señor DeLacroix, en sus manos traía una bandeja.

-¿S-Señor DeLacroix? -fruncí el ceño- ¿Qué hago aquí?

-Pues -dejo la bandeja sobre la pequeña mesa que estaba frente a mi-, iba a verme con mi hermano para cenar, iba hacia el restaurante y chocaste conmigo, estabas muy mojada, pálida y temblabas demasiado, parece que huías de alguien.

No recordaba casi nada de eso, pero tengo que armar algo.

-¿Usted me cambio?

-No, fue mi empleada, ella lo hizo. Entonces ¿me dirás?

-Me asaltaron -dije-, corrí lo mas que pude por que estaba asustada.. Lo siento si lo asuste, pero entre en pánico, cuando entro en pánico me pongo asi.

-Entiendo, que mal que te hayan asaltado -suspiró-, afuera esta lloviendo demasiado fuerte, tu ropa aún no se seca, así que puedes quedarte aquí.

-No -negué-, no es necesario hacer tal cosa.. No quiero molestarlo.

-No es molestia, la verdad es que no luces nada bien -se sentó en el sofá que estaba frente a mi-, no me sentiría bien dejándote ir así. Ahí tienes chocolate caliente y algo de comer. Puedes irte mañana temprano si lo deseas.

No quería quedarme, pero allá afuera estaba lloviendo y seguramente era muy tarde para pedir un taxi. Pero el me salvo de lo que sea que me haya pasado, es mejor no hacer una locura ahora.

-Está bien. gracias por salvarme señor DeLacroix, créame que estaré agradecida eternamente con usted.

-No me lo agradezcas -sonrió un poco-, duerme aquí si quieres, yo me quedaré despierto toda la noche.

-¿Eh? ¿Toda la noche?

-Si, es que estoy trabajando en un caso -se puso de pie-. Soy abogado.

-Ah, creí que solo era coleccionista..

-Lo soy, pero necesito dinero para comprar y coleccionar -sonrió un poco-, puedes descansar Amelie.

El termino yéndose hacia el otro lado de la sala. Yo no estaba segura si quedarme aqui, pero no tenia opcion. Quería llorar por la tontearía que hice, soy una estúpida. Por más que luche, por más que lo intente, no puedo, no puedo con esto.

No puedo.

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