Me calzo los Prada negros de tacón alto y me levanto de la cama de mi habitación de hotel impulsando mi desgana junto con mi cuerpo, tratando de infundirme ánimo para volver a verlo. A oler su aroma desquiciante y a recibir de golpe tantos recuerdos que se que vendrán a mi, una vez lo vuelva a tener delante.
Cuando me miro al espejo, el reflejo de mi pelo color caoba me obliga a apretar los ojos tratando de borrar de mi mente el recuerdo de la última vez que su boca estuvo mordiendo mi cuello y su mano presionaba mi mejilla contra el espejo de su baño mientras me hacía el amor con vehemencia.
En ese entonces ninguno de los dos sabía que sería la última vez. Ninguno de los dos lastimaba.
-¿Cómo demonios vas a hacer esto, Claire? -me pregunto a mi misma mirándome al espejo apoyada en el mármol de la isla, con las manos abiertas y niego en respuesta, a lo que sinceramente no tengo ni idea.
Ese hombre que hoy vuelvo a ver, hace tres años me despedazó el corazón y nunca pude perdonarlo, así como no creo poder hacerlo jamás.
Me engañó con otra, y aceptó delante de ella que llevaba meses en haciéndolo.
Habíamos tenido dos años idílicos juntos, o al menos eso creía yo, hasta que un día, como si fuéramos otras dos personas completamente distintas, llegué a nuestra casa y lo encontré follando con su asistente en mi cocina. Nunca pude superarlo y las cosas que dijo se grabaron a fuego en mi cabeza y hasta el día de hoy lo odio por todo aquello. Y por obligarme a no poder superarlo con nadie, nunca.
Eso es lo peor. Que lo sigo amando. O al menos sigo amando la historia que tuve con él hasta que pasó aquello y la manera en la que me trató mientras parecía que me quería.
Mi móvil suena y camino hasta el corredor de la suite a contestar la llamada. Necesito volver a cerrar las gavetas de mi pasado o no podré afrontar a Jhonny. Es demasiado doloroso para mí. Y él, es demasiado descarado y lo sé. Lo conozco. No creo que haya cambiado mucho y doy por hecho que jugará con tal de echarme un polvo, sabe que somos explosivos en la cama y eso, no se lo pienso permitir.
Esta vez no puedo caer.
-¡Hola, mamá! -respondo sonriente.
-Hay cariño, te extraño mucho.¿ Cómo pasaste la noche, estás lista?
Mi madre es como ese apoyo que no puedo dejar de tener varias veces al día. Es maravillosa y sabe lo que significa volver a Nueva York a encontrarme con mi pasado, y con él. Si volver a ver las calles de la ciudad me oprimen el pecho, no quiero ni pensar que sentiré cuando lo vea.
-Tengo que estarlo mamá, necesito acabar con esto pronto y volver a casa. También te echo de menos.
El muy maldito lleva dos años tratando de hacerme venir hasta su territorio y finalmente a conseguido hacerlo. Cometí el error en su momento de afiliarme a él, y cuando todo se torció me quedé enganchada a su holding por diez años, no tengo manera de romper ese contrato a menos que me case con él y haga separación de bienes, le pida el divorcio y me largue de su lado... cosa que por supuesto no haría ni muerta. He conseguido mantenerlo lejos todos estos años, podré hacer mi trabajo aquí y largarme.
-Solo tienes que pedirlo y tomo un avión para allá nena, lo sabes.
-Gracias, mami, pero será poco más de una semana. Ganaré ese juicio y me largo. Él y yo tenemos un trato, sabes que siempre ha respetado los convenios.
-¡Oh, nena! -suspira y yo la imito -sigo pensando que...
-¡No, mamá! - la corto de manera seca y me despido con la promesa de llamarla luego.
Cuando cuelgo la llamada sacudo mi cabeza tratando de desoír la voz de mi madre en ella, diciéndome constantemente lo mucho que lamenta que Jhonny me haya engañado y que ella cree que debía haber exigido una explicación.
Yo no lo hice. Simplemente me fui. Tomé un avión a Miami y no miré nunca más atrás.
¿Qué explicación tienen unos cuernos?
Estos tres años hemos seguido trabando juntos desde la distancia. Yo soy su abogada y lo saco de cada lío en que se mete, pero no me cruzo ni en los juzgados con él. Cumplo mi trabajo, pero en esta ocasión algo ha cambiado y él se ha negado a hablar con mi equipo sobre su nuevo problema y ha solicitado que venga personalmente o no hablará.
El presunto juicio es en seis días y ni siquiera tengo una estrategia aún, porque él no ha querido dar los elementos claves hasta que yo no me persone en su oficina, motivo que me tiene a una hora de verlo nuevamente después de tres largos años.
Sin más remedio que darle prisa al mal tiempo, me despido del confort de mi suite y me dispongo a trabajar.
Falda de tubo rojo vino, camisa negra de seda y saco a juego me dan un aspecto profesional y serio, justo lo que me ha traído aquí, solo temas profesionales.
En la puerta me espera un Bentley negro con chófer incluido y sé sin temor a dudas que lo ha escogido él personalmente, es su marca de autos favorito para trabajar.
Ruedo los ojos de notar molesta, lo mucho que lo conozco. Y lo mucho que lo pienso.
El tráfico de Nueva York es demencial y cada esquina que visualizo se me hace nostálgica. Siento que llevo horas en aquel coche y me empiezo a desesperar. Necesito salir de esto de una maldita vez. Quiero dar el primer paso hacia mi regreso a casa y eso, solo lo puedo dar acabando de verlo.
Voy tan absorta en mis prisas que no soy consciente de que hemos llegado hasta que el chófer me abre la puerta y espera al costado del auto para que yo salga.
Nada más poner los pies en el suelo y miro hacia arriba sabedora de que en aquella torre de ese bendito holding, me espera mi ex para ponerme la vida patas arriba. Mi cuerpo y yo, somos muy conscientes de eso. Verlo y estar a su lado no será fácil, sé como es y sé como me siento a su lado. Muy al margen de lo que sucedió años atrás.
...Todo sigue igual de elegante y clásico, se siente como si nunca me hubiese ido, como si los años no hubiesen pasado por aquel lugar y a pesar de que nunca quise ver como seguía todo ni en redes sociales, no puedo dejar de sentirme soberanamente abrumada por la gente que me mira y sabe quien soy y lo que pasó.
Es increíble la sensación de volver a un sitio del que parece que nunca te fuiste. Volver a desandar por lugares que llevas memorizados en tu sistema y sobre todo saber, que hay muchas personas en ese mismo lugar para las que nada a cambiado con el paso de los años mientras para tí hay un abismo de distancia entre el pasado y el presente.
Y luego, siento la descarga de nervios avanzando por mi cuerpo cuando subo al ascensor luego se saludar viejos conocidos y personal del edificio, reconociendo a la perfección que estoy nerviosa y a nada de volver a verlo.
Me disgusta saber que me afecta tanto, sobre todo porque estoy segura que para él es muy diferente, pero no puedo evitarlo. Siempre hay uno de dos, que se involucra más. Y evidentemente en este caso soy yo.
De todos los escenarios que me plantee cuando supe que volvería a verlo, jamás creí que que lo haría tan rápido y tan a solas...
Solo había subido un piso,cuando el ascensor se abre y solamente un hombre sube. El hombre. Ese que fue mi hombre y hoy es mi ex.
Un hombre vestido de traje de Armani negro. Camisa, corbata, chaqueta, pantalón todo, absolutamente todo de negro logrando que el contraste con aquellos ojos casi plateados y la sombra de barba negra también, lo hagan irresistible.
Me mira. Sonríe y su aroma me levanta los vellos de todo el cuerpo haciendo que me ponga incómoda y me obligue a enderezar mi figura para impostar en mí una actitud poderosa cuando en realidad estoy hecha un flan.
-¡Hola, petite!
Es jodidamente guapo y ni todos los años del mundo puden hacer que cambie su apariencia de sensualidad bestial. Es que te mira y enloqueces. Te sonríe y deslumbra, epata.
-No me llames así Jhonny, sabes que no es profesional.
Evito mirarlo a los malditos ojos para no perder enfoque. No soy, nunca he sido y jamas seré inmune a él. Su apariencia me domina y verlo a solas, encorvado hacia mi,apoyando su cuerpo en una mano pegada a la pared metálica del pequeño espacio en el que estamos atascados por los próximos quince pisos, no es fácil de resistir si no se marcan las distancias y se evita contacto visual. Ni siquiera sé como he podido hablar. Cuando quiero jadear.
¡Joder!
-Todo tu profesionalismo se ha ido al demonio las miles de veces que te he hecho gritar de placer en mi boca, mordiendo la tuya, saboreando tus extasis, petite -me tiembla el labio inferior y me lo muerdo por dentro con disimulo para que no lo note -ahora mismo en profesiones y protocolo es en lo último en lo que puedo pensar teniéndote a centímetros de distancia...¡Te he echado de menos, Claire, muchísimo!
Sabía que jugaría. Ese era mi temor. Este maldito hombre que no consigo que me sea indiferente es un experto manipulando mis deseos y por eso, puse tierra y mar de por medio para no poder permitirme el caer con él. Sabe llevarte de un lado al otro con una facilidad que hace que olvides hasta tu nombre y no voy a volver a caer con él, nunca más.
Recupero mi voluntad y miro a través de mis recuerdos el momento exacto en que lo encontré follando con otra y consigo mirarlo a los ojos con actitud gélida antes de decir :
-Puedes comportarte de esa forma tan lamentable todo lo que quieras Jhonny -vi como se desdibujaba su sonrisa de gruesos labios rojos -ni el pasado ni el presente a tu lado me suponen absolutamente nada. Te recomiendo que me digas pronto en que puedo ayudarte para poder irme y que sigas con tu vida de libertino y conquistador barato con otras mujeres, a mi ya no me supones nada.
En ese mismo momento el ascensor se detuvo, las puertas se abrieron y cuando di el primer paso para salir de allí, me tomó del brazo y quedamos mejilla con mejilla uno mirando en dirección contraria al otro al tiempo que susurró en mi oído...
-Ambos sabemos que mientes y yo quiero que te quede muy cristalino que voy a volver a tenerte entre mis brazos Claire -me apretó un poco más el brazo y se dió la vuelta poniendo la otra mano en mi cintura baja para caminar a mi lado y dijo -saber que sigues sola es señal de que no me has olvidado. Quiero arreglarlo contigo y que te quedes a mi lado.
Ya no era que me jodiera que me hiciera sentir cosas bajo la piel. Ya era sobre todo, verlo tan seguro de sí mismo que me sentí insultada y manipulada.
¿Cómo podía ser tan engreído como para asumir que tenía una oportunidad conmigo o un espacio en mi vida?
¿Cómo se podía atrever a decidir sobre mi sentir y mis decisiones ?
Es que era de un prepotente insultante.
Lo miré otra vez a los ojos y casi gimo. Eran exóticos y fabulosos pero suyos, y nada que viniera de él podía ser bueno para mí... endureciendo mi mirada solté un bufido con sorna y le dije...
-No sé muy bien lo que tu creas Jhonny, saber de mí -me miró el movimiento de los labios y se mordió los suyos coqueto y descarado -pero lo que puedo asegurarte es que tu ya no me interesas ni para recordarte. Ahora estoy comprometida y te aseguro que solo lleno mi mente con imágenes de mis gemidos en la boca de mi novio. Allí tú no pintas nada.
-¡Mientes!-gruñó airado.
Me molestaba la seguridad que mostraba y el permitírselo era ponerme por debajo de su prepotencia, así que rematé confesando:
-Llama a Malcom, y dile que te diga si va o no a casarse en catorce semanas. Sé que le hará ilusión volver a hablar contigo...tal vez quieras ir a la boda. Puedo darte una invitación.
La sola mención de su ex mejor amigo, le hizo perder toda esa presunción y ahí supe que era el momento para dejarlo allí, y salir corriendo de su lado. Era el momento para poner distancia sana entre el hombre que únicamente he amado en toda mi vida, y mis endebles defensas contra él.
Sabía que mencionarle aquello sería un cartucho a gastar en caso de emergencia pero no pensé que lo necesitara desde el minuto uno en que lo ví.
Conocía tan bien la empresa que me fuí directo a la sala de reuniones y luego de saludar al personal, me sentí a salvo de Jhonny; pero la dicha me duró poco porque de repente entró como un huracán y de un tirón puso unos documentos delante de mí tan fuerte que me hicieron sobresaltar y gritó...
-Rompe ese compromiso ahora mismo o rompo yo ese contrato que tenemos en común y me quedo con tu dinero y te dejo en la calle. Veremos si entonces ese cabrón se quiere casar contigo cuando sepa que no tienes nada más que tu despacho.
-No tienes derecho a hacer esto Jhonny, tú me pusiste los cuernos, lo estropeaste todo y ambos hemos seguido con nuestras vidas. No creo que puedas ser capaz de algo así también. Y que afirmas que solo puedo interesar por mi dinero es demasiado bajo, incluso para tí.
-No te quiero con él y no voy a darte explicaciones. Haz lo que te digo o despídete de la fortuna que tienes al trabajar conmigo.
Jhonny podía ser despiadado cuando quería pero lo que estaba demostrando aquí era mucho más que eso. Quería destruirme la vida otra vez, solo porque le había dicho que me casaría con su actual peor enemigo, cuando en el pasado fue nuestro mejor amigo. No podía creer que pudiese llegar a ser así de cruel.
-Pensé que en estos años que llevaba sin ver tu lado oscuro podías haber cambiado algo, pero...
-Pero nada Claire -me interrumpió señalando el móvil que había en mi mano -decide ahora... eres mía o suya, es sencillo. O rompes con él o conmigo. Tu decides.
Estaba en un callejón sin salida y a pesar de que tenía una perfecta solución en mis manos, la oscuridad en los ojos de mi ex no me daban opción para ser objetiva y me dejé llevar por el impulso al que me había empujado.
Recogí las pocas cosas que había sacado para trabajar y suspirando frustrada tomé la carpeta con los documentos que él había lanzado con furia y finalicé diciendo:
-Voy a leer estos documentos para verificar que no haya nada más detrás de la ruptura de nuestro trato y volveré para hacer oficial nuestro quiebre laboral.
-O sea que lo eliges a él -masculló entre dientes.
Cerré el zipper de mi carpeta y tomando mis cosas avancé hasta donde estaba, y le aseguré con firmeza...
-Hace mucho me obligaste a escogerlo a él, Jhonny -cerró los ojos y concluí - y hoy vuelves a hacerlo. Supongo que después de todo, no ha cambiado nada entre nosotros a pesar de los años.
Y sin darle tiempo a refutar, me fui de allí con paso firme y sin mirar hacia ningún sitio que no fuera el ascensor que me sacaría de sus dominios.
Oportunamente sonó el móvil y cuando lo saqué de mi bolso, el nombre de Malcolm apareció en la pantalla y con el, la foto suya y de mi mejor amiga, su futura esposa.
-Hola Malc, ¿Cómo van los preparativos para la boda? ¿Estás siendo un buen novio para mi amiga?...
No era yo quien iba a casarme con él, sino mi mejor amiga, pero... eso Jhonny no tenía porqué saberlo.
Usaría todo lo que tuviese en mis manos con tal de alejarlo de mi, pero la verdadera pregunta era :¿Lo conseguiría?
-Corta el rollo y dime como te fue con mi amigo -inquirió acelerado -Confiesa que todavía te tiemblan las piernas y tienes la garganta seca de las ganas de besarle.
-¡Cállate por amor de Dios!
Malcolm sabía todo sobre nuestra historia juntos. Había sido un espectador en primera fila de nuestro idilio, hasta que todo se fue al garete.
-Me encantaría estar ahí para abrazarte nena, sé que lo estás pasando fatal -farfulló en siseo.
Me dejé caer contra el metal frío de la pared dentro de aquel ascensor en el que bajaba sola, por suerte. Me llevé las manos a la boca conteniendo las ganas de llorar.
-¡Háblame...!
Mi amigo me trataba de infundir valor del otro lado de la línea porque sabía que era una maldita cobarde cuando me tenía que enfrentar a lo que sentía por mi ex. Ni siquiera me gustaba hablar de él y eso, Malcolm lo entendía pero a veces me pasaba alguna factura tanta intensidad contenida.
-Le quiero... -confesé dando un golpe al suelo, molesta conmigo misma -me lastima hacerlo, pero nunca he podido superarlo Malc, ¿Cómo pudo hacerme aquello?, joder.
-¿Quieres que vaya para allá? -susurró preocupado.
-No puedes -decreto y sonrió triste saliendo del ascensor -Lina me mata si le robo al novio en plenos preparativos, no seas listillo.
Ambos reímos porque sabe que sé, que quiere huir. Pero me derrito de saber que me apoya tanto como ha hecho desde el día en que dejé a Jhonny.
-Se me pasará. Solo ha sido el brutal efecto de volverlo a ver. Ahora, que he comprobado lo canalla que suele ser, puedo seguir desde este punto. No te preocupes.
El resto del camino a mi hotel lo pasamos recapitulando lo que había sido vivir un romance inolvidable sucedido por un desencanto amoroso todavía más inolvidable.
Me hacía muy bien sentir el apoyo de mi familia y mis mejores amigos, incluso los de Jhonny, pero nada era suficiente para aplacar el ardor lacerante que habitaba en mi pecho a pesar de la preparación psicológica a la que me había sometido para venir a verlo una vez más, en cada segundo que lo tenía delante.
¿Si soy masoquista?... ¡Quizás lo sea!
Un amor como el que viví con él no se volatiliza y desaparece así como si, ni siquiera después de aquel brutal engaño, y sobre todo cuando todas las personas que te rodean apuestan porque algo más sucedió y reclaman que no fui capaz de investigarlo.
Pero, ¿Cómo demonios se investigan unos cuernos?... no había nada más que saber que lo que había visto y oído.
Sabía que me hacía ver débil ante su poderosa personalidad tanta blandenguería por mi parte, pero no podía evitarlo y para qué me iba a mentir fingiendo un control que no tenía y que se veía que perdía en la situación frente a él.
El día avanzó en su curso como si yo no estuviera metida hasta el cogollo en una situación compleja de la que no sabía como salir.
Él, creyendo que yo me iba a casar con otro me estaba obligando a dejar mi sueño, mi trabajo y mi ilusión de tantos años evidentemente solo por celos, que por otro lado no se entendían y que dejarían en la calle a gente que apreciaba y con las que trabajaba desde hacía mucho.
Jhonny, me estaba jodiendo la vida de nuevo.
Me dí una ducha larga, tratando de que el agua caliente abriera mi cabeza tanto como mis poros y me dejara vislumbrar alguna idea para solucionar tan infortunado acontecimiento.
Pero evidentemente no funcionó porque tenia las neuronas al borde la muerte en masa y nada me sacaba del apuro. No se me ocurría una mierda.
Envuelta en mi albornoz, y secando mi pelo con la toalla estaba, cuando sentí el móvil sonar y decidí ignorarlo, no tenía ánimos para repetir mi discurso a más gente.
Salí a la terraza y dejé que mi vista se perdiera en el ajetreo de la ciudad de Nueva York, panorama que echaba muchísimo de menos...entre otras cosas.
El bullicio me resultaba familiar. Ver a la gente corriendo de aquí para allá y subiendo y bajando de taxis que no paraban de rodar por aquellas calles en todo el día me hacía sonreír pensando en cuantos desengaños y amores plenos se subían y bajaban de aquellos autos, disfrazados de personas.
Desde donde estaba se veía la boca del metro y un violinista con rastas no dejaba de intentar vender su arte a gente que solo corrían detrás de compromisos de trabajo.
La vida desde allá arriba se veía tan insustancial que era casi insultante.
-Siempre he amado la concentración que dibuja tu rostro cuando observas la vida de los demás y la comparas con la tuya propia, cuando antes sobre todo, tu vida era yo.
Me giré asustada, pero de saberlo dentro de mi habitación, porque su voz era un dardo ardiendo a mi alma y no había manera de que no me quemara cuando hablaba.
-¿Qué estás haciendo aquí?¿Cómo has entrado?
Sin saber por qué, me llevé una mano a la cinta de mi albornoz y el recorrió mi camino con sus ojos y su boca dibujó una mueca sexi que me sabía de memoria y se interpretaba perfectamente como, deseo. Me deseaba.
¡Hostias!
-Es el hotel de mi hermano. Estas desnuda en una suite que me pertenece y todos saben que eres mi mujer, nadie en el hotel me impediría hacerlo, pero...-avanzó hasta mí y me alejé dejando que su cadera se recortara contra el muro y alzó mi móvil mostrando su pantalla para mí -te avisé que subiría y no me respondiste. Pensé que te había pasado algo petite y tuve que entrar.
-No seas cínico, Jhonny -repliqué acercándome a tomar mi teléfono y lo alejó y me detuve -y no estoy desnuda, además... si estoy en tú suite es porque la empresa me ha reservado el hotel y el avión. No lo he escogido yo.
-Por supuesto que no -aceptó -he sido yo, personalmente, quien ha reservado tu viaje -susurró posteriormente poniéndome de los nervios -quiero que mis sábanas huelan a tí otra vez. Quería que durmieras sobre mi, pero me tendré que conformar con que lo hagas sobre mi esencia y me dejes la tuya. Voy a pasar horas oliendo esas telas como si fuera tu piel, Claire. Me muero de ganas.
Luchar contra él era imposible. Cuando se ponía en ese plan no tenia frenos y yo sinceramente no creía más en él, entonces sentía que batallar con su canallada era explotar en vano gran parte de mi preciado tiempo.
-Dame el móvil Jhonny y sal de aquí -alcé la mano y abrí la palma para él, esperando que me lo entregara -no sé como tienes el descaro de venir en esa actitud cuando ambos sabemos que no sientes nada de lo que dices y que a saber Dios, qué demonios quieres verdaderamente de mí. Teniendo en cuenta claro, el chantaje que me hiciste antes.
-Ya sé que no vas a casarte petite, eso cambia lo de antes. Olvida esos papeles y cena con mi familia en la casa de campo. Mi madre y Janine están ilusionadas. ¡Por favor!
Junto las manos poniendo cara de corderito y yo quería darle. Duro. Era un maldito cabrón.
-Me preocupa muchísimo que estés enterado de mi vida entera y que actúes como si solo importara lo que sea que te propongas. Ni siquiera intentas averiguar por qué te he mentido y manipulas todo a tu antojo. No creas ni por un segundo que no me doy cuenta de lo que intentas hacer Jhonny -lo puse en perspectiva y él arrugó la frente atento -pero no va a funcionar. No voy a volver a tener nada contigo. No nos vamos a acostar y no me vas a convencer de hacer algo ilegal para ganar tu juicio, si es cualquiera de esas cosas las que te propones.
Se acercó a mí con paso felino. Era un hombre imponente y sensual hasta para mi caminar. Su altura rivalizaba con las ganas que provocaba de montarlo y verlo así, tan cerca de mi otra vez, me hacía dudar a pesar de todo.
Puso el móvil en mi mano y me alejé enseguida. Su tacto caliente me quemó la piel y el magnetismo sexual que siempre hubo entre los dos se hizo demasiado latente y me mordí un labio.
-Primero que nada -apuntó ronco y mirando mis labios entre abiertos -puedes apostar que serás mía otra vez, y volverás a hacerlo y otra vez y otra vez y todas las veces que me lo pidas porque lo deseas tanto como yo -llevé las manos a mi nudo en la cintura y sin saber porqué, él me siguió con la vista y deslizó su dedo índice por encima de todo mi antebrazo sin parar de decir -te prometo que vamos a arreglarlo todo y ambos, saldremos juntos de el lío en el que me he metido, pero tú, a esa cena irás... te lo aseguro.
-No puedes decidir por mí y he dicho que no voy. Dale saludos a tu madre, pero no iré.
-Te recojo a las cinco de la tarde. Iremos en el Jet. Lleva ropa para dormir allá, volveremos mañana.
El teléfono empezó a vibrar en mi mano y el nombre de Janine se escribió sobre la pantalla al tiempo que una sonrisa nacía en los labios de mi ex. Era tramposo.
-No va a funcionar ,Jhonny. No quiero nada contigo.
-Yo en cambio lo quiero todo. Y te aseguro que lo tendré. Adiós petite.
-¡Por favor, Claire, te lo imploro!
La vocecita de puchero que ponía Janine al teléfono, era persuasiva. Ella de entre todos los familiares de Jhonny, tenía una especial relación conmigo. Habíamos sido confidentes y amigas, incluso antes de meterme bajo las sábanas de su hermano. Era aquella una familia que adoraba y que me había querido siempre. Eran perfectos para mi, así como la mía lo había sido para Jhonny, y nosotros habíamos sido la perfección de las relaciones amorosas, hasta que todo se estropeó.
-No vamos a volver Jani, no puedo ni verlo. Sabes que es doloroso para mí.
-Tienen que hablar. Hay cosas que no sabes y él es un imbécil, pero te ama con locura. No tienes ni idea -porfiaba ella -pero eso da igual. Es asunto de ustedes y no vamos a meternos, es simplemente que mamá y yo queremos verte. Quiero dormir contigo y volver a nadar en el río mientras miras el fondo asustada y me divierto al lado de una de las mujeres que más he amado en mi vida. Claire, por favor, por favor, por favor. Ven. Di que sí.
¿Cómo podía negarme a eso?
Suspiré y ella sonrió victoriosa del otro lado de la línea, sabedora de que había conseguido envolverme en las triquiñuelas de Jhonny para hacer su voluntad y de paso, hacer feliz a su hermana.
-Vaaale, iré.
Dando gritos de desquiciada me colgó sin despedirse. Ella estaba la mar de feliz y yo de preocupada.
Me quedaban unas horas antes de salir a aquel imprevisto viaje, cuando decidí recostarme un rato a dormir, no sin antes echar una ojeada a los papeles que mi ex me había dado cuando había entrado en cólera por el tema de mi supuesta boda.
Como él mismo había mencionado, aquello era un simple acuerdo de ruptura de colaboración, en la que mis acciones pasaban a ser suyas y me quedaba con casi nada más allá de mi bufete. A pesar de todo agradecía no tener que irme. Y reconocía que aquello había sido una jugada vil de su parte e intempestiva de la mía. Ninguno de los dos había estado muy fino ahí.
Traté de relajarme y no pensar en nada que tuviera que ver con él, abstraerme de su presencia nuevamente en mi vida y de su manera poco espontánea de abordarme para tenerme nuevamente.
Se veía calculado, y eso, me molestaba. Saber que había quizás, estado esperando este momento para volver a humillarme me jodía. Muchísimo.
Sin poder hacer más que descansar mi cuerpo para lo que estaba por venir, me dejé abrazar por las almohadas fabulosas de aquella cama que me hizo sonreír como lerda cuando te recordé que él había prometido oler luego cada espacio que había perfumado con mi cuerpo.
Sabía decir cosas que seducían, y yo sabía muy bien caer como idiota, pero por el momento...solo me limité a sonreír y abrazar las almohadas de la cama del hombre que más había amado en mi vida.
...Abrí la puerta de la habitación gesticulando para silenciarlo antes de que soltara alguna de sus pullitas por haber conseguido lo evidente.
Y su sonrisa me deslumbró. Tuve que retomar el orden de mis pensamientos para seguir odiandolo y concentrarme en ignorarlo por las siguientes horas que duraría el vuelo.
-Estás preciosa, petite -susurró en mi oído cuando pasé por su lado y me quitó de las manos el pequeño bolso que llevaba con alguna ropa -nunca he sido capaz de no admirar tu belleza y ponerme a cien. Te deseo. Deja que te toque solo un poco y niega que me deseas también. Déjame besar tu cuello, la curva de tu cintura. Deja que deslice mis dientes por el arco de tus pechos...
-¡Ya basta!...-le reclamé girando hacia él y alzando un dedo en advertencia -no quiero oírte decir esas cosas Jhonny, no te creo y no quiero tener nada que ver contigo. Déjame en paz. No quiero que me toques y no quiero que me digas que sientes nada. No me interesas y eso, es lo único que quiero tener más que demostrado contigo. Basta ya.
-Que mentirosa eres -discutió pasando por mi lado y llamando el ascensor -pero que me calle lo que siento no quiere decir que no lo note arrasando por cada por de mi piel y de la tuya. Te siento vibrar si me acerco y noto como tiembla tu cuerpo ante el mio. Tú y yo, nos pertenecemos. Te guste o no.
El resto del viaje en el auto hasta el aeropuerto lo hice en silencio y él por suerte respetó eso. Mantuvo una prudencial distancia y no se insinuó más ni provocó ninguna situación incómoda o que me hiciera explotar en furia, como lo había hecho antes.
Subimos avión y podía notar como sus ojos viajaban por mi cuerpo sin pudor. Llevaba un short ni largo ni corto de lino rojo y un top blanco con una camisa abierta a cuadros por encima, y botas a juego. Pero cada hilo de tejido de mi ropas parecían estar incendiados por la intensidad que me transmitía su mirada sobre mi piel.
Subí al avión prácticamente sodomizando al pasamanos, hasta que me sentí libre de sus ojos detrás de mí y me encerré en la habitación del Jet, era un vuelo privado y prefería estar lejos suyo. No quería ni que me hablara.
Despegamos y yo me senté en el asiento de allí dentro, amarré mi cinturón y una vez en el aire, decidí trabajar un poco para no pensar en que detrás de aquella puerta estaba mi ex y juraba que me deseaba.
Me perdí en las páginas de futuros casos que había dejado en Miami y conseguí avanzar bastante en los próximos juicios que tendría. Sin embargo aún no sabía el motivo por el que Jhonny me había traído hasta Mueva York. Ese espacio seguía en blanco.
La puerta se abrió de repente y lo escuché caminar detrás de mí pero decidí no mirarlo. Tal vez si lo ignoraba no volvería a hablar de sus deseos y los que suponía tenía yo, amén de que yo sabía que no estaba equivocado.
Yo estaba sentada sobre su cama, de espaldas a la puerta y a pesar de no verlo, no pude evitar sentirlo.
-Nunca tuve nada con ella petite. Jamás te fui infiel. Puedo demostrarlo y me está volviendo loco que me odies tanto por algo que fue un error -su aliento se condensaba en mi cuello y se me cerraron los ojos, sus manos subían y bajaban poco a poco por mis brazos y sentí el colchón moverse indicando que de había sentado detrás de mí -quiero dejarte ir, mantener la distancia pero enloquezco de saber que estás cerca y también me deseas. Déjame tocarte un poco. Saborear tu piel, recordarte a besos lo que se siente cuando nos rozamos.
-Cállate por favor, cállate. Deja de mentir.
Me había recostado sobre su pecho y encorvado el cuello como por inercia. Sabía que estar con él era un error. Que no podría soportarlo y cuando le oigo decir esas cosas, ya confirmo mis teorías de sobrevivir solo si mantenemos las distancias.
Sus manos separan mi camiseta de la piel de mi cuerpo y trepan por mi abdomen hasta levantar las copas de mi sujetador y detenerse en ambos pechos, para luego gemir en mi oído mientras yo aprieto sus manos con las mías.
-Vuelve conmigo. Dejemos todo atrás. Eres la mujer de mi vida y soy el hombre de la tuya. Ambos lo sabemos -me muerde el cuello mientras pellizca mis pezones y soy incapaz de no arrodillarme con él detrás de mí mordiendo y chupando hasta llegar a la comisura de mi boca y casi conseguir que giré el rostro y hunda la lengua en su boca.
Solo había una manera de detener aquello antes de que fuera demasiado tarde y terminara arrepintiendome de meterme a la cama con él.
Cuando su erección se clavó entre mis nalgas por encima de la ropa, supe que debía apurarme o volvería a caer y él era devastador. No quedaba nada cuando arrasaba con todo.
-¡Bésame! -ronroneó ronco y excitado.
-Me he acostado con más de cinco tíos desde que lo dejamos... ¿En serio quieres besarme cuando han habido muchos detrás de tí y mucho mejores ?
Nos miramos unos segundos a los ojos y no supe descifrar lo que escondían los suyos, pero creí que había perdido la partida cuando sacó una mano de mi pecho y la bajó sin detenerse hasta colarse dentro de mis bragas y bordeó mis pliegues antes de decir con los ojos cerrados...
-Deja de atrasar lo inevitable y no inventes nada Claire. Te conozco demasiado y tú también me conoces a mi -sacó la mano, metió los dedos en su boca y no sostuvimos la mirada -vamos a volver a estar juntos y en eso no hay duda. Pero, solo voy a hacerte el amor cuando me pidas tú que te toque y te haga mía otra vez. En eso, voy a esperarte. Tienes el camino limpio. El despegue es en media hora, ven a tomar un refresco conmigo. Si meto la lengua en tu boca sé que la tienes seca.
¡Joder, joder!
-Vete, Jhonny. Sal de aquí.
Me quedé apoyada en mis rodillas, arrodillada en la cama y caliente como una estufa. Me moría por aparcar el pasado justo allí y vivir el presente justo aquí. Pero no podía. El dolor me impedía olvidar.
Ese viaje me costaría mucho más de lo que había previsto y Jhonny se empeñaba en ponérmelo cada vez más complicado.
¿Sería verdad lo que dijo antes?...