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Traición y Mafia

Traición y Mafia

Autor: : Eliza Salazar
Género: Romance
Ella nunca imagino que amar sería su condena, la dulce enfermera se casó con él hombre perfecto, el mismo quien resultó ser un heredero de la mafia que necesitaba un hijo para tomar el poder, el mismo que al tener una niña la arrancó de sus brazos sumido en la desesperación logrando perder la batalla ante su monstruoso hermano y haciéndole perder la paz para siempre. Ahora ella es una belleza que aniquila sumida en el "Inframundo", casada con su ex cuñado y enemigo, cerca de su hija y dispuesta a todo por recuperarla incluyendo luchar con el deseo que el mafioso apodado Satán causa en ella.

Capítulo 1 El Inframundo

ANTUAN

Los pasteles que decoran la mesa no pueden verse más deliciosos pero sí uno más grande que otro y eso no es raro.

Para mi mala suerte mi hermano y yo cumplimos años el mismo día, en mi pastel el cual es más pequeño está mi nombre Antuan y 11 velas mientras que el más grande tiene el nombre de Maximilian y el número 15 lo cual me deja claro lo que siempre he sabido desde que tengo uso de razón, mi hermano es el favorito, lo mejor siempre es para él, lo más grande y cualquier cosa que lo haga superior a mi y a todos porque esa ha sido la elección de mi padre.

Me quedo pendiente contando una y otra vez las velas, mi pastel es de chocolate con mucho fudge y frutos rojos que son mis favoritos mientras que la de Maximilian tiene dos pisos, es negra porque es su color favorito y tiene cosas doradas que la hacen ver cómo de revista más aún sabiendo que eso es oro comestible, oro para el rey, cualquier cosa para mí.

- Mi niño ¿No te ha gustado el pastel que prepare para ti? - escucho a mi Nana de toda la vida.

- El de Max es mejor, siempre todo lo que es para él es mejor, no quiero soplar las velas - corro a mi habitación sintiendo que no quiero llorar.

"Los hombres no lloran, tu hermano jamás lo hace, él es fuerte, grande y deberías ser como el"

- Mi niño ya se lo que estás pensando - interrumpe mi Nana. - Yo los amo a los dos, son los niños de la casa.

- ¡Mentira! - Quiero llorar pero no lo hago.

Maximilian no es ningún niño, él acaba de cumplir 15 años, ¿Acaso no sabes lo que significa?, papá vive orgulloso de él y siempre me compara con mi hermano, parece que no entiende que yo no elegí ser menor, que no quiero ser un malvado como mi hermano y que mucho menos quería que mi mamá muriera para darme la vida.

- !Yo no lo elegí! - lloro cuando la Nana me abraza y odio eso pero me siento mejor en sus brazos.

- ¿En serio estás llorando otra vez? - escuchamos la voz gruesa de mi hermano.

- Realmente no puedo creer cómo es que papá dice que le hubiese gustado tener una niña cuando tú ya estás aquí. - se burla como siempre.

- Max - lo regaña la Nana y yo me levanto limpiando mis lágrimas con tanta fuerza hasta que la piel me arde.

- No soy una niña - lo empujó y solo se burla de mí porque no lo muevo ni un poco.

- ¡No te quiero Max!, eres malo, papá y tú no me quieren, nunca me han querido.

- Definitivamente eres patético y una vergüenza para la familia.

Max no grita, no es necesario que lo haga porque su sola presencia hiere, es grande, tiene buen físico, es el futuro del mundo de mi familia, el consentido de mi padre, lo sabe y sabe cómo usarlo, en lugar de golpearme por gritarlo solo se sienta en el mueble como todo un ganador riéndose de mí y decir que el apellido Zerboni me queda muy grande.

- Yo no quiero ser como tú y por eso no me quieren. ¡Lárgate de mi habitación!

- Tu a mí no me das órdenes mocoso, deja de hacer el ridículo al menos en este día - se sigue riendo

- El problema no es que hayas jodido tanto para nacer que hasta mamá murió en eso, el jodido problema es que no has hecho nada por cambiar las cosas.

- Haré cambios, lo prometo, yo jamás he querido ser como tú, tenemos mundos diferentes y juro que nunca seré como tú si no mucho mejor.

- Tu estás entrenado para quitar cosas y te juro que yo las voy a salvar, tu vive en tu mundo que yo viviré en el mío, ¡Te odio!

- Lo dicho, no solo eres un mocoso ridículo y débil si no también imbécil, nadie, tenlo muy claro, nadie escapa de este mundo, si quieres ser un plebeyo es tu problema pero yo soy un rey, mejor que tú, que cualquiera y vive con eso Antuan.

Capítulo 2 El tiempo ha llegado

BENJAMIN

El frío de la gran manzana es algo tan único como inclemente, tanto como el enérgico y autoritario Benjamín Zerboni, la cabeza no solo de la destacada familia si no también el temible "Hermano" como se le conoce en el violento mundo de la mafia.

- Un día como hoy no puede pasar desapercibido para nadie ¿Verdad?.

- ¿Hasta cuándo Benjamín Zerboni será capaz de llevar el peso de la "Hermandad" sobre sus hombros? - Escucho a mi socio y amigo de toda la vida.

- Para siempre - respondo viendo sus ojos que aunque no se burla me mira como si hubiese hecho el mejor de los chistes.

- No entiendo cuál es tu sorpresa, esto es un legado, el legado que mi padre dejo para mí, el mismo que he engrandecido y el mismo que mi hijo seguirá haciendo.

- Tus hijos - me interrumpe.

- Tienes dos hijos Benjamín, hoy se cumplen 18 años de la muerte de tu esposa, se que a pesar de ser un hombre que no tiene piedad, la amaste más que nadie pero no por eso se te debe olvidar que Antuan también es tu hijo.

- Mi mujer tiene 18 años de muerta mientras ese ingrato engreído apenas cumplió la mayoría de edad ahora resulta que se va para siempre ¿Crees que puedo tener algún tipo de esperanza en ese?

- Un mafioso con sueños de ser médico que salva vidas, mi hijo es la jodida María Teresa de Calcuta - aprieto el puño con rabia. ¡Una vergüenza!

Una completa burla para mí y mi legado, mi apellido que además de ser importante en la arquitectura lo cual me sirve como fachada para construir todo lo que quiera y pasar los cargamentos de droga, también es lo más temido e importante en el mundo de la mafia, New York y sus alrededores me pertenecen desde hace muchos años y no precisamente lo he logrado con piedad y salvando vidas si no quitandolas, no me arrepiento de nada porque este imperio es mío, Maximilian es un orgullo para mí pues el Rey Satán como es conocido mi primogénito sigue firme mis pasos como debe ser.

- Mi imperio es eterno, el Inframundo le pertenece a los Zerboni, los monstruos por ahora están tranquilos pero no dudarán en atacar cuando sea necesario.

- Es verdad pero te recuerdo que ese legado solo dura con más de tu sangre y tú adorado monstruo de guerra no quiere tener hijos, a Maximilian solo le importa el poder, hacer su voluntad, causar terror, arrancar almas si es necesario pero no ser padre de familia

Te has preguntado ¿Qué pasará con tu legado cuando no nazca un Zerboni más?

- ¡Nacerá! - grito eufórico.

Maximilian es mi futuro, el nunca me ha fallado y no lo hará jamás, si Antuan se decidió por ser un médico de cuarta, Max es el sanguinario Satán que no solo tiene el Inframundo en sus manos, tiene 22 años, aún es joven, una vez que esté bien posicionado se que conocerá a la indicada, solo se necesita de un útero sano para que mi nieto, un varón crezca y sea un Zerboni más para continuar reinando como se debe.

- Hoy no solo se cumple un año más de la falta de mi mujer si no también de las decisiones de ese pendejo de Antuan, si cree que siendo un buen samaritano hará la diferencia, está absolutamente loco.

- Mi hijo me ha destrozado dos veces, la primera cuando su madre lucho por parirlo y la segunda ahora que decide ser tan débil. Aún así siempre será mi hijo.

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- Un útero sano para que un Zerboni más viva - repito con asco las palabras de mi padre que no tiene idea de que los he escuchado.

Tengo la maleta en la mano, el dinero que mi abuelo materno me dejó sorprendentemente son millones y es que a diferencia de mi padre, ellos si me querían y nunca estuvieron de acuerdo ni con el amor de ellos ni menos que me hagan a un lado como Benjamín Zerboni lo ha hecho siempre.

Hay palabras que se han quedado muy grabadas en mi mente y alma, crudas y dolorosas y aún así me pican los ojos porque según el siempre seré su hijo.

- ¡Que estupidez!

No voy a retroceder, ahora tengo las alas para volar, se que siempre seré un Zerboni pero no soy lo que esperan, yo no soy un asesino, no soy un mafioso, no soy el hijo que el esperaba y el tiempo de partir ha llegado.

Capítulo 3 Años después

TIFÓN

El tiempo pasa y ese nunca es en vano, cada quien toma su camino y de eso no hay marcha atrás, menos cuando en parte han sido decisiones mías pues mi palabra es la ley pero ya no la única y no me molesta.

- Mi señor todos se encuentra listo para la vuelta que debemos hacer, esperamos sus órdenes - escuchó que le dicen a mi hijo del cual no me puedo sentir más orgulloso o tal vez si.

Diez años han pasado desde que oficialmente Maximilian fue nombrado para tomar al poder y como en los épocas medievales al ser mi sucesor tuve que mandarlo a zonas de las que casi nadie sale vivo pero el si, cacería, armas, inteligencia, estratega, maldad y poder habitan en mi primogénito que no ha tenido problemas en convertirse en una máquina destructora y aunque se insista que teniendo un hijo él sería perfecto y él se niegue estoy seguro que en algún momento cumplirá con su deber.

- ¿Crees que me iré a hacer mis negocios sudado como un animal? - reniega mi hijo mientras los de seguridad agachan la cabeza.

- Ese hombre ya está muerto, unos minutos más no harán que su suerte cambie pues yo ya lo he sentenciado. - Habla el Satán con frialdad golpeando con furia la pera de box con la que prepara sus puños y grandes brazos para destrozar al infeliz que intentó vender nuestra identidad.

- Papá ¿Qué sabes de Antuan?

Me dice mi hijo y la pregunta me llega de la nada como pocas veces lo hace, cuando el menor decidió irse admito que algo en mí se quebró como el día en que mi esposa murió pero la debilidad no es parte de nuestras vidas ni de nuestros negocios y Antuan eligió ser débil, humanista y eso aunque duela no sirve de nada.

- No se nada de ese y no me interesa, lo que importa es que ya es hora de que hagas lo tuyo con ese hombre que nos quiso traicionar.

- Eso no tiene cambio padre, así como tampoco tiene cambio que extrañes a ese tonto que prefirió traer más vidas al mundo que terminar con ellas - habla con seriedad secándose el sudor y poniéndome histérico.

- ¿De que estás hablando? ¡Habla! ¿Cómo que tú hermano está trayendo vidas al mundo?.

- No me grites, no es lo que estás imaginando, me refiero a que Antuan dejo el puesto del príncipe de la mafia para convertirse en esos doctores que juegan con la ciencia para las mujeres que no pueden dar vida. Siempre lo dijo, él daría vidas mientras yo las quitaba.

- ¿Eso te molesta, Maximilian?

- Ni un poco, porque yo no quiero ni voy a cambiar - responde con sarcasmo, con la maldad en sus ojos oscuros, levantándose en su altura con una sonrisa diabólica y los cuchillos que se le adaptan como dedos yendo al calabozo dónde está el traidor.

El hombre quiere morirse apenas ve a mí hijo, no está encadenado, no es pequeño pero no podría igualar la altura ni la fuerza de Maximilian, la orden de no tenerlo atado es para divertirse cazando a su presa.

¡Piedad por favor! - llora el infeliz

- No en mi mundo - se burla lanzando los cuchillos pero ninguno le da y no porque falle si no porque la tortura física y mental es la mejor para el, ver cómo la rata ruega, corre y ha mojado sus pantalones desata las burlas de todos, el lugar es grande pero no suficiente para escapar de la furia del diablo por lo que sin aviso toma una katana con tanta fuerza y precisión que decapita en el acto al traidor manchando las paredes y todo de sangre.

- Saquen esta basura de mi casa, estaré listo para irnos en breve

Y eso es lo que hago, doy la orden yendo a mi recamara mientras los demás hacen lo que ordenó, papá me ve con orgullo y me quito el asco de tener la sangre de un cobarde en mi cuerpo, el cuerpo es desecho y la cabeza se queda conmigo por el placer de ir ahora al lugar donde esos imbéciles se reúnen.

Las camionetas se mueven sin problemas y viéndome ordenado como siempre me gusta estar, llegamos donde los hipócritas que nos ponen una alfombra, sus mejores caras y halagos mientras no me voy por las ramas y mientras ponen fajos de dólares en la mesa yo pongo la cabeza del hijo del líder que grita como loco llenandome el alma de satisfacción.

¡Odio a los traidores!

- ¡No! Por qué, era mi hijo, mi único hijo. - llora y maldice queriendo tomar la cabeza de su bastardo pero la lanzo como si denun balón se tratará.

- No tengo hijos ¿Sabes porque no? - lo veo llorando en el suelo. Porque las debilidades no son lo mío.

- Tu maldito padre quiere un nieto, sin eso no podrás tener nada, malnacido. ¿Acaso también vas a decapitar a tu padre para conseguirlo?

- Si es necesario si - respondo con seguridad, viendo cómo llora los sesos de su hijo y mi satisfacción se vuelve nada cuando por la espalda llueven sin parar, no es que no tenga refuerzos pero que parte de mis hombres nos ataquen lo hace todo tan difícil que me vuelvo un animal herido atacando pero sentir que varios me jalan diciendo que no es el momento me hace rabiar pero tienen razón.

- ¡Déjame! - grito pero hay algo que me abandona mientras estamos en la camioneta huyendo.

- Se está desangrando, no me importa nada busca el hospital más cercano que el Satán se está muriendo.

- ¡Un hospital!

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