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Trio & venganza

Trio & venganza

Autor: : Miri Baustian
Género: Romance
Todo se complica cuando la competencia de dos mujeres va más allá de lo estipulado y pasan ciertos límites cruzando las fronteras permitidas, sin embargo ellas no son las únicas que compiten, también lo hacen los dos primos, que terminan exponiendo situaciones y exponiendolas a ellas, quienes son señaladas por la sociedad, sin embargo, ellos pretenden luchar hasta las últimas consecuencias para lograr limpiar el nombre de las dos bellas muchachas, no obstante, los celos y la venganza, separan a las dos parejas que finalmente se formaron.

Capítulo 1 Entre amigas

Por Evelyn

Habíamos ido a bailar con unas amigas, hacía bastante calor y acabamos de terminar la escuela secundaria, es decir que nos recibimos.

La mayoría se anotó en la facultad.

Yo decidí seguir el profesorado de matemáticas.

La docencia me gusta bastante y soy muy buena para los números.

Isa, mi mejor amiga, por así decirlo, también se decidió por seguir un profesorado, pero en este caso, es el de literatura.

A ella le gustan más las letras y a mí los números.

Siendo bastantes distintas en los gustos de lo que decidimos estudiar, es inexplicable como siempre o la mayoría de las veces, nos gustaban los mismos chicos.

El tipo de ropa que nos gustaba también era parecido, nos vestíamos muy sexis y llamativas.

Competimos todo el tiempo para ver quién estaba vestida más llamativa, a quien le dicen más piropos, a quien la miran más en la calle.

Físicamente no somos tan distintas.

Las dos somos delgadas con cabello rubio, largo hasta la cintura, ambas tenemos lindas colas y un busto mediano, tenemos el mismo talle de ropa y de calzado.

Mi cabello es rubio ceniza y el de ella es un poco tirando a castaño, mientras que Isa tiene ojos marrones claros, yo los tengo celestes, a veces mi color de ojos parece verde.

Mi hermana sí tiene los ojos de un celeste más definido, pero Jaky, mi hermana, tiene el cabello castaño oscuro y es un poco más delgada que yo, apenas.

Ella me lleva 5 años y es profesora de matemáticas, debe ser por eso que también elegí esa carrera, muchas veces Jaky es mi inspiración.

Mi hermana está de novia desde hace 3 años, francamente no soporto a su novio, me cae mal, muy mal, ella es tan fina, tan delicada, tan hermosa y él es...todo lo contrario, trabaja en un taller de tornería, no sé bien de qué se trata, siempre tiene las manos sucias de grasa o al menos a mí me da esa sensación, es grandote, ella dice que es morrudo, a mí me parece gordo y no tiene la mejor presencia.

No entiendo como puede estar enamorada de ese hombre.

Algunas veces, cuando su novio va a pescar con amigos, mi hermana viene con nosotras a bailar.

Hoy no, hoy estaba con su novio.

Casi siempre íbamos al mismo lugar a bailar, era como una rutina.

Primero caminamos unas cuatro cuadras por una avenida, cruzandonos con muchachos que posiblemente irían a bailar al mismo lugar que nosotras, aunque era una zona que estaba llena de bares y discotecas, luego siempre tomábamos algo en un pequeño bar que extendía su lugar poniendo mesas en la vereda y hasta algunas en la calle, reduciendo el lugar para que circulen los vehículos, por lo que todos los autos iban a paso de hombre, entre el poco lugar que había y los jóvenes que se cruzaban de vereda sin prestar atención al tráfico, los conductores tenían que tener mucho cuidado de no atropellar a alguien.

En la discoteca o boliche, cada uno le decía cómo quería, y hasta discutían cómo sería el nombre correcto, mis amigas y yo bailábamos en una pequeña pista, inventando pasos moviéndonos al compás de la música.

Eso hacíamos, cuando se me acerca un chico y me saca a bailar.

Le digo que sí, era realmente muy lindo.

Antes, mi lado competitivo, mira a mi amiga Isa.

Lo estaba mirando, le había gustado.

Siempre nos gustaban los mismos y esta vez no era la excepción.

Fui a bailar con ese chico a la pista grande.

Terminamos en un reservado, besandonos como locos, sus manos no dejaban de tocarme, yo quería frenarlo, porque realmente pasaban los hombres de seguridad del lugar, lo hacían a cada rato para evitar que algunos jovenes terminen teniendo sexo, no era un hotel, pero algunos no lo entendían.

Sus besos eran calientes, apasionados.

Estuve con él casi toda la noche.

Me reuní con mis amigas a la hora de volver.

Con Omar, así se llamaba el chico, quedamos en hablar para vernos.

En la semana nos vimos, fuimos a cenar y no pasó más que unos besos mágicos, él tenía una moto y me llevó hasta mi casa.

Mi madre me ponía horarios para volver, más en días de semana, porque mi padre se levantaba temprano y como tenía el sueño liviano, si nos escuchaba llegar tarde y luego no se podía dormir, al otro día estaba de mal humor todo el tiempo.

A mi papá también le molestaba que el novio de mi hermana se quede hasta tarde, creo que es porque realmente tampoco lo soportaba.

Jaky no hacía mucho ruido cuando se quedaba con su novio en el living de nuestra casa, creo que hacía más ruido yo, escuchando música.

Al sábado siguiente yo fui a bailar nuevamente a ese lugar y en el bar de la esquina nos encontramos con Omar, el chico con el que se puede decir que había comenzado a salir, yo estaba acompañada por mis amigas, Isa, Fernanda y Soledad, en general éramos las cuatro que siempre nos reunimos para ir a esa discoteca los sábados por la noche.

Omar llegó con unos amigos suyos, un tal Liam, Sergio y Hugo.

Nos quedamos charlando entre todos.

En un momento veo como Isa no le saca los ojos de encima a Omar y él también la está mirando.

En muchas ocasiones, cuando yo le decía que me gustaba algún chico, ella lo terminaba besando y debo confesar que yo muchas veces me besé con chicos que sabía que le gustaban a ella, no por eso, sino porque a mí también me gustaban, pero ninguna de las dos, teníamos en cuenta los sentimientos de la otra, casi como que éramos felices de ganar esa competencia no anunciada.

Todo era competencia entre nosotras.

De todos modos, Omar me siguió besando y abrazando.

Cuando estábamos por entrar a la discoteca Omar me pregunta si podemos irnos a otro lado.

Veo como Isa lo sigue mirando y me molesta bastante, le digo que sí a Omar.

Le aviso a mis amigas que nos vamos, que esa noche no entraba a la discoteca.

-Estoy con la moto.

Llegamos al estacionamiento y como la otra vez, me dio un casco, me lo puse y me abracé a él para ir en moto, no sabía muy bien adonde, aunque no descarté que iba a ser a un hotel transitorio o un lugar similar.

No tardamos mucho más de 15 minutos en llegar a un edificio, bastante lujoso.

Entramos para estacionar la moto y antes de dirigirnos a un ascensor particular, Omar saluda al portero del lugar.

-Vivo acá, vamos a estar más cómodos.

Me guiña un ojo.

Yo lo sigo, pensando que realmente no le tenía tanta confianza como para ir hasta su departamento.

No parecía un degenerado que me fuera a matar.

Soy cuidadosa en los lugares en donde me meto.

Bueno, tal vez no tanto, porque Omar me parecía divino, pero era la tercera vez que lo veía.

-Vivo solo y te juro que no tengo escondidos a 10 amigos para violarte entre todos.

Me debe haber adivinado el pensamiento, al aclararme eso.

Le sonreí y él me besó, por supuesto que le devolví el beso.

Llegamos enseguida, vivía en el tercer piso de ese edificio.

Había dos departamentos por piso, todo era muy opulento, muy suntuoso.

El departamento era bastante grande, al menos lo que vi hasta ahora, el living comedor debía tener de 10 metros de largo por cuatro de ancho.

Fuimos a la cocina en donde agarró dos vasos y luego fuimos a un costado del living, había como un minibar y sirvió dos vasos de whisky, yo al mio le agregué gaseosa tipo cola y tampoco lo tomé todo.

Omar sí se terminó en un par de tragos, el contenido de su vaso.

Por lo que me pude enterar el día que fuimos a cenar, vivía solo, sus padres estaban bastante acomodados económicamente, pero eso no me importa.

El departamento se lo compró su padre, que era abogado y Omar seguía sus pasos, estaba estudiando derecho.

Trabajaba en el estudio jurídico de su padre.

Creo que tiene mejor relación con su progenitor que con su madre.

Tampoco fue que habláramos tantos temas personales y si lo hicimos fue sin ahondar en ningún tema en profundidad.

Nos besamos muchísimo y por supuesto, hicimos el amor, es cariñoso y apasionado, me hacía vibrar como nunca me pasó con otro chico.

No es que yo tuviera mucha experiencia, tenía 18 años y había tenido relaciones con tres chicos más.

Capítulo 2 Mis ex novios

Por Evelyn

Perdí la virginidad casi por un capricho, me gustaba un chico bastante más grande que yo, yo en ese momento tenía 16 años y él 22, no me miraba demasiado, pero a mi amiga Isa la miraba por demás, hasta que me acerqué y le dije abiertamente que me gustaba, no perdió el tiempo, fuimos a un hotel y casi sin pena ni gloria, perdí mi virginidad.

No fue romántico, no hubo alguna salida de por medio, ni una cena, ni un me gustás mucho. nada.

No fue cariñoso, creo que se acostó conmigo solo porque yo le dije que me gustaba, no me invitó a salir, ni nada, todo se terminó allí, donde comenzó, en una cama de hotel.

Estaba bastante decepcionada.

Unos días después, estábamos caminando con Isa, ella sabía que me había entregado a él.

Lo cruzamos en la calle con una chica del brazo.

Tenía novia.

La chica que estaba con él era grande, o al menos eso aparentaba, no vieja, pero yo tenía 16 años y esa chica parecía de su edad, es decir cerca de 22 años.

Él no nos miró, ni a mí ni a Isa.

Estoy segura que nos vio, porque en un momento nuestros ojos se cruzaron y él desvió la mirada.

Llegué a mi casa llorando, en ese instante yo creía que lo amaba, sin embargo tuve que verla con ella para darme cuenta que ese hombre no valía la pena, ni para mí, ni para su pobre novia que tenía flor de cuernos, porque estoy segura que yo no era la única chica con la que él se había acostado.

De a poco fui sacándome de la cabeza, tampoco me costó tanto.

Enseguida me entusiasmé con otro chico, salí un mes, pero no tuve relaciones, el chico era demasiado tímido y yo por supuesto que no le dije que ya no era virgen, era un chico con el cual viajamos siempre, cuando íbamos al colegio, aunque él iba a otro colegio, que quedaba cerca del mío.

Tenía mi edad, éramos chicos.

En una de las llamadas rateadas, es decir que en nuestras casas pensaban que estábamos en el colegio, pero nos íbamos a pasear o a pasar la tarde dentro de un McDonald's, que estaba siempre lleno de adolescentes, conocí a un chico que me encantó, quedé loca nada más verlo.

Por suerte en esa época Isa tenía novio, se llamaba Sergio, y aunque no estaba muy enamorada de él, ya hacían tres meses que salían, fue el segundo chico de su vida, el primero, por supuesto, nos gustaba a las dos, pero ella había quedado realmente flasheada cuando lo vio, así que yo no interferí en esa relación, ni le coqueteé, ni nada, era un amigo y con el tiempo fue un muy buen amigo mio, solo eso.

Ese día cuando conocí a Rodrigo, estábamos las dos juntas con algunos otros compañeros de nuestra división, con los cuales habíamos decidido no entrar al colegio.

Uno de los chicos lo conocía porque jugaban juntos al voleibol en un club.

Rodrigo estaba con unos amigos suyos y se unieron a nuestro grupo.

Esa misma tarde comenzamos a salir, nos vimos al viernes siguiente y también el sábado.

En una salida donde nuestros grupos se encontraron en otra disco, no la que solemos ir, sino la que vamos de vez en cuando, vino mi hermana y se la presenté, creo que mi hermana vino solo para conocerlo, porque yo no dejaba de hablar de él.

Yo tenía 17 años en ese momento y Rodri también.

Me enamoré de él como una loca.

Hablaba de él, soñaba con él, estábamos los dos muy enamorados.

Por supuesto que fue mi segundo hombre.

Pese a que Rodrigo tenía bastante experiencia, le molestó que yo no fuese virgen y cada tanto me lo reprochaba.

Un día, ya hacía tres meses que salíamos, me dijo que había estado con otra chica, que se arrepentía, pero sí él me perdonaba que yo hubiera estado antes con otro, tendría que hacer lo mismo, perdonarlo.

Era distinto, porque cuando yo estuve con ese chico no lo conocía a Rodrigo y él me cambió por otra.

De todos modos lo perdoné y nunca más le saqué el tema, aunque él cada tanto me reprochaba que yo no era virgen cuando lo conocí.

Había sido una estupidez de mi parte entregarme a alguien que ni siquiera me tenía en cuenta, pero era algo que no tenía solución.

Rodrigo entraba a mi casa como mi novio y yo en la suya también lo hacía como su novia.

Solo que descubrí que había estado con una chica y ya hacía 10 meses que salíamos, lo perdoné pero nos fuimos distanciando, nos llevábamos mal y discutimos por todo.

En el verano ya apenas nos veíamos y el día que volvió de sus vacaciones, vino a saludarme, terminamos discutiendo y esa pelea fue definitiva.

Por él sí que lloré y mucho.

De todos modos, a las tres semanas me encontraba nuevamente en la discoteca que tanto nos gustaba .

Luego salí con un chico de un grupo de amigos que teníamos en el barrio y con los que a veces íbamos a bailar.

No salimos mucho tiempo, yo estaba por cumplir 18 años y él tenía 19 ó 20.

Con él tuve relaciones 2 veces, no terminé de estar cómoda.

Tampoco salimos demasiado tiempo, algo de 3 meses.

Ahora estoy con Omar.

La pasé realmente muy bien.

Omar era un muchacho muy lindo.

Rubio, de cabello un poco ondulado, ojos verdes, era muy lindo de cara, no era muy alto, medía 1,72, aproximadamente.

Pero era delgado y tenía buen cuerpo.

Era muy simpático, desfachatado, arrollador.

Comenzamos a salir, sin embargo, no nos veíamos muy seguido, dos veces por semana, a veces tres veces.

La tercera o cuarta vez que tuvimos relaciones me dijo que no me cambiaría por ninguna mujer, salvo que le gustaría estar también con mi amiga Isa.

Me confesó que también gustaba de ella.

La eterna competencia parecía no tener fin.

Por supuesto que yo no le dije nada a ella, pero era capaz de comenzar a salir con él, aunque sea mi novio.

Eso creó cierta ruptura entre Omar y yo.

Omar me dijo bien claro que mi amiga Isa también le gustaba, pero no era que quería terminar la relación conmigo.

Nunca, ningún chico me planteó querer estar con las dos, tampoco me aclaró si quería salir con las dos o hacer un trío.

Yo no le dije nada, ni a él ni a ella.

Fui unos días de vacaciones con mi hermana y dos amigas de ella.

Como yo ya tenía 18 años, podíamos ir a bailar sin que le hicieran problema por mi edad, aunque solo fuimos a bailar una vez, nos la pasamos en la playa tomando sol.

Caminábamos por la calle principal de la ciudad balnearia y también por la orilla del mar.

Mi hermana extrañaba bastante a su novio.

Yo no entendía como podía seguir con ese hombre.

A Omar lo extrañaba, un poco, no es que me moría sin él.

Él se había ido a Punta del Este con unos amigos, creo que estaban Liam, Sergio y un tal Benicio que yo no conocía.

Hablábamos algunas veces, nos mandábamos videos de las playas en donde estábamos, pero cada uno se divertía con sus amigos.

Yo no estaba muy segura de la relación que tenía con mi novio, suponía que alguna noche, él terminaría en brazos de alguna chica.

Algo me decía que no era una relación muy sólida la que teníamos.

Tampoco hacía tanto tiempo que estábamos juntos.

No sentía celos ni nada por el estilo, pero éramos los dos jovenes y estabamos separados y si sus amigos se iban por ahí buscando sexo, estoy segura que Omar no se iba a ir a dormir pensando en mí.

Lo tenía asumido, cuando ambos regresemos de nuestras vacaciones, íbamos a ver como seguía nuestra situación, en realidad no sé sí él pensaba así, yo sí.

Hacía cuatro meses que salíamos con Omar, ya había pasado el verano, comencé a estudiar en el profesorado, nos veíamos menos con mis amigas y cada una fue tratando con gente nueva, gente que conocimos en donde estudiamos.

Nos encontrábamos esporádicamente para charlar o salíamos a tomar algo o algunas veces a bailar.

Aparte del profesorado que cursaba por la tarde noche, a la mañana estaba trabajando en la oficina de una pequeña empresa cerca de mi casa, en la parte contable.

Por la tarde y hasta ir al profesorado ayudaba a mi madre, como siempre.

Mi madre tenía una perfumería.

Estaba ubicada en un centro comercial bastante concurrido.

Yo hacía los pedidos y llevaba el stock de la mercadería y los vencimientos de algunos productos.

Me fijaba en conseguir todas las novedades, en cuanto a maquillajes y también en cremas para la piel.

Era un rubro bastante femenino y a mi parecer, muy entretenido.

Lo tomaba como un trabajo, si bien no cumplía un horario estricto, iba todos los días y si ya había hecho los pedidos, también atendía al público.

Mi hermana también pasaba por la perfumería cuando tenía tiempo libre, ella ya estaba trabajando como profesora de matemáticas y había tomado varias horas en distintos colegios.

Las tres adorábamos la perfumería, sabíamos todas las técnicas de maquillaje, yo particularmente, había hecho varios cursos de cosmetología, para comprender varios efectos de cada tipo de maquillaje.

Con mi madre, pese a ser bastante estricta en varias cuestiones de las que yo no estaba de acuerdo, porque no me convenía, me llevaba bastante bien.

Toda mi adolescencia pasé unas cuantas horas en el local, de chica me encantaba atender a las personas que venían a comprar, era como jugar a la vendedora.

Capítulo 3 Amigos y drogas

Por Evelyn

Las últimas veces que vi a Omar, si bien estaba como casi siempre, hubo algo que hizo ruido dentro mío.

Nunca le había prestado mucha atención, pero desde el primer día me di cuenta que fumaba porros.

No me asustaba, muchos de mis amigos lo hacían y yo misma, en algunas ocasiones, le había dado un par de pitadas a esos cigarrillos, pero era siempre algo esporádico.

Omar siempre tenía ese peculiar olor encima, mi olfato no falla nunca.

Las últimas veces me pareció que estaba drogado y no era por fumarse un porro, cuando estaba conmigo nunca había fumado.

Bebía bastante, no terminaba borracho, pero digamos que sí estaba alegre.

Yo no conocía a nadie que aspirara cocaína, al menos que supiera.

Había leído bastante sobre las consecuencias que traía drogarse, pero no lo viví de cerca.

No sabía cómo se comportan las personas que estaban bajo ese efecto.

No sé porque presentía que Omar no se conformaba solo con unas pitadas de marihuana.

Venía estudiando su comportamiento.

Ya no salíamos en grupo, salvo que alguien cumpliera años, o si se juntaban para algo en especial.

En general eso sucedía con sus amigos.

A Isa la veía poco y a Fernanda y a Soledad también, aunque Sole vivía a dos cuadras de mi casa y a veces se acercaba al local de mi mamá y nos quedamos charlando.

También tenía que ver que ya todas estamos trabajando y estudiando, tenemos menos tiempo y más responsabilidades, estamos dejando de lado la adolescencia.

El sábado a la noche salimos con Omar, fuimos a cenar y luego a su departamento, me dijo que el domingo al mediodía se encontraba con unos amigos para comer un asado, me preguntó si lo quería acompañar.

Me costó convencer a mi madre, pero logré hacerlo.

Me quedé a dormir en el departamento de Omar.

El domingo, fuimos a la casa de Hugo, su amigo que cumplía 24 años.

Comprobé que todos fumaban porros, era normal entre muchos jóvenes, cuando alguién me paso uno y le di una pitada, Omar se asombró.

Le dije que alguna que otra vez le daba alguna pitada a algún porro y nada más que eso.

Ya habíamos terminado de almorzar y Sergio hace unas líneas de cocaína y le hacen una seña a Omar.

Me miró como pidiéndome permiso.

Yo estaba incómoda.

Nunca había visto a nadie drogarse delante mío.

Estaba bastante impresionada.

Tampoco era para salir corriendo.

Pero confirmé que cuando lo veía raro y no sabía como describir su rareza, era que estaba drogado.

No todos los chicos y chicas que estaban ahí, se drogaron.

-¿Te molesta si aspiro?

-Nunca vi a nadie aspirar, si sabés hasta dónde podés llegar, sin que cambie tu comportamiento y podés manejar la moto sin problema, no tengo problema, tampoco voy a decirte que hagas eso o dejes de hacerlo.

Me da un beso en la boca, muy apasionado, delante de todos.

Se acercó a una de las líneas y aspiró.

No me gustó verlo en esas circunstancias.

Es verdad, no le podía decir lo que tenía que hacer, pero desde que volvió de las vacaciones estaba como más eufórico y no sabía que había hecho cuando estaba en Punta del Este.

Siempre cambiaba de tema cuando yo quería hablar de eso.

Suponía que había estado con alguna chica y estaba arrepentido y no lo quería blanquear.

Tal vez presentía que me iban a invadir los problemas si me enamoraba de él y era por eso que seguía con cierta resistencia a bajar totalmente la guardia y perderme en sus brazos sin importarme nada más.

Sexualmente la pasamos más que bien.

No volvió a preguntarme ni a nombrar a mi amiga Isa.

Liam y una chica se dirigieron a una habitación y le preguntaron si nos queríamos unir.

Omar les dijo que no.

No escuché bien que le dijo Liam, pero le estaba preguntando si queríamos estar con ellos en una orgía.

Estábamos en un sillón, besándonos y Omar me tocaba por debajo de mi ropa, mientras me besaba, parecía que no se daba cuenta que había más personas allí.

Me toma la mano y la lleva a su miembro.

-Omar, hay gente.

-Nena, quiero tenerte, ahora.

-No voy a hacer nada delante de nadie.

Terminamos yendo a un baño, luego de discutir un rato.

Yo estaba incómoda, noté que Omar estaba bastante drogado y un poco tomado.

Pensaba cómo iba a hacer para volver, él no estaba en condiciones de manejar.

-Lo hacemos en el baño, pero dejás de tomar, estás con la moto.

Creo que comprendió lo que le dije.

Una vez más, tengo que confesarme que hacerlo en el baño con todas esas personas afuera, sabiendo que estabamos teniendo sexo, fue...exitante.

Logré que deje de tomar, eso me tranquilizó un poco.

Cuando salimos del baño sentí la mirada de Benicio clavada en mí.

Me dio vergüenza haber estado en el baño, estoy segura que nos escuchó.

Sus ojos recorrieron mi cuerpo y sentí que me recorría una sensación extraña por dentro cada vez que me miraba, porque esa no fue la única vez que me miró así.

Benicio no aspiró cuando extendieron las líneas en esa mesita, estoy segura de eso porque fue la primera vez que sentí su mirada casi desnudándome.

Omar estaba un poco más tranquilo, cuando nos estábamos yendo, otro de los chicos que estaba ahí, pero que no conocía, les dijo si querían hacer otra ronda.

Se refería a volver a aspirar.

Yo ya me quería ir, estaba incómoda.

-¿Vamos?

Le pregunté a Omar, para no darle tiempo a volver a drogarse.

Comprendió que yo no quería que se siguiera drogando.

En ese momento, creo que los dos supimos que nuestra relación estaba próxima a terminar.

-Te amo.

Me dice sobre mis labios.

No me esperaba semejante confesión.

Creo que me debe querer, yo también le tengo cariño y realmente la paso muy bien con él, pero

evidentemente, el muro que sentía muchas veces, tenía que ver con lo que viví hoy a la tarde.

No voy a sufrir toda mi vida por estar al lado de alguien que tiene una adicción terrible como son las drogas.

Mientras nos despedimos de sus amigos, se me acercó Benicio.

-Sos muy hermosa.

Me dice mientras Omar se alejó para agarrar los cascos de la moto.

-Gracias.

Mucho más no le pude contestar.

Se supone que es amigo de Omar y sin embargo no dejaba de mirarme, a medida que avanzó la tarde era más insistente con su mirada.

Antes de saludarme con un beso en la mejilla, me miró por unos segundos la boca, fue muy raro todo.

A esa altura sentía que su mirada me quemaba.

Tenía miedo de no poder disimular lo que estaba sintiendo.

Por suerte llegó Omar y me dio un casco.

-¿Estás en condiciones de manejar la moto?

-Sí, sos un puritano, como siempre.

Le contestó Omar.

-Loco, estás llevando a tu novia, no seas boludo.

-Estoy bien, no te preocupes.

Le dijo Omar medio de mala manera.

En la segunda ronda Benicio tampoco se había acercado para aspirar y cuando Omar le dijo que era puritano, creo que se estaba refiriendo precisamente a que Benicio no se drogaba.

Sin embargo, parecían amigos y fue el único que le preguntó si estaba en condiciones de manejar.

También fue el único que se acercó a mí, directamente para piropearme, aunque solo me dijo que era hermosa, pero sus ojos, durante toda la tarde, me gritaban mucho más que eso.

-Tené cuidado.

Me dijo, cuando Omar estaba arrancando la moto, él no lo escuchó.

Llegamos a mi casa.

Mis padres no lo conocían, solo de lejos, porque nunca se los presenté.

En la puerta de mi casa, al despedirnos, me beso con esa pasión que suele tener cuando hacemos el amor.

-Vení a casa, tengo ganas de más...

-No puedo, mañana madrugo.

No era que no quisiera hacer el amor con él, solo que mis padres ya nos habían visto llegar, tampoco ese era el día para presentarlos, Omar no estaba en condiciones y gracias a Dios ya estaba segura en mi casa.

Ahora solo faltaba que él llegara a su departamento, sano y a salvo.

-Si querés nos vemos mañana un rato, pasame a buscar por el profesorado.

Me sonrió.

Era sexi, muchisimo y su cara era un poema.

Quedamos en eso.

Le dije que tuviera cuidado.

Se despidió de mí y por suerte llegó bien a su departamento.

Al día siguiente me pasó a buscar por el profesorado, comimos algo rápido e hicimos el amor dos veces, realmente me encanta Omar, pero no me gustó ver cómo se drogaba.

Quiero acomodar mis pensamientos y mis sentimientos.

No tengo ganas de batallar con alguien que se droga.

Voy a hablar con él, éste tema y también quiero saber que pasó en Punta del Este cuando estaba de vacaciones.

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