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Tu Amor Me Puede Salvar

Tu Amor Me Puede Salvar

Autor: : TOÑO CADIZ
Género: Romance
De pie en la oscuridad, estaba esperando a su presa. Sacó un diamante azul como cebo, atrayéndola a la trampa. Hace cinco años, ella le dejó su hijo recién nacido. Ella pensó que sería fácil para él criar a un niño, pero eso no significaba que criaría bien al bebé. Finalmente, decidió robar el bebé y llevárselo a casa.

Capítulo 1 El robo de un niño

Todo comienza en una gran exposición de diamantes en el Grand Hotel a las nueve de la noche. Todo estaba a punto de dar inicio y el salón se encontraba lleno de invitados y demás gente.

Mientras tanto, el dueño de los diamantes estaba en la suite presidencial en el piso superior del hotel. Miraba profundamente la escena proyectada en la pantalla del televisor mientras agitaba el champán que había en su copa, se podía ver que estaba disfrutando de esos momentos al máximo.

Una maliciosa sonrisa se formó gradualmente en sus labios, mientras reflexionaba sobre qué tipo de chicos malos podría atraer el diamante azul que sería exhibido.

Por otro lado, en el pasillo del último piso, Minnie Gu alisaba las arrugas del uniforme que acababa de robarle a la camarera del hotel mientras se dirigía hacia la suite presidencial con una bandeja en las manos.

Hacía cinco años que se vio en la necesidad de dejar a su hijo recién nacido con Michael Lu debido a su posición económica. Pensaba que sería fácil para un hombre como él criar al niño por su posición social. Sin embargo, se había olvidado de que el hecho de que él pudiera criar al niño no significaba necesariamente que iba a educarlo de la mejor manera.

"Si un niño no se comporta bien, probablemente sea porque esté intentando convertirse en un niño malcriado. Lo que hay que hacer en estos casos es darle una buena paliza. Y cuando menos lo esperes, habrá cambiado". "¿Para qué sirven los profesores? ¿Se pueden comer?". "Sólo se pueden tener amigos cuando uno tiene dinero. Si no tienes dinero, ¡No tienes más remedio que vivir una vida difícil al lado de tu familia!".

Eso era lo que decía en los programas familiares en los que había participado. Entre más miraba esos programas, más impactada se quedaba. ¡Esa era la forma en la que su padre biológico había educado a su querido hijo! Por lo tanto, decidió que sería mejor recuperarlo y educarlo ella misma.

Antes de que se diera cuenta, ya se encontraba frente a la suite presidencial. De inmediato, llamó a la puerta y dijo: "¡Servicio de habitaciones! ¡Señor, le he traído el vino rosado que pidió!".

Michael Lu abrió la puerta y se encontró a una mujer con uniforme de camarera parada en el umbral. Echó un vistazo al vino y luego la miró a ella con una leve sonrisa en el rostro.

Todos en S City sabían que era alérgico al vino y que solo bebía champán. Se preguntó qué idiota habría estado tan impaciente que se atrevió a tomar medidas antes de que comenzara la exposición. Incluso le habían asignado el trabajo a una novata.

¿Acaso no temían que maltratara a aquella mujer tan hermosa?

"¿El vino rosado que yo pedí?". Michael Lu tomó la copa de vino con la misma mueca que había hecho al verla por primera vez.

"¡Si, señor!". Al decir esto, Minnie Gu le guiñó un ojo a Michael Lu con cierta coquetería. "Mi nombre es Rose. ¡Aquí está el vino!".

Tenía que admitir que era un muy buen truco. Originalmente pensaba que seguramente tendría poca habilidad para actuar, ¡pero su propósito había resultado ser el de seducirlo!

¿Será que ella no temía acostarse con él para luego convertirse en una más?

"¿Por qué no me permite entrar primero?", Minnie le dijo haciendo un puchero un tanto coqueto y entró en la habitación. Sus caderas se balanceaban mientras caminaba.

En esto, un destello maligno atravesó los ojos de Michael. Dado que ella había tomado la iniciativa de coquetear, definitivamente sería un desperdicio de su parte si él se negara a sus intenciones.

"¿Qué tal si primero tomamos algunas bebidas?", le preguntó Minnie.

"No, muchas gracias. Prefiero hacerlo estando sobrio". Al decir eso, Michael dejó la copa de vino que le ofreció Minnie a un lado. Él pudo darse cuenta del repentino cambio en la mirada de Minnie. Luego usó una de sus manos para levantar su barbilla, mientras su otra mano comenzó a vagar por su cuerpo.

'¡Excelente! ¡Creo que no trae ningún arma consigo!', pensó tras registrar todo su cuerpo.

"Por favor espere un momento... Primero me daré una ducha". Minnie lo tomó de la mano que la acariciaba.

"Me da igual si te duchas o no. La verdad es que no me importa". En eso, Michael empujó a Minnie sobre la cama y se subió encima de ella. Tal como lo esperaba, la pequeña seductora parecía un poco confundida ante su arrebato.

Pero ya que se había atrevido a gastarle una mala pasada, no debía culparlo por portarse como un patán.

"No sea tan impaciente... La noche aún es muy larga. Nosotros...". Minnie comenzó a luchar, pero de repente, sintió que algo frío le apretaba la muñeca izquierda. Al parecer, ¡el maldito la había esposado!

"¿Qué está haciendo?".

"Creo que será más interesante de esta manera".

'¡Maldición!', ella maldijo en su mente. ¿Por qué no sabía que él tenía ese tipo de fantasías? Ante tal situación, ella comenzó a mirar a su alrededor con cierto nerviosismo. ¡En ese momento, pudo notar las esposas y los grilletes que colgaban desde los cuatro postes de la cama!

Michael le sonrió con mucha confianza. Era como si todo lo tuviera bajo control.

De repente, su expresión cambió. Miró a Minnie con incredulidad y de la nada, cayó inerte sobre su cuerpo.

"¿Cómo puede pasar esto? ¡Ni siquiera toqué tu vino!", le dijo con la voz ronca, sintiéndose completamente desconcertado de cómo parecía estar bajo los efectos de alguna droga.

Minnie se quitó su cuerpo de encima. "Señor Lu, escuché que es un hombre muy cauteloso. Definitivamente es del tipo que revisaría a todas las personas sospechosas que vienen a verle, así que no solo puse la droga en el vino, sino también en toda mi ropa...

¡El vino fue solo un señuelo, una falla deliberada! De no haberle hecho pensar que había descubierto mi plan, ¿cómo podría haberlo logrado tan fácilmente?".

Mientras tanto, su conciencia se estaba volviendo cada vez más borrosa, no podía evitar admirar a regañadientes la astucia de aquella mujer.

"Por favor, descanse bien esta noche, señor Lu", le dijo Minnie y le lanzó un beso. Como esperaba, Michael no pudo resistir más. A los pocos segundos, se quedó dormido con la cabeza torcida. La victoria en la mirada de Minnie poco a poco se fue desvaneciendo y se convirtió en un simple anhelo. A los pocos segundos, sus ojos se empaparon de lágrimas amargas. Al parecer, extrañaba a ese maldito más de lo que creía.

Desafortunadamente, ella no tenía el tiempo de poder emocionarse por el momento. Rápidamente se tranquilizó, sacó una horquilla de su cabello y la utilizó para abrir las esposas alrededor de su muñeca.

"Michael, en verdad te amo...". Entonces, tras darle un beso en la comisura de la boca, Minnie se retiró de la habitación. Saltó del balcón como un gato y descendió de balcón en balcón.

En esos momentos, el salón de baile del hotel donde se llevaba a cabo la exposición ya estaba lleno de gente. Todos centraban su atención en el enorme diamante azul colocado en el centro del stand de exhibición. El diamante parecía aún más deslumbrante bajo las luces del salón de baile.

Minnie se escondió lejos de la vista de todos y trató de huir del jardín sin ser vista. Pero de repente, se detuvo en seco a la mitad del camino. Sus ojos brillaron en la oscuridad: en la distancia, había visto a una invitada solitaria paseando por el jardín. Por lo tanto, tuvo que cambiar rápidamente de dirección y se acercó tan rápido como un gato a la distraída mujer. Luego le golpeó la nuca en la primera oportunidad que tuvo, dejándola inconsciente en un instante. Aunque se sintió un poco mal con la inconsciente víctima, la arrastró hacia unos arbustos cercanos e intercambió sus ropas.

Minnie, quien ahora usaba el vestido de aquella mujer, comenzó a caminar con confianza por el jardín. La brisa nocturna soplaba bruscamente de vez en cuando, haciéndola temblar de frío. El recordar lo expuestos que estaban su escote y su espalda con aquel vestido, le hizo fruncir los labios y con evidente disgusto en su mirada, se subió el vestido, tratando de cubrirse un poco más. Su intento había sido en vano ya que después de dar unos pasos, su vestido volvió a deslizarse. Era casi como si este la estuviera desafiando. De hecho, era muy frustrante, sin embargo, no tenía otra opción. Para entrar en la exposición, tenía que ponerse aquel vestido o conseguir el vestido de otra de las invitadas, lo que requeriría mucho tiempo, además de que era demasiado arriesgado.

Cuando Minnie entró por la puerta trasera del salón de baile, su pulsera emitió un pitido, lo cual la hizo pasar sin problemas a la exhibición. Una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro, pero se contuvo y esbozó una expresión indiferente. Después, caminó entre la multitud con cierta calma, preguntándose si su hijo estaría presente o no. Había escuchado que su hijo también asistiría a la exposición de diamantes aquella noche, pero no sabía a qué hora llegaría.

De repente, mientras miraba a su alrededor en busca de su hijo, vio una escena que la petrificó por completo.

El hombre que debía estar durmiendo en la suite presidencial también estaba ahí, totalmente consciente, rodeado de un grupo de altos ejecutivos elegantemente vestidos, además de gente muy poderosa en el mundo empresarial. Realmente no entendía lo que estaba pasando. ¿Cómo había podido despertar tan pronto?

De cualquier manera, ahora la situación había cambiado.

¿Era necesario abandonar la operación? ¡Pero, aún no se había reconciliado con su hijo! Se había estado preparando para ese día durante mucho tiempo. Definitivamente no tendría ninguna otra oportunidad así. Si fallaba, Michael protegería a su hijo aún más que antes y ella tendría pocas probabilidades de recuperarlo.

De pronto, una conmoción repentina en el salón de baile sacó a Minnie de su ensimismamiento.

¡Tras!

"¡Oh, por Dios!".

Un fuerte estruendo y un chillido agudo se escucharon al unísono. La torre de champán que se hallaba dispuesta sobre una mesa situada en el lado derecho del salón se había derrumbado. Un niño de aspecto inteligente, que llevaba puestos unos patines, se reía a carcajadas y señalaba a la mujer gorda que yacía entre los fragmentos de vidrio. "¡Esa gorda! ¡Realmente buscas morir! ¿Cómo te atreves a querer acariciarme la cara?".

"¡Ayúdenme! ¡Auxilio! ¡Ayuda!", la mujer gritaba a todo pulmón. Su delgado vestido de noche simplemente no podía protegerla de los afilados fragmentos de vidrio que se hallaban a su alrededor. Ante esto, la mujer se tumbó en el suelo y comenzó a gritar. Afortunadamente, los agentes de seguridad no tardaron en acudir en su ayuda y los médicos pronto se llevaron a la mujer para revisarla.

Michael, de inmediato, recorrió con la mirada el desastre. Un destello frío y despiadado se dibujó en sus ojos. Luego, caminó hacia el niño y le preguntó con una voz grave: "¿Qué fue lo que hiciste?".

"Esa gorda, me dio unas palmaditas en la cara. ¿Qué habría pasado si accidentalmente me arañaba?". Bruce Lu se le quedó mirando a Michael y parpadeó con una mirada llena de inocencia. Se veía tan hermoso como un verdadero ángel, sin embargo, sus palabras eran inescrupulosas y muy despiadadas.

"¿No sabías que la lastimarías empujándola de esa manera? Afortunadamente, no había nadie más cerca de la torre de champán. ¡Si se derrumbara y cayera sobre alguien, quizá habrían perdido la vida!".

"¿Y eso qué? Papá, ambos sabemos que solo tienes que compensarlos por lo sucedido. ¡De todos modos tenemos mucho dinero!". Casi todos los invitados inhalaron llenos de sorpresa; había sido realmente aterrador escuchar palabras tan arrogantes y tan ignorantes saliendo de la boca de un niño de cinco años.

"¡No digas eso! Ahora ve y discúlpate con la señora Sun".

"¡No, no lo haré!". Bruce negó con la cabeza, después, sacó una tarjeta de platino de su bolsillo y la tiró al suelo. Entonces, levantó la cabeza y miró a los invitados lleno de arrogancia. "Pagaré por sus gastos médicos. Tengo muchísimo dinero...".

"¡Oh, por Dios! ¡Qué niño tan presumido y altanero!".

"¡Qué malcriado es!".

"¿Cómo podría un hombre como el señor Lu tener un hijo así? Al parecer, la educación del niño es realmente... Tsk, tsk, en el futuro, no cabe duda de si llega a ser el sucesor de Lu Group, lo arruinará por completo".

"¿Podrá hacerse cargo de Lu Group? Con esa actitud tan presuntuosa dudo mucho que sobreviva en este mundo...", un hombre susurró e intercambió miradas con los invitados que estaban a su lado, insinuando que con su temperamento, Bruce quizá no podría sobrevivir para llegar a la edad adulta.

Minnie veía desde lejos al niño que estaba parado junto a Michael y los susurros de los invitados resonaban en su mente. De repente, se comenzó a sentir completamente impotente ante la situación. Su hijo era angelical en términos de apariencia pero al parecer se caracterizaba más por tener un carácter diabólico.

¿Era ese niño en realidad su hijo?

Cuando vio que los medios lo calificaban de arrogante e irreverente, pensó por un momento que estaban exagerando. Ella creía que debían haber puesto la vara muy alta y esperaban demasiado de él porque era el hijo de Michael, por lo que, al no cumplir con el estándar que había establecido, inevitablemente se decepcionaban y era por eso que hablaban tan mal de él.

Ahora le parecía que los medios de comunicación intentaron dejar a Michael con un poco de dignidad. ¡Realmente habían sido muy ambiguos al respecto!

Comparado a cómo lo describían en las noticias, el verdadero Bruce era incluso más arrogante de lo que muchos pensaban. Era grosero, arrogante, cruel e indiferente hacia la vida y hacia las personas en general.

En resumen, era un mocoso odioso hasta la médula.

"¡Bruce!". Al parecer, Michael finalmente había perdido los estribos. Entonces, miró a su hijo y levantó la mano. Sin embargo, antes de que la bofetada aterrizara en su mejilla, Bruce sollozó de repente con tanta fuerza que sus hombros le temblaron. En poco tiempo, sus sollozos se convirtieron en un llanto trágico y desgarrador. Unas lágrimas del tamaño de un frijol comenzaron a caer por su rostro. De la nada, aprovechándose del estado de asombro de Michael, Bruce se abalanzó sobre él y le abrazó la mano.

"¡Papito! No me pegues, por favor. ¡Me va a doler mucho! ¡Si ya no me quieres, entonces será mejor que muera y vaya a buscar a mamá!".

La mano de Michael, que aún estaba levantada, comenzó a temblar. Después, comenzó a mirar el rostro de su hijo, que era exactamente el mismo que el de Minnie, exhaló un suspiro de cansancio y bajó la mano impotente.

"Señor Sun, mi hijo es un maleducado. Perdónelo, por favor. Pagaré los gastos médicos de la Señora Sun, además, la compensaré por el daño psicológico que ha sufrido. ¡Hablemos de eso con detalle más adelante!".

Minnie estaba realmente sorprendida de que un incidente de esa magnitud terminara de una manera tan sencilla. ¿Acaso Michael siempre arreglaba los problemas que su hijo ocasionaba de esa forma? Decir que estaba desconcertada era quedarse corto. En lugar de terminar el asunto de esa forma, preferiría que él hubiera abofeteado a Bruce y hacer que el niño comprendiera que lo que había hecho estaba mal.

¿O es que él no había sido lo suficientemente cruel con ella en el pasado? ¿Cómo podía haberse vuelto tan complaciente con su hijo?

Poco después, Michael y el señor Sun salieron juntos, aparentemente hablaban de negocios. Bruce solo se quedó viendo la espalda de su padre y se secó las lágrimas. No había quedado rastro del llanto en su expresión.

Luego, lanzó una última sonrisa de descaro a la multitud que aún lo observaba y continuó dando vueltas por el salón de baile. De vez en cuando, jalaba las cintas de los adornos y los globos cuando pasaba por las mesas. Los invitados lo evitaban como si fuera una especie de plaga, pero él no parecía estar avergonzado en lo absoluto. De hecho, parecía complaciente en realidad.

Minnie se dedicó a observar toda la escena sin decir ni una sola palabra. Cuanto más miraba, más decidida estaba a recuperar al niño y disciplinarlo ella misma.

Aunque no era tan poderosa e influyente como Michael, al menos no dejaría que se convirtiera en una escoria de la sociedad al que todos evitaban como una plaga.

Con ese pensamiento en mente, Minnie comenzó a respirar hondo y a calmarse poco a poco. Sin pensarlo, se quedó viendo el diamante azul colocado en el medio del salón de baile y se acercó sigilosamente a él, lista para lanzar el arma que llevaba oculta en su pulsera.

¡Pum!

"¡Ay!".

De repente, el enorme candelabro de cristal en medio del pasillo cayó al suelo. Los invitados que estaban debajo del enorme objeto había sido casi aplastados por éste. El caos estalló en todo el salón. La gente conmocionada por el pánico comenzó a correr por todas partes.

Capítulo 2 Un trato injusto

'¿Qué sucede?'. Minnie estaba impactada. Antes de que ella pudiera hacer algo, todo se había vuelto confuso. De hecho, ella miró el arma escondida en su pulsera, que aún no había podido utilizar.

No entendía el giro inesperado de los acontecimientos. Sin embargo, la situación se había vuelto a su favor, y por ende decidió aprovecharla.

Entre la multitud, Minnie buscaba a su hijo. Gritos y llantos llenaban el aire, pero ella no podía encontrar a Bruce. Y, como era de esperarse, el pánico se apoderó de ella.

Se preguntó si es que había sido golpeado por el candelabro de cristal.

Sin embargo, Minnie vio como caía el candelabro, estrellándose en un lugar diferente a donde se encontraba Bruce. Pero eso no la calmó. Es más, innumerables pensamientos pasaban por su mente perturbada. Por eso corrió hacia el lugar donde había caído el candelabro para ver si su hijo estaba allí. En el camino, ayudó a apartar a dos invitados que fueron heridos por el candelabro.

'¡Oh Dios mío! ¡Los guardaespaldas de la familia Lu están aquí! También llegó la policía. Estoy atrapada'.

A Minnie se le subió el corazón a la garganta después de escuchar unos pasos que le resultaban muy familiares. Abandonó su búsqueda frenética para irse corriendo del lugar. Pero, al salir del salón de baile, un poderoso rayo de luz la encegueció. Alguien le había puesto una pistola en la cabeza.

"¡Señor Lu, la encontré!". El frío metálico de la pistola provocó un escalofrío que recorrió su espinazo.

"¡Ah, nos encontramos de nuevo!". Un relajado Michael se apoyó en la silla de cuero mientras sus ojos recorrían el cuerpo de Minnie.

Antes, cuando vestía el traje de camarera, creía que ella era simplemente una belleza sin neuronas. Sin embargo, no sabía que caería en sus redes. Había algo en ella que llamaba su atención.

Minnie tenía unas cejas espesas enmarcadas en un rostro común, con una pequeña nariz y los labios rojos; se veía como una de esas personas que pasaban inadvertidas entre la multitud. Sin embargo, sus deslumbrantes ojos cautivaron inmediatamente a Michael, quien podía vislumbrar la poderosa tormenta escondida detrás de aquellas brillantes pupilas.

Por un momento sus ojos se cruzaron, y en el corazón de Michael surgieron emociones que no había experimentado desde hace mucho tiempo. Pero finalmente él salió de su trance, y una fría expresión habitó su rostro, acompañada por una burlesca sonrisa. 'Es solo otra mujer cuyos ojos se parecen a los de tu amada', se convenció a sí mismo.

En efecto, durante los últimos años Michael había tenido relaciones con todas las mujeres que le recordaban a su amor. Sin embargo, y por más que algunas fueran parecidas, ninguna podría reemplazarla. Y, tan pronto como saciara su lujuria, su vida regresaría a la normalidad.

Un destello de rabia cruzó los ojos de Michael antes que sonriera sarcásticamente. Se frotó la barbilla, observándola sin pudores. Entonces, al percatarse de la forma en que él la miraba, Minnie se sonrojó.

Es más. Ya que había corrido con todas sus fuerzas, los tirantes de su vestido de noche se cayeron, revelando una piel lechosa. Minnie miró al tipo mientras, enojada, levantaba las correas.

"¿Cómo te atreviste a ofenderme? Yo tengo un método muy simple para tratar con ladrones como tú", dijo Michael, haciendo el gesto de cortarle una mano. "Pero te dejo la elección a ti. ¿Qué prefieres, perder la mano derecha, o la izquierda?".

Impactada, Minnie abrió sus ojos. Él creía que ella era una ladrona, pero ni siquiera había tocado alguna de sus pertenencias.

Minnie se sintió muy frustrada. Evidentemente, ella no era la única que había ido a la exposición con un objetivo en particular. En el caso de ella, solo había venido para buscar a Bruce. En cuanto a los demás, supuso que estaban aquí por el diamante azul.

Michael se preguntó por qué una mujer tan peleadora repentinamente se había quedado en silencio.

Se inclinó hacia adelante para apretar el botón que estaba al lado de la mesa. Entonces, cada movimiento de Minnie desde su irrupción en el jardín, pasando por derribar a la mujer, colarse en el salón de baile y hasta ser la responsable de la destrucción del candelabro, empezó a aparecer proyectado en la pared de enfrente.

Inmediatamente, Minnie se puso pálida, pues ella nunca pensó que cada uno de sus movimientos, desde el primero al último, habían sido vigilados por Michael.

"¿Puedes explicarme todo esto?", preguntó Michael, con su mano indicando hacia la imagen que mostraba su dramática entrada.

Minnie era inocente. Sin embargo, las imágenes parecían transmitir una historia diferente. Su mente empezó a acelerarse mientras decidía qué debía hacer. La cámara de vigilancia la había estado monitoreando todo el tiempo, ignorando a las otras personas que habían venido con un fin determinado. Así, ella se había convertido en un chivo expiatorio. Entonces, Minnie cerró sus ojos y respiró profundamente. De seguro la otra parte ya había escapado, mientras ella estaba siendo retenida por los hombres de Michael.

"¡Yo no soy una ladrona! No robé nada", dijo Minnie, arrojando su bolso a Michael e indicándole que lo revisara.

Sin embargo, él ignoró la cartera. Su mirada ardiente estaba pegada sobre el vestido de satén de Minnie, como si estuviera tratando de ver a través de él.

Entonces, Minnie cruzó sus brazos sobre su pecho, y comenzó a retorcerse en el acto. '¿Creerá que escondo algo entre mi vestido?', reflexionó.

Michael chasqueó sus dedos para indicar a los guardaespaldas que se reunieran. "Revísenla, a ver si esconde algo en el vestido".

Los guardaespaldas rodearon a Minnie. Dos de ellos agarraron sus manos, mientras que el otro se puso en cuclillas frente a ella y le sostuvo los muslos.

"¡Ándate a la mierda!", gritó Minnie pateando al tipo que se encontraba frente a ella, para luego empujar a los otros dos que estaban a su lado. Su valentía los sorprendió, y por ende no tuvieron tiempo de reaccionar.

"Señor Lu, la policía encontró el cuerpo de la señora Tang tirado en el jardín. Está muerta. Vienen a investigar el caso", informaron los guardias de seguridad mientras los investigadores entraban apresuradamente.

Minnie se quedó paralizada en el acto. Ella no mató a nadie, pero la muerte de la señora Tang podría complicar el panorama.

Minnie se volvió para mirar a Michael, quien la observaba con desconfianza. Podía sentir lo que estaba pensando. El hombre sospechaba que ella podría haber matado a la señora Tang, arrojando su cuerpo en el jardín.

"Pensé que eras solo una ladrona, pero no creí que matarías a alguien por dinero", comentó con una sonrisa maliciosa entre sus labios. "¡No lo hice!

Acabas de ver el video. Solo la dejé inconsciente, pero no la maté", explicó Minnie.

"¿Video? ¿Cuál video?". Michael sonrió sarcásticamente y apretó un botón. La pantalla quedó completamente negra en un instante.

Había borrado el video. Así, destruyó la única prueba de su inocencia.

Minnie analizó el rostro de Michael y entendió lo que pensaba. Hubo un asesinato en la fiesta de la familia Lu. La policía se la llevaría para cerrar el caso. No le creerían incluso si les explicara, pues no habían pruebas ni evidencias que respaldaran sus palabras. Llevársela como sospechosa sería la mejor solución del caso, tanto para la familia Lu como para la policía.

"Por favor, no hagas esto. No me entregues a la policía", suplicó Minnie, agarrándose de la camisa de Michael.

"¿Por qué no debería hacerlo?", dijo sonriendo. Sin embargo, su risa se congeló tan pronto como ella puso sus labios contra su boca.

Su corazón se aceleró, y su mente quedó en blanco mientras sus cuerpos se frotaban.

Michael se preguntó si este era otro de sus trucos. '¿Esta mujer está demasiado segura de sí misma, o es que me subestima?'. Entonces, su corazón se llenó de rabia.

Durante los últimos años, ninguna mujer se había atrevido a besar sus labios, pero ella lo había hecho intempestivamente.

Una ola de emociones incomprensibles lo abrumó.

Michael resopló con rabia y apretó el cuello de Minnie. "¡Cómo te atreves! ¿Acaso no le tienes miedo a la muerte?". La ferocidad de su mirada le provocó escalofríos en la espalda.

Sin embargo, Minnie sacó fuerzas de flaqueza para enfrentarse a él. Enderezó su espalda y lo miró a los ojos. "Me vas a entregar a la policía sin importar cuánto te ruegue o te suplique. Tarde o temprano moriré. ¿Qué puedo perder?".

Su cuerpo se había vuelto gelatina. Todo parecía irreal, y ella sentía como si estuviera flotando por el aire. Su corazón se llenó de angustia, pero estaba decidida a luchar contra él.

De hecho, Minnie estaba tentando a la suerte, pues Michael era un hombre arrogante. Sabía que lo que había hecho lo enfureció tanto que él querría mantenerla bajo su control. Así, en vez de entregarla a la policía, la torturaría él mismo.

Los dos se miraron en silencio. '¿Fallé?', pensó ella. Habían pasado cinco años y quizás Michael ya no era la persona que Minnie creía conocer. Al verlo sin reaccionar, su corazón se encogió.

El sonido de una leve risa sacó a Minnie de su ensueño. Su corazón comenzó a acelerarse cuando Michael colocó un dedo debajo de su barbilla para levantar su cabeza. Su mirada recorrió su rostro antes de posarse en sus brillantes ojos, que parecían un abismo infinito que intentaba absorberlo.

"Bien, puedo protegerte esta vez, pero con una condición".

"¿Cuál condición?".

"¿Eso importa? Después de todo, no te queda alternativa". Michael miró su sonrojado rostro y agregó: "Bueno, es muy sencillo. Quiero que te quedes conmigo durante un mes".

Impresionada, Minnie quedó con la boca abierta. "¿Un mes?".

"¿Cuál es el problema? ¿Es muy poco tiempo? Desafortunadamente, me aburro de las mujeres en un par de días. Pero en tu caso, te doy un mes. Es importante, ¿entiendes?". Michael metió las manos en los bolsillos y empezó a caminar. Justo antes de salir, se dio vuelta. "Espera aquí. Volveré pronto".

Su arrogancia y prepotencia enfurecieron a Minnie. Pero ella se mordió el labio y lo miró con furia mientras se marchaba. Solo quería preguntar qué pasaría si él se negaba a dejarla ir después del mes. Pero el hombre no le entregó la oportunidad de hablar e incluso la malinterpretó.

Minnie no sabía cómo Michael había resuelto el problema, pero sus subordinados la llevaron de regreso a la villa de Michael. Estaba contenta de haber escapado de la policía.

El candelabro de cristal iluminaba cada rincón del salón de la villa. La mesa de piedra esmaltada estaba cubierta con un mantel sedoso que tenía patrones de rosas esparcidos a lo largo y borlas colgando de sus bordes. Las rosas frescas en el jarrón le añadían encanto al lugar. La lujosa alfombra de lana persa extendida por el suelo hacía del espacio un lugar acogedor.

El lugar no había cambiado desde que se fue. Minnie paseó por el pasillo mientras los recuerdos del pasado inundaban su mente. Caminó hasta el porche y estiró la mano para tocar el óleo.

"¡Detente!". Michael apartó su mano antes de que sus dedos tocaran la delicada tela del cuadro. "¡No tienes derecho a tocar esto!", gritó antes de ajustar la posición del marco.

"No puedes tocar nada en esta casa. Ni una vida entera compensaría las pérdidas si accidentalmente arruinas alguna de estas obras".

"Es solo una pintura de aficionado. No es una obra maestra. ¿Por qué armas un gran escándalo por nada?". Enojada, Minnie puso sus ojos en blanco. Al siguiente segundo, bajó la cabeza para ocultar las emociones que desfilaban por sus pupilas.

Cuando estaban juntos, ella le había regalado el retrato a Michael. Sin embargo, él había comentado que era feo y lo tiró a la basura. Por eso, ahora Minnie se sorprendió al encontrar ese cuadro colgado.

"¡Sube, toma una ducha y espérame!", ordenó Michael, indicando hacia el segundo piso.

El cuerpo de Minnie se congeló, y miró al hombre con los ojos muy abiertos. "¿Qué sucede?", dijo irónicamente. "¿Pensaste que te pedí que te quedaras conmigo para tener con quien charlar cada vez que me aburra?".

Capítulo 3 Fuera de control

'¡Qué hombre tan desalmado!', maldijo Minnie para sus adentros mientras pisoteaba furiosamente las escaleras de madera con sus tacones altos, desahogando su ira.

El dormitorio de Michael todavía estaba pintado de negro, pero las manchas de colores en la pared le daban un poco de vida a la siniestra habitación. Minnie se preguntó si Bruce las había pintado.

Ella había venido a llevarse a su hijo, pero Michael la había obligado inesperadamente a quedarse con él y, a pesar de que a simple vista parecía un castigo, ella no podía estar más feliz con la idea de tenerlo cerca.

Las comisuras de sus labios se tornaron en una sonrisa mientras caminaba hacia el baño.

'Mami es la mejor del mundo...'. El tono de llamada del teléfono hizo que Minnie volviera a sus sentidos, estiró la mano y tomó el teléfono que estaba en la pequeña mesa junto a la bañera. "¿Hola?".

"X, finalmente apareciste", respondió una voz inquietante al otro lado de la línea, sonaba como una serpiente venenosa esperando abalanzarse sobre su presa, dispuesta a atacar en cualquier momento.

El corazón de Minnie se aceleró. ¿Era el anciano?

Cerró los ojos y respiró hondo para calmar sus nervios.

Minnie había desaparecido durante cinco año, ya no era la persona que solía ser. Ni siquiera Michael pudo reconocerla, pero ¿cómo la había identificado el anciano? Ella creía que se trataba de una prueba.

El anciano la había criado desde niña y ella había pasado toda su vida tratando de reembolsarle el favor. Había robado la reliquia de la familia Lu, y su rostro y sus cuerdas vocales se habían arruinado en el proceso. Siguiendo el acuerdo que tenían, ella saldría de la organización después de completar la tarea. ¿Qué quería el anciano de ella?

"¿Qué? ¿Qué X? ¿De qué hablas? ¿Has perdido la cabeza?", Minnie replicó. "Verifica si has marcado el número correcto antes de llamar a alguien". Dicho esto, apretó el teléfono contra su pecho y dijo en voz alta: "Cariño, me daré una ducha, iré en un momento. ¡Espérame!".

Volvió a poner el teléfono en su oreja para hablarle al hombre en la llamada: "No me hagas perder tiempo. ¡Es molesto!".

Minnie colgó y tiró el teléfono sobre la mesa. Su cuerpo empezó a temblar. Se abrazó a sí misma y se hundió en la bañera. Ni siquiera el agua caliente podía calentar su cuerpo.

Por otro lado, el anciano seguía en shock por lo que había escuchado. Sus ojos despiadados miraban a la distancia. 'Es ella, ¿no es así?', murmuró para sí mismo.

Mientras tanto, el incesante golpe en la puerta hizo que Minnie volviera a la realidad. Se estremeció al sentir lo fría que estaba el agua.

"¡Estoy aquí, abre!", se oyó desde afuera. Minnie envolvió su cuerpo con una bata de baño y abrió la puerta. Michael recorrió el cuerpo de la chica con la mirada y se burló con disgusto. "¿Por qué te molestaste en cubrirte? ¡Quítatela!", dijo él.

"Tú...". El rostro de Minnie enrojeció de vergüenza.

"¿Qué? ¿Estás esperando a que rasgue tu bata de baño?".

Al oír esto, ella tragó con fuerza. La bata de baño que se había puesto se deslizó por sus hombros, revelando su cuerpo robusto. El dulce aroma de su gel de baño se hizo presente en todo el cuarto. Los ojos de Michael se agrandaron cuando su mirada se posó en la parte baja de su abdomen. Se puso de pie de un salto y la miró.

"¿Qué pasó?", preguntó ella

mientras mordía su labio nerviosamente y dirigía su mirada hacia donde Michael veía. Él estaba mirando la cicatriz de la cesárea que se dejó cuando ella dio a luz a Bruce. Aunque se había hecho menos perceptible con el paso de los años, Michael aún podía ver la leve cicatriz en su tersa piel.

"¿Estás mirando mi cicatriz?", preguntó ella con una sonrisa forzada. "Bueno, cuando era niña me caí de un árbol y una rama rasgó mi abdomen, dejando una cicatriz permanente en mi piel", trató de explicar.

"¿Oh enserio?", preguntó Michael burlándose y cruzando los brazos sobre el pecho. '¡Qué mentirosa! La cicatriz es demasiado evidente, e incluso se pueden ver las estrías del embarazo si uno se fija bien', pensó. La pasión que tenía disminuyó tan pronto como se dio cuenta de que ella había dado a luz a un hijo.

"Entonces, ¿quieres decir que todavía eres virgen?", preguntó Michael, arqueando una ceja.

Incapaz de soportar la mirada inquisitiva del hombre, Minnie bajó la mirada al suelo. 'Puedo fingir ser virgen si quieres, pero no estoy preparada para eso hoy', reflexionó ella. Habría podido fingir cualquier cosa y hacerle creer a Michael que todavía era virgen si hubiera conocido sus planes antes.

"No me interesa acostarme con una mujer que ya se ha acostado con otros hombres. ¿Pensaste que me gustaría tener sexo contigo a pesar de saber que te abandonó otro hombre?". La ira corría por sus venas, se sentía engañado. ¡Qué desperdicio que una mujer así tuviera ese par de hermosos ojos! Michael frunció el ceño mientras veía a Minnie y acto seguido tomó su teléfono para llamar a la policía. "¿Hola, director Zhang?".

"¡No!", gritó Minnie en estado de shock por lo que acababa de oír. No quería pasar el resto de su vida en la cárcel. Ella sabía que tarde o temprano él se aprovecharía de la situación y la amenazaría con eso.

Sin dudarlo, se abalanzó sobre Michael, tratando de agarrar su teléfono. Sin embargo, el hombre levantó la mano más allá de su alcance y dio un paso atrás. La mano de Minnie se deslizó por la cintura de Michael y accidentalmente aterrizó en su ingle.

Al instante, un rubor sutil pintó las mejillas de la mujer.

Michael estaba furioso. "¡Déjame ir!", gritó el hombre.

"No te dejaré a menos que cuelgues la llamada", negoció Minnie.

"¡Qué mujer más desvergonzada!".

El rostro de Michael estaba rojo de ira. Nadie había intentado discutir con él antes, por lo que su odio por Minnie se intensificó. Lo que más deseaba en ese momento era hacerle la vida imposible a aquella mujer.

Ella no se avergonzaba de suplicar, después de todo rogar era mejor que pasar el resto de su vida en la cárcel. "¡No, no te dejaré! Cuelga la llamada ahora mismo".

"¡Para! Haré lo que yo quiera. No tienes derecho a negociar conmigo", gritaba Michael.

"Bien... ¿Qué tal ahora? ¿Puedo negociar contigo ahora?". En un intento desesperado, cogió valor y apretó con fuerza su miembro viril, parecía no importarle la evidente furia que desbordaba de Michael.

"Parece que no tienes miedo de morir", dijo Michael frunciendo el ceño y continuó: "Bien, voy a colgar".

Minnie se apartó de él al ver que había colgado la llamada. Sin embargo, el hombre fue más rápido, Minnie no pudo escapar de él y, sin siquiera preverlo, su cabeza cayó sobre la alfombra del cuarto, haciendo un ruido sordo. Antes de que pudiera reaccionar, Michael la hizo rodar, envolviendo la alfombra alrededor de su cuerpo.

"¡Michael, suéltame!", suplicaba ella. Su cuerpo estaba aprisionado por la alfombra, no podía moverse ni una pulgada.

"¿Por qué no intentas escapar de mí ahora?", dijo él con una sonrisa malvada en el rostro mientras se acercaba a ella. El corazón de Minnie se aceleraba con cada paso que él daba.

"Oye... ¡Detente! ¿Qué estás haciendo?", gritaba ella mientras Michael ataba la alfombra con una cuerda. Luego, él se levantó, echó la alfombra con el cuerpo de Minnie a sus hombros y se dirigió a la terraza del tejado.

"Tengamos una conversación tranquila. No quieres convertirte en un asesino, ¿verdad?", ella trataba de persuadirlo. "¡Michael, eres un hombre importante! Te meterás en problemas si me matas, no deberías infringir la ley de esa manera".

Aunque era una noche de verano y el cielo estaba despejado, el aire seguía siendo frío. El cabello húmedo pegado a sus mejillas hacía que la mujer temblara.

"No, por favor...", ella seguía rogando. 'No le temo a la muerte, pero ciertamente no merezco morir de esta manera. Mis huesos se romperán en mil pedazos si tan siquiera me tirase', pensaba ella.

Minnie miró hacia abajo y vio los densos rosales esparcidos por el jardín, de solo ver las múltiples espinas que brotaban de estos, hacía que su cuerpo se estremeciera. Miró al hombre enojado que la estaba llevando y dijo:

"Michael, me disculpo por ofenderte. Por favor, entrégame a la policía".

"¿Estás segura?", replicó él, mirándola con desprecio. Por un momento, había creído que Minnie no tenía miedo, pero parecía que estaba equivocado y solo se trataba de una farsa.

"Es demasiado tarde. Debiste haber pensado con claridad antes de ofenderme".

Minnie sintió que su cuerpo se abalanzaba hacia adelante. Sus pulmones se contrajeron. La sonrisa sarcástica de Michael sería la última imagen en su mente antes de morir.

Minnie todavía tenía muchas cosas por hacer y parecía que iba a morir antes de cumplir sus deseos. Todavía no le había dicho a Bruce que ella era su madre. Michael no sabía que ella era su esposa. Pero lo peor de todo, Minnie iba a tener una muerte espantosa.

Al pensar en todo eso, fue inevitable que miles de lágrimas se desbordaran por sus ojos, era solo cuestión de segundos antes de que su vida se separara de este mundo.

Minnie sintió que movían su cuerpo abruptamente. Abrió lentamente los ojos y se dio cuenta de que Michael solo hizo un gesto para asustarla y ya la había bajado de sus hombros. Sus piernas empezaron a temblar, no podía dejar de sollozar.

"¿Qué pasa? ¿Tienes miedo?". Michael se acuclilló a su lado y le levantó la cara con los dedos. Ver el rostro asustado de aquella mujer le produjo una alegría indescriptible.

'¡Esta mujer es una gran actriz! ¿Cómo se atreve a hacerme sus horribles trucos? La he sobreestimado. Todo ha sido un acto para llamar mi atención.

¡Todas las mujeres son iguales!', pensó él.

Minnie apretó los puños debajo de la alfombra. El hombre sonreía maliciosamente, estaba disfrutando de la broma que le estaba gastando. Ella no dejaba de temblar de miedo, realmente creía que era el último día de su vida.

Michael pensó que Minnie era una cobarde, pero lo que no sabía era que la mujer no le temía a la muerte, sino que temía partir del mundo sin pasar los días con su hijo y el amor de su vida.

"¡No estoy asustada!", resopló Minnie ruidosamente y miró directamente al hombre.

"¿De verdad? ¿No tienes miedo?". Michael pasó sus dedos por las finas mejillas de la mujer. Lágrimas cayeron sobre su palma, verificando la cobardía de Minnie.

"Escuché que no salen lágrimas de los ojos si uno se pone boca abajo, pero supongo que me mintieron". Luego de decir eso, Minnie secó sus lágrimas y desvió la mirada.

Sus palabras dejaron a Michael atónito por un momento. Una conversación del pasado resonó en su mente. "Michael, ¿lo sabías? Hanazawa Rui, un personaje masculino en un drama, una vez le dijo a la protagonista que se pusiera boca abajo si quería llorar. Dijo que las lágrimas no fluirían de esta manera".

"Qué absurdo. ¡No escuches a esos idiotas! Tú eres mi mujer y me aseguraré de que no tengas motivos para llorar. Te colmaré de toda la felicidad del mundo".

El corazón de Michael se aceleró. Sacudió la cabeza, tratando de olvidar aquellos recuerdos de la mujer que gobernaba su corazón. "Eres obstinada, sin duda", dijo, saliendo del trance, "Pero tengo muchas formas de torturarte".

Minnie vio el brillo en sus ojos, él la había mirado de la misma manera antes. Su juego había comenzado y no estaba lista para perder esta vez.

Minnie frunció los labios y estudió el rostro de Michael. Antes de que él pudiera hacer su siguiente movimiento, ella lo golpeó con la cabeza con todas sus fuerzas. Él gritó mientras se tambaleaba hacia atrás. Aprovechando la distracción, se liberó totalmente de la alfombra.

"¡Maldición! ¿Todavía quieres huir?", dijo Michael entre dientes y corrió tras ella.

"Está bien, corre hasta donde tus piernas te permitan, pero tendrás que detenerte en el callejón sin salida", dijo Michael tratando de seguirla, pero la perdió de vista en un abrir y cerrar de ojos.

"¿Dónde te escondes?

No puedes esconderte para siempre, te encontraré tarde o temprano". Cruzó el pasillo vacío con la esperanza de encontrar a Minnie.

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