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Tu amor, mi mas larga condena

Tu amor, mi mas larga condena

Autor: : LauraC
Género: Romance
Lizzie una mujer que desde niña ha sufrido abusos emocionales por su aspecto físico perdió sus padres cuando tan solo era una niña de quince años, llevándola a sentirse poseída por una serie de sentimientos encontrados, después de perder su familia encuentra la protección en un hombre que inconscientemente la vuelve una asesina en serie, con el pasar de los años ella se vuelve una justiciera, pero un hombre llega para cambiarle la vida y la visión del amor, al final la traiciona y la manda a la cárcel.

Capítulo 1 LA CARCEL

- ¡Despierten flojas! Son las cinco de la mañana, esto no es un hotel

Grita la guardiana, mientras golpea los barrotes con su macana.

La cabeza me da vueltas, no he dormido nada, hoy cumplo mi primer mes en esta cárcel, aun no asimilo estar aquí, en el fondo yo sabía que iba a terminar un lugar como este, pero lo que más me pone mal es saber porque estoy aquí, cada vez que lo recuerdo siento un nudo en la garganta y siento mucha ganas de llorar, pero eso no es opción, eso es para débiles.

Nací hace veintisiete años en una familia no muy acomodada, una clase media que suelen llamar, mi madre, una mujer por esos tiempos muy conservadora, ya pasada de los treinta llevaba casada con mi padre hacía ya cinco años, éramos una familia muy feliz, mi hermana mayor me llevaba ocho años, así que ella cuidaba de mi para que mis padres pudieran trabajar.

Yo en lo personal era feliz, era una niña que comía a gusto, iba al parque y al circo con mis padres, mi madre, ella era preciosa y de verdad que me amaba, recuerdo cómo me levantaba en sus brazos y me besaba diciéndome que yo era una niña hermosa, que era un ángel que había llegado del cielo, y que el destino me tenía para grandes cosas. Ella tenía unos ojos azules como el mar, era alta y rubia, sinceramente hermosa, mi padre también era alto y cabello negro, bastante guapo, hacían una pareja espectacular. No teníamos mucho dinero, pero nuestra mesa siempre estuvo llena de comida, y los fines de semana siempre nos fuimos de paseo.

Hace diecisiete años ...

-Levántate mi pequeña, son las seis de la mañana, es tu primer día en el nuevo colegio – dice Mariela, la madre de Lizzie

-¡No, mami no me lleves allí, déjame en mi antiguo colegio!, o déjame dormir- le respondo a mi madre adormilada todavía, no quería que me cambiaran del colegio, era algo muy duro para mí.

-Ya vas a ver cómo te va bien, tu hermana estudia allí desde que tiene tu edad y mírala ya va para la universidad, arriba perezosa, será un lindo día.

-Está bien mamita lo intentare- respondo resignada

En pocos minutos estoy lista y bajo al comedor, como siempre ya está lista mi familia para el día, veo a mi padre con su traje negro listo para ir a la oficina, él era contador y mi madre era ama de casa, así que él se encargaba de todos los gastos de la casa.

-Mi niña, ¿Cómo estás? Te llevare hoy al nuevo colegio, sé que te va a ir muy bien, eres una niña muy educada y disciplinada, vas a ver que te ira excelente- dice el papá de Lizzie emocionado

-Hola peque, lista para el cole, no te envidio, me encanta la universidad- dice Carolain, la hermana de Lizzie

-No entiendo todos están felices, yo solo quiero volver a mi escuela y jugar con mis amiguitas- digo triste

Mi familia sonríe juntos, que lindos se ven.

Mi padre me lleva en su auto hasta el nuevo colegio, es muy grande, aunque no es tan bonito como mi escuela primaria, hay unos niños muy grandes y unas niñas no tan amables.

-Ten lindo día pequeña, en unas horas tu madre vendrá por ti, espera por ella ¿ok? - dice mi padre

-Está bien papito no tarden mucho por mi – le digo frunciendo el ceño, desde que toque las puertas de ese colegio ya sentía una mala energía

Entre al salón que me habían asignado, solo quedaba una silla libre, así que ahí me hice, al lado mío había una niña, rubia como yo, pero delgada y usaba unas gafas gigantes, parecían la cola de una botella, así que la vi y sonreí, ella también me sonrió, ahí hicimos click, una química especial.

-Hola, me llamo Lizzie, ¿y tú? - le pregunto

-Hola soy Katty, mucho gusto, ¿es tu primer día?

-Si, ¿y el tuyo también?

-Sip, seremos buenas amigas

Los dos primeros años en la escuela secundaria gracias a la compañía de Katty fueron llevaderos, aunque los chicos más grandes nos matoneaban por nuestro físico, para nosotras lo único importante era nuestra amistad, teníamos muchos sueños juntas.

Entramos al tercer años de secundaria, se acercaba mi cumpleaños número trece y yo en lugar de mejorar me estaba convirtiendo en una niña muy gorda y poco agraciada, pero mis padres me decían que era hermosa, mi hermana si que lo era, por ese tiempo llegaba a sus veintiún años e iba al gimnasio todos los días, tenia una cabellera hermosa y yo, era el patito feo de la familia, y junto a Katty éramos los de la escuela.

A mi fiesta de trece no fue nadie, solo Katty y su pequeño hermanito Santiago, y por su puesto mi hermosa familia, no teníamos amigos en la escuela, por el contrario, nos matoneaban como si fuéramos las más feas del mundo, ir a estudiar se había convertido en un karma, mi madre me decía que eso era normal a nuestra edad, que ya íbamos a crecer e íbamos a ser lindas como Carolain y todas las otras niñas, pero eso no era lo que pensaban otros adolescentes en la escuela.

-Despierta hija, ya esta tarde debes ir a estudiar- Mariela con su ternura trata de despertar a Lizzie.

-Mami, en serio que no quiero ir a esa escuela, este año ha sido insoportable y más desde que subí mucho de peso, retírame de allí por favor.

-Nena, lo estamos hablando con tu adre será para el año siguiente ahora no nos ajustan las cuentan para un cambio, estate tranquila, es normal, trata de hacer amigos mi amor.

-Ma, pero que inocente eres, allá hay malas personas y a Katty y a mi nos van a matar un día de estos

Volteo los ojos hacia arriba, salgo como todos los días a enfrentarme a lo mismo.

Un rato después llegue a la escuela

-Katty hola, amiga ¿Cómo estás?

-Bien linda ¿y tú? - responde Katty con cariño

-Ja ja ja, que irónica eres amiga como me dices linda, te amo eres un sol

Katty me llevaba un año, ella tenía catorce, y a pesar de que su cuerpo era el de una señorita, su cara seguía siendo el de una niña escondida en un par de rabos de botellas, ella nunca se quitaba sus gafas ni sus trenzas así que parecía estar viendo el mismo reflejo por el paso de los años.

-Mira Liz, quien viene ahí- me dice Katty con cara de angustia

-Si, es el pendejo de Guillermo y su grupo de matoneadores, pero hoy no pienso dejarme Kat, les diré de todo. Ya vas a ver- respondo llena de ira

-Vaya vaya, pero a quien tenemos aquí a el pequeño puerquito y la chica detrás de las ventanas, ¿Cómo están?, además de feas- Se burla Guillermo

Durante estos años de secundaria siempre nos ha tratado horrible, él y sus amigos siempre nos han llamado feas, y muchos más adjetivos que no vale la pena mencionar, solo sé que mi vida gracias a ellos fue un infierno, y a otras personas por supuesto, pero en especial a él.

-lárgate de aquí animal- le digo desafiante

-Uch el puerquito ahora es valiente amigos- responde el, haciendo que sus amigos lo sigan en la burla mientras hacen sonidos de cerdo

-oink oink oink oink, va a llorar el puerquito oink oink

-No te metas con ella. Sale Katty a mi defensa

-Ay pero que tenemos aquí a la ventanas, ja ja ja, mira lo que hago con tus mugrosas gafas- Se acerca a ella y le arrebata las gafas, botándolas al piso y pisándolas hasta destruirlas

Mi amiga Katty tapo su cara, nunca había estado sin gafas delante de la gente, a pesar de que sin ellas su rostro era hermoso sentía morirse y se puso a llorar desconsolada, ante la mirada de esos hombres crueles.

-Esta me las vas a pagar Guillermo, te lo juro así sea lo último que haga en mi vida – le digo mirándolo con mucho odio.

-Que vas a hacer puerquito, me vas a espichar con tu obeso cuerpo ja ja ja ja

El y todos sus amigos salen riendo de lo que le habían hecho a mi amiga, ahí entendí que ellos debían merecer un escarmiento, pero no sería ahora, no sería pronto porque no tenía idea de que iba a hacer con él.

-Amiga no llores por favor, eres hermosa sin tus gafas, mañana le diré a mis padres que ayuden a tu madre a conseguir unas nuevas, no te preocupes- le digo a Katty consolándola

-Gracias Liz, tú siempre has sido más fuerte que yo, mis madre ahora no puede pagar otro colegio, ya me dijo que debo terminar la secundaria aquí y ponerme a trabajar.

-Pues estaré contigo cuidándote, lo prometo, no dejare que nadie te siga lastimando.

Los días pasaron y Guillermo se tornaba más insoportable que el día anterior, nos golpeaba en compañía de sus amigos y a nadie parecía importarle, ni siquiera a nuestros padres, así que ya no les dije nada más. Decidí anotar en un diario todo aquello que me llenaba de ira y trataba de hacer cosas diferentes a la escuela para no llenarme de odio, mi madre nos llevaba a Katty y a mí a cursos de enfermería, decía que todo lo que se aprendiera en la vida era necesario. Esto ocupaba mucho de nuestro tiempo y nos daba conocimiento para curarnos las heridas nosotras mismas.

Mi lista de malas cosas crecía y mi diario estaba lleno de secretos y malos pensamientos, de todos los deseos que tenía por vengarme de ese desgraciado y su pandilla.

Por fin llegaron las vacaciones, mi amiga y yo descasamos ese tiempo de Guillermo, y para fortuna de nosotras el año que venía ya no estaría en la escuela, por su mala conducta salía de allí, por fin Katty y yo seriamos libres, pero estaba tan equivocada, llegamos de nuevo a esa escuela y Guillermo se había ido, pero uno de sus amigos quedo con el control y si el otro nos había hecho la vida imposible, Antony nos la iba a hacer un infierno.

-Vaya vaya, no te fuiste puerquito, pero que gorda estas y fea, no haces nada por ti verdad- me da la bienvenida con un golpe en la cabeza

-Déjame en paz Antony, acaso no te has visto en un espejo- respondo irónicamente

-Mira gorda, Guillermo se fue, pero ahora el rey soy yo y te pondré a ti y a tu amiguita a lamerme los zapatos, entendiste, así que mucho cuidado como me hablas.

-No te tengo miedo has lo que quieras- respondo desafiante

-Liz, nena por favor cálmate, vámonos de aquí- dice Katty llena de nervios

Antony me empuja me hace caer al suelo, y se va con sus amigos mientras se ríen a carcajadas.

Durante los meses siguientes por más de que trate enfrentarlos siempre se burlaban de nosotras y hacían cuanta cosa mala se les ocurría.

-Hola puerquito, pero que fea estas hoy, tengo un regalo para ti, un nuevo shampoo para tu feo cabello- dice Antony con una mirada maliciosa

-Déjanos en paz- respondo llena de ira, era lo único que me invadía en ese momento

-Mira prueba el shampoo- Antony vierte un pegamento en mi cabello

-Nooo, ayúdenme por favor- gritó desesperada al sentir como corría ese liquido por mi cabeza.

-Liz, por favor ayuda, maldito que le hiciste a mi amiga, que le echaste desgraciado- Katty coge a golpes a Antony, pero uno de sus secuaces de un empujón la noquea.

Nadie por temor nos ayuda, así que como pude me puse de pie y ayudé a Katty, la cogí y salimos hacia la dirección del colegio a buscar ayuda, esto había sido lo peor que nos había pasado estos años.

Katty no para de llorar, yo mientras tanto siento que algo dentro de mi se enciende, llegamos a la rectoría.

-Pero que les ha pasado- pregunta la rectora

-Pues que Antony y su grupo nos han atacado y vea como nos han dejado, podría llamar a mis padres, a la mama de Katty no, ella trabaja no la queremos preocupar. - le digo seria a la rectora.

-Está bien, pero ahora mismo voy a llamar a Antony, esto es desastroso

-Para que los va a llamar hemos venido infinidad de veces y usted no le ha hecho más que encubrirle, solo llame a mis padres por favor- le digo eufórica

-Está bien-hola, señora Mariela puede venir por Lizzie a la escuela, ok la espero.

Veinte minutos tardaron mis padres en llegar, cuando me ven ese estado se quieren morir.

-Pero que te han hecho mi vida- me dice mi madre llorando

-Van a pagar por esto hija, ya verás- dice mi padre demasiado triste al ver mi cabello

-Papa, Mama, estoy ben, solo llévenos a casa, estaremos mejor allá, Katty está muy afectada y necesita nuestra compañía, su madre trabaja siempre y su hermano esta donde sus abuelos, no la puedo dejar sola.

-Claro hijita- dice mi madre ella la quiere como si fuera su hija.

Al caer la noche mi padre llevo a Katty a su casa, mi madre trato de recuperar mi cabello, pero fue en vano, lo perdí todo, ahora si estaba más fea de lo normal, pero eso ya no me acomplejaba, los últimos meses estaba planeando la manera de vengarme de cada uno de ellos, los perseguiría y seguiría sus pasos hasta que supliquen por su vida, todo lo anotaba en mi diario, todo, sus nombres, los días, que nos hacían a la pobre Katty y a mí. Todo lo escribía como si fuera un plan de trabajo para acabar con ellos, me la iban a pagar.

Capítulo 2 UNA DE LAS EPOCAS MAS TRISTES DE MI VIDA

PRESENTE

- ¿Qué quiere princesa, no durmió bien la niña bonita?, levántate floja, a las duchas, después al comedor, ¡muévelo! - me grita la guardiana tras los barrotes.

Solo puedo mirarla de reojo, cada uno de los días que llevo aquí me pregunto por qué fui tan crédula e ingenua y creer en Philipe, mejor lo hubiera matado cuando Mr. King, me lo pido, ahora entiendo porque lo quería muerto.

Me levanto de la litera y me dirijo a ese pútrido baño de la cárcel, esta soledad me ha hecho recordar a mi hermosa familia, a mi incondicional amiga y la tristeza me invade aún más... me devuelvo a esos días donde la tristeza transformo totalmente mi corazón, no puedo olvidar esos días.

Flashback

-Esta mañana no vino mi madre a levantarme, estará pensando que no voy a volver a la escuela porque estoy calva, ya era fea, ya que iba a cambiar, me levanto de la cama de un salto y salgo hacia la cocina.

-mami, mami ¿dónde estás?

-Hola hijita, necesito hablar contigo, ya iba hacia tu cuarto- dice Mariela mientras mira a su hija con cara triste

- ¿Pasa algo mami? ¿Dónde está papa, él siempre me lleva a la escuela, ¿le paso algo?

-No, amor tu papa está bien, fe a llevar a tu hermana a sus prácticas, he hablado con él y necesito decirte algo, respecto a lo que te paso ayer.

-Mami, yo estoy bien, perfecta, volveré a esa escuela, no pienso dejar sola a la pobre Katty, ella la está pasando mal.

-Hija, ya tomamos la decisión con tu padre de irnos de la ciudad, el obtuvo un nuevo empleo y pienso que es una buena oportunidad para todos hacer este cambio de vida, ya hablamos en tu escuela, mañana nos dan el traslado a la nueva ciudad, y pues allí entraras a estudiar.

- ¿Qué mama?, por supuesto que no, no pienso abandonar a Katty, ella es otra hermana para mi ¿Cómo te puedes ir sin pensar en ella, si la has cuidado desde que estaba muy pequeña?, no mama no podemos hacerle esto, me rehusó, no me voy con ustedes.

-Lizzie, lo lamento, vete a despedir de Katty, ella podrá ir a pasar vacaciones a nuestra casa, hablaremos con su madre a ver si la deja vivir con nosotros el próximo año, pero ahora no podremos hacernos cargo de ella.

-No, no mamita, no por favor, ella va a sufrir mucho, tú sabes que su madre no la puede cuidar bien, ella solo me tiene a mí, a nosotros, no mama por favor- le suplico a mi madre de rodillas llorando- hago lo que quieras, no me alejes de la única persona que me quiere por favor.

-Hijita no hagas esto más difícil, además no podemos seguir exponiéndote a más maltrato, mira cómo te dejaron esos infelices, yo quiero que seas feliz.

-Mama lo soy, no por favor, no me hagas esto, pobrecita, noo mama no por favor.

-Lo siento Lizzie, tiene soy para despedirte mañana nos vamos, en dos días viene el camión por la mudanza, vienes organizas tus cosas básicas, lo siento amor.

Me quede llorando sin consuelo, Katty era lo único que tenía, la consideraba mi gemela, una parte de mí, no sé cómo se iba poner con la noticia, así que salí corriendo a su casa ni siquiera me quite la pijama, solo quería aprovechar los últimos momentos a su lado.

Golpe fuerte su puerta, sabía que estaba allí, mi padre también la lleva a ella a la escuela.

-Que, ahora vas en pijama a la escuela y tumbas puertas, ¡Que ha pasado? Se hizo tarde- dice Katty con enfado

-Escúchame tenemos que hablar, ha pasado algo que va a cambiar nuestras vidas.

- ¿Por qué estas llorando Lizzie, que paso?

-Mis padres me van a llevar a otra ciudad, a mi padre le dieron un nuevo trabajo y nos vamos mañana mismo, además lo que paso ayer sirvió para que el confirmara su decisión, me quiero morir, no te quiero dejar sola.

-No me digas eso, como así, no me dejes amiga por favor- Se sienta Katty a llorar cogiéndose la cabeza- eres lo único que tengo.

-Nena, no te voy a dejar, voy a volver por ti te lo prometo, te lo juro, se fuerte mientras estes sola, no permitas que te hagan daño de nuevo, todos los que nos han lastimado me las van a pagar te lo juro, te juro que vendré por ti. - abrazo a mi amiga que no tiene consuelo con mi mala noticia.

Pasamos todo el día juntas, hasta que mi madre llama a su teléfono y regreso a mi hogar a alistar mis cosas, mi vida estaba rota y sin sentido.

Alisto mis cosas más importantes, mi hermana estaba totalmente feliz con la mudanza, allá había mejores oportunidades de empleo para ella, así que la única infeliz era yo.

Esa noche no pude dormir, de ahí empezó mi insomnio severo, jamás pude volver a dormir.

-Buenos días princesas, llego la hora del viaje, vámonos- grita mi padre por toda la casa emocionado

-ok, papa ya te escuchamos, dame cinco minutos acabo de organizar mis cosas, ya voy, ya voy. - respondo con desgano

Durante todo el viaje guarde silencio, solo las lágrimas rodaban por mi mejilla, no sabía que iba a pasar con mi pobre amiga y esos bribones, pero estaba segura de que iba a volver por ella, la iba a salvar de la maldad de este mundo, yo la iba a proteger hasta que encontrara su príncipe azul.

Llegamos a la nueva ciudad, era muy bonita, colorida y algo clásica, pero aun así me parecía llamativa, sus casas eran unicolor, todas blanca por lo general, y tenían techos en tejas uniformes, sus calles eran como una especie de lomas, y la gente se vestía muy abrigada, hacia realmente mucho frio, eso me iba a ayudar a ocultar mi sobrepeso y mi tonta calvicie por el pegamento que me había echado Antony, así que al menos algo positivo.

Nuestra casa era preciosa mis padres siempre habían conservado un instinto familiar y lo reflejaban en todo lo que hacían y compraban, aquí íbamos a pagar alquiler mientras mi padre vendía la antigua casa y comprábamos una nueva aquí, todo había sido tan repentino, pero el trabajo de mi padre así o exigía, y aquí iba a ganar mucho más, mi familia necesitaba un respiro

Faltaban pocos días para cumplir mis quince años, no estaba emocionada mis únicos amigos estaban lejos de mí, y aquí no había logrado hacer ni uno, todos me miraban con desprecio, como si fuera un bicho raro, y por supuesto de nuevo me convertí en el conejillo de otro hombre, Maurice, un joven de unos diecisiete años, desde que me vio en el salón de clases no hacia más que burlarse de mi

-Pero que tenemos aquí, la nueva gordita del salón, ¿cómo te llamas?, cerdita o vaquita- dice Maurice mientras se burlaba de mí, todos a su alrededor solo lo alababan por su ofensa.

-Pues ya ves que ni lo uno ni lo otro mi nombre es Liz, y tu quién eres ¿el bobalicón del curso? - lo mire despectiva

-Ah pero que agresiva eres, jaja vamos a ver que va a pasar durante este tiempo te aseguro que la vamos a pasar bien, porque no te voy a dejar en paz, vas a lamentar haber nacido.

- ¡Pues no te tengo miedo!, le dije a Maurice mirándole frente a frente.

En ese momento llego el licenciado de la clase y tuvo que dejarme en paz, me hizo acordar de mis dos anteriores verdugos, como los odiaba. Y aquí pintaba que iba a ser peor.

Al terminar el día, efectivamente Maurice me hizo zancadilla y caí delante de todos los del salón, ellos solo se burlaban de mí, quise llorar, pero no iba a darle ese gusto, llorar es de cobardes, así que me puse en pie y me arregle la ropa.

- ¿Estas bien? - escucho la voz de un joven que me ayuda a ponerme en pie

-Si, si lo estoy suéltame

-Solo pretendo ayudar- contesta el joven

-No hace falta, yo puedo sola.

-Eres nueva verdad, mucho gusto, me llamo Ferdinand Galván, ¿Tu eres?

-Me llamo Lizzie Brings, ok dime solo Liz, un gusto

Ese día me fui caminando hasta mi casa junto con Ferdinand, era un joven de diecisiete años al igual que Maurice, pero el si era guapo y atento, tenía unos ojos negros preciosos, usaba una camisa a cuadros roja, y unos jeans que le ajustaban su figura, muy seguramente me había hablado por lastima, hablamos de todo un poco, en resumidas cuentas, algo de cada una de nuestras aburridas vidas, el era hijo de una prestante familia de la ciudad, pero le gustaba ser sencillo.

Hablamos toda la tarde, no me di cuenta la hora así que Sali corriendo a mi nueva casa.

-Pero que son estas horas de llegar Lizzie Brings- Grita mi madre hecha una furia- me preocupé por ti, pensé que algo malo te había pasado, tu padre ya fue a la policía.

-Mama pero que exagerados me quedé hablando con un amigo que conocí en la escuela en el parque no me di cuenta la hora, por favor, deja el drama

Llega mi padre con un policía a la casa.

-Hija donde estabas por amor a Dios, ¿estas bien? - dice mi padre

-Por su puesto papa, que raro quisiera raptar una mujer como yo, sonrió de manera irónica y me voy a mi cuarto, estaba pensando mucho a Ferdinand.

Aunque seguía muy mal por Katty, ella no tenía teléfono en su casa y yo no había podido darle el nuevo mío, así que habíamos quedado incomunicadas.

Decido escribir en mi diario todo lo que había vivido hoy, y añado a Maurice a mi lista negra, quiero ver como ese animal me hace la vida imposible.

PRESENTE

Salgo de esa ducha y me organizo, en la cárcel hay que usar unos uniformes grandes y horribles, me dieron una talla más grande a mi cuerpo y acomodarme a ellos es bastante difícil, al menos aquí me conocen como Lizzie knife, había cambiado mi apellido por un apodo que en su tiempo mi gran amiga Katty me había puesto, así que ninguna se atrevía a meterse conmigo, a todas les había llegado el rumor de que yo era una asesina muy peligrosa, inclusive decían de mí que le sacaba los sesos a mis víctimas y que los freía y los servía con verduras para la cena.

Me encantaban esas leyendas de mí, todas me respetaban, me hablaban como si fuera un ser superior, aunque era eso, solo leyendas, si era asesina, pero con glamur, con esencia, como me lo habían enseñado en la escuela de leyes de donde me gradué de abogada y aunque yo misma era mi defensa sabía que de allí no iba a salir nunca, tenía una condena eterna, eran tantos los muertos a mis espaldas, que no había un número de años de cárcel para pagarlos a todos, pero no me arrepiento de ninguno, solo me dedique a matar hombres malos, adefesios que no debían pertenecer a este mundo.

Me senté a desayunar y esa comida estaba horrible, eso me hizo recordar el ultimo día que comí algo saludable y delicioso, fue hecho por mi madre.

FLASHBACK

Mi cumpleaños número quince estaba muy cerca, estaba aún muy triste porque Katty no estaba conmigo, pero Ferdinand se había vuelto mi compañero inseparable, y aunque él quería algo más conmigo cosa que me sorprendía, yo solo podía verlo como un amigo, el era demasiado especial, me ayudaba con todo, me invitaba a salir, a cenar, me llevaba de la mano y lo mejor me defendía de Maurice que en un par de ocasiones lo había golpeado por defenderme.

Se llego el día de mi cumpleaños, no estaba emocionada, pero no conocía el mar, así que mi familia había decidido irnos de viaje para una playa a unas ocho horas de la ciudad, la noche anterior al día de mi cumple saldríamos en auto, así que mi padre lego de trabajar y nos recogió.

Mi hermana mi madre y yo estábamos muy felices, uno de nuestros sueños era ir al mar y por mis quince lo estábamos celebrando, sabía que era un gran esfuerzo para mis padres, acababan de pagar la casa nueva y ahora el dinero era algo que hacia falta de verdad.

-Bueno hijitas, vamos a cenar primero en casa, les prepare algo delicioso, una carne con verduras y un rico pure, pasen a la mesa que nos vamos- dice mi madre.

-Gracias mamita, me encanta tu comida, eres la mejor- le respondo como sintiendo que fuera la última cena que iba a comer de sus manos.

-Ay pero que cariñosa, eres muy linda hija, te amo- responde Mariela

-y yo a ti mamita.

Comimos a gusto como era costumbre en la mesa del comedor, dimos las gracias por los alimentos, dejamos todo listo en casa y nos fuimos, papa debía conducir toda la noche, pero ya lo había hecho un par de veces, así que no había problema.

Empezamos nuestro viaje, recorriendo las carreteras oscuras, ya íbamos por la mitad del camino, Carolain y yo íbamos en los puestos de atrás, mientras que mis padres adelante, mi madre mi hermana y yo nos quedamos dormidas.

No sé cuánto paso.

Me levanto aturdida por un enorme dolor, abro los ojos y miro hacia mi lado, mi hermana estaba inconsciente, su cabeza estaba llena de sangre, comienzo a gritar desesperada, yo solo tenía heridas superficiales.

-Carolain, despierta hermana, Dios que ha pasado, despierta bonita.

-Mami, papi, ¿Dónde están?, papitos, empiezo a pedir ayuda desesperada en la carretera, voy hacia la parte delantera del auto.

Mi padre se había quedado dormido y había perdido el control del auto y había chocado con un árbol gigante al salirse de la carretera, no pude creer lo que estaba viendo, la parte de adelante del auto estaba totalmente aplastada, ni siquiera podía ver como estaban ellos.

Sali como pude a la orilla de la carretera y comencé a pedir ayuda, por fortuna un par de autos pasaron y tenían un teléfono celular y llamaron a una ambulancia, volví al sitio del accidente, mi herma estaba despierta, pero no sabía quién era, estaba muy herida.

Yo solo me cogía la cabeza y lloraba desesperada, era mi cumpleaños no podía creer lo que estaba pasando, un buen tiempo después llegaron muchas ambulancias, iniciaron el rescate de mis padres, y ahí fue cuando morí en vida, los paramédicos confirmaron que ambos estaban muertos y que no había nada que hacer.

-No, por favor, mis padres NO, ellos no, no no no, empecé a gritar como una loca, los que estaba ayudando intentaban calmarme, me quería morir con ellos, pero mi hermana aún estaba viva, así que nos llevaron al hospital.

Yo solo tenía un par de costillas rotas, mi hermana estaba muy mal y fue internada en cuidados intensivos, yo no tenía donde ir ni con quien hablar, ya estábamos lejos de nuestra ciudad de origen así que todo estaba peor.

Espere al día siguiente me dieron salida, tenía que actuar como una adulta responsable, mis padres no tenían familia conocida, ambos eran huérfanos y se habían enamorado en un orfanato, así que ahora era yo sola contra el mundo y no sabía qué hacer.

La tristeza invadía mi alma, quería morirme con ellos, o estar en el puesto de mi hermana mayor, ella si supiese que hacer.

Me sentía sola, desanimada, era solo una niña, no tenía a mi Katty, no tenía a nadie, no tenía nada.

-Señorita, ¿Usted es la hija de Mariela y Edrian Brings? - se acerca un oficial de policía preguntándome

-Si, soy yo- respondo

-Acompáñeme por favor, al no encontrar un familiar directo debe ir a un hogar temporal.

-Cómo así, no, yo tengo mi hermana, cuando se recupere viviré con ella, tenemos una casa, mis padres tuvieron que dejarnos algo, oficial no por favor.

-Son ordenes señorita

-Debo ir a mi casa en la ciudad y recoger mis cosas.

-Si, una oficial ira con usted, no se preocupe todo estará bien.

El día mi cumpleaños número quince mi vida cambio.

Capítulo 3 MI CORAZON HA MUERTO, EN EL, YA NO EXISTE AMOR

De camino a casa, solo puedo pensar lo triste que ahora será mi vida sin mi familia, lo había perdido todo, no tenía amigos, no tenía más familia conocida, estaba sola en el mundo y ahora, tendría que ir a un refugio temporal, mi hermana mayor está en estado de coma y no puede hacerse cargo de mí.

-No te preocupes nena, estarás en buenas manos- dice la oficial que me acompaña a casa

-Gracias- respondo secamente

Ya no hay lágrimas en mí, creo que llorar no es la mejor opción, y ahora mucho menos.

-Bueno nena, hemos llegado a tu casa, recoge lo que quieras llevar, te estaré esperando, no tardes mucho, aún estamos a una hora de la casa de acogida, y hay que hacer los trámites para el velorio de tus padres, por fortuna ellos contaban con una póliza que cubrirá sus gastos exequiales, yo misma te llevare a su entierro- dice amablemente la oficial

-Tranquila oficial, deme unos treinta minutos, deseo despedirme de la casa y recoger todas mis cosas, no me tardare- le digo dándole confianza

Entro a mi casa, debía tirarme a llorar, pero no puedo, todo está vacío e inerte, esta como lo dejamos cuando salimos de allí.

No quiero irme a ninguna casa de paso, piensa Liz que debes hacer, piensa...

Busco todas las cosas de valor que pueda llevarme de mis padres, así que rápidamente voy a su cuarto y reviso donde puedan tener algo de dinero, encuentro algunas joyas y unos trecientos dólares.

Mi madre siempre decía que había que tener algo de reserva por si alguna emergencia.

Voy al cuarto de mi hermana y hago lo mismo, pero recojo menos dinero, trato de coger todo lo de valor y lo guardo en una maleta, un poco de ropa y cosas básicas, por su puesto llevo mi diario.

Me aseguro de llevarme las escrituras de la casa, recientemente había pasado a ser propiedad de mis padres, sabía que ahora era de mi hermana y mías, tome las llaves, y decido escapar de la oficial.

No tengo idea de a donde voy a ir, pero no pienso internarme en una casa de paso, sé que va a pasar allá por mi aspecto físico, estoy más que segura que seré víctima de burlas y quien sabe que más, así que desde ahora estaré sola en el mundo y empezare de cero, trabajare para sostenerme, y después cuando sea mayor recuperare la casa de mis padres para mi hermana y para mí.

Agarro mi gran maleta y salgo por mi ventana hacia la parte de atrás de mi casa, asegurándome que la oficial que está en su auto no me vea, corro desesperada.

Estoy tan triste, la sola idea de no ver a mi dulce madre de nuevo y a mi buen padre me quiebra totalmente el corazón, ellos eran tan buenos conmigo.

La vida es muy injusta, no siempre reina el bien sobre el mal, tantas personas malas en el mundo y preciso ellos...

- ¡Hey! Detente hacia dónde vas corriendo, Liz, para por favor- escucho la voz de Ferdinand agotado

- ¿Qué haces aquí? - le pregunto sorprendida.

-Pues te vi corriendo, ayer todo el pueblo se enteró de lo que le paso a tu familia, cuando te vi supuse que algo no estaba bien.

-Tengo que huir Ferdinand, déjame en paz, me van a llevar a un hogar de paso, y te juro que no quiero ir, así que no te metas en mi camino.

- ¿Pero para donde te vas a ir sola? Esta muy tarde, quieres ir a mi casa, mis padres nunca están, estoy solo con el ama de llaves, ella no dirá nada porque te quedes esta noche.

-Por supuesto que no ¿Qué pretendes, que me lleven a un hogar de paso?, Pues no, me iré sola.

-Pues me voy contigo, yo tengo dinero, podremos emprender un camino nuevo juntos, sé que somos muy jóvenes, pero algo haremos, déjame ser tu compañero de camino, de vida.

- ¿Qué, estás loco?, que te traes, no hace mucho me conoces, no sé por qué harías algo así por mí.

-No tengo nada que perder mis padres siempre están de viaje, vivo solo con una mujer que no solo me cocina y lava mi ropa, a nadie le importo, mientras que si voy de tu lado muy seguramente tendremos muchas aventuras juntos.

-Por supuesto que no, déjame en paz- le digo rotundamente, sigo mi camino.

No sabía si estaba haciendo lo correcto, pero si algo había seguro es que no iba a arruinar la vida de Ferdinand también.

Busque un hotel en otro pueblo cercano, había caminado mucho pensando en mis padres y mi hermana

Estaba más cerca de donde habíamos tenido el accidente, quería estar cerca de mi hermana y buscarla forma de poder visitarla, creo que ahora seré yo quien tendré que cuidar de ella.

PRESENTE

Aún recuerdo la perdida de mis padres como si hubiera sido hace poco tiempo, ellos me hacen mucha falta, mi madre era tan hermosa, solía consentirme demasiado, el corazón se me arruga de solo pensar en sus hermosos ojos.

Termino mi desayuno, me dirijo al patio, aquí los días son totalmente iguales, nada que hacer nadie interesante con quien hablar, solo espero ansiosa la visita de mi única e incondicional amiga Katty, vendrá este domingo por primera vez desde que estoy aquí.

-Que dices Knife, estas muy triste todo el tiempo- escucho a mi espaldas la voz de Roxana, una compañera de cárcel, que está allí hace dos años, pero nunca me ha contado por qué.

-Nunca estoy triste Roxana, solamente pienso, pensar me hace sentir mejor.

- ¿Es verdad todo lo que dicen de ti Liz?

-Depende de lo que digan Roxana, no puedo afirmar sin saber que tanto hablan de mí.

-Dicen que has matado a muchas personas, pero en especial a hombres, que eres una justiciera de las mujeres.

-En especial a los hombres que han maltratado a sus mujeres, esa es la única verdad, de resto pueden decir de mi lo que les plazca, ya no importa, ya aquí voy a morir enterrada- Respondo mirando al horizonte

-Pues aquí todas sienten algo por ti, unas miedo, otras respeto, y algunas como yo, agradecimiento.

- ¿Tu, por qué agradecimiento?, si apenas nos conocemos.

-Te contare, mi hermana es madre de dos hijos pequeños, ella se llama, Sandrine, estaba desesperada de la mala vida que le daba el esposo, ella no tenía a nadie quien la ayudara, yo llevo muchos años aquí presa, no podía hacer nada, todos los días su esposo la golpeaba tan fuerte, hasta que un día ella vio que tu tenías una oficina de obras sociales y fue hacia ti, no solo la ayudaste con terapia psicológica y un proceso legal en contra de su esposo, sino que también además de darle un empleo, casualmente su esposo murió ocho días después de que fue a tu oficina, eso si el muy desgra.... La golpeo casi hasta matarla el día de antes y ella te llamo a contarte, ahí fue cuando casualmente el amaneció muerto con un tiro en la cabeza, ahí supimos que se trataba de ti, de la justiciera de las mujeres.

Desde ese día su vida cambio, ahora es demasiado feliz junto con sus hijos y eso se lo debemos a ti.

-No sabía eso, si recuerdo a Sandrine, su marido le daba muy mala vida a la pobre y ella muy poco podía hacer, afortunadamente llego a mi consultorio, de la muerte del fulano fue una casualidad, dudo mucho que yo lo hubiera asesinado- le digo sonriendo irónicamente.

-Solo puedo darte las gracias por lo que hiciste por mi hermana, haya sido lo que haya sido, así que, si necesitas una amiga para lo que sea, pues aquí estoy para ti, tengo un buen comando en este patio, así que me he asegurado de que nadie te haga lo más mínimo, estas totalmente protegida.

-Te lo agradezco, pero no necesito protección yo se me cuidar sola, y estoy segura de que ninguna se atrevería a meterse conmigo.

-Lo se querida, pero aquí hay que tener sumo cuidado y desconfiar hasta de la sombra, la cárcel es otro cuento- Responde Roxane mirando hacia el vacío.

Pienso en todo lo que me dice Roxane, y realmente a estas alturas de mi vida no me interesaría morirme o que me hicieran algo, la única persona que me llego a conmover en el mundo me traiciono y fue quien me hundió en estas cuatro rejas, ya que puedo hacer para sentirme mejor, nada en absoluto.

Si tan solo ese día que me despedí de Ferdinand le hubiera hecho caso, tal vez solo tal vez mi vida hubiera sido diferente.

FLASHBACK

He decidido darle un vuelco a mi vida, no pude darle el adiós que quería a mis padres porque era seguro que la policía iba ir detrás de mí por ser menor de edad.

El día de su velorio estaba más que segura que solo fueron unos pocos amigos del pueblo y fueron enterrados en el cementerio local, en la noche como pude me escabullí y fui a llorar sobre sus tumbas.

Mis padres, mis hermosos, cálidos y buenos padres estaban dos metros bajo tierra y yo ni siquiera pude decirles en realidad cuanto los amaba, cuanto los necesitaba, y cuanto quería que me dijeran que debía hacer con mi hermanita.

Llore tanto esa noche, que jure que nunca más volvería a llorar, sentí como se quebró mi corazón y de el solo quedaban pedazos y recuerdos.

Volví al hotel donde me estaba hospedando, todo estaba tan frio, tan solo, tan desolado, que solo pude quedarme dormida después de haber llorado tanto.

Los días, las semanas pasaron, hasta que el poco dinero que tenia se empezó a acabar y tuve que conseguir un trabajo como mesera en un restaurante de un paraje de camioneros, no puedo negar que era algo que a mi corta edad me resultaba difícil, pero era eso o dormir en la calle y no comer, y eso de verdad que me daba miedo.

Llegue a un sitio llamado Mr, King, y su nombre solo podía hacer relevancia a su dueño, un señor regordete y buena onda, que sin dudarlo me dio mi primer empleo, increíble para mí, la paga era muy buena, considerando que solamente era una mesera de paso.

Él era algo extraño, siempre estaba detrás del restaurante en una especie de casa improvisada, pero no era su casa, era como su oficina con muchos lujos, recibía muchas visitas a diarios de gente muy extraña, pero en el lugar nadie decía nada, nadie veía nada, y yo era igual.

Pasaron pocos meses para que me convirtiera en la consentida de Mr, King, le conté toda mi historia, y quiso ayudarme a recuperar la casa de mis padres y a hacerme cargo de mi hermana mayor, ella desde el accidente seguía en el hospital, ya había salido del coma profundo, pero estaba como un ente, no sabía quién era su familia, había perdido su memoria y había olvidado desde comer, hasta caminar, así que su proceso era aún más triste que el mío.

-Muchacha, no trabajes tanto, debes tomarte tu día de descanso como se debe, ve a casa, dúchate, relájate, que haces con todo el dinero que ganas aquí, entre el salario y las buenas propinas de tus clientes ya puedes salir de ese hotel- Dice Mr King con cara de comprensión.

-jefe estoy ahorrando para pagarle a una abogada para que recupere mi casa, quiero mi casa para estar allí con mi hermana. – respondo convencida y optimista

-Hija, yo lamento toda tu situación, pero eres tan solo una niña y debes vivir tal cual, yo sé que has sufrido mucho, pero debes saber que ya no es mucho lo que puedas hacer, debes ser mayor de edad para recuperar tu casa, y cuando eso pase, ya la abran rematado, además de que estas huyendo a la policía porque quieren llevarte con una familia.

-Lo sé, sé que me faltan casi tres años para ser mayor de edad, señor King, adópteme usted por favor, se lo pido, hare lo que usted me pida, le pagare trabajando toda mi vida si es necesario, necesito recuperar la casa de mi hermana y mía.

-No muchacha no puedo hacer eso, pero deja ver entre mis contactos quien está disponible para que pueda hacer algo por tu situación. -Dice dejándome en la sala del restaurante sola terminando la limpieza.

Sus contactos, yo entre mi sospechaba que este viejito tan tierno, no era tan querido como mostraba serlo conmigo, había visto y escuchado unas escenas tan dantescas detrás de ese restaurante cuando lo cierran, que escucharlo hablar así me hace creer que estoy hablando con otra persona.

No importa conmigo es buena onda y me ha ayudado, espero de corazón lo siga haciendo.

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