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Tu eres mi hogar

Tu eres mi hogar

Autor: : Milkaina L.
Género: Romance
Michael Dubois es un Director ejecutivo que tras perder a su familia se convirtió en una persona desconfiada, él decide que debe buscar una compañera para mermar su triste y desdichada soledad, pero en medio de su exhaustiva búsqueda se da cuenta de que justo a su lado tiene a la persona indicada para ser su esposa y esta es su secretaria; una chica que ha estado trabajando para él desde hace años, una inexperta que todo lo que sabe lo aprendió junto a él. Sin embargo, estará dispuesta Valeria Rivas a aceptar la propuesta de su frío jefe Michael Dubois que nunca le ha mostrado afecto o algo más que no sea una relación meramente laboral. Será que el CEO frío y distante empezará a demostrar que tiene un corazón, y que puede ser tan cálido como Valeria jamás lo imaginó, cuando descubra que él y su hermosa secretaria tienen más en común de lo que pensó, porque ambos viviendo en un mundo tan distinto comparten emociones y sentimientos que los une.

Capítulo 1 Michael ( Suerte con la aspirante a novia)

Capítulo 1 Michael

La riqueza y el poder se notaban a simple vista en aquel enorme despacho; en la opulencia de los paneles de madera, alfombras, grandes ventanales donde se divisaba la ciudad y entraba luz natural.

Los grupos económicos me llaman el rey Midas, el hombre de los grandes negocios. Ese soy yo, Michael Dubois, con 37 años, puedo decir que he llegado a la cúspide profesional.

Observo mi oficina, soy un empresario e inversionista CEO, creador de tecnología y mi mundo gira alrededor de mi empresa. Soy líder en el diseño de productos, estoy en la lista de las personas con mayor poder en el mundo y me admiran por mis innovaciones.

Desde los 15 años, cuando mueren mis padres, he estado inmerso, primero en mis estudios de Economía, informática y mi especialidad en programación.

A partir de los 25 años, continúe con la administración y las investigaciones tecnológicas en la empresa fundada por mi padre. Nunca pude ser un niño o un joven alegre, estaba cerca de los integrantes de mi indeseada familia materna.

Una vez graduado me enfrente a una empresa que me fue entregada en total bancarrota, producto de los negocios turbios de mi familia materna, mi tío y sus hijos.

A los 15 años, mis padres salieron a una reunión, fueron víctimas de un accidente fatal. El mundo que me rodea no es fácil, mis familiares, solo quieren mi dinero, y aprendí que tenía que desenvolverme solo sin contar con nadie mucho menos con mi familia materna.

Siempre he estado solo y ahora justo como lo planee, por fin he encontrado alguien a quien puedo amar, no lo creí posible, pero así ha sido.

Mis únicos amigos Sebastián y Ricardo son ricos empresarios, socios de las mejores empresas a nivel internacional. Por supuesto son herederos, el primero gracias a un padre que amaso una gran fortuna en los medios de comunicación y el otro fue criado por su abuelo, millonario de nacimiento dueño de una cadena de restaurantes y hoteles.

En este momento espero a Sebastián, como siempre cuando lo llamo o ellos me necesitan acudimos de inmediato. Ricardo está fuera del país, es él más parecido a mí mismo, es el sarcástico, un multimillonario dominante cuyas relaciones nunca duran mucho tiempo, porque lo que le interesa en la vida es ganar dinero.

En cuanto a Sebastián, es muy optimista y debe su optimismo y a su crianza. Su familia es unida, alegre, entusiasta, llena de amor, por eso siempre me he sentido bien allí. Sus padres me reciben con afecto, soy uno más de la familia desde que quedé huérfano.

La familia de Ricardo es parecida a la mía, gente fría, sin emociones, a los que les interesa el dinero, y para colmo también sus padres murieron a temprana edad, eso y nuestro carácter rebelde nos unió.

Saco el teléfono móvil del bolsillo de la chaqueta y pulso el número, al instante responden después de dos timbres.

-Hola Michael ¿Cómo estás? -dijo Sebastián

-Sebastián... ¿Dónde vienes?

-Estoy llegando, ya estaciono y subo, no sé qué puede ser tan urgente, que me haces venir, espero sea importante, abandone una cita -Le cuelgo, y sonrió, mi querido amigo se va a sorprender con la noticia.

Mi secretaria anuncia su llegada y lo veo entrar. Lo observo, es de mi estatura, somos hombres altos de 1.86 de estatura, nos hicimos amigos en el colegio jugando basquetbol, a pesar de nuestras diferencias de carácter.

Me da la mano y se sienta. Lo miró fijamente. Sebastián tiene rasgos asiáticos debido al origen de su mamá y eso le da un físico diferente al resto de las personas a mí alrededor.

-Bueno Michael ¿Qué sucede? ¿Qué te preocupa ahora? --preguntó Sebastián

Mi amigo me conoce, sabe cuándo algo me pasa, así que le cuento a Sebastián, las buenas noticias.

-Como te dije anteriormente, ya que he tenido éxito como empresario, toca dedicarme a mis metas personales.

-Eso me dijiste y no te creí, porque eres un poco amargado

-Pues ha pasado- Conocí a la mujer de mis sueños, es tal como la imaginaba

Sebastián se queda mirándome, sus ojos con rasgos asiáticos intentan leer mi mente

-Sigues con esas tonterías ¿Por qué no disfrutas estar soltero?

-Eres rico, atractivo, con dinero, disfrútalo

-No, ya te dije que en mi vida tenía dos metas, la empresarial y la meta personal, ya que nunca he tenido una familia donde haya amor, así como en la tuya y esa es mi meta.

-No será tan importante cuando lo dejaste en segundo lugar- dijo Sebastián

-Tenía que consolidarme, mantener a raya a los buitres que integra mi familia materna y a mis competidores más cercanos.

-Eres un tipo muy serio, nunca te has divertido en verdad, siempre estás a la defensiva, piensas que todo el mundo quiere hacerte algo y ahora tomas lo de tu propia familia como una meta a lograr - señala Sebastián moviendo a ambos lados la cabeza.

-Otras personas dejan que pase, conocen su pareja, y van dejándolo todo que fluya, no es una meta- continúa diciendo.

-No puedo dejar todo al azar, si quiero que salga bien debo intervenir, además no tengo tiempo para estar en una búsqueda permanente y no me parece dejarle todo al destino.

-Estás loco, ya me habías dicho eso, y para repetírmelo me hiciste venir

-No... yo te llame para decirte que ya la conocí -Conocí a mi alma gemela-Sebastián me mira y sonríe, mueve la cabeza hacia los lados y dice:

-¿En serio Michael? -Sonríe - ¡De verdad, estás un poco loco? -le dijo en tono burlón!

-Eso dices tú, yo no quiero dejar nada al azar.

- Pensé que bromeabas

-No Señor, hablaba muy en serio, incluso ahora mismo mande a investigar sus antecedentes.

-Es definitivo, ¡Te estás volviendo loco!- dijo Sebastián

- Se lo que piensas, pero he pasado por mucho para dejar algo así al azar

- Y por eso mismo, es que tienes que dejar que suceda naturalmente, que haya atracción, no es algo premeditado, amigo mío- dice moviendo la cabeza hacia ambos lados

-Bien, ahora explícame donde supuestamente la conociste, porque crees que es la indicada, en fin dame detalles

- Está bien amigo, te cuento. Estaba en una cena con un empresario con quien tengo negocios y la vi a lo lejos, vino a cenar con una amiga y mi compañero de mesa le saludo y la llamo, parece que se conocen.

-Tiene una sonrisa impresionante, esta chica es bella y alta, tienen buenos genes, el empresario me la presento y las invitamos a la mesa.

- Hasta aquí bien- dijo Sebastián- y que más.

- Conversamos durante la cena, es ocurrente, positiva, hermosa, con una bella sonrisa, muy alegre, y lo mejor es que es hija de una familia adinerada. Más importante aún, no parece reconocerme y es normal, no me gusta salir en fotos, trato siempre de pasar desapercibido.

- Está bien, a lo mejor no sabes quién eres, hasta este punto, te gusta porque es divertida, tienen una hermosa sonrisa, es bella, alta, y adinerada y que más

- Eso para empezar

- Dime, que edad tiene, y más importante aún... ¿Tiene novio?

- Eso todavía no lo sé. No te apresures, pero ya lo estoy averiguando

-Solo te fijaste en las apariencias y ya la ves casada contigo.

- Así se comienza, ya te contagie mi amargura, ¿Podrías alegrarte por mí?

- Alegrarme de qué, , acabas de conocer a una chica que imagino es joven porque no me has dicho eso y ya crees que es la ideal, como me va a alegrar esa locura- mueve la cabeza- Esto no es un negocio amigo estás hablando de tu vida, ya tuviste mucha infelicidad para crear tú mismo más infelicidad- dijo Sebastián y voltea sus ojos hacia arriba.

- No te preocupes Sebastián, haré todo de forma muy organizada y planificada

Entra mi Secretaria con café, no se lo hemos pedido, pero es su costumbre hacerlo cuando estoy con Sebastián. Valeria pide permiso al entrar y pregunta si queremos algo más, al decirle que no, me solicita permiso para salir del trabajo, ya es casi la hora de salida, dice que si no necesito nada más pues necesita retirarse por algo personal.

La miro, tiene un rostro agradable, aunque no hermoso, no es una belleza despampanante, solo un poco atractiva aunque sin curvas que llamen la atención. El alta y con cabello castaño que lleva en una cola, cuidadosamente pulcra y vestida. Un poco fría para mi gusto.

Si hay algo positivo en ella es que tiene una voz muy dulce y no parece tímida, ni tampoco me baja la mirada a pesar de que sigo siendo más alto.

Trabajamos juntos desde hace 5 años, comenzó bastante joven, comenzó casi sin ninguna preparación, así lo quise, para formarla a mi gusto y evitar sorpresas.

Ella soluciona mis asuntos laborales inmediatos. Es una empleada competente y desde luego no se trata de la clase de mujer que normalmente despertaría mi interés sexual.

Hasta ahora ha sido eficiente y discreta, aparece y sabe cuándo desaparecer y está pendiente de todas mis necesidades incluso antes de que yo.

- Está bien, Valeria, puede retirarse no hay problema

- Gracias, Señor Dubois

Buenas tardes, Señor Sebastián- saluda con la cabeza y su pulcro peinado se mueve un poco, lo dicho no es una belleza, es absolutamente modosa y pulcra, nada fuera de su lugar.

Sebastián la saluda, hablan de algo que no sé qué es, ya que mis pensamientos no me dejaron estar pendiente, pero no me gusta la mirada de apreciación que él le da, no permito a nadie a mí alrededor involucrarse con mis asistentes, es mi regla personal. Al retirarse miro a Sebastián y le digo:

- Ten cuidado le digo a Sebastián, ya sabes de mi regla personal

- ¿De qué hablas?

-Te vi mirando a mi secretaria

- Ahora mirar es peligroso o signo de algo, decididamente te estás volviendo paranoico. Le preguntaba por la mamá, la ha tenido un poco enferma, ha estado entrando y saliendo del hospital una y otra vez

Lo miro - ¿De verdad?

-Tú sólo tiene mente para tus negocios y nada más, te olvidas del mundo que te rodea

Me siento culpable, mi secretaria ha sido buena empleada y la verdad no me ha importado su vida personal, solo su trabajo y como este último es perfecto, bueno poco me importa nada más, llámame egoísta pues sí, vengo aquí a trabajar, nada más.

- ¿Y qué le pasa a la mamá?

- No sé bien, lo supe de casualidad, escuché su conversación por teléfono un día que venía para acá, ella le explicaba a una amiga y no sabía que yo escuchaba, tampoco la quise interrumpir. Es cáncer.

- Yo no sabía eso, y no he notado ninguna falta en su trabajo ¿Estás seguro de eso?

Pues sí, le pregunte y me lo confirmo, le ofrecí ayuda, pero me dijo que no me preocupara, de igual forma le dije que estaba a sus órdenes que no dudara en acudir a mí.

Me siento avergonzado, he vivido en mi burbuja sin ver lo que está viviendo la persona a mí alrededor.

-Voy a tratar de ayudarla

-Esa es una buena actitud -comentó Sebastián.

Michael se puso tenso y avergonzado, no se consideraba un mal hombre, pero siempre se concentraba solo en sus asuntos.

-Ya sabes creo que no es muy comunicativa pero intenta ayudarla, creo que también tiene una hermana, el padre murió y la mama se encuentra enferma-dijo Sebastián.

-Está bien, me aseguraré de hacerlo, es una buena empleada-

Michael reflexionó unos instantes, estaba tan concentrado en sus asuntos que se olvidaba de las personas de su entorno inmediato, incluso sus empleados fieles. Observo a Sebastián quien ya se estaba levantando y le dijo:

-Bueno me retiro, suerte con esa aspirante a novia, y déjame decirte que me parece que estás loco, -le estrecho la mano a Michael. Lo miró de frente y se retiró.

Capítulo 2 Valeria— (Estoy decepcionado)

Capítulo 2 Valeria - (Estoy decepcionado)

Valeria Rivas tuvo que retirarse al terminar su hora de trabajo, de nuevo la vecina la llamó, Su mamá realmente se sentía mal y su hermana lloraba sin parar cuando la veía así.

Pensó en lo injusto de que su querida mamá, que aún era una mujer joven, estuviera enfrentando esta situación, la vida se les había complicado mucho, tenía un excelente empleo pese a su edad y preparación.

No obstante, la enfermedad de su mamá se había consumido todos sus ahorros, y ni que decir que tenía que pagar por sus cuidados debido a sus dolencias o había que llevarla al hospital al tratamiento y atención médica. Tenía solo 29 años, pero ya se sentía de 40 y la vida le parecía pesada, muy pesada.

Acostumbrada a trabajar desde temprana edad, su tiempo libre lo había dedicado a estudiar, capacitarse, su única meta era contribuir a mejorar con la precaria situación económica familiar.

Tuvo que madurar, tenía que ayudar a su mamá, ya que papá había muerto cuando tenía la edad de su hermanita. Su mamá no le permitió abandonar los estudios de secundaria, pero al salir de clase ayudaba haciendo sus postres para vender a sus vecinos.

Ella elaboraba tortas de cumpleaños, o de cualquier otro evento, galletas y cualquier dulce que le encargaran, era una habilidad innata y tenía una buena clientela después de muy poco tiempo.

Los vecinos y amigos acudían a ella para los postres de sus fiestas y aunque no era un ingreso estable, ayudaba con los gastos y el ahorro para varios cursos como secretaria y aprendizaje del inglés. Sabía que tenía que irse fortaleciendo en su profesión dada la situación familiar.

En la actualidad no le quedaba mucho tiempo, su trabajo era a veces de 16 horas, de acuerdo a las órdenes del jefe, hoy se había tenido que venir y le dejo instrucciones a la auxiliar.

Abrió despacio la puerta de la casa que les dejó su papá al morir, entrando y buscando a su mamá. La vio en la cama de su habitación, sabía que tenía que estar débil, recién le habían aplicado el tratamiento, y conocía como se debía sentir, su hermanita al lado de ella estaba sosteniendo su mano.

Lo pensó, a los dos se les había dificultado la vida, papá murió y no fue fácil, para ninguna de ellas, y ahora su hermanita había tenido que ver el deterioro de su mamá. Al verla observó que había muestras de llanto, Valeria trato de no llorar, le pasó la mano por la cabeza, le dijo que hiciera sus labores, y contempló a su mamá, ver a su pequeña familia así, le daba mucha tristeza, le parecía injusto.

-Hola mami, ¿Cómo te has sentido hoy?

Rosalía la observo, hacía tiempo que su rostro estaba demacrado, aparentando que todo estaba bien, le dijo:

-Bien hija. ¿A ti cómo te fue? La vecina no debió llamarte. Estamos bien

Valeria sabía que no era cierto, pero asistió y le toco la frente.

-¿Te duele la cabeza? ¿Ya tomaste la medicina de las náuseas?

-No me duele y ya tome mi medicina - dijo con su sonrisa de siempre

-Bueno te haré una sopa para que comas y atenderé a Sofía. No te preocupes todo estará bien

-Lo se... hija -trato de disimular una sonrisa.

Ya en la cocina, recordó parte de la conversación que había escuchado sin querer al entrar con el café en la oficina de su jefe. Al parecer su jefe estaba enamorado, lo que creía imposible había sucedido, según pudo escuchar estaba impresionado por una chica joven y como él mismo la chica estaba en buena posición económica.

Michael Dubois tenía una apariencia atractiva, con su cabello negro y sus ojos del mismo color muy agudos y penetrantes. Además, era tan alto que había que doblar el cuello para verlo a la cara.

Era un hombre en verdad impresionante. Aunque en general era muy frío, tenía cinco años a su lado y solo había conversado con él lo imprescindible y se refería al trabajo, desconfiaba de las intenciones de todo el que se le acercaba, por eso trataba de no acercarse mucho, necesitaba mucho el empleo y no iba a darle motivos de desconfianza.

El Señor Dubois cuando observaba mucho interés de parte de sus empleados, comenzaba a dudar de los mismos, por eso había tratado de mostrar una apariencia fría, y silenciosa, ya que quería conservar su magnífico empleo.

Un hombre frío, con un traje de negocios que parecía pegado a su piel, no lo podría imaginar de otra forma, su amigo más cercano le preguntó que si le había dicho a su jefe sobre su mamá, al parecer escuchó la conversación que tenía con la vecina.

Le dijo que no, pero lo que no le dijo es como podría contarle eso a un hombre que se mantenía alejado, que no daba espacio para contar intimidades, claro que no, ni se le ocurriría.

El teléfono empezó a sonar. El sonido del móvil la sacó de sus pensamientos, vio el número, y se sorprendió, porque la llamada es de su jefe.

-Deje algo pendiente, no creo y entonces de qué se trata, en fin veamos.

-Dígame, Señor Dubois. Lo siento tuve una emergencia personal ¿Deje algo pendiente? ¿Necesita algo?

-Buenas tardes, Valeria

-Buenas tardes, Señor. ¿Qué necesita?

-Me he enterado por Sebastián que su mamá tiene problemas de salud. Quiero manifestarle que estoy decepcionado de enterarme por él y no por usted. No obstante, quiero decirle que cuenta conmigo para lo que desee, estoy a sus órdenes si necesita dinero para tratamientos y asistencia médica.

- ¿Dígame como está su mamá?

- Mejorando Señor Dubois No se preocupe.

- ¿En serio? Pregunto él

-Es lo que espero

-Bueno si necesita algo puedes comunicármelo, no soy tan inalcanzable y de su buen estado de ánimo depende que haga un buen trabajo, Valeria.

-Estaré pendiente de su situación y en lo que pueda ayudar lo voy a hacer, ya se le hizo una transferencia por recursos humanos para sus gastos, considérelo un extra para que siga desempeñándose adecuadamente. Necesito que esté concentrada en el trabajo y no preocupada por su situación económica.

Valeria se quedó pensativa, ya le había parecido raro que el místico Señor Dubois se preocupara por alguien, además del mismo. En el mundo financiero lo llamaban el rey Midas, sus empleados lo llamaban a sus espaldas Lucifer el diabólico.

- ¿Me escucho, Valeria?

-Sí Señor, Muchas Gracias.... De verdad le agradezco No tenía que molestarse

-Tómelo como un bono para mi tranquilidad, si usted está desconcentrada pensando en el dinero, no tendrá un buen rendimiento en el trabajo y la necesito concentrada. La próxima vez no invente estratagemas para decir las cosas, no soy tan desagradable como para que no pueda hablar conmigo.

-Bueno me despido, que esté bien, mañana llegué temprano, Buenas noches

Valeria se quedó mirando el aparato, que hombre tan desagradable, aunque nunca había sido tan desagradable como ahora, pensar que utilice a su amigo para llegar a él, a quien se le ocurre. No era una malagradecida, esa transferencia venía muy bien y tenía que aceptarla para los gastos médicos, y otros gastos.

Continuó haciendo la comida, pensando que lo atractivo y adinerado no justifica lo arrogante, que se creía, cuando ella le había dado motivos para pensar así. Siguió pensando en eso, con mucha impotencia, un rato después fue a ver a Sofía su hermanita quien ya más calmada estaba haciendo sus deberes escolares en la sala.

La abrazo, le digo cuánto la quiero y la observó, su hermana menor no era como otros jóvenes habían tenido que madurar dado que mamá había estado enferma por dos años y tuvo que dejarla bajo la vigilancia de la vecina. En ese tiempo no había molestado al Señor Dubois, cómo se atrevía a pensar que lo había engañado para que su amigo le dijera lo de la enfermedad de mama.

Dejando este tema, fue a revisar a su mamá quien se había quedado dormida. Toco su frente, vio que tenía buena temperatura y salió a terminar la comida.

Capítulo 3 Michael – (Es una mujer bellísima)

Capítulo 3 Michael – (Es bellisima)

Finalizo un trabajo en el ordenador, y después de mucho pensar me impresionan mis conclusiones, Valeria no se había atrevido a confiar en él, e inventó esa estratagema para que me entere de la enfermedad de la mamá y le tuviera lástima.

No era tan inocente como pensaba, bueno y que se hace, no la culpo, a lo mejor necesitaba que yo supiera y no le había brindado el momento para hacerlo, en fin ya eso estaba arreglado. No hay problema que no se supere con dinero.

Ya olvidado el asunto, observó la hora en el reloj son las 6 pm, lo pienso y llamo a la chica que me impresionó, habíamos intercambiado números de teléfono.

Su nombre es Daniela Caruso y es un poco joven, debía tener cerca de 24 años, pero eso no importa, es una mujer bellísima.

Sería una buena esposa, traería alegría a mi vida, ella tenía dinero así que quedaba descartado que estuviera detrás del dinero.

Hasta ahora la única mujer de confianza que creía conocer era mi secretaria personal y también lo había decepcionado un poco con esa estrategia utilizada. Su sueldo es elevado para una secretaria con su escasa preparación, aunque era una mujer que aprendía muy rápido y poco se equivocaba.

La llamada no fue respondida al primer intento e insistió, y al segundo repique se dejó de oír la señal al otro lado de la línea, lo que quería decir que habían contestado. Respondieron:

-Si dígame

-Buenas tardes, soy Michael Dubois, nos conocimos ayer

-Hola Michael, claro que recuerdo ¿Cómo estás? No esperaba que llamaras tan pronto

-Bueno, pensé en invitarte a cenar, que te parece, estás libre esta noche

-Déjame pensar.....si estoy, a qué hora nos encontramos

- ¿Te parece como a las 7 pm?

-Está bien, envíame por mensaje la dirección del restaurante, ahorita no estoy en casa

-De acuerdo, ya te la envió.

Estoy emocionado, voy a encontrarme con Daniela, sé que es joven, pero necesito una familia propia, un hogar, una mujer de confianza en mi casa y ella me ha impresionado. Dios, con solo mirarla hace que mi cuerpo se estremezca.

Desde que pasaba tiempo en casa de Sebastián he querido eso que ellos tienen, un hogar armonioso, donde llegar y sentirme en paz y voy a comenzar a dar los primeros pasos para lograrlo.

Al llegar al restaurante, me siento a la expectativa, Daniela sonaba interesada cuando la llame, creo que también le gusto, no soy tonto sé que soy atractivo. Del vehículo sale en primer lugar mi corpulento guardaespaldas que enseguida abre la puerta de atrás para dejarme salir.

No puedo evitarlo, debido a mi impresionante éxito en los negocios es necesario aunque sea un guardaespaldas y por supuesto mi chofer el cual también ha sido contratado como guardaespaldas.

Con frecuencia salgo con ellos, son los mejores que el dinero puede comprar. Ya estaba la mesa reservada del mejor restaurante de comida internacional de la ciudad. El establecimiento en cuestión se encontraba a solo unos metros de mi empresa y, si los rumores eran confiables, era uno de los más exquisitos, ideal para impresionar a mi futura novia.

En la puerta del local me esperan algunos empleados para recibirme e intercambio algunas palabras con quien me conduce a la terraza del restaurante. Le pregunto si ha llegado mi acompañante, a lo que me responden afirmativamente. El ambiente era sorprendentemente tranquilo e íntimo para tratarse de un sitio bastante grande.

Respiro hondo para tranquilizarme y pienso en la chica que ha conseguido despertar mi curiosidad lo suficiente como para que nos reunamos otro día

No me tienta demasiado la idea de seguir solo. Conozco mucha gente, pero no tengo muchas personas con los que pudiera ser espontaneo y que llene mi soledad y hastío.

Crecí prácticamente solo y eso me había dejado un vacío emocional que jamás me abandonaría. Por más dinero y éxito que tuviera nunca podría dejar de sentirme aislado del resto del mundo, y aunque creo que merezco que alguien me quiera por mí mismo, siempre he dudado que exista esa persona que me quiera y con la que desee formar una familia.

Mi historia con las personas que me han rodeado me lo ha demostrado, incluso a mis padres no les importaba nada, y a mi familia de buitres menos, en fin eso pronto lo resolvería.

Ella ya estaba en el restaurante sentada en la mesa que había reservado y sonríe con timidez al verme llegar.

Después del saludo y una vez sentado en la que sin duda era la mejor mesa del restaurante, procedo a observarla. De verdad parece algo tímida, apenas escuche su saludo inicial.

- ¿Te apetece beber algo? -le ofrezco, y cuando ella asintió levemente, pregunto -. ¿Una copa de vino? ¿O quizá un jugo o una limonada?

-Una copa de vino, gracias.

Pido una botella de vino tinto típico de la región, pensando que quizá a mi acompañante le fuera bien tomar una copa para relajarse.

- Enseguida nos traerán las bebidas -le anuncio

Recibimos las bebidas y le damos un vistazo al menú, haciendo caso omiso de las miradas furtivas de los demás comensales.

Al verla, siento que se acelera mi pulso. Tenía un aspecto tan angelical con el pelo negrísimo cayéndole sobre los hombros. Me confieso a mí mismo que estaba dispuesto a hacer casi cualquier cosa con tal de que congeniara conmigo. Sorprendentemente, deseo que aquella mujer sea lo que he estado esperando y que realmente sea mi compañera predestinada.

Es verdaderamente increíble. No sé dónde mirar. Cada centímetro de esta chica es impresionante,

-Espero que te guste el pescado -le digo-. Es la especialidad de la casa, pero, si no es así, seguro que pueden prepararte algo que te guste más.

-Me encanta el pescado -aseguró Daniela sonriendo- La verdad es que lo prefiero a otro tipo de carne. Has elegido el restaurante perfecto.

-Me alegra contar con tu aprobación–

-No pretendía ser condescendiente. Estoy muy agradecida por tu invitación.

-No tienes por qué sentirte agradecida, Daniela. Me apetecía estar contigo. Quiero conocerte mejor. Dime... ¿Hay algún novio por allí?

Voy directo a lo que me interesa, no se dar vueltas, tengo que averiguarlo de la propia fuente y debo hacerle entender mi interés por ella.

-He estado muy ocupada para tener novio -sonrió

- ¿Entonces no hay nadie con quien salgas?

-Tengo muchos amigos, así que, si quiero salir, voy con ellos.

Por primera vez desde hacía mucho tiempo, sentía que había dejado a un lado los compromisos que suponían dirigir un negocio de éxito para poder dedicar toda su atención a disfrutar del momento. Quiero Olvidar que era un empresario y deseo vivir como un joven despreocupado para disfrutar de esta agradable compañía. Dejo de pensar al escuchar la pregunta de Daniela:

–He oído que nadie puede tener tanto éxito sin ser un poco despiadado... Pero eso es algo que dicen de muchos hombres de negocios, ¿verdad?

- ¿Y tú qué crees? ¿Piensas que soy despiadado?

-No te conozco lo suficiente para saber si eres despiadado o no.

-En el mundo de los negocios sería un auténtico suicidio bajar la guardia frente a la competencia - le comento Michael después de tomar un sorbo de vino.

Ella se coloca la melena a un lado, atrayendo irresistiblemente mi mirada hacia sus hombros, sus brazos y sus senos. Después me brinda una sonrisa tan dulce que hace que me estremezca, me siento muy atraído por esta chiquilla, es impresionante, verdaderamente hermosa y la deseo como mujer y como su esposa.

-Tengo la sensación de que es más fácil tener éxito sin estar siempre preocupándose de lo que piensen los demás, así se tiene más libertad para hacer lo que se quiera.

Sonrió, su ingenuidad era tan adorable que siento deseos de besarla.

-No pretendía que sonara gracioso.

-Disculpa, es que en el mundo de los negocios es esencial ocuparse siempre de la competencia, no me reí porque sonara gracioso, sino que es difícil no hacerlo.

La llegada de la comida me ofrece la pausa necesaria para evaluar y llegar a la conclusión que cuanto más tiempo pasaba en compañía de aquella mujer, más cautivado me siento por su belleza e ingenuidad... y siento la necesidad de conocerla más a fondo.

Cuando se marcharon los camareros, levanto su copa y le digo:

- Brindemos por nuestro afortunado encuentro -sonrió.

-Por nuestro afortunado encuentro, en verdad fue muy afortunado -respondió ella tímidamente antes de llevarse la copa a los labios, mirándolo fijamente.

Dios, es adorable. Absolutamente adorable. No puedo soportar lo adorable que es. Físicamente no tiene defectos. Era una mujer muy atractiva, con una bella figura, alta y delgada. Además, con excelentes modales.

Su larga melena le llegaba a la cintura y unos ojos grandes, con una mirada inocente, y su boca era maravillosa despertaba mis ganas de besarla. Sinceramente, podría estar enamorándome de esta chica, y acabo de conocerla. ¿Es eso posible? ¿Es esto amor?

Por la mitad de la comida, ya me había dado cuenta de que comienzo a sentirse más atraído por esta mujer, era ocurrente, imaginativa, sabia escuchar, y tenía cultura general, y todo eso con sus pocos años.

Algo que me sorprende es que parecía preocupada por terminar la velada, ya que la mayoría de las mujeres habrían querido sacar provecho de cualquier oportunidad de estar conmigo.

-Le pediré a mi chofer que te lleve a casa y que vaya a buscarte mañana por la mañana.

-No te preocupes vine en mi vehículo Y gracias también por la invitación a comer. Me ha gustado mucho la comida y la compañía -añadió con una tímida sonrisa.

Al principio Daniela parecía tímida, nerviosa, ya en medio de la comida no se le sentía nerviosa como otras personas frente a mí, lo había mirado fijamente como si no tuviera absolutamente nada que esconder... como si lo que estaba diciéndole no fuera otra cosa que la verdad.

Había salido y reconozco que soy un poco extravagante, algo patán, y amargado, y aunque me he acostado con muchas mujeres hermosas a lo largo de mi vida adulta, la mayoría de ella solo me atraen físicamente y se que no eran tan hermosas por dentro como por fuera.

Además, era solo por la necesidad de sexo, nunca les mentí, y les dejaba claro que no pensaba casarme con ellas, solo vivir el momento y ellas aceptaban para disfrutar de mi dinero, ganar fama sobre todo.

Aunque yo sé que la mayoría conservaba las esperanzas de que les ofreciera matrimonio para sentir que se ganaban la lotería. No las valoraba, solo son un objeto que me satisface, pero eso lo dejaba bien claro, las llevaba a fiestas en alguna ocasión cuando el trabajo lo permitía y a cenas en lugares donde podía pasar de incógnito.

Estoy claro, como esposa quiero a una mujer inocente, si es posible virgen, no intrigante e interesada. Esas relaciones con distintas mujeres en su tiempo libre solo me habían dejado una sensación de soledad y un vacío inmenso, por eso quiero alguien que me ame incondicionalmente, en quien confiar y compartir el día a día.

Ahora lo increíble había sucedido, esta hermosa mujer había conseguido despertar mi curiosidad y quiero saber más cosas sobre aquella belleza con rostro de ángel. Estaba completamente fascinado por su belleza.

Nos levantamos y le acompaño a la salida a buscar su vehículo, acordamos vernos al día siguiente para almorzar, me despido espero se retire y busco mi vehículo, observando que mi guardaespaldas y chofer me esperan, y así me dirijo a mi casa la cual algún día será un verdadero hogar.

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