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Tóxica Pasión

Tóxica Pasión

Autor: : Liliana Situ
Género: Romance
Vendida por mi padre sobreviví hasta que escapé a una tierra extranjera. Mientras busco venganza, el amor verdadero llega a mi puerta pero... Podrá sobrevivir todo mi intrincado y maldito pasado debido a una Tóxica Pasión?

Capítulo 1 Escapando de madrugada

La puerta del pasajero del inmenso camión de carga se abre para que el chofer le permita subir a una congelada chica que tiembla de frío.

"Pero por dios niña!"

"Cómo es posible que estés tu sola en estos caminos tan desolados y con este intenso frío?"

Linny, quien entra en la cabina del camión se frota las manos para lograr entrar en calor, pues siente ya no siente sus dedos

"Gracias señor...gracias..."

Es lo único que la pobre chica puede decir mientras que se hace ovillo en el asiento del pasajero.

Por lo que, Braulio, el conductor del camión de mediana edad enciende el aire acondicionado para calentar a la chica.

Con destreza aprendida, Braulio le extiende con una sola mano, una manta abrigadora que siempre guarda en la parte trasera de su asiento.

"Toma niña, abrígate bien el cuerpo."

"Llegaremos a una gasolinera en unos minutos y te compraré un café bien caliente para que termines de entrar en calor."

Braulio mira con preocupación a la joven.

Estima que no debe de tener mas de veinte años y aparte de verse completamente muerta de frío tiene un expresión torturada en el rostro.

La joven solo viste con unos jeans muy deslavados, tenis sucios, los cuales en el pasado, tal vez, fueron blancos relucientes.

La delgada sudadera que lleva encima es casi traslúcida de lo gastada que está.

Con algunas reservas, Braulio vuelve a enfocar su atención en el oscuro, solitario y desolado camino que transitan.

El hombre ha escuchado de mujeres asaltantes repartidas en los más apartados parajes, las cuales despojan a los conductores de sus camiones dejándolos a su suerte en el solitario camino.

O peor...

Los asesinaban.

Debido a ese temor, Braulio se mantiene en guardia en todo momento con la chica, mirándola de reojo en el corto trayecto hacia la gasolinera.

Rodeados de montañas oscuras, autopistas de color negro como la noche, señalizaciones que se iluminaban con las potentes luces del camión y esporádicos autos, el camión blanco se mueve con fluidez como un gran animal mecánico que corre en esa fría noche.

Las luces de neón se distinguen a lo lejos indicando que la gasolinera está muy próxima.

Braulio baja la velocidad lentamente mientras busca un buen lugar para estacionarse.

"Quieres acompañarme o prefieres quedarte aquí?"

Braulio cuestiona a la chica, quien, por fin, ha dejado de temblar de frío.

Linny ha recuperado la sensación en sus dedos.

"Niña?"

Repite Braulio frunciendo el ceño.

Linny sale de su ensimismamiento.

"Linny, me llamo Linny señor y me encantaría acompañarlo señor "

Braulio le indica que puede bajar, pero que espere hasta que se situe del otro lado.

Linny hace lo que le pide el hombre y aguarda hasta que Él mismo abre la puerta extendiéndole la mano para que ella pueda descender con mucho cuidado por los tres pequeños escalones de la alta cabina.

"Vamos, entremos antes de que puedas resfriarte."

Braulio extiende su brazo, el cual Linny toma, pues sabe que es mejor contar con la protección del amable hombre a entrar sola ese lugar.

Deteniéndose en la barra del lugar, Braulio ordena.

"Dos cafes americanos por favor."

"Quieres algo más Linny?"

Linny rueda los ojos ante las delicias que ese extienden en el mostrador cuando escucha la pregunta amable de Braulio.

"Podría cambiar mi café solo, por un café y una dona?"

"En verdad muero de hambre!"

Braulio cambia la orden y el cocinero del lugar prepara dos sándwiches de jamón y queso fundido.

"Me llamo Braulio."

El hombre se presenta mientras que extiende una mano hacia la jovencita y ella acepta mas que encantada el apretón de manos.

"Dime Linny, porque estaba tu sola en ese lugar, en esta madrugada gélida?"

Linny sigue frotándose las manos en espera de la bebida caliente y su estómago retumba por el el hambre que tiene.

Han pasado casi doce horas desde que ella comió algo.

Han pasado tantas horas desde que Linny huyó de ese lugar tan apartado del mundo.

"Tengo que llegar a Oklahoma City Braulio."

"Debo llegar a un restaurante como este lo mas rápido posible y no tenía nada de dinero conmigo."

"Por lo que tuve que salir a la autopista esperando que alguien me llevara o acercara lo más posible hasta ese lugar."

"Nadie se había detenido hasta que tu lo hiciste, muchas gracias."

El pedido de ambos aparece frente a ellos, por lo que Linny sin esperar más toma el sándwich para morderlo con demasiado deleite.

El delicioso y dulce olor de la taza de chocolate humeante le despiertan mas el apetito a Linny!

La joven está tan agradecida con el hombre.

Mientras muerde el sándwich con tranquilidad, Braulio examina a la chica y llega a la conclusión de que no es una chica de ciudad.

Tiene tierra en su ropa, zapatos e incluso en su carita de niña.

No se equivocaba con lo gastada y raida sudadera gris, la cual, al igual que los tenis, en algún momento fue de un color mas intenso.

Braulio no pierde detalle de las manos y cara curtidas por el sol de la joven.

Su cabello que esta fuertemente agarrado en un moño apretado no tiene ningun brillo.

Desplazándose en su celular por todas las fotos de chicas desaparecidas, extraviadas o secuestradas, Braulio termina su sándwich manteniendo una expresión neutral en su rostro.

Tal vez la chica se había dado a la fuga de su hogar y ahora viajaba de incógnito por el país.

O peor.

Ella podria haber escapado del lugar donde la tenían retenida contra su voluntad.

Al no encontrar su foto en los registros, Braulio no sabe que pensar.

Excusándose con mucha educación, Linny se dirige al baño después de una comida que le devolvió el alma y las energías.

Cuando cierra la puerta del sanitario del pequeño restaurante se mira al espejo, por primera vez, después de casi siete meses de no hacerlo.

Lo que ve la deja triste y abatida.

No es la misma sonriente y feliz Linny de comienzos de año.

Y ciertamente ya no será la misma despreocupada Linny a partir de ese momento.

Pero ella esta determinada a encontrar a Graham en ese restaurante, el cual es el favorito del hombre.

Después de usar el baño, lavarse las manos y la cara, Linny se acomoda el cabello de forma diferente antes de salir del mismo para regresar hasta Braulio.

Pero cuando camina de regreso ya no puede encontrar al hombre por ningún lado.

Asustada, Linny se envuelve en la frazada mientras que discretamente camina hacia la salida lo mas rápido posible.

Teme que le cobren al comida y ella no puede pagarla.

Si esa situación ocurriera sería un gran problema para Linny, por lo que sale del restaurante para intentar buscar el camión del señor Braulio.

Justo cuando su grado de ansiedad era elevado, el grito del señor Braulio hizo que Linny girara la cabeza hacia

donde están ubicadas las bombas de gasolina.

"Entra en el camión Linny, ire enseguida!"

Mas aliviada, la chica jala con fuerza la puerta del pasajero para poder dejar cuanto antes el gélido viento frio que sigue soplando inclementemente.

Gracias a que ya está amaneciendo, Linny puede observar algunas fotografías en el tablero del conductor.

En esas fotos, seguramente familiares de Braulio, se aprecian mujeres y niños riendo.

Una de las fotos llama la atención de Linny.

En la imágen aparece una joven risueña casi de la misma edad que ella.

Cuando Linny intenta tomarla, la puerta del conductor se abre provocando que Linny se asuste un poco y regrese a su asiento.

"Tienes suerte Linny, voy más allá de tu destino, por lo que puedo llevarte hasta el lugar a donde te diriges."

Lo cierto era que Braulio había decidido que nadie más debería de llevar a esa niña.

No todos sus compañeros camioneros eran respetuosos con las mujeres desamparadas como lo era Linny.

Algunos camioneros en el pasado habían abusado de chicas solas que también pedían aventón, varios de ellos habían acabado en la cárcel debido a que las habían asesinado.

Además estaba aquella terrible experiencia del pasado...

"Puedes dormir un poco en la parte trasera Linny."

"Hay un pequeño colchón que, te prometo, esta muy limpio."

"Ademas de que encontraras mas frazadas abrigadoras y almohadas."

Linny observa al hombre que le habla con una singular ternura.

"Mi esposa lava toda mi ropa de cama cuando llego a casa y este es mi primer viaje, por lo que no he tocado nada."

"Por lo que puedes dormir tranquila."

Linny escuchó con agradecimiento todas las palabras del buen hombre.

Había comido, bebido!

Y ahora tenía un lugar limpio y acogedor para dormir!

Eso era más de lo que había tenido en los últimos terribles meses.

"Braulio, no sabes como te agradezco de verdad todo lo que haces por mi."

"No he dormido nada en varios días...gracias."

Antes de que Linny pase a la parte posterior de la cabina, ella se detiene un momento apenada.

"Braulio...no tengo dinero para pagarte el viaje, o la comida..."

"Pero prometo que en cuanto lleguemos a Oklahoma encontraré la manera de pagarte por todas tus atenciones."

El hombre niega con la cabeza instando a Linny a que descanse.

"No te preocupes por eso ahora Linny, solo descansa."

"Aun estamos muy lejos de Oklahoma."

Braulio encendió el camión que rugió y vibró cobrando vida de nuevo.

Linny se acurrucó debajo de las deliciosas, suaves, cálidas y perfumadas frazadas para dormir.

Gracias al arrullo del movimiento del camión y su acumulado cansancio Linny pronto se encontró en brazos de Morfeo.

Soñaba que escapaba por fin de su pesadilla...

Soñaba que escapaba del bastardo que tanto miedo le infundia.

Soñaba con la hermosa libertad.

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.

Capítulo 2 Ocho Meses Exactos

En su sueño, Linny se encuentra de nuevo trabajando bajo el ardiente sol sin ninguna protección.

No tiene agua, por lo que se dirige al pozo, de nuevo, para rellenar el pequeño contenedor que tiene en casa.

Aún no es medio día y debe de terminar algunas tareas como revisar las hortalizas, pues depende totalmente de ellas para subsistir.

También debe de revisar a los animales en los corrales, limpiar la casa...

Y arar el campo, bajo el sol quemante....

De pronto esa mano que siempre la golpeaba se apodera de su nuca y...

"aaaaahhhhhh!"

Linny grita en sueño y en la vida real cuando siente el toque de alguien en su cuerpo.

"Linny, tranquila, soy Braulio, vamos a comer algo!"

El hombre se había detenido en un paradero de camiones cuando escuchó que la joven sollozaba y se removía demasiado intranquila en su sueño.

"Oh...lo siento Braulio..."

Algo nerviosa, con el corazón latiéndole dolorosamente, Linny intenta alejar el mal sueño de su mente.

Braulio esperó abajo del camión hasta que Linny descendió.

La joven se maravilló cuando observó y escuchó que los autos llegaban a ese lugar con música a todo volúmen.

Las personas reian, charlaban amenamente.

Sentados en una mesa para dos, Linny solo ordenó lo más barato que el menú del lugar ofrecía.

La joven buscaba algo que le indicara la fecha de ese día, pero no había ni televisión, ni la radio estaba encendida.

Oor lo que la ver que Braulio dejó su celular en la mesa, le pidió que se le enseñara un momento.

"Tenía razon!"

"Ya son los ocho meses exactos desde...hice bien mis cálculos!"

La joven piensa esto mientras esboza una sonrisa gigante en su rostro que no pasa desapercibida por Braulio.

"Linny, no quiero en verdad entrometerme en tus asuntos, pero puedo preguntar si esta en peligro o si huiste de casa?"

La joven ya esperaba esa pregunta, por lo que contesta con ensayada neutralidad.

"Mi familia es muy pobre, por lo que todos trabajamos en el campo cuidando a nuestros animales y cultivando nuestras hortalizas..."

"Pero mi madre enfermó en los últimos meses y debo ir por ayuda del único amigo de la familia, quien está en Oklahoma."

"Él es el único que puede ayudarnos en este momento tan duro para mi familia."

Linny bajó la cabeza apartando la mirada del hombre que la veía con algo de tristeza en su rostro.

La orden de ambos llegó, por lo que comieron en silencio solo rodeados de la música ambiental y las risas de los comensales.

Cuando regresaron al camión, Linny se sentó al lado de Braulio conversando amenamente con Él.

La joven se maravilló de volver a escuchar el transito de autos y la música.

Su pequeña mano se ondulaba en el aire debido a que Linny tenía la ventana completamente abierta del lado del pasajero.

Sus ojos no perdían ningun detalle de todo lo que pasaba a su lado.

Y de lo pequeños que se veían las personas y los demas autos.

Cuando la noche llegó de nuevo, Braulio se estacionó en un estacionamiento para poder descansar un poco.

Tranquilo y seguro de que Linny no lo iba a atacar, Braulio se permitió cerrar los ojos en la parte posterior de su asiento.

Linny mientras tanto permanecía sentada comoda y cálidamente en el asiento maravillándose de tantas estrellas que se apreciaban en el firmamento.

"Llegaré pronto..."

"No desistiré hasta verte Graham..."

"Se que tienes el habito de ir a ese lugar, por lo que estoy convencida de que te encontraré muy pronto."

"Y entonces podré ponerle fin a esta pesadilla al que tuve que enfrentarme..."

"Sola."

Los pensamientos positivos y confiados de la joven la inundan debido al actitud amable del hombre que ahora comienza a emitir unos ligeros ronquidos.

Linny se permitió acurrucarse un poco en su asiento para, también, cerrar los ojos por un breve tiempo.

"Braulio, despierta, tu alarma ha sonado ya."

El sonido de la alarma junto con la mano de Linny que le toca el hombro con delicadeza, despiertan al hombre.

Después de estirarse y frotarse los ojos, Braulio vuelve de nuevo a encender el camión para ponerse en marcha.

El letrero de "Bienvenidos a Oklahoma City" les indicó que ya había llegado al destino de Linny, quien casi saltó de gusto al ver el enorme letrero en el horizonte.

Linny miraba las calles con ansiedad rebuscando algo que estaba en el fondo de su memoria.

"Linny, sabes con exactitud donde está el restaurante que buscas?"

"Estará ahí la persona que buscas en este momento o llegara despues?"

Braulio cuestiona un poco ansioso de dejar partir a la joven.

Linny mira con atencion las señales y carteles cuando las inconfundibles letras del "Wally & Sally" se erigieron a lo lejos.

"Es ahí Braulio, en el letrero del "Wally & Sally donde veré a la persona."

"Y llegará por la noche, de eso estoy más que segura!"

Con una sonrisa gigante en su rostro, Linny desciende, por última vez, de ese camión, que fue su salvación.

Pisa fascinada el estacionamiento del restaurante familiar "Wally & Sally."

El camión no se apaga, ni Braulio desciende, pues debe de continuar con su viaje.

Ya estaba algo retrasado en su ruta.

"Braulio, por favor, anótame tu celular para que pueda pagarte todo lo que te debo."

"Es lo menos que puedo hacer."

Con algo de renuencia, el hombre le extiende una tarjeta de presentación con su número personal en ella.

"Linny, no me debes nada en serio, pero..."

"Ves la foto de la chica que traigo que ahora traigo conmigo?"

Braulio desciende del camión sin apagarlo, pues quiere decirle algo rápido a Linny.

"Es mi sobrina, Amanda y una vez ella huyó de casa pues su infeliz padrastro la había golpeado a ella y a su madre..."

"Ella pidió aventón como tú, pero no tuvo la buena suerte de encontrar a un hombre que la ayudara..."

Braulio baja la mirada y suspira tristemente.

"Cuando la encontramos estaba muy golpeada."

"De milagro estaba viva..."

El relato estremece de temor a Linny.

"Por eso cuando veo a un joven como tu, que me recuerdan mucho a ella, no puedo dejar de sentirme protector, comprendes?"

Linny asiente porque comprende la preocupación de Braulio.

"Si necesitas algo...lo que sea..."

"Por favor, no dudes en llamarme."

"Regresaré por ti y veremos que ayuda puedo conseguirte."

Linny toma la mano del hombre que había comenzado a temblar un poco.

"Muchas gracias Braulio."

"Prometo encontrarte y retribuirte toda tu amabilidad hacia mi."

"Y espero que tu sobrina se encuentre bien ahora."

Sonrisas tristes ladeadas junto con una despedida de mano seguida de un "gracias" extremadamente sincero y el camión del Braulio se puso en marcha de nuevo.

Linny observa como el camión se incorpora de nuevo al tráfico alejándose del lugar.

Ella entonces se enfrenta al restaurante.

Esta vez, ella está sola.

Con el poco dinero que le regaló Braulio antes de que ella descendiera del camión.

Linny camina hacia la entrada, pero al darse cuenta de su aspecto tan desaliñando, se sacude el polvo de sus zapatos y ropa en la jardinera del lugar.

Desliza sus dedos por su cabello alisándolo y acomodándolo lo mejor que puede antes de entrar al lugar.

Una vez dentro pide hablar con el encargado del lugar.

"Así que tu eres Linny Janders?"

Cuestiona el hombre entrado en años.

Sus canas y arrugas se asoman por toda su cara.

"Ese nombre me suena, espera, eres hija de la gran Laurie Janders?"

El hombre ataviado con un pantalón de vestir café claro, zapatos cafés oscuros y camisa blanca doblada hasta los antebrazos mira con mayor atención a la joven que esta sentada en la silla frente a Él.

"Se que no parezco mucho ahora a mi madre."

"Pero solo le pido trabajo de camarera o de limpieza solo hasta que Graham llegue por mi."

Linny pide con voz amable.

"Por favor señor, por la memoria de mi madre..."

El hombre asiente porque necesita ayuda en la cocina.

"Esta bien, ayudarás en la cocina como lavaplatos."

"Pero debo advertirte que Graham, el hombre que buscas no ha venido en años a este restaurante.."

El hombre se levantó de su silla.

"En fin, vamos, te pagaré un poco y puedes dormir en el sillón de la oficina contigua por las noches."

"No puedo hacer más."

Eso es muchísimo más de lo que Linny hubiera esperado!

Trish, la joven y rubia camarera mira con interés desmedido a la joven Linny.

"Eres nueva verdad?"

"Hola me llamo Trish y tu como te llamas?"

La alegre chica le extiende su blanca mano a Linny, quien esboza una sonrisa franca.

"Soy Linny, mucho gusto en conocerte Trish."

"Trish, tu eres camarera, cierto?"

Linny se aventura a preguntale.

"Si, porque preguntas Linny?"

Linny mantiene una distancia respetable con la hermosa rubia, pues es consciente de su mal aspecto y de su olor.

"Puedo pedirte un favor enorme?"

"Tu debes de conocer a un cliente VIP llamado Graham Beirs."

"Podrías avisarme cuando llegue al restarurante?"

"Debo de hablar con Él cuanto antes!"

Trish mira a la chica haciendo memoria acerca del hombre al que ella se refiere.

El gerente llamó a Liny para que se diera prisa en sus deberes.

"Solo avísame si lo ves Trish, por favor!"

No había sido tan malo su trabajo para ser su primer día, pero Linny se desplomó en el sillón donde ya la esperaban frazadas y una mullida almohada.

La chica se había lavado la cara y el cabello en el baño para sentirse un poco más fresca.

Acomodándose en el sillón los pensamientos de Linny siempre estaban encaminados a lo mismo.

Ella se repetía una y otra vez que mañana sería el día.

El día en que vería a Graham por fin.

Y todo volvería hermoso en su vida de nuevo.

***By Lilliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.

Capítulo 3 Espero que seas Tú!

Un mes completo había pasado desde que Linny había llegado al restaurante "Wally & Sally" donde había sido ascendida de lavaplatos a camarera.

Greg, el dueño del restaurante observó el potencial de Linny, por lo que cuando la joven estuvo limpia y un poco arreglada, fue un absoluto atractivo visual para los comensales.

Hombres en su mayoría.

"Linny, lleva este pedido a la mesa cuatro y cinco, date prisa."

Carlos, el chef del restaurante se esforzaba por sacar todos los pedidos en el menor tiempo posible a pesar de que solo contaba con un ayudante.

"Si Carlos, me daré prisa!"

Tanto Trish como ella rolaban turnos para atender a los variados clientes y ese dia era el turno de Linny.

"Lamento el retraso, por favor, disculpen."

Se disculpó Linny con los jovenes comensales cuando les entregó sus pedidos en sus mesas de forma amable.

Ellos solo le correspondieron la bella sonrisa.

"No importa si puedo saber tu número de celular, belleza."

"Me gustaría invitarte a salir algún día, te parece buena idea?"

Linny se siente halagada por las palabras del joven castaño.

Pero antes de que ella siquiera pueda pronunciar algún palabras, las palabras de Carlos desde la cocina la hacen reaccionar.

"Linny, tengo más ordenes listas para entregar!"

La joven gira la cabeza para ver las ordenes esperando por ella en la barra metalica reluciente.

"Lo siento, debo seguir trabajando, disfruten su comida por favor!"

Linny se mueve con rapidez y confianza entre las mesas entregando pedidos, tomando pedidos y dejando la cuenta a los comensales.

Greg la observa todo el tiempo desde lo alto del segundo piso, donde esta su oficina.

En su mente, Greg hace comparaciones entre Trish y Linny.

Trish es una belleza de cuerpo hermoso.

Pero Linny con su belleza única atrae a mas comensales, por lo que ahora, el restaurante luce más lleno debido a que ella está de turno.

Greg en verdad piensa que fue una suerte que ella llegara en ese justo momento en que sus ventas habían estado un poco...decaídas.

Recargado en el umbral de la puerta donde Linny ha estado durmiendo, Greg se percata de que ella no ha abandonado el restaurante desde que llego.

Linny ni siquiera salía del lugar para comprar artículos de higiene básicos, ni ropa.

No era coqueta con los comensales y no salía con ningun chico de la enorme mayoría que la invitaban a salir.

Todo lo que Linny necesitaba, Trish se lo conseguía y traía cuando estaba en su turno.

Antes de cerrar la puerta de esa oficina-dormitorio, el aroma dulce de la pequeña botella de perfume de Linny flotó hasta la nariz de Greg.

En el escritorio del lugar pudo apreciar, intactos, los dos sobres de su paga.

Solo una vez había necesitado dinero para comprar cosas básicas para ella.

Y Linny había registrado esos gastos para poder devolvérselo a Greg en cuanto ella pudiera.

Recostado en su silla, Greg ruega a todos los cielos, santos y demas deidades que Graham en verdad no aparezca por esos lugares en un buen tiempo.

De pronto, algo llama la atención de Greg.

Un autobús de turistas se estaciona fuera del restaurante.

La puerta del autobús se abre para que los pasajeros puedan descender.

Quitando la persiana café con sus dedos, Greg se da cuenta de que los pasajeros son todos hombres y mujeres de mediana edad con cámaras colgando de sus cuellos, gafas de sol en sus cabezas o rostros.

Algunos tienen gorras o sombreros para cubrirse del inclemente sol del medio día.

"Que suerte"

"Este será un buen día!"

Greg se frota las manos con anticipación de lo que espera sea un buen día de ventas.

Deja su saco café a cuadros pulcramente en su asiento y se dobla las mangas de su camisa hasta sus antebrazos mientras que camina hacia la cocina para ayudarle a Carlos con la preparación de alimentos.

Cuando el restaurante se abrió, hace muchas décadas atrás, un jovencito Greg pidió trabajo como ayudante de cocina.

Pero después ascendió rápidamente a chef, después a gerente y por último, se convirtió en el propietario del lugar.

Cuando un revés en la economía local dejo al pequeño restaurante al borde la bancarrota, fue cuando Laurie Janders llegó para salvar de la ruina al lugar.

Ella invirtió en el restaurante porque le traía memorias bellas de su juventud al lado de su amigo inseparable, Graham Biers.

En ese lugar, los dos habían desayunado, comido o cenado por tantos años, que no concebían que cerrara el restaurante.

"Linny, deberas de darte mucha prisa esta vez."

"Te ayudaré tanto como pueda, pero la prioridad será ayudar a Carlos con la comida."

"Comprendes?"

Greg le señaló a las mesas con los ruidosos comensales que reían y charlaban amenamente.

"Comprendo, me dare prisa."

Greg le hizo la recomendación de que no se dejara intimidar, ni presionar.

"Las mesas siete, ocho, nueve y diez se juntaron para que un grupo grande se sentara."

"En esa mesa larga solo hay mujeres."

"En las mesas dos, tres y cuatro se sentaron los coordinadores del autobús y algunas parejas."

Linny le daba un informe detallado a Greg, quien se alistaba para los pedidos que llegarían a montones ese dia.

"Todos quieren el especial del día."

"Dos señoras ordenaron el filete de pescado a la plancha."

"Dos hombres quieren su carne termino medio y solo una persona pidió el estofado."

Las ordenes en los blancos papeles de Linny se pusieron en marcha en la cocina.

Los cocineros pronto avivaron los fuegos para preparar todos los pedidos.

Las ollas hervían, el aceite caliente freia a la perfección la papas.

Así como también de freian los pollos, la carne, el pescado.

Algunas verduras se salteaban en un sarten profundo.

Los platos humantes pronto estuvieron disponibles para que fueran servidos sin pausa.

Algunas ordenes se cambiaron de imprevisto, provocando un pequeño caos en la cocina, el cual se tuvo que resolver a la brevedad posible.

La pobre Linny corrió para atender a tanta gente por mas de tres horas continuas.

No se daba abasto rellenando agua en los vasos de los comensales, sirviendo los pedidos o retirando los platos vacíos de las mesas.

Incluso tuvo que dar algunas indicaciones al chofer y los coordinadores que viajaban en el autobús.

"Señorita, la cuenta por favor."

Linny terminó de hacer todas las cuentas de las mesas y escuchó como todas las personas ponían dinero de sus bolsillos para pagar.

Linny agradeció que solo tuvo que atender a los turistas, porque ningun otro comensal había entrado en el restaurante.

"Muchas gracias por habernos visitado!"

"Los esperamos muy pronto!"

"Que tengan todos un buen viaje y buen día!"

Linny se despedía de todos mientras que algunos felicitaban al gerente y a la joven por el sabor del pescado.

O por el delicioso especial del día.

O por la suavidad de la carne perfectamente cocinada.

Cuando los turistas abandonaron por completo el lugar, Greg hablo hacia Linny.

"Te parece bien que nos tomemos un pequeño descanso Linny?"

Cuando la joven iba a murmurar que le parecia maravilloso, la puerta se abrió para que nuevos comensales entraran por ella.

"Creo que tendrá que esperar el descanso hasta la noche señor Greg..."

Linny se dirigió a tomar los pedidos de las personas que acaban de llegar.

Greg regresó a la cocina.

Linny no podía comparar ese cansancio con el intenso cansancio que había sufrido en ese polvoroso lugar apartado de toda civilización donde ella se despertaba de madrugada para cuidar a los pollos, las gallinas, las hortalizas, la casa, la comida...

Lavaba su ropa a mano junto con la apestosa ropa de ese bastardo.

Por lo que servir platos, retirarlos, ayudar a limpiar la cocina al termino de su turno, todo eso debajo de un techo, con música amena, le parecía muy poco trabajo.

Un hombre con sombrero y botas de vaquero entró en el restaurante sentándose en una mesa alejada.

Los malos recuerdos brotaron en la mente de Linny con una rapidez formidable.

Recordó como un día, después de una paliza sin igual por un descuido de ella, donde la escasa agua que tenía se había regado por todo el suelo inundando los corrales y las hortalizas, Linny se armó de la poca valentía que aún le quedaba para correr por el camino que ya se había aprendido de memoria.

Era huir o morir a manos de ese bastardo.

O morir de sed, hambre y cansancio.

Linny en ese día le ordenó a sus pies y piernas que corrieran lo mas rápido que pudieran.

Ella nunca volvió a mirar de nuevo hacia atrás.

Cuando por fin atisbó la carretera en esa fría noche, Linny se sintió triste y aprehensiva debido a que ningun camionero le hacia la parada por más que ella les hacia señas.

Hasta que ese ángel llamado Braulio la había ayudado.

"Linny, lleva este plato fuerte al último comensal de la noche."

"Nosotros nos prepararemos para cerrar."

Carlos le extiende el plato a la exhausta chica quien no ha parado en ese dia.

Después de dejarlo con toda la rapidez que pudo, Linny corrió al baño porque el olor del platillo le había provocado nauseas...

Tosiendo fuertemente en el excusado, Linny intenta tranquilizarse mientras que respira profundamente.

Cuando se recupera, sale del baño para percatarse de que el hombre esta a punto de terminar con su comida.

Linny se permite sentarse un momento en una silla para frotarse su adoloridos pies.

Ella suelta un suspiro de cansancio antes de que el comensal le pida la cuenta.

Linny retira todo y se dedica a hacer la cuenta del último comensal.

Un Corvette rojo sangre se estaciona frente al restaurante.

Una chica joven sale del auto y camina con paso resuelto hacia la entrada.

"Lo siento ya estamos cerrados."

Dijo Linny con voz apenada levantando la mirada hacia la persona que había abierto la puerta.

Y entonces lo ve...

Ahí, estacionado...

Ella esperaba que en verdad fuera el auto de Graham!

***By Liliana Situ***

Valoro mucho tu opinión.

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