Santos
Estaban acribillando el puto timbre del apartamento, y ese debía de ser Guillermo, que solo venía a joder, ¡hoy sábado y eran las cuatro de la mañana!, pero ¿este se la fumó verde? Además, él tenía llaves. Con mi cara de puño le abrí la puerta.
-Sabía que no te habías arreglado. Tenemos que estar en el aeropuerto a las ocho.
-¿Y cómo para qué? ¡Se te perdieron mis putas llaves!
-Te dije que no tomaras tanto anoche.
-Guille, tengo un par de horas de haber llegado y quiero dormir.
-¡No podemos! ¿Se te olvidó? -Me le quedé mirando...
¿De qué carajo debía acordar? Si vino con un bolso de viaje y arreglado para salir era porque algo pasé por alto, peor no recuerdo si tenía un compromiso. Él siempre me ayuda con los recordatorios, parecía el secretario, en ocasiones dejando a un lado su puesto de jefe de ingeniero en la multinacional en donde trabajamos.
-¿Qué compromiso tenemos?
-Y eso que dices amar a Maju con tu alma. -me puse serio.
Ante el nombre de una de las mujeres que más quiero y respeto en el mundo, presté atención. Guillermo solo negó, caminó hasta llegar al lugar donde la señora que trabajaba en arreglar el apartamento y cocinar ponía la correspondencia del pent-house. -vivo en una lujosa zona en Vancouver. Mi amigo también ganaba muy bien, pero era muy modesto y vive en un apartamento con buena ubicación, pero más sencillo.
No puedo evitar, por un tema personal, el siempre querer vivir en un lugar grande y lujoso, me ahogo en departamento pequeño. Aunque la gente me vea como un superficial, no presto atención, dejo que piensen algo diferente. En todo caso, Santos Domínguez se merece lo mejor, y como regla general, a este lugar solo lo han pisado Maju, Regina y mis hermanas. Ninguna otra mujer lo ha hecho.
¡Ah! También se me olvidaba, lo ha hecho la pequeña destructora y artista abstracta de los Abdala. Del resto solo mis amigos. Mi casa era sagrada y solo ingresaban amigos y gente de confianza. No he podido alejar esa sensación de que en cualquier momento me vayan a secuestrar de nuevo. Esa sensación creí que nadie la supera.
Mi mejor amigo lanzó una invitación gris muy elegante con una cinta de algún tono rosa sobre la mesa. Al destaparla...
Me complace invitarlos a la celebración de los quince años de nuestra hija María Constanza Abdala L`Charme
Hora: 8:00pm
Traje formal
-¡Mierda, esa fecha es hoy!
-Tenemos vuelo a las nueve de la mañana, no pude encontrar antes. Muévete que debemos salir YA.
Como un loco en una maleta metí un par de jaenes, dos camisetas, un traje de gala, no puedo faltar, no por el cumpleaños de la hija menor que ni me acuerdo como era, solo recuerdo a una niña de casi seis años la última vez que la vi. Pero a César y a Maju no podía hacerles tal desplante, a ellos jamás. Guardé zapatos, ropa interior, perfume, un par de reloj, pasaporte, visa, todos mis documentos, billetera, tarjetas.
-Yo vine en mi carro, ¡Vamos!
Sin bañarme, aunque en el hotel donde tuve sexo con la pelirroja... No recuerdo nunca los nombres, las llamo por el color de sus cabellos. Lo hice antes de salir, me lavé los dientes, la cara y metí mi bolsa de artículos personales. Eran once horas de vuelo, vamos a estar llegando y con las mismas a bañarnos para salir a la dichosa celebración. ¡Mierda y puta mierda! ¿Qué carajo le voy a regalar?
-¡Guillermo! -salí de la gigante habitación, toda en tonos grises, azul oscuro, mi apartamento era bajo esos tonos sobrios-. ¿Qué le compraste de regalo?
-Mamá lo hizo. -Él le decía así a Blanca, la esposa de su tío, otra digna mujer para ser una esposa-. Vamos, en el aeropuerto le compras algo en una joyería.
-Tienes razón.
Al llegar contra reloj, a la vendedora en el mostrador se le iluminaron los ojos al verme, siempre pasaba. En compañía de Guille miramos cadenas y ninguna me convencía.
-¿Acaso la conoces, para saber sus gustos?
-No, pero es la hija de Maju. Ella, creo que tiene los ojos grises como su mamá.
-¡Escoge rápido!
-Mira, -le dije a la chica-. Véndeme esa cadena de oro blanco y muéstrame los dijes en piedras grises.
La vendedora lo hizo y apenas la vi, me gustó. Le señalé la elegida, le entregué la tarjeta para que descontara el pago, luego corrimos en dirección a la sala de espera. Al menos en las once horas restantes dormiré. Una vez en los puestos de primera clase me acomodé y sonreí. Con lo caro que me resultó el regalo no iba a quedar como si se me hubiera olvidado el tema, -suspiré.
Como pasaba el tiempo, sonreí ante el recuerdo cuando le regalé de cumpleaños un gigante oso y los días siguientes María Constanza de tres añitos lo arrastraba por toda la casa, ironías de la vida, es a la única damita por la que me he tomado el trabajo siempre de comprarle los detalles. Ahora debe ser una señorita. No imagino a César con dolor de cabeza, espantándole los pretendientes. En fin... debía dormir.
......***......
María Constanza
Ya estaba arreglada, mi mami dijo que esperara porque algunos iban a ingresar para entregarme un detalle que iba a lucir hoy. -Me puse a brincar de la emoción; mi vestido era en palo de rosa, un exclusivo traje de noche que realzaba mi figura un poco a niñada, pero en un par de años espero verme cómo quiero.
Me acerqué al tocador donde había unas galletas de chocolate, me comí una, desde el almuerzo no había comido nada y adoro la comida. Los dedos se me ensuciaron de chocolate y con el cuidado para no correrme el maquillaje de los labios hice ciertas muecas para limpiar mis dedos.
Menos mal me encontraba so... unas carcajadas me hicieron girar. Sentí los cachetes calientes. -Dios de mi vida y del amor hermoso, ese si es un dios griego, no los que había en televisión.
-¿Estaban muy ricos los dedos? -Me puse más roja y para colmo de mí salió un aullido, como si hubieran estripado una gata-. Vine a entregarte mi regalo. -respiré profundo, era un hombre de cabello negro y ojos azules. ¿Este hombre de donde salió?
-Hola... -La verdad no me acordaba de él.
-Eras una niña, aún sigues siendo una, soy Santos Domínguez. -Miércoles, ¿este era el tal Santos? Pero sí era un papasito.
-¿Tú fuiste el que me regaló el peluche? -Una vez que lo dije me puse más roja, «que infantil se escuchó eso».
-El mismo, -sacó una caja y extrajo una cadena-. ¿Me permites? -afirmé, me giré, me puso la cadena, era preciosa y él era bastante alto-. Feliz cumpleaños. -No alcancé a responderle.
-¡Pero miren nada más lo bella que está mi Constantinopla!
Y si antes estaba roja ante esa perfección de hombre, ahora debía de estar morada, ¡qué vergüenza!, quería lanzarle todos los muebles al tío Alejo. La carcajada de Santos me hizo abochornar más. Juro que tengo hasta ganas de llorar. Mi tío me abrazó, luego lo hizo mi tía Virginia.
-Para ese bello collar, hay unos preciosos aretes.
Era de un gris diferente, pero sin duda alguna, igual de preciosos, mi tía me los puso. Alejo se llevó a Santos y me quedé mirándolo embelesada, él, ni por enterado, iba riendo con mi tío.
-No mires para esos lares cariño, sé que te gustan los hombres mayores, eso desde niña lo demostraste, porque te deleitabas al escuchar a tu padre y tíos hablar.
-Tía... -Me sonrojé.
-Santos no es para ti princesa, él no ama a nadie, y tú eres un ángel.
-Lo acabo de conocer, la verdad no lo recordaba, mi madre suele decir que a los seis años le hice un desastre en su apartamento. -Mi tía se echó a reír afirmando.
-Las fotos las tiene Fernanda en su biblioteca fotográfica. A tu padre le tocó pagar para que pintaran de nuevo varias paredes de su apartamento en Canadá. Si embargo, ese brillo en tus ojos Maco no te lo había visto nunca...
Santos
Llegamos al gran patio de la casa de los Abdala. La reunión se llevaría a cabo de manera familiar, pero la gran familia de Maju y César daba para que en total fueran más de cien personas. Ya había saludado a todos los invitados, quien no me agradó mucho fue la actual novia de Julián.
¿Qué habrá pasado entre él y Adara? Juraría que iban a casarse, esa jovencita si era una buena mujer. En fin, cada uno se labra su propio camino. Los padres que me otorgó la vida me abrazaron con fuerza, tenía diez años por fuera. -aunque ellos me han visitado cada vez que podían desde hace mucho, no lo hacían en familia.
-Sin falta mañana almuerzo en mi casa. -dijo Vladímir, ni modo de decirle, no-. Ya todos están invitados. Queremos darte la bienvenida.
-Ni que no nos hubiéramos visto.
-No es lo mismo las videollamadas Santos, ¿qué parte de esta es tu familia, no comprendes?
-Nos vimos hace tres años en México. -Me excusé, ante Vladímir.
Tenía muchos años de no estar en Colombia y a falta de unos padres ahora tenía más de la cuenta.
-No fue lo mismo. Mañana temprano, para hablar como en los viejos tiempos.
-Si señor.
Mis hermanas estaban sentadas con mis cuñados en la mesa con Aurelio y Camila. Pero no me iba a quedar ahí para que Adriana me dé el sermón de siempre, menos para que Edith o Liliana la segundaran. Les di el beso correspondiente en la frente, las amo, pero eran muy cantaletosas.
Ya suficiente tenía con nuestras reuniones cada año en Canadá, porque se turnaban cada cuatro meses para visitarme por quince días, los cuales disfruto no lo iba a negar. Me alejé de esa mesa y me senté en donde se encontraba Guille con su familia y Alejo.
-David, después de la parafernalia del vals y todo eso, subimos a la tarima a cantarle en vallenato tu cumpleaños a Constantinopla, sabes que ella ama el vallenato. -volví a reírme, al igual que Guille y Blanca, Alejandro era único.
-Deja de llamarla de esa manera, te llega a escuchar César...
-Ni bolas le paro al omnipotente.
-¡Salvador! -llamó la madre-. ¡Deja de correr!
-Pero mami, todos mis amigos nos estamos divirtiendo. Mira a Egan. -miramos en dirección a donde se encontraban los adolescentes de la familia, la única que faltaba era la quinceañera-. ¿A él por qué no le dices que no tome? Yo solo estoy jugando y él ingiriendo licor. -alcé una ceja y David tenía ganas de reírse, mientras Alejo sí soltó una carcajada.
-Esos carajitos salieron buenos para el trago.
-Para el trago, para las peleas, para los bochinches, para desbaratar lo que encuentren. -comentó Blanca.
He estado tan alejados en los últimos diez años que no sé cómo se comportaban. Al parecer dejé de ser oveja negra de esta gran familia de amigos. Volví a mirarlos y Egan, Emmanuel, Ernesto, hasta el pequeño Alexey y el cabecilla mayor me atrevía a asegurar era Samuel. Los chicos estaban entre los rangos de veinte y dieciséis.
-Samuel el líder y el griego su segundo al mando. -volvimos a reírnos cuando Alejandro habló-. Menos mal que de ese bonche ninguno ha mirado a mi ángel, de lo contrario los había retado al resto a duelo, saco a Ernesto por ser su hermano. -Blanca le dio un manotazo.
-Pero en eso sí tienes razón, pueden ser muy chicos malos, nuestros dolores de cabeza, pero defienden a las niñas de la familia a capa y espada, a todas. -comentó David -. El tema es que témenos dos camadas más en camino.
-¿El otro grupo son hijos de quién?, no los recuerdos tío. -preguntó Guillermo.
Lo veía algo nervioso, miraba a los invitados. David lo miró y luego le señaló la mesa de al lado, donde estaban los chicos de quince y once años más o menos, -volví a sonreír, esos eran los hijos de mis padres de la vida.
-Esos son los tributos a David. -Todos miramos a Alejandro, quien tenía una sonrisa en la cara-. Aunque en esa mesa falta Alexey David Kozlov, ese es el nuevo recluta de Samuel, ya lo vieron con ellos. -soltamos la carcajada-. Luego Jairo David Samudio y Juan David Samudio y Luis David Leal ¿Qué tienen en común? El nombre del dichoso salvador. -nos reímos aún más.
Recordé la vez que todos dijeron que harían eso. Un mesero nos ofreció un vaso de whisky y al momento de brindar Guillermo se puso pálido. Los Guzmán y yo miramos hacia donde él enfocaba la mirada y carajos...
Nunca entendí lo ocurrido entre ellos, para mí era una relación como las de los adultos, me alegraba tanto por mi amigo que tenía, a una mujer que amaba, sin embargo, ellos llegaron a la famosa monotonía.
......***......
Guillermo
Temía que esto pasara, cuando mi madre me dijo que la habían invitado, dado que hace dos años trabaja en la clínica de reposo de Maju y Danilo, me hice a la idea que muy seguro vería a Natalia, después de cuatro años de haber terminado nuestro noviazgo en mutuo acuerdo, luego de casi cinco años juntos.
Ya no había amor, solo teníamos una bonita amistad, el sexo había bajado, la emoción para vernos había muerto y lo hablamos, luego intentamos avivar la relación, pero a pesar de la oportunidad y su esfuerzo, la relación ya se sentía forzada y el noviazgo en ese trance duró ocho meses más. En últimas comprendimos de manera amigable que ya no había amor, -aunque debo de reconocer que fui yo quien tomó la iniciativa y le dije que no la amaba, que solo tenía una fraternidad.
Todos en la mesa se dieron cuenta de mi cambio y si era honesto no debería afectarme, ella se casó y... No me afectó en ese entonces... -«Siegue mintiéndote, ya estoy agotado de mostrarte que la sigues amando»-. ¿Por qué ahora si se me altera el pulso? Yo he tenido nuevas relaciones, «y te hago largos comparativos de la mujer actual con la preciosa Naty» -Otra vez la bendita voz de la conciencia.
Me he acostado con varias mujeres, no era como Santos de juerguista, pero tampoco era un santo. Respeto mucho a la mujer, algo que mi mejor amigo no hace ni sabe. Pero mi tío, quien es mi ejemplo por seguir, me ha inculcado que se debe respetar uno mismo.
-¿Todo bien hijo?
Mi madre me regaló una mirada compasiva, desde que se casaron no tardé mucho en llamarla de esa manera, era una dulzura de mujer, le sonreí para que no se preocupara. A pesar de que me refiero a mi tío como padre en mi mente, no me atrevía a decirlo en voz alta. Ahora la pregunta era: ¿por qué me encontraba nervioso si yo había olvidado a Natalia?
-Si mamá todo muy bien. -mantuve la sonrisa.
Ella se sentó en la mesa de su colega Danilo Duarte. Estaba preciosa en ese vestido azul, resaltaba con su cabello abundante y de un negro precioso, debía de reconocerlo, siempre lo fue; una estilizada con todo bien puesto en un armonioso cuerpo, el cual no era voluptuoso, sino delicado. «Perfecto, precioso y delicioso». Además, era una increíble mujer para ser honesto, pero no era para mí, supongo... Ya no era para mí, estaba casada.
-¿Todo bien?, parece que hubieras visto un fantasma. -bebí un poco de whisky-. Es solo Natalia. -No miré a Santo.
Volví a mirar la mesa donde se encontraba Natalia, ella ya me miraba y desde la distancia me sonrió, moviendo su mano y algo en mi alma se removió. Cuatro años sin verla... muchos recuerdos invadieron mi mente y de inmediato alejé ese extraño sentimiento de culpa.
Desenmascarando a una arpía
Guillermo
Su esposo le puso su mano en los hombros, acaparó su atención, le dio un beso en los labios... Bebí otro trago de licor. ¿Qué carajos me pasaba? La gente aplaudió, nos levantamos, la quinceañera ingresaba de la mano de su padre y comenzó a sonar el vals.
-Hagan la fila. -llegó Fernanda-. En orden, primero los integrantes de la familia directa, luego los tíos. Tu Santos ve a hacer la fila como uno más de sus hermanos.
-¿Yo? -sonreí, Santos detestaba toda esta parafernalia.
-Sí, tú. -Lo encaró Fernanda, Alejo y David se reían-. A ti te criaron como un hijo, César y Maju te ven como tal. -alzó la ceja, se encaminó dónde se encontraba Julián y Samuel esperando para bailar, a ese primer grupo se unieron los abuelos. Los dos hermanos le cedieron el turno a él como si fuera el hermano mayor.
-¿Y en qué puesto quedo yo? -dije.
-Con el resto de los primos, tú inicias por ser el mayor.
Ni modo de refutarle a la quien apodaban Chuky. Santos se acercó a la cumplimentada y solo pude notar que la quinceañera estaba roja, dieron varias vueltas en la pista, demostrando los buenos bailarines que eran los dos, hasta que Julián la pidió y al parecer la joven pudo respirar.
» Ahora los tíos, ¡anden ustedes dos!, voy a mandar al resto.
Fue el vals más largo de la vida, más largo que el de mi hermana Adara. Al de Gaby no pude asistir, vi que después de los abuelos, comenzaron los tíos de corazón, los cuales eran cinco, también los amigos de cautiverio llegaron hasta que por fin llegó mi turno.
-Estás, preciosa Maco.
-Gracias. -Me regaló una linda sonrisa y esos dos hoyuelos la hicieron ver más linda-. Pero es muy cansón, a mi hija no la voy a someter a tal tortura, ahora me faltan todos mis primos. -volví a reír.
-La fila es bien larga.
-Ni que me lo digas, cuando sea el momento de las fotos no estaré regia sino derretida. -volví a reírme, dimos dos vueltas más y Ernesto solicitó bailar, le entregué su mano al nuevo bailarín. De regreso a la mesa donde nos habíamos sentado vi a Santos hablando con Julián, el menor parecía algo molesto. Me acerqué.
-¡Si quiere te lo demuestro! Es una arpía tu novia.
-No te metas con ella. -¿Ahora Santos, qué hizo?
-Ella es la que te ha faltado al respeto, en media hora te darás cuenta. -Se desafiaban-. Hermano, sin conocerme, me invitó a pasar una velada.
-¿Qué sucede? -Julián, a sus veinticuatro años, era un hombre de la estatura de Santos.
-Él, que se metió con mi novia.
-Tengo poco más de una hora de estar en esta fiesta, y acaba de citarme tu apreciada novia, ¿a tu mamá le gusta?
El menor se quedó en silencio. Santos podría ser una mierda por completo, pero si algo tenía era que respetaba la mujer de sus amigos y más de ellos a quienes consideraba familia.
-En veinte minutos llega a mi habitación y escucha lo que ella dirá.
-No te atrevas a ponerle una mano encima.
-Querido Julián, ella será quien me las ponga a mí. -Se bebió otro trago de whisky y se fue.
-¿Crees que lo haga, Guillermo?
-Santos puede ser una escoria ante temas de mujeres, pero jamás se mete con las mujeres de los amigos a los que él considera y créeme, Julián, tú para él, eres como un hermano menor. No ha de ser buena tu chica.
-¿Me acompañas? -miró su reloj, buscó con la mirada a su novia y no estaba por ninguna parte.
-Espero ella no sea tan importante como lo es mi hermana. -Su mirada casi me acribilla. Y fui salvado por Eros.
-Pobre de Maco, no le van a quedar más ganas de bailar después del vals, que ha resultado ser el más largo de la historia. ¿Pasa algo?
Ellos dos tenían una amistad como la de Santos y yo. Me dio la mano, el médico con ya dos especializaciones y ahora estaba estudiando la homeopatía a sus veintiún años.
-Hola, genio.
-Guille qué alegría verte, ¿cuándo te regresas? -Ya nos dirigíamos los tres al interior de la casa.
-Mañana.
-¿Podemos hablar antes del mediodía? Eres ingeniero mecánico y electrónico, necesito que mi futura clínica tenga la mejor tecnología. Necesito construir ciertos prototipos y requiero de tu conocimiento al respecto.
-Me interesa.
-Hacemos negocios mañana. Por cierto. ¿Qué hacemos?
-Desenmascarar a mi novia. -dijo Julián.
-Pues ya era hora. -dijo de manera tan desinteresada el genio de la familia.
......***......
Santos
Terminé de tomarme todo el licor que tenía en el vaso. Si algo detestaba en la vida era a las mujeres regaladas, oportunistas, las cuales solo buscaban un interés monetario. -El rostro de Rocío volvió a mí, como siempre me pasaba cada que topaba con una sabandija similar a ella.
«Santos, no todas las mujeres son iguales, no puedes generalizar; ¿tus hermanas lo son?» -A pesar de los años, la voz de Danilo siempre llegaba-. «Maju, Regina, ¿son sabandijas?» -Jamás ellas eran santas, sagradas, al igual que mis hermanas-. «Ahora estás rodeado de familias que a diarios se esfuerzan por ser correctas, mujeres que perdonaron a tus amigos» -Era cierto, estaba en familia y Socorro, Camila, Patricia, Fernanda, Virginia y Blanca, todas ellas eran mujeres correctas.
Cerré mis ojos ante la ola de recuerdos cuando estaba en las sesiones psicológicas con Danilo, algunas veces con Maju y por último terminé de ayudante en jardinería con el padre Castro antes de irme del país. Por petición de Maju, he de reconocerlo, ese señor fue quien más hizo por mí.
Y comencé a agradecer: como el tener a dos mamás; Maju y Regina así me regañen por todo. -continué caminando, comencé a subir las escaleras, el vals por fin terminó. Acepto que existen buenas mujeres, unas más que otras, pero eso no quería decir que yo tendré a una. No quiero tener a una arpía en mi vida, para alejar la posibilidad de esa catástrofe, no permito una relación.
Nunca me acuesto más de cuatro veces con la misma mujer y esa era a la razón por la cual le hice caso a Regina; contratar a una señora de edad para que fuera mi secretaria. Y desde entonces ya tengo más de tres años con doña Lolita; en el contrato dice, a donde me vaya ella viajará, de México pasamos a Canadá y ya le dije que en unos años máximo dos nos radicaremos en Brasil.
En la habitación esperaba la arpía que me dijo tan descaradamente al oído que era demasiado atractivo, y deseaba conocerme más. Mientras su novio estaba bailando con su hermana. Me hirvió la sangre, fue descarada la serpiente. Esa mujer no era buena y no permitiré que venga a joder a Julián, a él lo consideraba mi hermano.
Al llegar al pasillo me esperaba la castaña, no tenía ni idea de cómo se llamaba. Era una maldita perra. -Le sonreí. La tomé de la cintura y la besé, de manera instantánea, abrió la boca para darle paso a mi lengua. La conduje hasta la que fue mi habitación, las veces cuando visitaba a los Abdala, dejé la puerta entreabierta, le di la vuelta para que la víbora quedara de espalda a ella, así no se percatará si alguien ingresa.
-Nunca te había visto.
-No tenemos casi tiempo. -Mis ojos los dejé abiertos y vi sombras por debajo de la puerta, ya habían llegado-. Tú tienes novio.
-Deja a Julián fuera de esto. Seré honesta contigo, nunca dejo ir a un hombre que me haga mojar con solo verlo.
Esta era de las peores, le sonreí, subí su vestido, mi mano empezó a acariciarla, la descarada cerró los ojos y comenzó a gemir.
-¿Entonces esto es solo una rápida follada y si te vi no me acuerdo? -afirmó-, no te escucho.
-Sí.
-¿Lo has hecho antes?
-Solo con los hombres que me gustan. -seguí acariciándola.
La verdad las mujeres así me daban más asco que ganas de follármelas. La puerta se abrió lentamente, y tres pares de ojos observaron, la descarada ya me tocaba también.
» ¿Quieres que mi boca la endurezca? -puse distancia, con su largo vestido me limpié la mano con mi rostro de asco, ella arrugó su frente-. ¿Pasa algo?
-¿Quieres hacerme una mamada?
Sus ojos brillaron, se arrodilló la muy bandida, espero me perdonen quienes me dieron sermones; Danilo, Maju, César, el padre Castro y todos ellos, pero esta zorrilla saldrá hoy mismo de la vida de un joven que era una gran persona.
» ¿Quieres hacerlo en frente de ellos? -Al girarse gritó.
-¡Julián, me estaba obligando amor a hacerle cosas! -comenzó a tener un ataque de poseída ficticia.
-Las mujeres como tú solo dan asco, -me alejé y estaba roja-. ¿Te quedó claro hermano?
-Págame. -Le dijo Eros a Julián-. Ahora debes ir por Adara. -Julián se puso rojo.
-¿Explíquenme que tiene que ver mi hermana aquí? -sonreí ante la expresión de Guillermo, llegué ante ellos.
-Julián, he estado con tantas mujeres, y las de ese tipo aléjate, son arpías. El día que encuentre a una mujer la cual se valora, tendré algo serio con ella, pero ahora todas se regalan.
-Es mentira.
-Escuché todo, ahora, vete de mi casa. -El dueño le abrió la puerta. Yo me dirigí al baño para lavarme las manos-. Hermanos los invito a tomar un trago.
-Ya los alcanzo. -salieron de la habitación en la que dormiré hoy.