Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Tú serás Mi Dulce Amor Por Siempre
Tú serás Mi Dulce Amor Por Siempre

Tú serás Mi Dulce Amor Por Siempre

Autor: : BM Cornieles
Género: Romance
Han pasado 20 años desde que Celeste lo miró por última vez en el restaurante, volver al pueblo significaba volver a verlo, Jeremy la había dejado por su mejor amiga y ella aun no entendía porque razón lo hizo. ¿Sera que este encuentro con Jeremy tendrá un significado para Celeste? ¿Qué reacción tendrá Jeremy cuando vea a su primer amor nuevamente?

Capítulo 1 1

CELESTE

- ¿Cómo fue que llegue aquí?, digo. - Es mi entrevista en la empresa.

Había dejado mi pueblo hace mucho tiempo atrás, y ahora 20 años después estaba en el porche de su castillo, buscando la llave en un florero para poder entrar por la puerta principal.

Había perdido mi trabajo y volver a mi pueblo "las palmeras" después de tanto tiempo era una oportunidad que la vida le estaba brindando para poder recuperar todo lo que había perdido.

-Oh vamos, ya basta porque piensas tanto -murmuré. Mis dedos sintieron un objeto puntiagudo, - ¡Te encontré! -Saqué la llave y la levante.

Iba a entrar en la casa de mi exnovio y el no vivía en el castillo Parston. La madre de mi exnovio había contratado a mi mamá como enfermera y ama de llaves ya algunos años atrás y desde ese entonces nos había dejado usar una pequeña y humilde casa en la esquina del castillo Parston.

-Quite los restos de tierra de la llave, la inserte en la cerradura y la giré.

-Atravesé la puerta de entrada, noté que las luces del gran castillo estaban apagadas, todo estaba intacto como lo había imaginado.

Luego de cerrar la puerta principal estuve en silencio por unos segundos, me di cuenta que extrañaba a la mamá de Parston, extrañaba su sonrisa y lo cariñosa, que era con mi mamá y conmigo.

-Me merezco y necesito una larga ducha, -dije.

Subí de prisa las escaleras, camine por el pasillo hasta el baño y encendí la luz.

-Ooh - fruncí el ceño rápidamente me di cuenta que algo andaba diferente.

- ¿Qué es eso? ¿Ese ruido?

Escuche un ruido que salía desde el baño. - ¿Agua cayendo?

-Abrí la puerta del baño y entre.

Las luces estaban encendida, gire la vista hacia las puertas de cristal de la ducha, observe en su interior un Hombre, de gran estatura, con buen perfil en su rostro. El agua goteaba sobre su cuerpo y se deslizaba por sus pectorales y sus abdominales bien definidos.

- ¿Oh por Dios qué estoy haciendo? - perdí el control, murmure.

Aleje mi mirada de sus abdominales y me dirigí finalmente hacia su cara, me miro fijamente a través del cristal.

Mi corazón se acelero, entre en pánico, y dejé escapar un chillido de entre mis labios.

Miré sus ojos de color verde. Su cabello estaba húmedo y era de color castaño claro y su piel bronceada, enseguida observe sus labios que ya había besado mucho tiempo atrás.

- ¡No lo puedo creer!, -Era Mi Ex – novio.

-Hola - dijo Jeremy y rápidamente cerro el grifo y el goteo de la grifería rompió el silencio.

-Veo que no has perdido tu encanto querida, tanto tiempo sin verte.

- Ah, sí. -contesto mientras abría la puerta de la ducha y salía de ella, sonriéndome.

Trate de no mirarlo, pero mis mejillas se enrojecieron.

-Tienes un nuevo hábito. ¿Allanamiento de morada?, dijo.

-Pues déjame decirte que tengo una llave... -Quiero decir, sabía dónde estaba la llave, ¡oye! Mi madre vive en esta mansión. No estoy entrando sin autorización.

Jeremy tomó una toalla que colgaba de la barandilla, se la envolvió alrededor de la cintura y luego camino hacia donde estaba. Puso una mano en mi mejilla, y la acaricio suavemente.

-Estoy muy contento de volverte a ver, celeste.

- ¿Qué estás haciendo en este lugar? -le pregunte. - ¿Dónde está Ruth?

Ruth era nuestra mejor amiga, ella había terminado comprometida con él años después de nuestra cita.

-No sabes lo que paso, -dijo.

-No, ¿De qué me estás hablando? -digo.

-Ruth y yo terminamos, celeste, pensé que ella te lo había comentado.

- ¿Terminaron?

-Si -Contesto Jeremy.

-Lo lamento mucho -dije, pero la verdad no era cierto, no lamentaba nada.

-Te ves bien. ¿Te sientes bien?

- ¿Y por qué no habría de estar bien?

-Porque estas en el pueblo, la felicidad nunca ha ido de la mano contigo cuando estás aquí.

- ¿Lo dices por mi?

-Lo digo por la gente en general, volvió a sonreír.

-Habrá una reunión este fin de semana. Es sobre nuestra empresa.

- ¡Que coincidencia! Yo también estoy aquí por dicha reunión.

-Tú. Para la reunión. -dije.

-Aja sí ¿Por qué te sorprendes?

-Porque eres tú celeste - le dije. -Nunca te interesó las empresas que se manejan en este lugar e incluso nunca le distes importancia a este pueblo, ni a esta casa.

-Eso no es verdad, no pongas palabras en mi boca la cual nunca he dicho, ni he pensado. He mantenido contacto con tu mama.

-Como sea. Discúlpame por interrumpir tu ducha. -Me voy -Me di la vuelta, en busca de la salida de la habitación pensando que al día siguiente me iba a dar la ducha que quería.

-No vale, quédate.

-Me siento incomoda -Quizás me hayas confundido con otra persona para hablarme de tal manera. ¿Acaso me estas ordenando que me quede?

-No fue una orden

- ¿Escuché bien?

-Oh, vamos, celeste. Siempre he sido amable, generoso y bondadoso.

-Está bien, me quedare. Gracias

-Hay una toalla allí, estaré al final del pasillo en mi habitación, por necesitas algo en que te pueda ayudar.

-Aja y eso.

Jeremy se inclinó hacia adelante y luego me sujetó en sus brazos, y besó mi mejilla. Mis piernas se volvieron gelatinosas en el momento.

-Te recuerdo, que es bueno, muy bueno verte de nuevo.

-Que tengas una Linda noche -dije.

Apenas podía tragar las palabras, Jeremy salió del baño y cerró la puerta. Mi cuerpo estaba temblando. El había sido mi mejor amigo mucho tiempo atrás, al igual que Ruth.

-Contrólate Celeste, como puede ser posible que te ponga a temblar -murmure.

-Me aseguré de pasar bien el seguro en la puerta del baño.

Se supone que iba a ser un momento para ordenar mis cosas. Para recuperar mi oficina contable que la compañía me había quitado. Saqué todos mis pensamientos negativos y me concentre en tener una buena ducha, que me relajara después de esa impresión que lleve con Jeremy, reconozco que aumento mi temperatura.

Después, me iría de esta mansión y nunca volvería para más nunca volverlo a ver. Jeremy Parston estaba oficialmente fuera de los límites, eso pensaba.

Capítulo 2 2

JEREMY

En un tiempo atrás ella era todo para mí, pero yo había arruinado todo. Así que solo le di la espalda al pasado.

Pero ahora, ella estaba aquí, en mi territorio, no lo podía creer, camine por el extenso césped del castillo de mi mama, ahora es mía, y me dirigí a la casa que había a la izquierda, era la casa de la enfermera y ama de llaves de mi mama, era la madre de Celeste.

- ¡Pero porque sigo pensando en eso!

Celeste estaba ahí, en mi propiedad. Finalmente me acerque a la puerta. Celeste estaba en el patio, llevaba un par de guantes y se estaba inclinando, para apodar las isoras que estaban en patio de su casa.

-Vamos - Hoy te pondré muy hermosas.

Me sonreí un poco. Las curvas de su cuerpo se marcaban, la ropa que tenía puesta abrazaban su silueta, distrajo mi atención. Anoche me la imagine dándole mi amor unas mil veces por minuto. El tono que coloreaba su piel, me había hecho retroceder en el tiempo.

Celeste dio un último movimiento con la tijera y anivelo las Isoras. Se limpió la frente con su guante sucio rayado, empujando hacia atrás algunos mechones rojizos que cubrían la frente de su rostro.

-Aquí estas. -dije.

Celeste grito, pues la había sorprendido.

-Oye oye -dije.

- ¿Qué haces aquí Jeremy? -Celeste se puso de pie y cruzó los brazos.

- ¿Qué haces? -me estas vigilando.

-Si te estoy vigilando -respondí -Desde hace una hora estoy observando tus movimientos.

Sus labios temblaron queriendo sonreír. Era una señal. Recuerda, no tienes que gustarle. Mantente siempre al margen Jeremy. No podía evitarlo la echaba mucho de menos, echaba de menos hablar con ella, sentir su olor, salir con ella, reírme con ella.

-No esperaba verte anoche -dije. -Estoy muy seguro de que tú tampoco esperabas verme.

-Dime Jeremy ¿Que es lo que quieres?

-Vine para hablar contigo.

- ¿Qué podemos hablar nosotros? No tenemos nada de qué hablar Jeremy.

-Pues sí, quiero hablar de todo -le dije. - ¿Acaso no recuerdas que éramos amigos?

-Éramos -dijo, encogiéndose de hombros mirando hacia las isoras que había apodado.

-Estoy ocupada en este momento. Ya sabes, la jardinería.

- ¿Y que es de tu vida? -le pregunté.

- ¿Estas emocionada por la reunión?

-Sí, estoy emocionada. ¿Por qué me preguntas sobre mi vida?

-porqué estoy interesando en ti Celeste, ¿Te parece si vamos a cenar juntos al restaurante que tanto te gusta, esta noche?

- ¡No! -además tu sabes lo que paso en ese lugar hace 20 años.

-Entonces, es hora de que hablemos de lo que paso en ese lugar, cara a cara.

-no, no quiero hablar de eso, no tenemos que hacerlo. -no estaré en este pueblo por tanto tiempo.

- ¿Quieres escuchar una mayor razón para que no salgamos? -pregunto Celeste. Ruth lo odiaría, y aunque no tengamos comunicación, ella sigue siendo mi amiga.

- ¡Esta bien! -En otro momento quizás.

-Nos vemos, celeste.

No podía volver a enamorarme de Celeste. Mi celular sonó.

-Habla Parston -respondí.

-Ya está en la ciudad. -Era Deivis mi personal de seguridad de confianza.

- ¿Estás seguro?

-Si jefe. -Se registro en el hotel Venus hace unos minutos. -dijo Deivis.

-Está bien quiero que no lo pierdas de vista. Toma fotos si lo ves reunirse con otra persona y me lo envías, pero tienes que ser muy discreto.

-okey jefe, te mantendré al tanto de todo lo que pase.

-Gracias Deivis. Buen trabajo.

-Está bien jefe. -luego colgó.

Volví a colocar el teléfono en mi bolsillo. Miré hacia la casa de la madre de Celeste. -por ti. Hare todo lo que esté en mis manos para mantenerte segura, protegida como aun lo has estado. Abrí el seguro del auto, lo encendí y salí de la entrada.

Capítulo 3 3

CELESTE

La cocina era acogedora, y el aroma de la torta quesillo impregnaba la habitación. Ella había horneado torta con chispas de chocolate, mientras yo estaba en el jardín luchando con el pequeño árbol.

- ¡Oh oh! -Mi madre dejo caer los pañuelos otra vez.

- ¿Qué pasa? -le pregunte. Tome el guante de la cocina y abrí el horno, inhalando el aroma de esas deliciosas torta que mi madre solo hacía.

-Jeremy pasó por ahí. ¿ o simplemente alucine?

-Hija, ¿Prestaste atención a lo que te pregunte?

-Esa torta tiene un olor Ummm... Ya provoca comérselas -dije. Cerré el horno y me gire hacia ella. -Eres la mejor pastelera del mundo.

-Gracias mi princesa hermosa. -Pero aun no me respondes la pregunta querida.

- ¿Qué hace Jeremy en las palmeras?

- ¿Madre no tenias que arreglar los floreros de nuestra casa? -le pregunte.

-Buen intento, tienes rato evadiéndome el tema.

Mi mama me saco del camino, me retiro los guantes, se los coloco y se dirigió al horno y saco la torta. -Quise tomar un trozo pero me golpeó la mano en respuesta.

-Huyyyy mamá- dije y me lleve la mano al pecho.

-¿No hay torta y tu sabes porque?

-Están muy deliciosas -contesto mamá - no te daré ninguna hasta que me respondas.

- ¿Qué pregunta? -dije.

- ¿Sabías que Jeremy estaba aquí?

-Sí.

- ¿Cómo sabías?

-Me lo encontré anoche.

-Anoche, ¿Cuándo te duchaste?

-Sí -dije.

- ¿Oh y como fue eso?

-Oh, por el amor de Dios mamá, no es lo que estas pensando. -Se sonríe.

-Fue como nada, dije. El estaba allí, y dijo que podía ducharme, y eso fue todo.

Mamá se sonríe. -Sí, claro eso fue todo -dijo ella.

- ¿Qué? -intente tomar un trozo de torta de nuevo.

-Tienes 35 años, Celeste. Ya no eres pequeña, así que no te daré ni un trozo de mi especialidad, torta-quesillo.

-Mamá yo soy tu princesita querida aun -dije.

-Bien te daré un trozo, solo un trozo pequeño para que pruebes, -Pero no te vas a escapar de mis preguntas.

-Está bien, te contare. Se veía bien. Fue muy confuso, pero luego recordé que tengo que concentrarme en mí y en volver a organizar mi vida.

-Bueno, sé que ya no se llevan bien.

-Sí, eso es lo que pasa cuando un hombre quita tu virginidad y luego se va a escondidas a compartir placeres con tu mejor amiga. -según recuerdo eso fue lo que paso.

-No fue nada de eso, pero aún así es complicado.

-Por lo menos fue sincero contigo después de lo que aconteció.

-Me rompió el corazón mamá y tampoco quiero hablar de este tema. - ¿dime por qué estamos hablando de esto? No le veo ninguna importancia.

-Pues a mí sí me importa Celeste, eres mi hija y todo lo que pase en tu entorno me importa.

-Jeremy es tu amigo. Y estoy tan segura de que ustedes dos pueden resolver esta situación. El no es un mal hombre querida. Los vi crecer juntos.

-Lo sé mamá, pero algunas cosas es mejor dejarlas en el pasado. Por mi bien y por el suyo.

- ¿Por qué? - ¿Por qué vas a irte otra vez? ¿Vas a empezar tu vida de nuevo en Bogotá?

Le puse una cara - no creo que pueda volver a Bogotá después de lo que paso mamá.

-mi madre odiaba a mi ex novio más que yo. -Carlos -pedazo de mierda.

- ¡Mamá!

-Tan creído él. Tan lleno de sí mismo.

- ¿Y acaso Jeremy es un santo?

-Dejame decirte que no es el tipo de hombre que echaría abajo tu empresa por vicios -contestó mamá.

-Aja pero eso es porque nunca tendrá la oportunidad. -tome un trozo de torta.

-Entonces, ¿Que planes tienes para el día de hoy? -pregunto ella.

-por los momentos nada. Sentarme aquí contigo, y disfrutar esta rica torta que has hecho

-Esto es el paraíso.

-Necesito que vayas a la ciudad, y me compres unas cosas que necesito.

-¿Mamá.. Quieres que vaya a la ciudad? - estas tratando de sacarme.

-Sí, murmura. -Ve y tráeme el sustento -dijo, señalando desde la cocina.

-Está bien -Salí de la cocina con la nota de todo lo que necesitábamos, lo metí en el bolso. Saliendo a encontrarme con la luz del sol de la mañana.

Tome el auto, lo encendí y salí del camino de entrada de la casa de mi mamá y tome la ruta larga que conducía hacía la puerta principal de la mansión. 15 minutos después me encontré con Luna.

Ella tenía un negocio de charcuterías, era una mujer muy chismosa, le gustaba indagar la vida de los demás para difundir la información en toda la ciudad.

-Hola Luna.

La saludé con la mano de vuelta, mis tripas se retorcieron.

- ¡Ahí estás! -Luna respiro y llevó las manos a su pecho. - me preguntaba cuando vendrías a verme. Ya han pasado muchos años, siglos. -Se acercó al mostrador y me abrazo.

-Oh querida, como has crecido.

-Luna me fui cuando tenía 15 años.

-lo sé querida, pero aún así, has crecido. Has madurado, a eso me refiero.

-Me agarró de la parte superior de los brazos y me sostuvo. -Dios mío, eres una joven encantadora. Tan adorable.

-Sonreí - ¿Cómo has estado?

-He estado bien. -Se froto el pecho y camino hacia el asiento que estaba en el mostrador.

El timbre de la puerta sonó y entró un cliente. Gire la cabeza, y me estremecí tan fuerte.

-Carlos.

- ¿Carlos estaba aquí?

Su cabello rubio estaba liso tirado hacía los lados, y sus ojos azules intenso me miraban fijamente.

-Oh, hola ¿En qué puedo ayudarle?

Carlos no dijo ninguna palabra. Me miró fijamente -Hola Celeste.

-Casi nunca hay gente del extranjero en mi tienda. ¿Desea algo?

- ¿Que estás haciendo aquí? ¿No lo puedo creer me has seguido?

- ¿Me seguiste?

Los ojos de Luna se abrieron de par en par.

-Ya he estado aquí antes Celeste -contesto Carlos, en ese tono de sermón que despreciaba.

- ¿Qué es lo que quieres? Le pregunte.

-Tenemos que hablar de lo que pasó en Bogotá

-Dejaste muy clara tu posición Carlos, tú mismo creaste tu fama. Y ya sabes lo que dicen, crea tu fama... -acuéstate a dormir.

Luna jadeó.

-Sólo vete -le dije. -no te quiero aquí. Este no es tu pueblo, y tampoco es tu lugar.

-No entiendes lo que paso Celeste, te necesito en mi vida, tu eres mi roca.

-Tu Bastón, querrás decir -dije y levante la mano. -lo siento, pero ya lo que paso, lo dejare atrás, y además no me interesa ser tu bastón. Eso no es lo que soy.

-Joven, -dijo Luna.

-Ya has oído a la dama. Quiere que la dejes en paz. Le sugiero que se vaya antes de que llame a la policía.

-No, luna, está bien. Ya me estaba yendo.

- ¡Celeste, espera! -los pasos de Carlos golpearon el concreto detrás de mi.

-Espera Celeste por favor. -Tenemos que hablar de esto. Y de forma correcta nunca me distes una oportunidad para explicarte.

-Que nunca te di una oportunidad, -dije sarcásticamente -Te di más de 80 oportunidades para que me dieras una explicación -Ahora sales con este drama

-No es un drama, quiero explicarte. -su mano se apretó contra mi brazo. - ven conmigo.

- ¡No! Suéltame

-Estas siendo cachorra Celeste. Solo tomara un segundo. El agarre de Carlos se hizo más fuerte y me arrastró hacia atrás un par de pasos. Busqué ayuda en la calle, pero estaba vacía.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022