Ur
La población de Ur se encuentra asentada en el fértil territorio sumerio, ubicado estratégicamente en la orilla del río Buranun, en su desembocadura al mar pérsico; sobre una vasta llanura rodeada de montañas, las cuales convierten al lugar en una zona casi inexpugnable por estos territorios. Su principal y único acceso es su imponente puerto sobre el río Buranun, que constituye la principal entrada y salida a la población. El territorio sumerio es una zona rica y apta para la incipiente ganadería, y la aún rudimentaria agricultura de su población. Los habitantes de Sumer son gente amable y pacífica, pero han demostrado que saben defenderse con ferocidad y valentía ante algún invasor; cosa que últimamente había estado ocurriendo. Pero hoy es un día tranquilo en el puerto.
Almea se encuentra esperando la orden de su padre para ir al mercado e intercambiar por víveres lo que han cazado. Su progenitor y ella salían muy de madrugada, casi a diario, para revisar las diversas trampas colocadas el día anterior; puesto que la caza es su principal medio de subsistencia. Esta vez han tenido suerte, atraparon tres grandes liebres, las cuales, luego de limpiarlas y despellejarlas; esperan intercambiar dos de ellas en el rudimentario mercado del puerto, por otros alimentos necesarios para su sostenimiento.
Su anciano padre es un hombre muy conocido en la aldea, apreciado y respetado en el pueblo; porque durante su juventud fue un gran guerrero defensor del puerto. Hace pocos años que había quedado viudo; para ese entonces, una rara enfermedad acabó con la vida de su esposa. Desde aquel día no le interesó más rehacer su vida. Toda su atención e interés está dedicada al cuidado y protección de su preciosa hija.
La joven Almea, a sus escasos quince años, ya denota una belleza única; la cual no pasa desapercibida por donde va. Posee unos bellos ojos color miel que deslumbran, un pelo castaño claro, largo y rizado; un hermoso rostro que le da una belleza de niña dulce en un cuerpo ya espléndido para su edad. "Atributos" que todo hombre no pasa desapercibido y que la han convertido en una de las doncellas más pretendidas del pueblo. Pero, al parecer, a la joven no le interesa nadie o, al menos, eso da a entender hasta ahora.
-Niña, ¿ya limpiaste las liebres? -pregunta con su acostumbrado mal ánimo su anciano progenitor.
-Sí, padre, ya está todo preparado, también tengo listos los forros con miel para la venta.
-Pues llévalo todo, y espero un buen intercambio. No vaya a ser que te encuentres nuevamente con aquel mercader avaro de la anterior vez.
-No, padre, confía en mí. Pasaré por su tienda sin detenerme, espero que sea él quien me proponga el intercambio, y si no es buena su propuesta no la aceptaré. Además, ahora no iré sola; vendrá conmigo Alfenón.
El padre, al oír ese nombre, frunce el entrecejo.
-Veo que muy seguido te haces acompañar por ese joven. No me gusta eso, creo que ya es hora de poner fin a esas continuas salidas con ese muchacho. De lo contrario, tendré que ser yo quien hable con él, es un muchacho de muy mala fama.
El padre de la muchacha se encuentra celoso de sus continuas salidas, sobre todo, de la preferencial amistad de su hija para con el muchacho. En realidad, el anciano, como todos en el pueblo, siente cierta admiración y aprecio por el joven. Pero, ahora que percibe que este está metiéndose poco a poco en sus vidas, causando cierta influencia en su mayor "tesoro", lo hace ponerse en alerta ante la evidente "especial amistad" entre los dos jóvenes.
-Tranquilo, padre, él es muy respetuoso conmigo. Además, sé cuidarme sola. Si alguna vez intentara algo raro conmigo, sabes cómo le saldría el atrevimiento -divertida le responde mostrándole el puño, tratando de calmar los celos de su progenitor.
Luego sale presurosa a cumplir lo encomendado. Lleva puesto su mejor vestido, el cual denota su hermosa y curvilínea figura. Sale deprisa, esperando encontrarse con su amigo Alfenón. Este es un joven alto y muy apuesto, que roba las miradas de las jóvenes del puerto. Con apenas diecisiete años es ya muy popular, pues goza de cierta fama, la cual le ha hecho ganar respeto y admiración a pesar de su juventud.
En su niñez había quedado huérfano al perder a sus padres en una invasión de los acadios al puerto, por lo que tuvo una infancia muy difícil y dura, pues desde pequeño se vio obligado a defenderse y a valerse por sí mismo. Esta difícil vida que soportó desde tan corta edad, le atribuyó inicialmente cierta fama de bribón y estafador. Pero, al ir creciendo y madurando, esas malas facultades las fue cambiando por actitudes más nobles, forjándole una fuerte seguridad en sí mismo; un carácter imponente, pero a la vez bondadoso con los más débiles y necesitados. Ya que, en su niñez, había sufrido en carne propia el abuso y atropello del más fuerte.
Todas estas cualidades ahora le son de mucho valor, sumadas a sus habilidades superiores a los jóvenes de su edad; sobre todo en astucia y combate. Desde muy joven se había enrolado al ejército, donde había demostrado en muchas ocasiones su intrepidez y valentía en la defensa del puerto de Ur.
-Pensé que no vendrías hoy -le dice el joven que lleva rato esperándola.
-Sí..., yo llegué a pensar lo mismo. Mi padre no decidía aún mi salida. Ah..., también me ha encomendado que me cuide de ti, dice que eres una mala influencia para mí -manifiesta con una sonrisa cómplice y su habitual buen humor hacia él.
-¿Eso te ha dicho de mí?, ¿tan mal visto soy para él?, ¿es posible que tantos años de conocernos no sé haya dado cuenta de que de los dos el más inocente soy yo? ¿Qué ocurre? Antes no decía nada y ahora... ¿a qué se debe su desconfianza? Su niña ya creció. ¿Teme que me robe y viole a su hermosa hija? -pregunta bromeando el joven, con una amplia sonrisa en su rostro.
-Eres un tonto y embustero, mi padre tiene mucha razón sobre ti - responde sonriendo la joven, dando por terminado el tema.
Llevan ya años de amistad desde que eran pequeños. Luego, al ir creciendo y llegar a la adolescencia, fue naciendo entre ellos una atracción, mucho más allá de la simple amistad. Pero ambos aún no lo demuestran, simplemente fingen una simpatía desinteresada; quizás por temor a la reacción opuesta del amigo de tantos años. Lo cierto es que forman la mejor pareja del pueblo donde han vivido siempre. Muchos, al verlos siempre juntos, presumen que ya ha "sucedido algo" en esa pareja. Sin embargo, entre ellos solo existe hasta hoy una sana e inocente atracción del uno hacia el otro o... ¿quizás amor? Con el tiempo lo descubrirían.
-Vamos, tenemos bastante tiempo y venderemos todo. Conozco a la persona que nos pagará lo justo. Luego podemos ir un rato a la playa si te parece.
El joven no disimula la felicidad que siente al estar al lado de Almea; pues es más evidente en sus emociones. En cambio, ella esconde muy bien sus sentimientos hacia él; aunque hace tiempo que le mira de una manera, más allá de la simple amistad. Por lo que, sin más, acepta complacida. Al llegar al mercado se internan entre el gentío lleno de mercaderes. El joven, cargando las liebres, la toma de la mano. Ella, gustosa y sin ninguna intención de oponerse, se deja guiar. Se dirigen hasta un puesto de hortalizas y cereales que conoce muy bien. Se aproximan hasta el puesto elegido y extraen del saco las despellejadas liebres para que el mercader las examine. El comerciante toma las presas, las revisa detenidamente, luego complacido en su interior. Aunque, demostrando menos interés del que realmente tiene, exclama.
-Son muy pequeñas -dice moviendo la cabeza negativamente-. Este es un pago más que suficiente por ellas; aunque creo que estoy siendo demasiado generoso en mi paga.
Alcanzándoles un saco con legumbres y algunas hortalizas. El apuesto Alfenón, al ver propuesta del mercader, coge otro saco con cereales y lo introduce dentro del primero.
-Ahora sí es un pago más justo. ¿Estás de acuerdo? -le pregunta seguro y altivo, expresando una débil sonrisa, cuestionando la inicial oferta del vendedor.
El mercader mira detenidamente al joven y accede con una mueca de aprobación.
-Está bien, llévate ambos sacos. Pero márchense antes de que los demás clientes se enteren de lo dadivoso que soy y me echen a perder el negocio -les reprende a ambos jóvenes.
El comerciante, como casi todos en Sumer, no se atreve a objetarle al joven, ya que este es muy conocido y bastante respetado en todo el pueblo. Su lealtad, coraje y valor en el ejército; lo han convertido en una de las personas de mayor confianza y amado por el Rey. Incluso en las esferas afines al reino, algunos lo proyectan como candidato a ser en un futuro un gran general o, quién sabe, quizás... ¡Soberano de Sumer! Pero todo esto para Alfenón no tiene la menor importancia cuando se encuentra al lado de ella. Luego de logrado el objetivo del buen intercambio, deciden pasar la tarde solos en un lugar tranquilo.
-Vamos a la playa, a nuestro escondite. Miremos juntos el atardecer, tengo mucho que contarte; ¡vamos, anímate! Prometo llevarte temprano a casa, antes que tu desconfiado padre salga a buscarte.
-Está bien, pero regresaremos temprano, antes de que anochezca. Sabes cómo se pone mi padre si me demoro.
Ella accede sin pensarlo dos veces, luego inventaría algo para justificar su tardanza. Al llegar a la solitaria, hermosa y apacible playa, se recuestan para ponerse cómodos.
-¿Es cierto que en aquella incursión que ustedes hicieron al norte del río Buranun, encontraron un lugar custodiado por gigantes? Me aterra el solo pensar que algo así pudiese existir, y que estás arriesgando tu vida en esos
- ¡Ja, ja, ja...! Gran parte de lo que la gente de este pueblo relata es inventado, en parte para engrandecer nuestras hazañas. Mucha de la fama que nos han dado, se la debemos a las personas acostumbradas a exagerar los reales acontecimientos.
-Entonces, ¿todo eso que cuentan es mentira? -pregunta nuevamente con inquietud, deseosa de conocer y saber de labios del joven, la realidad de las cosas.
-Quizás no del todo, pues allá existe algo que me inquietó bastante, algo que me dejó con deseos de conocer más de aquel lugar. Quizás fue lo que ocurrió al desembarcar y salir del río, cuando perseguíamos a los acadios por la playa. Estos, en su huida, llegaron a un lugar muy raro para nosotros: el sitio estaba muy bien custodiado; tenía una especie de zanja o fosa muy profunda que rodeaba toda el área y era muy grande. Más allá, existen unas grandes murallas que protegen y esconden aún no sabemos qué. Los acadios lograron cruzar la gran fosa. Nosotros llegamos hasta la orilla, pero al ver lo que les sucedió nos detuvimos sin atrevernos a cruzar para seguirlos.
Almea se acomoda con total interés en seguir escuchando el relato del joven guerrero.
-Fue algo increíble lo que les sucedió, todos rebotaron en una barrera invisible; quedaron aturdidos sin comprender qué pasaba. Luego aparecieron unos soldados, hombres y mujeres guardianes del lugar; todos con un tipo de armadura que no habíamos visto jamás. Tanto las mujeres como los hombres eran guerreros muy bien armados. Estos raros soldados, con una fuerza sorprendente, golpearon sus espadas contra unas grandes rocas de una manera tan brutal, con tal fuerza que despedazaron las piedras. Provocaron un ruido que nos aterrorizó, incluso a nosotros que nos encontrábamos en la otra orilla.
La joven abre más sus bellos ojos, fascinada y sobrecogida por el sorprendente relato de Alfenón, mientras este continúa su narración de lo ocurrido.
-El líder de estos soldados, sin tener idea de quién era el jefe de nuestra cuadrilla, se dirigió directamente a mí y me ordenó que dejara pasar de regreso a los acadios sin enfrentarlos. Caso contrario, aniquilarían a ambos bandos. Por lo que les dimos paso. No había porque arriesgar a mis soldados, y menos ante semejantes guerreros y con tal armamento.
El joven continúa su relato sin ninguna interrupción de parte de la joven, ya que esta se encuentra muy asombrada e interesada en seguir escuchándolo.
-Después que el enemigo se hubo marchado, el líder de estos guardianes de aquel extraño lugar se me acercó directamente y me habló de una manera dominante, aunque cordial. Me dejó en claro que ese lugar no es para nosotros y que no volviésemos nunca más por allí. Nos permitió marcharnos; pero antes nos dio una fuerte advertencia. Nos dijo que la próxima incursión que hiciéramos por esa zona; sería castigada con la muerte. Realmente algo me impresionó de ese guerrero y sus soldados; es inexplicable. Hay algo extraño que atemoriza y a la vez atrae a conocer más. La verdad, no sé cómo definirlo.
Esa es toda la verdad, lo demás que se comente solo es fantasía o exageraciones nada más -concluye el joven, dejándola muy impresionada.
Lo que no quiso explicarle, quizás por temor a parecer exagerado, fantasioso o cobarde; fue lo que todos ellos notaron. El gran porte de estos seres. Todos eran altos, quizás un poco más de dos metros los hombres; las mujeres guerreras también, aunque un poco menos de estatura. Además, demostraron una sobrehumana fuerza disuasiva hacia ellos. Todos poseían una espléndida vestimenta. Sus armas: espadas, hachas y lanzas, parecían hechas de algún metal superior; el cual relucía con una dureza y resistencia, que fueron capaces de partir grandes rocas sin sufrir daño alguno. Estas armas fueron manejadas con total soltura, como si no pesaran nada para ellos.
En la playa, pasaron gran parte de la tarde conversando de sus inquietudes y sueños. Sintiendo el uno por el otro la atracción cada vez más fuerte entre ellos. Quizás ambos presienten que el paso siguiente es inevitable y, pronto, uno de los dos lo dará y el otro lo aceptará con gusto y sin dudarlo. En tal caso, como "generalmente" ocurre en el inicio de una relación, ella esperará que sea él quien dé la iniciativa. Sin embargo, al parecer, "no será hoy".
-¡Se ha hecho tarde! Debo regresar a casa, pues mi padre debe estar furioso por mi tardanza. Vamos, acompáñame; aunque solamente hasta cerca de mi casa. Porque si me ve regresar contigo, es probable que se enoje aún más, ¡vamos!
-Está bien, como tú digas, ya tendré la oportunidad de demostrarle a tu padre que no soy tan mala persona como cree -responde el joven, divertido por los celos y la preocupación de padre del anciano.
Lugar mágico
El lugar al que había hecho mención el joven soldado es realmente indescifrable e increíble. Está encerrado por una amplia muralla, lo cual hace que su interior sea totalmente desconocido para los pobladores cercanos de la zona; ya sean acadios o sumerios. Es un lugar que los intriga y a la vez les inspira temor. Es representado como un lugar mágico, maléfico y prohibido; debido a que no se sabe nada de lo que existe en el interior de esas grandes murallas.
Los guardianes que constantemente patrullan el área están encargados de la custodia del paraíso y de evitar la entrada del hombre en él. Estos imponentes custodios han inspirado temor a cuantas personas se han atrevido a acercarse por la zona; tal como había tenido Alfenón la oportunidad de observar. Todos ellos poseen un extraordinario porte y belleza física, además de ser grandes guerreros dotados de poderes y conocimientos muy superiores a cualquier hombre. Estos seres de naturaleza sobrehumana habitan dentro de las murallas.
Estos últimos días en el interior del jardín se siente mucha inquietud. En el semblante del ser de luz se nota una gran preocupación, la cual es más que comprensible por los legionarios agrupados junto a él; ya que también sienten el mismo nerviosismo. ¡Zeum!, el líder celeste encargado de la custodia del antiguo e inicial lugar llamado "Edén", es el que sobresale tanto en estatura y poder, entre todos sus legionarios.
Junto con sus compañeros tiene conocimiento de que seres semejantes a ellos, se han rebelado contra el Supremo y por ello han sido expulsados del reino. Estos poderosos seres pronto llegarán a atacarlos, ya que su intención es apoderarse del hermoso paraíso resguardado por Zeum y sus legiones. Gera, la lugarteniente segunda al mando, es una guerrera de extraordinaria belleza: una fémina muy alta y espléndida; su pelo rubio como el sol, largo y siempre amarrado; y unos bellos ojos verdes que resaltan en su penetrante e intimidante mirada. Por si fuera poco, dotada de una increíble habilidad para el combate, con un poder y fuerza como solo ellos poseen. La esbelta guerrera se acerca a su líder y le expresa su preocupación:
-Sabes que estamos contigo en esto. Ellos son más en números, por eso debemos estar preparados. Esta vez no defenderemos el paraíso contra humanos, cosa sencilla para nosotros ya que no pueden hacernos daño; puesto que para ellos somos inmortales. En cambio, ahora nos enfrentaremos a seres semejantes a nosotros, con nuestros mismos poderes; tanto nosotros como ellos, sí podemos destruirnos y aniquilarnos. Sin embargo, poseemos la ventaja de conocer el lugar. En cambio ellos ya perdieron la ventaja inicial de la sorpresa, pues sabemos que vienen y los estaremos esperando como no se imaginan. No obstante, espero que el Supremo nos envíe refuerzos para poder cumplir su mandato -manifiesta tratando de calmarlo.
Al escuchar esta expectativa de la joven guerrera, Zeum le responde:
-Lo que me preocupa es que estaremos solos en esta misión; porque el Supremo no enviará a nadie más en nuestra ayuda. Eso me dio a entender nuestro líder cuando le pregunté al hijo del Supremo: ¿Por qué no se habían tomado medidas drásticas contra la rebelión? A lo cual él me respondió: «No se hizo nada porque el Supremo crea, no destruye; también, porque los soldados que aún le siguen esta vez lo harían por temor y no por voluntad propia». Así que a nosotros los fieles a él, solo nos queda luchar para evitar que estos rebeldes al trono se apoderen de este mágico y hermoso lugar y lo destruyan -afirma con amargura en su rostro.
Lo cierto es que teme fracasar en su defensa del Edén; puesto que su tropa está compuesta solamente por aproximadamente doscientos legionarios. Y viene a luchar contra ellos, un ejército mucho más numeroso. Ambos creen saber lo que se les viene; sin embargo, no tienen idea de la atroz lucha que les espera. El lugar resguardado por estos defensores es una zona de increíble belleza. Diseñada por el Supremo y su hijo para una vida plena, llena de felicidad para los humanos; los cuales en un tiempo lejano fueron expulsados de allí, por transgredir las órdenes dictadas por el Creador. Por consiguiente, estos seres de luz fueron enviados a este paraíso para evitar la vuelta del hombre y así cumplir las órdenes del Supremo Creador. Más alejados, en la arena de entrenamientos, Tisea, la capitana encargada de las estrategias de guerra, se dispone a realizar con el grupo tres los primeros entrenamientos de combate.
-Ahora nos enfrentaremos a un enemigo con los mismos poderes que nosotros. De manera que no tenemos ventaja. De ahora en adelante, nosotros crearemos la ventaja... ¡y eso empieza hoy! Tengan en mente que cualquier error en el campo de batalla puede resultar la muerte -exclama con su acostumbrada arrogancia y voz autoritaria.
Es una capitana dotada de cualidades extraordinarias como grandes conocimientos de estrategia de guerra, poderes e inteligencia, casi similares al líder; por si fuera poco, una gran belleza; como solo estos seres poseen. Es una aliada de mucha confianza para Zeum, el cual se siente muy complacido de tenerla en sus filas, al igual que a Gera y Ageum. Los cuatro líderes de la defensa: Tisea, Gera, Ageum y el propio Zeum, esa noche se reúnen para definir el plan estratégico de defensa.
-Debido a su mayoría numérica, es muy probable que nos traten de dividir en varios frentes y preparen un grueso de su ejército destinado a penetrar por algún área específica. Por ello, he ordenado construir torres de vigilancia en los cuatro frentes; las cuales tendrán pasadizos entre ellas donde colocaremos a nuestros mejores arqueros. También se construirán poderosas catapultas, con las cuales esperamos diezmarlos antes de la batalla cuerpo a cuerpo -les manifiesta Gera.
Los cuatro líderes observan los planos, tanto de las edificaciones a construir, como el diseño de las poderosas armas, para lanzar grandes rocas contra el enemigo. En realidad, nadie mejor que Gera para diseñar el plan de defensa del lugar. Dicho todo y definidos los planes para la defensa, se retiran a descansar. Al día siguiente se conforman grupos según las habilidades de cada uno y se empiezan las obras defensivas.
Unos levantan las torres de vigilancia, otros construyen los pasillos entre estas y otros fabrican grandes y poderosas catapultas, mientras el último grupo, el más numeroso, está encargado de proveer los materiales y la logística en general para que las obras no se retrasen y se realicen según lo planeado en tiempo y forma. Todas estas obras están comandadas y dirigidas por Gera luego de los arduos trabajos, al ver ya casi concluida sus fortificaciones defensivas. Zeum observa con aprobación y satisfacción los trabajos realizados, por lo que reúne a sus capitanes.
-Es probable que nuestros principales enemigos: Hydes, Cromos y Nehtur, no se encuentren en la tropa de choque. Es probable que se presenten camuflados entre otros soldados. Nuestro objetivo principal deberá ser: buscar y eliminar a estos líderes; cosa que aún no sé cómo podríamos si están camuflados en otros guerreros -expone el líder mirando a los presentes, como buscando alguna sugerencia.
-La misión de desenmascararlos me la dejas a mí, sabes que nadie se me esconde; sin embargo, "la privilegiada tarea de eliminarlos" te la cederé a ti -le responde con cierta ironía y humor el eficiente y leal Hermys dando un paso adelante.
Zeum, sonriéndole, aprueba la estrategia; ya que conoce muy bien las cualidades únicas de Hermys, por lo que confía ciegamente en él. Todos son conscientes del poder y fuerza del enemigo a enfrentar; no obstante, están dispuestos a luchar con todo, dar su vida si es necesario por defender el Edén.
Hydes y sus legiones
¡Tal como esperan y temen los custodios del Edén!, en un lugar más al norte del jardín, en las cuencas altas del caudaloso río Buranun; ¡Algo extraño y sorprendente se encuentra sucediendo! Unos extraños e imponentes seres, misteriosamente empiezan a aparecer uno por uno, como caídos del cielo. La llegada o aparición de cada uno de estos seres está precedida por un ensordecedor estruendo, una especie de trueno; tras el cual, al disiparse una especie de humo, se materializa la regia y magnífica figura de cada ser celeste que surge. Las impresionantes apariciones culminan al cabo de varios minutos, dando forma a un poderoso ejército al estar todos materializados y presentes. Si bien, todo es desconocido y nuevo para estos recién llegados. No con temor, aunque si con extrañeza y curiosidad, empiezan a observar detenidamente toda el área.
Lo cierto es que, aunque sin expresarlo abiertamente, todos se encuentran sorprendidos, muy impresionados al observar por primera vez la gran creación como es "la Tierra"; obra magnífica del Supremo.
Es un ejército numeroso en comparación con los guardianes del Edén; está conformado por casi un millar de legionarios. Todos poseen poderes sobrehumanos y están dispuestos a lograr su objetivo a costa de lo que sea. Se reúnen en torno a su líder esperando instrucciones.
Están comandados por el poderoso Hydes, para el cual es esencial y crucial la toma del Edén; ya que así piensa demostrar que es más poderoso que el Supremo. Y de esa forma lograr que los seres de luz, aún fieles al reino, se unan a su rebelión para así poder destronar al Supremo, para coronarse él. "Ese es su objetivo final". Hydes ordena a un grupo explorar la zona, a otros a armar el campamento, mientras el resto monta guardia.
-Ahora que por fin estamos aquí, debemos prepararnos para cumplir nuestra meta, lo primero será reunirnos con los capitanes para que juntos, elaboremos el plan de ataque y toma del edén -le expresa a uno de sus lugartenientes llamado Nehtur.
Está al tanto que al frente se encuentra Zeum, a quien tendrá que vencer. Un líder dotado de extraordinarios poderes y conocimientos en artes de guerra similares a los de él. Además, este tiene a su lado tres caudillos muy poderosos en su ejército de defensa, a los cuales deberá darle la máxima atención para lograr su objetivo, luego de los trabajos necesarios para establecerse en la zona. Por la noche se reúnen todos los comandantes con su líder Hydes. Cromos y Nehtur son sus dos leales comandantes; entre los tres comandan todo el ejército rebelde. Todos se encuentran con mucha confianza en lograr sus propósitos.
-Nunca antes nuestro objetivo por el cual estamos aquí había estado tan cerca; por consiguiente, debemos dar un ataque, el cual deberá estar destinado sobre todo a eliminar a los líderes de la defensa, esa debe ser nuestra principal meta. De manera que el resto no tendrá más remedio que unirse a nuestra causa -afirma Cromos, convencido de conseguir sus propósitos.
-Es posible eliminar a sus líderes obteniendo la menor cantidad de bajas en ambos bandos; me refiero a matar a Zeum, Gera, Tisea y Ageum. Si lo logramos, tendremos la capacidad disuasiva para obtener la rebelión total en el reino; porque los que aún queden con vida, ya sea por temor o ambición, se unirán a nosotros -Nehtur, con más visión y cautela, expone el estratégico plan.
-¿Qué estrategia tienen o sugieren para este cometido? -les pregunta Hydes luego de haberlos escuchado con bastante interés.
-Lo primero y antes de decidir alguna estrategia de ataque, debemos saber cómo está ubicado el enemigo, conocer sus defensas y también sus debilidades; es decir, sus virtudes y defectos. Para que, de esa manera, podamos tomar las decisiones adecuadas. Para ello debemos enviar, si es posible hoy mismo, a un par de buenos vigías a espiar las fortificaciones de esos guardianes. Luego, con los datos que nos proporcionen, definiremos nuestro plan de ataque. Conociendo de antemano qué tanto se podrán defender de nosotros; además, sabremos las zonas más débiles para atacarlos. Espero que aceptes esta incursión de reconocimiento -propone el general Cromos.
El líder rebelde accede convencido ya que el plan es muy bueno. Sin esos cuatro oponentes el resto no podrá hacerles frente. Además, la idea no es descabellada; pues, superan casi cinco a uno a los guardianes del lugar.
-Lo que sugieres es lo más sensato y prudente, debemos enviar a los soldados indicados para dicha tarea ¿Tienes en mente a quiénes enviar? -pregunta Hydes.
-Precisamente ya tengo pensado quiénes son los mejores para este cometido -responde el general con total seguridad.
-Entonces, ¿qué estamos esperando? Deben partir esta misma noche; no tenemos tiempo que perder -ordena el líder rebelde, con imponente impaciencia.
Dicho esto, Nehtur llama a uno de sus guardias personales, el cual acude de inmediato.
-Tráeme a Ventos y Cilas ¡de inmediato!
Al cabo de unos instantes regresa con los dos legionarios requeridos, los cuales, firmes y prestos, esperan las instrucciones de su comandante.
-Ustedes son los encargados de cumplir una misión muy importante para nuestra lucha. Se les está confiando esta misión, porque sabemos de su capacidad y confiamos en sus habilidades, ya que han demostrado ser los mejores rastreadores y vigías que tenemos. Esta misma noche partirán a espiar las fortificaciones del enemigo; espero que no me hagan quedar mal y regresen con todos los detalles que estamos esperando.
Los dos soldados vigías aceptan la misión sin contradicciones y parten por la noche a espiar las murallas del jardín. Al cabo de unas horas llegan a las proximidades del jardín; con mucho sigilo y cautela logran acercarse bastante a los muros. Escondidos entre unos matorrales y camuflados por la obscuridad de la noche, observan las grandes murallas defensivas construidas por los guardianes del Edén, así como las profundas zanjas que rodean toda el área que han sido cavadas. Manteniendo la extrema cautela, se trasladan hacia otro lugar para espiar con mayores detalles las fortificaciones. Una vez que han comprobado y averiguado todo lo que desean saber, deciden marcharse con el mismo sigilo y silencio con el que llegaron.
Al siguiente día, ambos regresan con los detalles de las fortificaciones defensivas construidas por los custodios. Explican a sus capitanes cada detalle observado de las defensas enemigas. Los generales, al escucharlos, comprenden que a pesar de su abrumadora mayoría numérica, no será tarea fácil penetrar las defensas; pero tienen a uno de los más hábiles en estrategias de guerra, el cual siempre encuentra una solución.
-¡Así que han cavado fosas y edificado murallas desde las cuales se podrían defender muy bien y nos podrían atacar con bastante ventaja, diezmando nuestras fuerzas! En tal caso, habrá que equiparar nuestros ataques a sus defensas; para lo cual debemos hacer lo mismo que ellos, es decir; construir grandes catapultas para ubicarlas en nuestro lado de la fosa, las cuales deberán ser capaces de lanzar grandes rocas que puedan llegar a destruir sus murallas. Luego del ataque con las catapultas debemos formar pequeñas tropas de soldados muy bien entrenados para esta acción. Se atacará en varios grupos sus áreas de defensa para buscar la desatención en sus filas y así poder atacarlos con el grueso de nuestro ejército, por un frente a definir. Son minoría, por lo tanto, eso hay que aprovecharlo al máximo. Nuestros principales objetivos deben ser sus líderes, los cuales serán atacados por nuestros mejores soldados. Por lo cual he elegido a los guerreros apropiados para ello; estos han sido muy bien entrenados, saben lo que es luchar en coordinación con el compañero, contra rivales más poderosos y han demostrado bastante capacidad para lograr el objetivo -les expone el sagaz Cromos.
-¿Y no crees que ellos también pueden tener esa misma estrategia, ponerte a ti, a Nehtur o a mí como principales objetivos? -pregunta cuestionando el líder rebelde.
-Sabía que lo preguntarías y tienes razón. Pues es más que probable que intenten eso, por lo que he previsto tal situación. No te olvides que los superamos cinco a uno. Tenemos soldados como para disponer de una segunda línea de batalla, en la cual estaremos tú, Nehtur y yo con otra apariencia. Podemos tomar a tres de nuestros soldados de la primera línea de ataque y darles nuestras figuras. De manera que nuestros legionarios nos vean comandando en el frente de batalla; así lucharán con más ánimos. Esta es una de las grandes ventajas que tenemos. Zeum no será capaz de sacrificar a sus soldados para realizar tal acción; porque tiene códigos qué cumplir, reglas que para nosotros ya no existen -expone Cromos, confiado en la aprobación de su líder.
El maquiavélico plan es muy bueno, ya que no se arriesgan para nada. Además, podrían eliminar a todos o, en el peor de los casos, a algunos de los líderes de la defensa; o dejarlos diezmados y debilitados para poder soportar un segundo y definitivo ataque. Toda esta estrategia para una desbastadora lucha se planifica en ambos bandos; sin la menor toma en consideración hacia el ser humano, ya que es considerado un ser inferior, de escaso poder e importancia para ser tomado en cuenta.