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UN AMOR EN TIEMPOS OSCUROS

UN AMOR EN TIEMPOS OSCUROS

Autor: : Jarrisson Galeano
Género: Fantasía
En un pueblo que está ubicado al lado de un bosque donde habitan criaturas sobrenaturales quienes ya están cansadas de que los humanos acaben con su habitad hacen un pacto con seres de las tinieblas para acabar con ellos, siendo Luisa una joven con un poder oculto la clave para lograr su cometido, esto provoca que su enamorado Luis se tenga que convertir en un guerrero de una liga secreta de justicieros llamados los guardianes de la luz, para protegerla y salvar a la humanidad, pero el destino coloca a un tercer hombre que también se la juega por conquistar su amor y vencer a los enemigos ¿Podrán los Guardianes de la Luz proteger a Luisa y salvar al mundo de la amenaza sobrenatural? Descúbrelo en esta emocionante historia llena de acción, magia y romance.

Capítulo 1 OLEAJES SECOS

-Eran tiempos antiguos y oscuros, en el amanecer del mundo donde nada era como lo es ahora y otra clase de seres poblaban nuestros bosques.

-pero mi señor, ¿qué tan viejo puede llegar a ser?, si no hubo algún observador.

-tal vez es cierto, sin embargo, a veces el conocimiento queda plasmado en el paisaje o hasta en el propio viento.

-otro problema es que las civilizaciones pasadas no tuvieron buenas formas de conservar el conocimiento como las tenemos ahora.

-el problema es que siempre nos creemos el centro del universo, tal vez ha habido pueblos más avanzados y nuestros científicos los han copiado, por eso no dicen inventar sino descubrir, así como nuestra civilización que está basada en el petróleo puede colapsar cuando este falte, algún mega-pueblo se pudo haber borrado de la faz de la existencia al agotar sus recursos dejando solo tierra árida como vestigios.

-sigo sin entenderte, viejo Richard, ¿eso que tiene que ver con que mi amada se fue con un mafioso?, y que está embarazada, tal vez de mí.

-entiendo tu malestar, mi querido Mike, no quiero que pienses que me estoy burlando de ti, lo que pasa es que no lo quiero molestar, pero es que esta historia que llego a mis oídos como unos golpeteos rítmicos, tiene que ver algo con la tuya y te puede ser de ayuda.

-pues bien, te propongo un trato, tú la cuentas, mientras yo desocupo estas botellas de trago, en mi panza, a ver si primero se acaban estas o tus palabras.

-¡trato echo!, solo que yo también te ayudaré a desocupar estas mendigas, ¡salud!

-¡todo por ella!, ¡por la más bella!, ¡todo por la botella!, ¡todo por lo mejor!, ¡todo por el amor!

-la historia se centra en un pequeño pueblo donde las viejas costumbres estaban tan arraigadas que ya eran incuestionables, precisamente por ello los dos protagonistas de esta historia la tuvieron difícil, aunque su amor era un palpitante huracán que parecía estar ensimismado a arrasar cualquier obstáculo que lo detuviera, muy pronto se vio dilapidado por las injusticias, los dogmas y aún más graves, algunas cosas muy tenebrosas que por fortuna ya están extintas y solo quedo una leve presencia en los mitos y leyendas, algunas distorsionadas, tal vez aún queden algunas de estas criaturas camufladas en el mundo real, quizás ellos mismos son los que se encargaron de romantizar a sus razas o de hacerlas perecer en el olvido, sin embargo, nuestra pareja con poco a su favor y mucho en contra, al final lograron su cometido, tal vez no de la mejor manera posible, pero, pues no todos los finales pueden ser felices, es más no sabemos si él «y vivieron felices por siempre» de los cuentos de hadas hasta que punto sea real o si fue solo un corte para no incluir lo que vendría después, quizás el príncipe se volvió un rey lobo que tomo mil consortes y quizás la princesa se transformó en una bruja amargada por qué descubrió que no se enamoró del hombre, sino de la corona, quizás las historias no se acaban, pero si se pueden volver mofas, así que al ritmo de tambores que entonaban melodías vacías, en una noche sin luna, de rayos si lluvia y un viento estrepitoso que golpeaba las casas como las olas a la playa conoció el joven Luis a la hermosa Luisa, es que hasta por el nombre parecían estar predestinados a estar juntos, eran como dos imanes que se atraían, el joven Luis de cabello castaño claro, era casi rubio, un poco más alto que los de esa aldea y con unos sentidos bien desarrollados como su odio con el que pudo escuchar los suaves gritos de ella pidiendo ayuda, porque la borrasca se había ensañado con la casa en donde vivía con sus padres y sus 10 hermanos, si ya sé que te resultara difícil de creer que un vendaval dañe una casa, pero es que su padre hizo fue un rancho con unas latas y maderas que encontró por ahí, dándoles el estatus de temporal, las que nunca cambio por ladrillos sino por borrachera, con todo lo que le dedico a sus vicios se pudo haber comprado una mansión en la playa. Bueno retomemos él escuchó los gritos de ella pidiendo ayuda, lo que provoco que corriera sin pensar para auxiliarla como todo buen caballero, encontrando esa tétrica escena donde ella luchaba sin éxito tratando de alzar unos escombros de donde salían otros gritos y llantos como si las latas por viejas hubieran cobrado vida, corrió sin preguntar le ayudo a alzar estos atisbos descubriendo que no pesaban mucho y por ende esta tierna muchacha no poseía ni un dulzón de fuerza y lo más importante debajo de esas ruinas estaban unos cuerpos luchando desesperados por sobrevivir excepto por los dos más grandes quienes parecían dormir profundamente, los saco de allí lo más complicado fue despertar a los padres quienes al exhalar conciencia botaron un vaho anestésico, comprobando mi teoría de su gasto desenfrenado y exabrupto por un mal legalizado y vanagloriado, la mama al ver este espectáculo grito como una loca y el papa casi le pega a Luis creyendo que este era el artífice de su tragedia, pero a la vez que Luisa trataba de calmar a sus padres explicándoles la situación, Luis escuchaba como del bosque algo muy grande se acercaba muy fuerte derribando árboles, sin embargo, no se oían pasos, -quizás sea una avalancha, pensó angustiado, lo que lo llevo a masificar esfuerzos para sacarlos de allí guiándolos a su casa para que les sirviera de resguardo por esta noche, lo que se le venía otro pensamiento, quizás su padre se conmueva dejándolos entrar, puesto que les tenía bronca a los padres de Luisa por su comportamiento vulgar, por vivir de pelea en pelea y su florido léxico blasfemo, creo que incluso inventaban palabras para insultar al prójimo, estando en esta reflexión fue sorprendido por eso que se acercó derrumbando lo que quedaba del rancho, atisbando su afán por evacuar la zona y acertando su acto heroico con esa familia, aunque un grito de Luisa acabo de ponerle sazón al tenebroso ambiente nocturno, ya que del pecho del noble Luis brotaba un chorro de líquido vital, al parecer aquella onda como un oleaje seco lo alcanzo a herir con algo que se asemejaba a una garra.

Capítulo 2 LA TORMENTA NO SE CALMA

-¡que no se rompa la noche!, -exclamaba un loco que le decían pocillo por no tener sino una sola oreja, quien suponía fielmente que si no gritaba esto por todo el barrio el cielo colapsaría, tal vez tuvo razón por que esa noche cuando iba a empezar con su tarea un ex-insurgente lo insulto por empeñarse en ese absurdo, sin mediar palabra pocillo le dio un jarrazo, de igual forma el que estaba indultado más no inocente, que se las daba de decente, pero que se consideraba más que la demás gente y a pesar de que él se buscó su filigrana, pese a que a él no le afectaba en nada las acciones del pregonero, en retaliación de la acción, saco una de sus armas y rompió para siempre a este «pocillo salvador de su mundo». Ojalá lo agarren y lo juzguen, que este crimen no quede impune como los que cometió cuando era militante oficial, cubiertos por una falsa desmovilización, que como muchos actos nobles del gobierno ocultaban unos oscuros motivos económicos, eso sé asemejo como una hermosa crema de un nauseabundo pastel de lo que los altos dirigentes se llevaron grandes tajadas.

En la mañana siguiente Luis abrió los ojos, desorientado pensó por unos segundos que era un día normal, tendría que darse prisa para ir a su ocupación, que era buscar trabajo, algo muy complicado en estos tiempos oscuros, cuando se disponía levantarse un agudo dolor en su pecho además de la presión del vendaje que le dificultaba respirar, lo aterrizo en su realidad haciéndolo recordar de golpe lo sucedido en la noche anterior, con esfuerzo dio vuelta al borde de su lecho tumbándose boca abajo coloco las piernas en el piso donde con mucho cuidado se reincorporó para minimizar el dolor, busco sus chancletas, pues el helado del piso de cemento le producía dolor al orinar, este lo abrumo hasta que no aguanto y se le salió un gemido, eso provoco que la puerta se abriera, revelando unos hermosos ojos que demostraban preocupación, era Luisa quien el afán de ayudar le hizo olvidar la precaución abriendo el cuarto por el grito de su salvador, ella aunque tenía la cara desajustada de tanto llorar la tragedia que aunque él la menguo seguía siéndolo, pues se hallaban allí aunque todos con vida se encontraban en la dura realidad de haber perdido lo poco que tenían, pero que para ellos era su mundo, él la vio hermosa como si toda la casa corriera detrás de ella y el paisaje se tornara borroso brillante, resaltándola como una aparición divina, que por unos momentos le hizo olvidar de todos sus dolores. Pasaron los segundos o quizás minutos donde las almas de estos jóvenes parecían fusionarse sin ni siquiera tocarse, el mágico silencio fue interrumpido por su hermano, quien vino a ayudarlo a salir al comedor a desayunar.

En la mesa se encontraban los dos padres hablando como amigos, a pesar de haber tenido algunos enfrentamientos especialmente por futbol y política, ambas madres estaban encargadas de la cocina y dos niñas de meseras, eran como si todos anduvieran en parejas, excepto Luis quien era ayudado a andar por su hermano a quien le recostaba casi todo su peso y por Linda a quien por saber que no era muy fuerte no se le recostaba, pero trataba de rozarse contra ella para sentir su calor.

En el desayuno se pudo percibir un aroma de camarería mezclada con incertidumbre, como se esperaba don Fabio, el padre de Luis, hablo en la cabecera del comedor:

-quiero decirles que para mí es un placer poder ayudar a nuestros amigos y vecinos los Monroy, lástima que bajo estas circunstancias, igual, mi familia está muy feliz de poder ser de gran ayuda.

A lo que naturalmente el otro padre don Car respondió:

-para nosotros es un honor estar aquí en su glorioso hogar y nos sentimos infinitamente agradecidos por su gran hospitalidad y aprovecho para agradecer y disculparme con el joven Luis porque fue un milagro que escucho los llamados de auxilio de mi hija, y sin dudarlo nos brindó ayuda, lamento mucho que algún escombro casi lo mata, y pues aunque lo perdimos casi todo, aún conservamos lo más importante, que es la vida y la salud, además de los mejores amigos y vecinos del mundo.

Tanta lambería y protocolo junta de parte de unos fulanos que antes se odiaban, pero que habían sido unidos por una desgracia y pronto por un matrimonio o algo parecido.

La regente de la droguería llamo a la puerta interrumpiéndoles el desayuno llego a cambiarle los vendajes a Luis, los que ella misma había colocado la noche anterior, se sorprendió como sus ropajes fueron rasgados como por garras aunque por suerte no le hirió de gravedad, sin embargo, había algo muy raro en las cortadas con un tono verdoso que le recordaba las heridas de los mineros a causa de la dinamita, además les llevaba una razón a los Monroy, la noticia de su desgracia se había regado como loca de plaza y ya habían llegado los de la iglesia cristiana a ayudarles, a donde ellos iban, aunque no eran muy devotos, ya que se decían católicos, pero asistían a esa iglesia a veces cuando daban mercados o almuerzos, por eso los pastores los conocían muy bien, quiero decir por qué iban y se hacían los sufridos para lograr la mayor ayuda posible; se apresuraron a desayunar casi pasando entero el pan y sorbiendo el café muy caliente, salieron presurosos y empezaron su procesión de fuertes llantos unos metros antes de llegar al lugar donde antes quedaba su hogar y que ahora era un sitio de peregrinaje de curiosos, pero donde también estaban reunidos unos extranjeros que provenían de la casa matriz de esa iglesia quienes los recibieron con los brazos abiertos llorando con ellos.

Pasando el show de lágrimas, empezaron a llegar materiales para construcción y de hasta debajo de las piedras salieron obreros para reconstruir la vivienda o mejor aún para esta vez sí construir una vivienda resistente, llego colaboración como por arte de magia gracias a la divina presencia de los noticieros.

-pero espera, viejo Mike, dijiste que era muy antiguo y ahora sales, con lo que la gente ayudo para salir en el noticiero.

-si es muy antiguo, lo que pasa es que en esa época también había algo parecido y además de pronto tu percepción temporal no es la misma que yo manejo, además la gente ayudo solo por buscar quince minutos de fama, no, lo principal fue el sentido desinteresado de ayudar lo que conmovió a todas esas manos que hicieron en unos días lo que no se hizo en años, una casa de cemento y ladrillos; volteando así la desgracia de los Monroy, si hasta les llegaron electrodomésticos que nunca tuvieron y hasta comida para botar, pues no sabían cómo comerlo, ropa y dinero que el padre prometió comprar lo que faltaba y lo hizo, pero según él lo que faltaba eran litros de cerveza.

Pronto los Monroy habitaron su nuevo hogar que hasta fue inaugurado con una misa, los padres de Linda prometieron ser mejores vecinos y hasta invitar a almorzar a menudo a los padres de Luis, pero esto fue una promesa aún más vacía que el borde de la galaxia, lo que si perduro fue la amistad entre los jóvenes de referencia y no paro su tormenta de amor.

Capítulo 3 DESCALABRANDO LOS TRUENOS

-viejo Richard, pero yo no veo eso en que me afecta a mí, a excepto por qué ya casi me ayudas a desocupar mis botellas de trago, muy pronto tendré que ir a comprar más.

-tranquilo, prometo llegar a ese punto, lo que pasa es que tu amor es casi imposible o no imposible, es más bien un amor imbécil, tú eres el que te quieres complicar o tal vez las cosas no son lo que parece, pues me pareció que ese mafioso con el que se fue su novia es un viejo conocido que tiene que ver contigo, voy a echar cabeza mientras te sigo contando la historia, ¿en qué íbamos?

-en que les hicieron una casa, les dieron mercado y hasta dinero, mejor dicho, esa desgracia les fue bien, hasta a Lucho que se enamoró de Luisa, excepto por la parte que casi es rebanado.

-oh si, ahí es donde aparece mi amigo, quien fue atraído hasta allí por las noticias, llego con todos sus instrumentos analizando el suelo, trato de buscar los restos del rancho, aunque nadie le dio razón por que ya habían sido vendidos por chatarra, miraba la tierra sacaba péndulos, probaba el suelo, y cada cosa la anotaba en una pequeña libreta brillante que contrastaba con sus ropas raídas, aunque se veían costosas, golpeo a la puerta de los Monroy, cuando abrió saludo así:

-buenos días, llegue porque ustedes me necesitan, aunque no saben él porque.

La mamá pensó que este extraño anciano había llegado a darle alguna ayuda y al juzgar por su escaso equipaje debería ser en efectivo, vaya que dicha, pues ya casi estaba vacía la alacena de la cerveza, así que le contesto:

-sí, señor, estamos atentos a cualquier bendición, aún estamos muy mal,

Mi amigo se entró sentándose en el sofá, el cual era incómodo, tal vez por lo nuevo o quizás por eso lo habían donado los de la carpintería, mientras se presentaba diciendo mil artilugios observaba cada parte de la casa y a cada hijo de la señora, solo cuando observo a Luisa quedo en silencio, hasta que le dijo:

-hola me llamo Michel, ¿Cómo te llamas?, ¿Por qué estás aquí?

Lo que la joven muy tímida le contesto:

-me llamo Luisa, esta es la mi casa y Michel es nombre de mujer.

Él se carcajeó muy fuerte y le expuso sonriendo:

-vaya de manera que no te has dado cuenta de quién eres realmente y lo más grave es que vienen por ti, no sé cómo te salvaste, aquel ser que destruyo tu casa es muy poderoso y de donde yo vengo es un nombre de hombre.

Se le acercó mirándole a los ojos, le agarro la pequeña mano blanca que contrastaba con la de él, por lo regordeta, grande, arrugada y tiznada, tal vez por el sol, a la vez que le siguió diciendo:

-tú eres muy fuerte, por eso han estado detrás de ti.

Sin dejar de agarrarle la mano volvió a mirar a la madre para preguntarle:

-señora mía, me doy cuenta, que tuvo muchas dificultades con ella, ¿cierto?, pero que afortunadamente alguien muy habilidoso le coloco unas protecciones que le han servido muy bien, incluso con el ser que destruyo su casa, ¿cierto?, ahora por favor dígame ¿Qué síntomas tuvo? Y ¿Qué le dijo él? ¿Cómo la alivio?

La mamá sorprendida se agarró muy duro las manos y bajando la mirada al piso le contesto:

-sí, todo comenzó cuando ella era bebe, su cuna todas las noches a la una de la mañana, chirriaba como un violín, por eso decidimos mejor que durmiera con nosotros, pero un día que yo estaba en el baño escuche que la niña lloraba mucho, entonces yo salí a carrera, solo en la toalla, cuando me pareció ver a una culebra grandísima con dos brazos con los que estaba alzando a mi hija, yo trate de gritar y no me salía, sino un chillido, rápido empecé a rezar el rosario y a pedir ayuda a la virgen, hasta que por fin pude gritar, los vecinos se metieron a la casa rompieron las latas que teníamos por pared impresionándose mucho al ver esa criatura, tratamos de hacerle frente con palos y cuchillos, pero el monstruo era muy rápido, hirió a muchos incluso a mí, mira, (ella se alzó el vestido mostrando cuatro cicatrices seguidas como de una garra y la de la cesárea), todo el barrio llego incluso el cura que le echo un tarro de agua bendita, pero nada parecía frenarlo, la policía no vino, tal vez pensaron que se trataba de una trampa o una burla, todo se complicó aún más cuando la bestia de la nada saco como un trueno con el que blandía rompiendo las latas como papel y colocando a raya a todos, excepto yo que corrí hacia eso para impedir que raptara a mi niña. Por la carrera se me cae la toalla y quedo toda viringa, la bestia me lanzo sus relámpagos, y pude ver cómo rompía el techo como cuando cortas una espuma con un cuchillo caliente, los vi encima de mi cabeza, lo único que pude hacer fue cerrar los ojos y rezar, cuando menos sentí fue que alguien me colocaba la toalla, abrí los ojos viéndolo a él, un hombracho fuerte, barbado con un sombrero de vaquero, el cual sin que yo sintiera me jalo para un rincón salvándome, pues pude ver como se rejoneó el piso y a la vez me vistió para evitar que me siguieran viendo los morbosos que no faltan. Enseguida se paró frente a la bestia donde le pude ver que sus ojos amarillentos ahora tiritaban, la bestia con sus luces de energía moldeo como un machete, y se lanzó con todo para partir a mi salvador, el cual muy tranquilo saco como un bordón que incluso parecía de madera como de esos que se utilizan para cabestrear las vacas, y con eso le paro los ataques, descalabrándolos para seguir golpeando a la bestia, la molió a golpes hasta que la bestia se tumbó de bruces, él aprovechó a sacar un frasquito cuadrado como donde guardan el perfume los de las películas, rociándole todo el contenido, luego como todo un galán de novela vieja saco un puro, lo prendió, se lo metió a la boca absorbió una bocanada de humo alzo su bello rostro exhalando un chorro gris hacia el destruido techo y le lanzo el encendedor a la bestia, la cual se estaba incorporando de nuevo, eso le impidió esta jugada por qué se incineró rápido y no quedaron ni las cenizas para comprobar si eso realmente sucedió o fue producto de la imaginación de los que nos acordamos. El héroe se fue, no sin antes alzar a mi bebe, le agarro la mano y le vio a los ojos fijamente como hizo usted, hablo unas palabras en otro idioma, tal vez en inglés o quechua. Mi esposo llegó en ese momento y supuso por la angustia que el monstruo era ese héroe, así que agarro un garrote y se lo asentó por las espaldas, pero fue como si la madera fuera de porcelana, se rompió en mil pedazos sin hacerle el menor daño, yo rápido lo agarré diciéndole que este era nuestro salvador, cuando él acabó con sus rezos, nos manifestó que teníamos que cuidarla mucho porque la seguirían por siempre, que la protección que le había hecho era fuerte pero no perfecta, que por favor sembráramos sábila y ruda en la casa, y se marchó sin aceptar nada a cambio, le ofrecimos que se quedara a comer, inclusive mi esposo saco todo el dinero que teníamos para dárselo, pero se marchó en una hermosa bicicleta cromada de esas que son delgaduitas, las que utilizan los que suben a los páramos.

El extraño anciano se rascó la barba, formulándole otra pregunta:

-¿no les dijo su nombre?, o ¿tenía algún símbolo en su vestimenta?

-no, nos lo dijo, en su traje tenía muchos símbolos, uno de ellos no lo olvido, era como una flecha con dos pequeñas líneas como un igual en su mitad y estaba encerrada en un óvalo.

El anciano rio echando la cabezota hacia atrás, diciendo como pensando en voz alta:

-¡oh! Con que Marco estuvo aquí, él siempre tiene el don de estar cerca de estas situaciones, en cambio, yo siempre llego tarde, ja – ja - ja.

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