No, el amor genuino, que estamos acostumbrados a ver, en las escenas románticas, no es más que una utopía, en la cual, muchos desearíamos vivir. Por desgracia, la vida real, es a otro precio; Gabriela Solís Torres, una mujer que carga, acuesta el abuso sexual, a manos de su propio padre, y el abandono de su madre, pues ella, prefirió continuar con el hombre, que se convirtió en la peor de las pesadillas, para su hija.
Ella, está llena de grietas, que no logra sanar, por lo cual, en 2012, y luego de salir de la casa de su tía Federica, ingreso a la universidad, decidida a estudiar psicología, para sanar, aquella que la mortificaba; en cuestión de tiempo, forma lazos entrañables, con Estefania Rosales, y Ernesto Paz Caseras, quienes se convirtieron en su mayor apoyo, todo lo hacían juntos. Para Gabriela, no había otro objetivo, que no fuera convertirse en la mejor profesional, pero a medidas de año, conoció por accidente a Esteven Monsalve, un manipulador egocéntrico, de primera, quien declaro, que ella, sería su nueva presa.
No obstante, al ver que ella, siempre estaba acompañada, este, no se dio por vencido, y aunque duro, dos años, en lograr su cometido; desde el instante, que Gabriela, lo acepto, se condenó, sin reversa alguna, pues él, la alejo de su familia, y de cualquier círculo social, que pudiera significar, peligro para él.
6 de agosto, año 2017- Boca grande, Cartagena – Colombia, Casa de Esteven y Gabriela, 5:00 p.m.
-¡Eres una estúpida! -Esteven, abofeteó a Gabriela, tal fue la magnitud de su golpe, que le rompió el labio-, te lo dije, desde el primer momento, yo jamás, tendría un hijo, con una infeliz como tú, eso sería una deshonra para mi familia, no eres más que mi trapo sucio, el cual manejo a mis anchas-. En más de tres años, de relación, lo único que Gabriela, ha recibido por parte de Esteven, ha sido humillaciones, desprestigios, y golpes.
-¡Yo tampoco, quería ser madre! El único responsable, aquí, eres tú!, por abusarme, como se te ha venido en gana, pero ya no más, hoy me largo de aquí, no permitiré que esta criatura, pase por mi infierno.
-De aquí, te irá solo si yo lo permito, y en cuanto al bastardo, yo me encargo -Esteven, la halo por el cabello; la tumbo en el piso, ella se colocó en posición fetal, como ya era costumbre, cada vez, que se sentía agredida. Viendo su estado de indefensión, él, la comenzó a golpear, y solo se detuvo hasta ver, que esta sangraba producto de la hemorragia interna, que se le ocasionó-. ¡Te lo advertí, idiota!, serás mía por siempre.
-¡Coff... ayuda...! -Con su último suspiro, ella pidió ayuda, pero al despiadado hombre, no le importo. Así que se fue, ya la dejo tirada en la sala de su casa.
Pasada media hora, Gabriela fue encontrada por Hortensia, su trabajadora doméstica, quien al ver su situación, no dudo y llamo una ambulancia. Ella fue internada en el hospital universitario del Caribe, donde fue sometida diferentes rayos x, para descartar fracturas, también fue revisada por el ginecólogo obstetra, quien, afortunadamente, su bebé, pudo aferrarse a la vida. Transcurridas dos horas, Nora, la madre de ella, pudo hacer presencia, y al ver, los incontables moretones en el cuerpo de su "niña", como ella le decía, no contuvo el llanto.
-¡Mira, como te dejo ese maldito infeliz!, pero no te preocupes, mamá, ya está aquí, yo te protegeré -Ella besó la frente de Gabriela-. No te fallaré por segunda vez
-¡Mami!, perdóname, si te hubiera hecho caso, quizás...
-¡Shu!, cariño, tú no eres responsable, de la bestia que resulto ser la basura
-Sí, todo es mi culpa, la primera vez que me advertiste, te grite, y jure que nunca volvería a verte, y mira, como estoy
-Eres fuerte, de eso no lo dudes, además, hay una personita, creciendo en tu interior
-No quiero tenerlo, ¡no lo haré!
-Tranquilízate, lo hablaremos después, ahora descansa.
Gabriela, duro tres semanas internada, momentos en los cuales, su madre se mantuvo a su lado, es más, ni siquiera le importo la negativa de su hija, y ella, denuncio a Esteven, desafortunadamente, al ser hijo de una familia prominente, este se libró de los cargos, y desapareció sin dejar rastro alguno.
Lunes 4 de septiembre, Casa de Nora
-¿Mamá, como es posible, que la policía no sepa, dónde está? -Al enterarse de que Esteven, había desaparecido, Gabriela pasaba días angústiales, el solo hecho de considerar que él, regresara por ella, le quitaba las ganas de vivir.
-Mi cielo, al ser hijo, de uno de los terratenientes más importantes, nadie hará nada por encontrarlo. Pero confía en mí, daré mi vida por ti, de ser necesario
-Eso no me clama en lo absoluto, lo mejor será que me deshaga, de este feto, y así, pueda hacer una nueva vida
-¿Eso es, lo que deseas?
-Tengo que hacerlo, de lo contrario, mantendré postrada, algo que no quiero
-Si es así, tienes mi aprobación, lo importante es tu tranquilidad, mañana iremos al centro médico por información, para que te realices el proceso
-Mamá, hay algo que siempre, quise preguntarte, para poder entender, ¿en ese entonces, por qué, lo elegiste a él, aun cuando yo quedaba devastada? -Gabriela, no podía borrar de su mente, como su madre le había dado la espalda.
-Por imbécil, fue por eso, me sentí tan poca cosa, que llegue a pensar que si él, se iba de mi vida, jamás sería feliz
-¿Y lo fuiste?
-Por supuesto que no, a su lado solo viví tempestades, hija, yo... -Nora se arrodilló, y tomo las manos de Gabriela-. Mi niña, te lo suplico, perdóname, fue una basura de lo peor, pero créeme, lo pagué con creces, al igual que tú, recibí golpes. Y no solo eso, perdí a tu hermano.
-¡¿Cómo?! -Ella, sintió una pequeña punzada -¿Madre, porque, nunca me lo dijiste?
-La última vez, que nos vimos, me dejaste en claro que me detestabas, y que yo, estaba muerta para ti. Calle, y me trague todo, además, en el fondo, sabía que me merecía todo dolor, por haberte lastimado, cielo, deseo, que algún día, puedas confiar en mí.
-Vamos, levántate, no sé, si algún día logré perdonarte por todo, lo que sí sé, es que ahora, eres mi único refugio, esa escoria me alejo de todo, que perdí todo contacto con mis amigos, y la verdad, es que los extraño, como no te lo imaginas
-Supongo, que ellos fueron muy gentiles contigo, para que los eche de menos
-Así es, fueron mi sostén
-Bueno, ahora me tienes a mí, haré todo lo que esté en mis manos, para salvaguardarte, de todo lo que quiera dañarte, ¿puedo darte un abrazo?
-Adelante.
Esa tarde, madre e hija, tuvieron un pequeño espacio, para hacer las paces. Nora, respetaría toda decisión que su hija tomara. Sin embargo, habría algo, que sacudiría el corazón de Gabriela.
8: 0.0 p. m.
-Gracias, por la cena, estuvo deliciosa -Gabriela, se levantó, para recoger la mesa.
-Al menos, no he perdido, esa parte de mí
-Lo cierto es que, desde pequeña, amo tu forma de cocinar
-Me alegra oír eso. Ahora ve, descansa, yo terminaré de limpiar aquí
Gabriela se fue a su habitación, tomo el vaso de leche que la ayudaba a dormir, y en cuestión de media hora, ya estaba en los brazos de Morfeo, y fue entonces, cuando algo llego a ella, se despertó en medio de un campo marchitado, y había un bebé llorando de forma desgarradora: «-Ya, mi niño, no llores, ¿Dónde está tu madre-Gabriela, tomo al niño entre sus brazos, comenzó a mecerlo, pero a medida que lo hacía, él no paraba de sangrar-. Aterrada, por aquella escena, ella salió corriendo»
-¡Mamá!, ¡ven por favor! -Ella, se despertó de forma abrupta, su corazón, estaba a punto de reventarse-, ¡Madre! -Por segunda vez, ella volvía a pedir auxilio.
-Ya estoy aquí, ¿corazón, que sucede, porque estás así?
-Fue horrible, tuve una pesadilla
-Todo pasará, me quedaré contigo -Nora, se quedó al lado de su hija, hasta el amanecer-. ¡¿Ey, ya estás mejor?!
-Eso creo. La verdad es que lo reflexione, y quiero tener a mi bebé
-Mi cielo, no tienes que forzarte
-No lo haré, estoy más que convencida, lo adecuado es que le dé vida, a una personita inocente, él no merece ser castigad
-Bueno, mi amor, si así lo harás, tu madre estará para ti.
Conforme, los meses avezaron, la madre, que se mostraba indecisa y atormentada, tomo confianza, las primeras patadas de su bebé, hicieron que ella cayera rendida. Así que juro por su vida, que al tenerlo en sus brazos, daría todo por él.
Para el trece de junio de 2017, Gabriela recibiría a su pequeña, Belén, en cuanto la vio, sus ojos se iluminaron, la lleno de besos, su madre, era la abuela más feliz que pudiera existir, todos pensaron, que las tormentas desaparecerían. Sin embargo, dadas cuatro semanas del nacimiento de Belén, su madre, no para de llorar sin motivo, ideas suicidas la torturaban, incluso fantaseaba con el día que pudiera acabar con su hija, ante tales señales, Nora, recurrió a un experto, quien diagnóstico a Gabriela con psicosis posparto, por lo cual, tuvo que permanecer un año internada, en hospital de reposo, con el fin, de que ella se recuperara.
Cartagena, Colombia, octubre 18, año 2020, Casa de Nora Torres Fernández
-¿Pero hija, estás segura? En ningún momento te he pedido que te vayas, si mi nieta y tú, lo son todo para mí -Desde el momento en que Gabriela, se reincorporó a su vida maternal, Nora, fue su apoyo, por eso, la idea de que su nieta, y ella se fueran, le rasgaban el corazón.
-Mamá, no quiero irme, porque me sienta incómoda, jamás podré pagar todo el apoyo, que he recibido de tu parte, te hiciste cargo de mi nena, mientras estuve internada, me esperaste, hasta que obtuviera mi puesto de trabajo
-Bueno, hija, yo lo hice, por todo el amor que te tengo, y porque también, quería pagar esa deuda que tenía contigo
-Mamá, el que la basura de ese señor, me haya abusado, no fue tu culpa, tú no lo obligaste
-Pero te abandoné, lo preferí a él, y eso no tiene perdón de Dios
-Borra esa de tu mente, el estar en terapia, me ayudo demasiado, ya estoy en calma conmigo misma, y también te perdoné
-Gracias, mi cielo -Nora, hacía mucho, había estado esperando el perdón de su hija, y al oírla, sintió la paz que tanto había añorado
-Quiero, que entiendas algo, Belén, pronto cumplirá tres años, es momento de que ella y yo, formemos nuestro propio hogar, además, me iré para Bogotá, no al fin del mundo -Al estar lejos de Esteven, Gabriel pudo recuperar comunicación, con su gran amiga Estefania Rosales, con la cual había mantenido en contacto-. Te visitaré cuando pueda, te llamaré en todo momento, y no me iré de forma rápida, primero, Estefa, debe organizar todo, para nuestro recibimiento.
-Está bien, si ya lo decidiste, no te detendré, eres mi hija, y lo único que deseo para ti, es la felicidad absoluta.
-Todo estará bien, ya lo verás. Tengo que abrirme paso, de lo contrario siento, que aquí me desvaneceré
-Comprendo tu sentir, y sé, que lo único que deseas, es encontrar tu lugar en el mundo
-Así será, mami -Ella besó, a su madre en la frente, y le dio un fuerte abrazo-, por ahora, me iré a mi habitación, Belén aún duerme, así que me recostaré unos segundos, luego la llevaré al parque, tengo que aprovechar, mi día de descanso-. Luego de Gabriela, saliera del hospital, y dejando pasar cuatro meses, y aprovechándolos en curso de asistente administrativo en el área comercial, pudo encontrar empleo, en un hotel de la ciudad, el cual le permitía, sostener los gastos, de su hogar.
Al llegar a su habitación, Gabriela se percató, de que su celular sonaba de forma repetida, al tomarlo en sus manos
-¿Quién llamará, no conozco este número? -Ella, Gabriela, dudó un poco, pero a la segunda llamada decidió contestar...-¡Hola!, ¿con quién hablo?
-¿Vamos, ya me olvidaste? -Al otro lado del teléfono, estaba Ernesto Paz Casares, un viejo amigo, que ella conoció, en sus tiempos de estudiante
-¿Disculpa, pero no te recuerdo? -Por más, que ella, intentaba hacer memoria, nada le daba un indicio.
-¡Gabriela Solís Torres!, tan pronto me olvidaste
-¡Ernesto Paz Casares!, ¿Eres tú?
-Sí, soy yo, y tristemente puedo ver, como me olvidaste
-Te equivocas, el que me olvido, fue otro
-Lo sé, me alejé de ti, pero ya vez, te volví a encontrar
-¿Cómo lo hiciste?
-Pues, contacte a tu amiga Estefania, y ella me dio tu número, y además, me contó todo el suplicio, que pasaste al lado de la bestia
-Bueno, ya vez, ¡¿Qué irónico, no, psicóloga, que se dejaba maltratar!?
-Vamos, linda, eres de carne y hueso
-Sí, pero fui, una reverenda...
-El pasado, es eso. Ahora cuéntame, de tu niña, Estefania, me mando algunas fotos, esta preciosa, la igual que tú, sé que estuve lejos por muchos años, pero ya estoy de vuelta en Colombia, ahora estoy en Cali por cuestiones de trabajo, dime, ¿podemos seguir en contacto?
-Claro que si tontito, te he extrañado mucho -Lo cierto, era, que para Gabriela, resultaba maneo, que sus viejos amigos, la volvieran a sostener, cuando más lo necesitaba.
Esa tarde Gabriela, y Ernesto, volvieron a unirse. Sin contar, con lo que le depararía, el destino.
Continuará
Con el paso de los días, los mensajes de buenos días, o buenas noches, entre los amigos, eran más comunes de lo que ambos, consideraron, y en cuestión de un parpadeó, dos meses pasaron, y ya no solo eran mensajes, preguntando por el día a día, sino, que había más intimidad. Gabriela se sentía cómoda, al interactuar con Ernesto, pues él, era todo aquello que había deseado en sus tiempos más oscuros, no solo era el apoyo emocional, sino el económico que hacía, que ella lo viera como la persona indicada, para abrirse.
Así fueron pasando los meses, una oportunidad nacía, y, llegado el momento, el veintiocho de mayo, Gabriela se mudó a Bogotá, al apartamento de su gran amiga Estefania Rosales, donde fue recibida con gran amor, y aunque todo parecía ser perfecto, hubo algo que no encajo con ella, y fue el hecho de que su amiga, se rehusara a que ella trabajara, si algo tenía claro, es que ella no sería una mantenida, así que, contra la voluntad de Estefania, ella comenzó a moverse.
Bogotá, Colombia, jueves tres de junio, 3 Pm – Apartamento de Estefania Rosales
-¿Cómo te fue? -Cuestionó Estefania, mientras se tomaba una taza de té.
-Nada, siempre es lo mismo, no logro conseguir empleo, a este paso me volveré loca
-Amiga, no desesperes, ya encontrarás algo, además, solo llevas dos días, aquí, no todo es tan fácil
-Lo sé, pero no quiero ser una carga para ti
-No lo eres, sabes que cuentas conmigo, mientras vivamos juntas, no te abandonaré ni a ti, ni a mi Belén
-Estefa, no cabe duda, que eres mi ángel protector, ¿Qué haría sin ti?
-Gracias a ti, terminé mi carrera, así que no podría dejarte sola, ya cambia esa cara
-En serio estoy muy agradecida, por tenerme aquí contigo, pero no pretendas, que haga de como si todo está bien, yo...
-Sí, ya sé, no eres una mantenida, tengo muy claro que no eres alguien que se deje derrumbar tan fácilmente
-Disculpa por haberte gritado, entiéndeme, no quiero ser una carga
-No lo eres, más bien ve a tu cuarto, una sorpresa está esperándote ahí
-¿En mi cuarto, y donde está mi nena?
-Tranquila, ella está dormida, está en mi cuarto, así que, de seguro, lo amaras.
Gabriela entró a su habitación, sin imaginar, quien la esperaba...
-¡Tú!, ¿Cómo, cuándo llegaste? -Ella, no pida creer, lo que sus ojos veían, ¿Cómo era posible, que él, estuviera allí?
-¡Ey! Primero abrázame -Para Ernesto, el tiempo pasado, no significaba nada, después de todo, amaba a Gabriela-. ¿Bueno, soy o no soy digno, de una caricia?
- ¿No entiendo, tú me dijiste? Gabriela estaba totalmente desconcertada, no podía creerlo, era él, era Ernesto
-Sí, te dije que llegaría la próxima semana, pero todo lo planee con Estefania, queríamos darte la sorpresa, además, falta poco para el cumpleaños de Belén, así que no me lo podía perder, dime, ¿no te da gusto verme?
-Claro que me da gusto verte, solo que... -De cierta forma, se sentía nerviosa e incómoda, pues las cosas habían cambiado, cambiaron, ya no era una simple conversación de amigos, el intercambio de fotos y mensajes eróticos, se volvieron el pan de cada día, y aunque por chat, Gabriela se sentía liberada, estar frente a Ernesto, la congelo
-Cariño, ya te lo he dicho mil veces, no sientas vergüenza, para mí sigues siendo hermosa, y no lo olvides, yo llegare hasta donde tú me permitas llegar, ¿está bien?
-Sí, yo...
-Ernesto, rodeo la cintura de Gabriela -En ese momento Ernesto se acercó a Gabriela, la beso dulcemente, al principio, ella se mostró indecisa, pero con el paso de los minutos, ella se dejó envolver
-Espera, estamos en el apartamento de mi amiga, no quiero faltarle el respeto
-Te entiendo, aunque ella me dijo, que podía hacer lo que quisiera, y eso haré
-¡Un momento!, ¿Qué harás?
-Nada, que no te guste -Ernesto se acercó a ella, beso su cuello con sutileza, luego paso su lengua, haciendo, que su cuerpo se estremeciera.
-¡Alto, yo...!
-No creo, que quieras parra, ¿y si meto mi mano, ahí? -Él recorrió, su entre pierna, y sin más, metió su mano izquierda, dentro de su panty-. ¡Uhmm, esta calientita!
-Por favor, no has esto -Gabriela, hacia todo lo posible por contenerse. Pero era tarde.
-Lo siento, pero en estos ocho meses, no he tenido más, que calmarme, porque tu figura me enloquece, así que no, no me detendré
-Haz, lo que quieras -Dijo ella, mientras la poca cordura que le quedaba, se esfumaba.
-Bien -Ernesto, se deshizo de la estorbosa ropa, dejando al descubierto, ese sensual cuerpo que lo embrujaba, a través de las fotos-, ¡Dios!, como añoraba esto-. Él la tumbo en su cama, abrió sus piernas, y si perder tiempo, se prendió en su monte de venus.
-¡Ahg...! -Por primera vez, Gabriela, experimentaba un placer inigualable, las caricias de él, la llenaron de locura. Así que ella, gemía en voz baja, mientras hablaba el cabello de Ernesto-, no quiero, que pares-. Exigió ella.
-No lo haré, y menos, porque aquí abajo en mi pantalón, hay algo que está por estallar
-Te ayudaré, si terminas primero
-Ernesto, aumento la velocidad de los movimientos de su lengua, y en cuestión de segundo, las sabanas se mojaron un poco
-Lo siento, esto no me había pasado -Gabriela, escondía su rostro, estaba penada y desconcertada a la vez.
-Esto es más común de lo que piensas, respondiste ante el placer, así que no debes avergonzarte. Más bien...
-Lo sé, dije que te ayudaría con él, pero, no soy muy buena
-Lo podemos dejar, para otro momento. Ahora, me ocuparé de algo -Ernesto, hizo que Gabriela se colocara en cuatro, y gentilmente la fue penetrando.
Conforme pasaron los segundos, los gemidos de Gabriela, fueron difíciles de controlar, a fuera de la habitación, Estefania, era testigo de cómo la pasión, había atrapado a su amiga.
Media hora después
-¡Tonto!, ¿Cómo pudiste? -A pesar, de que había disfrutado estar en la gloria, en su interior, Gabriela, se sentía más que apenada.
-No podía contenerme más. Tú, eres mi talón de Aquiles, además, si vamos a ser pareja, esto será más de lo normal
-¿Seguro, que me deseas como tu mujer?
-Gabriela, te he amado desde que estábamos en la universidad, por estúpido, deje que te arrebataran de mí, luego, mis penas me hicieron orillarme a un camino, que no debí tomar
-¿Es cierto, sobre eso, te gustaría hablar?
-Por supuesto, no debe haber secretos, ¿recuerdas, que en la universidad te conté, sobre la muerte de mi hermana menor, y de cómo mis padres me culparon?
-Sí, también sé, que te retiraste de la universidad, dos meses después, de que acepte salir, con la escoria
-Bueno, en ese tiempo, me sumergí en vicios, que por poco me matan, llegue hasta Panamá, y allí me rehabilite
-Me hubiera gustado, estar ahí
-No hay porque lamentarse. Estamos en el ahora, y hay que disfrutarlo, ¿te gustaría, salir a cenar?
-Me parece perfecto -Ella, y Ernesto, se dedicaron a hablar, pues hacía más de nueve años, que no se veían, se separaron en la universidad, y cuando se reencontraron, debido al trabajo de Ernesto, él mantenía en constantes viajes, y su último lugar de residencia era Estado Unidos-, el espacio fue perfecto, para que ellos, se contaron, todo aquello, que no se habían dicho-. ¿Así, que si todo sale bien, te irás a Francia? Los ojos de Gabriela, se empañaron un poco.
-Sí, si el proyecto es aceptado me iré a Francia por cuatro años
-Felicidades, te lo mereces, y te lo aseguro, vendrán más éxitos para ti
-¿Por qué noto, cierta tristeza?
-¡Triste yo!, para nada, estoy muy feliz por ti
-Mujer, te conozco, algo no está bien
-Créeme, estoy bien, te lo aseguro
-Sé que no es así, por favor dime que pasa
-Bien, no quiero que te vayas, sé que si te vas, esta vez será para siempre, ya contento
-Gabriela, mírame, dije que me iré a Francia, pero no pienso hacerlo solo, quiero que vengas conmigo
-¿Hablas en serio?
-Por supuesto, ya no, me daré por vencido, este es mi momento
-Perdón, por ser tan egoísta, no quiero que te vayas, pero tampoco estoy segura de poderte corresponder, soy la peor de las mujeres
-Jamás vuelvas a decir eso, Gabriela ya debes de saberlo, eres mi todo, sin ti no soy nada, y si, por mi trabajo nos hemos distanciado, yo he tenido a aventuras, y nada más, pero estoy aquí, y vine por ti, no me rendiré ya lo verás.
Dada las siete de la noche, el momento de la cena, llegaba.
-Amiga, gracias por cuidar a Belén
-Tranquila, no me agradezcas, solo ve y pásala bien, disfruta la noche, eso es todo lo que te pido
Ernesto y Gabriela, salieron del apartamento de Estefania, tomaron un taxi, y luego se dirigieron al centro de la ciudad
-¿Dónde quieres cenar?
-Para mí, cualquier lugar está bien -Lo menos, que quiera Gabriela, era parecer pretenciosa
-Bien, ¿todavía existe, el restaurante Delicias?
-Sí, he oído de ese lugar
-Perfecto, ahí iremos
En efecto, Ernesto le pidió al conductor del taxi que por favor los dejara en el restaurante
Restaurante Delicias, 7:30 Pm
-Pasen por aquí, por favor -Después de haber llegado al restaurante, Ernesto y Gabriela fueron atendidos de forma cordial, por uno de los meseros-, ¿Qué desea ordenar la señorita? -Pregunto él, con tono formal.
-Yo ordenare, lo mismo que ordene el señor -Aseguro, Gabriela.
-Bien, siendo así, joven por favor tráiganos el especial de la noche, y una botella de vino blanco
-Como ordene el señor -El joven mesero se retiró para llevar la orden, dejando solos a la pareja.
-¡Ya!, ¿Qué tanto me miras?
-No sé, es que estás muy hermosa
-Deja de piropearme, solo me coloqué un vestido
-No es solo un vestido, en verdad, estas hermosas
Durante toda la noche, Ernesto se encargó de hace sonreír a Gabriela, pues él estaba dispuesto a hacerla feliz, pero de cierta forma su esfuerzo no sería suficiente
-¿A dónde más, te gustaría ir?
Ya son las nueve, llévame al apartamento, lo siento, es que me siento incompleta sin Belén
-Está bien, vamos entiendo cómo te sientes, desde que ella nació, ella se convirtió en el centro de tu universo, así que no me pidas disculpas
Ernesto pagó la cuenta del restaurarte, luego Gabriela y él, procedieron a retirarse del lugar, y aunque la cena fue maravillosa, ellos no contaban con un ingrediente de última hora. Pues al salir del restaurante, Gabriela se topó con...
-Vaya, ¿Qué pequeño es el mundo?
-¡Tú...! Gabriela, quedo estupefacta -¿Cómo era posible?, debía ser un mal sueño, ¿Por qué el destino se comportaba de esa manera?, no podía ser él, no en ese momento... -, ¿Qué haces aquí?-. Su voz, temblaba
-No, ¿Quién es él, y porque estás con él? -Esteven, mantenía la misma altivez que lo cauterizaba.
-Eso a ti no te importa, Ernesto vámonos
-Eso, vete como la puta que eres.
Al oír aquella palabra, Ernesto se devolvió y sin remediar palabra alguna, le propino un fuerte puñetazo a Esteven.
-Imbécil, ¿Qué te pasa?
-Te enseñaré a respetar a las mujeres
-Ernesto, déjalo, no vale la pena, por favor vámonos, Belén, me espera Gabriela, quiera salir de ahí, sus manos sudaban, y su reparación, comenzaba a agitarse.
-Bien, vámonos
-Eso lárguense, pero escúchame bien, estúpido, recién aparecido, no dejaré que ella y menos mi hija estén contigo, y no pierdas tu tiempo, por su cara, puedo ver que aún me ama, así que volverá a mí, cuando menos lo esperes.
Ernesto y Gabriela, tomaron un taxi, con destino al apartamento de Estefania, y al llegar todo se complicó
¿Ahora sí, me dirás quién es ese tipo?
-Es... él es Esteven, el padre de Belén, no comprendo que está pasando, ¿Cómo es que él está aquí?, pensé que jamás lo volvería a ver
-¡Así, que ese es el bastardo! ¿Dime, es cierto, todavía lo amas? , ¿lo que sucedió esta tarde, no valió la pena?, vamos maldita sea
-Ernesto, yo...
-Solo contesta, dime, que no fui un reverendo idiota -La ira, se estaba apoderando de él.
-Yo... No sé, en estos momentos, mi corazón... -Ella, era un mar de sensaciones.
-Deja así, por tu rostro no hace falta que me respondas, todo me queda claro
Gabriela, no pronunciaba ni una sola palabra, el reencuentro con Esteven, la conmociono de tal manera, que su habla, desapareció, por cuestión de minutos.
-Vamos, te llevaré de vuelta al apartamento, no soy tan miserable, para dejarte aquí sola
Durante el viaje de regreso, el silencio fue el rey notable, y cuando llego el momento de despedirse, por más que Gabriela, quiso detener a Ernesto, ella no lo hizo, pues en el fondo, se sentía miserable.
Continuará
En ocasiones resulta, que el silencio es más doloroso, que ser atravesado por un puñal, pues cuando busca una respuesta por parte de la persona que estás empezando a amar, y al no recibirlas te sientes herido y golpeado. A la mañana siguiente Estefania trataba de consolar a su amiga, quien era un manojo de emociones
-Ya amiga, no llores todo se arreglará entre ustedes
-Estefa, soy una imbécil, una idiota, ¿Cómo pude hacerle eso?
-En primer lugar, no te insultes de esa manera, y como segundo, tú no les has hecho nada
-No le respondí nada, solo imagina, como se debe estar sintiendo
-Sobre eso ¿Dime, que sentiste?
-No sé, anoche todo se me revolvió ¿Por qué, tuvo que aparecer justo ahora? ¿Qué haré, si quiere quitarme a mi hija?
-¡Ja!, que ni se le ocurra, ustedes no están desamparadas, solo te gano el impulso de la sinceridad, pero ya ves, no siempre la sinceridad es útil, dale unos días, Ernesto te ama, sé que volverá a hablarte, solo cálmate
-No lo hará, le lastimé su ego, de hombre, pasó de sentir que ya me había conquistado, a no tener nada
-Amiga mia, los hombres son unos pendejos, él volverá, como el perro arrepentido. Tengo que ir a trabajar, ¿segura que te quieres quedar sola?
-No Lo estoy, Belén es mi dulce compañía, además, no puedes perder tu trabajo por mi culpa, ve a trabajar, yo estaré bien
-Está bien, iré, pero si sucede algo, me llamas, vendré de inmediato
-Así lo haré, vete tranquila
Estefania, no tuvo más remedio que irse a trabajar, dejando a Gabriela, un poco acongojada por lo sucedido la noche anterior. Luego de dar mil vueltas, ella, tomo su teléfono, y marco insistentemente, sin recibir respuesta alguna.
-No contesta ¿Estará bien? Soy una idiota, sí, eso soy -Se recriminó, así misma-, su mañana, trascurrió con normalidad, ella se dedicó a hacer la limpieza del apartamento, y entre eso y las travesuras de su hija, su momento se apartó por unos momentos de la realidad-. Bien, todo está limpio, hoy no saldré a buscar trabajo, así que tú y yo, mi cielo, podemos ir a dar un paseo.
-¡Sí! -A pesar, de que aún no cumplía los tres años, la pequeña Belén, era una niña muy inteligente, y avanzada, gracias a la estimulación, que recibió por parte de su abuela.
-Te amo tanto mi amor, eres lo más preciado que puedo llegar. Juntas, saldremos, hacia adelante -Gabriela preparó todo lo de su pequeña; luego ambas tomaron una ducha, y por último se prepararon para salir del apartamento -, Listo mi princesa, hora de irnos, hoy pasaremos un gran día, te divertirás, vamos.
Repentinamente, Gabriela fue sorprendida al escuchar el timbre de la puerta.
-¿Será Ernesto?, mi niña espérame aquí, mami no tardará -Ella dejó a su pequeña, en la cuna, y salió a ver quién era, pues de forma ilusa, supuso un pequeño milagro.
En el momento que Gabriela abrió la puerta del apartamento, ella se llevó una desagradable sorpresa
-¡Tú! ¿Qué haces aquí?, ¿Cómo me encontraste?
-Anoche, te seguí así de fácil, sabes bien que nunca dejo escapar a lo mío, y tú me perteneces -Un ególatra, como lo era Esteven, jamás dejaría pasar la oportunidad, para mortificar a la persona, que tanto deseaba-. El verte ayer, me hizo recordar viejos, tiempo, por eso estoy aquí.
-No me hagas reír, vete ya
-No puedo hacerlo, vine a ver a mi hija, no es obvio
-¡Maldito!, Belén nunca te ha importado, me abandonaste cuando tenía cinco meses de embarazo, no seas cínico
-No lo soy, sabes perfectamente que tengo derechos sobre ella, lleva mi sangre -Para los hombres dominantes como Esteven, su principal consigna es "Lo que un día tuve, lo volveré a obtener cuantas veces desee", por eso se mostraba, como si nada, al frente de ella-. Déjame pasar, mi hija merece conocerme, vuelvo y te lo repito, lleva mi sangre y ante eso, nada puedes hacer.
-Pues solo eso lleva, lárgate
-No te hagas la dura, sé que aún me amas
-No te creas el aire, porque no lo eres, y sí, es cierto tiempo atrás me aferre a ti, pero así como te quise, te olvidaré, por última vez te digo, lárgate, llamaré la policía por acoso
-Bravo ¿Dónde aprendiste a defenderte? Debo confesar, que siento cierta excitación al verte así ¿Qué te parece si recordamos, viejos tiempos?
-Bueno, pero tú eres un hijo de puta -Gabriela, abofeteo a Esteven-. Jamás volverás a tocarme, ahora lárgate o llamaré a la policía.
-Tú.... -Totalmente enfurecido, la golpeo, haciendo que ella cayera al piso, oportunidad perfecta, para abalanzarle.
-Déjame, no te atrevas...-Gabriela forcejeó con todas sus fuerzas, hasta que pudo propinarle un golpe en los testículos a Esteven, quien comenzó a retorcerse del dolor, así que aprovechando, esos preciados segundos, ella fue a la cocina por un cuchillo, y regreso a la sala-. ¡Oh te largas, o saldrás de aquí muerto!
-No creo, que seas capaz
-Solo pruébame, ya no soy la misma estúpida que conociste en el pasado.
Esteven se marchó, pero no se haría a un lado tan fácilmente, si bien era cierto, que al abandonar a Gabriela, su promiscuidad, nunca terminó, dentro él, el recuerdo de aquella mujer, nunca desapareció, pues de cierta manera la sumisión de Gabriela causo un impacto en él, por eso, al haberla visto, sus bajos instintos despertaron, y se repetía: «él jamás te apartará de mí, eso te lo juro, la única forma de que tú y yo nos separemos, es que yo muera».
Mientras Gabriela calmaba a Belén, en las afueras de los apartamentos, Ernesto y Esteven, se volvían a encontrar
-¿Qué rayos, haces aquí? -Ernesto, sentía que su sangre hervía.
-No es obvio, estaba haciendo una visita muy larga -¿Qué más podía pedirle a la vida?, el ver a quien, pretendía ocupar su lugar, Esteven no dudo, en mentir, como tanto acostumbraba.
-¿De qué hablas?
-Si subes, y ves a Gabriela, lo entenderás, por cierto, te la deje preparada, eso facilitará el trabajo para ti.
Esteven se marchó, dejando a Ernesto, a punto de estallar, por lo cual él también se marchó, pues para él, todo estaba claro, lo mejor era que él, siguiera su camino.
Por otro lado, después del susto, Gabriela, sintió que debía llamar, a quien era su refugio
-Sigue sin contestarme, ¿estará bien?, Estefa tiene razón, debo dejarlo descansar, y por lo visto el paseo se canceló, Belén se durmió, ella también merece descansar.
Debido al impacto que provoco la visita de Esteven, Gabriela decidió que lo mejor, era que Belén estuviera tranquila en el apartamento, así que ella también se recostó por un momento. Madre e hija tomaron una pequeña siesta, y minuto más tarde, ella fue despertada, por una llamada.
-¿Segura, que está bien? -Estefania, no deseaba, dejar desprotegida, a las dos personas que más preciaba. Sin embargo, su relación, también era importante, para ella.
-Si disfruta tu fin de semana junto a Marcos, Belén y yo estaremos bien
-Iré, pero eso sí, cualquier cosa avísame
-Estaremos bien, vete tranquila.
Viendo que su amiga no estaría en el apartamento, Gabriela tomo la decisión de ir por Ernesto a su hotel. Ya no había vuelta atrás, debía, hacerle frente a todo. Así que ella acudió a su vecina Gladis, quien su amiga conocía a la perfección, y se la había recomendado, por si algún día ella no podría cuidar a Belén.
-En una hora estaré aquí, se lo prometo
-Mi niña, vete sin preocupaciones, yo cuidare a Belén como siempre, además, ella me hace compañía
Sabiendo que Belén estaría bien cuidada, Gabriela salió; al llegar al hotel la recepcionista, le indico en que habilitación se hospeda Ernesto, Gabriela iba muy emocionada, sin saber que recibiría un golpe fulminante.
-Ernesto, yo vine, porque... - Al llegar a la habitación, ella vio la puerta entre abierta, así que ella decidió entrar, pero al hacerlo sintió, que su mundo se derrumbaba, pus Ernesto, estaba con otra mujer-. Lo siento, no debí venir, lamento haberlos interrumpido.
-¡Gabriela!, ¿Por qué estás aquí? -Él, no salía de su asombro
-Haz de cuenta, que no me has visto, continua en lo tuyo -Rápidamente, ella, se retiró de aquella habitación, y aunque sentía un gran dolor, ella no derramo ninguna lágrima, ¿para qué hacerlo?, se decía a sí misma Gabriela, quien fue alcanzada en el lobi del hotel, por Ernesto.
-¿Por qué viniste? ¿Y ese golpe?, por más que trates de cubrirlo con maquillaje, puedo notarlo ¿No me digas que...?
-Sí, Esteven me golpeo
-Ya veo, tuvieron un encuentro desenfrenado
-¡Imbécil! -Ernesto, recibió una fuerte bofetada-. ¡Pero qué estúpida soy! Vine porque tontamente quería arreglar todo, pero veo que eso ya no es importante, vuelve a tu habitación, no dejes esperando a tu compañera
-¿Por qué me golpeas? No te hagas la digna, a mediodía, te fui a buscar, pero vi a Esteven salir del conjunto, y él me dijo que ustedes habían estado juntos
-Y tú le creíste, Bueno, esto sí, que es...
-Bueno, anoche, te pregunté algo, y no obtuve respuesta, así que yo...
-Asumiste que yo, soy tan falta de carácter, que nuevamente me volvería a acostar con él, déjame aclararte algo, Esteven solo fue a joderme, solo a eso, y este golpe que tengo, fue porque el muy infeliz trato de abusar de mí
-¡Qué pendejo soy!, perdóname
-No sé qué me molesta más, si el hecho de que le hayas creído a Esteven, o el hecho de que dices amarme, pero a la primera, te acuestas con otra
-Gabriela, por favor...
-Quédate en paz. Después de todo, no somos nada, sigue en lo tuyo
Desesperado, Ernesto agarro fuertemente a Gabriela, él no podía dejarla ir, no de esa manera
-¡Suéltame! Me estás lastimando
-De aquí no te irás, hasta que hablemos
-Dije que me sueltes, eres... No cabe duda, mi vida es un fracaso, solo he conocido hombres miserables
Viendo la desilusión reflejada en el rostro de Gabriela, Ernesto dejo que ella se marchara.
Ella se retiró del hotel, camino dos cuadras, y solo tomo un taxi, cuando se sintió calmada, y al hacerlo, ella se toparía con alguien, que le traería muchos beneficios.
-¿Pero qué pequeño es el mundo? ¡Mira nada más! -Gabriela, se sentía como en una paradoja.
-¡Ey! ¿Cómo has estado? -Pregunto, Ángel Benítez. Quien había sido trabajador de Gabriela, el tiempo que ella estuvo dirigiendo el hotel.
-Yo perfectamente, aunque tú... ¿Qué te paso en la cara?
-Eso es una larga historia -Ella respiró hondo.
-Bien, me gustaría escucharla, ¿te parece si vamos a tomar un café?
-Te acepto el café, pero no puedo quedarme por mucho tiempo, mi hija me está esperando
-¿Cómo, ya eres mamá? -Ángel, quedo un poco sorprendió, pues, en el tiempo que fue compañero de Gabriela, ella jamás, menciono a su hija-. Bien, listo para escuchar la historia.
-Conste, después no te quejes, porque te aburro. Poco a poco Gabriela le fue relatando a Ángel sus tristes imprevistos.
-¡Ay mujer!, solo diré, eres como el ave fénix, te has caído, pero por nada te derrumbas
-Bueno, ya había tocado fondo, no puedo hacerlo más, mi hija no merece que viva convertida en una víctima
-Así se habla, y como yo no olvido, lo bien que te portaste conmigo mientras estuvimos juntos, por lo que me cuentas, deseas trabajar, pues te ayudaré. El presidente de la empresa, donde estoy trabajando, está buscando una nueva asistente, así que hablaré con él, dame tu número, te apartaré una cita
-¿De verdad, harías eso por mí?
-Por supuesto, solo confía en mí, te llamaré, apenas tenga noticias, la empresa no queda muy lejos de aquí. Fue un placer verte
-Lo mismo digo, y de verdad mil gracias, por lo que harás
-Despreocúpate, solo estoy devolviendo lo que hiciste por mí-Ángel, se despidió, y al llegar a su puesto de trabajo, no dudo en ir con su jefe, para hablarle, sobre su antigua ex jefa-. Señor, le tengo buenas noticias, he encontrado la asistente perfecta para usted.
-¡¿Ah, sí?!, ¿Cómo es eso? -Cuestionó, Harold Michigan.
-Bien, usted sabe que soy de Cartagena, ella fue mi antigua jefe, es muy diligente, y en estos momentos está pasando por una mala situación, solo dele una cita, ya usted decidirá, si es adecuada. Aunque yo le doy mi palabra, que no se arrepentirá de contratarla
-Bien, ya me convenciste. Dile que venga el lunes a las ocho en punto, hoy es viernes, y como sabes, no se trabajaba los sábados, a menos que ocurra algún imprevisto
-Señor, le aseguro, que no se arrepentirá -Ángel haría lo imposible por ayudar a Gabriela, pues mientras estuvieron juntos, ella se convirtió en su apoyo, protegiéndolo de burlas y ataques, que sufrió por su orientación sexual, lo que él nunca imaginó, fue que...
Continuará