Arthur Harrison es un hombre con un pasado turbio y nada halagador, pues tras obsesionarse con una mujer y cometer locuras para poderla tener a su lado, casi tiene un oscuro final, que, de no ser por su tío, quien lo salvó de la muert3 y le dio una nueva oportunidad en otro país.
Ahora no sólo debe superar lo vivido, sino perdonarse y perdonar, para tener realmente un nuevo comienzo.
Narra Arthur Harrison
2 años después...
Mi tío me convenció de mudarnos a otro país, Inglaterra para ser más exacto y con eso la empresa también, ya que, para los medios y mis conocidos, yo morí y con mis sentimientos de por medio. Creí haber estado enamorado, pero sólo fue una obsesión. Isaac me recomendaba ir a terapias para sanar mi pasado, ¡claro! Uno muy podrido, por cierto. Gilbert, mi mejor y único amigo, me decía que la mejor terapia estaba en los antros, y ni como negarlo. Canadá estaba pegado a EE. UU. y lo mejor era irnos a otro continente.
Desde que vi lo enamorada que estaba Katherine de Aarón, decidí acabar con mis sentimientos de "conocer el amor" eso no fue hecho para mí. Ya teníamos apenas una semana de nuestra llegada a Londres, y ya por las noches después del trabajo, me iba a los antros, ahí se conocen a las mejores mujeres de buenos cuerpos, ellas buscan lo mismo que yo, sólo pasarla bien. Gilbert, me acompaña a estas diversiones, ¿Qué haría sin él?
-Te dije que te la pasarías bien en estos lugares. – dice gritando bebido a la música alta.
-Te doy la razón, amigo. – brindamos y bebemos nuestros tragos. Mi teléfono suena y es Isaac.
-¡¿Qué pasó?! – digo alegremente.
-¿Dónde demonios estás? – dice muy molesto.
-En la pura diversión. – ya me encontraba muy borracho.
-Con razón llegas mal al día siguiente al trabajo, pues si te la pasas metido todo el tiempo ahí. – que ogro.
-Ya, ya, ya. No te enojes. – digo tranquilamente.
-Te veo mañana. – cuelgo si esperar respuesta.
-Hola, guapo. – se me acerca una mujer exuberante y muy guapa.
-Hola, muñeca. – la tomo de la cintura y ella pega sus labios con los míos.
-Vamos a otra parte. – dice seductoramente.
-Me lleva en su carro, la verdad yo estoy muy indispuesto para manejar. Llegamos a un hotel, la recepcionista nos da la llave y yo le pago. No está de más ser un poco caballeroso.
Entramos a la habitación y ella hace que me recueste en la cama, mientras me quita la ropa, hace lo mismo, se acomoda arriba de mí y comienza a besarme con pasión. Hace que entre en ella y gime de placer, comienza a moverse y se siente muy satisfactorio.
A la mañana siguiente...
Me despierto por la luz del sol, veo la hora y apenas son las 7 de la mañana, seguramente mi tío esta furioso. Me levanto y veo a la mujer de anoche, recordando lo que pasamos. Me visto y me voy a mi departamento, me doy una ducha, saliendo me pongo un traje gris oscuro una camisa blanca y una corbata roja y zapatos neg*os. Desayuno y cuando termino, bajo al estacionamiento y entro a mi carro.
Llego a la empresa y saludo a la recepcionista quien no deja de comerme con la mirada, quería pasar una noche con ella, pero mi tío me lo prohibió. Ni hablar.
Entro a mi oficina e Isaac ya estaba ahí con cara de pocos amigos.
-¿Te parece buena hora de llegar? – dice molesto
-Tío, tengo 30 años, y me gusta divertirme. – digo con fastidio.
-Si, pero también tienes responsabilidades aquí. Tú aceptaste hacerte cargo de la empresa de tu padre. – es verdad, hice una promesa.
-Está bien, sólo saldré los fines de semana. – digo rendido.
-Me parece bien. – se levanta de la silla y sale de la oficina.
-Me puse a trabajar, pero antes le pedí a Andrea un café y que, si ya llegó Julia, mi asistente, y ella niega, le pido que la llame.
-Sr. Harrison, Julia renunció por su embarazo. – dice y yo me molesto.
-Busca otra asistente que sea responsable. – digo y ella asiente.
-Espero algún día encontrar una buena asistente.
Ya han pasado tres meses desde que llegamos a Inglaterra, y el negocio ha prosperado muy bien, y como se lo prometí a mi tío, sólo salgo los fines de semana al antro, he estado con muchas mujeres por una noche, pero hay una que me ha llamado mucho la atención, aun no se su nombre, pero es muy hermosa. Espero verla este sábado.
-¡Hey, hermano! – entra Gilbert a mi oficina.
-¿Qué quieres? – digo concentrado en la computadora.
-¿Vamos a ir a lugar de siempre? – dice y lo miro
-Claro que sí, quiero verla nuevamente. – digo y él sabe a quién me refiero.
-Veo que te gustó mucho esa mujer. - Dice con una sonrisa cómplice.
-Así es, sabes que no busco una relación estable, sólo una buena amante que me llene. -Digo con determinación y él asiente.
Al fin es sábado por la noche, y yo ya me encontraba en el antro de siempre. Como siempre me acompaña mi mejor amigo. Nos sentamos en la barra y no tardando, unas mujeres guapas se nos acercan a coquetearnos.
-¿Por qué tan solitos? – dice una morena de buen cuerpo apoyando su mano en mi hombro, mientras que la güera se acerca a Gilbert.
-Acabamos de llegar, nena. – no pierde el tiempo.
-Te invito a bailar. – dice la rubia y él acepta con gusto.
-¡Fuera de aquí, Ximena! – grita una mujer y al voltear se trata de ella, la mujer que tanto deseo. La morena se asusta y hace lo que le pide.
-Veo que vienes seguido por aquí. – dice coquetamente.
-Así es muñeca. – la agarro de la cintura acercándola a mí.
-Eres muy guapo. – dice y comienza a besarme.
-¿Cómo te llamas? – le pregunto con curiosidad.
-Bárbara. – dice aun cerca de mis labios.
-¿Y tú? – me mira intensamente.
-Arthur Harrison. – después de eso, fuimos a bailar un rato y me invito a su departamento donde tuvimos s***o intenso.
Ya era lunes y mi tío me obligo a ir con el loquero, perdón psicólogo, él mismo se encargó de hacerme la cita con el Dr. Drake Adams. No me quedó de otra más que asistir.
-Buenas tardes... sr. Harrison. – saluda cortésmente.
-Buenas tardes, Dr. Adams. – saludo de igual forma.
-Bien, comencemos, cuéntame que te hizo tomar terapia. – pensé que eso se vería como por la segunda sesión.
Antes que nada, mi tío, Isaac Harrison, me lo obligó desde que llegamos, pero no me siento preparado, ya que todo por lo que había pasado, fue reciente, y pues vimos el cambio de la empresa de mi difunto padre a otro país y eso me mantenía ocupado, pero ahora que tengo tiempo, lo puedo hacer.
-Muy bien. Cuéntame tu historia desde el principio hasta los hechos que te cambiaron la vida. – dice y comienza a grabar la conversación.
Cuando tenía 5 años, mi padre había fallecido, era muy pequeño para entender las causas, mi madre estaba inconsolable, pero de repente un hombre apareció en nuestras vidas y al año del fallecimiento de papá, ella se volvió a casar, nos mudamos de Los Ángeles a San Diego, ahí conocí a Roxana Williams, la hija de mi padrastro, ella más pequeña que yo y mi madre la cuido como si fuera también su hija. Con el tiempo crecimos y cuando éramos mayores de edad, comencé a sentir cosas por ella, pero sólo fue temporal... - le seguía contando hasta que llegamos al punto más importante.
-Te voy a detener por un momento, a partir de ahora me dirás que pasó para tomar terapia. – dice mientras hace unas notas en su computadora.
-Yo me dejé enredar por la familia Williams, al grado sentirme poderoso y por culpa de Roxana, me obsesioné con una bella mujer, su nombre... Katherine Smith, ella estaba enamorada de mi rival en los negocios, Aarón Moore. – seguí contando los hechos, llegando al tema de Katherine.
-Cuéntame más. – dice poniendo atención.
-Lo recuerdo como si fuera ayer... - digo preparándome para seguir hablando.
-Lo dejaremos para otra ocasión. -
-Aún hay más cosas que tratar y de que si en verdad deseo hacer una nueva vida en Londres, esto será un camino largo y no solo de mi pasado sino también de lo que me espera de ahora en adelante. No sé por qué me voy a sentir nostálgico cuando le tenga que hablar de Katherine Smith.
Mientras tanto, los fines de semana me sigo viendo con Bárbara, de hecho, nos hicimos amantes oficialmente, pero no significa que dejaré de ver a otras mujeres.
Miércoles y otra sesión con el Dr. Adams, apenas es la segunda sesión y ya no quiero seguir con esto, pero si no lo hago, Isaac se va a molestar conmigo.
-Bienvenido. – me saluda y me invita a sentar.
-Gracias. – me siento un poco nervioso.
-Cuéntame ¿Qué te hizo retener a Katherine Smith? – pregunta mientras me pone atención.
-Roxana la r***ó porque ella quería quitarla de su camino con Aarón, la llevó a una cabaña y me la presentó, al ver lo hermosa que era, no aguanté las ganas de retenerla conmigo, creí que me había enamorado, pero no fue así. Tanta fue mi obsesión con ella que ya estaba preparando mi boda, no me daba cuenta de lo mal que estaba ella, no comía, no dormía y si me llevaba la contra la castigaba. – digo con un dolor en el pecho.
-¿Qué tipo de castigo? – pregunta con curiosidad.
-La encerraba en un sótano sin comida. Yo mismo hacía que se deprimiera. – siento correr unas lágrimas por mis mejillas y el Dr. me pasa una caja con pañuelos desechables y tomo uno.
-Cuando Aarón supo de donde la tenía y a donde la llevaría gracias a Roxana, me la llevé conmigo aun arriesgándola, donde casi pierdo la vida. – seguí contándole del tiroteo y donde fui rescatado por mi tío.
Esto de sacar lo que lleva uno dentro, es más doloroso de lo que pensé, no sé qué más pueda seguir, pero me pidió más sesiones, quiere saber si creo estar listo en un futuro de hacer bien mi vida a lado de una mujer que valga la pena y para ser honesto, no lo creo.
Narra Arthur
Ya ha pasado 2 años desde que me enteré de la verdad sobre los Williams y de mi tío, quien siempre estuvo pendiente de mí, y cuando se presentó la oportunidad, fueron por mí y comenzaron a protegerme. En cuanto a la familia Williams, me enteré de que Roxana murió en plena boda de Katherine y Aarón, estaba a punto de cometer un error, pero la detuvieron a tiempo, sus padres fueron hallados en el cuarto de un hotel sin vida, imagino que se quitaron la vida por lo de su hija o alguien más hizo el trabajo sucio, me dejaron toda su herencia, pero a decir verdad no me interesaba, es dinero mal habido y a pesar de que formé parte de ellos con esas ideas de mafiosos, no deseo saber nada de ese asunto. Le dije a Isaac que se encargara de ese dinero, él sólo asintió sin objetar. No me importa lo que haga con eso. En cuanto a la empresa, la mudamos a la ciudad de Londres, Inglaterra, mientras más lejos de todo mi pasado, mejor. Aún recuerdo todo lo que viví antes de mudarnos.
Flashback
Narra Arthur
Después de lo que pasó con Aarón y sus hombres, yo perdí la noción del tiempo y la conciencia, cuando sentí un disparo en mi abdomen, pero cuando desperté, me encontraba conectado a unos aparatos, quise moverme, pero en eso entra un hombre poco mayor como de 65 años.
–¿Quién eres? ¿Qué hago aquí? – fue lo primero que me vino a la mente.
–Soy hermano de tu difunto padre. – dice y ahora que lo veo bien si tienen mucho parecido.
–Creí que habías fallecido. – digo sorprendido.
–No, sólo me escondí, Alonso Williams se encargó de acabar con tu padre, así se aprovecharía para casarse con tu madre, por la herencia que les había dejado él. – ahora entiendo porque Roxana es así también, es de familia.
–Y al poco tiempo ella también falleció, y el muy desgraciado hizo que tu madre le dejara tu herencia a él. Pero el juro protegerte. – veo una furia invadir su mirada y quien no lo estaría así.
–Maldito, ahora entiendo porque mi hermana adoptiva es así. – digo tratándome d levantar, pero siento un fuerte dolor en donde recibí el disparo. En eso entra una enfermera y me da una píldora para calmar el dolor.
–Sólo espero que ese hombre pague lo que les hizo a tus padres. – dice y sale de la habitación.
Que yo recuerde, mis padres jamás se habían dedicado a la mafia, eran empresarios y de los más reconocidos, pero ese desgraciado lo vino a tumbar todo. Tal vez yo levante de nuevo nuestra empresa, pero antes de eso, acabar primero con los Williams, sino no valdría la pena hacerlo.
Los días pasan y comienzo a desesperarme por no poder moverme, la enfermera viene rara vez a cambiar vendajes y traerme esa típica comida de hospital, y la verdad no s si pueda aguantar de aquí a que me recupere. Vi en las noticias la escena en donde yo me encontraba hace 5 días, y pensar en que le pudo haber pasado a Katherine, estaba tan concentrado en el tiroteo que no pensé en ella, pero cuando nunca mencionaron a una mujer, supuse que ese idiota la rescato, sana y salva, por esa parte me siento aliviado. Apagué el televisor y decidí descansar un poco más.
Le propuse a mi tío de volver a levantar la empresa de mi padre, dijo que no me preocupara por ello, que él ya se había encargado de eso, y que en cuanto yo me ponga mejor y acabar con esa familia, yo tomaría cargo de los negocios, al menos Alonso hizo algo bueno, pagarme la universidad y estudiar administración de empresas, así que por ese lado no me preocupo.
Y volviendo al tema de Katherine, espero que algún día pueda perdonarme, no sé qué me pasó con ella, pero es que es realmente hermosa e inocente, fui un imbécil por retenerla por un año lejos de su familia y del hombre que ama, le deseo lo mejor a esa pequeña princesita. Lo merece.
Mi tío, se encargó de ir a buscar a los Williams, pero ya habían dejado su casa, los muy malditos se escondieron muy bien, pero tarde o temprano tendrán que salir de su escondite. Yo afortunadamente me he estado recuperando muy rápido y antes de lo esperado, y pronto retomare los negocios familiares.
Estaba pensando en enviarle mis más sinceras disculpas a Katherine, pero supongo que debe pensar que fallecí en aquel día del tiroteo, lo mejor es dejar las cosas como están y seguir adelante con mi vida. Creí que me había enamorado de ella, pero no fue más que una obsesión por su belleza, sólo quedé impresionado.
Mi tío me tiene informado de las finanzas de la empresa, lo cual agradezco mucho y por haber rescatado lo que es mi patrimonio y herencia de mi padre, todos ya habían dado por perdido el imperio que construyó para mi madre y para mí, pero Isaac Harrison, lo volvió a levantar nuevamente, también me dijo que me estaban buscando y cuando me encontraron, Alonso los amenazó con acabar con ellos, si se acercaban a mí, ya que yo era parte de su familia, y yo sería su sucesor de esos negocios turbios.
Fin del flashback.
Me encuentro sentado y bebiendo un delicioso café capuchino y un cup cake, cuando ella entra de nuevo, desde hace dos semas en estos tres años, que la vi por primera vez en este lugar, siempre vengo aquí antes de ir a trabajar, y ella apenas tiene dos semanas de venir, lo que hace que me pregunte, ¿es nueva por la zona? ¿tendrá novio o casada? Ya que siempre la veo sola. Es una mujer muy guapa y atractiva, como de 1.65 cm, delgada, de buen cuerpo, pelirroja natural, y no usa mucho maquillaje y sus ojos son azules como unos zafiros. Siempre me le quedo viendo, pero ella nunca se da cuenta de ello, toma asiento y se concentra en su teléfono, la veo que sonríe, y minutos después, entra un hombre y se acerca a ella, lo mira y se levanta para abrazarlo. – entonces si eres casada, mi hermosa pelirroja. – digo para mí mismo, pago la cuenta y salgo de ahí sin mirarla, además hoy tengo unas entrevistas para mi nueva asistente, la última renunció porque se iba a casar y estaba esperando un bebé. No debo de pensar más en aquella mujer hermosa, en mi corazón no hay amor, está podrido.
Llego a la empresa después de 10 de camino, está muy cerca de esa cafetería. Saludo al personal que se encuentra en la recepción, Claudia la recepcionista, siempre me ha dado unas miradas y una sonrisa muy coquetas, es guapa, no niego, pero después de todo lo que viví prefiero llevar ya una vida más tranquila y encontrar a una mujer de hermosos sentimientos, y nunca perderé esa esperanza, lo merezca o no.
Me encuentro en mi oficina revisando los documentos de las entrevistas anteriores, pero la verdad ninguna me ha convencido hasta ahora, la mayoría son sin mucha experiencia o me coquetean a lo descarado y la verdad no tengo ánimos para ello. Suena el teléfono de mi oficina y sé que se trata de Andrea.
–Dime, Andrea. – digo sin ánimos
–Señor Harrison, hay una muchacha que viene a la entrevista. – dice un poco apenada.
–Dile que entre. – cuelgo la llamada y en eso se abre la puerta de la oficina y veo es la pelirroja de esta mañana.
–Buenas tardes. – dice con una bella sonrisa
–Adelante, tome asiento. – le digo todo embobado. Aun no puedo creer que ella este aquí. ¡Diablos! No puede estar aquí.
–Gracias. – toma asiento y extiende una carpeta, la cual tomo sin dudar.
–Su nombre es... - pregunto con curiosidad.
–Annel Maxwell. – un hermoso nombre para una bella mujer como ella.
–Es un placer, señorita Maxwell. – digo estrechando su mano, y se sientes suaves y delicadas, como una rosa sin ser cortada.
–El placer es mío, sr. Harrison. – dice con una sonrisa hermosa, pero su voz es profesional.
–Veo aquí en su hoja de vida que tiene un posgrado en administración de empresas. – digo viendo sus documentos de trabajo. Pero se ve que es muy eficiente. Será mucha tentación para mí. Tal vez un buen polvo con ella. No quiero hacerme ilusiones a cosas que sé que no pasaran.
–Así es, sr. Harrison. – la vuelvo a mirar y sonrío.
–Bienvenida, señorita Maxwell. – ella me mira feliz y estrecha nuevamente mi mano.
–Muchas gracias. No se arrepentirá. – y no lo dudo.
–La espero mañana a primera hora. – volvemos a sonreír, y ella se despide.
Realmente es hermosa, ella es perfecta para tener una relación estable, pero el problema es mi "noviazgo" con Bárbara Black. Es una mujer hermosa y exuberante, pero con ella todo es sexo y poses en las secciones de sociales en periódicos, revistas y redes sociales más concurridos del país.
Ella es modelo, pero para comerciales de perfumes, ella aspira a más, por eso estamos saliendo, para tener más oportunidades, como modelar en pasarelas más importantes del mundo o miss universo. La verdad deseo que lo logre, así le lloverá más pretendientes y al fin pueda concentrarme en una buena mujer y formar mi familia.
Hoy espero con ansias volver a ver a la señorita Maxwell, la verdad me emociona tener a una hermosa mujer como ella trabajando para mí. Llego a la oficina y ya la veo sentada en uno de los sillones que está cerca de mi oficina. Lleva puesto una blusa blanca y un saco gris, también tiene una falda de tubo que la hace ver muy atractiva, y unas zapatillas altas color negras.
–Buenos días, señorita. Maxwell. – digo acercándome a ella.
–Buenos días, sr. Harrison. – se levanta y me tiende su mano y la tomo en seguida.
–Venga, le voy a mostrar su oficina, ya que será mi nueva asistente. – ella asiente y la guio, abro la puerta y ella mira con asombro.
–Muchas gracias. – dice con su hermosa sonrisa.
–Andrea la va a apoyar en lo que necesite. – me despido de ella y me voy a mi oficina.
Así la tendré más cerca de mí, en toda la noche no había dejado de pensar en ella, sus labios, sus hermosos ojos de zafiros, y su bella figura... ¡Dios! Creo que me estoy enamorando.
–¡Arthur! – entra de repente Gilbert, sacándome de mis pensamientos.
–Gilbert. ¿Qué te trae por aquí? – digo rodando los ojos con molestia, él lo nota y comienza a reírse.
–¿así tratas a tu amigo? – finge estar ofendido y yo sólo bufo.
–Ok, ok. Ya vi a tu nueva asistente y esta... uuff... - lo miro con seriedad.
–Ella no es como tus novias o las mías, así que la respetas. – el alza las manos en señal de rendición.
– Bien, no haré nada para conquistarla. – se acomoda más en la silla frente a mí.
–¿a qué viniste? – digo más tranquilo.
–A invitarte a una fiesta esta noche. – dice con una sonrisa pícara.
–No lo sé, hoy llega Bárbara de Italia, y debo ir por ella. – digo haciendo una mueca.
–Mmm... pues la dejas en tu departamento y te vienes conmigo. – con ella es imposible dejarla sola para irme de fiestas.
–Bien, hablaré con ella. – digo rendido, el festeja y se despide saliendo de la oficina.
Ella es algo posesiva, cuando está conmigo no deja que ninguna otra mujer se me acerque, a pesar de que ella si anda de coqueta con otros hombres, pero sé que lo hace para darme celos, por mi puede andar con quien quiera, no me importa.
Ya era la hora del almuerzo y no sé si mi bella asistente, la señorita Maxwell, tiene con quien ir a comer o no, pero recuerdo el día de ayer que se había visto con un hombre, en la cafetería. Salgo de mi oficina y la veo esperando el ascensor. Me acerco a ella y le hablo sin más.
–Disculpe mi atrevimiento, pero ¿la puedo invitar a comer? – digo directamente, veo que sorprende y compone rápido su postura.
–Muchas gracias por su invitación, pero me están esperando. – dice y disimulo mi decepción de que alguien más ya es el dueño de su corazón.
–Yo... lo siento. Nos vemos más tarde. - Sonrió levemente y ella también me regala su hermosa sonrisa.
–Claro que sí, sr. Harrison. Nos vemos. - Se despide y veo que camina hasta aquel hombre, se dan un corto beso en los labios y siento como mi mundo se derrumba, no debería sentirme así, apenas y la conozco, pero al verla por primera vez sentí que cupido me había flechado por primera vez, ni siquiera me había sentido así cuando había conocido a Katherine Smith. Soy un imbécil, no sé qué me está pasando con ella.
Narra Arthur
La hora de la comida ya había pasado, y Annel aun no llegaba, supongo que no debe de tardar, si me siento algo decepcionado de que esa hermosa mujer está casada, o sólo sea su novio, y como no lo va a ser, si es hermosa y joven, sería muy raro que no lo estuviera. Escucho abrirse la puerta de su oficina y estoy entre si la llamo o no, la verdad me pone algo nervioso, aunque si debo hacerlo después de todo, debo ver unos pendientes con ella. Así que tomo el teléfono para llamarla, pero en eso toca la puerta que divide nuestras oficinas.
– Adelante. – digo y ella entra.
– Disculpe señor por llegar un poco tarde. – se disculpa y yo la miro extrañado.
– No se preocupe, no fue tanto. – digo y ella sonríe.
– Por cierto, necesito los contratos del mes pasado con la empresa "Coleman" necesito revisar algo. – digo y ella asiente, sale de la oficina. 10 minutos después entra esta vez sin tocar, y se vuelve a disculpar.
– Aquí esta lo que me pidió. – deja la carpeta sobre mi escritorio.
– Muchas gracias. – la miro y me sonríe.
– ¿algo más? – pregunta y yo niego.
– Es todo. – se despide y sale nuevamente.
Como dejar de mirarla, si es muy hermosa, pero ya está con alguien más y eso me pone algo triste, desearía conocerla con el tiempo y conquistar su hermoso corazón.
– Buenas tardes, amor. – miro a Bárbara entrando a mi oficina, lleva puesto un vestido rojo pegado al su exuberante cuerpo, y tacones del mismo color. Se va acercando a mi hasta sentarse en mi escritorio frente a mí.
– ¿Qué no llegabas hasta más tarde? – digo sorprendido.
– El vuelo se adelantó y deseaba darte una sorpresa.
– Además, te extrañe mucho, mi cielo. – se sienta en mi regazo y comienza a devorar mis labios con deseo.
Me ayuda a bajar el pantalón y se baja de mis piernas y mete mi m****o en su boca y comienzo a gozar, no lo voy a negar, ella es muy buena en esto, igual así me olvido de mi hermosa asistente. Se levanta, y se vuelve a colocar en mi escritorio invitándome a entrar en ella, la tomo de las caderas y entro en una sola estocada, ella grita con fuerza y la verdad no me importa que todos nos escuchen, fueron 3 semanas sin placer, aunque tratara de hacerlo con otras mujeres, simplemente no se me daba la gana.
Ya era casi la hora de la salida, y Bárbara y yo, estábamos saliendo de la oficina, cuando nuevamente me encuentro con mi asistente, se da cuenta de nuestra presencia y puedo ver ¿tristeza? En su mirada, no debería, se supone que ella tiene a alguien más.
– Buenas noches. – dice Annel con seriedad.
– Buenas noches. – digo, pero veo que a mi novia no le agradó para nada mi nueva asistente.
En el transcurso dentro del elevador, fue algo incomodo, mi novia se pegaba mucho a mí y puedo imaginar que mi asistente debe estar muy incómoda con las muestras de cariño (posesiva) de Bárbara.
Salimos de la caja metálica y nos fuimos directo al estacionamiento por mi auto, ya no me pude despedir de Annel. Trataré de no volverlo hacer en mi oficina. . .
Narra Annel.
tres días antes.
Estaba en mi nuevo departamento, acababa de llegar de Liverpool, dejando todo mi pasado allá, mi amigo Gabriel, me acompañó a Londres, no me quería dejar sola, y menos al saber que podía recaer en una nueva depresión, mi exnovio Albert, me había traicionado con mi propia madre, eso no lo pude soportar y tomé la decisión de irme de ahí, mis padres ya estaban separados, y la muy descarada se atrevió a decirme que ya tenían dos años amándose en secreto. ¿Cómo se atrevieron hacer me algo así?
– Lo primero que debes hacer es, buscar trabajo. – me dice mi amigo sacándome de mis pensamientos.
– ¿tan pronto? – digo haciendo pucheros.
– Si, mi bella Annel. – dice abrazándome.
– Está bien. – le doy un beso en la mejilla y se separa de mí.
– Yo haré lo mismo. – dice con una linda sonrisa.
– Bueno, así lo haré. – dejamos pendiente el seguir desempacando, para poder cenar una pizza. Al menos no estaré sola en esta gran ciudad.
Al día siguiente...
La verdad tenía mucha flojera de levantarme, pero le prometí a mi amigo de buscar trabajo, así que aproveché para preparar mis documentos. Una vez listos, salgo del departamento y comienzo a busca empresas cerca, en unas si me las aceptaron, pero que después me llamaban y en otras de plano decían que no había vacantes. Ya era muy tarde y estaba muy cansada de buscar y ser rechazada, así que regresé al departamento y ya estaba Gabriel terminando de desempacar.
– ¿Cómo te fue, flaca? – dice acercándose a mi para darme un corto beso en los labios.
– Mal... no hubo suerte. – digo sentándome de mala gana en el sofá.
– No te rindas, mañana será otro día. – nos dimos las buenas noches y cada uno se fue a su recamara. Me fui a dar una ducha relajante. Me puse mi pijama y me recosté a dormir.
Al día siguiente me levanté con la esperanza que ahora si pueda conseguir un trabajo, mientras me arreglaba, estaba viendo que piden asistente del presidente, el sr. Arthur Harrison, había fotos de él con una mujer muy guapa, y como no va a estar con alguien, si es guapísimo.
– Mi amor, te invito un café. – dice mi amigo y yo sonrío.
– ¿Dónde? – pregunto con curiosidad.
– Una cafetería que está cerca de la empresa Harrison & asociados. – al escuchar el nombre de la empresa, me da un cierto de alegría y un buen presentimiento, espero estar en lo correcto.
– Justamente están solicitando asistente, hoy mismo iba a dejar mi hoja de vida. – digo sonriendo.
– Perfecto, nos vemos ahí en una hora. – me abraza y se va.
ya estaba camino a la cafetería, mirando a mi alrededor y pude ver el gran edificio de las empresas "Harrison & Asociados", pero antes de ir allá, quedé con mi amigo Gabriel para tomarnos un café. Entro al lugar y una muchacha muy amable me guía hasta una mesa vacía, le agradezco y tomo asiento. Toma mi orden y se va, veo a las personas, hasta que mis ojos recaen en una persona, Arthur Harrison, es muy guapo y mas en persona, siento que levanta su mirada y comienzo a ver mi teléfono.
– Hola, hermosa. – me saluda mi amigo y yo lo abrazo.
– Hola, guapo. – le digo y él sonríe.
– ¿estás lista para tu entrevista? – me dice y yo asiento con seguridad.
– Totalmente. – sonrío y bebo de mi café. Pasan unos minutos mas y veo hacia donde estaba el sr. Harrison y ya no está, lo que significa que ya comenzó su hora de trabajo, me despido de mi amigo y me voy a la empresa.
– Hola, buenos días. – saludo a la recepcionista.
– Buenos días. ¿en qué te puedo ayudar? – dice amablemente.
– Vengo por la entrevista de trabajo. – digo y ella me indica. Agradezco y subo por el ascensor, al llegar me presento con una mujer y a lo que vine, ella agarra el teléfono y le avisa a su jefe.
– Puedes pasar. – me dice amablemente, agradezco y me dirijo a la puerta, toco y escucho un adelante.
Al entrar, veo al sr. Harrison mirándome sorprendido y en seguida me invió a sentarme, le entrego mis documentos y él los toma, me hace unas preguntas, respondo, y me dice que, si puedo comenzar mañana mismo, asiento con una sonrisa, tenía esa esperanza de ser contratada y así fue. Nos despedimos estrechando nuestras manos y ¡vaya! Las tiene fuertes, es un hombre guapísimo y caballeroso. Lástima que tenga novia, y parece una diosa a comparación mía, dudo que un hombre como él se fije en alguien como yo.
Llego al departamento y veo que mi amigo aun no llega, seguramente él también ya debió conseguir trabajo. Me voy a mi habitación y tomo mi pijama, me meto a dar una ducha. Después de unos minutos salgo ya vestida y me dirijo a la cocina y ya se encuentra mi amigo ahí, preparando la cena.
– Hola, guapo. – me acerco a él y lo abrazo.
– Hola, bella Annel. – me da un beso en la mejilla y lo suelto, camino para sentarme en un banco y hace lo mismo.
– ¿Cómo te fue, hermosa? – dice sonriente.
– ¡Excelente! Me dieron el puesto. – me mira sorprendido, se levanta de su lugar y me abraza.
– ¡muchas felicidades, hermosa! Lo mereces. – la verdad no sé qué haría sin mi guapo amigo.
Al día siguiente...
Me levanté temprano, ya que hoy es mi primer día de trabajo, y no quiero quedar mal desde ahora. Me doy una ducha relajante, después de 15 minutos, me pongo una blusa blanca, una falda de tubo y un saco y unos tacones negros, una vez lista, voy a desayunar y Gabriel ya tenía huevos cocidos, pan tostado y jugo de naranja, le agradecí y comenzamos a desayunar.
Nos despedimos en la calle y cada uno tomó su camino, tomé un taxi y después de 20 minutos, llego a la empresa, saludo a Claudia y tomo el ascensor, llego al piso donde estaré trabajando, saludo a Andrea, tomo asiento en uno de los sillones en lo que el sr. Harrison llega, mientras me pongo a revisar mi teléfono, se escuchan las puertas del ascensor abrirse y lo veo salir, ¡Oh por Dios! Esta guapísimo, lleva puesto un traje de color azul marino, una camisa blanca, zapatos negros y su cabello esta ligeramente alborotado. Me saluda estrechando mi mano, me lleva a la será mi nueva oficina, al abrir la puerta, quedé impresionada, era de buen tamaño y los tonos grises y blancos la contrastaban a la perfección, y tiene una ventana de buen tamaño que tiene vista a una parte de la ciudad. Le agradecí y se despidió.
Estaba poniéndome al corriente de todos los pendientes, que ni me di cuenta de la hora, ya tenía que salir a comer, le envío un mensaje para ir a comer, él acepta y que me veía afuera del edificio.
Minutos después ya estaba esperando por la llegada del ascensor, cuando escucho la voz del sr. Harrison, me pregunta que, si podía invitarme a comer, la verdad no me lo esperaba, pero ya tenía un compromiso, le dije que me estaban esperando y pude ver algo de decepción en su mirada, no dijo más y bajamos juntos por la caja metálica, fue un silencio algo incomodo, cuando salimos de ahí, nos despedimos y ya estaba mi amigo esperándome, me abraza y da un corto beso en los labios. Subimos a un taxi y Gabriel le indica la dirección del restaurante al que iremos.
Una vez que llegamos, buscamos una mesa y una muchacha poco amable, nos atiende, pero sin dejar de mirar a mi amigo. Carraspeo y veo que se molesta, se va y mi amigo comienza a reír.
– Déjate de celos, que no te quedan. - ¿está loco?
– ¿Disculpa? – me hago la desentendida.
– No te hagas, sé que soy muy guapo, pero estoy soltero. – dice entre risas
– No seas idiota, sólo eres mi amigo, lo que me molestó es que la tarda esa me ignorara. – digo indignada.
– Ok. Haré como que te creo. – me giña un ojo y yo ruedo los ojos.
– ¿Cómo cas en tu primer día? – pregunta con curiosidad.
– Muy cansado, pero bien. Había muchos pendientes. – digo bufando.
– Todo con calma, bella Annel. – dice con una hermosa sonrisa.
Mientras comíamos, él también me contaba de que estaba yendo muy bien en su trabajo, y que ya tiene pretendientas, yo sólo movía la cabeza negativamente, pero sonriendo. Nos despedimos y tomé un taxi para llegar a la empresa, ya se me había hecho un poco tarde. Al llegar, fui directamente a mi oficina, dejé mi bolso y toqué la puerta que divide su oficina de la mía, dijo adelante y así lo hice, me disculpé por la hora de llegada y me dijo que no había problema, pero me pidió unos contratos con la empresa "Coleman" asentí y después de unos minutos le llevé la carpeta y me agradeció, pregunté si necesitaba algo más y él negó.
Me fui a mi oficina a seguir con los pendientes, estaba tan concentrada, cuando escucho ruidos estruendosos viniendo de la oficina de mi jefe, y son los gritos de una mujer en medio de un acto sexual salvaje. ¡Dios! ¿en qué me metí? ¿va a ser así todos los días? Como si no pudieran ir a un hotel o a la casa de alguno de ellos. Ya quería irme para no escuchar su escándalo, cuando me decido, tomo mis cosas y salgo de la oficina, me despido de Andrea quien tenía puesto unos audífonos, ¿y quien no lo haría? En eso salen de la oficina y puedo ver que se trata de su novia, la reconocí por las fotos, nos saludamos, pero la mujer me ignora poniendo mala cara. Al salir del ascensor salí casi corriendo y ya me estaba esperando mi amigo, tomamos un taxi para ir a casa. Creo que tendremos que hablar para comprar un carro para mayor comodidad y no estar pagando transporte público.
Que decepción que mi jefe este con alguien como ella, una mujer muy guapa, pero muy superficial, si yo estuviera con él sería por amor.