"¡Sara me voy o si no voy a llegar tarde a la parada del camión, cualquier cosa por favor avisame, ya sabes donde esta cada cosa, no se duerman tan tarde por favor!"
"Mili por favor cuanto llevo cuidando a las niñas y siempre es lo mismo, por favor vete sin pendiente si, ten cuidado, ¡ahora vete o se te hará tarde!"
"Ok esta bien, nos vemos"
Esta semana Mildred tenia el turno nocturno, trabajaba en el mejor hotel de la ciudad, ella era recamarera, aunque tuvo una buena educación, ya que su madre le habia dado lo mejor, cuando busco trabajo no pudo encontrar nada, a pesar de tener buen conocimiento en administración, el hombre que habia sido su esposo se encargo de manchar su imagen, Antes de irse, había cometido un fraude en la empresa en la que ambos trabajaban, y todo indicaba que ella era la culpable, su jefe la quería mucho, el era amigo de su madre, asi que por el amor que tenia por su familia el no presento cargos pero el daño ya estaba hecho todo el mundo la acuso de ladrona y en ningún lado podía encontrar trabajo, cuando su marido se fue y le dejo todo el problema ella entro en una depresión, quería terminar con su vida y casi lo logra, una tarde cuando ella empezó a ver a su alrededor, recordando lo sola que estaba, su padre las había dejado cuando ella tenía 5 años, hace unos meses su madre había muerto en un accidente, y ahora hace dos meses su marido se habia llevado todo su dinero incluso también su reputación, ese día se sintió mas sola que nunca, tomo él cuchillo de la cocina y sin pensarlo se corto la muñeca, gracias a Dios en ese momento su gran amiga Sara y su esposo James iban entrando a su casa, cuando vieron lo que habia hecho Mildred, corrieron a llevarla al hospital, ahí le dieron la mejor noticia de su vida, ella estaba embarazada, su mundo dio un giro, desde ese día lucho para salir adelante, 9 meses después llegaron a su vida las pequeñas Isabella y Sophia, con ayuda de James entro a trabajar al hotel aunque como camarera ya que el subgerente que manejaba el hotel, no le gustaba nada Mildred así que pensando que ella diría que no, le ofreció ese puesto, sin imaginarse que ella aceptaría..
"Hola Mili llegas a tiempo, tenemos que limpiar la suite presidencial mañana llega el señor Russo"
"¿El dueño del hotel, acaso se dio cuenta de lo que pasa en realidad aquí?"
"¡Shh! No digas eso en voz alta, aun no se han dado cuenta que entraste a la oficina hace dos meses, si se enteran que fuiste tu adiós trabajo y luego ¿que haras con los gastos de las niñas?"
"Hay ese día fue accidente sabes bien que me escondía del asqueroso del señor Smith, entre por que la puerta estaba abierta, y luego entro Patricia y Oscar, Tuve que esconderme debajo del escritorio, no puse salir hasta que ellos se fueron, además no creas que fue muy grato escuchar como Patricia fingía estar disfrutando el momento, fue mas falsa que nada, no se como Oscar no se dio cuenta." dijo Mildred poniendo los ojos en blanco.
"Bueno como sea vamos a..." no termino de hablar cuando escucharon los pasos de Patricia la asistente del señor Smith quien era sub gerente del hotel.
"Ya terminaron con su platica, acaso no aprecian su trabajo? ¡vamos muevanse esa habitación no se va a limpiar sola!"
"¡Si señorita Patricia!" dijeron ambas y salieron hacia la habitación, cuando terminaron ya eran las 3 de la mañana fueron al comedor, a tomar un poco de café, era una noche tranquila ya que ellas solo se dedicaban a limpiar 3 de los 15 pisos que tenia él hotel, A demás como al día siguiente llegaría el dueño el último piso no registro a ningún huésped, ya que cada que iba el señor Russo traía a todo un séquito de guardaespaldas mas a su asistente, a si que las 15 habitaciones que había mas la presidencial quedaban a su disposición.
"Oye escuche, que el señor Russo, se va a retirar, creo que dejara todos sus negocios en las manos de su hijo mayor"
"Asi, bueno el señor Russo no es tan mayor, pero sabemos que su salud no ha sido muy buena, tal vez se retire a descansar"
"Ojala yo también fuera millonaria como él y me pudiera ir a descansar"
"Ja ja ja" Sandy, tienes 26 años aún te queda mucho por trabajar y no se diga lo que tienes que ahorrar para que lo puedas hacer"
"¡Mildred! Como te atreves a decir eso, ya te dije que en cuanto encuentre a un hombre rico que me pida casarme con el, acepto y ya, para que gastarme en todo lo que dijiste, además trabajando en un hotel no crees que es mas fácil de encontrarlo, ¿quien dice que no puedo conquistar al futuro dueño del hotel?"
Ambas se miraron y soltaron a reír...
"Yo pienso que nada se disfruta mas, que lo que conseguiste por el fruto de tu esfuerzo"
" lo dices por que suena tan fácil"
"Sandy recuerda que nada es fácil en esta vida y que tienes que luchar por lo que quieres, además cuando te esfuerzas en lograr las cosas por ti misma y lo consigues te queda la satisfacción de que no le debes nada a nadie" dijo Mildred con algo de amargura, ella había apoyado mucho a su marido y aun así el se fue con otra.
Casi salían del comedor cuando llego su compañero David, "¡chicas rápido al parecer el señor Russo adelanto su vuelo y llega en 20 minutos ya salio del aeropuerto!"
Los tres corrieron a terminar de preparar todo para la llegada de su jefe.
"¿Esta todo listo?, no quiero que falte nada, de eso depende su trabajo entendido, ¡una cosa mal y se largan!
Patricia era la típica asistente que se creía la dueña del lugar, como era la "amiga" del señor Smith pues se sentía con derecho de gritarle a todos, bueno todos sabían como habia conseguido el puesto sólo le basto unas dos noches en casa del señor y ya lo tenia, Mildred ya tenia ahí mas de un año trabajando, y siempre tenia que lidiar con el acoso del señor Alvaro Smith, como no habia caído ante él no le dio el puesto de asistente al cual estaba mas que calificada, así que siempre le negó su ascenso.
A ella eso no le importaba, ella hacia bien su trabajo, era atenta con los huéspedes y a los que les tocaba atender siempre fueron generosos con ella dejando un buena propina.
"Ya llego señorita, Saens se esta bajando del auto"
Patricia era la primera que estaba esperando al señor Russo, había cambiado su atuendo por una falda, y su blusa un poco mas entallada.
"Buenas noches a todos, disculpen la hora pero él vuelo se adelanto," el señor Russo siempre era amable y atento los conocía a todos en especial a Mildred, ya que ella era quien le tocaba atender las necesidades de su habitación, en una de sus visitas cuando Mildred tenia 3 meses de haber entrado fue su primer encuentro, le gusto tanto su atención que pidió que cada que él viniera al hotel ella tenia que estar encargada de ese piso, además pidio que no la cambiaran de los pisos VIP, no quería a nadie mas que a ella y a Sandy.
"No se preocupe señor Russo es nuestro trabajo atenderlo en cualquier momento" dijo Patricia en un tono meloso, algo que al señor Russo no le pareció, no le contesto, lo que hizo fue ir directamente y saludar a Mildred.
"¡Hola señorita Mildred, es un gusto volver a verla!"
"Señor tanto tiempo, sin verlo es bueno tenerlo aquí una vez mas"
"Bueno, bueno es hora de descansar ya es tarde, y mi "séquito" como tu les dices tienen que descansar." dijo en forma de broma ambos sonrieron y ella los guió hacia los elevadores.
Se fueron ante la mirada de enojo de la señorita Patricia quien cada que veía el señor quería conquistarlo ella soñaba con ser la dueña de todo, pero siempre Mildred le ganaba su atención, así que por debajo del agua hacia ver que Mildred era una mujerzuela que tenía algo que ver con el jefe.
"Hoy trajo mas gente que la última vez señor, acaso la señora ya se dio cuenta de que alguien se lo puede robar? Se rieron por el comentario Mildred y el señor Anthony se llevaban muy bien, ella se había ganado su confianza cuando un vez el no sabia que hacer con un documento de una propuesta, al ella analizarla se dio cuenta que no le con venia y lo salvo de perder millones de dólares así que sumado al buen trato y salvarlo de que no lo engañaran, la tomó como su mejor empleada.
Al entrar al elevador lo hicieron ellos dos, mas cuatro de sus escoltas los que siempre estaban junto a el desde hace muchos años.
"Thomas, Alex, Fernando, Javier, como están."
"Hola señorita mildred" dijeron todos al unisono.
"cuando se les quitara lo apretado eh, ¿que les parece si esta noche salimos a bailar? Les decía mientras levantaba varias veces las cejas lo que les hizo reír a los cuatro hombres junto con el señor Russo.
"¡Mildred no cambias!"
"Bueno ya estamos aquí señor en su habitación si hay algo en lo que le pueda ayudar no dude en llamarme estoy a su servicio."
"Muchas gracias Mili, todo esta bien no te preocupes, dime como están esas hermosas hijas tuyas," le hizo un gesto a Thomas el cual se acerco con dos bolsas de regalo.
"Oh cada día más grandes, son un torbellino con su tíos Sara y James." dijo sonriendo
"Me da mucho gusto, toma les traje esto hace dos semanas fuimos a París, espero y les queden Sandra los escogió personalmente"
"Hay señor no se hubiera molestado, no son necesarios los regalos usted sabe que tanto usted como su esposa, son muy queridos por nosotras."
"Nada nada, tomalos mañana llegará Sandra junto con mi hijo, espero y puedas acompañarnos a comer, Sandra tiene muchas ganas de verlas"
" Esta bien señor, pero por favor déjeme invitarlos yo si, mañana es mi día de descanso, a demás mañana las gemelas cumplen dos años, solo estaremos las gemelas sus tíos y ustedes si gustan acompañarnos así que los invito a mi casa yo misma prepararé la comida," volteo a ver a los cuatro hombres que estaban alrededor," ustedes tambien pueden ir les invitaré una gran rebana de pastel ¿eh?, además me hace falta quien se ponga la botarga de la bestia. Todo soltaron la carcajada,
"Yo me la puedo poner siempre y cuando tu seas la bella que dices" dijo Alex levantando sus cejas el era con quien mas confianza tenía.