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Un heredero de sangre

Un heredero de sangre

Autor: : Anónimo...
Género: Romance
Los Rúales; son una familia millonaria que desde décadas atrás, vienen arrastrando su apellido. Lo an logrado gracias a las leyes que ellos mismo crearon. Cada veintidós años, debe nacer un heredero, quien en vientidos años más, será líder del imperio. Liderando así toda la fortuna bajo un contrato que estipula, dar un heredero antes de los treinta. De no hacerlo, el poder será quitado para ser entregado a otro de la misma familia. Por ello Santiago debe buscar una esposa, la cual le de el heredero que necesita, ya que la mujer que el ama, acabo de morir, de un cárcel terminal.

Capítulo 1 CAPITULO uno

Erika Intriago de dieciséte años, contemplaba su cuerpo frente al espejo, el cual, se había deformado al transcurrir nueve meses, pero eso a ella no le importaba, lo único que anhelaba, era conocer el rostro de su pequeño bebé, que crecía dentro de su vientre, con una sonrisa dibujada en sus labios, recorrió sus manos al rededor de su panza.

Al tiempo que imagina el rostro de su hijo, también recordó parte de su pasado, ese pasado que dolió en su momento, sin embargo ahora, ahora la había llevado a sentir las sensaciones más bonitas dentro de su vientre.

Lo único que la ponía triste, era saber que su pequeño, no tendría papá, una solitaria lágrimas rodó por su mejilla y reprimió las demás con esfuerzo.

Hace meses atrás se enamoró por primera vez , y se entrego aquel hombre, en cuerpo y alma, quien juró amarla sobre todas las cosas y llevarla el altar. No obstante, el hombre desapareció, un día después de haberle entregado su pureza, desapareció de su vida sin previo aviso, sin despedirse, sin decir adiós.

Desde ese día, su vida se volvió llena de penurias y dolor, no saber nada de él, la mató por dentro, su único Consuelo era, aquel pequeño que le faltaba días para nacer.

Sollozo, y con el dorsal de su mano, limpio las rebeldes lágrimas que se escaparon de su ojos claros. Al escuchar la puerta abrirse, escuchó la voz de una mujer, quien caminó a pasos firmes hasta ella, y reprochó.

__ Mi niña, ¿otra vez estas llorando?

Piedad, la mujer que acababa de ingresar, colocó la charola de comida sobre la cama, para luego inclinarse frente a ella. Con sutileza, limpió el delicado rostro de Erika, sonrió, al verla hermosa, como todos los días.

__Ven, te traje algo de Cenar. Erika, intento levantarse, pero la enorme barriga no la dejó. __No te levantes cariño. Solicito Piedad, al tiempo que tomaba la charola de comida y la llevaba hasta la adolescente.

Erika Intriago llevaba siete meses encerrada en la oscura habitación de la enorme mansión Intriago.

En la planta baja de la misma mansión, se encontraba una mujer y su esposo de edad media, el silencio perdurará en las cuatro paredes.

Diego Intriago, sin ganas de llevar nada a la boca, revolvia la cuchara en el plato, aquel sonido, estaba colmando la paciencia de Gisela. Esta última, era una mujer de carácter fuerte, difícil de dominar.

Entre ellos, habia una relación donde no se dirigían la palabra, tenían discusiones como toda pareja, las de ellos incrementó, cuando su hija de solo dieciséis años, quedó embarazada.

Para ellos, era una aberración, que una niña de esa edad, estuviera embarazada y sin haberse casado. Aquella situación, afecto su matrimonio, llevándoles a culpándose del uno al otro.

Que Erika estuviera embarazada a temprana edad, sacó el monstruo que Gisela llevaba por dentro.

FLASHBACK.

__Señora, me temo que los mareos de su hija, son porque está embarazada.

__Que dices insolente, mi hija apenas tiene dieciséis años, ni si quiera sale de casa, más para ir a la iglesia, te vuelvo a escuchar decir algo así, y te hecho de patitas a la calle.

__Señora, yo solo digo lo que veo, y si quiere, puede hacerle una prueba, yo nomás le digo para que no pase la vergüenza de que toda la sociedad, hable de la señorita Erika.

Intrigada con lo que dijo aquella mujer, Gisela se dirigió a la farmacia, y compró una prueba de embarazo.

Exigió a su hija que se la haga, y ella no se rehusó, hizo lo que su madre dijo, al ver el resultado, la mujer se volvió loca de cólera, abofeteó a su hija, mientras le exigía, que le diga el nombre, de quien la embarazó. No obstante, lo joven se negó, puesto que había prometido a su amado, no revelar su nombre, hasta que ella sea mayor de edad, y así poder casar sin que nadie pueda impedirlo.

Fue entonces, que Gisela la encerró en la habitación más oscura de la mansión, y su padre, estuvo de acuerdo, aquello terminó por desgarra su corazón.

FIN DE FLASHBACK.

Después de unos minutos Diego decidió irse, agarró el saco, las llaves del auto y salió del comedor sin despedirse de su esposa, antes de que sucediera lo de Erika, la relación entre ellos no estaba bien, lo sucedió terminó por romper el hogar que habían formaron hace ya dieciocho años.

Antes de salir, soltó un suspiro y dirigió la mirada hacia arriba, en el cuarto más oscuro de aquella mansión se encontraba su adorada hija, aunque le dolía verla ahí, no podía hacer nada para ayudarla, tanto para su esposa, como para el, era una vergüenza que su pequeña hija saliera embarazada.

Mientras tanto en la oscura habitación, Erika intentaba probar el primer bocado de su comida, su nana Piedad se deleitaba viendo su hermoso rostro, Erika era la niña de sus ojos, la hija que nunca tuvo, perdida en su mirada estaba, cuando su querida Erika se quejó, y eso, alertó su corazón.

___puf Nanis me duele. El rostro de Erika se tornó pálido. __Nana ayúdame. Grito apretando con fuerza la mano de su nada.

De apoco, los Dolores se iban incrementando, cada cinco minutos iban más fuertes.

__La hora llegó. Especulo Piedad y corrió escaleras abajo llegando hasta él comedor.

___ Señora, la hora de que nazca el bebé a llegado.

Gisela sintió como si le templaron los pelos, puso los ojos en blanco, a la vez que replicaba.

___ Al fin llegó el día, de que nazca el engendro.

Subieron rápidamente hasta llegar a la habitación, para ese entonces el agua de fuente ya se había roto, los gritos de Erika retumbaban las paredes de aquella habitación.

___ ¡Cierra la boca!, Bramó Gisela __ ¿oh quieres que toda la servidumbre te escuche?

___No me importa. Replico la adolescente, antes de volver a gritar

Rápidamente la acomodaron y empezaron la labor de parto, dentro de unas horas, él bebe nació, dejando a su madre desmayada y las demas con preocupación.

El pequeño, era un niño calvo, con sus ojitos verdes y la piel suave como la seda. Sonrió sin saber lo que la vida le deparaba.

Piedad lo tomó en sus brazos y se acercó a Gisela, intentó mostrarle al pequeño, para ver si cambiaba de opinión y optaba por quedárselo, no obstante, la mujer se giró sin ganas de conocer a su nieto. De espaldas a su empleada resopló.

___ Ya sabes lo que tienes que hacer

___ ¡Pero señora!, exclamó Piedad con su voz quebrada

___vete no quiero verlo

Dicho eso el corazón de Piedad se partió en mil pedazos, miró hacía la cama, donde se encontraba Erika desmayada, quiso gritar, porqué no le parecía justo apartarla de su hijo, sin embargo no tuvo otra opción. Divagaba en lejanos pensamientos, gritando en la cara de su jefa, que no aparte a el niño de Erika, cuando feroz voz, la trajo de vuelta.

__ ¿qué esperas para marcharte junto a ese bastardo?.

Las lágrimas corrían por sus mejillas, salió de la mansión en medio de una tormenta, coloco al niño en una canasta, y se dirigió al auto , mientras manejaba lloraba sin parar, llegó hasta la ciudad y se parqueo frente a un orfanato, tomo la canasta donde se encontraba el bebé, y lloro al palmarle un beso en su diminuta frente, tocó la puerta del antes nombrado, y dejó el recién nacido frente de un orfanato.

Aunque ella no quería hacerlo, tuvo que cumplir con la orden que su patrona , con el Alma rota en mil pedazos regresó a la mansión, no sabía como iba hacer cuando Erika despertara, al abrir la puerta, escucho los gritos desgarradores que salían desde la habitación.

___ ¡Devuélveme a mi hijo!, Grito Erika mientras se paraba de la cama, Gisela la fulminó con la mirada.

___ Tú hijo está muerto, acabamos de enterrarlo. Soltó sin.

___ ¡Mientes!, gruño Erika __ yo lo escuché llorar, no te creo, eres cruel y despiadada. Resopló con lágrimas en sus ojos.

___Tras de ser una suelta ¡ahora alucinas!, debes agradecer que se murió – refutó la mujer ajustando sus dientes.

La joven no tenía fuerzas para llorar, pero sintió ganas de ahorcar a su madre por decir la muerta de su bebé, al darse cuenta que su madre no le iba a dar explicaciones claras de donde estaba su hijo optó por llamar a su nana.

____nana, nana, nana.

Con la mano en él pecho y un nudo atascado en su garganta Piedad subió al llamado de su niña. Al verla entrar Erika se dirigió hasta ella,

___ ¿Donde está mi hijo? ¿Dime que es mentira? ¿dime que está mujer miente? – con sus rostro empapado de lágrimas tomó las manos de su nana y le suplicó que le traiga a su hijo. Tragando grueso y evitando llorar Piedad asintió que era verdad. Aquello desgarró el corazón de ambas mujeres, ya que mentirle a Erika era un dolor fuerte para Piedad.

Aún estando débil por el parto reciente Erika se dejó caer, arrodillada frente a su nana suplicó que no la engañe.

___ ¡Tú no Nanis, tú no puedes mentirme!

Erika no aceptaba lo que decían, ella recordaba claramente el llanto de su hijo, Piedad reprimió las ganas que le producía llorar y gritar que aquel niño estaba vivo, Unas cuantas lágrimas rodaron por sus mejilla, miró a su jefa quién apretaba con fuerzas sus puños, luego respondió.

___ Lo siento mi niña pero es la verdad - sintió su estómago revolverse y a la vez sintió ganas de arrojar por lastimar el corazón de Erika.

Gisela se sintió satisfecha con la respuesta de Piedad, luego al fijarse en su hija y el bochorno que estaba haciendo, se sintió fastidiada ante el teatro que hacía.

___ ¡Ya vasta de teatros! vuelve a la cama o te desangraras - agarró a su hija por el brazo y está se rehusó a ir.

___ ¡Suéltame!, ¡ que más da si muero! - gruño la adolescente

___ Eres una mocosa grosera.

___ ¡No me toque! , ¡te odió con toda mi Alma! no quiero que me vuelvas a tocar - gritó con fuerzas haciendo que los oídos de su madre se sientan adoloridos.

___ ¡Eres una mal agradecida! - resopló Gisela mientras golpeaba el delicado rostro de su hija, con su cachete enrojecido Erika miró a su madre con odió, la mujer le había encerrado por 7 meses en una oscura habitación donde solo entraba su nana y nadie más, quería tapar la vergüenza que según ella producía Erika con su embarazo. Ante la mirada penetrante de su hija Gisela sintió escalofríos, ella era una mujer fría y calculadora, pero esa mirada de odió que ardía en los ojos de su hija la hizo estremecerse, se retiró de la habitación sin ganas de continuar peleando con ella.

Piedad abrazo a Erika quién lloraba desconsoladamente.

___ ¿quiero a mi bebé? ante esa súplica el corazón de la mujer se arrugó, se sentía la mujer más despreciable del mundo por arrebatarle el hijo a su niña.

Cuando se dio cuanta de la sangre caída en el suelo se preocupó por Erika y la recostó sobre la cama, luego se dirigió a la puerta para llamar a su jefa, Erika le tomó de la mano antes que saliera

___ ¡Déjame morir!, ya no tengo fuerzas para vivir, Adrián me abandonó y mi hijo murió ___ no le digas nada a mi madre, ella me odia desde el día que se enteró de mi embarazo, si muero o no, le daría igual porque no me quiere.

___ Claro que te quiere, no dejaré que mueras, exclamó con angustia Piedad, jamás permitiría que algo malo le ocurra a Erika.

Capítulo 2 CAPITULO dos

__ No le llames ¡por favor nana! __ Si vas a llamar a alguien, que sea mi padre.

Con un nudo en la garganta, Piedad bajo escaleras para llamar a Diego, se dirigió al teléfono más lejano de la mansión, marcó rápidamente, esperando que el hombre, contestara pronto. Este último, miró el móvil entrecerrrando los ojos, ya conocía ese contacto, y quien estaba llamando.

Dejo pasar la primer llamada, al sonar la segunda, contestó después de unos segundos, antes de hablar, carraspeó la garganta.

__ ¿qué sucede?.

__ Señor, la niña ya dio a luz

__ ¿Que? ¡en serio! ¿ya soy abuelo?", rió con emoción....

__ ¡Si pero!......

__ ¿Que sucede Piedad?, ¡Piedad responde! ¿qué pasó con mi hija?.

Cuando se proponía a contarle lo que sucedía con Erika, la llamada se cortó, un escalofrío recorrió su columna vertebral, al sentir el tibio aire caer sobre su nuca. Lentamente fue bajando la mirada, y sintió la sangre caer a sus pies, cuando vio el dedo que presionaba el botón de colgar, del teléfono, aún con el teléfono colgando de su oido, tragó grueso.

Gisela, se encontraba parada tras de piedad, esta última se quedó perpleja, y lentamente fue bajando el teléfono en su lugar, para luego, girar su cuerpo y quedar, frente a frente, con su jefa. Aquella mujer, la fulminó con la mirada, como si quisiera despellejar la viva, tragando grueso piedad titubeo.

__ ¿Cómo te atreves? resopló con Irá Gisela, al tiempo que abofeteaba con ambas manos a Piedad. __ ¿Con qué derecho divulgas lo que acaba de suceder?.

Con los ojos llorosos, Piedad tartamudeo, queriendo explicar que no estaba divulgando nada.

__ Señora yo solo le llame al señor Diego, para informarle que Erika está sangrando.

__ ¡Callate mentirosa! ¿me crees estupida? ¿oh qué?, gruñó rabiosa. Piedad intentaba explicar, pero la mujer no le dejó continuar.

__ ¡Largate ahora mismo de mi casa!

Saco la chequera y le entregó un cheque. __ ¡No te atrevas abrir la boca! ¡porque de hacerlo, te mato!, lanzó amenazas que punzaron el corazón de Piedad.

__ Señora ¡por favor no me corra!, le juró que no diré nada, no tengo donde ir" .....

__ Lárgate de mi mansión ahora mismo, ¡no quiero verte! Te pague una buena cantidad de dinero, con eso puedes tener una vida cómoda donde quieras.

__ ¡pero la niña Erika, ella necesita atención médica!

__ ¡Largo.....!, de ella me encargo yo. Gritó con furia mientras la empujaba.

__Dejeme ir por mis cosa. Pidió Piedad

__ ¡No! escupió rabiosa "todo lo echaré a la basura" ¡lárgate ahora o no respondo!.

En medio de una gran tormenta, Piedad salió de la mansion, aunque gritaba y lloraba con fuerzas, su llanto sedante bajo la tormentosa lluvia, no se escuchaba.

__¡Perdóname mi niña! ¡Lo siento tanto!, sobre el frío suelo, se dejó caer de rodillas, miraba fijamente al oscuro cielo, para tratar de encontrar una razón, del porqué había sucedido todo aquello.

Después de llorar amargamente, se levantó y se dirigió a la vía principal, abrazada con sus propios brazos, caminaba por las solitarias calles.

Un taxi pasó justo delante de ella, al verla sola, le hizo seña por si necesitaba algun taxi, con su ropa mojada y temblando de frío, entró al auto y se dirigió hasta el orfanato, estaba dispuesta a recuperar el hijo de Erika, constara lo que costara.

Una vez que llegó al orfanato, no encontró al niño, ladeó la cabeza, al pensar que el pequeño aún iba a estar ahí, imagino que seguro las monjitas ya lo habían recogido. Habían pasado algunas horas, era obvio que alguien lo recogió.

Honrando porque las monjas lo tuvieran, empensó a golpear la antes nombrada como una loca, iba a reclamar el niño hasta que se lo entreguen, después de pensarlo bien, desistió de la idea.

Si reclamaba, las monjas llamarían la policía, y si la policía sabía que su jefa y ella abandonaron el niño, seguro irían a prisión, no, no podía ir a prisión, no hasta que le devolviera su hijo a Erika, no estaba dispuesta a pasar sus ultimos años tras las rejas, sin hacer nada por calmar el vacío de su niña.

Con el insistente toque de la puerta, las monjitas salieron, encontrarse con una mujer empapada de agua y con los ojos irritados, le pareció extraño.

Por otra parte Diego llegó a su casa, camino a prisa y con alegría subió las escaleras, la sonrisa dibujada en su rostro, se esfumó, al encontrar a su esposa en el pasillo.

__ ¿dónde está mi nieto? ¡quiero verlo!.

Con frialdad en su mirada, Gisela respondió.

__ ¡nació muerto!.....

__ ¡¡qué!!, exclamó él hombre.

__ lo que escuchaste, aquel bastardo nació muerto.

La noticia le cayó como valde de agua fría,

__ ¡no lo creo! respondió, después de mirar el frío rostro de su esposa, paso por su costado para entrar a la habitación de su hija.

Al ingresar a la habitación, se encontró con su hija tendida en la cama, pálida como un papel.

__padre" exclamó con debilidad.

A Diego, chiquito y arrugado se le hizo el corazón, ver a su hija de esa manera, le partió el corazón, al recorrer la mirada, y ver la sangre sobre la cama, alarmó su corazón.

__ ¡eres una maldita! Reprocho con odió hacia su esposa, que se encontraba tras de él, agarro a Erika en sus brazos y le llevó hasta el coche.

La fuerte lluvia mojó sus cuerpos, lo más rápido que pudo la acomodo en el asiento del copiloto. Encendió el auto y salió a toda prisa.

De camino al hospital, la angustia lo invadía, mientras manejaba, no quitaba la mirada del volante, con el último aliento que le quedaba, Erika sonrió.

__te amo papito, por un segundos le miró, y con voz aguda, Diego pidió.

__ ¡aguanta mi princesa! ¡por favor te lo pido!.

Las lágrimas obstaculizaba su vista, él miedo y la angustia se apoderó de él, presionó el acelerador para llegar más rápido.

Al llegar, se adentró a emergencia gritando como loco.

__"Ayuda ¡por favor!. cargando su hija desmayada sobre sus brazos, Diego camino por los fríos pasillos del hospital, Andrade Marín.

Con los brazos colgando y su cabeza por igual, Erika soñaba teniendo a su bebé en los brazos, en sus sueños, la adolescente sonreía mientra besaba a su tierno hijo, le cantaba una hermosa canción arullandole entre sus brazos.

Por otra parte en la mansión Intriago, Gisela daba vueltas en su habitación, su esposo no le contestaba la llamada, se quedó angustiada, después de ver el estado en que salió su única hija, quedó preocupada.

Si bien estaba enojada con Erika, porqué se embarazó estando aún en el colegio, tampoco deseaba que se muera, lo único que ella quería, era que su hija entendiera, que un hijo le cambiaría su vida para siempre.

Mientras tanto en el convento, Piedad se encontraba vestida de monja, despues que la corrieron de la hacienda, no tenia donde ir, esa casa había sido su hogar por mucho tiempo, mejor dicho, desde que nació,.

Su madre y su padre trabajaron muchos años en la mansión Intriago, ahi sus padres se enamoraron y producto de ese amor, nació ella.

Se crió bajo los gruesos muros de esa mansión, fue testigo del nacimiento de Erika, la niña de sus ojos, la amo como si fuera su propia hija, nunca había amado a nadie como amaba a esa niña.

Decidió quedarse en el convento para acercarse a Dios, y lograr obtener el perdón que necesitaba, por haber cometido ese pecado.

Las monjas le aceptaron con devoción. y al siguiente día le dieron un recorrió por el convento, hasta llegar donde se encontraban los bebés abandonados, se llenó de ternura al escuchar sus llantos, había todo tipo de niños abandonados.

Sintió una presión inmensa en su pecho, el nudo en su garganta le ayudaba a sostener las ganas de llorar, todos esos angelitos habían sido abandonados por sus madres, había de todas las edades, unos tenían un año, otros meses de nacidos. No obstante, recién nacidos, no había.

Recorrió la mirada en busca del hijo de Erika, pero no lo encontró.

__ ¿Estos son todos? ¿No hay recién nacidos? preguntó con angustia

__ Si, estos son todos, respondió una monja.

Frunciendo el ceño, Piedad se quedó pensanda, a la vez que se preguntaba. ¿Cómo? ¿Como era posible? si en la noche ella había dejado el pequeño frente al orfanato.

__ Los recién nacidos llegan y se van. Informo otra monja, __ Por la noche nos encontramos en la puerta un recién nacido, después de dos horas, ya tenía padres.

__ Los recién nacidos son los mas afortunados, llegan y se van.

Esas confesiones causaron una fuerte punzada en el pecho de Piedad, enterarse que, el bb de Erika, ya había sido adoptado, le derrumbó todas las ilusiones que tenia de encontrarlo, perdida en sus pensamientos se quedó, preguntándose ¿como iba a recuperar el hijo de su niña?

Una solitaria lágrima salió de sus ojos, intento limpiarla antes que la noten, pero sus compañeras ya la habían visto llorar.

__Es triste, pero te acostumbrarás. le dijo una de la monjas que le acompañaban en su recorrido.

Forzo una sonrisa, mientras limpiaba el gajo de lágrimas que calló de sus ojos. Ella no se iba a coatumbrar, ella no podía acostumbrarse, tenia que encontrar al hijo de Erika, como diera lugar.

Las monjas creían que lloraba por los niños abandonados, aunque si le dolía el corazón en pesar ¿Como las madres despiadadas abandonaban a sus hijos? pero sus lágrimas, eran de culpa, de dolor por haberle arrebatado él hijo a Erika, la única persona que robó su corazon, desde el instante que la tuvo en sus brazos.

Capítulo 3 CAPITULO tres

Todas las llamadas de Gisela, Diego las desviaba, sentía un odio repulsivo, atravesado en su pecho, la rabia y el coraje que provocó su esposa, le vieron obligado alejarla de su hija, no le permito que si quiera, se acerque al hospital, estaba lleno de irritación.

La mujer se había comportado de una manera cruel, hacia su propia hija.

Lleno de angustia caminaba de un lado a otro, traqueteaba sus dedos, por ratos llevaba sus manos al rostro y presionaba su piel con cólera, se maldecía así mismo, por haber permitido que Gisela, mantuviera encerrada a Erika, sin haberle hecho un chequeo médico.

Angustioso espera la respuesta del doctor, y cuando la puerta se abrió, se quedó perplejo.

************************

Después de varios días, Gisela lloraba tras el patio de su casa, frente a una lápida, en la que se encontraba tallado el nombre de.....

"DESCANZA EN PAZ, ERIKA INTRIAGO"

Las lágrimas sedantes y sus gritos de agonía, le hacían maldecirse así misma, por su arrogancia, había perdido a su única hija, y eso, desgarró su Alma por completo.

Tras de haber perdido a Erika, su esposo le abandonó, le pidió el divorcio y se marchó al extranjero.

Se quedó sola, en medio de esa enorme mansión, pasaba sus noches en vela, esperando que Erika regrese, pero su amada hija, nunca más volvió, aunque pidió perdón varias veces, su alma no estaba conforme.

Se encontraba lamentándose por todo lo que había echo, cuando la puerta sonó, ignoró los primeros toques, sin embargo, la insistencia la orilló a levantarse, sin fuerzas en sus piernas, camino has la puerta.

Cuando abrió la antes nombrada, se encontró con Piedad, sintio alegría, pero no la demostro, en cuanto a Piedad, sintió pesar por su media hermana, la mujer parada frente de ella, parecía una completa desconocida, ya no era la Gisela que ella conoció, ignorando la forma en que se encontraba su media hermana, ingresó a la mansión, sin ser invitada.

__ ¿Que haces aquí? preguntó con voz quebrada he aguda Gisela.

__ ¡quiero ver a Erika! respondió Piedad mientras pasaba por su costado.

Ya no le temía, sus miedos se habían ido, los meses en el convento, le había ayudado a perder, el terror que sentía por Gisela.

Esta última, se quedó parada como una estatua, mirando hacia el lejano portón y sonriendo como una loca, cerró de golpe la puerta y regresando la mirada a piedad, comunicó.

__ En el patio trasero está.

Esta última se encamino hasta el patio, le pareció extraño que su ex jefa, no se opusiera a que viera a Erika, al llegar al jardín, recorrió la mirada, por todos lados, al no encontrar a su niña, soltó un suspiro y regreso haber con frialdad a Gisela.

__ ¿Donde está? quiero verla, deja de jugar. Bramo.

La manera en que Gisela la miró le dejó pensante. Detenidamente la observo de arriba y abajo.

Le extrañaba ver a, una Gisela despeinada, mal vestida, con unos harapos sucios, y por el hedor que manaba, no se había bañado algunos días, incluso sus ojos estaban irritados, era como si hubiera llorado mucho tiempo.

Gisela, alzo la mano y apunto el lugar donde se encontraba la tumba de Erika, sus ojos se cristalizaron, aunque ya no le quedaban fuerzas para llorar, las lágrimas seguían brotando de sus ojos, cada vez que veía esa lapida.

__ ¡Ahí está!.

Con el ceño fruncido, Piedad miró en la dirección señalada, era el mismo lugar donde inventó una lápida para el bebé de Erika.

Abrió sus ojos con asombro, cuando se fijó que había otra lápida.

__¿Que significa esto?

__Solo ve.... Aconsejo la mujer.

Un frío recorrió el cuerpo de piedad, y la curiosidad la llevó hacia ese lugar,

Con el paso acelerado y temerosa se encaminó hasta las dos lápidas, cuando leyó el nombre de Erika, sintio la sangre caer a sus pies, acto seguido, sonrió con desagrado.

__Inventaste una tumba para que yo me la crea que Erika murió ¿verdad? , al igual que inventaste, la tumba para el bebe.

__ ¡No! Grito, Gisela. __Te estoy diciendo la verdad, mi hija se murió, se murió desangrada. el grito retumbó sobre los árboles del jardín..

Con su corazón acelerado, Piedad resistió las lágrimas, no quería creer en esa mujer, aquella era cruel y malvada, siempre hizo de todo, para hacerla sufrir.

__¡Mientes! ella no puede estar muerta, se dio la vuelta y empezó a gritar __ Erika, Erika, mi niña, aquí estoy, he vuelto por ti, cariño, ¿donde estás? le llamaba con ternura, mientras subía hasta la habitación.

Solo el eco de la voz, se escuchaba, al no obtener respuesta, Piedad ingreso a la habitación, al abrir la puerta, sintió un escalofrío. Gisela no había ordenado la habitación, todo seguía como la última vez que piedad, estuvo ahí.

Al perder a su hija, Gisela quiso guardar los últimos recuerdos de su hija, cuando una empleada intentaba limpiar, ella la sacaba a gritos, por tal razón, toda la servidumbre renunció.

El olor que salía de la habitación era desagradable, tragó grueso y se encamino hasta la ventana de la antes nombrada, miró hacia el patio con el nudo formado en la garganta.

Al ver a Gisela lloraron sobre la lápida, comprendió que no mentía, chiquito y arrugado se hizo el corazón, las lágrimas empezaron a rodar una tras otra, se dejó caer mientras rodaba la mano sobre el frío vidrio de la ventana.

__ ¡No es cierto! Tiene que ser una broma" se replicaba así mismo, mientras agarraba la almohada y la llevaba a su pecho. __Erika, mi niña, mi niña hermosa, no estás muerta, dime que no es cierro, por favor, aparece y dime que todo es mentira de esa bruja.

Sollozo, tratando de asimilar la noticia, que hizo trizas su corazón.

Minutos después, Gisela subió, contemplo con tristeza a ex empleada, sabia que, después de ella y su esposo, Piedad era la tercero persona que más amaba a Erika.

__ "Se nos fue" Verbalizó. ¡Yo no lo quería así! ¡yo solo quería evitar la vergüenza de que fuera señalada!

Se lanzó sobre la sangre seca que había quedado de Erika, en aquella discusión que tuvieron.

Piedad le regreso a ver con despreció, sus ojos se llenaron de reproches y las señaló como culpable.

__ ¡tú fuiste culpable! nunca le llevaste a un control, le hiciste parir con una partera aprendiz" ¡No te victimises delante de mi!.

__ ¡No! yo no la maté, se repetía así misma, mientras movía la cabeza de ambos lados __ ¡No! ¡yo no la mateeeee! Gritó al tiempo que, se tapaba los oídos y metía su cabeza en medio de sus rodillas.

Piedad llamó a un centro de manicomios, el estado en que estaba Gisela, le preocupo, a pesar de lo mala que fue con ellá en el pasado, ella no podía ser de la misma manera.

Después de que los médicos, se llevaran a Gisela, se quedó llorando amargamente en esa cuatro paredes, se lamentó en los, ¡Si me hubiera!

___Si me hubiera enfrentado a tu madre estarías viva"

__Si no hubiera llevado a tu hijo al orfanato estuvieras viva"

__Si no te hubiera mentido estuvieras viva"

Agarrando con fuerzas tierra en sus puños Piedad lloro gritó con tanta fuerza frente a la tumba de su niña.

Después de largo rato salió de la mansión, cerro las puertas de la inmensa casa, desdes la lejanía se detuvo y se giró a ver la enorme casa, contemplo sus muros gigantes y recordó lo feliz que fue cuando vivió en ese lugar .

Llego al convento y se encerró en su habitación de rodillas antes el Cristo crucificado pidió perdón por lo que había ocasionado.

Mientras Gisela en el manicomio tenía la mente pérdida las lágrimas por si sola salían de sus ojos café.

Diego no quizo saber más de ella le dejo la mansión y una pensión mensual, decidió partir al extranjero para comenzar una nueva vida.

Cinco largos años pasaron; arrodillada frente al Cristo Piedad rezaba como lo había estado haciendo durante todos esos años.

En el manicomio estaba Gisela ya recuperada de su locura, salió con su maleta, cerró sus ojos y sintió El Fuerte viento chocar con su rostro.

Subio a su taxi y se encamino hacia la mansión, al entrar sintió un frío recorrer por su cuerpo, pasó sus dedos por los muebles todos estaban polvorientos.

Entrecerro los ojos y escucho la voz de su hija cuando era una niña, la imaginó corriendo por toda la sala.

Suspiró y empezó a limpiar cada uno de los muebles de la grande mansión.

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