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Un milagro de navidad

Un milagro de navidad

Autor: : Fer R
Género: Romance
Durante los dos últimos años, Louise se entregó con dedicación a la meta de alcanzar la libertad financiera antes de cumplir 25 años. En su exhaustiva lista de logros, casi todo estaba marcado, excepto un punto crucial: la llegada de un bebé. Con determinación, comenzó la búsqueda del padre ideal para su primer hijo. Se sumergió en citas con diversos hombres, ansiosa por conocerlos a fondo. Sin embargo, la realidad no cumplía con sus expectativas, y la lista de candidatos potenciales se reducía cada vez más. Jamás pensó que él volvería a su vida, que le haría volver a hacer sentir ese sentimiento tan intenso, pero a la vez tan triste de volver a quererlo y no quererlo en su vida junto con su hijo que crecía en su vientre.

Capítulo 1 Parte 1

Louise

Siempre supe que los hombres eran imprudentes, ellos no querían nada serio en la vida, pero ver como se comportaban siendo unos malditos, me había quitado todas las ilusiones del mundo cuando vi que solo buscaban algo: Sexo.

Claro que yo solo quería su esperma, pero no quería cualquiera, no quería que mi futuro hijo fuera algún potencial asesino, ni nada parecido. Quería que fuera lindo, gordito, lleno de energía y con una vibra dulce.

El último día de noviembre finalmente llegó, y desde la ventana de mi apartamento, observaba los destellos de los fuegos artificiales que iluminaban el cielo nocturno. Con una cerveza en mano, tomaba un momento para reflexionar sobre la decisión de no unirme a mi familia en estas festividades, algo que no había hecho desde que me mudé sola hace tres años.

En este tiempo, he logrado más de lo que imaginé: completé mi carrera, obtuve la oportunidad de trabajar de manera independiente y finalmente, inicié mi propia agencia. Estaba segura de que había recibido mucha ayuda, estaba por el camino correcto que me había comenzado a mí misma cuando cumplí los 20 años y supe qué quería hacer.

-Hija -Es lo primero que escuché a través del celular, mi madre me llamaba totalmente feliz -Siento mucho que no puedas estar aquí con nosotros.

-Lo sé, mamá -Digo mientras alejó la lata de cerveza de mi boca -Tengo mucho trabajo pendiente -Cosa que era verdad, pero no lo haría hoy, mañana sí lo haría porque no tenía más tiempo.

-Lo entiendo, aun así me pone triste que no estés aquí conmigo.

-Los visitaré el 7 de diciembre -Confieso.

-¡Claro! Estaremos encantados de recibirte -Ella me sigue hablando de como mis tías estaban bailando, de como mi abuela también estaba animada, aunque todos me extrañaban, estaban pasándola lo mejor posible.

Tiro mi cabeza hacia atrás mientras la escuchó hablar, reflexionando lo que había hecho estos últimos meses, además de dirigir la agencia, porque yo quería algo, yo de verdad quería conseguir ese sueño, ese loco sueño.

Yo quería ser mamá, deseaba con todas mis fuerzas ser mamá de un bebé, de poder criarlo y darle lo mejor, pero no tenía a nadie, la realidad era que no había tenido a nadie desde los mismos 20 años que supe quería en mi vida.

Apenas cumplí los 25 años, me había instalado todas las aplicaciones de cita posibles, porque tal vez estaba alguno que me gustaría, que me iba a gustar lo suficiente, pero al contrario, solo encontraba personas que no eran posibles potenciales de ser buenos hijos, solo personas que tenían el corazón podrido.

Necesitaba un milagro, un milagro que tal vez navidad me lo iba a traer, yo tenía mucha fe que este mes, sería el mes de hacer a mi bebé, de ser madre.

Cuando mi madre se dio cuenta de que estaba distraída se despidió y me deseo suerte para mis días de trabajo. Mañana sería un día pesado para la agencia, comenzaba todo el trabajo de un montón de empresas que estaban con nosotros, tanto trabajó llegó a nosotros este año que no tendría mucho tiempo libre, pero siempre lo sacaría para cumplir mi sueño.

Al día siguiente fui la primera en ver las cosas pendientes e inmediatamente llegaron los demás, fue asignar tareas mientras su cumplía las mías y ayudaba a los demás. Sin querer uno de los tantos papeles que tenía en el escritorio salió volando y me levanté rápidamente para recogerlo, este documento no lo había visto, ¿qué era? Cuando empecé a leerlo, recordé, ¡era hoy!

-Me tengo que ir -Dice mientras recogía algunas cosas para trabajar desde el lugar.

-¿Qué sucedió? -Preguntaba una de mis compañeras.

-Tenía una reunión para elegir al contador de la agencia, tengo hoy las entrevistas -Le respondí mientras corro al ascensor -Tienen que terminar las cosas para hoy y tomar el 7 libre -Les advierto mientras cierran las puertas.

Corrí hacia el auto para ir al lugar que nos había ayudado buscando las entrevistas para el trabajo de contador, antes yo manejaba todo eso, pero ahora no se podía porque mi tiempo se debía volver a mi labor de publicista, necesitaba un verdadero contador en mi vida.

Llegar al lugar fue correr y que una de las empleadas de me recibiera.

-Pensamos que no iba a venir.

-Tuve unas cosas que hacer y se me hizo tarde -Qué mentira tan grande estaba diciendo.

-Tranquila, ya los candidatos están listos -Asiento mientras acomodo mi bolso en la mesa que habían dado, mientras buscaba mi computador y lo prendía dejaron pasar el primer candidato.

Después de casi diez personas, alguien me hizo levantar mi cabeza, ojalá fuera por algo bueno, pero la voz la reconocía y lo vi, el mismo hombre que hace cinco años me confirmó que el amor no existía, que no importaba que tanto esfuerzo uno pusiera, si no era recíproco jamás iba a funcionar.

Cuando chocamos miradas me di cuenta de que me reconoció, porque entre cerro sus ojos, y lo pensé: Mi hijo tendría buenos genes, tendría excelentes genes de parte de él y sería inteligente.

Lo seguí con la mirada cuando lo terminaron de entrevistar, cuando dieron el break para ir a comer, lo busqué, necesitaba encontrarlo. Él no quería ser papá y yo tampoco buscaba un papá, simplemente quería su esperma para ser madre.

-¿A quién buscas tanto? -Él me encontró, porque en una zona poco transitada del lugar en el que estábamos me acorraló.

-A ti -Le digo sin pestañar, me conocía y sabía que yo siempre era directa.

-¿muchas ganas de verme?

-Siempre -Le digo con una sonrisa burlona, él se ríe y me suelta la mano y se aleja un poco.

-Louise, ¿desde cuándo tienes una agencia de publicidad?

-Te dije que quería escalar y conseguir mis cosas, ¿lo recuerdas? -Él hace una pequeña mueca, no lo recordaba, no puedo evitar reír, porque ya no esperaba nada de él -Esa mueca me confirma que no, no te preocupes -Le digo riendo, ahora me preguntaba, ¿qué debía hacer?

-Hablando en serio, ¿qué quieres? -No le podía decir que su esperma.

-¿Estás saliendo con alguien? -Le preguntó, tal vez con este resultado podría dar a lo que quería.

-¿por qué? -Se acerca a mi rostro, mientras lleva su mano a mi cuello, cierro los ojos al sentir ese cosquilleo, recordando la primera vez que salimos.

-¿Tú por qué crees? -Lo miro directamente y él sabe el significado de esa mirada, porque no espera mucho para besarme.

¡Lo conseguí! El gen perfecto para mi bebé, gracias diciembre.

Capítulo 2 Parte 2

Louise

Emoción con ese beso y por un momento sentí esa alegría de hace cinco años, pero recordé lo que me dijo y volví a mi objetivo.

-Lo tomaré como que estás soltero.

-Lo sigo estando, nada ha cambiado desde esa última vez -Suelto una pequeña carcajada, no esperaba menos de él.

-Pero no dejas de tener necesidades.

-Efectivamente -Me dice para alejarse un poco más de mí y seguir hablando -¿Quieres volver a eso? ¿No lo odiabas por qué solo te miraban de forma sexual?

-Sí, lo sigo odiando con todo mi ser, pero eres especial -Me encantaría decir que es mentira, pero él me encantaba, su forma de hablar, su forma de hacer caras, su risa, su mirada seria, yo estaba loca por él, incluso luego de años.

Él me abrió los ojos para mi gusto de hombres, pero al mismo tiempo, me hizo entender que yo quería una persona que me viera de forma seria, que dijera que quería todo conmigo, luego de buscarlo me di cuenta de que no, que jamás pasaría tratando de buscarlo a él en otra persona que quisiera algo serio.

-¿Entonces quieres salir hoy?

-Tengo que elegir quién será el contador de mi agencia.

-Sabes que ganaré eso, tengo más experiencia en todo eso.

-Por eso mismo, me encantaría darle la oportunidad a otra persona -Él voltea sus ojos para asentir y darme otro beso -¿Por qué renunciaste a tu otro trabajo?

-No renuncie, pedí un día para esta entrevista, no pensé que tú serías la dueña.

-Sí, tampoco lo quise anunciar públicamente.

Mi celular empieza a sonar y vibrar, era una de mis compañeras de trabajo.

-Louise, uno de los potenciales jefes del área de mercadeo, quiere hablar contigo, lo mandé a tu dirección.

-Dale, dame su nombre para estar pendiente.

-Creo que ya llegó -Me volteo para ver hacia la entrada y veo de frente a otro personaje de mi vida de los 20 años y cierro los ojos, ¿qué mierda estaba pasando?

-Sí, ya lo vi -¿Cómo sabía que era él? Era el único magíster en mercadeo que veía en toda la zona, los demás eran candidatos de contador.

La mirada de ese hombre que se veía mucho mayor que antes fue para el hombre que quería sus genes en mi vientre. Diciembre empezó demasiado fuerte, ¿este era el milagro que quería?

-Louise -La voz ronca de él me hace temblar, Dios mío.

-Jaden -Le digo dando una sonrisa ejecutiva -¿Eres el nuevo?

-Sí, ¿tú eres la CEO? -Su ceja enarcada habla por sí sola, maldito egocéntrico.

-Sí, es mi agencia -Le digo con una leve sonrisa -¿Podemos hablar en otro lado? Necesito ver los papeles y ver si se puede solucionar hoy mismo.

-Sí -Responde luego de casi un minuto de un silencio incómodo, cuando estaba dispuesta a retirarme, mi compañero de besos de hace cinco minutos me agarra del brazo y me mira, él no era celoso, ¿qué le pasaba?

-Louise, no he cambiado mi número.

-Yo sí, cuando comencé en este mundo, cambie totalmente -Confieso mientras separó su mano -Hablaremos luego y tendremos una cita, porque es necesaria.

Jamás le iba a decir que después de él sigo Jaden, y Jaden me confirmó que los hombres como él eran la peor escoria del mundo, tampoco diría que estos dos me habían dejado tan traumada que me había consumido en el proyecto que ahora estaba dando frutos y jamás tuve ese romance.

-¿Es novio?

-No te debería importar -Le respondo a mi querido amigo chismoso -¿Dónde tienes los papeles? -Le pregunto mientras miro la hora, debía entrar en 15 minutos y no había tenido tiempo de comer.

-Pensé que seguías con esa fantasía de buscar tu novio ideal -Suleto una risa.

-No tengo tiempo para eso y sinceramente para seguir encontrando basura como tú, prefiero retirarme -Le digo con una misma sonrisa arrogante que él siempre me dio, me da los papeles de mala gana.

-Cambia está parte de aquí... -Le voy dando las indicaciones, mientras él ayuda a complementar.

-Quién diría que haríamos buen equipo.

-Bebé, se necesita más que eso -Al ver la hora solo tenía un minuto para llegar.

-Ve, total seré contratado de una forma u otra -Me muerdo el labio, porque en este caso tenía razón, necesitaba con todas mis fuerzas al mejor en esa área.

Suspiro para alejarme luego de agradecer por lo que hizo, Jaden jamás sería una opción para mi bebé, porque no quería que mi bebé compartiera los genes con él.

Me compré algo para pasar el hambre mientras pasaba las entrevistas, sin embargo, cuando llegué estaban empacando todo.

-Ya elegimos el mejor para su empresa -Me da un archivo -Es el que mejor tiene experiencia y para algo que está comenzando debe tener lo mejor de lo mejor, no alguien que se pueda equivocar, ya la persona fue notificada, está contento de comenzar mañana a primera hora.

Dios mío, ¿qué había pasado? El destino me estaba haciendo mala jugada con todo, primero Jaden y ahora, la persona que me había hecho sentir tantas cosas. No estaba controlando nada de lo que pasaba y aún menos cuando sentí su presencia por detrás.

-Te lo dije, yo jamás pierdo -Cuando me giro a verlo tiene una gran sonrisa burlona -Me tendrás que aguantar desde ahora.

-Ahora soy tu jefa, ¿qué se siente que alguien 10 años menor sea tu jefe? -Le devuelvo la broma.

-Eso me dolería si tuviera mi cerebro en las bolas, como no lo tengo, me da igual.

-Engreído -Digo poniendo los ojos en blanco y metiendo todo a mi bolso nuevamente para irme a la agencia, aunque viendo la hora era mejor almorzar y trabajar desde casa.

-Caprichosa -Me dice -Lo único que ha cambiado en ti es que ahora te ves fría, más sin sentimientos.

-Eso pasa cuando le hacen daño a las personas -Le digo con una sonrisa, para coger el bolso e ir saliendo, siempre me siguió en todo momento y cierro los ojos por esas inmensas ganas de llorar.

-Louise, jamás te hice daño, siempre fui claro contigo -Claro, eso es verdad.

-Sí, lo sé -Me detengo para mirarlo, si me acostaba con él ya, podría saber si estaba embarazada para el 24 de diciembre y me podría alejar más rápido de él -Alexander, llévame a tu apartamento.

Capítulo 3 Parte 3

Alexander

Louise, esa misma niña que conocí a los 20 años que creía que podría con el mundo, era tan especial, era tan única con su sonrisa y su cabello totalmente revuelto cuando estaba llorando o cuando estaba gimiendo encima de mí. Cuando me contaba todas sus cosas del pasado, lástima que nunca pudimos salir por esos tontos permisos con sus padres, tal vez ahora sería diferente.

-Alexander, llévame a tu apartamento -Me dice sería, su mirada tan fría y casi sin mostrar una sonrisa, extrañaba cuando podía hacerla reír o que al menos saliera una pequeña mueca.

¿Quién le había hecho tanto daño?

-¿Estás segura?

-Sí -dice ella mientras me agarra de un brazo y me susurra en el oído -. Por los viejos tiempos.

Hago lo que ella me dice, sería divertido seguirle el ritmo a esta mujer que siempre había sido acelerada, me preguntaba que habría sido de nosotros si hubiéramos continuado con lo nuestro o bueno, si de verdad le hubiera podido dar lo que ella quería.

Apenas cruzamos la puerta de mi apartamento, sus labios buscaron los míos con una urgencia palpable. En ese instante, todo volvió a mí: la familiaridad de estar con ella, un torbellino de sensaciones que avivaron mi entusiasmo. Los besos, las caricias, los susurros en la penumbra; cada gesto era un recordatorio de la conexión intensa que compartíamos. Los jadeos y gemidos se entrelazaban en un ritmo apasionado, creando una sinfonía íntima que resonaba en el espacio confinado de la habitación, sellando el reencuentro con la electricidad única de nuestro deseo compartido.

Nos movíamos en la danza silenciosa de la familiaridad y la novedad, como dos almas que redescubren su sintonía perdida. La habitación se llenaba de un calor compartido, y el susurro de nuestras respiraciones entrelazadas creaba un ritmo propio.

Cada caricia llevaba consigo la historia de encuentros pasados, mientras que cada nuevo contacto exploraba terrenos inexplorados. Los sentidos se agudizaban en la penumbra, permitiéndonos leer en el lenguaje de la piel y las miradas.

En medio de la pasión, el tiempo parecía desvanecerse, y solo quedaba el presente palpable de ese momento compartido. Los cuerpos se convertían en cómplices de un deseo que, aunque siempre latente, encontraba su máxima expresión en ese instante de conexión intensa.

Con cada beso, cada caricia, quedaba claro que aquel reencuentro no solo era un regreso al conocido terreno del deseo, sino también una exploración de nuevas dimensiones en el inagotable mapa de la intimidad compartida.

Esa loca sensación de que con ella podía lograr esas cosas que jamás pensé me hizo entender que ella me gustaba más de lo que yo era capaz de decir o mencionar, encontrarla había sido una sorpresa y un regalo.

Inmediato terminamos, ella me pidió permiso para ir a bañarse y cuando salió se vistió rápidamente mientras contestaba el celular que había sonado bastante mientras nos entregábamos, una parte habló en inglés y me hizo enarcar una ceja, ¿cuándo aprendió?

-Aprendí, mientras iniciaba la agencia, había inversionistas que eran de Estados Unidos, no podía desperdiciar eso por no saber un idioma -Como si leyera mi mente me respondió.

-Me dijeron que tenían un socio.

-Sí, él se encarga de encontrar más inversionistas para expandir el negocio, mientras yo hago todo aquí.

-¿Algún día lo conoceré?

-Sí, llegará para el 5 o 6 de diciembre, no te preocupes -Me dice ella mientras termina de organizar su cabello.

-No me preocupo -Le digo, ella me mira y asiente.

-Me tengo que ir, muchas gracias por todo.

-¿Si sabes cómo volver?

-No, pero tengo el mapa para eso -Me contesta para irse como sin nada, sin un beso y la detengo para darle un beso -¿Eres consciente que es algo casual? ¿Cierto?

-Sí, supongo -No pensé escuchar eso de ella, la misma que siempre me pregunto cuándo la vería como algo serio, me estaba diciendo eso. Cuando esa va, me vuelvo a preguntar, ¿quién le hizo tanto daño?

Al día siguiente me levantó temprano para ir por primera vez a las instalaciones de la agencia, aunque mi trabajo era totalmente remoto, pero quería ver cómo trabajaba esa mujer luego de tantos años, lo que me encontré me sorprendió.

Ella dirigiendo un grupo mientras les explicaba cosas que yo no entendía, cuando chocamos miradas dio unas breves cosas y más y me presentó.

-También quiero presentar a nuestro nuevo contador, Alexander Moya -Ella me señala y dio una leve inclinación -Solo vendrá cada fin de mes antes de mandar los archivos para cerrar la información, de resto su trabajo será remoto, entonces aprovechen -. Louise da una leve sonrisa y se retira, sin mirarme, al contrario, se va con el otro que conocí ayer, ¿Jared? No recordaba su nombre, pero la mirada que me dedicó fue de pelea.

Enarque una ceja, ¿qué le pasaba? Yo iba a pelear por una mujer. A lo lejos la vi, con su ceño fruncido mientras le decía cosas a él, como si lo regañará.

-No lo estaba regañando, ella estresada se ve enojada -Me indica una muchacha, la miro, era castaña clara, con unos ojos verdes grandes -¿Eres Alexander? ¿Ese Alexander?

-¿Hace cuánto eres amiga de ella? -Me da una sonrisa burlona.

-Lo suficiente para saber que hace cinco años no la ves -Se gira para seguir con su trabajo, luego de unos minutos Jared por fin sale.

-¡Jaden! -No se llamaba Jared, me confundí. Louise sale su oficina y me indica que entre.

-Moya, necesito que veas lo que he hecho yo estos últimos y corrijas lo que encuentres, si tienes alguna duda me puedes llamar e indicar que sucede.

-¿Puedo trabajar aquí y hacerlo? -Quita la mirada de unos papeles y me mira, esta vez su mirada estaba más fría que antes, quería abrazarla y decirle que todo estaría bien.

-Si eso deseas, sí, total, tu salario va a cubrir todo eso -Me responde y vuelve su mirada a sus documentos.

-Está bien.

-También, pásame tu número, para acordar nuevamente una cita o si puedes hoy más tarde sería mejor -Se me había olvidado lo adicta que era.

-Claro.

Luego de intercambiar números, me siento contento por esto, pero es luego de unos días que descubro la verdadera razón de todo detrás.

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