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Un sueño de Amor

Un sueño de Amor

Autor: : yumyp1901
Género: Romance
Andy Trevoll, una joven huérfana, ha conocido más tragedias de las que debería soportar una adolescente. Tras la muerte de sus padres, se ve obligada a huir con su hermana menor, esquivando a las autoridades que podrían separarlas. Pero la suerte, disfrazada de oportunidad, llama a su puerta cuando consigue un trabajo en las prestigiosas Empresas Craffor. La vida parece ofrecerle un respiro hasta que el señor Craffor, el presidente de la empresa, fallece repentinamente. Su hijo, Adrian Craffor, asume el mando, revelándose como un déspota manipulador, decidido a hacerle la vida imposible a Andy, a quien desprecia por considerarla insignificante y poco atractiva. Sin embargo, lo que Adrian desconoce es que su difunto padre dejó una última sorpresa en su testamento, un secreto que podría cambiarlo todo y darle a Andy una inesperada ventaja. En un entorno hostil y lleno de intrigas, Andy deberá desentrañar el misterio del legado oculto del señor Craffor para proteger a su hermana y reivindicar su lugar en un mundo que parece dispuesto a hundirla.

Capítulo 1 El meollo del asunto

Mi vida era un infierno, un total y rotundo infierno, estaba agotada, cansada, harta, no me refería a algo físico, sino mental, era la asistente personal del señor Michell o por lo menos lo habia sido.

Mi nombre es Andy trevol, tengo veinti cinco años, trabajo para el Señor Michell desde que tengo unos veinte, mis padres habian muerto cuando aún era una pequeña adolescente, dejandome a cargo de mi hermana menor, quien a penas solo tenía meses, tuvimos que huir de California ya que al ser una menor no podía ser la representante de otra menor, las autoridades alegaban que no podía consentir que una niña cuidara otra niña.

¡Eso era falso! Yo era mas diligente que cualquiera, pero mejor volvamos al punto de mis quejas

Me encontraba en la tintorería buscando los trajes del hijo de mi antiguo jefe, quien habia muerto hace un mes, siendo su único heredero su hijo menor, mientras que su hijo mayor era desterrado de la familia

¡Bueno, estoy exagerando un poco! El mayor de los Michel se llamaba Ruben, era amable, cariñoso y un borracho, nada era perfecto.

En cambio el menor, era todo lo opuesto, no toleraba el alcohol, era despota, antipático, sin educación, no conservaba ninguna mujer, ninguna "novia" por asi decirlo, solo le duraba tres meses, su nombre es Adrián.

Volviendo al punto me encontraba en la tintorería buscando un montón de trajes, llevaba en la mano 2 café, el desayuno de Adrián, la cartera y como siempre andaba mal vestida, pobre,desteñida, pero es que asi era yo no necesitaba andar con vestidos cortos, me gustaba la libertad de poder elegir

-Señora, aqui tiene sus trajes-dijo el hombre entregándome el monton de ropa ¿acaso no me habia visto?

-Señor podría por favor mandarlos a la empresa Michell, no puedo con una bolsa mas-exprese fastidiada.

-Lo siento, en estos momentos no tenemos delivery.

¡Lo que faltaba!

Tome los trajes a mala gana y salí del lugar, estaba por cruzar la calle cuando mi teléfono sonó en mi cartera ¿como se supone que iba a contestar ?

-¡Maldita sea!-exclame estresada, como pude meti la mano en mi cartera y logre alcanzarlo, era él, el innombrable.

-Buenos dias señor Adrian Michell, estoy un poco retrasada-Pero no me dejo terminar.

-¿Un poco?-grito euforico-Tienes una hora de retraso, son las ocho de la mañana ¿donde carajos estas?

-Estoy en...

-Mejor no me digas, tienes diez minutos para estar aqui-dicho esto colgó

Mire a todos lados buscando un taxi, pero fue embano, nadie iba a detenerse si parecía la loca de los gatos, corrí desesperada por las calles, casi sin aliento.

Para cuando llegue a las instalaciones de la empresa estaba sudando a mares, el vigilante me ayudo y le agradecí con una sonrisa.

-Andy apurate, esta como un infierno -expreso la recepcionista quien era una gran confidente de mis frustraciones.

-¿Que tan molesto esta?-pregunte tomando un poco de aire.

-Del uno al cien, esta mil, extraño al difunto señor Michell-expreso triste

-Creeme que yo tambien.

Dicho esto salí corriendo a mi oficina, subi el ascensor el cual parecía ir mas despacio de lo habitual.

Cuando por fin estuve en mi planta, pase por mi escritorio lanzando la cartera, quedándome solo con el desayuno y los café.

Me arregle un poco la ropa para quitar las arrugas, cosa que era imposible, camine con cierto recelo y entre a la oficina, el demonio de mi jefe me estaba esperando.

Acercándome a su escritorio coloque el café y desayuno, el volteo a verme furico.

-¿Cuantos minutos te di?-pregunto.

-Señor...

-¿Cuantos minutos te di?-grito tomando el envase que contenía café, el cual voló por los aires, estrellándose en la pared de cristal.

-Señor, se me hizo tarde en la tintorería, no es mi culpa que tenga que lavar sus trapitos todos los dias-susurre cansada.

-¿Que dijiste? -pregunto

-Nada, que lo siento mucho.

No podía darme el lujo de perder mi puesto, el señor Michel fue muy bueno conmigo, me pagaba horas extra y tambien me ayudaba con las facturas de el colegio de mi hermana, quien desde hace poco padecía leucemia.

-No comprendo como mi padre te aguantó por tanto tiempo, por suerte esta muerto, las cosas tiene que cambiar, yo no soy mi papa a mi no me vas a convencer con tu cuerpo flácido, feo y mediocre, no podrás pagarme con favores sexuales.

Mis ojos se abrieron como platos ¿que estaba diciendo?

-¿Que dijo? No es lo que usted cree -respondi al borde de las lágrimas.

-A mi no me vas a engañar, revise todas las cuentas de mi padre, te pagaba mas de lo que mereces ¿le cobrabas por horas?

Una lágrima se escapo rondando por mi rostro, nunca nadie me había faltado tanto el respeto

Sin poder contenerme, me acerque a el, para cruzarle la cara con mis manos, pero el fuera más rapido y tomo mis manos para controlarme, nuestras miradas se encontraron, eran sus ojos azules quienes batallaban con mis ojos grises.

Sin dudarlo el me beso, al principio no le respondi, intente soltarme pero su agarre era fuerte, por primera vez en mi vida cedi, caí en las garras de un hombre experto, con una boca perfecta, suave y tan dulce como la mia, sus besos la clara muestra de que podías tocar el cielo con las manos.

Estuve a punto de dejarme llevar pero mi cerebro despertó de ese trance, me separe y le di una bofetada, el en ningún momento intento detenerme nuevamente, solo dijo las palabras mas temidas para mi, pero las cuales se convirtieron en una alivio, alemoa n ese momento.

-Estas despedida-Solto sin mas

-No es necesario que me despida, renuncio, su padre fue un hombre ejemplar, jamas me falto el respeto, era un hombre bueno, a diferencia de ti.

-¿Me estas tuteando?-pregunto sin ningún tipo de expresión en su rostro.

-Si, puesto que no mereces respeto alguno, eres tan desagradable, narcisista y un ególatra, nunca mas se le ocurra tocarme-todo lo que decia, lo hacia mirándolo a esos fríos ojos.

-Ni que estuviera muerto, solo quería saber que encontraba mi padre tan atractivo en ti, te paga un pastón por tus servicios

-¡Vete a la mierda! -grite dando media vuelta.

Salí de la oficina como alma que lleva el diablo, queriendo explotar de furia, agarre un jarrón y lo regente con mis propias manos, lo cual fue un error, puesto que los cristales cortaron mi piel sensible.

-¡Maldita sea!

Mi jefe o mejor dicho mi ex jefe salio de su oficina, mirando el desastre.

-Pagaras este jarrón, es propiedad de la empresa-miro mis manos las cuales sangraban-Tonta, estas herida.

Se acerco y me entrego su pañuelo, pero no lo recibí, volví a mirarlo.

-Cobrate el maldito jarrón. Aunque era mio.

Dicho esto salí camine para tomar el ascensor, pero justo cuando las puertas se iban a cerrar su mirada penetro la mia.

-Andy-susurro

-Adrian-dije mientras las puertas se cerraron por fin

De camino a la recepción mi mente viajo hacia todos los malos recuerdos que tenia de Adrián, yo era quien enviaba flores para disculparme por cada mujer con la que dormía, yo llevaba su ropa a la tintorería, hacia reservaciones limpiaba su apartamento o mejor dicho su matadero, jamas me agradeció nada.

La ultima vez en su apartamento me vacío un cubeta de agua sucia alegando que estaba oscuro y pensó que era un gato, cosa que era mentira puesto que el sabia mi horario de limpieza, ese hombre era el diablo personificado, disfrutaba con el mal ajeno.

Y pensar que llegó a gustarme cuando lo conocí la primera vez, su padre me habia invitado a una cena, obviamente esa noche descubrí su maldad, cuando cpm clara intención me empujo a la piscina casi me ahogo, si no es por su hermano mayor, ya me encontraría con san Pedro.

Todo esto me habia enseñado una gran leccion, estaba única, total e irremediablemente segura que Adrián era el mismísimo demonio.

Capítulo 2 Testamento

Salí de la empresa con mi cabeza en alto, mis manos llenas de sangre incluyendo mi camisa la cual intente arreglar pero ya todos sabíamos que no tenía arreglo.

Todo los empleados me moraron, pero la recepcionista mi única amiga, intento hablarme, pero no estaba en condiciones, así que seguir.

Cuando llegue a mi casa, mi hermana ya se encontraba en ella, había llegado del colegio un poco pronto, Alicia su cuidadora sonrió en cuanto me vio.

-Llegaste temprano, eso es un milagro-Exclamo, mientras la sonrisa se le borraba del rostro al ver la sangre-¿Que ha ocurrido?

-Alicia tengo que hanalr contigo, creo que no podre seguir pagando tus servicoos-dicho esto comencé a llorar, aprovechando que mi pequeña Soledad estaba en la habitación.

-¿Que ha ocurrido?

-Renuncié, no podía soportar seguir al lado de una persona tan despreciable, su padre fue bueno conmigo, me ayudo, jamás tuve que soportar tantos abusos, solo cuando mis padres murieron, lo siento mucho, se cuánto necesitas date trabajo y el dinero-susurre mientras lloraba en silencio

-No te preocupes por eso ahora, dime como te lastimaste.

-Revente un jarrón con mis manos

Sin decir una palabra mas ella me ayudo a curar mis heridas, mientras mi hermana se acercaba a saludarme, demás esta decir que me interrogó, pero fui evaciva.

Los días continuaron pasando y ningún trabajo se ajustaba a mi horario, no podía dejar sola a Sole, era lo único que tenia en la vida.

.

Una noche mi vecina Rita me propone ir a su bar, donde me darían el puesto de meseta, pero no una cualquiera, si no una nudista, debía llevar máscara, y un atuendo decorado con plumas.

El lugar era un club de mala muerte, pero las facturas no se pagaban solas, así que debía aguantar este infierno, ya no estaba bajo los cuidados del señor Michel.

Loa dias continuaron pasando y cada vez me gustaba menos, pero había buscado empleo en toda la.ciudad, estaba casi segura que Adrián tenia algo que ver con todo esto.

Estaba por salir de la casa cuando un mensajero me entregó un sobre, proveniente de un prestigioso bufete de abogados "Fernández & Asociados".

El remitente era uno de los abogados principales, y el asunto decía: "Invitación a la lectura del testamento de Manuel Michell". Mi corazón empezó a latir más rápido. ¿Manuel Michell? ¿El señor Michell?

La invitación detallaba que la lectura del testamento tendría lugar el sábado a las diez de la mañana en la Mansión Michell. Mis manos temblaban ligeramente mientras leía cada palabra. ¿Por qué me estaban invitando a mí? No tenía ninguna relación con la familia Michell, al menos que yo supiera.

El día de la lectura me presente en la casa de mis antiguos jefes, una de las empleadas que ya me conocía me guio hacia el Salón, todos estaban presentes, mis ojos se posaron en los presentes, los hermanos del señor Manuel, los cuales eran dos y sus dos hijos, cada uno con una personalidad distinta, el mayor se acerco abrazándome fuerte.

-Andy que bueno verte, hace mucho que no nos vemos-saludo con cariño, mientras que el otro me ignoró.

-Ya estamos todos -Interrumpió Adrián-Podemos comenzar.

Tome asiento al lado de Rubén quien no dejaba de sonreír, ninguno d ellos presentes parecía tener algún sentimiento de tristeza por el señor Manuel, quien a penas tenia un mes de fallecido.

El abogado junto al notario comenzaron a leer el testamento.

-Estamos aquí reunidos para leer la ultima voluntad del Señor Michell, así que comenzaré.

Yo, Manuel Alejandro Michell, de pleno juicio y entendimiento, hago constar este documento como mi última voluntad y testamento.

Primero: Saludo a mis hermanos y les comunico que no les dejaré ni un centavo de mi fortuna. Si desean obtener algo, les insto a trabajar por ello, todo la vida me partí para lograr lo que querían ustedes solo disfrutaban a través de mi, pero eso se acabó, ¡A trabajar flojos!

Segundo: Dejo a mi hijo mayor, Rubén Michell, dos casas y una suma generosa de dinero. Sin embargo, Rubén solo podrá disponer de dichos bienes después de demostrar sobriedad y completar un programa de rehabilitación, no quiero que pierda su única oportunidad de poder conseguir esposa y mantenerla, te amo hijo, pero es hora de madurar.

Tercero: Todos mis negocios, incluida la empresa Michel Group, las seis casas ubicadas en Europa, China, California, Venezuela, la casa del lago, así como mis cuentas bancarias legales e ilegales, aviones, barcos que estan a mi nombre o de el Group Michell, y la presidencia de la empresa, serán para mi hijo menor, Adrián Michell, quien considero un hombre responsable y de integridad, se que lograras mantener mi legado, pero no olvides conseguir algo más importante, una familia.

Sin embargo, para que Adrián pueda disponer de esta herencia, debe cumplir con una condición específica. Debe casarse con Andy Trevoll, mi leal asistente personal durante muchos años, se que me estas odiando como siempre, pero todo lo que hice durante mi vida fue para darles lo mejor, espero de corazon puedas perdonarme.

Declaro que este es mi último testamento y revoco cualquier testamento anterior que haya hecho, además queda prohibido su impugnación, mis deseos no son caprichos. Este testamento refleja mis deseos finales y lo firmo ante testigos el día.

Todos los presentes incluyéndome estábamos sorprendidos, el primero en hablar fue Adrián

-Es imposible, aun después de muerto sigue imponiendo su voluntad, a la mierda con todo esto, debe existir una manera de no cumplir con esa cláusula, no me casare con ese bicho raro-grito mientras me señalaba, algo dentro de mi se partió.

-Señor Michel, su abuelo sabia que esta sería su reacción, por eso le dejo esta carta, la cual debe leer solo usted-comentó el abogado entregándole el sobre, para luego mirar en señorita Trevol esto es para usted, como le dije al señor, solo debe ser leída de forma privada.

El hombre me entrego el sobre y recogió todas sus cosas, marchandose, dejándonos a todos con el estómago revuelto, los primeros en discutir fueron los hermanos del difunto quienes se marcharon furiosos, en cambio Rubén se acercó a mi.

-Andy, siento mucho que mi padre te haga esas imposiciones, se que fuiste buena empleada, no mereces pagar esa condena casándose con el demonio de mi hermano-exclamó mientras reía.

-No voy a casarme respondí seria-No voy a casarme, no quiero estar al lado de alguien que no me ame.

-No me casaría contigo ni que estuviese a punto de morir, mis gustos no son tan bajos-dijo Adrián entrando al salón.

-Por mi, puedes morirte este mismo instante-dicho esto salí de esa casa para nunca mas volver.

Capítulo 3 Un angel

Salí de la casa de los Michel sintiéndome como si estuviera a punto de estallar. La discusión con Adrián había sido intensa, y no podía soportar estar allí un minuto más. Ignoré las miradas de preocupación del personal de servicio mientras me alejaba, y levanté la mano para detener un taxi.

El viaje de regreso a casa fue un torbellino de emociones. Estaba furiosa con Adrián por no entender mi punto de vista, pero también me sentía culpable por dejar a mi hermana sola en esa casa en casa solo para venir a ser el blanco fácil de un narcisista. Me mordí el labio inferior, luchando contra las lágrimas que amenazaban con escapar, me sentía humillada.

Cuando finalmente llegué a casa, mi corazón dio un vuelco al ver varias ambulancias estacionadas frente a la entrada. Corrí hacia la puerta, mi mente girando con el peor de los escenarios. Una de las paramédicas se me acercó, su expresión sombría.

-¿Qué está pasando? ¿Dónde está mi hermana?-pregunté, apenas capaz de formar las palabras.

La paramédica puso una mano reconfortante en mi hombro.

-Tu hermana estaba jugando en el jardín y salió corriendo detrás de una pelota. Fue golpeada por un automóvil.

Mi corazón se detuvo por un momento antes de empezar a latir con fuerza.

-¿Dónde está ahora? ¿Está bien?

La paramédica me miró con tristeza.

-La están llevando al hospital. Creemos que está gravemente herida.

Mis piernas temblaron y me aferré al marco de la puerta para mantenerme en pie.

-Necesito ir con ella. Por favor, dime qué hospital.

La paramédica me dio la dirección del hospital y me ayudó a subir al taxi que había estado esperando. Mientras el taxi se alejaba, sentí un nudo en el estómago. No podía perder a mi hermana. No podía permitirlo.

Pague al hombre y salí del auto corriendo hacia la recepción donde me atendió una enfermera.

-Señora una pequeña de unos doce años fue traída a este hospital hace unos minutos, su nombre es Soledad-hable desesperadamente.

-La joven esta en cirugía por favor dirijase a la sala de espera, cuando tenga información un medico ira hablar con usted.

Hice lo que me pidió, pero para cuando habian pasados dos horas, empece a desesperarmeno tenia respuesta de nada, los minutos parecían dias.

Estaba a punto de un colapso cuando el medico salio.

-Familiares de Soledad trevol-pregunto un hombre mayor.

-Yo-dije levantándome del asiento rapidamente-Soy su hermana.

-¿Usted es su representante legal?-pregunto mirándome con recelo.

-Si, estoy en proceso por obtener su custodia.

-Lo siento señorita, solo puedo dar información a sus padres o.representante legal.

El mundo se cayo a mis pies, todo por cuanto había luchado se estaba derrumbando.

-Se lo ruego, digame como esta mi hermana, no tenemos a nadie mas, solo quiero saber de su estado, por favor-supliqué.

La mirada del medico se ablando un poco, dándome algo de información.

-Su hermana esta gravemente herida, tiene múltiples fracturas, un derrame interno y además de eso a perdido parte de su masa encefálica -suspiro-Señorita si de verdad desea salvar a su hermana, busque un nuevo hospital con otros especialistas, pero sobre todo busque ayuda legal, ya han llamado a servicios sociales falta poco para que lleguen.

Sin mas abandono la sala dejandome desesperada, nerviosa y con un profundo dolor en el pecho, nadie podía ayudarme, no tenia a nadie.

¿O tal vez si?

Un nombre cruzo mi cabeza, aunque no quisiera debia llamarlo, el era mi única esperanza.

Saque mi teléfono del bolsillo y marque su numero, me contesto al segundo tono.

-Diga-su voz sonaba un poco extraña ¿estaba llorando? ¡No! El no lloraba, no tenia sentimientos.

-Soy yo -dije mientras intentaba controlar el llanto.

-Se que eres tu.

Pero no dijo nada mas, asi que yo no pude aguantar un segundo y comencé a llorar sin parar.

-Necesitó tu ayuda, nunca te he pedido nada, fui fiel a tu padre, si el estuviera vivo se que me ayudaría.

-¿Que ocurre? ¿Porque lloras?-pregunto con un tono extraño ¿acaso era preocupación.

-Mi hermana tuvo un accidente y esta grave, no tengo el dinero suficiente para salvarla, los servicios sociales van a quitármela, ayudarme, te daré lo que me pidas, mw casare conrigo-solte sin mas, esa era la única carta que tenia y la estaba usando.

-Es un trato, dime donde estas.

Le dicte la dirección y volví a la sala de esperas, esperando que ocurrieran un milagro, esperando que el señor Michel bajara del cielo y me ayudará.

Habian pasado unos minutos cuando Adrián entro al hospital acompañado de sus abogados, la luz de la entrada reflejaba alas en su espalda, me quede mirándolo embobada, al parecer no había venido el señor Manuel, pero me había enviado a mi señor Michell.

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