NADA ES CASUALIDAD
Una noche como cualquier otra, un fin de semana cualquiera, se vuelve inolvidable, dependiendo del acontecimiento que te toque vivir, ya sea bueno, como conocer al amor de tu vida, como también encontrarte con segundas intenciones disfrazadas de amor, que se convierten en sucesos dolorosos con destellos de felicidad.
Emir Aksoy, sin pensar que esa salida a festejar la firma de un nuevo contrato, con nuevos socios lo llevaría conocer y a vivir un torrente de amor, pasión y dolor.
- Zeynep, cancela lo que tenga para el resto de la tarde, y no me pases llamadas.
- Si señor.
Zeynep salió de la oficina de juntas, para hacer lo que dijo su jefe.
Emir dio por terminada la reunión y se dispuso a salir a festejar con sus nuevos proveedores y socios de la empresa PARLAMAK. S.A.
Salieron de la oficina, pidieron el ascensor y bajaron al subterráneo, subieron a sus autos y salieron al club SÜSLÜ (fantasía).
- Ekrem, al club SÜSLÜ por favor.
El trayecto fue Tranquilo hasta que el sonido de su celular le llamó la atención.
- ¿Si, que sucede padre?
- ¿Todo salió bien hijo?
- Si padre, nuestros imperio de joyas se extenderá hasta Latinoamérica, y pronto estaremos en Asia.
- Estoy orgulloso de ti hijo, diviértete .
- Gracias padre. - Emir colgó la llamada y continuó, llegaron al parqueadero del club, bajaron los socios al igual que Emir y se adentraron en el lugar lleno de gente bebiendo, y bailando, caminaron a la sala VIP donde fueron atendidos, llegaron chicas exclusivas para ellos, mientras Emir rechazó a la que era para el.
Se levantó del sofá y caminó para mirar la pista a través del ventanal de vidrios polarizados, miró en dirección a la pista y esa imagen que se movía con mucha sensualidad le llamó la atención, la miró fijamente por mucho tiempo, una leve sonrisa se dibujó en sus labios mientras los acariciaba.
- Pareces una diosa mujer. ¿Quien eres? ¿Cuál es tu nombre?
Salió de la sala VIP sin pronunciar palabras, bajó las escaleras, y caminó entre la gente hasta estar frente a ella, que estaba con los ojos cerrados.
Emir la tomó por la cintura y le siguió los pasos del baile.
Esta rubia mujer, con una apariencia angelical lo miró a los ojos y le regaló la más hermosa e inocente de las sonrisas.
Siguieron bailando sin quitarse la mirada de encima.
- Eres muy hermosa. - Le habló Emir, en tono susurrante al oído.
- Y tu, un buen bailarín. - Respondió ella sonriendo y cerrando sus ojos nuevamente.
Siguieron bailando al son de la música, y esta cambió a una melodia en la que se unieron mucho más.
El tiempo pasó, y sin saber cómo, ya estaban enredados entre las sábanas, besos, abrazos y caricias, en una de las habitaciones de un hotel.
Emir despertó por la luz del sol que se colaba entre las cortinas, miró a su lado, y vio a la mujer dormir de espalda plácidamente a su lado, se pasó la mano por sus cabellos y sonrió.
Genevieve koslov, había hipnotizado a Emir Aksoy, el soltero más codiciado de Turquía.
- Despierta mi hermoso Ángel. - Dijo Emir delineando su espina dorsal con el dedo índice, causándole un escalofrío a Genevieve.
Ella sonrió removiendo se, entre las sábanas, y quedando frente a él.
- Emir, eres el hombre más maravilloso que conocí, eres único.
- Susurró Genevieve removiendo se, y acariciando el pecho de Emir.
Unieron sus labios en un apasionado beso, y nuevamente se entregaron a la pasión que sus cuerpo sentían, Emir la penetró una y otra vez haciendo que Genevieve se retorciera y gimiera del placer que le proporcionaron cada uno de sus besos y caricias, juntos llegaron al clímax nuevamente, sus cuerpos bañados en sudor y sus respiraciones agitadas eran pruebas de la intensidad del momento vivido.
Genevieve se levantó dejando un rastro de una pureza que ya no existía en ella, se fue al baño dejó caer las sábanas y se miró al espejo y sonrió frente a él.
Su sonrisa se amplió más y se tocó entre sus piernas la pequeña herida que se provocó para sangrar.
Emir la vio irse al baño, mientras ella se alejó arrastrando las sábanas se hizo visible esa mancha en una de ellas. El se pasó las manos por su cuello y suspiró profundamente.
"Carajo, no creí que fuera virgen"- Se cuestionó mentalmente.
Genevieve bajo la lluvia artificial cerró los ojos, y empezó a bañarse.
Emir se puso de pie y caminó hacia el baño, se adentró en el, y la vió bajo la ducha, ella se deslizaba el gel con toda la intención de seducirlo, pues sabía que la miraba.
Y ahí bajo la lluvia la tomó por la nuca y nuevamente besó sus labios, levantó sus piernas y la enredó en su cintura, y empotrada entre su cuerpo y la pared, nuevamente logró adentrarse en ella, entregándose una vez más a la pasión.
Tiempo después y ya vestidos y arreglados, Genevieve se preparaba para marcharse.
- Ya es hora de irme.
Emir se acercó a ella y la besó, luego la tomó en brazos y la llevó una ves más a la cama.
- Tranquila, hay mucho tiempo para irnos.
Dio besos en sus labios, sus mejillas y nuevamente volvió a sus labios.
- No creí que...bueno, lo que quiero decir es que soy un hombre muy responsable de mis actos, y voy a responder por ti.
Genevieve sintió estremecer su cuerpo, eso no era buena idea para sus planes.
- Emir, no quiero que te sientas responsable, fue mi culpa, me dejé llevar por los tragos y no supe controlarme.
- Soy un hombre serio en mis cosas.
Genevieve lo miró y sonrió, eran esas las palabras que deseaba escuchar de la boca de ese hombre que no le correspondía.
- Está bien, será como tú quieras, pero con una condición.- Aceptó ella pero condicionando lo, y eso le era extraño a Emir.
- ¿Cuál sería esa condición?
Que no lo hagamos público aún.
- Acepto, pero con otra condición.
Genevieve apretó sus labios y sonrió.
- ¿Cuál es esa condición?
- Que te quedes en mi departamento, así estaremos juntos compartiendo mucho tiempo.
- Está bien, acepto, deja y cancelo mi estadía en el hotel y pasas por mi.
- Mejor vamos juntos.
Unieron sus labios nuevamente en un apasionado beso y se entregaron al desborde de su pasión el era muy insaciable de ella.
Las horas pasaron y ya Genevieve estaba instalada en uno de los departamentos de Emir.
El celular sonó, y vio el nombre de su madre Dasha.
- Hola mamá, ¿como estás?
Dasha al otro lado de la línea se sorprendió ante la actitud amable de Genevieve.
- ¿Estás bien hija?
- Si mamá, muy feliz pronto te daré una sorpresa, saludos a mi padre cúidate mucho, los amo. - Expresó Genevieve con una emoción que no sentía, pero que aparentaba muy bien frente a Emir.
Dasha miró el teléfono y confirmó si era el número de su hija que siempre le respondía con altanería.
"Genevieve, Genevieve, no se por que siento que nada está bien en ti.
Fueron los pensamientos de Dasha.
Genevieve asintió y colgó la llamada, caminó hasta Emir y enredó sus brazos en el cuello de él.
- Era mi madre, después hablo con ella más tarde y le explico las cosas con más detalles.
- Me parece perfecto, te pones más hermosa esta noche por qué saldremos a cenar. - Emir dio un apasionado beso y salió para ir a la oficina.
Genevieve lo miró irse y se limpió con desagrado sus labios, tomó su celular y llamó a sus mejores amigas.
- Lavinia Valvonesi, tengo que contarte todo.
- ¿Donde te metiste hasta esta hora, Genevieve? Estaba muy preocupada por ti, y tú, muy tranquila, ¿Donde estás? Estoy en el hotel y no te veo en la habitación. - Preguntó una muy preocupada Lavinia Valvonesi y Waleska Petrovic sus mejores amigas y cómplices.
- Tranquila, te envío la dirección y se vienen para contarles.
Genevieve envió la ubicación y dos horas después estaban mirando el lujoso penthouse en el que se encontraba su amiga, el lujo y elegancia era mucho más del que estaban a acostumbradas ellas a ver,
- ¿Acaso pescaste un millonario anoche? - Preguntó Lavinia.
- ¿Millonaria? Nosotras. Este hombre derrocha billones, amiga, es mucho más que ese tal Rinaldi del que te has encaprichado.
Genevieve la fulminó con la mirada.
- Donatello no es un capricho, yo lo amo, y voy a ser su esposa, cueste lo que cueste.
- ¿Eres tonta? Este tipo tiene más que ese italiano, y puede darte la vida de reina que tanto te gusta vivIr.
- No quiero su dinero, solo disfruto un tiempo del placer que me da y luego me marcharé.
- ¿Así nada más? ¿Sin más te irás?
- te dije que no me interesa el dinero, quién me interesa es mi prometido, y seré su esposa.
Genevieve contó cada detalle sin pudor a sus amigas, le mostró la pequeña incisión que se hizo para sangrar, y hacerle creer a Emir que era virgen.
- Eres terrible amiga, ¿y si Emir se enamora de ti? ¿Que harás si eso sucede?
- No lo hará, no creo que lo haga.
Así pasaron la tarde , y el sonido del timbre les llamó la atención.
Genevieve abrió la puerta y recibió lo que Emir le envió.
- Esta entrega es para la señorita Genevieve koslov, firme por favor el recibido.
Genevieve irmó y llevó las cajas a la sala donde estaban sus amigas, las abrieron y ante ellas tenían un hermoso vestido rojo, en otra caja los zapatos de tacón de aguja color plata, en otra la bolsa de mano a juego con los zapatos, y por último una caja, la más pequeña de todas la abrió y ahí dentro había una gargantillas de rubí y diamantes.
- ¿Será posible que tú no lo quieras ni por estos regalos Gene?
Genevieve la miró y miró los regalos recibidos.
- Yo amo a Donatello, y no me importa si Emir es más adinerado que él.
- Gene, deja a ese hombre, no te ama, date una oportunidad con Emir, es guapo, es joven, Y sobre todo multimillonario, te puede dar la vida de reina que siempre has tenido. - Le sugirió Lavinia.
Genevieve la fulminó con la mirada, se acercó a ella y la miró fijamente.
- ¿Que parte de amo a Donatello, y no quiero a otro, no entiendes? ¿O será que tengo que dibujarlo para que lo entiendas?
- Ya cálmate Genevieve, no es para que te pongas así de alterada. - Intervino Waleska.
Genevieve caminó hacia la ventana y miró a la nada a través del cristal.
- Donatello será mío, solo mio, y nadie se interpondrá entre el y yo.
- Emir está muy entusiasmado contigo Gene.
- En la guerra cualquier cosa se come, y no es mi culpa si a esa cosa le agrada ser comida por mi.
Lavinia y Waleska se miraron entre sí, haciendo gesto de negación.
- Eres cruel. ¿Sabías?
- Siempre estoy consiente de mi estado.
Genevieve sonrió de forma maliciosa.
En la mañana Emir salió del departamento y fue a la oficina, hizo todo lo referente a su trabajo, luego llamó a su asistente.
- Zeynep.
- Si señor. - Respondió y enseguida entró al llamado de su jefe.
- Por favor, llama a la casa de modas más exclusiva de Estambul, y pide que envíen lo mejor que tengan a esta dirección.
Zeynep cogió la tarjeta, la miró, y luego a Emir.
- ¿Es todo señor?- Preguntó con un nudo en la garganta.
- Pide al joyero que traiga la nueva colección.
- Enseguida señor. - Respondió saliendo de la oficina, apretó la tarjeta en sus manos suspiró profundo y decidió hacer lo que su jefe le pidió.
El joyero llegó con las dos maletas Donde estaban las joyas que se usarán para el lanzamiento de la nueva colección.
- Señor Aksoy, usted mano llamar, y aquí está lo que pidió.
- Si Mustafá, quiero la prenda más exclusiva.
- Señor, estos son los modelos más hermosos que lanzaremos esta temporada.
Emir miró cada uno de los diseños , y uno le llamó la atención, una gargantilla con piedras de rubí, en forma de corazón, a juego con un brazalete y anillo.
- Por favor, envía esta nota a esta dirección, y este anillo me lo envías en una caja especial.
- Enseguida señor, enseguida hago los envíos. Con su permiso.
Mustafá cerró, cogió las maletas y salió de la oficina.
Emir cogió el teléfono y llamó para pedir reservación exclusivamente para ellos dos.
- Si, decorada con todos eso por favor. Gracias.
Cerró la llamada y se dispuso a trabajar el resto del día.
Las horas pasaron, Emir fue a la habitación que tenía anexada a su oficina, se duchó, vistió y salió en dirección al restaurante, sin antes enviar la limusina familiar por Genevieve.
Llegó al restaurante y vio que estaba como lo pidió.
- Señor, por aquí por favor.- Fue recibido por la anfitriona.
Lavinia y Waleska viendo cómo se enojó Genevieve con ellas se despidieron y salieron del departamento.
Las horas pasaron y ya estaba Genevieve parada frente al espejo viendo cómo le quedaba todo lo que Emir le envió.
- Imbécil, - Susurró entre sí.
Dio su último retoque de maquillaje en los labios y salió.
Tomó el ascensor y dentro de el recordó cuando Donatello la hizo suya.
Flash Back
- ¡Hola! Don, venía a... - Sus labios fueron sellados por los de un Donatello despechado.
El beso se profundizó, era una mezcla de desesperación y pasión desbordada producto del alcohol que tenía en su sistema.
Las puertas del se cerraron, fue detenido a medio camino, los besos y la pasión fue desbordada por los poros.
Donatello agarró su cabello y lo llevó hacia tras dejando libre ese esbelto cuello, pasó su lengua por el, mientras las manos de Genevieve lo recorrían todo, sus manos abrieron la cremallera del pantalón, comenzó a masturbarlo, mientras Donatello abría los botones de su blusa y tomaba sus pechos uno a uno. Los lamió, succionó tan fuerte que un gemido de placer doloroso salió de la garganta de Genevieve.
Subió nuevamente por su cuello y fue a su boca, para luego llevarla hacia abajo, arrodillada la tomó nuevamente por sus cabellos y ordenó.
- Abre la boca. - Genevieve se dejó llevar abrió la boca y Donatello se deslizó en ella.
- Mírame a los ojos, -Ordenó Donatello, ella levantó la mirada.
Marcando el ritmo de aceleración que le daba Donatello, sentía arcadas y sus ojos enrojecidos se llenaban de lágrimas.
Seguía entrando y saliendo de su boca, una mano de Genevieve a través del pantalón apretaban las duras nalgas de Donatello, mientras la otra estaba agarrada del miembro.
El cuerpo de Donatello se tensó, sentía que ya no aguantaba más.
La tomó de los hombros la volteó, levantó la falda de su vestido arrancó sus bragas y de una sola estocada la penetró, un grito salió de la boca de Genevieve, Donatello no se detuvo y siguió embistiendo la, se salió por un momento sacó el paquete del bolsillo y se lo colocó y nuevamente de una sola estocada se adentró en ese coño empapado de la excitación, que surgió en un momento desenfrenado.
El cuerpo de Genevieve se tensó, gemidos fuertes salían de su garganta
-¡Aaaah Diooos! Donatello. Ya siento que no aguanto más.
- Aguanta, no tienes permiso de correrte aún.
- ¡Aaaah! ¡Aaaah¡ ¡Mmmm!
- Ya, ya no aguanto. - Exclamaba con voz muy excitada.
- Córrete ahora conmigo, hazlo, hazlo Kiara ¡Aaaah!
El cuerpo de Genevieve se aflojó de una.
¿Como la había llamado Donatello?. ¿Kiara?
- Lo siento, pero esto no debió pasar.
- ¡Me llamaste Kiara!. Eso no te lo voy a perdonar Don. - Gritó muy enojada.
Fin Flash Back.
Genevieve suspiró profundo y cerró los ojos.
- Si no eres mío, me las vas a pagar muy caro Donatello Rinaldi, tú y tu santurrona me las pagan muy caro.
Llegó al piso donde estaban esperando por ella, miró al chófer asignado a llevarla al lugar de la cita pendiente.
- Señorita Genevieve koslov, por favor acompañarme.
Genevieve subió a la limusina y fue trasladada al restaurante.
El trayecto fue en completo silencio, vio pasar el paisaje frente a ella, pero en sus pensamientos solo tenía una idea fija, conquistar como sea a Donatello Rinaldi.
La limusina se estacionó en la entrada, el chófer abrió la puerta y Genevieve salió del interior del carro.
Caminó hasta la entrada y fue recibida por la anfitriona que la guió a la mesa donde estaba Emir.
Este al verla tan hermosa se puso de pie y abrochando se su elegante chaqueta.
Se acerca a ella con una genuina sonrisa a la que fue fingidamente correspondido.
- ¡Estás hermosa Genevieve!
Esta sonrió y respondió.
- Tu estás igual Emir. Y el lugar que no se diga.- Respondió mirando con indiferencia a todos lados.
Emir la agarró por la cintura y unió sus labios a ella, dando un beso que luego fue profundizado muy apasionadamente.
- Ven, vamos a cenar.
Pasaron a la mesa y después la cena fue servida.
La cena pasó entre charlas y risa, Emir contando cosas sobre su vida y ella cinta di lo que deseaba que el supiera
Luego de cierto tiempo, emir la tomó de la mano y la invitó a bailar.
- Baila conmigo por favor. - Susurró entre sus labios.
Genevieve concedió la petición de Emir y se dispuso a bailar.
- Me encantas Genevieve, tanto que deseo arrancarte ese vestido, - Susurró a su oído, mientras sus. el succionaba el lóbulo de su oreja.
- Y tú a mí, Emir me vuelves loca, esres único.
Unieron sus labios en un beso apasionado, sus lenguas se encontraban, Emir estaba cayendo en las redes de Genevieve sin ella proponérselo.
Emir acarició su espalda mientras ella enredaba sus dedos en sus cabellos.
En un impulso Emir cayó de rodillas ante Genevieve.
- Genevieve, eres la mujer de mi vida, y por eso hoy, esta noche quiero proponerte que seas mi esposa, cásate conmigo.
Sacó el anillo de la caja y lo colocó en el dedo de Genevieve.
Ella lo miró fijamente, quiso negarse, pero no lo hizo, no aún, tenía que lograr lo que deseaba tanto, entonces no le importó jugar a los novios.
- Acepto Emir, acepto ser tu esposa.
Emir se puso de pie, la cogió por la cintura y dió vueltas con ella.
- Me haces el hombre más feliz del mundo.
- Y tú a mí. - Respondió mirando a sus ojos.
- Mañana te llevaré a presentar a mis padres, mi hermana te va a adorarte.
- Espero caerles bien.
- Claro que si, eres encantadora mente hermosa.
Siguieron el resto de la noche entre conversas y risas hasta que llegó la hora de salir y marcharse.
Subieron al auto, Emir manejó llevando en su mano la de Genevieve, mientras ella en sus pensamientos, tenía a Donatello.
- ¿Me escuchaste?
- ¡Ah! No, no te escuché, disculpa, estaba pensando en mis padres.
- Tranquila, después de hablar con los míos y hacer oficial nuestro compromiso, mandaré por ellos. ¿Te parece?
Genevieve lo miró haciendo un gesto de sonrisa y alegría que estaba muy lejos de sentir.
- Entonces los llamaré para que estén pendientes.
Llegaron al edificio, salieron del auto tomaron el ascensor y subieron al piso.
En el camino al departamento, Emir la atrajo a su pecho y empezó a besarla apasionadamente.
- Hazme tuya aquí. - Susurró entre los labios de Emir al momento de quitarle la chaqueta con desespero.
Emir desgarró su vestido dejándola completamente desnuda, apretó sus pechos, Genevieve abrió la camisa mientras Emir devoraba su boca.
Mientras Emir se adentraba en ella, nuevamente el recuerdo de Donatello llegó a su mente.
- ¡Aaah! Te amo, eres mío, solo mio, tómame, hazme tuya.- Genevieve, susurraba entre gemidos y con los ojos cerrados, creyendo se poseída por Donatello
- Eres mía, y también te amo mi amor.
Las embestidas eran fuertes y profundas, tanto que en ese vaivén descargaban todo el deseo que sentían el uno por el otro en ese momento.
- ¡Aaaagh! Por favor, sigue no pares.
Emir devoraba sus pechos mientras ella acariciaba su espalda, y él se adentraba mucho más en ella.
- Ya no aguanto más, por favor. - Pedía Genevieve a punto de sentir desbordarse en u placentero orgasmo seguida por Emir que se vaciaba nuevamente en ella.
Muy despacio bajó su pierna mientras salía de ella, de trataban de recuperarse, medio arreglarse y salir del ascensor que ya estaba en el piso.
Emir la tomó en brazos y la llevó dentro del departamento, subieron a la habitación y se entregaron nuevamente al placer que sentían.
Los días pasaron convirtiéndose en semanas, y lo último que supo de los investigadores que tenía en España, era que el amor de su vida estaba con otra de viaje, tiró contra la pared su celular.
- ¡Aaaaaah! Maldita sea, por qué se tiene que ir con esa perra, lo odio, la odio. Me las pagarán muy caro, ya lo verán, voy a vengarme. - Exclamó muy enojada.
Caminó de un lado a otro, como un león enjaulado, la fecha de la boda se acercaba y había logrado persuadirlo para que no insistiera con la presencia de sus padres.
- Lavinia, no se qué hacer, no quiero casarme con Emir, no lo amo, nunca lo voy hacer.
- Pero Cómo permitiste que las cosas lleguen a este punto, en una semana será tu boda y estás en éstas dudas todavía, Emir no se lo merece.
Genevieve la fulminó con la mirada.
- ¿Estás de mi lado, o en mi contra? Por qué para ser, mi amiga, dejas mucho que desear.
La miró acercándose a ella, sin quitarle la mirada de encima.
- ¡Espera! ¿Acaso tú? No, no me digas que te has enamorado de mi prometido.
Lavinia se carcajeo al escucharla decir prometido.
- ¿Prometido? Pero si tú, no lo amas. ¿De que prometido hablas?
- Eres una perra, igual que esa que me está quitando a mi amor. - Exclamó Genevieve con mucho coraje
- Genevieve, Emir te ama, no le hagas daño, no se lo merece.
- No te metas, y cuidadito con decir algo.
Los días siguientes, Genevieve al no sentirse bien, fue a la farmacia, y compró las pruebas de embarazo, ahora estaba ahí haciendo la cuarta para descartar cualquier duda.
- Positivas, todas positiva, es hora de volver mi amor, si no me quieres en tu vida por las buenas, pues será a mi modo.
Envolvió las pruebas en un paquete y la tiró a la basura, salió del baño cogió su teléfono y realizó las llamadas.
- Si, un vuelo directo a Andalucía España.
- No hay vuelos directos para hoy señorita. - Respondieron al otro lado del teléfono. - Pero tenemos uno que hace escala en Madrid., y sale esta noche.
- Perfecto, lo tomaré gracias.
Colgó la llamada, miró su reloj que marcaba la una de la tarde, tomó sus cosas, pidió el ascensor y llegó al parqueadero, subió al auto y salió en dirección a la oficina de Emir.
Cuando llegó sin mirar, ni saludar entró de una a la oficina, dejo su bolso sufre el sofá y caminó en dirección a donde estaba Emir.
Lo giró y se sentó a horcajadas sobre sus piernas y empezó a besarlo con desespero.
- Mi mujer está muy ansiosa.
- Calla, no digas nada, solo hazme el amor ahora.
Emir Respondió a cada una de sus caricias, mientras ella se despojaba de sus vestidos quedando solo en ropa interior, mientras besaba y devoraba la boca de Emir, logró abrir su pantalón liberando su enorme erección.
Entre tanto el bebía d sus pechos, ella de apoco se fue empalando en el.
Ella tiró su cabeza hacia atrás sintiendo se llena de él, Emir apretaba y succionaba sus pechos, mientras Genevieve lo cabalgaba, Emir cogió sus caderas y la ayudó a su ritmo.
- ¡Aaaagh! Si, me encantas Emir, mucho, ¡Mmmm!
El agarró su nuca y devoró su boca nuevamente, sus movimientos se aceleraron, y juntos llegaron al clímax más excitante.
Genevieve posó su cabeza en el pecho de Emir, escuchando sus latidos acelerados y sus respiraciones agitadas.
Emir la cargó en los brazos y la llevó a la habitación que tenía ahí, la llevó al baño, se limpiaron y salieron.
- Ya estoy esperando ansioso nuestra boda.
- Y yo. - Respondió mirando a otro lado
- Te llevaré a casa.
- No, no mi amor, nos vemos mañana, tú me estarás esperando para unir nuestras vidas para siempre.
Genevieve dio el más apasionantes de los besos, esa era su despedida, tenía lo que quería y se marcharía para no volver jamás.
- Estaré ansioso esperando por ti. - Respondió Emir sin imaginar que esa sería una despedida de parte de su prometida.
Genevieve salió del edificio, pidió un Uber, y fue directo al aeropuerto para tomar el vuelo que la llevaría de regreso a Madrid.
Emir la vio salir de la oficina y siguió el resto de la tarde en su trabajo
Las horas pasaron, la noche llegó, Genevieve llegó a Madrid y de ahí nuevamente abordó un avión que la llevó a Andalucía.
Llegó y fue directo a la mansión Rinaldi donde esperaría la llegada de Donatello y Kiara.
Muy temprano el día de la boda, Emir y todos en su familia empezaron con los preparativos.
- Hermanito, hoy es tu gran día, unirás ti vida a la mujer que amas, y quiero sobrinos pronto. - Le dijo Ezra, su hermana.
- Lo sé mi hermanita, y no sabes lo feliz que me siento, voy a llamarla.
- No señor, deje a su prometida tranquila, para que se ponga muy hermosa para ser su esposa. - Habló Ezra quitando se celular.
- Está bien, tu ganas, ustedes siempre ganan. - Expresó abrazando la y sonriendo.
Las horas pasaron, todos estaban listo para celebrar la ceremonia, ya era la hora y Emir esperaba a su prometida parado en el altar.
Lavinia y Waleska viendo cómo el desespero se notaba en los familiares de Emir, se acercaron a él.
- Emir, Genevieve no responde su teléfono, y ya es hora de que esté aquí.
- ¿A que hora fue la última vez que te comunicaste con ella?
- A las ocho de la noche de ayer, en todo el día no me respondió, y creí que era por estar contigo.
- ¿Desde anoche? Eso no puede ser.
Emir sacó su teléfono y marcó el número de Genevieve, timbró más de una vez sin tener respuesta.
- ¿ Que sucede hijo? ¿Por qué Genevieve no está aquí? - Interrogó Yagmour Aksoy, su padre.
- No lo sé padre, será mejor que vaya a ver qué le sucedió, Ekrem sigue esperando sin respuesta de nada, ya me envió mensajes.
Emir salió de la iglesia bajo la atenta mirada y murmullo de todos los invitados.
Subió a su auto y salió directo al departamento en busca de su prometida. Llegó, y salió corriendo del vehículo y tomó el ascensor, contaba los piso, se le hizo un eternidad esa subida.
Las puertas metálicas se abrieron, y salió corriendo a las puertas de su departamento, abrió y el silencio era sepulcral, corrió escaleras arriba, abrió las puertas de la habitación y ahí estaba sobre la cama, el vestido que había mandado a traer de París para dárselo a su novia, que nunca lo sacó de la caja, todo estaba sobre la cama.
- ¿Que hicistes Genevieve? ¿Donde estás? Tú no pudiste hacerme esto Genevieve, tú no pudiste hacerme esto, Genevieve. - Un grito desgarrador salió de la garganta de Emir, entendió que había sido plantado en el altar, y burlado por la mujer que amaba.
Destrozó todo lo que estaba frente a él, hizo mil pedazos el vestido, y le prendió fuego en el baño.
Se sirvió uno, otro, y luego otro, y otro, vaso de vodka, bebió hasta perder el conocimiento.
- Te burlaste de mi Genevieve, te burlaste de mi amor, jugaste conmigo, jamás volveré a creer en una mujer, todas son iguales. - Sentenció, con el corazón roto, lleno de rabia y dolor. Jamás volvería a creer en el amor de una mujer.
Los días pasaron, Ezra llegó al departamento, vio las botellas de vodka tiradas en el suelo por todos lados, estaba tirado en un sofá, su rostro era demacrado, y sus ojeras pronunciadas.
- Hermano, ya supera lo, esa mujer no se merece que te estés acabando por ella, por favor Emir.
- Déjame Ezra, déjame solo, no quiero ver a nadie.
- No, no te dejaré solo, ya bastante tiempo te di para que estés en tu luto sentimental, ahora levántate y enfrenta al mundo, da la cara y demuestra que tú puedes, demuestra le a esa perra que la superaste.
- ¿ Que hice mal? ¿Cuál fue mi error?. - Pregunta mirando a Ezra con la tristeza desbordando en sus ojos.
- Amar hermano, creer que fuiste correspondido en tu amor.
Emir la miró fijamente, se puso de pie y sin pronunciar palabras, caminó a su habitación, se fue al baño y bajo la lluvia artificial sus lágrimas se mezclaron con el agua. ¿Y quien dijo que los hombres no lloran? Pues claro que lloran y esas, eran lágrimas de despecho y dolor, lágrimas de decepción. Pero esas eran las últimas lágrimas que derramará por una mujer, por que jamás volvería a creer en una, y mucho menos entregarle y demostrarle su amor.
Los días pasaron, y metido en un traje gris a medida, subió a su Lamborghini Gallardo de color negro, y salió rumbo a la oficina, en el trayecto fue metido en sus recuerdos llegó a su parqueadero subió al ascensor público, pues no usaría el privado ese dia, quería que todos vieran al nuevo Emir Aksoy, las puertas metálicas se abrieron, y todo giraron a mirar al hombre de mirada fría, y ceño fruncido caminar sin mirar a nadie por los pasillos, todos hablaban por lo bajo y lo veían en su andar, tomó nueva mente el ascensor privado y subió a su oficina.
Así fue su día a dia, las semanas pasaron se convirtieron en meses.
Tres meses después y la estaba mirando el informe que los nuevos proyectos de joyería juvenil,que tendrían para la nueva colección de temporada.
- ¡Zeynep! - Gritó y su asistente personal de un solo se levantó, era quien sufría los desplantes y mal humor de su jefe.
- Dígame señor .
- Quiero los diseños para mañana, ve al departamento de marketing que tengan todo listo para el nuevo lanzamiento de temporada.
- Enseguida señor. Pero
- ¿Pero que? Zeynep, ¿acaso no pueden hacerlo? O tendré que buscar nuevos diseñadores y nueva asistente.
- ¡Si señor! digo no señor, digo voy rápido señor. Zeynep salió casi corriendo de la oficina de presidencia y fue al departamento de diseños.
Emir tiró el bolígrafo que tenía en sus manos y cayó justo en una foto de él y Genevieve, donde decía "Juntos por siempre " en pequeñas letras.
La cogió, la miró por mucho tiempo, y luego la guardó en una caja.
- ¡Zeynep!
- Dígame señor.
- Busca una agencia de investigación, la mejor que existe, y luego me comunicas con ellos.
- Enseguida señor.
Zeynep salió a realizar la orden que su jefe pidió.