Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Una Esposa por Contrato para El CEO
Una Esposa por Contrato para El CEO

Una Esposa por Contrato para El CEO

Autor: : Angelics
Género: Romance
En las vísperas de su boda, Isabel, la joven dueña una empresa incipiente heredada de su familia, descubrió que su prometido le habia estado siendo infiel con una de sus asociadas de confianza, pero aun peor que eso, llego a descubrir el complot que ambos tenian para poder hacerse con la empresa de Isabel y con todo su dinero junto con su seguro de vida. No pudiendo controlarse, Isabel termina por exponerse ante ambos lo cual provoco que la obliguen a firmar el acta de matrimonio y una vez hecho esto contrataran a alguien para hacerla desaparecer y poder darla por muerta para que de esa forma sus propiedades pasaran a su ahora esposo, pero logra escaparse, y ahora tendrá que ir con el único hombre que podrá ayudarla en esta situación, su antiguo rival de negocios. Pero no saldrá gratis

Capítulo 1 Traición

PDV Isabel.

Mi nombre es Isabel Smith, tengo 23 años de edad, y soy la joven dueña del grupo empresarial Smith, un grupo fundado por mis abuelos y que se lo heredaron a mi padre, y este a mi cuando llego el momento.

Los Smith habían sido un grupo de inmigrantes que habían llegado desde el extranjero, mi abuelo llego a este país, a USA, y forjo todo nuestro grupo empresarial desde 0, llegando a crear una gran empresa que se habría paso de forma constante en todos los mercados.

Mi papa cuido el legado de mi abuelo con esmero y cuando llego mi turno de tomar las riendas, lo habia hecho sin dudar a pesar de mi corta edad, mi habia preparado para eso toda mi vida.

Había tenido mis inconvenientes en el año que había llegado a dirigir el grupo empresarial, pero por suerte logre mantenerme firme en esto y pude perseverar, ahora conocían mi nombre y todo marchaba bien.

Mi prometido Antonio, me había ayudado mucho en este tiempo, habíamos tenido ya 2 años de noviazgo desde antes de que tomara las riendas de la empresa, y me dio todo su apoyo cuando esta cayó en mis manos.

Antonio era un inversionista en Wall Street, y tenía acciones en diferentes sitios, dirigiendo un fondo de inversión de gran nivel, incluso había comprado un par de acciones en mi grupo empresarial que yo le vendí para poder colocarlo en la junta directa y así me ayudara a lidiar con los otros ejecutivos que se creían que podrían tomar el mando del grupo por encima de mí.

Me iba a casar con èl, y estaba contenta con el rumbo que tomaban las cosas en mí, salí esa mañana junto con Antonio para poder ir a recoger mí vestido de novia.

Nos íbamos a casar en poco tiempo, solo faltaban unos cuantos días para la boda, y en ese momento seriamos "uno" por siempre, y era algo que me emocionaba.

Antonio me acompaño con gusto, vivíamos juntos en la mansión familiar, esta me la había dado mi padre al heredarme la empresa familiar y había vivido allí, no paso mucho tiempo cuando llevo a Antonio a vivir conmigo en esa mansión... eran muy grande, y estar sola allí no me agradaba.

― ¿No crees que es muy caro para un vestido? ―le pregunte mientras salíamos de nuestra casa para ir a recoger mi vestido de novio.

Este valía más de 70.000 dólares, tenía mucho dinero más gracias al patrimonio que herede, pero aun así... creo que era un poco excesivo para solo un vestido que únicamente usaría en cierta ocasión.

― ¿De qué habla Isabel? Es tu día especial, en ese momento, debes ir lo más bella posible, el dinero nunca se debe ahorrar en esos momentos ―me dijo Antonio.

―Mmm, si tienes razón, mis papas me metieron mucho en la cabeza eso lo del ahorro y aun no se me ah quitado.

Mi abuelo siempre había sido algo tacaño, y esa manía se la paso a nuestra familia, se la paso a mi padre, y este me la había pasado a mí.

―Siempre la tengo, quiero verte lo más hermoso posible para nuestro gran día Isabel.

Nuestro gran día.

Fuimos juntos y llegamos a la tienda donde recogimos el vestido que me iba a poner, me lo probé una última vez para poder estar seguro de que era el que quería, solo quede satisfecha cuando Antonio me dijo varias veces lo bien que me vio con este .

Pago los 70.000 dólares con cierto dolor, y regresamos a la mansión de mi familia, Antonio tenía que seguir hablando con algunos inversionistas de su fondo de inversión y lo iba a hacer vía internet, yo en cambio, iba a reunirme con algunos proveedores de mi boda para poder arreglar ciertos asuntos con ellos.

Me despedí de Antonio y fui hacia allá, no tarde mucho en llegar, la reunión con ellos se deterioraron por un par de horas, querían aumentarme el precio solo porque sabían que tenía dinero, pero no los deje hacerlo.

Cuando por fin termine con ellos, mire al cielo y ya era de noche, me fui a la sede central de mi grupo empresarial para poder recoger algunos documentos que recordé que se me habían quedado en la oficina y que eran importantes para algunos contratos que iba a tener que firmar.

Fui en mi auto y llegue rápido, la sede central del grupo empresarial de los Smith, tenía más de 150 metros de altura, y se veía enorme desde aquí cerca, tenía unos 100.000 metros cuadrados de superficie y aquí llegaban a trabajar miles de personas todos los días, y el número de empleados aumentaba aún más si se contaba las sucursales alrededor del mundo.

Este había sido el legado de mi abuelo, fruto de su trabajo de su vida, entre, tome el elevador y en poco tiempo llegó al último piso, en el cual estaba mi oficina desde donde dirigía todo esto.

El último piso estaba un poco alejado de los demás y solo se pudo acceder desde un ascensor exclusivo que solo los gerentes pudieron usar así como los accionistas, fue algo que hizo mi abuelo y que le lego a la familia.

Debido a eso tuve que caminar un poco para poder llegar, llegar a la sección y fui a mi oficina, pero note que estaba abierta... Yo no había venido

hoy, y sin mí nadie debería poder estar dentro... el único que tenía llave de mi oficina además de mi era... mi prometido... aparte de él, lo de seguridad no dejarían meter a nadie más en la empresa a estas horas, excepto a los accionistas.

Estaba confundida, y me asome por la puerta abierta, y allí fue que vi a Antonio... junto con Alexandra... ella era una de las accionistas de mi empresa, y una de las más cercanas a mí y se podía considerar mi mano derecha en las juntas de ejecutivos.

¿Qué hacían esos 2 aquí?

No quise interrumpir y solo me asome un poco más para ver qué pasaba entre esos 2, Alexandra era la que estaba hablando... le paso un documento a Antonio.

― ¿Segura que tenemos que firmar esto? ―le pregunto Antonio

―Sí, lo siento, pero es para poder tener seguridad con que no habra problemas entre nosotros más adelante cuando nos "encarguemos" de ella ―le dijo.

¿Encargar?

―Mmm, no sabía que eras tan desconfiada de mi Alexandra.

―Bebe... estas a punto de matar a tu prometida con la cual lleva años de relación y todo para poder hacerte con sus bienes y sus propiedades y sus acciones en la empresa 1 vez que muera... lo siento, pero eso no me parece muy de "fiar" que digamos ―le dijo Alexandra.

...

¿Qué?

¿Qué fue lo que acaba de decir?

Antonio... planeaba... ¿Matarme?

―Que no se te olvide que la idea fue tuya, así que no lo digas como si tú fueras mejor... mira que querer sacar de en medio a 1 de tus amigas.

―Lo sé, por eso mismo pongo todo por escrito contigo, para que de esa forma no haya problemas entre nosotros bebe, es mejor tener las cuentas claras y que no hayan disputas después entre nosotros mientras nos repartimos las propiedades... ¿No te parece lo mejor? No quisiera arruinar lo que tenemos por disputas sobre a quién ira que una vez que saquemos de en medio a Isabel.

...

―Mmm, bueno, siempre pensando en todo... por eso me vuelves loco Alexandra ―le dijo Antonio antes de tomarla de la mano y jalarla hacia él.

Empezaron a besarse poco después, no podía creer lo que estaba viendo, sintió como si me golpearan con piedras en ese momento.

Antonio era mi prometido, la persona de la cual estaba enamorada, me había ayudado a dirigir la empresa familiar desde el momento en que la tome... Alexandra había sido mi mano derecha desde que tome la dirección de la empresa, siempre apoyándome en las reuniones ejecutivas y siempre ayudándome cuando se lo pidiera.

...

¿Por qué? ¿Por qué ellos 2 tuvieron que hacer eso?

Alexandra no tardo mucho tiempo en sacarle a Antonio su miembro, y dentro de poco los 2 se pusieron a follar allí mismo en mi oficina... donde trabajaron todos los días en mi vida diario, lo estaba haciendo encima de mi escritorio... ¡En mi escritorio !

―Ah, sí Antonio... dame más fuerte... ¿No se siente mejor que el de Isabel? ―le dijo esto.

―Si... de seguro debe de sentirse mucho mejor... o al menos eso creo...

― ¿Crees?

...

No pude aguantar más en ese momento, la rabia me había llegado hasta la cabeza y no pude contenerme más, en especial por la forma en que mi sociedad habló de mí mientras follaba con mi prometido en mi lugar de trabajo.

Abrí la puerta abrí la puerta de golpe e hice mucho ruido, alerte a los 2, Alexandra apenas escucho que alguien entraba, se tapó de forma inconsciente y se acomodó un poco para tapar sus partes íntimas... nada de eso iba a servir.

Apenas entre cargue contra Antonio el cual se sorprendió de verme justo aquí a estas horas, lo empezó a golpear.

― ¡Eres un infeliz hijo de...! ¡¿Cómo pudiste llegar a hacerme esto?! ¡¿Cómo?! ―le grite mientras lo golpeaba.

― ¿Qué haces aquí, Isabel? ―pregunto.

Seguí golpeándolo sin dudar nada, y trate de todas las formas posibles de hacerle daño, pero Antonio era más fuerte que yo y en poco tiempo logre paralizarme las manos, pero aun así tratar de hacerle daño.

Le lance una mirada a Alexandra, la cual ya se había cubierto por completo y se había reincorporado.

― ¿Por qué me hiciste eso? ¿No éramos amigas? ¡Fui yo la que te hizo llegar hasta aquí! ―le grité.

―Antonio... ella nos vio... ―le dijo Alexandra a este.

Cuando Antonio escucho eso, hizo una expresión horrible y luego giró la mirada hacia mí, parecía muy preocupada.

―Isabel, ¿Hace cuánto tiempo llegaste? ¿Cuánto llegaste a ver? ―me pregunto.

― ¡Vi lo suficiente! ¡Y escuche todo lo que planean ustedes 2! ¡Si piensas que me voy a casar contigo sabiendo que planeas tratar de quedarte con lo que es de mi familia, estas muy equivocado! ¡Nuestro matrimonio se cancela! ―le grité.

A ver si ahora esos 2 seguían teniendo sonrisas en sus caras después de arruinarle todo lo que planeaban... sin matrimonio, no había nada que pudieran hacer.

Antonio me hizo una expresión aún más fea que la anterior y entonces miro a Alexandra... esta última se mostró algo pensativa, pero entonces me dio una sonrisa.

― ¿No va a ver matrimonio? ¿Estas segura de eso? Yo creo que no ―me dijo esto.

Mi mente se quedó en blanco apenas escuché eso... no supe que significaba... pero luego grabé... que estábamos solos aquí... y Antonio me tenía agarrada de las manos...

Mi padre y mi abuelo siempre me habían dicho que en todo momento, debía mantener la calma en cualquier situación... ya que si no, podría llegar hacer algo de lo que me arrepintiera... Ahora entendí el por qué siempre me dijeron esas cosas...

Lance

una maldición en mi mente.

Capítulo 2 Forzado

PDV Isabel

Apenas me di cuenta de mi error, trate de separarme de Antonio, pero este último no me soltó, y no solo eso, sino que Alexandra le dijo que hacer conmigo.

Trate de gritar a toda voz para ver si alguien me podía escuchar, pero era de noche, no había nadie y encima de eso estábamos en el último piso... era difícil que alguien pudiera escucharme desde aquí.

Y además, Antonio no tardó mucho en taparme la boca, colocándome una manta en ella y cerrándomela.

Alexandra se movió y me ato las manos y luego de eso los 2 me llevaron lejos de la oficina, me cargaron entre ambos, trate de moverme, de pelear, pero entre los 2 me tenían bien agarrada y no pude hacer nada mientras me llevaban a quien sabe qué lugar.

No supe reconocer los caminos, ya que tenía poca visibilidad por la noche, y en poco tiempo, por fin paramos, me sentaron y entonces los 2 me miraron fijo, parecían pensar que hacer.

―Isabel... ¿Por qué tenías que darte cuenta ahora? Vamos a tener que hacer cosas que no queríamos ―me dijo Alexandra.

Quise gritarle, pero tenía la boca tapada y no podía hablar nada.

―Quiero decirte que lo que te hacemos no es personal ¿Okey? fue solo algo que paso... es cuestión de negocios... tu posees el 60% de las acciones de tu empresa familiar, eres la accionista mayoritaria y puedes hacer lo que sea con la empresa... por esa razón, para poder hacernos con el poder aquí, obviamente tenemos que hacerlo a través de ti –me dijo Alexandra.

Trate de gritar, pero no pude, Antonio me quito el pañuelo de la boca y en ese momento le escupí, gotas de saliva le cayeron encima, pero no se enojó, sabía que no tenía caso gritar, debieron llevarme a un sitio apartado en el cual no podía escucharme nadie... ni siquiera los guardias nocturnos.

No tenía caso, ya, así que solo quería saber algo.

― ¿Por qué? Tú eras mi prometido, y tu mi amiga... ¿Por qué me hicieron esto? ¿Solo por dinero? ¿Solo por eso? ¿Por qué tuvieron que hacerme estos los 2? ―les pregunte.

―Sí, Isabel, solo por dinero... escucha, tu nacista en una familia rica y es normal que no sepas lo que vale el dinero... yo tuve que abrirme paso por mí misma en el mundo empresarial y se lo importante que es el dinero... por eso lo quiero.

― ¡Pudiste escalar tanto gracias a mí! ¡Yo fui quien te puso en la junta directiva! ―le grite.

―Y te lo agradezco, en serio que te lo agradezco Isabel, fuiste una buena amiga... pero necesito mucho más.

― ¿Mas? Todo lo que te di... ¿Y aun así quieres más?

―Sí, Isabel, mi puesto en la junta es solo de nombre... ¿Cuántas acciones tengo en tu empresa? ¿0.01%? no tengo ningun poder real, no me diste nada real, en cualquier momento en que tu quieras podrias echarme y yo no tendría nada que hacer... me quedaría sin nada... y esa situacion no es algo me agrade... por eso es que tuve que tomar medidas amiga –me dijo.

...

―Tu...

―Además... no es solo por el dinero... es por el estatus, ¿Tienes idea de lo influente que puedes llegar a ser si diriges una empresa como la tuya con más de 100.000 empleados alrededor del mundo? Ese estatus que esto te puede dar también es algo que deseo... y me diste la oportunidad cuando aceptaste casarte con Antonio sin ponerte a firmar primero un acuerdo prenupcial.

...

Mierda... ¿En que estaba pensando? ¿Por qué no firme eso?

Estaba enamorada... y no pensé que algo así podría pasarme... maldición, mi papa y mi abuelo siempre me habían dicho que pensara antes de actuar... ¿Por qué no les hice caso?

― ¿Y tú Antonio? ¿Por qué te metiste en esto con ella? ¿Por qué? ¿No me amabas? ―le pregunte.

―Claro que sentía afecto por ti Isabel... pero a comparación con el patrimonio que posees, ese afecto que tenía por ti queda en 2 plano... si quieres saber por qué me asocie con Alexandra, fue por que vino a mí con una buena oferta, me caso contigo, y una vez que tu mueras, como tu esposo y sin hijos de por medio, todas tus posesiones van a pasar a mi nombre... de esa forma, heredaría una de las grandes empresas del mundo de 1 solo golpe... ¿No suena fantástico?

...

―Entonces para ti el dinero valía más que yo.

―Isabel... no me mires así... tienes que saber que para nosotros, el dinero y el estatus son muy importantes, tu heredaste todo de golpe, por eso no lo valoras tanto, pero nosotros si... no es personal, es solo que así son las cosas... una vez que me case contigo y te saquemos de en medio, le voy a dar un 10% de las acciones a Alexandra para que de esa forma pase a ser uno de los accionistas mayoritarios de tu empresa... pero aun mantendría el control de esta, un trato ganar-ganar –me dijo Antonio.

―Estábamos a punto de ponerlo por escrito antes de que llegaras, tuviste que venir en tan mal momento...

Se acercó a mí.

―En serio lo siento Isabel, de verdad me agradas, pero tengo que pensar en mi futuro, tengo toda una vida por delante, y no quiero ser una don nadie más tiempo... vi la oportunidad y la aproveche... no fue nada personal... de verdad, es solo que estabas en el medio ―me dijo ella.

Tuve muchas ganas de golpearle allí mismo... ella había sido 1 de mis mejores amigas y era 1 de las madrinas de la boda... y ahora hasta planeaba matarme solo para hacerse con un 10% de las acciones de la empresa de mi abuelo y de mi padre... ese 10% valía decenas de miles de millones de dólares... al menos no me vendió barato.

―Ahora por lo menos puedo estar más tranquila al saber el por qué follaban entre ustedes a mis espaldas mientras planeaban como matarme... pero olvidan algo... aun no me eh casado con él... ¿Y ahora como piensas heredar la empresa sin estar casado conmigo? ―le pregunte de forma burlona.

Eso judía todo lo que habían pensado para mí.

Alexandra y Antonio se miraron entre sí, parecían dudosos, pero luego hicieron caras más firmes y sacaron un documento que me mostraron.

Eso era un acta de matrimonio... tenia los nombres de Antonio y su firma...

― ¿Qué es esto?

―Vas a firmar esto Isabel... ¿Okey? ―me dijo Alexandra.

― ¡No voy a firmar nada! ¿En serio piensas que soy tonta?

―A ver Isabel... vas a firmar eso ¿Okey? porque si no...

― ¿Oh si no que? Ya piensan matarme ustedes 2... si lo firme ahora, es como firmar mi acta de defunción ―les dije.

―Sí, es verdad, pero dime ¿Cómo quieres irte? ¿Sin dolor o con dolor Isabel? ¿De cuál forma preferirías?

―¿...? ¿No estarás...?

―Dime... ¿Cómo piensas que se sentiría este bolígrafo en tu ojo? ¿Piensas que dolerá? ―me dijo Alexandra, antes de mostrarme el bolígrafo en su mano de forma muy cerca.

Todo mi cuerpo se tensó en ese momento, empecé a sudar y un fuerte miedo se apodero de mi... ellos... ellos 2 no serían capaces... ¿Oh si?

Le eche una mirada a Antonio, no importa que... este último había sido mi prometido, habíamos vivido juntos, y nos íbamos por casar... ¿Podría hacerme eso a mí?

Antonio me miro de forma un tanto indiferente, mis esperanzas se agotaron apenas vi eso.

―Firma el contrato Isabel, solo fírmalo ahora ¿Okey? evítanos tener que hacerte algo malo ―me dijo este.

Quise llorar... me sentía abandonada... perdí mucha de la fuerzas que tenía...

Alexandra no se quedó quieta, puso en bolígrafo en mis manos y arreglo todo para que firmara.

―Vamos Isabel, ahórranos un momento feo a los 2.

Esta no era la boda que quería...

No queria que me torturaran... asi que al final firme el acuerdo... ahora estaba casada con Antonio... vaya suerte para mi ¿No?

―Bien Isabel, muy bien... ahora todo será bueno desde ahora ―me dijo Alexandra.

―Tu...

Antes de que pudiera decir algo más, Antonio me tapo los ojos de nuevo, con una manta, y Alexandra me tapo las manos, entre los 2 luego me movieron juntos, y me golpearon la cabeza.

Sentí mucho dolor en ese momento, de seguro querían dejarme inconsciente para que no pudiera ver nada de lo que hicieran, pero a pesar del golpe, no me desmaye, había bastante ejercicio y podía soportar algunos golpes.

Entre los 2 me llevaron a una camioneta creo y luego de eso se fueron juntos, llegaron con algunas personas desconocidas, no pude verles la cara, pero por la forma en la cual hablaron... parece que eran personas importantes... creo que eran...

¿Accionistas de mi empresa?

¿Había personas metidas en esto además de ellos 2?

¿Quién más?

Antonio y Alexandra hablaron un poco más con ellos, mencionaron algo de algunos sicarios que se encargarían de mí y se asegurarían de que desapareciera y que de esa forma la empresa pudiera quedar a Antonio.

Mí ahora esposo y mí supuesta amiga, me entregaron a ellos y luego ellos me dejaron con otras personas para que terminaran el trabajo.

Las últimas palabras que escuche a Antonio decir, fue que... lo hicieran "rápido y sin dolor".

Capítulo 3 Te necesito

PDV Isabel

El auto donde me metieron se movió rápido, me habían puesto en la parte de atrás, escuche la voz de 2 hombres, no sabía quiénes eran, pero debían ser lo sicarios de los cuales hablo la gente que se reunió con Antonio...

Ellos debían encargarse de mí, ¿Qué planeaban hacerme? Antonio les dijo que lo hicieran sin dolor y rápido, pero ahora en lo que menos iba a confiar era en su palabra justo ahora.

¿Qué podía hacer?

Mis manos estaban atadas, pero el nudo lo habían hecho Antonio y Alexandra, estos 2 nunca fueron muy buenos en eso, además creyeron que estaba inconsciente, fui moviendo mis manos para ver si podía hacer que el nudo cediera.

Por suerte para mí, si empezó a hacerlo, me alegre en mi interior, pero no lo demostré, aún estaba en el auto de estos 2 y eran personas peligrosas... tuve cuidad de todo lo que hacía para que no se dieran cuenta.

Continúe con el movimiento de mis manos y después de un rato pude dejar floja las ataduras como para poder quitármelas de un tirón, mientras hice eso, los 2 hombres hablaban sobre como librarse del cuerpo.

Debía parecer un accidente, por lo que matarme de 1 balazo sería algo complicado... son muchas pruebas y 1 persona importante como yo siempre llamaba la atención, debían ser muy sutiles.

Escuche muchas propuestas entre sí, como arrojarme al mar y fingir ahogamiento, un método que dejaría menos pruebas a comparación de 1 bala en mi cabeza, también dijeron otras formas, aún estaban indecisos sobre cuál de todas elegir.

Me dio nauseas escucharlo hablar sobre como matarme, pero tuve que contenerme para poder evitar que llegaran a saber que seguía despierta.

De un momento a otro, la camioneta se detuvo, parece que ese par iba a ir a comer, se bajaron del auto, pero antes me tocaron un poco, escuche un par de comentarios morbosos sobre aprovecharse de mi cuerpo antes de librarse de mí.

Tuve que usar todas mis fuerzas para no temblar en ese momento, si lo hacía estaba perdida.

Por suerte esos 2 no se quedaron mucho y luego se fueron, no tuvieron mucho cuidado conmigo, después de sentir que se bajaran, aproveche, me quite la atadura de mis manos y luego de eso me quite la venda en mis ojos, respiraba con dificultad por todo lo que había pasado, pero no perdí tiempo y me asome por la ventana.

Quería comprobar primero si ese par seguía comiendo, vi un restaurante cercano, no sabía quiénes eran lo que me habían secuestrado y no como se veían, estaba perdida.

Comprobé que no hubiera nadie cerca del auto y entonces me escape, lo hice con cuidado para no hacer ruido y que no se enteraran de lo que hacía, puse algo de distancia entre la camioneta y yo y comprobé que nadie me seguía.

Cuando me sentí segura... corrí... lejos tanto como pude.

Nunca antes en mi vida había corrido tanto como ahora, el corazón me latía como loco, mis piernas temblaban, pero no pare, tenía miedo de que si lo hacía, alguien me tomaría por detrás y entonces terminarían el trabajo que comenzaron hace unos momentos.

Creo que llegue a correr como 1 kilómetro antes de finalmente detenerme, estaba muy cansada, mi cuerpo quería derrumbarse y dormir por 1 semana, pero no podía hacerlo.

Me había librado... pero ¿A dónde tenía que ir?

Mi prometido y ahora esposo me había traicionado, al igual que mi amiga, ambos querían verme muerta... no tenía dinero conmigo... no podía regresar a mi casa... ni siquiera podía ir con la policía para informarles de lo ocurrido.

Además de no tener pruebas, escuche a Antonia decir junto a sus socios que la policía de la ciudad había sido comprada por ellos y que no tenían que preocuparse tanto por que los llegaran a descubrir.

Si no podía ir con la policía para contarle mi problema... ¿Con quién debía ir? Estaba sola, sin dinero, y no podía confiar en mis propios conocidos, parece que varios se habían asociado con Antonio... ¿Con quién podía ir?

A mi mente pasaron varios nombres... hasta que 1 en particular llamo mi atención... Alexander Romano, ese era el CEO de una empresa rival.

Había estado enfrentándose a mi grupo empresarial así como también al fondo de inversión de Antonio desde hacía tiempo, nos conocíamos, pero no teníamos una relación demasiado profunda, me parecía un hombre... muy frio.

Él era nuestro rival... y ahora creo que era el único con quien podía acudir... mis allegados no eran de confianza, y él no tenía motivos para hacerme algo... ahorita mismo, era el único que podía ayudarme.

Me había casado, y ahora Antonio podía disponer de mis bienes como quisiera, de seguro me daría por muerta, y con la policía comprada no iba a poder reclamar nada.

Suspire un poco... sabia donde vivía Alexander, dude, pero al final fui con èl, era mi única opción.

La ciudad de noche y a pie se veía un tanto distinta a lo que recordaba, tras una larga caminata, finalmente pude llegar a la casa donde vivía Alexander, era en el sector rico de la ciudad, pero a una buena distancia de donde yo vivía, lo suficientemente lejos de Antonio.

Toque el timbre y me anuncie.

― ¿Si? ¿Quién es? ―pregunto una voz cerca de mí.

―Soy... soy Isabel Smith... ¿Esta Alexander? ―le pregunte.

― ¿Isabel Smith? Oh, sí, sí, la dueña del grupo empresarial Smith, ¿Por qué ha llegado a estas horas?

―Necesito ver a Alexander.

― ¿Por qué motivos?

―Son... asuntos de negocios importantes... usted sabe cómo se llevan nuestros 2 grupos ―le dije.

―Sí, lo sé bien, algunas veces escuche a Alexander hablar de eso... bien señorita, puede pasar, le voy a abrir.

Un momento después de eso el portón se abrió y pude entrar a pie.

La casa de Alexander era muy bonita, pero no tuve tiempo para apreciarla, no ahora en mi situación, llegue a la puerta y la toque, me abrió una señora de unos 40 años o más, su sonrisa fue reconfortante.

Me invito a pasar al interior y me llevo a la sala.

―El señor Alexander no está aquí por ahora, pero no debe tardar en llegar, si quiere puede esperarlo aquí ―me dijo.

―Sí, muchas gracias por su atención.

―De nada... pero señorita Isabel, ¿Se encuentra bien? ―me pregunto ella.

―Sí, claro... ¿Por qué la pregunta?

―Pues se le ve con un ánimo muy decaído señorita, y sus ojos estaban un poco... tristes.

Bueno, no era nada raro teniendo en cuenta todo lo que me paso hoy... mi mundo se derrumbó de la noche a la mañana.

No era algo que alguien pudiera soportar fácilmente.

―Sí, muchas cosas me pasaron hoy... pero ya estoy bien, se lo prometo.

―Mmm, eso espero, es una lástima que en una cara tan bonita como la suya no haya una buena sonrisa.

La empleada de Alexander, fue a la cocina y me preparo algo para comer, quise negarme, pero tenía mucha hambre, no había comida desde lo que me paso, y tuve que aceptar, comí a grandes bocados, hasta que la escuche decirme un par de cosas.

Parece ser que Alexander ya había llegado a la casa, eso casi tirar la comida de la mesa, y provoco que saltara del sillón.

―No tiene que ponerse así Isabel, Alexander no da tanto miedo como dicen ―me dijo la empleada con tono burlón.

Me dio un poco de pena, y me senté de nuevo, espere a Alexander en la sala mientras pensaba que podía decirle a continuación.

¿Qué podía ofrecerle para que me diera su ayuda?

Estaba sola y sin nada... quizás podría ofrecerle algo de mi empresa...

Me puse un poco nerviosa, la empleada abrió las puertas y él llego.

Él tenía uno 30 años de edad, era alto, de cabello castaño oscuro, y un cuerpo bastante atlético, antes de hoy no lo había notado... pero él era... bastante guapo, su mandíbula, sus ojos, su cuerpo, hasta su cabello, todo parecía estar perfecto en él.

¿Cómo no me había dado cuenta de eso antes en nuestros anteriores encuentros?

Quizás por que en ese momento estaba enamorada y solo tenía ojos para mi prometido... ahora...

Alexander hablo un poco con su empleada y pareció que no me vio, moví las piernas con nervios hasta que me posara sus ojos en mí... pero nunca lo hice, y tuve que llamar su atención tosiendo un poco.

Su mirada se posó finalmente en mí, sus ojos color castaño eran fríos, y muy intimidante, retrocedí sin pensarlo y el sillón donde estaba sentada me impidió ir más atrás.

Él empezó a ir hacia mí, tenía algo de duda en su expresión.

¿Y ahora?

―Señorita Isabel... ¿A que debo esta visita a tan altas horas? ―me pregunto.

Su voz era fría, sin muchas emociones, en ella.

No conteste al instante, abrí la boca varias veces, pero nada salió de allí, Alexander frunció un poco el ceño ante mis acciones.

―Señorita Isabel, no tengo que decirle que soy un hombre muy ocupado ¿Okey? no puedo perder mi tiempo en cualquier tontería... si tiene algo que decir... por favor dígalo... si no, voy a tener que pedirle que se retire ―me dijo este.

Me levante, pero las dudas me dejaron en silencio otra vez.

―Jean, por favor acompaña a la señorita Isabel hacia la puerta por favor ―dijo Alexander mientras se giraba hacia su empleada.

― ¡Espera! ―le grite.

Se giró en mi dirección apenas dije eso.

―Yo... te necesito... por favor... necesito que me ayudes.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022