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Una Esposa y un bebe para el ceo

Una Esposa y un bebe para el ceo

Autor: : yumyp1901
Género: Romance
Laila, una joven de 21 años, se ve obligada a casarse bajo un matrimonio arreglado con Miguel Toro, el hombre más rico de la ciudad. Miguel necesita una esposa para finiquitar unos negocios y ve en Laila la candidata perfecta para ello. Laila, por su parte, siempre ha estado enamorada de su mejor amigo, pero el compromiso con Miguel le obliga a confrontar sus verdaderos sentimientos. A medida que avanza la historia, Laila se ve envuelta en un torbellino de emociones y confusiones. ¿Podrá descubrir la verdadera naturaleza de sus sentimientos antes de que sea demasiado tarde? ¿Podrá aceptar su destino y casarse con Miguel, a pesar de sus dudas y temores? Con giros inesperados y dilemas emocionales, esta historia nos sumerge en un mundo de amor, amistad y sacrificio, donde Laila deberá tomar una decisión que cambiará el rumbo de su vida para siempre.

Capítulo 1 ¡Feliz cumpleaños!

Me despierto lentamente, sintiendo la suave luz del amanecer filtrándose a través de las cortinas de mi habitación. Poco a poco, el resplandor dorado del sol comienza a inundar el espacio, llenando cada rincón con su cálido brillo, hoy era un día muy importante, es mi cumpleaños número veinte y uno.

Hoy mi sonrisa no abandonara mi cara, nada podía arruinar mi día, salgo en dirección al baño, para arreglarme, debía ir a la universidad, deseaba que llegara la noche para la tan esperada fiesta, según el estado a partir de ahora era toda una adulta con responsabilidad judicial, así que no podía meterme en problemas.

¡Ya, como si eso fuera a suceder!

Una vez lista en el baño, regreso a mi habitación y elijo la ropa que me voy a poner este día. Me aseguro de seleccionar algo cómodo y apropiado para la jornada que me espera.

Mis padres me esperaban en el salón con mi enorme regalo de cumpleaños, la verdad es que estoy demasiado emocionada.

-Feliz cumpleaños hija-gritaron ambos emocionados.

-Papi, mami, mucha gracias-respondí afectuosa, mis padres siempre eran demasiado tiernos, nunca me ha faltado nada y aunque no era millonaria vivía cómoda.

-Este es uno de tus tantos regalos, espero te guste-dice mi madre muy emocionada.

Corrí directo a la enorme caja que estaba en la puerta que daba al jardín, no dude un segundo y quite el lazo, un hermoso cachorro miel me estaba esperando, era un Golden retriever.

- ¡Oh Dios mío! Me encanta, te llamare Brandon.

Juro que no quería marcharme, quería quedarme con el perro pero debía ir a la universidad estaba por terminar el quinto año y titularme como administradora.

Al entrar a la uní mi mejor amiga Samantha Miller me recibe con globos y abrazos, éramos inseparables desde que teníamos unos cinco años, ella era mi otra mistad, la costilla que me faltaba, mi otra cara, la adoraba.

-Feliz cumpleaños mi querida hermana, estoy feliz de compartir contigo.

-Gracias Sam sabes que eres la hermana que la vida me regalo, espero puedas asistir a la fiesta, por cierto te ves un poco más alegre de lo normal, te noto diferente-pregunte mientras la miraba, algo había cambiado en ella.

-No, son imaginaciones tuya, estoy feliz porque es tu día especial, ven vamos tenemos clase.

Caminamos por el pasillo hacia el área de contabilidad, el profesor era totalmente estricto, pero no me preocupaba era una de las mejores de mi clase, justo cuando tome asiento él apareció por mi puerta, el amor de mi vida, el chico más guapo, sensual, educado, maravilloso y mi mejor amigo al cual amaba en silencio, sentía una atracción incontrolable deseaba ser su novia, pero creo que no soy de su gusto, así que preferí mantener silencio.

-Feliz cumpleaños mejor amiga-dijo sacándome de mis pensamientos.

-Oh, gracias Rang, no lo olvidaste.

¡Contrólate! Mi corazón estaba a punto de salirse, lo he amado desde que lo conocí.

No pudimos seguir hablando porque el profesor llego, luego tendríamos materias diferentes, mi día se fue muy rápido, para cuando me di cuenta debía volver a casa, ni siquiera me dio tiempo de despedirme de san.

Llegue a la casa a eso de las cinco, cuando entre una fuerte discusión se escuchaba por todo el lugar ¿Que estaba ocurriendo? Mis padres nunca discutían, al menos no de esa manera, no lo dude un segundo y corrí al despacho, el personal estaba en la cocina, pero ni siquiera salude, corrí, necesitaba saber que ocurría.

Entre como un vendaval al despacho, mama al verme se quedó en silencio, mientras mi padre seguía hablando cosas.

- ¿Qué ocurre?-pregunte mientras caminaba hacia ellos.

-Nada, cosas de padres-respondió mamá

-Qué bueno que llegaste, tengo algo que decirte-dijo mi padre muy serio mientras iba a su escritorio.

-Déjala en paz-grito mi madre, estaba fuera de control-No tiene por qué aguantar todo esto, tiene que existir una manera de resolver el problema.

- ¿De qué hablas mama? ¿Qué sucede papá? Si es algo en lo que puedo ayudar sabes que no dudaría.

-Quiero que me escuches Laila, sé que después de esto me veras con otros ojos, pero estoy en problemas.

Una brisa fría recorrió mi cuerpo de pies a cabeza, mi padre me había dado todo ¿Po que no dejaba mi madre que los ayudara?

-Te escuchó papa.

El camino hacia donde estaba y me entrego un folder en su frente decía contrato matrimonial.

¿Que?

-Papá, ¿qué es esto? Un contrato matrimonial...

-Hija, sé que es difícil de aceptar, pero nuestra familia está al borde de la ruina, hace algunos años hice unos malos negocios y ahora estoy pagando las consecuencias, nunca espere que él me pidiera esto pero necesitamos unirnos con otra familia para salvarnos.

- ¿Casarme con un desconocido para salvarnos? ¡No puedo hacerlo, papá!

Todo esto era demasiado, jamás imagine que mi padre me pidiera esto.

-Lo siento, Laila, pero no tenemos otra opción. Es por el bienestar de la familia, por favor, entiéndelo.

Mi madre lloraba sin decir una palabra, ella no quería esto para mí.

- No lo entiendo, ¿cómo puedo casarme con alguien a quien no amo?

-Lamentablemente, en estos tiempos no podemos permitirnos el lujo de seguir nuestras propias emociones. Es un sacrificio que debemos hacer.

Este hombre que tenía al frente no parecía ser mi padre, su frialdad era increíble, parecía como si estuvo calculando esto durante años.

-Pero... ¿y mi felicidad?-pregunte mientras las lágrimas corrían sin parar.

-Laila, tu felicidad no es importante. Si tenemos que sacrificar nuestros sentimientos para salvarnos de la ruina, así será. Por favor, piénsalo.

No tenía nada que pensar, yo quería una vida distinta, algo diferente un amor de verdad alguien que estuviera dispuesto a salvarme de todo, no un hombre al cual no conocía, un ser despreciable capaz de comprar una vida.

-No puedo hacerlo, papá. No puedo casarme con alguien que no amo-respondí armándome de valor

_Lo siento, hija, pero no hay más tiempo. Debemos actuar rápido antes de que sea demasiado tarde, es hora de madurar Laila.

-Lo siento, papá, pero no puedo hacerlo. Prefiero luchar junto a ti en la ruina que renunciar a mi libertad y mi amor, tiene que existir otra manera

Mi padre estaba perdiendo el control, se acercó a su escritorio y empezó a lanzar todo contra la pared, doy unos pasos para atrás, mientras mi madre intento detenerlo, pero este la lanzo lejos.

-Laila, por favor, piénsalo de nuevo. No querrás que nuestra familia caiga en la desgracia-gritaba como loco

-Lo siento, papá, pero nunca me casaré con un desconocido por salvarte a ti o a nuestra familia. Prefiero enfrentar la ruina juntos que perder mi dignidad y mi corazón.

_ ¡Maldita sea! Te he dado todo, como es posible que no puedas dar algo por nosotros, espero que algún día entiendas que lo hice por amor a ti y a nuestra familia, eso debes agradecerlo

_Lo sé, papá. Pero mi libertad y mi felicidad valen más que cualquier fortuna material. Te amo, papá, pero no puedo hacerlo.

Dicho esto salí del despacho de mi padre con destino a mi habitación no quería casarme, no iba a casarme al menos no con un desconocido, cuando llegue a mi recamara me di cuenta que en mis manos aun tenia aquel folder.

. Me siento a desayunar mientras reviso mis mensajes y las noticias del día en mi teléfono.

Capítulo 2 Una noticia

El folleto me picaba en las manos, así que lo lancé a la cama. No podía creer cómo se había arruinado mi cumpleaños, pero ¿qué diablos le ocurría a mi padre? Sabía que me había dado todo, pero yo no era un pedazo de carne que estaba en oferta.

Me recosté en mi cama y me quedé dormida. Cuando desperté, faltaba una hora para la fiesta. Sería en el mejor salón de la ciudad, con los mejores invitados, incluidos Rang, el amor de mi vida, y mi mejor amiga Sam. Ellos me ayudarían a encontrar una solución a mi gran problema.

Después de darme una ducha, me puse un hermoso vestido regalo de mi madre. No era un típico traje de cumpleaños. Era de color rojo, se pegaba a la piel como un guante, resaltando las curvas que tanto intentaba ocultar. Tenía una abertura en una pierna y la pedrería del traje lo hacía lucir más impresionante. Caminé hacia el espejo y comencé a maquillarme, luego recogí mi cabello en un hermoso moño desarreglado. No era una mujer fea, tenía un cuerpo de infarto y el cabello color rojo hasta la cintura. Pero había algo que odiaba más que a todo mi ser: mis ojos color violeta. Sufría del síndrome de Alejandría.

Salí de la habitación y mis padres ya estaban en el salón esperándome. Mi madre no decía nada y mi padre tenía un vaso de whisky en la mano.

- Apareciste, vamos, se nos hace tarde - dijo mi padre.

- Entonces vamos.

No quise hablar más con ellos. Estaba molesta, ellos conmigo y yo con ellos. Pero lo cierto es que este problema no estaba resuelto. Mi madre se sentó a mi lado mientras mi padre conducía.

- Te ves hermosa, hija.

- Gracias, mamá. Tu regalo está hermoso, aunque sabes que no me gusta mostrar mi cuerpo y más ahora.

- Debes mostrar lo que eres. Nuestro cuerpo es un arma que debemos saber usar. Sé que lo que ocurrió temprano no es lo que queremos, pero no teníamos opción. Esto es una historia larga, cariño. Perdóname por no poder intervenir.

No le dije nada. Prefería no terminar de amargar mi noche. En cuestión de minutos, ya estábamos llegando al salón. Esperé a que mi padre se estacionara, luego abrí la puerta y me ayudó a bajar.

Al entrar, me recibieron con aplausos y un montón de confeti. Sonreí sin ganas. Mi cumpleaños se había arruinado. Saludé a todos mientras buscaba con la mirada a Sam y Rang, pero al parecer ninguno de los dos había llegado.

Me acerqué a la mesa donde estaría mi familia y mis mejores amigos, pero mi padre me interrumpió.

- Leila, quiero que conozcas a alguien. Por favor, ven conmigo - dijo en un tono dulce, pero ya no confiaba en él.

Iba a responderle cuando Sam apareció.

- Amiga, perdona mi tardanza. Quiero que me acompañes. Sé que este es tu momento, pero tengo algo que decirte.

Volteé a mirar a mi padre. Esta era la excusa perfecta para escaparme de ellos y poder contarle a mi amiga. Ella me ayudaría.

- Dame un segundo, papá. Voy a hablar con Sam - dije mientras salía corriendo con Sam, agarradas de manos, perdiéndonos entre la multitud.

Llegamos al jardín del salón. No entendía tanto misterio, pero Rang también estaba presente.

- Hola Leila, feliz cumpleaños nuevamente - dijo Rang.

- Gracias, chicos. ¿Qué hacen aquí? La fiesta es adentro. Tengo algo que decirles, necesito de su ayuda.

- Leila, es que nosotros tenemos algo que decirte. Pero si quieres, habla tú primero - comentó Sam.

- No, dime tú primero.

Quería saber qué estaba pasando. Si estaban metidos en algún problema, los ayudaría. Para eso éramos amigos.

- Rang y yo vamos a casarnos - dijo Sam como si nada. Al principio no supe qué sentir. Algo se instaló en mi estómago y quería llorar en serio, pero no debía demostrar mis sentimientos. Ella se iba a casar con el amor de mi vida.

- ¿Qué? ¿Cómo es eso posible, Samantha? ¿Te vas a casar con Rang? No podía creerlo.

- Sí, Leila. Sé que suena un poco loco, pero durante todo este tiempo he estado sintiendo algo por él y finalmente decidí dar el paso. Él me ha demostrado ser un gran amigo, novio y sé que será un excelente esposo.

- Oh, wow. No me lo esperaba para nada - dije fingiendo emoción. Pero, ¿qué va a pasar con nuestra amistad? No quiero que las cosas se tornen extrañas entre nosotras.

- No te preocupes, Leila. Nuestra amistad es más fuerte que cualquier cosa. Sé que quizás te sientes molesta porque te ocultamos la verdad. Además, Rang siempre ha sido un gran apoyo para las dos y estoy segura de que sabremos manejar esta nueva situación de la mejor manera.

Las lágrimas comenzaron a salir sin poder controlarlas. Quería ser hipócrita y sonreír por ellos, pero ¿cómo se supone que me alegraría con esta noticia? Yo estaba rompiéndome en mil pedazos por un amor no correspondido.

- Bueno, supongo que tienes razón. Si tú eres feliz, entonces yo también lo soy. Te deseo lo mejor en esta nueva etapa de tu vida, Samantha, y a ti, Rang, también te felicito.

Él me miraba fijamente. Parecía estar perdido en mis ojos, pero ya no me importaba nada.

- Gracias, Leila. Significa mucho para mí saber que cuento con tu apoyo. Ahora, cuéntame, ¿qué era eso que debías decirme?

Me quedé paralizada, sin poder decir nada. Mis amigos estaban tan felices en el jardín, celebrando la peor noticia de mi vida.

- Lo siento, debo irme - dije sin más y salí corriendo.

- ¡Leila, espera! - gritó Rang, pero era tarde.

Corrí para escaparme lejos de ellos, pero no había dónde esconderse, así que no me quedó otra que correr hacia los baños. Mi alma estaba gritando.

Capítulo 3 El desconocido

Las lágrimas comenzaron a caer en cuanto cerré la puerta detrás de mí. No podía creer que mi mejor amiga y el amor de mi vida estuvieran a punto de casarse. ¿Y yo? Yo solo era una espectadora en esta historia, una espectadora que escondía su propio dolor.

Mis manos temblaban mientras intentaba secar mis lágrimas. Fue entonces cuando salí del baño y choqué con un desconocido. Me agarró antes de que cayera al suelo y me sostuvo en sus brazos.

- ¿Estás bien? - preguntó con preocupación en su voz.

No pude contenerme más, las lágrimas volvieron a brotar y le conté todo, todo sobre Sam y Rang, sobre cómo había estado enamorada de él desde que éramos niños y cómo ahora estaba a punto de perderlo para siempre.

El desconocido me escuchó en silencio, sus brazos aún envueltos alrededor de mí.

Nos quedamos allí, en medio del pasillo, mientras yo sollozaba en sus brazos. Después de unos minutos, me di cuenta de la realidad. No sabía quién era este hombre.

- ¡Oh Dios mío! Lo siento, voy a arruinar su traje y su noche - dije mientras me separaba de él y lo miraba directo a la cara.

Mis ojos se detuvieron en su rostro y quedé hipnotizada por su increíble belleza. Su mandíbula marcada resaltaba sus facciones perfectas, mientras que sus intensos ojos azules me miraban con curiosidad.

Sus labios estaban ligeramente entreabiertos, como si estuviera a punto de decir algo, y una suave sonrisa jugueteaba en sus labios. Su cabello oscuro caía desordenado sobre su frente, dándole un aire desenfadado y atractivo.

Un escalofrío recorrió mi espalda al darme cuenta de la elegancia y la masculinidad que desprendía este hombre con solo una mirada. Su presencia era magnética y no podía apartar la vista de él.

Me di cuenta de que estaba sonriendo tontamente mientras lo miraba, pero no me importaba. En ese momento, solo existía él y su irresistible belleza que me tenía completamente cautivada. Era como si hubiera encontrado la personificación de la perfección en este hombre desconocido.

- ¿Te gusta lo que ves? - preguntó con aquella voz, que era mejor que su mismo físico.

- Disculpa lo siento, debo irme. Mis padres me están esperando.

Caminé en dirección al salón. Ya me había ausentado lo suficiente. Pero ¿quién era ese hombre? ¿Qué hacía aquí? Esto era una fiesta privada.

Llegué a la mesa. Mis padres me esperaban y era la hora de bailar.

- Hija, quiero que bailemos - dijo mi padre, invitándome a la pista. No lo rechacé. La música sonó y todos los invitados se acercaron. Mi padre me tomó de la mano y la música comenzó a sonar. Sonreí, pero esta vez era una sonrisa de verdad. Bailar con mi papá siempre fue uno de mis mayores placeres. Mataba el tiempo bailando en el jardín.

-Quiero que me perdones si fui rudo contigo -dijo mi padre mientras me hacía girar como una princesa.

-Perdóneme tú a mí por reaccionar de esa manera. Espero comprendas que no es fácil, pero aceptaré -dije sin más, sin pensarlo. Estaba herida por lo de Sam y Rang. Él siempre fue un amor imposible y ahora mucho más. Sacrificarme era mi mejor opción.

-¿Estás segura, hija? -preguntó mi padre, pero no respondí porque un hombre se acercó a nosotros. No le presté atención mientras miraba a los invitados que me saludaban.

-Señor Rafael, ¿podría permitirme bailar con su hija?

Tuve que voltearme y mirar al hombre para poder empezar a bailar. Grande fue mi sorpresa cuando descubrí que era el mismo con el que había chocado en los baños.

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