Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Una Falsa Esposa
Una Falsa Esposa

Una Falsa Esposa

Autor: : isabella16
Género: Romance
Mi nombre es Gildris Scanfort, tengo 25 años, y esta es la historia de cómo un trato loco con mi prima Brittney Cooper me cambió la vida. Para entrar en contexto, tengo una prima que se parece mucho a mí. Ella se casó con un millonario, lo que la llevó a renunciar a su vida desenfrenada; sin embargo, cuando su esposo tuvo un accidente, ella me buscó, después de años sin vernos, me propuso que yo la reemplace para que ella pueda ir al extranjero a vivir su vida despreocupada, dándome como beneficio una enorme suma de dinero. Yo no estoy muy convencida de ser participe de esta loca idea, pero mi madre está muy enferma y necesito el dinero, así que acepte.

Capítulo 1 Capitulo 1. Propuesta.

Capítulo 1.

Propuesta.

Gildris Scanfort, de 25 años de edad, espera impaciente en la sala de emergencias del hospital del centro de Delano, ciudad del condado de Wright, Minnesota. En la incertidumbre, ansiedad y desesperación por noticias sobre el estado de salud de su madre, quien fue internada esta tarde con un fuerte dolor abdominal que la hacía estremecer.

Vecinos llamaron dando aviso sobre la situación a su pequeña floristería donde ella trabaja medio tiempo, intentando conseguir el dinero para los medicamentos, consumos de casa y pagar deudas. Cuando ella creía que las cosas no podían ir peor, una notificación de embargo llegó a su tienda esta mañana, la misma que seguramente llegó a casa y que ha causado la caída de su madre. Años intentando sobrevivir a toda la situación económica que presentan, al borde de perder el pequeño sustento y patrimonio de su madre y suyo, solas viviendo en decadencia, dejando de lado sus sueños por cuidar y velar por la mujer que luchó con ella hasta ahora, y es aquí donde se enfrenta a la cruda realidad: todo está perdido, en medio de un embargo y la noticia de la gravedad de la salud de su madre la deja en medio del abismo.

-¿Señorita Scanfort? -dice un hombre mayor, quien se acerca a ella con expresión cansada.

-¿Si? -pregunta levantándose de golpe-.¿Cómo está mi madre? Por favor, digame que ella estará bien.

El hombre supura con pesadez, acomodándose para ser honesto con ella ante el diagnóstico en sus manos.

-Lo lamento mucho, pero no tengo buenas noticias para usted. Su madre está padeciendo de una condición grave de insuficiencia renal; Tendremos que someterla a una diálisis y posteriormente a una cirugía en caso de que esto no sea suficiente. Un trasplante de riñón podría ser la solución.

-Haga lo que sea necesario, doctor, por favor.

-El problema es que este procedimiento tiene costos muy altos; debe pagar el proceso para poder proceder, su costo es de $8,469 y todo dependerá del proceso de la misma. -Las palabras del doctor estallan en Gildris como una bofetada que la lleva de golpe nuevamente de vuelta a la silla donde estaba.

-Entonces... -dice débil-.¿No podemos hacer nada más? ¿La dejarán morir si no tengo ese dinero? -Ella lo mira con pesadez en sus ojos, lágrimas apuntando a salir mientras sus lágrimas nublan su visión.

-Lo lamento, señorita, lo único que podemos hacer por ahora es suministrar medicamentos que alivian el dolor, pero no podemos mantenerla aquí; el proceso es necesario y obligatorio, lamento no poderla ayudar con algo más. Permiso.

El hombre se marcha, dejándola en un denso vacío. Pacientes llegan a emergencia, personas van de un lado a otro, mientras que ella permanece sentada en su lugar, sin siquiera parpadear, las lágrimas recorriendo su mejilla, mientras que su mente está llena de pensamientos y reproches con la vida, que no ha sido justa con ella. Primero su padre las abandona a meses de ella nacer y luego la desdicha; la enfermedad entró a sus vidas como las facturas en su buzón. No sabe qué pensar, pareciera que el mundo está en su contra, en contra de su felicidad.

Sin más, Gildris solo puede empujar la silla de ruedas de su madre por las calles, sin tener ni para un taxi; Camina por 30 minutos hasta su casa, donde intenta cuidar de ella, tratando de encontrar una solución. Por ahora solo tiene un tratamiento para el dolor, más medicina que comprar; es cuestionable su vida, ni siquiera logra descansar por la noche en la agonía de lo que pasará.

*

Días después.

Los días han sido una inmensa tortura; a solo 5 días para el embargo, ella empuja sus pies con pesadez para ir a la florería e intentar vender lo poco que queda. Cansada y sin ánimos, ella abre las persianas, sacude y limpia el lugar, sacando al porche los arreglos florales que dejaron hechos la noche anterior. Gildris se mueve al interior a buscar los materos que pondrá en oferta; cuando escucha la campaña de la entrada de la tienda sonar, ella rápidamente se apresura a incorporarse para atender al cliente, forjando su mejor sonrisa.

-Buen día, ¡Bienven...! -Al levantar la mirada, Gildris queda paralizada.

Un rostro familiar está frente a ella, la mujer irradia elegancia y su perfume invaden rápidamente sus fosas nasales. Ambas se miran en silencio, un silencio ensordecedor que las incomoda a ambas. Años sin verso y ahora están frente a frente, la visión de la otra mujer es incierta, su expresión es de insatisfacción, pues la mujer frente a ella luce lamentable, desganada, poco presentable, apenas un alma en vida, lo que la deja sorprendida. Aún así, continúa con su objetivo al venir aquí.

-Gildris... -exclama al fin la mujer. Mientras Gildris permanece apacible, mirándola con indiferencia.

-Brittney Cooper, esto sí que es una sorpresa -responde moviéndose hacia la caja.

-Para mí también. ¿Cómo estás? ¿Mi tía? -Gildris se detiene de organizar unos documentos y la enfoca con seriedad, apoyándose del mostrador en su dirección.

-Sobreviviendo, después de que la abandonaste, cuando ella cuidó de ti como si fuera tu madre. -Estalla con frialdad.

-Entiendo, estás enojada, yo s... -Gildris la interrumpe.

-¿A qué has venido, Brittaney? -pregunta sin rodeos.

- Bien, iré al grano -responde Brittney quitándose por fin los lentes de sol-. He venido a hacerte una propuesta-informa-. Vengo a ofrecerte un trato.

-¿Un trato? -Gildris se burla con frialdad.

- ¿Qué trato Brittaney? ¿Cuál es la razón por la que te ha hecho venir hasta aquí?

Brittaney la mira insatisfecha; Frente a ella, ya no está la misma mujer dócil de antes, a la que ella podría manipular. Aún así, no está aquí para perder, tiene un objetivo y, como toda mujer acostumbrada a conseguir lo que quiere, rápidamente deja un documento sobre el mostrador.

Al verlo, Gildris lo toma rápidamente; al parecer su prima, a la que tenía años sin ver, la ha investigado, sabe sobre su embargo, la situación financiera, su madre enferma, tiene todo en un archivo y es como una burla hacia ella.

- ¿Qué significa esto? -pregunta frunciendo el ceño.

-Significa que yo puedo ayudarte, Gildris, yo puedo hacer que todos tus problemas se solucionen.

-Así? ¿Quieres ayudarme? ¿A qué costo? -pregunta con claridad, demostrando que no es una tonta.

-Lo que tienes en tus manos es un contrato; te ofrezco la oportunidad de trabajar para mí, con un salario de $50.000, a cambio de que te hagas pasar por mí una vez más.

-¿Qué estás diciendo?

-Lo que has escuchado es simple, Gildris, quiero que te hagas pasar por mí como en el pasado, reemplazándome en casa con mi esposo.

-¿Te has vuelto loca? Ni siquiera por este dinero haría una tontería como esa, Brittney; Ya no somos niñas, esto no es un juego.

-Entiendo, vine preparada para esto... -responde dándole otro contra con una cifra más alta-. $150.000 mil dólares, ¿es suficiente para que resuelvas tus problemas y vivan cómodos tú y mi tía? -Gildris se paraliza al ver montó; al ver la duda en sus ojos, Brittney chaquea los dedos, aparece un hombre de traje elegante, entregándole un baúl con dinero-. Son $50.000 millones en efectivo, puedes contarlo. El trabajo es muy fácil, solo tienes que tomar mi lugar en la familia Lauder; yo me encargaré de prepararte y darte toda la información que tú necesitas. Tú solo tendrás que hacerlo como en el pasado. Tu única misión es lograr que no te descubran. Esto es muy fácil, solo serán un par de semanas y tendrás $150.000 para ti, 50 ahora y el resto cuando el trabajo esté terminado. Si lo haces bien y no nos descubren, entonces ambas ganamos. ¿Qué dices?

-¿Por qué necesitas que yo te reemplace? ¿Qué aviones tiene hacer Brittaney?

-¿Por qué todo lo asocias con problemas? -Se mofa, caminando elegante por el lugar.

-Porque todo lo que te rodea siempre trae problemas, por eso. -Gildris responde insegura.

-Pero esta vez no es así. Tenía aviones de ir al extranjero por unas semanas, pero mi esposo ha sufrido un accidente y no puedo simplemente irme y dejarlo; Tampoco deseo quedarme cuidando de él, por eso necesito que me reemplace. Tu presencia me mantendrá a su lado, así su familia no hará drama, mientras que yo descanso unas semanas en el extranjero, es todo. Mira, es una tarea muy sencilla, no es nada que no hayas hecho antes. Actualmente, él se encuentra en una situación lamentable, en pocas condiciones, lo que lo ha hecho enviarme a otra habitación, así que no tienes que preocuparte por los problemas matrimoniales. En cuanto a lo demás, es muy fácil, haz lo que quieras; él no te prestará atención. Estoy segura de que pasarás desapercibida hasta mi regreso, es todo. ¿Qué dices? ¿Aceptas?

Capítulo 2 Capitulo 2. Reencuentro del pasado.

Capítulo 2.

Reencuentro del pasado.

Al ver el dinero y pensar en la propuesta, Gildris intenta no ceder a la tentación. Está convencida de que es una mala idea, además es algo ilegal; si la descubren, no solo no tendrá el dinero, sino que dejará a su madre, quien la necesita, y además estará bajo prisión. La duda pasa por su mente y, aunque tenga el mundo encima, no puede sumarse a esta locura.

-Lo siento, pero no puedo, esto no es una buena idea, prefiero intentar resolver las cosas por mi cuenta. -Responde, empujando el maletín hacia Brittney, quien enarca una ceja con frialdad.

- ¿Es broma? Tienes la solución de todos tus problemas frente a ti, puedes resolverlo todo sin tanto esfuerzo y aún así, ¿te atreves a rechazarlo?

-Sí, porque esto no es una solución, es un problema; Si nos descubren, iré a la cárcel.

-Eso no pasará, ahora tengo mucho poder, te aseguro que es la mejor oportunidad que tendrás, ¿O es que prefieres ver morir a mi tía?

-Si tanto te importa, ¿por qué no la ayudas?

-Lo hago, pero tú no cooperas. ¿Sabes qué? -Piénsalo, te dejaré mi número apuntado... -La mujer saca una libreta y escribe su contacto-. Te daré hasta mañana para que lo pienses; Llámame si cambias de opinión.

La elegante mujer se coloca sus lentes de sol y sale subiendo a su lujoso auto, y se marcha sin mirar atrás, lo que deja a Gildris con un mal presentimiento. Esto saldrá mal, lo sabe. Brittney siempre consigue la manera de salirse con la suya, es su manera de ser, encontrará la manera de poner todas las fichas a su favor. Esto realmente la inquieta, es una locura. ¿Cómo se le ocurre simplemente pensar en esta idea loca? Esto solo confirma que Brittney no ha cambiado nada.

*

En el pasado.

Dos gemelas que planificaron tener a sus hijos al mismo tiempo concibieron a dos hermosas hijas que desde que nacieron parecían gemelas. Brittney Cooper de 25 años nació dos semanas antes que Gildris Scanfort de 25 años; Aún así, nadie podría notar su diferencia, parecían hermanas.

Brittney, una mujer de 170 de alto, de tez color canela, ojos color miel como su madre, buen físico y nariz respingada, de cabello negro liso como la seda. Mientras que Gildris es una mujer de 169 de alto, de tez color canela, ojos color miel como su madre, buen físico y nariz respingada, de cabello castaño oscuro ondulado.

Diferencias poco notables, que tenían solución, lo que le permitía intercambiarse en momentos difíciles; sobre todo, siempre era Brittaney quien necesitaba ayuda para sobresalir en la escuela, la secundaria y la universidad, estudiando siempre la misma carrera, dando los mismos pasos de Gildris, para así no perderse, tener un futuro, para cubrir su vida de libertinaje, fiestas y diversión, todo lo opuesto de Gildris en actitud.

Lo que más diferenciaba a las chicas era su visión. Una amaba estar en su ciudad, sus raíces y sobre todo a su familia. Gildris era apegada a su madre, quien, tras la muerte de los padres de Brittaney y el abandono del padre de Gildris, Carlota se hizo cargo de ambas. Crecieron juntas, aunque no eran muy unidas; siempre se apoyaban mutuamente, hasta que la oportunidad llegó a la puerta: una oferta de empleo para Gildris en Los Ángeles. Lo cambió todo. Gildris no deseaba explorar, sabía que su madre no estaba bien de salud y decidió quedarse a su lado, dejando de lado la oportunidad que tenía en frente y que Brittney no dudó en aprovechar.

Brittney, con sed de aventura y de libertad, se embarcó en un viaje a Los Ángeles, donde fue reclutada para un empleo de asistente administrativo de un magnate de negocios, un CEO que se enamoró de ella por su belleza, dulzura e inteligencia, dándole la oportunidad de ser su esposa, lo que llevó a Brittney a conseguir lo que ella deseaba, olvidándose por completo de su familia, haciendo creer a todos los que estaba sola en el mundo, poniendo todo a su favor con manipulación y estrategia; Sin embargo, nada de esto sería suficiente para una mujer como ella. Ella desea más y está dispuesta a todo por conseguirlo.

*

Ya en casa, Gildris se incorpora rápidamente con su madre, quien permanece al cuidado de una vecina mientras ella llegaba, una vez más, con lo poco que ha podido conseguir.

-Gil... -Llama su madre con voz débil.

-Ya estoy aquí, traje sopa de pollo que me dio la señora Carmen; Esto te hará bien.

Gildris le sirve el almuerzo y se lo lleva, ayudando a su madre a levantarse. Desde que Carlota fue diagnosticada con osteoporosis, sus huesos se debilitan cada vez más; la retención de líquidos en su cuerpo y la enfermedad de su corazón no ayudan, lo que la pone en esta situación, de dependiente de su hija, algo que ella no deseaba, pero que le ha tocado a regañadientes.

- ¿Cómo te fue hoy en la floristería? -pregunta Carlota mientras admira a su hija acomodarse todo para alimentarla.

-Muy bien, mamá, no te preocupes, tengo algunos pedidos para mañana. Ya se acerca la fecha de San Valentín. Voy a tomar un trabajo con la señora Rita de costura; Nos irá mucho mejor, no te preocupes. Ven tu crema, mamá.

Gildris le da de comer a su madre como de costumbre. Luego la lleva al baño para que tome una ducha en la bañera, donde Carlota empieza una conversación que lleva abordando su mente todo el día.

-Brittney estuvo aquí -dice Carlota, haciendo que su hija ruede los ojos con pesadez-. Me habló de la oportunidad de trabajo que tiene para ti, dijo que será en la empresa de su esposo, es una buena oportunidad, muy buena paga y solo será unas semanas, cariño.

-Era de suponer que vendría a buscarte; Todo este tiempo no lo había hecho, pero ahora aparece porque me necesita. Ni siquiera nos invita a su boda, no conocemos a su esposo y estoy segura de que él no sabe de nosotros. ¿Cómo voy a aceptar esta propuesta? No puedo, mamá, ¿quién va a atender la floristería?

-Ella dijo que nos daría un bono adelantado; Además, habló con la enfermera para que ocupara el tiempo completo. Gildris, ya dejaste escapar esta oportunidad una vez; Mira cómo le fue a ella, ahora es millonaria. ¿Quién sabe si esta es tu oportunidad, cariño, de algo mejor?

-No voy a dejarte sola, mamá, me necesitas y estoy bien, puedo mantenerme con la costura hasta que consiga un trabajo. Ya repartí el currículum; Los Ángeles es una vida ajena a la mía, además el trabajo es complicado.

-Yo estoy segura de que tú podrás con esto, cariño, confío en ti, en que podrás hacerlo.

-No lo sé, mamá, no estoy segura, lo mejor es que no insistes -responde indiferente Gildris, ayudando a su madre a salir de la tina.

Carlota se siente triste, pensando en que todo este tiempo ha interferido en el futuro de su hija, reteniéndola por su enfermedad, evadiendo sus sueños para cuidar de ella. No deja de pensar en que si Gildris no le hubiera dado la oportunidad a Brittney de tomar el cargo en Los Ángeles, quizás, solo quizás, ahora su hija fuera una persona importante, que hubiera cumplido las metas que tenía. Pensar en eso la llena de remordimiento; Está desecha, triste, lo que la hace sentir muy mal.

-¡Ah! -se queja impaciente del dolor en su pecho.

- ¿Qué tienes, mamá? ¿Qué pasa? -pregunta angustiada Gildris al verla retorcerse del dolor.

-Estoy bi... ¡Ah! -Carlota pierde el conocimiento.

-¡Mamá! ¡Mamá!

Capítulo 3 Capitulo 3. Decisión.

Capítulo 3.

Decisión.

Gildris, al verla inconsciente, llama a emergencia. En pocos minutos la ambulancia está en su casa. La tensión en su cuerpo la impacienta, tiene miedo por su madre, por lo sucedido; Sabe que pensar en que ella interfiere en su vida la ha llevado a este punto. Si su madre supiera la situación a la que Brittney la quiere exponer, la pondría peor. Ella siempre ha sido ajena a los juegos de las chicas, indiferente a la situación, por eso ahora es más difícil explicarle a su madre lo que está pasando y las intenciones de Brittaney en todo esto. No quiere acceder a este juego, por eso Brittney se ha aprovechado de la situación, sabiendo que su madre, de una manera u otra, la hará ceder.

-Una recaída más... -afirma el doctor mientras revisa a Carlota. Ya se lo había dicho, ella no puede pasar por disgustos o emociones fuertes. Vamos a tener que dejarla en observación esta noche; debemos prevenir un impacto mayor y solo teniendo la aquí podremos actuar a tiempo, aunque ya lo sabes, Gildris, esto solo prolonga su vida un poco más; sin la operación, no podemos asegurar que sobreviva.

-Lo sé, Esteban, muchas gracias.

Gildris se siente muy enojada por la situación; al ver a su madre en cama, la impaciencia la invade. Camina por la habitación sin dinero disponible en su cuenta, no tiene nada más, lo que la pone entre la espada y la pared. A regañadientes, Gildris toma el celular y le marca a Brittney para reclamar lo que hizo.

B: ¿Bueno?

G: Eres una arpía maliciosa, sabiendo la condición de mi madre, vas a mortificarla con tus mentiras, haciéndole creer que me perjudica. Brittney, ¿cómo puedes llegar tan lejos? Mi madre no está bien de salud. Si solo le hubieras dicho la verdad, pero le haces creer tus mentiras de un empleo honorable cuando me estás exponiendo a que cometa un delito. ¿Cómo puedes ser tan insensible? ¿Acaso no puedes pensar en alguien más que no seas tú?

B: Yo solo le expliqué sobre el empleo, no era para tanto; si mi tía recayó, no tiene que ver conmigo, ella estaba muy bien cuando fui a verla.

G: Le has metido todas esas ideas en la cabeza, Brittney; ahora ella deberá pasar la noche en la clínica, gastos médicos que yo no puedo pagar. El seguro apenas cubre la mitad. Tienes que venir a ayudarme.

B: No iré.

G: ¿Qué dijiste? Paga, Brittney, esta es tu culpa, tienes que ayudarme.

B: Si quieres que te ayude, debes aceptar mi propuesta; de lo contrario, resuelve por tu cuenta. Yo no puedo; si no me ayudas, yo tampoco te ayudaré.

G: ¿Qué estás diciendo? Brittney, se trata de mi madre, tu tía, la mujer que te crió y te apoyó cuando más lo necesitabas.

B: Yo lo sé, y creo que ya he saltado mi deuda con ella por criarme, pero no puedo ayudarte si tú no me ayudas.

La máquina de los signos vitales de Carlota emite un sonido aterrador, que pone nerviosa a Gildris.

-Hágase a un lado -dice una enfermera que invade la habitación con premura.

-Gildris, danos espacio -pide el doctor.

-¿Qué pasa, Esteban? ¿Qué le pasó a mi madre?

-No lo sé, déjame revisarla. Sal, sal, por favor.

Gildris olvida que está al celular; Brittney, del otro lado, se siente incómoda por la situación, pero no cede.

B: Creo que necesitarás más de 2000$. ¿Entonces, Gildris? ¿Qué dices?

Gildris siente amargura en su corazón; no conocía esta parte de Brittney, ella no era así, pero parece que el dinero la ha cambiado. Está dispuesta a llegar muy lejos para conseguir lo que quiere, algo común en ella.

G: Bien, pero ven a pagar los consumos médicos; Si mi madre muere, yo no aceptaré negociar contigo, te olvidarás de mí para siempre.

B: Perfecto, mi chófer te llevará el dinero que acordamos; con eso será suficiente. Pasaré por ti por la mañana; Aún tenemos mucho por hacer. Asegúrate de firmar ese contrato o, de lo contrario, él no te dará un solo dólar.

Brittney cuelga y Gildris se pasa la mano por la cara con frustración. Esto es una locura, y ella acaba de entrar en ella.

*

Al cabo de varios minutos, el chófer llega con Gildris a la dirección que le han proporcionado. Como lo esperaba, primero le entregan el documento que ella firma sin más, y el hombre, sin demora, le entrega el maletín con el dinero.

-Vendré por la mañana por usted, permiso. -El hombre se retira y Gildris siente nervios de lo que acaba de hacer, pero todo esto lo hace por salvar a su madre.

Se dice que el dinero no compra la felicidad, pero sí resuelve algunos problemas. Es increíble como el dinero puede acabar con tu vida o prolongarla. En cuanto paga la cuenta, los servicios de su madre cambian a la mejor atención; Incluso la programan a una cirugía de emergencia, algo que pone a Gildris en medio de una gran angustia.

Tres horas después, el doctor sale con grandes noticias: todo ha sido un éxito. Su corazón salta de alegría y felicidad al saber que su madre no morirá, no por ahora.

-La mantendremos en los mejores cuidados, tú no te preocupes, puedes irte a tu viaje tranquila; Si hay alguna novedad, entonces me pondré en contacto contigo. Ya puedes pasar a verla. Qué bueno que lograste conseguir el dinero con tu prima. Tu madre pronto se va a recuperar y tú podrás estar tranquila; no será la primera ni la última persona que sobreviva con un riñón.

-Muchas gracias, de verdad muchas gracias, doctor.

-Ya puedes pasar a verla; Ella estará descansando, tú también deberías hacer lo mismo.

Gildris pasa a ver a su madre. Todo va a estar bien, puede ver que está en una situación delicada, pero hay esperanzas. Dejarla en estos momentos no es lo correcto, pero tiene que cumplir con su parte del trato.

*

Al amanecer, los médicos logran estabilizar a Carlota, quien está muy feliz porque Gildris ha aceptado el trabajo, lo que la regocija, sabiendo que su hija cumplirá sus sueños de ser una gran admiradora de empresas; eso la llena de orgullo.

-Gildris, no estés triste, hija, esta es la mejor decisión que has podido tomar. Confía en ti, en que lo harás bien, todo saldrá como lo deseas y quién sabe si esta sea la oportunidad que te mereces. Te amo, ve con fe, oraré por ti, para que todo sea un éxito.

-¡Mamá! -Gildris llora; nunca se ha alejado de su madre. Dejarla es un dolor tan grande que la llena de tristeza, con el deseo de poder quedarse, con temor a lo que enfrentará. Aún así, no puede retroceder, no ahora. -Te amo, por favor, cualquier cosa, llámame y volveré de inmediato.

-No te preocupes, estaré bien. Ve, ve, cariño, se te hace tarde y es un vuelo largo; date prisa, mi niña, buena suerte.

Gildris se aferra a su madre un poco más y se aleja al sentir el agarre del hombre de seguridad de Brittney en su mano.

-Tenemos que irnos; el avión sale en tres horas y usted tiene mucho que hacer.

Sin dar respuesta, Gildris mira una vez más a su madre y se aleja con nostalgia.

Al salir de la clínica, el hombre la guía al auto; no pierden tiempo en arrancar hasta el hotel, donde ya Brittaney los espera, disfrutando de su desayuno.

-Buen día, señora.

-Al fin, ya era hora -dice con arrogancia.

-Le dije a tu chofer que tengo que ir a mi casa por mis cosas.

- ¿Qué cosas? Lo que tienes en tu casa no te servirá de nada; No olvides que después de que mi gente termine contigo y salgas por esa puerta, serás Brittney, Gildris no existe, así que todo lo que necesitas está aquí, Brittney. ORLANDO, TRÁELOS AQUÍ.

El hombre sale y rápidamente tres personas llegan al lugar.

-¡Señora Cooper! -dice un hombre rubio de unos 40 años.

-Valentino, adelante.

-Gracias, señora, ellas son Magaly, Mercedes y Victoria, quienes me ayudarán en todo el proceso.

-Bien, ella es a quien hay que transformar; debe parecerme a mí en su totalidad. Necesito un gran cambio, un cambio total, en dos horas.

El hombre observa a Gildris: cabello desaliñado, sin maquillaje, rostro pálido, piel seca, uñas claramente pintadas con esmalte negro y nada de una manicura adecuada; todo un cambio en el vestuario y sin dudar el cabello. El cabello es un desastre y las puntas son fatales.

- ¿Dos horas dijo? -pregunta incrédulo el hombre.

-Dos horas, ¿pueden con el trabajo? ¿O buscó a alguien con más experiencia?

-No, no, señorita, en dos horas la tendrá. Bueno, niñas, prepárense todo, a trabajar, tenemos mucho que hacer; un milagro se hará esta mañana.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022