Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Una Luz En Mi Oscuridad
Una Luz En Mi Oscuridad

Una Luz En Mi Oscuridad

Autor: : Anet Montoya
Género: Romance
Luciana no había tenido una vida fácil, a tan corta edad comenzo a tener muchas responsabilidades haciendo su vida más complicada. Pero cuando conoce a Erick Howard, muchas cosas en su vida cambian. Él es un hombre exitoso a sus 37 años ya tiene su vida hecha y solucionada, sin embargo carga con un oscuro pasado que lo ha atormentado por años. Cuando mira por primera vez a Luci su empiezan a tomar otra forma, convirtiendo esa oscuridad en luz, ese brillo que le hacía falta a su oscura y solitaria vida.

Capítulo 0 Prólogo

Luciana es una joven de 23 años humilde y con un corazón bondadoso, pero la vida se ha encargado hacerla sufrir. A tan corta edad tuvo que madurar para poder sacar adelante a sus tres pequeños "mostrillos" como les hace llamar de cariño a sus hermanos.

Al ser una adolescente le tocó crecer rápido, dejando su vida a un lado, ni siquiera su niñez la disfrutó.

Hoy en día ella ha logrado tener un buen empleo y obtener una buena beca para entrar en una de las mejores universidad del país. Y todo lo hace por sus hermanos ya que les quiere dar una mejor vida y que dejen de vivir en el ambiente dañino que les rodea. Ella es como una madre para sus hermanitos.

Sus hermanos la adoran y saben el sacrificio que ella día con día hace para llevarles un plato de comida a la mesa. Son unos niños maduros para sus edades.

A pesar de que su situación es difícil ya que uno de sus hermanos tiene una enfermedad, ella no se deja cae, ellos son su motor y motivación a seguir. Y ella es la luz y la esperanza de ellos y del todo que la rodea.

****

Erick Howard, es un hombre muy atractivo de 36 años, empresario millonario, muy reconocido, alguien frío y solitario. A pesar de tener casi todo en su vida, nada ha sido tan fácil como lo ven otros.

Carga con una gran responsabilidad. Pero algo grande lo atormenta, algo que ha cargado durante años y es lo que lo ha convertido en él hombre frío que es hoy, amargado y solitario. Su mal carácter hace alejar ha casi todo mundo.

Él tiene un pasado doloroso y trágico que lo hace caer en la oscuridad de sus pesadillas, que a pesar de los años siguen sin dejarlo descansar, pelea con sus demonios internos mientras se culpa del destino de las personas que lo rodean.

Ni todo el dinero, ni nada lo pueden salvar de esas pesadillas. Él está completamente en la oscuridad y desolado. Pero esa luz que le hace falta pronto llegará a darle esperanza, haciéndole volver a la vida.

Capítulo 1 Capítulo 1

Podría decir que hoy es un día normal como cualquier otro, pero no es así, hoy es un día bueno y amaneció más soleado y caluroso, no es que me guste el calor, pero prefiero más este tipo de clima que uno nublado y con lluvia, aunque me guste la lluvia, solo que ese tipo de clima me trae recuerdos tristes y me hace poner melancólica.

Bueno como decía, hoy es un día bueno, hoy tengo un examen muy importante en la Universidad, estoy positiva sé que lo pasaré ya que me esfuerzo siempre estudiando, siempre me preguntan las personas que como hago para que me alcancé el tiempo para poder estudiar y poder pasar todos los exámenes, pero yo solo les respondo que me se organizar.

Si sé que es algo difícil ya que actualmente estoy estudiando por las mañanas en una Universidad y tengo dos trabajos, y no solo eso, también cuido de mis hermanitos el tiempo que estoy en casa.

No es fácil, pero tampoco imposible...

Hago mi rutina de todos los días, me levanto, me baño y me visto, soy una chica sencilla aparte que mi economía no me deja ni pensar en algo costoso y mucho menos para mí, igual no me interesan cosas costosas, lujosas o bonitas, son cosas materiales que se acaban con el tiempo y no sirven de nada, solo para lucir ante la sociedad, soy una chica pobre y humilde que es feliz con lo que lleva puesto sin desear lo de los demás.

Mis pequeños mostrillos son mi alegría de todas las mañanas, la más pequeña es Amy una niña alegre y muy madura para su corta edad de 6 años, ella es casi igual a mí, solo que ella es más fuerte, como la amo a mi revoltosa, luego sigue Mateo mi travieso y celoso Mateo, "el hombrecito de la casa" dice el, Mat es un niño muy serio, intentando ser adulto a sus 9 años, queriendo siempre protegernos, mi pequeño hombrecito.

Después sigue Ray mi angelito, le digo así porque él fue como dicen los doctores un milagro, solo que él no tuvo la misma suerte que mis hermanos y yo, salud...

Mi pequeño angelito tiene una enfermedad de nacimiento los doctores le llaman "microcefalia", yo me informe mucho de eso y hoy en día sé que hay muchas terapias y actividades para que él pueda mejorar, pero mi salario no me lo permite, estuve llevándolo un tiempo a terapias, hasta estudie un poco de eso y de enfermería para yo hacerme cargo de él, pero no es lo mismo. Ya que no ha mejorado sigue sin poder caminar y hablar bien, por más que me consiguiera un segundo trabajo no me alcanza, ya que tengo que pagar también las escuelas de mis otros hermanos, más gastos de la casa, medicamentos de Ray, para alimentarlos con algo decente, ya que me gusta alimentarlos sanamente, y no hablemos de mi transporte, algunas veces he ido caminando para ahorrar lo del bus, también me sirve de ejercicio, hay que verle el lado positivo a todo.

Todos me preguntan por mi madre, cuando voy a dejar a mis pequeños a la escuela la maestra pregunta por sus padres, solo me limito a responder "están ocupados trabajando".

Se que no es bueno decir mentiras, algo que les digo a los mostrillos que no hagan es mentir, pero esto que hago, lo hago por el bien de ellos, si tenemos mamá pero es como si no tuviéramos, cada día mi madre está más y más perdida en el alcohol y las drogas, me duele decirlo y contarlo ya que por más que le digo y suplicó que vaya a un lugar de ayuda no me hace caso, me duele decirlo pero ella ya no tiene remedio ya perdí todas las esperanzas con ella, no puedo darles detalles de mi madre a las maestras o a las autoridades ya que se podrían llevar a mis hermanitos y separarlos en orfanatos, me informe y eso me dijo también Olivia ella es mi madrina la única persona que ha estado con nosotros en las buenas y malas, es como una madre para nosotros, ella me aconseja y cuando no estoy ella se hace cargo de mis hermanos, se informó de las adopciones porque cuando yo era menor de edad quería adoptarnos, pero fue imposible ya que ella era soltera en aquel entonces y como no es familiar menos, son muchas cosas que piden y a ella le pusieron muchos obstáculos, pero dice que no se va a dar por vencida que ahora que se case con su novio Mike un buen hombre por cierto, volverá a intentar adoptar a mis hermanos aunque ya no pueda hacerlo conmigo, ─ como quiera eres mi hija ─ siempre me lo dice.

Llegó a la cocina y veo a Amy acomodando sus loncheras, la de ella y Mat.

─ Buenos días, Princesa ─ le digo al entrar a la cocina, dándole un beso en la frente ─ ¿que haces? ─ Ella levanta la vista y me sonríe.

─ Buenos días, Luchi ─ me responde con el apodo que me puso, la verdad no me gusta que me digan así, pero por ser ella, a ella se lo dejo pasar. ─ Estoy ayudándote para preparar los lonches, ya saqué estas cosas ya que yo quiero un emparedado gigante con muchas de estas cosas ─ señala los ingredientes ─ Y Mat solo lo quiere de queso, como siempre él y su sencillez ─. se queda viendo los ingredientes, mientras yo contengo la risa que me ocasionó.

─ Esta bien, emparedado gigante para la princesa glotona y otro sencillo, rápido, y práctico para el nada complicado de Mateo ─ le digo muy seria y ella me ve medio molesta.

─ Yo no tengo la culpa de amar mucho la comida, aparte tú tienes culpa por hacernos la comida deliciosa ─ sonríe mostrando todos sus dientes.

─ Bien princesa glotona, ¿y dónde está Mateo? ─ le pregunto ─ Ve y búscalo y dile que se dé prisa, si no se nos hará tarde.

─ Ya voy!!! ─ sale corriendo, gritando a todo pulmón ─ Mat!!! ya sal que llegaremos tarde.

Les preparó sus lonches, dejó todo organizado y arregló todo para cuando lleguemos después de clases y darles rápido de comer y poder irme al trabajo.

Voy por Ray y veo que ya está despierto, igual todas las noches lo dejo todo listo, me acerco a él y le doy un beso en la frente.

─ Buenos días, mi angelito ─ le digo, el solo se me queda viendo, igual él no se expresa mucho, a veces intenta hablar, pero muy poco ─ Vamos que ya es hora de marcharnos ─ voy por su silla de ruedas y me acerco con ella a su cama, primero lo reviso si está limpio y ya después lo subo en ella.

Llegamos a la cocina y ya están allí los mostrillos listos con sus cosas, me gusta que sean independientes y responsables.

─ ¿Listos? ─ les pregunto y ellos solo asienten con sus cabecitas.

Llevó a Ray con la vecina, ella lo cuida mientras regreso de la uni, me despido de él con un beso en la frente y me dirijo a la escuela de mis hermanos, todas las mañanas voy y los dejo, a la hora de salida viene Olivia a recogerlos y llevarlos a casa ya que mi Universidad está muy retirada y hago casi una hora de recorrido de ida y otra de vuelta, y ellos salen como media hora antes de que yo salga de clases, lo bueno que tengo el apoyo de Olivia.

─ Bueno mis mostrillos ya llegamos ─ los dejo en la puerta de la entrada, les doy un beso a cada uno y me despido, pórtense bien, no quiero quejas por favor ─ me quedó viendo a Amy, ella solo asiente sin verme a los ojos. ─ Ya saben Olivia viene por ustedes, los veo en la casa. ─ me despido y me regreso ya que la parada del bus está del otro lado de la casa.

Lo bueno que su escuela está a unas cuantas cuadras de la casa y de la parada de autobuses y no me toma mucho tiempo llegar ahí, he llegado a tiempo como siempre, ya sé a qué hora llega el transporte, rara vez se me pasa lo bueno que este día no fue uno de esos, ya que necesito llegar con tiempo de sobra para arreglar unas cosas, antes de ir hacer mi examen.

Mi vida es así todas las mañanas a veces es más ajetreada, cuando se me hace tarde, y Amy se pone difícil con su peinado, en fin, aun así, amo a esos mostrillos.

Capítulo 2 Capítulo 2

Llegó a la Universidad, justo a tiempo, paso por sus hermosos jardines, me encanta esta Universidad, a pesar de que es la más prestigiosa y costosa de Chicago Illinois, yo cuento con la ventaja de una buena beca que mantengo con mis calificaciones, por eso siempre me esfuerzo en mantener la para no perderla ya que es nuestro futuro, el futuro que les daré a mis mostrillos.

Llegó a la entrada, largos pasillos por todos lados, como ya la conozco no me pierdo como el primer día, soy muy buena para recordar cosas, ya que al siguiente día ya conocía muchas partes de la Universidad, me dirijo hacia la dirección y busco a la recepcionista de la dirección, con ella firmo mi beca cada mes, y pues me lleva algo de tiempo ya que tengo que revisar y firmar varios documentos.

─ Buenos días, Jennifer ─ saludo con una sonrisa, a la chica recepcionista.

─Buenos días, Luci ─me responde igual ─Hoy has llegado más temprano, como siempre tan puntual.

─Si, es que ya sabes, los finales de mes son siempre así, y hoy con más razón ya que tengo un examen en la primera clase y tengo que estar ahí unos 10 minutos antes de que llegue el profesor. ─le comento.

─Bueno, pues comencemos ─dice y me entrega varias hojas con el nombre de la beca que otorga la Universidad.

─Sabes, me enteré de que una empresa muy importante va a otorgar becas a los alumnos de nuestra Universidad y solo serán 300 becas, ya que cada año lo estarán haciendo para así apoyar a todos los alumnos con mejor promedio, porque no te inscribes, creo que aun estas a tiempo para quedar entre los 300 beneficiarios y lo mejor aún es que darán un buen pago, hasta te sobrará algo para otros gastos, que no sean para tus estudios. ─me dice muy sonriente, ella sabe mi situación económica y por eso me informa siempre cuando hay un apoyo económico que me beneficie.

─Ya tengo la de la Universidad y la del gobierno, mejor le dejo mi lugar a alguien más que no tenga y la necesite.

─¿Qué?, claro que no, tú también la necesitas, ni para comprarte ropa, calzado o una mochila nueva tienes, mira ese calzado y mochila están ya muy rotas, y aun así tu no quieres esa beca. ─dice sorprendida.

─Jennifer, yo no necesito esas cosas, si aún son útiles mis cosas no es necesario comprar nuevas, aparte si me inscribo para la beca el dinero lo usaría para las terapias de Ray ─ella conoce a mis hermanos, solo de nombre a lo que le he contado, ella es de las pocas personas que saben de mi vida. Pero solo lo importante, de mis hermanos, de mi madre, no.

─Bueno como quieras, igual aquí está la hoja de inscripción para la beca, por si cambias de parecer ─me entrega una hoja y yo la tomó y la guardo en mi mochila vieja, termino de firmar y revisar los documentos y se los entrego ─¿Listo? ¿Ya estás lista para tu examen? ─asiento y le sonrió ─Lo de la beca de la empresa es dentro de tres días, a más tardar mañana tienes que entregar la hoja ya llena y firmada, digo por si cambias de opinión y siempre si la quieres.

─Bueno yo te aviso y vengo si quiero inscribirme, gracias por todo Jennifer -me despido con una sonrisa, ella me desea suerte por mi examen y salgo casi corriendo, ya que me llevo algo de tiempo platicar con Jennifer.

Llegó al aula a tiempo algo agitada, al entrar veo a Rebeca Hall, ella es mi mejor amiga. Voltea hacia mí y me ve, levanta su brazo agitándolo en modo de saludo exagerado, así es ella.

─Hola, Luci ─se levanta de su asiento al momento que me acerco a ella y me saluda con un beso en la mejilla ─Llegaste justo a tiempo, yo madrugue, bueno más bien me hizo madrugar mi mamá ─me dice suspirando como aburrida.

─¡Milagro! ─le digo sonriendo ─Ya venía con tiempo de sobra, pero tuve que pasar a la dirección a firmar los documentos de la beca.

─¡Cierto!, lo olvide, hoy es fin de mes -se quedó pensando ─Bueno, y ¿estas listas para nuestro examen de económica?, ahora yo si estudie -dice muy alegre.

─Que bien, ahora si lo pasarás con una buena calificación, que bien te hace falta, ya me estaba preocupado por ti.

─Ni me lo digas, mi madre me obligó y me advirtió que si no ponía de mi parte me iba a quitar mi auto y la tarjeta de crédito ─me dice algo molesta y suspira.

Si mi amiga Rebeca viene de una familia adinerada, como quien dice nació en una cuña de oro, y claro está acostumbrada a los lujos, fiestas, ropa reconocida costosa, todo esas cosas. Le encanta gastar y gastar.

No la juzgo por ser algo materialista así la quiero, porque sea como sea es una buena persona con un gran corazón, pero con mucho glamour, aparte de que es muy guapa, de estatura media, rubia, sus ojos color verde claros y muy grandes, con cuerpo de modelo.

Pasan las horas y termino mi examen y otras clases que tuve. No todos los días tengo las mismas clases, aun me faltan dos más. Mientras salgo a mi descanso Rebeca y yo salimos al patio de enfrente de la Universidad donde está un hermoso jardín y varias bancas blancas a las orillas, tomamos asiento en una mientras bebemos unas botellas de agua que compramos en el camino.

─Que hermoso está el día, ¿no? ─me pregunta mi amiga ─Solo que hace mucho calor, pero aquí abajo de los árboles y toda esta sombra no se siente mucho. ─dice mientras bebe de su botella.

─Ya se, aunque haga calor prefiero este clima.

Seguimos tomando nuestras aguas y viendo el paisaje hermoso que nos regala el jardín con el cielo hermoso despejado entre una que otra nube mientras veo fijamente. Alguien llega por mi espalda y me tapa los ojos, (ya sé quién es.)

─¿Quién soy? ─me pregunta acercándose y susurrando a mi oído, siento su respiración en mi mejilla, sabe que me incomoda que me haga eso.

─Seguramente no sabrá quién eres ─dice Rebeca en modo sarcástico que sigue sentada a mi lado.

─Deja que ella lo diga ─responde el dichoso chico misterioso.

─Déjame pensar ─dije fingiendo como si no supiera y siguiéndole el juego a mi queridísimo mejor amigo -¡Ya se!, eres ¿James?, no, no, eres, ¿Frank?, no, no tampoco, ¡Mmm!, déjame pensar, ¡¡¡Ya se!!! Eres mi queridísimo gran y mejor amigo, Liam Lewis ─me volteo y lo veo, está algo serio, yo le sonrió.

─Cómo es posible que hayas nombrado a esos dos primero que a mí, no es justo ─se me queda viendo serio, me levanto, me acerco a él y lo abrazo. Le llego al hombro ya que él es muy alto. Pongo mi cabeza en uno de sus hombros mientras lo abrazo.

─Hola, gruñón ─lo aprieto en un fuerte abrazo y siento que su cuerpo se relaja y me rodea con sus brazos por mi espalda.

─Hola, extraña ─me dice al oído, así me llama cuando disque lo confundo con alguien más.

─No te enojes Liam, sabes muy bien que tú eres su mejor amigo. Los demás son solo compañeros ─le dice Rebeca riéndose, eso lo tomé como sarcasmo.

Liam es mi mejor amigo, siempre lo ha sido y así será por siempre, aunque para él yo signifique más que una mejor amiga. Él me quiere de otra forma. Una forma que yo no correspondí, ni corresponderé.

Aunque me duela, no puedo por más que quiera no siento otro cariño por él que no sea de amigo. Y no es que no sea guapo, al contrario lo es y mucho. Es alto, de complexión algo fornida ya que hace deportes y se cuida mucho, su cabello es castaño claro casi rubio y tiene unos bonitos ojos color miel, es muy atractivo, muchas chicas andan detrás de él pero él no les hace caso, pero aun así no me gusta como novio o pareja.

Nunca me he enamorado y creo que nunca me enamoraré del ya que llevo conociéndolo por varios años y siempre lo he querido como mi amigo, yo sé de sus sentimientos hacia mí porque un día algo ya lejano se me declaró y no solo eso, me robo mi primer y único beso que me han dado hasta ahorita.

Eso paso antes de que yo entrara a la Universidad hace como tres años, él ya estudiaba aquí ya que me lleva dos años y medio, actualmente cumplió 25 años.

Ese día me gradué de enfermería ya que tomé un curso durante tres años después de salir del instituto. Ese día él llego con un ramo de rosas, me invitó a cenar pero le dije que no podía ya que me esperaban mis hermanitos en casa, el sabia de ellos y de la situación pero él decía que me merecía una salida tan siquiera ese día porque era especial, tuve que pedirle el favor a Olivia y por supuesto no se negó, ya que ella quería que saliera y más que nada con algún chico y sobre todo si era él, ya que lo conocía y sabía que era un buena persona.

Me llevo a cenar a un lugar sencillo y bonito, él siempre ha sabido mis gustos. Me conoce muy bien. Esa tarde fue muy bonita e importante para mí porque la pase con mi mejor amigo, hasta que llegó el momento de su confesión. Me dijo lo que sentía por mí llevaba ya tiempo enamorado de mi pero que solo estaba esperando el momento adecuado para confesarse, al momento de decir sus sentimientos había mí, no me dio tiempo de responder cuando ya estaban sus labios pegados a los míos. Yo me congele de la impresión y confusión, y claro no pude responder a su beso. Él al nota eso, rápido se alejó de mí como si lo hubiera quemado, yo me quede viéndolo a los ojos mientras él estaba apenado. Fue la primera vez que Liam me dio lastima y tristeza verlo así, no podía mentirle y claro estaba que no era justo para el ilusionarlo solo porque me dio lástima verlo así, no era justo para él.

Esa tarde le dejé claro lo que sentía por él y que no lo quería perder como amigo por no corresponderle como él quería, sé que lo lastime ese día, pero más hubiera dolido si le viera dado esperanzas. Algo que nunca iba a pasar.

Ya han pasado tres años de ese día, muchos dirían que ya lo supero. Pero no es así. Por más que le dije que saliera con chicas y se diera la oportunidad de volverse a enamorar de alguien más no me hiso caso, sigue aferrado a sus sentimientos hacia mí. Dice que "la esperanza muere al último", lo que más me duele es que el mismo se está haciendo daño. A veces hasta he pensado decirle que sí, solo para hacerlo feliz y no verlo así, pero me pongo a pensar en mi vida y todo, y digo "Él se merece alguien mejor, yo nunca lo podré hacer feliz."

Sé que algún día superará esos sentimientos y encontrara a esa chica que se lo merezca y lo haga muy feliz.

*****

Salgo de clases y me dirijo a la parada del bus, veo a Liam y Rebeca caminar hacia mí, Rebeca grita mi nombre, antes de llegar a mí.

─¿Te llevo? ─me pregunta.

─No, sabes que no es necesario, aparte es muy peligroso que andes en ese auto ─ señaló su auto estacionado a poca distancia de nosotros ─Por esos rumbos es peligroso cuando salgas de mi barrio sola. ─ella solo hace un gesto de mal gusto.

─Pero yo sí puedo llevarte ─responde Liam, antes que mi amiga.

─Saben muy bien que no me gusta que vayan a ese barrio en sus autos, tengo miedo de que algo malo les pase ─ellos siempre se ofrecen a llevarme, pero yo me niego diciéndoles lo peligroso que es esos rumbos para las personas como ellos con dinero, aparte de que temo quedarme a solas con Liam ya que cuando eso sucede saca la plática de que quiere una oportunidad, y me duele estarlo rechazando siempre.

─¡Ay! No exageres, quien se va a querer meter con este fortachón ─dice Rebeca agarrándose del brazo de Liam, que bonita pareja hacen.

Si Liam se fijara en ella todo sería mejor, yo sería la persona más feliz del mundo por ver a mis mejores amigos juntos enamorados.

─Si, di que sí, sirve que te ahorras el bus de regreso a tu casa ─Liam dice sonriendo, yo solo suspiro.

─Está bien... ─le respondo.

Me despido de Rebeca con un beso en la mejilla y ella se va a su auto, yo me dirijo con Liam a su auto él pone su brazo sobre mis hombros algo que siempre hace cuando caminamos juntos. Al llegar a su auto me abre la puerta, como siempre caballeroso, y subo, después él lo hace del otro lado.

Al llegar a mi barrio veo por todos lados, ya que se quiénes son algunos de los delincuentes de ahí, y checar que no anden merodeando.

Liam estaciona el auto lo más cerca de los departamentos donde vivo y después se voltea hacia mí.

─Bueno ya llegamos, señorita Smith, llegó a su destino sana y salva. La dejare en la puerta de su casa como lo que es, una princesa ─dice alegre.

─No es necesario, mejor yo me bajo y espero a que salgas de aquí, así sirve que vigilo que no te pase nada.

─¿Qué?, así no funciona esto, yo soy un caballero, yo tengo que esperar a que tu entres sana y salva por esa puerta -la señala -antes de irme ─dice molesto.

─Liam... Sabes que no es necesario, peligras más tú, que yo. ─le digo seria cruzándome de brazos.

─Bueno me voy, nos vemos luego ─pero antes de que me acerqué para darle un beso en la mejilla, me detiene.

─Espera...yo... quería... ─hace una larga pausa y luego continua ─Quiero hablar contigo, ya sabes de que ─me ve a los ojos, pero nervioso, ya sé a dónde va esto, conozco esas palabras y esa mirada.

─Liam yo... ─me interrumpe.

─No Luciana, déjame hablar, siempre me interrumpes cuando te voy a decir todo esto y nunca me dejas terminar.

─Esta bien, te escucho. ─lo veo a los ojos y vuelvo a cruzar los brazos.

─Se que ya has de estar harta de escucharme decir lo que siento por ti. Pero quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti, y estaré esperándote.., nunca me cansaré de que algún día llegues a quererme como yo te quiero a ti. Y quiero que sepas que si llega a pasar yo siempre te apoyaré, en las buenas y en las malas estaré, yo te acepto con todo lo que lleva tu vida. Así te quiero, así me enamoré de ti. Y si algún día me das la oportunidad, te aseguro que tú y tus hermanos serán siempre felices, y haré todo lo que esté en mis manos para que nada les falte, y daré lo mejor de mí siempre. Lo mejor para ellos y para ti.

Me quedo viéndolo, en silencio ya que me sorprendieron todas sus palabras, es la primera vez que dice todo eso, antes solo decía que le diera una oportunidad.

─No te preocupes, no te estoy diciendo todo esto para que me respondas ahora. Si ya esperé varios años, no pasa nada si espero un tiempo más, si aún no estás lista para una relación como me lo dijiste al principio no importa, sabes muy bien que se esperar. lo hecho todos estos años.

─Liam... Yo... No sé qué decirte, sabes que no estoy enamorada de ti y esto no es justo para ti y.... ─me vuelve a interrumpir.

─No, no. Yo sabré esperar, puedes darme una oportunidad, podemos intentarlo y a lo mejor con el tiempo me puedas llegar a querer ─ dice con una media sonrisa algo nervioso ─ Solo piénsalo. No ocupas responderme ahora, no hay prisa, primero piénsalo bien ─se acerca un poco y me da un beso en la mejilla, en modo de despedida ─Hasta luego Luci. ─aun sigo sorprendida, pero asiento con la cabeza y salgo del auto.

Entró por la puerta casi corriendo. No entiendo porque me asustaron sus palabras, no por la parte bonita donde dijo que cuidaría de mis hermanos y de mí, si no de que siempre me estará esperando.

Como le hago entender que no le puedo corresponder como él quiere. A mi corazón no le puedo decir de quien se debe enamorar. Que más quisiera poder hacerlo, para poder corresponderle como él se lo merece.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022