Noah iba de vuelta a su casa luego de un agotador vuelo, él maldecía una y otra vez porque el negocio que pensaba que iba a salir de maravilla fue todo un fracaso, alguien se adelantó e hizo la compra antes de que Noah llegara, evitando que pudiera construir uno de sus nuevos hoteles, algo que lo hizo perder una gran cantidad de dinero.
Sin embargo, Noah decidió pasar por alto ese momento, pronto investigaría el nombre de la persona que hizo eso y le enseñaría que con él nadie se mete, por el momento lo más importante, era ir a ver a su esposa, pronto estarían de aniversario y quería darle lo mejor, le tendría una sorpresa para cuando ella llegara de la empresa.
Su chofer no tardó mucho en llegar, luego de unos minutos de camino, observó por la ventana su imponente casa. Para él, no hay nada mejor que llegar al lugar en donde está la mujer que ama. Noah miró la hora, luego se dirigió al chofer y le pidió que fuera por su hijo luego de que saliera de estudiar.
Noah subió hasta su habitación, se daría un merecido baño, luego de retirar su corbata frente a la puerta de su habitación, pudo escuchar unos gemidos provenientes de allí, él arrugó su ceño y sin pensarlo dos veces abrió la puerta.
-¿Qué carajos sucede allí dentro? -dijo él en voz alta, mientras su tono de piel se iba tornando de un rojo, de la rabia que le dio.
Al ver esa imagen, él quedó completamente sorprendido y decepcionado, la escena que estaba presenciando lo estaba destruyendo poco a poco.
Allí estaba su esposa, quien se encontraba teniendo intimidad con alguien más; verlos allí, en el lugar en donde él dormía, lo dejó completamente desconcertado, Noah solo trataba de procesar lo que estaba presenciando, ella era la mujer de su vida, la madre de su hijo.
-Perdóname amor mío, no es lo que parece, todo tiene una explicación -habló Isabel, mientras que se cubre su cuerpo con una sábana y camina directo a él. En cuanto a aquel hombre solo se queda en la cama mirando la patética escena.
-No hay nada que explicar, no me creas imbécil, con lo que acabo de presenciar es más que claro lo que aquí sucede. -Noah estiró sus manos en dirección impidiendo que ella le tocara, le daba asco que sus manos fueran a tocarlo de nuevo-. No quiero que te acerques a mí, eres la peor persona que he conocido en toda mi vida. -Ella rompió en llanto mientras trataba de sujetarlo del brazo.
-Me equivoqué, por favor te pido que me escuches... -El enojo es tanto que Noah dio vuelta y salió de la habitación.
Noah afuera, golpeó con su mano empuñada un par de veces la pared, sacando la rabia que tenía en el momento.
-Perdoname, no lo hagas por mí -Algo en el interior de Noah quiere explotar con cada palabra que sale de ella-. Piensa en nuestro hijo, él no merece crecer sin su papá -habla muy segura.
-Él no va a crecer sin su papá -le dijo ofuscado, mientras gritaba.
-Por favor, solo escúchame, él es un error.
-Ahora comprendo tu prisa por salir de viaje, aquel pretexto solo lo utilizabas de excusa para engañarme, mientras que yo me quedaba como un idiota pensando que eras la mejor mujer del mundo; he caído en tus mentiras, pero te aseguro que me la tendrás que pagar. -Ella lo abraza, haciendo que él la suelte de inmediato.
-Escuchame amor, me equivoqué...
-Suéltame, es hora que te marches de esta casa con tu amante, pero te tendrás que ir sin nuestro hijo, haré hasta lo imposible para que te quede muy difícil volver a verlo.
Noah aprieta sus manos notando el blanco de sus nudillos, lo peor es que a ella, él la amaba con todas sus fuerzas.
-No puedes alejarme de mi hijo, el hecho de que lo nuestro haya terminado no quiere decir que me deba alejar de él, es mi hijo ¡no puedes separarme de él! -habla Isabel, quitando responsabilidad a sus actos.
-¿Cuánto llevan? -ante esa pregunta, ella solo lo mira sin responder-. ¿Cuánto tiempo llevan? -gritó Noah una vez más.
-¡Por favor!, no salgas con esas cosas ahora, lo nuestro no estaba nada bien, lo nuestro ya había acabado hace mucho tiempo atrás, solo que tu querías seguir mostrando tu familia feliz, -con cada palabra destruye mucho más a Noah-. Me dejabas muchas veces sola, siempre estás con tus cosas de negocios que olvidabas que existo -dice.
-No solo es por eso, sabes muy bien que siempre estás evitandome y ahora veo el verdadero motivo. Siempre con excusas, solo quiero que sepas que ya no quiero saber más de ti, así que te pido que te marches de una buena vez y espero no volver a verte nunca más en mi vida y olvídate de mi dinero, de esta casa, de todo... porque eso es lo único que te importa por lo que veo -habló él, en tono fuerte y completamente decidido a ir al final de esta traición.
Ante esas palabras ella camina de lado a lado, se le nota en su cara que se encuentra completamente desesperada, pero es solo por el dinero que disponía libremente, sin contar por la posición que tiene en la empresa.
-Soy la madre de Liam, no me voy a separar de él. Por eso me debo quedar con él en esta casa, tú eres el que se debe ir, al fin y al cabo eres quien está dolido y no puede escuchar razones. -Es inevitable que Noah contenga la risa, suelta una gran y dolorosa carcajada.
-Liam se queda conmigo, no mereces la compañía de un corazón tan dulce como lo es el de él; por favor empaca tus cosas y lárgate por tu propia voluntad y no me hagas hacerlo a las malas. Así que tampoco creas que te vas a quedar en esta casa.
Noah gira su cabeza cuando aquel hombre sale como si nada. Isabel bufa, para luego subir y vestirse.
Noah se sentó, su mirada profunda y fría mostraba todo lo que se había roto en él el día de hoy, destapó una botella y sirvió en un vaso hasta el borde, con su bebida favorita, tomó de un solo sorbo, para poder pasar este mal momento, mientras que su corazón se destrozaba por completo.
Al cabo de unos cuantos minutos, él vió como su esposa sale como si nada, sirvió otro trago y lo bebió como si fuese agua, al terminar lanzó el vaso contra la pared.
Noah quedó solo y completamente destrozado, mientras que ella ha dejado atrás un matrimonio y el amor de su hijo por irse con ese hombre.
Semanas después, Noah busca la manera de salir de sus penas, se hunde muchas veces en la bebida y otras veces en la empresa, por suerte Isabel no ha regresado a ella.
La ausencia de la única mujer que ha amado comienza a reflejarse en la actitud de su pequeño hijo Liam, por más que busca la manera de hacerle entender que su madre no volverá, eso solo ha desatado una actitud rebelde y controversial en el niño.
Las niñeras no han funcionado, ya que todas renuncian a su labor máximo a una semana de haber iniciado, según ellas el niño es bastante travieso o ha intentado escapar. Lo peor para Noah, es que él no puede descuidar sus negocios, porque eso representa claramente pérdidas para él.
De nuevo llaman a la puerta de la oficina, la secretaría entra porque ha llegado la hora de entrevistar a unas cuantas candidatas de nuevo para ser la niñera, él solo espera que está vez si haya por lo menos una que logré agradarle a este pequeño niño.
Con el engaño por parte de Isabel, él no puede dejar de pensar y deducir que todas las personas que lo rodean solo están cerca de él por interés y claramente por su dinero, al igual que su ex esposa.
Antes de ir a realizar las entrevistas, Noah recibe un mensaje de su amigo, él le informa que los papeles del divorcio ya le llegaron a Isabel.
Las postuladas van ingresando una a una, pero todas son iguales a las que han renunciado, mientras buscan la manera de impresionarlo con comentarios desubicados, la paciencia se agota y al final del día solo queda continuar con la contratación diaria de niñeras, lo cual no es nada bueno para el niño, sin embargo, no hay otra salida.
Mientras tanto, Emily estaba sonriente terminando de ayudar a sus abuelos. Hoy tendría que de nuevo ir a buscar empleo, los gastos de la casa, sin hablar de las cuotas mensuales de esta cada vez la aturden más. Ella mira su computadora, de nuevo tendría que posponer sus estudios por la falta de dinero.
Emily levanta su teléfono, su amiga le envió la ubicación para una entrevista como niñera, Emily sonríe, porque esta es una gran oportunidad para durar un poco más, los trabajos como mesera no le han funcionado muy bien.
Ella se arregla rápido, mientras repasa en la mente algunas cosas que su amiga le indicó, le da un beso a sus abuelos y luego sale con su mejor sonrisa, ella toma el autobús, pero este se detiene lejos a la dirección indicada.
Emily al bajar lo único que hace es correr para poder alcanzar; al llegar, observa el enorme edificio con grandes ventanales al que debe entrar.
Ella bajó la cabeza mientras que exhaló fuertemente, estaba bastante emocionada con poder tener la oportunidad de obtener un empleo de nuevo, uno que fuera a tiempo completo, así iba a dejar de pensar en que trabajar el día siguiente.
Emily alistó todo en sus manos, dándose cuenta que iba demasiado tarde, pero con el optimismo de poder lograr algo; las puertas del ascensor se abrieron quedando ante ella la recepción de presidencia, una mujer al verla aprieta sus labios y con una mirada despectiva le dice que siga.
-Ha llegado demasiado tarde y lo que más detesta el señor Davis es la impuntualidad -Aquella pequeña oportunidad de obtener el empleo hasta aquí había llegado para Emily al escuchar esas palabras.
-Lo siento mucho, no pude llegar antes. Por favor déjeme pasar a la entrevista, solo una oportunidad, necesito el empleo -habló Emily-. Se me presentó algo en el camino, por favor -le suplicó juntando sus manos.
Mientras Emily le explicaba a la recepcionista, Noah salió de la sala de juntas y se dirigió hasta su oficina, pero al pasar vio a Emily, él hizo una mueca con su boca y luego siguió caminando hasta que escuchó que ella no pensaba moverse de allí. Retrocedió un poco, era una mujer delgada y con rasgos perfectos, era muy bella, algo que notó fácilmente.
Emily, por su parte, logró ver a través del rabillo del ojo a un hombre que se encontraba en un costado, su sola mirada la puso incómoda, así que ella prefirió ignorarlo.
-Por lo que acabo de escuchar viene para la entrevista -él habla con su mirada penetrante, esas miradas que incomodan a primera vista-. Deje su currículum con la recepcionista y siga que no tengo mucho tiempo para perder -Su tono de voz era fuerte y dominante, lo cual provocó que la piel de Emily se erizara por completo.
Ella lo obedeció, caminó delante de él, con una sonrisa por al menos conseguir el primer paso. Caminó con pasos seguros sintiendo la mirada de aquel hombre sobre ella, un hombre bastante alto y muy atractivo, algo que ella no pasó por alto
Emily se sentó frente a un enorme escritorio, mientras que él se sentó sobre el borde de la mesa, él aroma de Noah entró por las fosas nasales de Emily rápidamente. Por unos segundos antes de entablar una conversación ella se pierde en sus ojos marrones, su cuerpo tonificado se marca a la perfección al estar sin saco y sin corbata.
Por su parte Noah, mueve la cabeza un par de veces, quitando las ideas que pasan por su mente, ella lo dejó completamente inquieto. Él cruza sus brazos y comienza a hablar.
-¿Cual es su nombre? -Emily moja sus labios para hablar, algo que hace que Noah carraspee con su garganta.
-Emily Wilson. Lamento mucho haber llegado tarde, lo que sucedió fue... -Noah levantó su mano, la colocó abierta y frente al rostro de Emily impidiendo que continuara.
-Sus problemas a mi no me interesan, ya tengo suficiente con los míos como para llenar mi oficina de lamentos. Lo único que me interesa es encontrar a la mujer indicada para que se haga cargo de mi hijo, una que haga que él se sienta tan bien como si se encontrara en compañía de su mamá, que lo trate mejor y le brinde el tiempo que necesite. Que sea su mejor amiga, porque de lo contrario su trabajo solo durará un par de días o como en el mayor de los casos unas cuantas horas.
Mientras lo escuchaba, Emily solo podía preguntar ¿Qué era tan difícil con aquel pequeño para que no durarán las niñeras?
Noah toma el teléfono que hay sobre aquel escritorio y llama a su secretaria, y luego le pregunta sin el más mínimo cuidado "¿hay algún tipo de problema con ella?" Emily abrió los ojos al ver la cara que ponía mientras que le hablaban a su oído; al cabo de unos minutos él cuelga el teléfono y se dirige directo a ella. A pesar de todo, él veía a Emily como una buena opción, ella tenía un leve parecido con Isabel y eso podría ayudar a que su hijo reaccionara bien.
-Entonces ya está, iremos ahora mismo para que mi hijo la conozca y así podrá iniciar a partir de mañana, ¿tiene algún problema con ello? -Nuevamente pone su desafiante mirada directo en ella, haciéndola sentir completamente intimidada. Ante su pregunta ella solo negó con su cabeza-. Perfecto, entonces iremos de inmediato.
-¿De verdad? -ella cuestionó sorprendida y alegremente. Noah rueda sus ojos ante esa actitud.
-Sí, su sueldo será muy bueno, de eso no tiene porque preocuparse.
-Gracias señor Davis. -Él se puso de pie indicando que salieran.
Emily queda algo sorprendida, al ver como los empleados de aquel hombre solo bajan su cabeza cuando él sale. Su sorpresa aumenta al ver el carro en el que se suben. Un hombre maneja mientras ellos dos, se mantienen a una distancia considerable, sin pasar palabra alguna.
Ella estaba preocupada, no tenía muy claro que iba a hacer, pero el saber que podría perder la casa de sus abuelos si no pagaba, era la mejor motivación para hacer las cosas bien.
El auto se detuvo y en poco tiempo estaba el conductor abriendo la puerta del costado donde se encontraba Noah.
Al bajar lo primero en notar ella es la clase de propiedad en la que vive, lo mejor fue cuando entraron, en su interior relucían una cantidad de lujos inimaginables, habían varias personas del servicio; mientras que ella se deslumbraba observando una cosa y la otra, llamó su atención un carraspeo de garganta proveniente de él.
-Espero que ya haya conocido toda la casa. Lo digo por esa manera tan indiscreta en que pone la mirada en un lugar y otro -Bajó Emily la cabeza sintiéndose completamente avergonzada-. Siga a la mesa, así podrá conocer a mi hijo en medio de la cena.
-No quiero ser una molestia. -Negó con su cabeza Noah, dejándola sin salida.
-Ya está aquí, así que haremos eso hoy, no voy a perder otro día en esto -dice de manera arrogante-. El nombre de mi hijo es Liam, no es necesario que sepa el mío, con que me diga señor es suficiente. -Ella asintió con un movimiento de su cabeza.
Hasta ahora estaba iniciando con el trabajo y ya se estaba sintiendo incomoda, pero lo que realmente importa es pagar aquella cuota de la casa; ella exhaló mientras bajaba la cabeza dando cortos pasos atrás de él. Al llegar al comedor grande y lujoso, él estiró su mano indicando que tomara asiento, luego él tomó asiento frente a ella.
Al cabo de poco tiempo sirvieron la mesa, había comida por doquier, pero su atención la roba aquel pequeño quien se acerca muy bien vestido, resaltaba sus ojos color marrón y su cabello castaño similar al hombre frío y arrogante, verlo allí la pone nerviosa, por no poder cumplir con su trabajo bien.
-A la única mujer que quiero ver en el comedor es a mi mamá, de lo contrario prefiero comer solo en mi cuarto -habla fuerte y sin titubear, posterior a ello se retira sin darme oportunidad de que ella se presentara.
Noah apretó su mano, miró a Emily y luego vio como su hijo corría.
-Retírese, hablaré con él y espero que mañana pueda estar más abierto a todo esto -él dice, con su mandíbula completamente tensa.
Emily sale de allí, algo confusa con todo eso, mientras que Noah solo puede pensar que todo se está saliendo de control por culpa de Isabel.
Emily solo tiene algo claro, conquistará a ese niño, no le importa lo que tenga que hacer.
Al llegar a su casa lo primero que ve es a Luna, su única amiga; quien se encuentra sentada en el sofá bastante impaciente, debe irse y no puede dejar a los abuelos de Emily solos.
-Gracias al cielo regresaste, sabes que me esperan para hacer un trabajo muy importante para la universidad; te quiero mucho, pero no puedo pasar por alto mis compromisos. -Toma su bolso de mano y le da un beso en la mejilla-. Después te llamo y me cuentas como te fue, tus abuelos están bien, comieron y ya deben estar dormidos. -Emily le da una sonrisa.
-Gracias inmensas, no sabría que hacer sin ti -le dijo siendo bastante agradecida.
-Espero que tu situación económica mejore, para que puedas contratar a alguien que los cuide, comenzaré las prácticas y no puedo hacerlo más. -Emily mueve su cabeza afirmando-. Te quiero amiga, mañana te veo temprano. -Luna sale apresuradamente y toma el primer taxi que pasa.
Fue un dia bastante difícil para Emily, sintiéndose bastante agotada, lo único que quisiera es ir a dormir, ella deja sus cosas y va directo a ver a sus abuelos. Al ingresar a su habitación se da cuenta que se encuentran durmiendo tranquilamente, se acerca lentamente y les da un beso a cada uno en su frente y se retira.
Al llegar a su habitación se lanzó sobre una silla y luego cerró los ojos; a pesar de todo se encontraba feliz por haber encontrado este trabajo, llega a su cabeza el recuerdo de aquel hombre fuerte y dominante, no puede negar que es bastante atractivo, ella ríe por pensar en eso.
Los primeros rayos del sol irrumpe a través del cristal de la ventana, Emily se levantó bastante apresurada, al ver la hora, notó que de nuevo estaba con el tiempo justo, corrió al baño para darse una ducha ligera, luego se viste con lo primero que encuentra.
Antes de salir, fue a la habitación de sus abuelos, ellos aún continuaban dormidos, les dejó una nota y le envió un mensaje a su amiga, para que ella no tardara en llegar. Al llegar a la casa, ella bajó y corrió tan rápido como le fue posible llame al timbre, hasta que una mujer del servicio abrió la puerta.
Ella entró a la casa, pero no sabía que debería hacer, por donde iniciar con sus labores, se quedó en medio de la sala llevando su mirada de un lugar a otro, hasta que una mano sobre su hombro le dio un buen susto, allí estaba una de las mujeres del servicio, Emily con una sonrisa decidió preguntar.
-Buenos días señora, espero no haber llegado tarde, me puede decir ¿qué debo hacer? por favor -Aquella mujer levanta las cejas al mismo tiempo.
-Buen dia, el joven Liam está acostado, no quiere desayunar, ni tampoco ir al colegio, le sugiero que lo convenza; la única persona con capacidad de hacerlo cambiar de opinión es su papá, pero el dia de hoy salió más temprano de lo acostumbrado -Había llegado la hora de demostrar que ella si podía hacerse cargo del niño.
-Por favor indíqueme el lugar de su habitación -Asintió y fueron hasta allí.
Al ingresar, aquel pequeño se encontraba acostado bajo las cobijas y completamente decidido en quedarse allí. Emily respiró profundamente, recogió su cabello y se dirigió hasta él.
Liam estaba con su rostro entristecido, abrazando una foto de ambos; él solo quería ver a su mamá, que aunque muchas veces ella le gritaba o no le prestaba atención, él quería abrazarla, verla.
-Hola cariño, soy Emily. Estaré aquí para acompañarte en todo lo que necesites, me gustaría saber ¿Por qué no te has levantado? -Él cierra sus ojos ignorándola-. ¿Te parece si jugamos un poco mientras nos arreglamos para ir al colegio?
-¿Jugar? mi papá no juega conmigo... -Emily puso su dedo índice en el mentón de Liam y luego estiró sus manos-. Y mi mamá, no me responde las llamadas.
-Para eso estoy aquí, para poder jugar y cuidarte, ¿Quieres levantarte?
Esas palabras para el niño fueron especiales, porque las otras niñeras solo le exigían obedecer, mientras Emily quería llenar ese vacío que él sentía.
Ella tomó un par de juguetes e hizo algunas imitaciones causando gracia en él.
Liam comenzó a respirar fuerte, su tierno rostro cautivaba. Él se puso de pie y la abrazó.
Al cabo de pocos minutos ya se encontraba listo para salir a estudiar y lo mejor de todo era que había tomado su desayuno completo.
Salieron de la casa tomados de la mano, Emily llegó en un momento vulnerable, aprovechando muy bien eso.
Un chofer los llevó hasta su colegio, yendo de camino no perdieron el tiempo, Emily cumplió su promesa de jugar los cuales provocaron en aquel pequeño unas cuantas risas más, se notaba que quería tomar su día libre solo para jugar con ella, Emily le prometió que lo iba a venir a buscar, algo que a él le emocionaba, porque ella le transmitía paz.
Al llegar al colegio Liam se despide con un enorme abrazo y un tierno beso en la mejilla, sonriente da pequeños pasos hacia atrás mientras se aleja.
-¡Emily!, espero con ansias que llegue la tarde para seguir jugando contigo. -Él levanta su mano y se despide.
Emily se quedó allí hasta que él se fue; es un buen niño, solo que no ha tenido una vida fácil al estar ausente su mamá y de alguna forma su papá, la curiosidad de Emily aumentó, ella se preguntó ¿por qué se separaron los padres de aquel hermoso niño?
Exhaló fuerte mientras regresaba a casa de Liam; había mucho por hacer en su ausencia para que cuando regresará se sintiera mejor de lo se ha sentido antes.
Entre tanto, Noah estaba en la oficina, terminando una junta, el día se le ha ido por completo y a pesar de los negocios que no dan espera en esta empresa, no ha podido pasar por alto que estará sucediendo en casa, pensando que su hijo no salió de su habitación, tal y como lo suele hacer con las anteriores niñeras, él tiene dudas, a pesar de que llamó a su casa, no cree mucho lo que le dijeron.
La ansiedad por saber que debe hacer para que ese niño entienda que se debe comportar y dejar ese capricho de querer tener al lado a su mamá, lo tiene en ascuas. Una mujer como Isabel nunca será consciente de que primero está su hijo antes de andar viajando y disfrutando con su amante.
Lo peor es que Liam piensa que Noah es el culpable de que su mamá se haya ido; a su corta edad no puede ponerlo al tanto de lo que en realidad sucedió con su mamá.
Noah bebió una copa más antes de tomar sus cosas para ir a la casa, pero lo detuvo su secretaria que llamó a su puerta.
-Adelante -Noah dijo en tono fuerte.
-Disculpeme señor Davis, lo que sucede es que la nueva niñera de su hijo, lo está buscando. -Noah
le indico que siguiera, él se sentó en espera de ella.
-Buena tarde señor -habla con su tono de voz débil Emily.
-¿Dónde está mi hijo?, ¿con quién lo ha dejado? -preguntó Noah, al verla entrar sola. El tono radiante en la cara de Emily pasó a ser pálido, sus ojos se abrieron, quedando en shock.
Emily, no tuvo más opción que ir a buscar a Noah, porque en el fondo pensó que él no confiaba del todo en ella y preferiría ir por su hijo él mismo... que equivocada estaba.
-Pensé que se encontraba con usted -susurró ella.
Noah se puso de pie y dio unos cuantos pasos acercándose a ella ferozmente.
-¿Qué está diciendo? -le dijo-. Hable, pero que sea pronto que no soporto la ineptitud. -Ella traga saliva mientras que sus manos tiemblan.
-En el momento en el que fui por su hijo al colegio allí me dijeron que ya había sido recogido, supuse que se trataba de usted quien lo había hecho -Noah siente un fuerte enojo apoderándose de él de sobremanera.
-¿Acaso es estúpida o se hace?, nadie más que usted lo podía recoger; escúcheme muy bien, porque en donde a mi hijo le suceda algo, lo pagará muy caro... -Noah fue directo a la silla y tomó el saco para salir deprisa-. Hasta el día de hoy tuvo trabajo, en su vida se atreva nuevamente a querer volver por este lugar.
El pecho de Noah subía y bajaba insistentemente, mientras su respiración era agitada. Emily estaba en shock.
Al salir de la oficina el cuerpo de él rozó con el de ella, notando como sus palabras hacen que rueden lágrimas por las pálidas mejillas de Emily.
-Permítame por favor ir con usted a buscar a su hijo. -Él se detuvo y dio vuelta quedando frente a ella en medio del pasillo.
-¡Lárguese! -le gritó con tanto desprecio que ella tan sólo cerró sus ojos-. Una mujer como lo es usted no la quiero tener cerca, no dude que voy a tomar medidas legales por descuidada, estoy más que seguro que lo irá a lamentar por el resto de su vida. -Al dar vuelta él se da cuenta que todos se encuentran pendientes de ellos dos-. Acaso no tienen nada mejor para hacer, o quieren que les ordene más trabajo.
Continúo con su camino Noah mientras que todos allí bajaban sus miradas colocándolas en las pantallas.
Emily limpió sus lágrimas y salió de allí, escuchando como las personas murmuraban. Lo único que ella deseaba era que Liam estuviera bien.
Al llegar a la puerta principal, Noah subió al auto dando la orden al conductor que lo llevara directo al colegio. Allí le tendrán que dar respuesta exacta de la persona que recogió a su hijo, «nadie se burla de mí» piensa Noah.
Al cabo de unos pocos minutos Noah se encontraba frente de la entrada del colegio, ingresó sin pedir permiso al guarda, el fuerte enojo que sentía estaba saliendo por cada uno de sus poros; obviamente trató de impedir el paso, pero fue inevitable que él fuera en búsqueda de la profesora.
-Deténgase señor Davis, no comprendo la manera tan abrupta en la que ha ingresado -habla la profesora con toda la tranquilidad del mundo.
-No finja ser inocente, ¿dónde se encuentra mi hijo y a quién se lo ha entregado? -Ella lo mira desconcertada.
-Su esposa ha venido por él, no entiendo cual es el problema -al escuchar su respuesta Noah maldijo.
-Lo siento, ha sido culpa mía en no haber dado aviso a usted de que ella no lo podía volver a recoger, hasta pronto. -Salió él de allí con destino a casa, no había otro lugar donde ella se hubiera podido llevar a su hijo.
De camino Noah apretaba sus manos, ya que ella se quería quedar con su pequeño y eso no lo iba a tolerar; mientras que llevaba la mirada de un lugar a otro a través del vidrio las fuertes ansias por querer confrontar a aquella desagradable mujer crecían.
Al llegar a casa la escena es peor de lo que esperaba, ella se encontraba saliendo con su hijo en una mano y una maleta de viaje en la otra, Noah la observó con desprecio y rabia.