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Una desgracia llamada tú

Una desgracia llamada tú

Autor: : Brenda Salazar2.0
Género: Aventura
¿Si quedaras atrapada en una situación inevitable, entre varios hombres atractivos, dominantes y que se mueren por tí? ¿Qué harías? ¿Huir? O... ¿Disfrutarlo...? Esta es la suerte de Bianca, completamente sin salida en la novela que tanto criticó y "odio" por ser mala, ahora debido a sus criticas y malas acciones, no sabe que hacer en una situación completamente desconcertante en la historia de Liliana, Oliver, Héctor y Marcus. Deseó por todos los medios poder haberse controlado cuando podía... Aunque, tener a los hombres mas sexis y domimantes de la ciudad para ella sola se convirtió en una adicción imposible de dejar. En medio de una situación desesperada, Liliana accede a casarse con un hombre rodeado de un sinfín de rumores de homosexualidad. La madre de éste, harta, decide utilizar la situación de Liliana y su familia, para por fin poder deshacerse de esos rumores. Le entrega un contrato lleno de clausulas bastante abusivas, incluida una la cual consiste en mantener ése matrimonio a toda costa por lo menos durante diez años. Ella tratando de apoyar a su padre enfermo y no ver caer más a su familia, accede. Sin embargo, debido a su tormentosa vida juntos, ambos desarrollan una repulsión hacia el otro de manera irreversible. Además, gracias a un tercero, el pacífico y, por lo menos cordial matrimonio, se vuelve un desesperante y aún más retorcido infierno. Y, como si fuera una bendición disfrazada, una extraña condición la ayuda a tomar la ventaja de muchas de las situaciones que más la atormentaban. Desde la transición de una simple beta a su despertar como omega dominante, hasta el descubrimiento de su alfa destinado, sin mencionar, la ridícula situación con su esposo y un hombre desconocido después de su transmigración, vuelven la situación de un problema grande, hasta una completamente absurda... Y placentera situación, de la cuál no tiene problema en sacar provecho... La aparición de alguien parecido a un ángel diabolico, la hacen darse cuenta de que no hay límites para la venganza. ¿Podrá Liliana conservar algo de su propia cordura al final de ése terrible y desesperante capítulo en su vida?

Capítulo 1 ¿Qué hice para merecerte

La tarde estaba nublada, el olor a petricor (tierra mojada) invadía el ambiente. El centro de la ciudad se veía extrañamente solitario.

En la entrada de un gran e imponente edificio, se veía a dos hombres entrar bastante cercanos. Ambos se sonreían ampliamente, destacando uno que veía al más bajo con cierta ternura.

Liliana, bastante demacrada, con el cabello ondeando en el viento y como si viera la escena de un drama absurdo, desvió la mirada con cierta amargura. Suspiró profundamente y apretó las hojas que llevaba en las manos.

Respiró profundamente y, un poco más tranquila y decidida, entró por la misma puerta por la que había pasado anteriormente la pareja.

Las recepcionistas la miraron con cierto ridículo, pero aún seguía siendo la esposa del jefe y la nuera mas valorada por su suegra de la historia. Por lo que debían de mostrarle por lo menos cortesía.

Liliana ignorando las miradas, entró con determinación. Inhaló profundamente y abrió la puerta de la oficina. Ahí, como ya esperaba, su esposo, se encontraba jugueteando con su amante.

Que por cierto, sí, era un hombre.

La sonrisa pícara que había estado mostrando unos segundos antes, se convirtió en tiempo récord en una de fastidio y repulsión. Frunció el ceño y, el "apenado" joven a su lado, bajó la mirada pareciendo intimidado.

Héctor, suspiró con cierta pena, y lo detuvo antes de que se alejara de él, lo abrazó en donde estaba y recargados en el escritorio la miraron con distintas expresiones.

Liliana sonrió, y arrojó los papeles haciendo que se esparcieran por todo el lugar.

Héctor, completamente furioso y sabiendo que qué se trataba, se acercó a ella por fin, con los dientes apretados y rechinándolos fuertemente.

Al fin, Liliana tragó un poco intimidada, pero su rostro permaneció sin cambios.

El joven que hacía unos segundos también era dócil y tímido en los brazos de Héctor, le dirigió una mirada venenosa llena de rencor.

«Maldita bruja»

Liliana casi podía escuchar lo que pensaba, y dirigió de nueva cuenta la mirada a quien le interesaba, pero antes de poder poner un frente firme, una fuerte bofetada, la hizo girar la cabeza con fuerza.

Ella estaba aturdida, pero mientras sostenía su mejilla dolorida miró al hombre consternada. Jamás, en esos tres horrendos años de matrimonio, por más fuertes que fueran las discusiones, la había tocado.

Pero debía soportar un poco más, diez años no eran nada, comparado con los estudios de sus hermanos y la empresa de su familia, su padre estaba muy recuperado y se veía bastante feliz por su matrimonio. De no ser por la peste en el escritorio, incluso tal vez, ya tendría un pequeño a su lado también.

Se recompuso y miró firmemente a Héctor, éste se veía tan furioso y ofendido que casi parecía tener poder en la atmosfera que, era capaz de hacerla tan pesada y asfixiante.

– Será mejor que tengas algo muy claro, jamás, en esta vida. Voy a reconocerte y mucho menos a tocarte. Deberías ser lo suficientemente lista como para tomar lo que te estoy dando y largarte de una vez por todas.

Liliana, mordió el interior de sus labios, pero no respondió lo que Héctor hubiera querido escuchar.

– Primero muerta, que ser abandonada por un maldito homosexual.

PAS!

Otra bofetada, aún más fuerte que la anterior casi la deja sin conciencia, pero logró soportarlo con todas sus fuerzas. Lo miró retadora y sonrió nuevamente, el sabor a hierro invadió su boca en un instante.

– ¿Qué sucederá en este momento, si voy a la comisaría a denunciarte por abuso domestico?

Ambos se quedaron sin palabras, más, el chico que veía casi extasiado la función. Abrió mucho los ojos y en el momento se acercó a Héctor tomándolo de la mano.

– Deberías dejarla, ella tiene razón. Yo simplemente...

– No lo digas, ¿Qué puede saber una mujer sin un gramo de dignidad de eso? Tú no has hecho nada malo, simplemente déjame arreglar esto y podremos estar juntos sin problemas.

La mirada y sonrisa gentil, que le era dirigida, Liliana simplemente podía soñar con ella. Ya habían sucedido tantas cosas, que su desgarrado y triste corazón, se había vuelto inmune.

Al ver la indiferencia en su rostro, Ethan la miró algo aburrido, se separó de Héctor y antes de poder acercarse a la puerta, fue jalado de nuevo hacia atrás, Héctor lo besó con gran intensidad como si quisiera comérselo en ese instante.

Liliana, aún en ese desecho corazón, sintió un leve pinchazo agrio. Cualquiera se hubiera ido en el momento, pero ella no quería dar un solo paso de ventaja a ninguno de los dos.

Permaneció lo más indiferente posible en el lugar, y, ante esa molesta mirada, cualquier "inspiración" dejó el cuerpo de Héctor. Molesto la miró como si le pregunta qué quería, pero la respuesta fue obvia cuando sacó su teléfono y se lo mostro.

Su madre estaba llamando.

Ambos se molestaron de distintas maneras, Héctor, por su incomprensiva madre e Ethan, por tener que lidiar con el par de brujas que lo separaban de su gran sueño.

«Si ambas no existieran, no pasaría tantas humillaciones por un hombre tan patético»

Suspiró profundamente conteniendo su enojo y, sonrió amablemente. Héctor tomo el teléfono y, respondió. Ethan estaba por hablar para molestar a la bruja mayor, no obstante... Antes de que pudiera dar un paso para hacer su papel, la voz de la mujer lo dejó rígido en donde estaba.

– Será mejor que salgas con tu esposa y no con esa imitación de prostituta.

Héctor apretó el teléfono en su mano, y miró al hombre a su lado. Ethan estaba completamente anonadado. Tan "afectado" se veía, que las lágrimas amenazaban con desbordarse de sus ojos y eso le partió el corazón.

– No iré, ven por tu sirvienta y llévatela.

Esas palabras dejaron atónitos a todos, incluyendo a la mujer del otro lado de la línea. Bárbara, apretó el agarre en su teléfono también, y con una sonrisa burlona habló a su hijo.

– Ese mocoso estúpido, ¿No pensó en que yo como tu madre y presidenta oficial de la empresa no me enteraría?

– No es estúpido...

– ¡Sí lo es! ¡Y tú eres un completo estúpido con él! De no ser por ella...

– ¡Señora! ¡Bajaré inmediatamente! Héctor simplemente está muy ocupado hoy como para salir.

La mujer al otro lado suspiró con hartazgo y simplemente colgó.

Héctor tomo la mano de Ethan y lo arrastro a la puerta.

– E... Espera, ¿Qué vas a hacer?

– Ya estoy harto, dejaré esta empresa, si no podemos casarnos, simplemente viviremos como mejor nos plazca....

Ethan al ver que, Héctor hablaba enserio retorció su mano en el agarre de éste y se soltó.

– ¡Ya basta! ¿Quieres que viva una vida miserable escondido como una rata? Esa maldita bruja a pesar de ser una mosca asquerosa tiene el estatus y poder que yo no. Después de todos estos años ¿Ni siquiera eso merezco?

Héctor lo miro sorprendido, y por primera vez en mucho tiempo, una sonrisa de satisfacción se dibujó en el rostro de Liliana.

«Esa es tu verdadera naturaleza»

***********

Varios meses después....

Liliana había ido a la oficina de su esposo para llevarle la cena.

Aunque sabía que como siempre lo más probable era que terminara en el suelo, el bote de basura o en su cara, no importaba.

Solo como una muñeca siguiendo instrucciones, llevó una sopa caliente al piso más alto del edificio.

Estaba por entrar, sin embargo, los gritos familiares de adentro la hicieron esperar rígidamente a que terminaran.

-¡Yo quiero estar a tu lado! Quiero salir con la frente en alto, no me importa que la gente me juzgue, señale o critique.

¡Pero ella siempre lo arruina! Esa maldita perra, ¡Su mera existencia es una desgracia para todos! ¡¿Por qué demonios no se muere?!

Liliana tragó y sin poder soportar más, por primera vez, se alejó en silencio y regresó a casa.

Esa misma noche:

«Esposa del vice-presidente de química Barner, muere en un trágico accidente de auto»

Todo a su alrededor era completamente negro. Sus manos y pies, no se podían sentir con claridad.

Se sentía hundida en un frío y profundo abismo. Su pecho y todo su ser dolía inconteniblemente, su garganta estaba completamente obstruida y no podía emitir un sonido.

Trató y lucho desesperadamente por moverse, pero no podía hacerlo, no sentía ninguna extremidad en absoluto y la desesperación y el terror solo aumentaban.

Ella que no podía sentir nada más que dolor, se imaginaba gritando y llorando desgarradoramente. Se sentía tan sola, despreciada, desahuciada y completamente perdida.

Sin embargo...

No importaba cuanto lo intentara o tratara de hacer ruido o algún movimiento, parecía ni siquiera ser notable.

La obscuridad la ahogaba y la fría realidad de su soledad la acuchilló aún con más fuerza.

Tenía un marido, fuerte dominante y difícil de intimidar. Pero...

Al mismo tiempo, no tenía absolutamente nada...

En algunas ocasiones imaginaba lo dulce y protector que podría ser, un abrazo o un simple beso en la mejilla.

Pero hasta el momento de su muerte, nunca llegó.

Su padre estaba en una fase terminal de su enfermedad, tal era su sufrimiento, que nunca tuvo el valor de revelar la verdad sobre su horrendo matrimonio.

Soportó, toleró... y murió.

Completamente sola, a manos del amante de su esposo.

Con el paso de los años, ella, que aunque de una manera ridícula siempre tuvo una esperanza de que alguien, quién fuera, pudiera sacarla del abismo.

Le ayudara a respirar con libertad por lo menos una vez. O solo le diera un comprensivo abrazo, solo uno...

Pero al final...

Su muerte le trajo felicidad únicamente, a las personas que más odiaba en el mundo.

¿De que había servido tanto? El sacrificio, la tolerancia, guardar apariencias.

¿A quién ayudaba?

Sus desgarradores gritos comenzaron a escucharse poco a poco en la obscuridad.

Sintió lentamente, como las marcas de desesperación de sus uñas en su cuerpo comenzaban a sentirse.

Ese ardor, dolor y ensordecedor malestar, la invadía de pies a cabeza.

Se abrazó con una gran sensación de asfixia, pero por fin pudo sentir algo, cosa que le dio un agrio alivio.

-Si tuviera la oportunidad... sólo una...

Sus susurros que salieron de una garganta básicamente desgarrada, la envolvieron como si fuera una desesperanzada súplica por ser escuchada.

No había nada ni nadie...

Sólo se encogió en silencio.

Ya no importaba lo que pasara, cuanto llorara o suplicaría.

Ya no servían de nada los arrepentimientos....

Al final, solamente sonrió mientras seguía llorando.

-Que patético.

Mientras se burlaba de sus deseos estúpidos, una extraña y curiosamente apacible voz, se escuchó en la nada.

«Esta vez... solo cámbialo todo...»

Capítulo 2 La dama de hielo

Liliana era una mujer muy modesta, amable y, siempre era muy comprensiva. (Al grado de ser vista como una mujer estúpida).

Ella tenía un padre enfermo, que generaba gastos exponenciales debido a sus cuidados en el hospital.

Ellos eran dueños de una empresa muy pequeña, y, desde que su padre enfermó, al borde de la ruina debido a su mal manejo. Liliana hizo hasta lo imposible por tratar de rescatarla, pero le fue imposible.

Los ejecutivos, más los trabajadores, constantemente se quejaban de sus decisiones. Por lo que la presión excesiva, el estrés y la preocupación por su padre casi la volvían loca.

Sumando su inexperiencia, era obvio que colapsaría en cualquier momento.

Pero justo cuando estaba por quedar completamente arruinada y sin una sola esperanza, la mano bondadosa de la matriarca de la familia Barner, la sacó de su abismo.

-Te daré lo que necesitas, me desharé de toda esa basura y, te ayudaré incondicionalmente. A cambio de una sola cosa...

Liliana no podía creer lo que estaba escuchando, abrió mucho los ojos completamente rojos por el cansancio y las lágrimas.

Sin importar qué, no podía dejar a su padre sin su tratamiento, por muy malvado que fuera, seguía siendo su padre, por lo que haría lo que fuera por él, no podía perderlo, y mucho menos; perder la empresa que con tanto esfuerzo había logrado mantener y formar su madre.

Después del fallecimiento de ésta, no hizo falta pensar mucho en quien era el verdadero administrador, sin embargo, con el simple hecho de haber cumplido su sueño de crear su empresa y vivir felizmente con su esposo e hija, a ella no le importó discutir sobre créditos.

No obstante, después de la extraña muerte de su madre, Liliana se quedó prácticamente sola. Su padre se preocupaba más por las fiestas y dejaba todo en manos de sus trabajadores, los cuales obviamente al tener rienda suelta, hacían lo que les placía con la empresa.

Poco a poco y, con el paso del tiempo, por obviedad, los problemas en la empresa se fueron haciendo más y más grandes.

El estrés constante de su padre lo hacia perderse de borracho durante días, y la empresa, lentamente, se fue convirtiendo en un lugar de lavado de dinero sin darse cuenta.

Hasta que...

-Tengo un trato para ti.

Dijo la presidenta de la Química Barner.

-Aquí están las pruebas de todos los fraudes y desvíos que han hecho esas basuras.

Un instante después, puso un sobre tamaño oficio en su escritorio.

-A cambio, solo quiero una cosa muy sencilla.

Cásate con mi hijo...

Atónita, Liliana que dudaba de lo que escuchaban sus oídos, firmó el contrato que en ése momento era la última esperanza que le quedaba.

Y ése, fue el inicio de todo el infierno por el que vivió tres largos años en constante humillación y agonía...

******

-¡Qué demonios están esperando!

Un grito que para ella parecía muy lejano y a la vez familiar, por alguna razón, la había llenado de emoción.

Esa manera de hablar tan llena de desagrado e irritación, seguramente se trataba de algo relacionado con ella, por lo que parecía que aún seguía con vida.

Trató por todos los medios de despertar y recomponerse, pero su cuerpo se sentía tan pesado que no podía hacer absolutamente nada, ni siquiera abrir los ojos.

Con la ayuda del respirador era que podía llenar sus pulmones de aire constante.

-¡¿Qué demonios es lo que quieres decir?! ¡Maldito idiota! ¡Te dije que la mataras!

Liliana aun podía escuchar claramente, por lo que su cuerpo de haber estado en óptimas condiciones, se habría estremecido y hubiera apretado los puños con un dolor severo en el pecho, no obstante, por alguna razón en ése momento, la agria felicidad por seguir con vida la ahogaba.

-Lo entiendo perfectamente señor, pero, tenemos un gran problema en este momento....

-¡¿Problema?! ¿Qué peor problema sería más que la presidenta se entere? ¡Rápido deshazte de ella antes de que lo sepa!

Liliana escuchó los gritos desesperados de su esposo queriéndola muerta. Tal vez no le dolía el pecho por ello, ella sabía lo que significaba para él, nunca hubo amor, un solo toque o emoción.

Básicamente era extraños.

Los primeros meses hacía lo posible por mostrar algo a los medios, pero después...

Ni siquiera eso le importó.

Salía con quien se le daba la gana, la ridiculizaba dejándola empolvándose en casa mientras iba a las fiestas con distintos acompañantes. Nunca la dejó dar una sola declaración o entrevista, había una excelente seguridad en casa y, salvo el jardín, no podía ni asomar su nariz a la puerta de la calle o de lo contrario, un guardia se acercaría a regresarla.

Su única "aliada" era su suegra, ella siempre hizo hasta lo imposible para mantenerlo a raya. La ayudaba para que en ocasiones pasaran tiempo juntos, e incluso, le ordenó a Héctor que la recibiera cuando fuera a dejarle sus comidas.

Ella era la presidenta de la gran empresa Química Barner, una empresa que como su nombre lo dice, se encarga de desarrollar muchos productos de necesidad terciaria, muy delicados y de nivel biofarmacéutico.

Al ser una de las empresas más importantes en su ramo, su nivel de desarrollo era envidiable, desde gobiernos hasta empresas privadas, querían tener una relación estrecha con ellos para poder ser de los primeros en obtener lo más innovador e importante antes que nadie.

Eso a su vez, les daba un gran poder a sus dueños, que eran Barbara Barner, heredera de su padre Antony Barner y su hijo, Héctor Barner. Ella había enviudado muy joven y, después de la muerte de su esposo, no volvió a aceptar ni siquiera una cita con nadie más. Por lo que, solo ella y su hijo, eran los único dueños con vida que quedaban de la empresa.

Claro también había accionistas, pero estos, solo arañaban al 3% del total de la empresa, por lo que, ni siquiera podían aparecer si no se les ordenaba.

La mujer, había resultado ser un tiburón entre tiburones.

Muchos al saber que ella sería la heredera y no uno de sus dos únicos primos varones. Creyeron tontamente, que podrían tomar una gran tajada del codiciado pastel.

Sin embargo...

Algunos incluso habían perdido la vida en el proceso.

Por lo que con el pasar de los años, todos fueron lejos de alabarla, a reverenciarla con temor. Su hijo, Héctor, parecía pintar a ser igual o inclusive peor.

Era conocido por ser tajante y decisivo. Pero para ambos, la única debilidad que tenían era ellos mismos.

Y, lo más sorprendente en los últimos años, había sido que, el mismo Héctor, se había convertido en un sujeto a prueba de su propia empresa. Nadie sabía de qué exactamente, pero al cuestionar a Barbara si estaba preocupada debido a los grandes riesgos de probar productos experimentales. Ella simplemente sonrió profesionalmente y respondió.

-Un excelente líder, debe saber correr riesgos.

Casi se pudo escuchar como muchos aspiraron aire frío y se estremecieron al unísono. No cabía duda, esa mujer era fría de corazón.

Y, desde ese día, se le conoció como la dama de hielo.

Capítulo 3 El despertar de un alfa

-Se...señor, hable con su madre... Ella... Ya sabe de esto...

Héctor se sulfuro al instante y estaba por golpear al hombre tembloroso, cuando una voz particularmente dominante y amenazadora se escuchó.

-¡Ya basta! ¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Eres humano acaso?! ¿Como puedes ordenar tan cínicamente que maten a tu esposa?

Aunque no pudiera expresar la sátira que sentía al escuchar eso, Héctor simplemente desvió la mirada.

Un hombre de 29 años, lleno de confianza, porte y fuerza, hábil peleador y tirador, por ende, dueño de un cuerpo de infarto, sumándole un atractivo invisible y cautivador. Parecía un mocoso caprichoso al lado de su madre.

Sin embargo, ésta poco sabía, el desastre que su hijo luchaba fervientemente por cubrir.

*******************

-¡¿Ome...?! ¡¿Qué?!

Preguntó Barbara completamente perdida.

-Omega señora.

El doctor suspiró profundamente en la sala de juntas en la que solo se encontraban Barbara y su hijo y comenzó a explicar.

-Desde hace alrededor de 50 años, han aparecido cierto tipo de personas "especiales, estas se distinguían, por cierto "aroma" que podían percibir entre ellas. Es como en el reino animal, en el que los machos huelen a las hembras a cientos de metros y, hasta kilómetros de distancia.

Usted sabe que es...

-Feromona.

Interrumpió ella cortante, el medico tratando de mantenerse tranquilo y serio asintió afirmativamente.

-Así es, ahora. Entre los humanos. Hay algo parecido a otras "sub-especies" que hemos denominado, como Alfa, Omega y Beta. Los Alfas, son capaces de oler a otro Alfa y/o Omega a corta, mediana y larga distancia, dependiendo del poder invasivo que tenga la feromona del usuario. Los Beta, somos nosotros, que hemos existido básicamente desde la primera aparición del hombre en la tierra.

Ahora, a diferencia de los Omegas que solo son capaces de inducir el celo, con palabras más claras, atrayendo sexualmente a los Alfas. Estos últimos, son capaces de incluso noquear a cualquiera de los dos, si su feromona es más fuerte que incluso otro Alfa.

Muy bien. Se ha comprobado, que un Alfa, puede fecundar sin problema y con una sola copulación a cualquiera de las otras dos especies. Ya sea un Omega o Beta, desafortunadamente entre ellos no, por el choque de dominio entre ellos. Un emparejamiento entre Alfas, tardaría más tiempo en procrear, pero no es imposible.

Ambos, son extremadamente raros, sin embargo, ambos géneros ya sea hombre o mujer pueden... embarazarse...

Todo quedó en absoluto silencio unos segundos hasta que....

-¡Jajajajajaja! ¡¿Estás bromeando?! ¡Jamás creí que un científico tan serio como usted caería en esas tonterías! Jajajajaja.

El hombre ya previendo esa situación solo permaneció en silencio y miro un poco avergonzado a Héctor. Obviamente, no pasó mucho para que Bárbara lo notara.

Al instante, el lugar se quedó en un silencio sepulcral.

-Demonios... Hijo... ¿Tú...?

Pregunto ella girándose en su dirección con mucho cuidado. Héctor se lamió las muelas y mordió su lengua levemente con una expresión de molestia. Bárbara se puso de pie en un instante y consternada lo miro de pies a cabeza.

-¡¿Tu eres...?!

Armando, el medico, se aclaró la garganta y continuó.

-Señora, el señor Héctor, forma parte del más bajo porcentaje que existe hoy en día. Él, es un Alfa.

Con cierto grado de alivio, Bárbara exhaló el aire que no sabía que había contenido.

-¿Qué tipo de aparato reproductor tienen?

Ambos, se quedaron sin palabras ante la pregunta. No obstante, Armando respondió honestamente.

-Bueno... los hombres Omega, tienen dos entradas, más su miembro, una de ellas es la cual...

- Conecta a un útero supongo.

Armando asintiendo como pollito que picotea arroz, continúo emocionado.

-Como hemos visto, los embarazos de hombres Omega, aunque han sucedido, no ha habido más de dos casos exitosos de alumbramiento. Esto se debe a que...

-Sus cuerpos que no son aptos, no se adaptan al crecimiento del feto...

Casi queriendo lanzar fuegos artificiales, debido a que alguien lo estaba tomando con verdadera seriedad en años, Armando asintió nuevamente. Bárbara prestando total atención mientras masajeaba las yemas de sus dedos al analizar, le hizo una señal para que continuara.

-Ahora... Lo concerniente a la señora Liliana... Bueno....

Ahora sí, sintiendo casi una daga en su cuello debido a la mirada amenazante de Héctor, se estremeció, pero continuó con el poco valor que le quedaba.

-Bueno.... Ella.... Puede ser nuestra primera Omega dominante de la historia...

**********

Liliana sentía un dolor terrible en todo el cuerpo. No podía moverse y todo a su alrededor daba vueltas.

No sabía cuánto tiempo había pasado, y ni si quiera tenía noción del tiempo. Pero de lo que sí estaba segura, era de que su suegra la había salvado nuevamente.

-No lastimaré a quienes me hayan, ayudado...

Se dijo a sí misma en sus adentros.

***********************

-Entonces, ¿Estás diciendo que la Omega dominante es capaz de mantener a raya, ya sea Beta, otros Omegas e incluso Alfas?

-Así es señora, aquí hay otro punto muy importante, el cual es, que solo se puede embarazar, si ella permite la fecundación. Si el alfa, llegara a intentarlo por la fuerza, solo se lastimaría a sí mismo.

Y, agregando, que el "lazo" o marca... bueno, el del mayor dominio es el que llevaría el control. En este caso, si el señor... marcara a la señora.... la que tendría el control absoluto sería ella.

Las feromonas del Alfa serían perceptibles para intimidación, más no para celo. El Alfa sería incapaz de copular con otra persona que no fuera su Omega y, si tratara de eliminar el lazo por la fuerza, sería en único que recibiría un severo daño.

Y, el más destacable y probable, sería un daño cerebral severo de por vida.

Armando, que había seguido con un gran discurso, por fin pudo respirar un poco más. Barbara se giró hacia su hijo y entrecerró los ojos.

- Entonces tú, no quieres que ella intervenga usando sus feromonas contigo y tu ramero.

Armando tragó y casi quiso desaparecer. Era plenamente consciente de las intenciones de Héctor, pero por ningún motivo, permitiría que un milagro para la naturaleza como lo era Liliana, se perdiera por un capricho absurdo.

Héctor, con su expresión fría y completamente irritada, la miró directamente. Por un segundo, Bárbara al ver a su hijo, notó algo muy peculiar. Tal vez, porque no tenía idea antes, sin embargo...

Una leve sensación de despertar se activó dentro de ella. Después de unos momentos de reflexión se giró nuevamente a Armando.

-¿Cómo puedo distinguir a un Alfa?

Este se quedó un poco confundido, pero respondió sinceramente.

- Mmmm, como puede ver, su hijo es un hombre fornido, atractivo no solo físicamente, sino que es capaz de hacerse notar incluso sin hablar. Eso en parte es a causa de su dominio natural. Aunque los Betas no percibimos sus feromonas, fisicamente podrían considerarse seres superiores, son capaces de realizar erjercicios ya sea fisicos o mentales con una sola demostración y, por ende sus habilidades fisicas y mentales son por mucho, superiores al resto.

Los Omegas, son más delicados, su belleza es suave y pueden despertar cierto instinto protector de los que los rodean. Ellos no pueden controlar su celo como los Alfas, por lo que en cuanto llega y hay algún Alfa cerca sería catastrófico para él o ella. Cuando un alfa percibe el celo de un omega, puede perder incluso el raciocinio, causar amnesia y, en el caso del omega que despierta el celo para fecundación, un embarazo garantizado no deseado.

Y, en eso, es en lo que hemos estado trabajando. Dijo mientras sacaba del bolsillo de su bata una jeringa y un frasco.

He desarrollado a lo largo de estos años, un inhibidor de feromonas Omega. El inhibidor ha sido probado por distintos Omegas, hombres y mujeres. Al principio tuvimos muchos inconvenientes, sin embargo....

-Alto ahí, ¿Cuánto tiempo has trabajado en esto?

Preguntó ella mientras fruncia el ceño y lo miraba directamente. Armando tragó, y, con la mirada gacha respondió.

-Lo descubrimos hace alrededor de veinte años, su... padre, creyendo que solo se trataba de algo menor en el momento, pidió mantenerlo todo en absoluto secreto. Sin embargo...

Se mordió los labios y miró a Héctor.

-Poco antes de que el señor Héctor saliera de la escuela secundaria, tuvo un encuentro directo con el celo de un Omega...

Bárbara se quedó en silencio un momento tratando de recordar esa época, y, como si fuera una iluminación, recordó cierto incidente. Miró a su hijo con la boca entre abierta, mientras entrecerraba los ojos.

-Continua.

Dijo ella mientras trataba de apoyar sus recuerdos con el relato de Armando.

-Bueno... El señor Héctor caminaba por los pasillos de la escuela, cuando de golpe dice haber sentido una esencia bastante particular y dulce. Su cuerpo se calentó, y... perdió la memoria después de eso...

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