Hafid Aziz, era multimillonario desde que había nacido, de padres multimillonarios, obviamente heredero de todos los negocios petroleros de su familia.
Antes de ser un adolescente ya tenía conocimiento de que se casaría con la hermosa Rachel Sabarat, ahora ya ella tenía catorce años y se perfilaba como una mujer muy hermosa.
La boda estaba pautada, para el cumpleaños número veinte de la muchacha, y el número veinticinco de él quién le llevaba cinco años a su prometida; él era un hombre jovial y divertido le gusta mucho los deportes ecuestres.
Ellos como familia, tenían una colección de caballos pura sangre, a los que Hafid tenía acceso constante, era un excelente jinete.
Llegó el momento feliz para Hafid, le gustaba muchísimo su prometida, ella era coqueta jovial , no tenía la habilidad para la conversación, desde que la había conocido, a los catorce años, había quedado flechado por la muchacha.
Ese día, su futura esposa, estaba vestida con un hermoso traje blanco de novia, que resaltaba su belleza, no podía pedir más a la vida, estaba enamorado por completo de su novia.
El día de la boda todo había salido maravilloso, la recepción de boda, el viaje de novios, su mujer era perfecta para él, la amaba con locura.
Muy pronto estaban viviendo, en su propia casa, en un prestigioso lugar de los Estados Unidos, no tenían apuro por ser padres, él quería disfrutar a su mujer al máximo, los hijos no eran una prioridad
para ellos.
Pasaron dos años y aún no venían los niños, pero al año siguiente, cuando Rachel cumplió sus veintitrés años, llegó con la emocionante noticia, de que serían padres, no solo de un bebé, sino de dos.
Fue algo maravilloso para Hafid, ella no estaba tan a gusto; nueve meses después, vinieron Amira y Farid, una niña hermosa y un varoncito precioso, que robaron el corazón de su padre.
No podía creer tanta bendición, ya cuando sus bebés tenían 6 meses, su hermosa esposa había recuperado su bella figura, unos meses más tarde, él padre de Hafid tuvo un infarto fulminante que lamentablemente fue fatal y falleció.
Toda la responsabilidad de los negocios cayó en los hombros de Hafid, no era igual ocuparse de un departamento en la empresa, que estar al frente de un monstruo financiero, pero necesitaba salir adelante con todo lo que se le había confiado.
Cada mañana a las ocho y treinta, salía de su casa, dejando a sus bebés y a su esposa, todo el día solos, a veces los compensaba con almuerzos en casa, otras veces, invitándolos a comer fuera pero siempre, tratando de estar con su familia, con tiempo de calidad.
Ya sus bebés tenían un año, empezaban a dar pasos, para empezar a caminar; Rachel, se ayudaba con una chica que la que le daba atención a los niños.
Esa mañana como siempre Hafid salió a la misma hora, dejando a su bella esposa y a sus bebés que aún no despertaban.
Estando en la oficina, se dio cuenta que había dejado una carpeta con documentos, además de su teléfono móvil.
ya eran pasadas las 10 de la mañana, pensó en pedir al chofer que fuera a casa por esas cosas, pero al final decidió hacerlo él mismo; el chofer lo llevó de inmediato a casa.
Cuándo entró, vió a la muchacha en el salón, qué al verlo sus ojos se abrieron por el asombro, y se puso muy nerviosa, se ofreció a buscar lo que él necesitaba, que se quedara con los bebé que ella le haría el favor.
Él arrugó el entrecejo, algo no andaba bien, algo extraño estaba sucediendo, se acercó a la habitación; Hafid tenía su carpeta en el estudio, al igual que el móvil.
Pero la actitud de la muchacha le alertó en sobremanera, al acercarse hasta la habitación, escucho risas y una conversación, no entendía que estaba pasando.
¿Acaso su mujer tenía una reunión en la habitación? Escuchó con atención antes de entrar escuchó la voz conocida de un hombre, un frío recorrió su espalda y luego se radicó en su estómago.
Abrió la puerta de par en par, no podía creer lo que sus ojos veían; su Rachel estaba siendo embestida por un hombre que no era él, y lo peor era, que era su mejor amigo.
Se quedó petrificado al ver la escena tan dolorosa y abrumadora para él, al fin pudo reaccionar, Hafid grito:
- ¡Rachel!, ¿Qué significa esto?
Su mujer, no podía creer, que su marido estuviera de pie, ante la puerta de la habitación, de inmediato intentó explicar lo que no tenía explicación, solo había que ver la escena, para adivinar lo que allí sucedía.
El hombre, se vistió lo más rápido que pudo, tratando también de explicar lo que estaba sucediendo, Hafid gritó:
- ¡Por favor Daniel, sal de aquí!
El hombre salió corriendo, sin tratar de explicar nada, Hafid se quedó mirando a Rachel con dolor en sus ojos, pidiendo una razón del porqué de aquella traición tan horrible.
-Estoy esperando Rachel-dijo Hafid-
¿Que sucede, porque haces esto, que hice mal?
- No Hafid-dijo Rachel-no es algo malo que ya hayas hecho, solo fue un error mío, me deje envolver por los coqueteos de Daniel y sucedió.
-¿Cuánto tiempo tienes acostándote, con mi mejor amigo, Rachel?-preguntó Hafid.
- Solo sucedió hoy, lo juro-dijo Rachel -nunca antes había sucedido, mi amor.
- Rachel quisiera creer,- dijo él-pero algo me dice que no es la primera vez.
- ¡No te lo juro!- dijo Rachel.
- Voy a el estudio por lo que vine a buscar- dijo Hafid-en la noche hablamos.
Ella movió la cabeza de manera afirmativa, él salió y tomó su carpeta, su móvil y se encontró con la mujer que ayudaba con los niños.
- Quiero que cuando regrese a casa en la noche usted ya no esté - dijo Hafid.
-Señor, Necesito mi trabajo, no pude hacer nada, ella me pagaba para que no le dijera nada a usted- dijo la mujer.
-Hace cuánto tiempo está ella acostándose Daniel- preguntó Hafid.
-Cuatro meses señor-dijo la mujer.
- Está bien, en la noche hablamos- dijo él.
Ella sintió con su cabeza y él salió sin volver atrás, unos minutos más tarde Rachel salió con dos maletas de su habitación.
-¿ A dónde va señora-pregunto la niñera.
-¡Me voy de esta maldita casa- dijo Rachel- me voy con Daniel.
-¿Y los niños?- pregunto la mujer.
- Son de Hafid, no míos- dijo Rachel - qué se lo quede él.
-¡Pero usted es su madre, señora!- dijo la mujer.
- Ahí llegó Daniel, vino por mí,- dijo Rachel-me voy con él, lo amo entiendes, con él, es con quién quiero estar, no con Hafid.
-Señora, piense bien las cosas- dijo la mujer.
- ¡Ya está todo decidido!-dijo Rachel.
Daniel entró a la casa y dijo a Rachel:
- ¡No podemos estar juntos! ¡Éste romance se acaba hoy!
.
-¿Qué estás diciendo?-dijo Rachel- ¡Yo te amo Daniel!
- Pero yo no- dijo él-eres la esposa de mi mejor amigo, solo fuiste una diversión, entiende, tu lugar está con él.
- ¡Maldito bastardo!-dijo Rachel- ¡Me las vas a pagar!
-¡Cálmate Rachel!- dijo Daniel- hablemos como persona civilizadas, nos divertimos mucho durante estos meses, pero ya todo se acabó.
-¡No para mí- dijo Rachel-¡Yo te amo Daniel!
-¡Estás confundida!-dijo Daniel.
Rachel caminó hasta el interior de la casa, Daniel creyó que había entendido, decidió volver a su casa, ya le explicaría a Hafid, y le pediría perdón, sí era posible de rodillas.
Cuando estaba a punto de salir de la casa, Rachel salió y le llamó:
-¡Daniel!
Él se volvió y Rachel disparó el arma, con la cual estaba apuntando a la cabeza, disparó de nuevo y le dio en el pecho,un nuevo disparo le dio en el estómago; luego al verlo bañado en sangre, se puso la pistola en la boca y se disparó ella misma, suicidándose.
La niñera que había salido de la habitación, al escuchar los disparos, salió y al ver la grotesca escena, lanzó un grito; todo el personal doméstico también había salido.
Al ver la escena tan horrible, llamaron al señor de la casa de inmediato; un duro golpe para este hombre, que no podía creer que su casa se hubiera convertido en un escenario de crimen pasional.
La niñera le explicó lo que había sucedido a la policía, y también a Hafid, después del funeral él, le había dicho a la mujer, que se quedaría cuidando a los niños hasta encontrar a una niñera.
Ya había pasado un año y hasta ahora seguía esperando, él tenía que viajar de continuo, no deseaba que esta mujer se quedara con sus hijos, así que se le ocurrió la idea y ofrecer un sueldo tentador a una mujer qué no solo los cuidara sino que se casará con él.
Para que así pudiera ser la madre de sus hijos, a él no le interesaba acostarse con ella, su corazón estaba muerto para el amor, Hafid solo estaba lleno de amargura y odio.
Sylvia Smith había sido criada en un orfanato, siempre fue tímida,aunque cuando se veía atacada tenía una lengua muy afilada, de resto, era tranquila, taciturna y muy ordenada; siempre andaba sola, aunque interiormente siempre anhelo compañía.
Creció bajo la tutela de las hermanas que dirigían el orfanato, soñando que un día sería insertada en una familia, pero nunca fue seleccionada.
Ahora de dieciocho años debía salir y hacer vida fuera del orfanato, no tenía a nadie, por lo menos que ella supiera; la hermana Aurora le había prometido ceder sus ahorros.
El día que salió le entregó una pequeña cantidad.
-Tú los necesitas más que yo- dijo la monja- yo acá tengo techo y comida, además soy vieja, la muerte es lo que espero.
Aunque no estuviera de acuerdo Sylvia tomó el dinero, prometiendo devolverlo apenas pudiera, aquella cantidad le había servido para arrendar un cuarto, comprar algo de ropa y también obtener alimentos mientras conseguía un empleo.
Consiguió que hacer, en un restaurante donde se preparaban solo desayunos, desde las seis de la mañana hasta las cuatro de la tarde, éste era su horario, con un día libre a la semana.
Cada semana se acercaba al orfanato para ir cancelando la deuda con la hermana Aurora; ya al poco tiempo había cancelado toda la deuda con la hermana, pero sucedió algo inesperado, se quedó sin empleo,
Los días iban pasando y no lograba obtener un empleo, así también se acumulaba la deuda de arriendo, necesitaba solucionar pronto su situación, sino quedaría en la calle.
Decidió nuevamente recurrir a la hermana Aurora, ya que no tenía a nadie a quien recurrir, llegó al orfanato para conversar con la hermana y la consiguió muy enferma, así que solo le dió para que comprara algunos alimentos.
Ya habían pasado más de dos meses y seguía sin empleo, la casera se había vuelto hostil con ella, cada día le recordaba que debía cancelar la deuda.
Esa mañana salió nuevamente a buscar donde colocarse como empleada, a media mañana estaba hambrienta y no había logrado nada aún.
se sentó en un banco de una plaza cualquiera y luego, un anciano también se sentó en el otro extremo del banco, con la prensa en su mano.
Ella a causa de no conocerlo, no busco la manera de entablar conversación con él, pero una vez que el anciano había hojeado todo el periódico, se levantó y lo dejó allí.
Ella se quedó mirando cómo el señor se alejaba y dejaba su periódico, luego se acercó y lo tomó y empezó a hojearlo, solo había algo de allí que le interesaba; la sección de empleos.
Busco antes que el anciano se devolviera a buscar su periódico, empezó a leer con avidez cada clasificado, había uno que le llamó la atención.
El aviso decía: "Se solicita mujer joven para atender dos niños; requisitos: no tener familia, dispuesta a viajar, buen sueldo".
Había una dirección y una hora para recibir a las posibles candidatas, en una hora seria la entrevista, así que tomó el periódico, se encaminó hacia la dirección que allí estaba sin perder más tiempo.
cuando llegó al lugar de la entrevista, una larga fila de mujeres vestidas con mesura y sin un cabello fuera de lugar estaban esperando.
Aparentemente Sylvia era la última de la fila, las esperanzas eran mínimas para
ella, estuvo a punto de irse en varias oportunidades.
Una chica salió con chocolate y galletas y les obsequió a las candidatas al empleo, Sylvia y aprovecho para dar un poco de sustento a su estómago.
Dos horas después entraba en una amplia oficina con un elegante escritorio de madera, un hombre muy estirado sentado en una cómoda silla, le indicó con la mano que se sentara.
- Háblame de usted señorita Smith- dijo él hombre estirado.
Ella lo miró unos segundos y luego se enderezó en la silla y dijo:
- Soy Sylvia Smith, tengo diecinueve años, crecí en un orfanato,de donde salí hace un año, estoy sin trabajo, sin casa, no poseo ningún familiar que yo sepa- dijo la muchacha muy erguida.
- Enterado; el empleo consiste en cuidar a dos niños de año y medio, niña y niño,- dijo el hombre estirado- el pago será de diez mil dólares al mes, estará viajando la mayor parte del tiempo.
Sylvia abrió los ojos como platos al escuchar el sueldo y luego dijo:
- Yo no poseo pasaporte- la voz de Sylvia era de tono agradable.
El hombre asintió y dijo:
- Está bien, ¿tiene un número donde llamar?
Ella facilitó el número de la casera rogando que si la llegaban a llamar, no estuviera de mal humor y pudiera atender.
Salió con las esperanzas en el piso, lo mejor era seguir buscando en otro lugar, vio la hora, mejor iba a casa a comer y descansar, se sentía agotada.
Al llegar la casera la miró con el rostro duro, Sylvia le dijo:
- Di el número de acá, si llaman por favor me avisa.
La casera lanzó un gruñido que la muchacha no le entendió, no le quedó más remedio que sonreír con tristeza, ni ella misma se creía eso de que la llamarían.
Se recostó en su cama a soñar, que haría ella si ganaba diez mil dólares al mes, pensó en algunas opciones, total tener un par de ilusiones no costaba nada.
Como a las cinco de la tarde tocaron a su puerta, era la casera, al abrir espero pacientemente una retahíla de regaños, pero solo dijo:
- Tienes una llamada
Sylvia no lo podía creer, salió de inmediato y tomó la bocina del teléfono y contestó:
-¡Alo! Si ella habla, ¿a las nueve de la mañana? Sí señor, allí estaré.
Colgó la llamada y se quedó pensando por unos segundos, tenía una nueva entrevista, quizás eran varios los filtros que tenía que pasar para seleccionar a la persona indicada.
Eran un sueldo muy tentador, no todo el mundo pagaba diez mil dólares por cuidar niños y estos eran dos, ésta vez iría con la mejor actitud.
Había que estar dotado de paciencia para cuidar a dos pequeños que apenas habían dejado la lactancia materna.
Esa mañana siguiente busco una falda que había conocido mejores tiempos, una suave blusa de muselina que también tuvo mejores momentos, pero por lo menos se veía más decente.
Al llegar nuevamente al lugar de la entrevista, espero ver muchas esperando, pero ahí aún no había nadie más, solo ella.
Se recostó en su cama a soñar, que haría ella, si ganaba diez mil dólares al mes, pensó en algunas opciones, total tener un par de ilusiones no costaba nada.
Como a las cinco de la tarde tocaron a su puerta, era la casera, al abrir espero pacientemente una retahíla de regaños, por parte de la casera, pero solo dijo:
- Tienes una llamada
Sylvia no lo podía creer, salió de inmediato y tomó la bocina del teléfono y contestó:
-¡Alo! Si ella habla, ¿a las nueve de la mañana? Sí señor, allí estaré.
Colgó la llamada y se quedó pensando por unos segundos, tenía una nueva entrevista, quizás eran varios los filtros que tenía que pasar para seleccionar a la persona indicada.
Era un sueldo muy bueno, no todo el mundo pagaba diez mil dólares por cuidar niños y estos eran dos, ésta vez iría con la mejor actitud.
Había que estar dotado de paciencia para cuidar a dos pequeños que apenas habían dejado la lactancia materna.
Esa mañana siguiente busco una falda que había conocido mejores tiempos, una suave blusa de muselina que también tuvo mejores momentos, pero por lo menos se veía más decente.
Al llegar nuevamente al lugar de la entrevista, espero ver muchas esperando, pero ahí aún no había nadie más, solo ella.
El nerviosismo de la chica creció, ¿Sería que había llegado muy temprano? No tenía como ver la hora, ¿O llegó tan tarde que todas ya se habían ido?
Se movió inquieta en su asiento, salió la chica del día anterior con una buena taza de café, leche y un buen sandwich.
Sylvia lo tomó, no tenía nada en el estómago, así que disfrutó del delicioso refrigerio.
Después de un buen rato la chica le dijo que podía pasar, vió a su alrededor, no había más nadie sino ella, se levantó y se dirigió a la oficina de entrevistas.
- Buenos días señorita Smith- saludó él mismo hombre del día anterior- usted ha sido seleccionada para el trabajo de atender a los niños.
Sylvia abrió sus ojos como platos por la sorpresa, no lo esperaba, pero se sintió emocionada por la noticia, sonrió con timidez, y luego de unos segundos dijo:
- ¿Cómo haré con el pasaporte?- preguntó preocupada.
- Hoy mismo solucionaremos eso- dijo el hombre- la señorita le acompañará a adquirir ropa, lencería, zapatos y todo lo necesario para el viaje.
- ¡Gracias! -dijo Sylvia confundida aun.
- También le acompañará a cambiarse a un hotel- dijo el hombre estirado-donde se entrevistará con el padre de los niños, también se le pagará la deuda a su casera.
Sylvia no podía creer tener tanta suerte, sonrió nuevamente, ésta vez de alivio, después de ésto la chica la invitó a seguirla hasta un centro comercial donde le compró ropa adecuada.
Sylvia jamás había disfrutado de un buen ropero, cuando mucho dos faldas, dos blusas, un pantalón y un solo par de zapatos.
Así que, más que eso, la hacía sentirse una mujer muy rica y privilegiada, la llevó a un salón de belleza, le arreglaron las uñas, le peinaron el cabello y le hicieron una buena limpieza de cutis.
Sylvia era pelirroja, con muchas pecas, ojos azul cielo, rostro hermoso, labios no muy carnosos, boca mediana, estatura promedia, un metro sesenta.
Tenía bonitas piernas, bonito cuerpo, suavemente delineado, aunque hasta ahora la ropa que había usado escondía su belleza.
Luego de allí la llevaron hasta un hotel dónde la instalaron en una gran suite; Sylvia jamás había visto una habitación tan hermosamente decorada y mucho menos tan grande.
La cama era tan grande que ella se perdía allí, había un gran espejo y al verse se sorprendió de ver lo diferente que estaba.
Se veía bonita y sofisticada, le gustaba la imagen que le devolvía el espejo, nunca se había visto con una ropa tan bonita, pero conservadora.
Se sentó en la cama, escuchó un toque en la puerta,fue y abrió, era un servicio de comida y bebidas, estaba hambrienta.
Vió todo lo que le habían enviado, jamás había visto tantos alimentos juntos y tan divinamente preparados.
Recordó las clases de protocolo en el orfanato para impresionar a los futuros padres, se había esforzado tanto por hacerlo a la perfección, pero nunca llegó la buena noticia de ser parte de una familia.
Así que se quedó con el conocimiento, ahora le serviría para trabajar con este señor billonario. Solo sabía que era un multimillonario con dos bebés, que necesitaba una niñera.
Comió con gusto, probó todo lo que le enviaron, más tarde, recogieron el servicio. Estaba meditando sobre el trabajo que tendría, cuidar dos niños; nuevamente tocaron a la puerta.
Se levantó y al abrir vió a un hombre con rostro adusto, de ojos agudos y tormentosos, boca en un rictus de amargura y expresión muy seria. Estaba acompañado de otros dos caballeros, también muy serios.
Este hombre le dió temor, no sabía quién era.
- Buenas tardes- dijo pasando sin esperar a que le invitaran.
Los otros acompañantes también entraron.
- Soy Hafif Aziz- dijo sin extender su mano - soy quien la va a contratar cómo la madre de mis hijos.
Sylvia arrugó el entrecejo y dijo:
- ¡Mucho gusto, soy Sylvia Smith señor Aziz- dijo Sylvia, tampoco estiró su mano- soy la niñera para sus hijos .
Cuándo dijo la palabra niñera lo acentuó a propósito, pero Hafif se le quedó mirando con rostro irónico.
-Quiero explicarte Sylvia, que el trabajo que realizará, es ser la madre de mis dos hijos,- explicó Hafif Aziz- ellos son una niña y un niño que nacieron el mismo día, pero no tienen una madre.
- El señor de la entrevista me habló de ser niñera- dijo Sylvia- ser madre es algo diferente.
- Así es, tendrás cada mes en tu cuenta diez mil dólares- eso sólo por ser la madre, implica estar las veinticuatro horas pendiente de los bebés.
- También me hablaron de viajes- dijo Sylvia - les advertí que no tengo pasaporte.
Hafif sacó un pasaporte de su bolsillo de su chaqueta y lo lanzó sobre la cama, allí estaba ya listo su pasaporte, sin ningún problema.
- La situación Sylvia, es que necesito que firmes un contrato matrimonial conmigo- explicó Hafif- necesitas casarte conmigo.
- ¿Cómo?- dijo Sylvia alarmada-el señor de la entrevista, no me habló nada de eso.
- Es el requisito principal, tendrás dinero, casa, familia, viajaras por el mundo,- dijo Hafif Aziz- ahora no tienes nada ni e nadie; ¿tienes una oferta de empleo mejor que ésta?
Sylvia se quedó mirando al hombre que la veía como si ella fuera un insecto
insignificante, realmente ella no tenía nada, ni a nadie.Sería una mujer con mucho dinero, no tenía nada que perder, apretó sus labios y dijo:
- Entiendo; ¿cuándo será firmado el contrato de matrimonio?- la voz de Sylvia era seca.
- Excelente decisión Sylvia - dijo con ironía Hafif.
- Solo espero que no tenga que cumplir con obligaciones de esposa señor Aziz, usted no me cae bien,- dijo Sylvia- sería una tortura para mí, si eso está contemplado en el contrato.