AVA
-Vale, está bien Ava. Este hombre necesita una niñera y te ha elegido a ti. ¿Qué es lo peor que podría pasar?-. Suspiro dispuesta a pulsar el timbre, pero entonces retiro rápidamente la mano y respiro hondo. -Venga. Deja de ponerte nerviosa-. Voy de nuevo a por el botón, pero salto al oír una voz.
-¿Has terminado de hablar sola, Ángel?-. Miro a mi alrededor sobresaltada.
-Me estoy volviendo loca-. Susurro para mis adentros y me ajusto la bolsa al hombro.
-No, no lo estás-. La voz se ríe. -¿Cómo te llamas? -Pregunta la voz grave.
-A-Ava Smith-. Las puertas del portal se abren. -Así que voy a entrar, ¿vale?-. Levanto la vista y diviso una cámara, le hago un gesto con el pulgar y me acerco lentamente a las grandes puertas dobles.
La puerta se abre y juro que todo el oxígeno se escapa de mis pulmones.
Este hombre es una especie de dios griego. Lleva un traje negro que resalta cada músculo de su cuerpo y lleva el pelo oscuro recogido en un moño.
Vaya.
-Eres la niñera de mi hija. Me llamo Kevin, mi hija está durmiendo la siesta-. Le doy la mano y se aparta para que pueda entrar.
Una vez que ha cerrado la puerta me doy la vuelta para mirarle.
-Soy Ava-. Asiento con la cabeza.
-Lo sé, Ángel-. Sonríe.
Ah, sí. Claro que lo sabe.
-Lo siento. -Me acomodo un mechón de pelo detrás de la oreja y miro la casa de aspecto moderno.
-Tienes una casa preciosa-. Le hago un cumplido y al volver la vista me miro fijamente. -He dicho que tienes una casa preciosa-. Repito tratando de llamar su atención.
-Lo siento, gracias. Sacude la cabeza y sonríe. -Iré a despertar a mi hija, puede que esté un poco gruñona porque odia que la despierten de sus siestas-. Me informa y sube las escaleras.
Me quedo de pie junto a la puerta sin saber qué hacer.
Un par de minutos después, Kevin camina hacia mí con una niña de aspecto cansado en brazos.
-Esta es mi princesa, Lily. Lo es todo para mí-. Sonríe, pellizcando sus mejillas regordetas.
-Hola Lily, soy Ava-. Sonrío. Ella me mira y chilla, sonriéndome.
-No ve a muchas mujeres, teniendo en cuenta que solo somos ella y yo. Probablemente, piensa que eres una princesa, por eso está tan emocionada-me dice Kevin. Asiento con la cabeza y decido que es mejor no preguntar dónde está su madre.
-¡Princesa!- Grita y me tiende la mano. Miro a Kevin y él asiente con la cabeza. Le quito a Lily de los brazos y la abrazo. -Bonita-. Dice admirada, mientras juega con mi pelo.
-Tú también eres muy guapa-. Le sonrío y sus grandes ojos marrones se abren de par en par.
-¡Papá dice que yo también soy guapa!-. Me rodea el cuello con las manos y me abraza.
No puedo evitar sorprenderme de lo bueno que es su vocabulario.
-¿Cuántos años tienes, Lily? -Me levanta cuatro dedos.
-Cuatro. Es pequeñita.
-Princesa, Ava va a cuidar de ti cuando yo no esté-. Kevin se acerca a nosotros y mi corazón empieza a acelerarse.
¿Qué carajo?
-¿Te vas?- Ella frunce el ceño, sus labios empiezan a temblar y sus ojos a humedecerse.
-Sabes que tengo que hacerlo, cariño. ¿Qué ha dicho papá sobre llorar?-. Kevin frunce el ceño y le besa la frente.
-Soy demasiado guapa para llorar-. Ella suelta una risita, se limpia las mejillas y luego apoya la cabeza en mi hombro, lo que me calienta el corazón. Kevin nos sonríe a los dos.
-Ava va a cuidar de ti, Lily. ¿Te parece bien?- Ella asiente a su pregunta y luego se retuerce, deseando que la deje bajar. La pongo suavemente en pie y sale corriendo escaleras arriba.
-¡Lily, no subas corriendo las escaleras!- me regaña Kevin.
-¡A dormir la siesta!- Grita y sube las escaleras.
Kevin se vuelve hacia mí. Está mucho más cerca que antes, puedo oler su sexy perfume.
Dios, este hombre es sexy.
-Es una buena chica, solo se excita con la gente nueva. Se nota que ya te quiere-. Me sonríe y yo asiento en respuesta.
-Eres muy alto-. Le miro y se ríe.
-A lo mejor eres muy pequeña, Ángel-. Sonríe.
-Mido un metro setenta. Soy alta-. Cruzo los brazos sobre el pecho, pero me sonrojo invisiblemente cuando me mira el escote.
-Vale, lo que tú digas-. Me guiña un ojo. -Tengo que irme. Por favor, sírvete comida y demás, si hay algún problema llámame. Volveré sobre las nueve de la noche.
-De acuerdo. -Le acompaño a la puerta.
-Hasta luego, Ava-. Me guiña un ojo y se dirige a su Range Rover.
Cierro lentamente la puerta y una pequeña sonrisa se dibuja en mi cara.
*
Un par de horas más tarde, Lily se despierta de su siesta. La ayudo a bajar las escaleras, asegurándome de que no se caiga.
-¿Tienes hambre, cariño?- La levanto y la apoyo en mi cadera al ver que aún tiene un poco de sueño.
-Sí, ¿me das una tostada, por favor?-. Susurra, quitándose el sueño de los ojos.
Coloco a Lily en una silla y empiezo a hacerle la tostada. Se queda mirándome un rato antes de hablar.
-¿Vas a ser mi niñera para siempre?-. Se inclina hacia delante y sonríe.
-No para siempre, Lily-. Le doy una pequeña sonrisa.
-¿Vas a ser la princesa de mi padre?-. Me atraganto al oír su pregunta.
-No, cariño.- Me río ligeramente.
-P-Pero él necesita princesa-. Sus labios empiezan a temblar. -Papá está triste y solo-. Me quedo estupefacta mientras ella empieza a resoplar.
-Oye, seguro que tu papi está bien. Te tiene a ti-le digo, intentando animarla.
-Solo quiero una mamá-. Susurra con tristeza y se me parte el corazón.
-No estés triste, cariño-. Me agacho delante de ella y le limpio las lágrimas.
-Me caes bien. Eres amable y muy, muy, muy guapa-. Susurra.
-No voy a ir a ninguna parte por ahora, Lily-. La tranquilizo. -¿Qué tal si vemos una película, sí?-. Ella asiente entusiasmada.
-¡La princesa y el sapo!- exclama.
-Vale, ve a prepararla y yo terminaré de hacerte la tostada-. La ayudo a bajar de la silla y rápidamente me abraza la pierna antes de correr hacia el salón.
Entro en el salón y le doy a Lily un plato con su tostada.
-¡Gracias, Avey!- Ella sonríe y yo me río del apodo que me ha puesto.
*
Tres películas más tarde y me despiertan.
-Ava-. Abro los ojos lentamente y veo a Kevin mirándome.
-¡Oh! Lo siento mucho.- Susurro y acomodo a Lily que está dormida contra mí. -Estábamos viendo una película, debí quedarme dormida-. Empiezo a divagar y Kevin solo se ríe y pone sus manos sobre mis hombros.
-Oye, cálmate, Ángel-. Me mira divertido. -Voy a llevar a Lily a su habitación. Gracias por cuidar de ella-. Miro por la ventana y veo que fuera estaba muy oscuro.
-Será mejor que me vaya-. Me pongo los zapatos.
-Déjame ir a buscar tu dinero-. Vuelve un par de minutos después y me da el dinero.
Mis ojos se abren de par en par. ¡Doscientas libras!
-Creo que me has dado demasiado, Kevin. Creía que en la carta decías ocho cinco libras.
-Coge el dinero, Ava-. Dice con severidad. -Nos vemos mañana, ¿sí?-. Asiento con la cabeza y ambos caminamos hacia la puerta principal. -Alguien vendrá a recogerte, ¿verdad?-. Me mira preocupado y me impide salir.
-Mi amigo llegará en un par de minutos-. Digo, acomodándome un mechón de pelo detrás de la oreja.
-Vale, pues quédate dentro hasta que venga-. Cierra la puerta.
-Él, en realidad-. Sonrío torpemente y veo una emoción irreconocible destellar en sus ojos azules.
-¿Tu amigo es un chico?- Levanta las cejas.
-Sí.- Nos interrumpe el sonido de mi teléfono y veo que es un mensaje de mi amigo Charlie. -Está fuera-. Kevin asiente y me abre la puerta.
-Asegúrate de mandarme un mensaje cuando llegues a casa, ¿vale? Tienes mi número, ¿verdad?
-Sí-. Tuve que conseguir su número para contactarlo en primer lugar sobre cuidar a Lily. -Nos vemos mañana-. Sonrío y él me devuelve la sonrisa.
-Buenas noches, Ángel.
AVA
-No puedo creer que ese hombre te haya pagado ya doscientas libras en un día. Vas a ser rica al final de la semana-. Es el día siguiente y Charlie me lleva de vuelta a casa de Kevin.
-Charlie, para. Probablemente, fue solo porque era mi primer día-razono mientras se detiene frente a su casa.
-Lo siento mucho, nena, pero no puedo recogerte más tarde-. Se vuelve hacia mí y se pasa una mano por el pelo castaño.
Charlie es un chico muy guapo, pero su reputación de jugar con las chicas se sale de la escala. Intentó ligar conmigo hace un par de años, así que le di un puñetazo en la cara y luego nos hicimos mejores amigos.
-No pasa nada, no te preocupes-. Le sonrío.
Sale del coche y me abre la puerta. Me río de él.
-Eh, ¿qué te hace tanta gracia?-. Me sonríe.
-No hace falta que me abras la puerta, Charlie-Pongo los ojos en blanco. Echa la cabeza hacia atrás riendo y me abraza.
-¿Nos vemos mañana? -Levanta las cejas.
-Sí, ya es mi día libre-le digo.
-Vale, cariño-. Entonces levanta la vista y se le borra la sonrisa.
-¿Ese es el hombre para el que trabajas, porque parece malhumorado de cojones?-. Charlie pregunta y miro hacia la puerta principal para ver a Kevin allí de pie con el ceño fruncido.
-S-Sí, mejor me voy-. Le doy un abrazo rápido y camino hacia Kevin-¡Hola!- Le sonrío alegremente.
Kevin me pone la mano en la parte baja de la espalda y me lleva a la casa sin dejar de mirar a Charlie. Una vez que ha cerrado la puerta, se vuelve hacia mí.
-¿Ese es tu novio?- Me pregunta en voz baja.
-No, es mi mejor amigo, Charlie-. Sonrío.
-Parece un poco susceptible solo para ser un amigo-. Kevin ladea la cabeza.
-Sí, siempre es así-Me río torpemente-¿Dónde está Lily?- Pregunto, cambiando de tema.
-Mi princesa está desayunando en la cocina, lleva preguntando por ti desde que se despertó. Solo habla de ti-. Sonríe satisfecho.
-¿Ah, sí? Es una chica tan dulce-. Sonrío alegremente y me dirijo hacia la cocina para saludarla.
-Hola, cariño.- Sonrío al ver a Lily sentada con su pijama de La princesa y el sapo.
-¡Avey!- Grita y me agarra con las manos. La levanto y la hago girar, se ríe a carcajadas. -¡Te he echado de menos!- Murmura en mi cuello.
-Yo también te he echado de menos-. Le acaricio el pelo. Me doy la vuelta y pego un pequeño respingo cuando veo a Kevin mirándonos con admiración. En cuanto me ve mirándole lo disimula rápidamente con una tos.
-Tarde, pero hoy trabajo desde casa, pero te agradecería mucho que te quedaras a vigilar a mi diablillo, mientras yo trabajo en mi despacho-. Kevin frunce el ceño juguetonamente a Lily.
-¡Eh! ¡Soy una princesa!- Ella hace un mohín.
-Lo sé.- Se acerca a nosotros y la besa en la frente. La proximidad hace que se me acelere el corazón.
Lo que Lily hace a continuación me impacta.
Rodea a Kevin con uno de sus pequeños brazos, tirando ligeramente de él hacia abajo, y luego me rodea con un brazo y nos estrecha en un abrazo.
Mierda.
Oh, joder.
¿Qué hago?
Solo soy una niñera.
Mierda, mierda, mierda.
Esto es incómodo.
Entonces me acuerdo.
-Hey, Lily tengo algo para ti de camino aquí en realidad-. Nos suelta rápidamente, miro a Kevin y veo sus mejillas ligeramente teñidas de rojo.
-¡¿En serio?! ¡Gracias!- Chilla. La dejo en el suelo y rebusco en mi bolso.
Charlie tenía que parar en una gasolinera, así que entro en la tienda a por caramelos y veo un llavero con la princesa Tiana.
Le doy el llavero y se le ilumina la cara.
-Muchas gracias, Avey. Me encanta-. Salta por los aires, apretando el llavero contra su pecho.
-¿Te parece bien?- Miro a Kevin.
-Has hecho muy feliz a mi princesa, Ángel. Claro que está bien-Me dice. -Bien, así que estaré en mi despacho si me necesitas-. Asiente con la cabeza y se da la vuelta para salir de la cocina.
-Entonces, ¿qué quieres hacer hoy?-. Me giro hacia Lily.
*
-¡Ya casi estoy!- Le canto a Lily.
-¡Ya casi estoy!- Me responde.
Estamos en la cocina horneando galletas mientras escuchamos su canción favorita.
Obviamente, una canción de la princesa Tiana.
Meto las galletas en el horno y limpio mientras Lily da vueltas con su vestido verde de princesa.
-Ten cuidado, Lily-. La regaño ligeramente, no quiero que se haga daño.
-Lo siento. -Susurra y deja de dar vueltas.
-No pasa nada, cariño. ¿Quieres comer?- Asiente ansiosa.
Les preparo el almuerzo a ella y a Kevin. No ha salido de su despacho desde esta mañana. Me dirijo a su despacho y llamo suavemente a la puerta.
-Adelante-Le oigo decir. Abro la puerta y entro.
-Eh... Te he preparado la comida. No tienes que comerlo si no quieres, solo pensé que tendrías hambre porque no has salido de tu oficina en unas horas. Lily y yo...
-Ángel-. Kevin detiene mi divagación con una enorme sonrisa en la cara. -Dios, te gusta divagar, ¿verdad?-. Se ríe entre dientes y luego señala la silla frente a su escritorio.
Me acerco, le pongo el plato de pasta delante y me siento en la silla. Le miro y le doy un bocado.
-Está delicioso-. Gime y siento que se me humedecen los pantalones al oír el ruido que sale de su boca.
Que alguien me salve.
-Gracias. -Susurro, evitando el contacto visual.
¿Puedo ser más vergonzosa?
Cuando no dice nada, lo miro y veo que está recostado en su silla, mirándome fijamente. Hoy no lleva el pelo recogido en un moño y no puedo evitar pasarle las manos por el pelo.
-Hoy me ha costado atármelo-. Dice, llamando mi atención.
-Lo siento. Sacudo la cabeza y le miro a los ojos.
-Mi pelo-Señala-¿Te importaría hacérmelo?-. Pregunta, abriendo un cajón y dándome una cinta para el pelo.
-Claro-. Me levanto despacio y me pongo detrás de él. Me entrega la cinta y yo le recojo el pelo suavemente y lo recojo en un moño. Ignoro el pequeño gruñido que se escapa de sus labios. -Ya está. -Se gira en la silla y me coloca entre sus piernas.
-Gracias, Ángel. -Me mira con sus ojos azul claro.
Sonrío y él también.
-Probablemente, debería ir a ver a Lily y las galletas-. Me acomodo un mechón de pelo detrás de la oreja y empiezo a caminar hacia la puerta, sin embargo, Kevin me agarra suavemente de la mano.
-Yo... emm... estás... si necesitas algo, estaré aquí-. Tartamudea y luego vuelve rápidamente a mirar unos papeles.
-De acuerdo. -Asiento con la cabeza y salgo de su despacho.
*
Ya son las nueve de la noche y debería haberme ido a casa hace rato, pero Lily quería que me quedara y no podía decirle que no.
Pero ahora tengo que caminar a casa en la oscuridad. No me gusta coger taxis y Charlie no está disponible.
-¿Volverás mañana?- Pregunta una Lily cansada. Kevin la sostiene en brazos porque está demasiado cansada para mantenerse en pie sola.
-Mañana no, cariño.
Se le humedecen los ojos.
-No vas a volver-. Gimotea.
-Sí, Lily, voy a volver. Pero mañana es mi día libre, así que podrás pasar el día con tu papá-. Le hago cosquillas en el estómago y le acaricio el pelo rizado haciéndola reír.
-Vale, pero prométeme que volverás-Me tiende el meñique.
-Te lo prometo-. Le guiño un ojo, uniendo mi meñique con el suyo.
Abro la puerta principal.
-Adiós, Kevin. -Sonrío evitando el contacto visual.
-¿Dónde está ese chico?- Dice con severidad.
-Está en... al final de la calle-Asiento y Kevin me mira divertido antes de asentir con la cabeza.
-Buenas noches, Ángel-. Sonrío y empiezo a caminar hacia casa.
A los diez minutos veo unos faros detrás de mí.
Oh, mierda.
Un coche se mueve lentamente a mi lado y miro a mi derecha y mis ojos se abren de par en par cuando veo a un Kevin enfadado.
-Entra en el coche, Ava-. No me lo pienso dos veces antes de saltar al asiento del copiloto-Me has mentido-Me regaña mientras mira hacia delante.
-No quería ser una molestia, Kevin-. Digo mirando por la ventanilla. Le digo a Kevin mi dirección y luego miro detrás de mí y sonrío al ver a una Lily dormida.
-¡Ava, podría haberte pasado cualquier cosa! ¿Por qué coño no me dijiste que no tenías forma de llegar a casa?-Susurra con dureza, no queriendo despertar a Lily.
-No creí que decírtelo fuera tan importante, además Lily necesitaba irse a la cama-. Intento razonar con él.
-Dímelo la próxima vez, Ava. No quiero que te pase nada malo-Me mira.
-Lo siento.- Me miro las manos.
-No te preocupes, Ángel-. Alarga el brazo para apretarme la mano.
AVA
-Vamos al parque de atracciones esta noche-dice Charlie, saltando a la cama a mi lado.
-¿Quién dijo que podías irrumpir en mi habitación sin más? Vuelve a la tuya-. Pongo los ojos en blanco.
Charlie y yo pensábamos que sería más barato compartir piso, pero a las dos semanas de vivir juntos me arrepentí porque lo único que hacía Charlie era traer chicas.
-¿No tienes alguna chica con la que ir? No sé si me puedo molestar. Prefiero sentarme aquí y volver a ver Euforia-. Suspiro, abro una bolsa de patatas fritas y enciendo la tele.
-¡Cariño, por favor!- Se queja.
-¡No, es mi día libre!-. Echo la cabeza hacia atrás, frustrada.
-Hace siglos que no pasamos tiempo así juntos, por favor, Ava-. Me mira con sus profundos ojos verdes y yo cedo.
-¡Vale!- Resoplo y entro en el baño para prepararme.
-¡Te quiero!- Me grita.
-Sí, yo también te quiero-. Le respondo entre dientes.
Cuando estoy lista, Charlie y yo subimos al coche y nos dirigimos a la feria.
-Entonces, ¿llegaste bien a casa anoche?- pregunta Charlie.
-Sí, Kevin me dejó-. Asiento y miro por la ventana.
-¿Has hablado con él hoy?-. Me mira.
-No, ¿por qué iba a hacerlo?-. Me río ligeramente-Es literalmente mi jefe, Charlie. No voy a mandarle un mensaje al azar en mi día libre. Dudo que quiera mandarme un mensaje de todos modos-me río.
-Parecía un poco protector ayer, cuando te dejé. Ese hombre se me quedó mirando hasta que volví al coche-Charlie bromea, pero yo frunzo las cejas.
-No seas tan dramática, Charlie-. Pongo los ojos en blanco.
-Es un poco mayor para ti, ¿no crees? Quiero decir que tiene un hijo.
-Charlie, yo tengo veinticuatro, él treinta. No hay tanta diferencia y, de todas formas, ¿qué más da? No somos pareja. Él. Es. Mi. Jefe-. Le digo claramente.
-Bien-. Él asiente.
Llegamos al parque de atracciones y Charlie aparca el coche.
-¡¿Estás listo para divertirte?!- Charlie sonríe y yo le devuelvo la sonrisa.
-¡Vamos!- Sonrío y salto del coche, corriendo hacia la taquilla. Oigo cómo Charlie corre detrás de mí riendo. Luces de colores nos rodean y la música llena mis oídos. -Me lo he perdido-. Le sonrío mientras esperamos en la cola.
-Tú y yo, Ava-. Llegamos al principio de la cola y Charlie paga nuestras entradas.
Una hora después, hemos montado en unas diez atracciones y comido mucho algodón de azúcar.
-Charlie, me encuentro mal-. Me agarro el estómago.
-Mierda, lo mismo-. Él gime, pero luego sonríe juguetonamente y me levanta, dándonos vueltas.
-¡Charlie, para!- Me río tanto que me empieza a doler el estómago. -¡Charlie!-
-¡Avey!
Los dos nos giramos hacia la voz y mis ojos se abren de par en par.
-¡Lily!- Charlie me baja y yo me agacho para que ella corra a mis brazos. Me abraza con fuerza y luego se aparta y le lanza una mirada malvada a Charlie.
Qué raro.
-Lily-Frunzo el ceño. -¿Dónde está tu padre?- Le pregunto con severidad.
-Oh.- Baja la mirada y juguetea con las manos.
-Lily, por favor, dime que no te has escapado de tu padre sin que él lo supiera. ¿Sabes lo peligroso que es eso, cariño?-. Ella sacude la cabeza y se le humedecen los ojos.
-¡LILY MORENO!- Levanto la vista y veo a un Kevin asustado corriendo hacia nosotros. Una vez que ha llegado hasta nosotros, levanta a Lily y la abraza como si fuera a desaparecer de nuevo. -¡No vuelvas a hacerme eso, quédate a mi lado en todo momento, princesa!-. Le entierra la cabeza en el pelo.
-Lo siento papi, acabo de ver a A-Avey-. Ella solloza.
Me pongo de pie y Kevin me mira.
-No lo supe hasta que se lo pregunté-. Le explico.
-No te preocupes, Ángel. Me alegro de que acudiera a ti y no intentara escaparse a uno de los puestos de golosinas-. Me dice y luego baja la mirada y también fulmina con la mirada a Charlie -que está de pie torpemente detrás de mí.
-¡Charlie!- Una voz aguda chilla y yo arrugo la cara. Entonces me doy la vuelta y mis ojos se abren de par en par cuando veo a una chica asiática muy guapa corriendo hacia un Charlie con los ojos muy abiertos. Lleva el pelo largo y oscuro suelto mientras se acerca con una mirada cálida.
-Harley-. Charlie sonríe torpemente y me rodea la cintura con los brazos. Miro a Kevin, que traslada su mirada al brazo de Charlie. Luego vuelve a mirarme y levanta las cejas. Lily hace lo mismo.
Toso, llamando la atención de Charlie.
-¿Quién es?- Le sonrío.
-Solo alguien...
-Nos enrollamos un par de veces, dijiste que me ibas a traer aquí-. Ella sonríe dulcemente y Kevin decide taparle las orejas a Lily-Lo siento, ha sido muy grosero por mi parte decirlo delante de tu hija-Le dice a Kevin y baja la mirada avergonzada.
-No lo he hecho. Te pregunté si ibas a ir, eso no significaba que fuera a llevarte-. Charlie aprieta los dientes. A Harley se le cae la sonrisa y empiezo a sentirme ligeramente mal por ella. Charlie aprieta su brazo alrededor de mi cintura hasta el punto en que empieza a dolerme.
Es evidente que Kevin nota mi malestar.
-Quítale las manos de la cintura, le estás haciendo daño-. Kevin gruñe y Charlie suelta rápidamente sus brazos.
-Lo siento, cariño-. Sonríe suavemente.
-Entonces, ¿vamos a salir?-. Harley pregunta, con la esperanza llena en sus ojos.
-Yo... yo... mira...- Charlie tartamudea y me mira a mí y luego de nuevo a Harley.
-No pasa nada-. Le hago un gesto con la cabeza.
-Ava, está bien, necesito llevarte a casa. Harley, podemos...
Le tiendo la mano.
-No te preocupes, ya nos hemos divertido. Encontraré otra forma de llegar a casa-. Me mira durante un par de segundos y luego sonríe besándome la mejilla y se marcha de la mano de Harley.
Miro a Kevin y veo que me mira con el ceño fruncido.
-¿Qué te pasa?- le pregunto.
-¿Así que te deja sola?-. Levanta una ceja.
-Mal amigo-. Lily frunce el ceño.
-Me sentí mal por la chica-. Me encojo de hombros.
-¿Te sentiste tan mal que antepusiste su seguridad a la tuya? ¡¿Cómo vas a llegar a casa ahora, Ángel?!-. Se acerca más a mí.
-Probablemente, me quede en la cartera...
-Ni siquiera te molestes en terminar esa frase, crees que voy a dejarte volver a casa caminando solo-. Ajusta a Lily, que ahora duerme, en su cadera. Juro que esa chica se duerme como si no hubiera mañana. -Ava, estás poniendo a prueba mi paciencia-. Me frunce el ceño.
-No te ofendas, Kevin, en realidad no te preocupes por mí-. Frunzo el ceño.
Él respira hondo.
-Eres la niñera de mi hija y, teniendo en cuenta que le gusta mucho tenerte cerca, no quiero precisamente que se enfade porque te haya pasado algo solo porque hayas decidido volver sola a casa a oscuras.
-Lo siento.- Digo bajando la mirada. Se acerca a mí y me levanta la barbilla con el dedo, con un brillo cálido en sus ojos azules.
-Cuando necesites volver a casa de algún sitio me mandas un mensaje, ¿vale?-. Me dice, acariciándome la mejilla.
-Sí, gracias. -Siento que empiezo a ponerme nerviosa, así que doy un paso atrás.
-¿A dónde vas?
-Bueno, quería subir a la noria antes de irme, así que probablemente lo haga-. Asiento con la cabeza, doy una vuelta y salgo a toda velocidad.
-¡Ava!- Kevin me alcanza y me detiene. -Nos reuniremos contigo-. Kevin sonríe y besa la cabeza de Lily.
-Sí.- Ella murmura con voz soñolienta y luego se vuelve a quedar dormida, haciendo que tanto Kevin como yo nos riamos.
-Vale, entonces.- Me doy la vuelta y camino hacia la cola de la noria.
-Estás preciosa, definitivamente el amarillo es tu color-. Miro a Kevin sorprendida.
-Oh... eh... gracias. Tú también estás guapa-. Le digo evitando el contacto visual. No lleva su traje habitual, sino unos vaqueros negros y una simple camiseta blanca, pero sigue estando impresionante.
La cola pasa rápidamente y tomamos asiento, colocando a Lily en el centro.
-Tienes una niña muy mona-. La trabajadora nos sonríe y antes de que pueda protestar porque Lily no es mía pone en marcha la atracción. Miro a Kevin y veo que sonríe para sí mismo, pero decido ignorarlo.
Cuando nos acercamos a la cima admiro la bonita vista de todo el parque de atracciones.
-Es tan bonito-. Exclamo emocionada, sintiéndome como una niña otra vez.
-Sí-. Kevin exhala. Le miro y me encuentro con que ya me está mirando.
Qué cliché.
Lily se despierta lentamente y chilla de emoción cuando ve lo alto que estamos. Mira a Kevin con una gran sonrisa y luego me mira a mí. Se agarra a su mano y luego a la mía. Miro hacia otro lado para no ver la reacción de Kevin.
Cuando hemos dado dos vueltas, nos bajamos y damos por terminada la noche. Volvemos al coche de Kevin y me lleva a casa.
-Gracias por el resto de la noche-Le digo a Kevin, una vez que aparca fuera del edificio de mi piso. -Me he divertido.
-Es un placer, Ángel. Nos divertimos, ¿verdad Lily?-. Se gira para preguntarle a Lily, que asiente ansiosa.
-¡Muy divertido!- Ella sonríe, retorciéndose en su asiento del coche y aferrándose a un osito de la princesa Tiana que Kevin debe haber ganado para ella en uno de los puestos.
-Disfrutad del resto del fin de semana, nos vemos el lunes-. Sonrío a los dos y salgo del coche.
-Ava-Miro a Kevin antes de cerrar la puerta-Esta noche estás realmente preciosa-. Sonrío en respuesta y cierro lentamente la puerta. No se aleja hasta que he entrado en el edificio.
*
Me despierto cuando suena mi teléfono, miro la hora y veo que acaba de dar la una de la madrugada.
Mis cejas se fruncen cuando veo que el identificador de llamadas es Kevin.
Contesto y lo primero que oigo son mocos.
-A-Avey-. Lily lloriquea y entonces oigo gritos de fondo, me levanto disparada de la cama.
-Cariño, ¿qué pasa? ¿Dónde está papá?- Pregunto empezando a preocuparme.
-P-por favor ven, tengo miedo- gimotea.
Me aseguro de que se queda al teléfono y voy a despertar a Charlie. Le cuento lo que pasa y me lleva a casa de Kevin.