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Una nueva oportunidad

Una nueva oportunidad

Autor: : S. Grant
Género: Romance
Steven Walls es un padre soltero que se encarga de cuidar y criar a su pequeña hija Layla, tras la muerte de su esposa. Cansado de sus múltiples trabajos para poder cuidar de su hija y de sentir que abusa de su madre, quien cuida de la niña, toma la decisión de, a pesar de su falta de experiencia, y con solo un título de secundaria, pedir trabajo en una de las mejores empresas de la ciudad, donde conoce a Emily Rent y Marc Carter, quienes tras ver porque pidió el empleo y porque llegó tarde a su entrevista, deciden darle el empleo a Steven, escondiendo ante él y todos los de la empresa un gran secreto. Steven y Emily se enamoran a pesar del secreto de esta, la cual es descubierta por la pequeña Layla a quien la mujer decide que debe ganarse.

Capítulo 1 Buscando una oportunidad

- ¡Layla! - gritaba Steven desde las escaleras mientras que tomaba un poco de su taza de café y veía su reloj de muñeca. Hoy era un gran día y de verdad esperaba conseguir ese empleo de secretario que vio en el periódico, o al menos, un empleo de misceláneo en aquella enorme empresa - ¡Lay! ¡Debo llevarte con tu abuela!

- ¡ya voy, papi! - escuchó una voz infantil al tiempo que escuchaba pasos presurosos en el piso de arriba. Con una sonrisa se acercó a la pequeña cocina del lugar, tomando una enorme lonchera de princesas que había sobre el mostrador y mirando su reloj de nuevo, de verdad que no quería llegar tarde pero su princesa siempre le retrasaba un poco.

Steven Walls, era un hombre de alta estatura, un poco corpulento, cabello rubio y ojos verdes que hacían caer a cualquiera ante su extrema belleza, como decía su madre cada que lo veía. A pesar de solo tener 32 años, ninguna mujer aceptaba más de dos citas con él, primero porque para las mujeres tener dos empleos y no tener mucho dinero no era nada atractivo y segundo por la pequeña niña de 6 años que bajaba presurosa las escaleras jalando un enorme oso de peluche;

-ya estamos listos- soltó la pequeña niña de largos y alborotados cabellos castaños que miraba con sus muy relucientes ojos verdes al rubio que suspiraba mirando el oso

-sabes que no puedes llevarte al señor Wafle donde tu abuelita, debes ir al prescolar- dijo el hombre viendo un puchero en su pequeña niña

-pero sin él no puedo ir donde la abuela... - contestó Layla haciendo su puchero más grande y mostrando aquellos ojitos de borrego que sabía que funcionarían con su padre -El señor Wafle se quedara con la abuela en lo que voy al preescolar, te lo prometo

-la última vez también lo prometiste y tu tío Sam tuvo que ir por él cuando salió de la comandancia

-por favor- alarga la niña haciendo a su padre suspirar

-bien, pero solo esta vez y solo porque no pudo discutir, ya vamos tarde

-bien

-toma tu mochila y vámonos, que no se nos puede hacer más tarde

- ¡sí! - soltó la niña emocionada saliendo junto con el hombre por la puerta y entrando en el auto que se encontraba en la parte de afuera de la pequeña casa.

Steven subió a la niña a su sillita en la parte de atrás del auto y comenzó el camino hacia la casa de su madre, que se encontraba a un par de kilómetros de su hogar.

Después de unos minutos de viaje, el rubio se encontraba estacionando el vehículo en la parte de afuera de un enorme jardín lleno de rosas en el que una mujer, no muy mayor, se encontraba podándolas mientras usaba un enorme sombrero rosado y unas tijeras de jardín;

- ¡abuela! - gritó Layla al bajar del auto

-pulguita- exclamó la mujer levantándose y abrazando a la pequeña niña que corrió en su dirección. Steven se acercó también dejando la mochila junto a la mujer y recibiendo un beso en la frente por parte de esta - ¿Tienes todo listo, cariño?

-sí, mamá. - suspiró -De verdad espero que me den este empleo. Sé que no tengo tantos estudios, pero al menos ese curso de algo me puede servir

-veras que todo te ira bien, cariño

-papi ¿hoy tienes turno en el restaurante? - preguntó la niña abrazándose a las piernas del mayor quien sonrió

-sí, amor. Hoy dormirás con tu abuelita, mañana te recogeré en el preescolar

- ¿me traes Nuggets?

-le diré a tía Mina que te los prepare como a ti te gustan. - respondió, hincándose y dejándole un beso a la pequeña sobre la cabeza -Nos vemos mañana ¿sí? Te portas bien

-siempre lo hace- respondió la mujer mayor viendo al otro irse hacia el auto

- ¡y deja al señor Wafles en casa de la abuela o el tío Sam lo llevara detenido a la comisaria!

- ¡no! - gritó la niña abrazándose al oso ante la risa del rubio y la mirada molesta de la mujer quien lo despedía con la mano mientras veía a su hijo alejarse.

Unos minutos más tarde, Steven se encontraba afuera de las enormes puertas de Carter Enterprise, la mejor compañía de diseño, desarrollo de videojuegos y publicidad que había en Manhattan;

-bien, Steven. Es hora- se dijo el hombre tomando un poco de aire antes de cruzar por las enormes puertas del lugar.

El rubio caminó hasta el enorme mostrador que se encontraba un poco más adentro sonriéndole a un joven de cabello castaño quien le devolvió la sonrisa mientras lo examinaba con una mirada curiosa;

-buenos días. - habló el joven sin dejar su sonrisa, la cual no se veía falsa -Bienvenido a Carter Enterprise, ¿En qué puedo ayudarle?

-buenos días, - contestó algo tímido Steven -ve-venía a una entrevista para el puesto de secretario

- ¡oh! Perfecto. - contestó de nuevo el joven mirando un momento en su computador -Las entrevistas se estarán dando en el piso 10 en exactamente, 15 minutos. Le recomiendo que se apresure si no quiere perder su espacio, ya que hay varios aspirantes en este momento

-oh, correré entonces

-el elevador esta por allá. - dijo señalando hacia su izquierda mientras dibujaba algo rápido en un papel -Y, por cierto, soy Jake

- ¡Steven! - soltó el otro corriendo hacia el elevador, tras recibir el papel que el chico le había dado y llegando apenas para poder entrar junto con una mujer de largo cabello negro quien sostenía una carpeta en sus manos.

Cuando llegó al piso indicado, se bajó rápidamente y comenzó a caminar con algo de prisa, buscando la oficina que Jake muy amablemente le había escrito en el papel, junto ¿con su número de teléfono?

El chico continúo caminando, hasta que vio a un hombre de edad avanzada en el piso intentando recoger un carrito de limpieza que se había volteado;

-permítame ayudarle. - dijo acercándose al hombre de cabello canoso que no podía levantarse del suelo - ¿Está usted bien?

-oh, gracias joven. - dijo el hombre apoyándose en el joven que le ayudaba a levantarse -Fui algo torpe y todo se me cayó

-permítame. - respondió Steven dejando al señor sentado en una de las sillas cercanas mientras que, dejando su carpeta a un lado, comenzó a recoger los utensilios y el carrito del otro. Cuando acabó, vio como el hombre se masajeaba un poco el brazo - ¿Se encuentra bien?

-sí, solo fue un golpe. Muchas gracias. - respondió dándole al rubio sus cosas y señalándole una puerta que estaba un poco más adelante -En esa puerta es donde se realizara la entrevista a la que vas, muchacho

- ¡la entrevista! - soltó Steven levantándose -Lo siento, debo irme... ¿de verdad está bien?

-sí, sí. Corre, muchacho que se te acaba el tiempo

-gracias.

El chico corrió hasta la puerta y entró de golpe haciendo que las otras personas que estaban dentro del lugar se le quedaran mirando;

-bu-buenas... - soltó algo agitado -Venia a la entrevista

-llegas algo tarde, chico. - mencionó una joven de cabello pelirrojo que estaba muy bien vestida y con su cabello recogido mientras que lo miraba con seriedad -Las entrevista ya terminaron

-por favor, deme una oportunidad. Yo...

-llegaste tarde

-sí, pero fue solo...

-una excusa de porque llega tarde a una entrevista no es de bien ver, señor...

-Walls- contestó el otro con tristeza bajando su cabeza un poco

-lo siento, pero su tiempo de entrevista fue hace 10 minutos- contestó la mujer viendo la tabla que tenía en las manos mientras que los demás en la sala se encontraban en silencio

-está bien. Muchas gracias por su tiempo- dijo el joven en voz baja para volver a salir por donde entró.

Steven se encontraba saliendo del lugar bastante deprimido, cuando vio como Jake se acercaba en carrera hacia él con una enorme sonrisa;

- ¡hey! - dijo haciendo que el otro se detuviera -Espera

- ¿paso algo? - preguntó el otro algo triste viendo como el joven se sostenía de él mientras tomaba un poco de aire

-no sé qué paso, pero te están llamando del piso 15

- ¿disculpa?

-entrevista... - respiró hondo - ¡Dios! Debo hacer más ejercicio, así como tú. - exclamó tocando el brazo del rubio quien se sonrojo. El castaño sonrió con picardía y comenzó a empujar el otro hacia dentro -Vamos, que te están esperando

-s-si- soltó Steven algo confundido entrando en el edificio nuevamente en compañía del menor.

Capítulo 2 Conociendo al CEO

Steven se encontraba sentado en una de las sillas de la entrada, tomando fuertemente su carpeta contra su cuerpo.

Se encontraba bastante nervioso y más aún, porque no sabía por qué había sido llamado a ese piso, piso donde se encontraba la oficina del CEO de la empresa, o al menos eso era lo que le había comentado Jake, quien no había dejado de hablar mientras subían por el elevador ya que el chico había sido muy insistente en acompañarlo hacia el lugar donde le habían llamado.

El chico estaba ensimismado en sus pensamientos, sin notar a la mujer que estaba frente a él y le miraba con rostro de pocos amigos. La mujer carraspeó llamando la atención del otro quien la miró al momento algo sonrojado;

-disculpe- dijo el chico levantándose aun sin soltar su carpeta

-señor Walls, el señor Carter desea verlo en este momento- dijo la mujer comenzando a caminar haciendo que el otro le siguiera y entrara a la enorme oficina que estaba frente a él, viendo los elegantes muebles, las estanterías llenas de libros, un enorme sillón de cuero rojo a un lado junto al enorme ventanal y de frente a este, un bello escritorio en el que se encontraba un hombre de cabello negro muy bien peinado y vestido, sentado detrás de este;

-bienvenido. - escuchó que dijo el hombre cuando el rubio asintió -Puedes dejarnos, Sharon. Te agradezco mucho

-con gusto, jefe- exclamó la mujer de mala cara, cerrando la puerta tras de sí. Steven se quedó donde se encontraba viendo como el otro hombre le sonreía

-acérquese un poco, señor...

-Walls- contestó Steven caminando hacia el escritorio y sentándose frente a este. El hombre extendió su mano y fue cuando este entendió que debía darle la carpeta que tenía su curriculum

-y dígame... señor Walls... - comenzó a decir el azabache mirando los documentos dentro de la carpeta -Me indicó mi secretaria que llegó tarde a la entrevista y que por esa razón no se le hizo, ¿Es verdad? - el rubio asintió

-sí señor, lamento mucho el haber perdido la entrevista. No tengo escusa por haber llegado tarde

-en realidad, si la tiene. - escucharon una voz haciendo que ambos miraran hacia la puerta, viendo ahí a una chica de largo cabello negro entrar al lugar y colocarse junto al otro. Steven la miró por un momento perplejo, era la misma mujer que venía con él en el elevador cuando subía hacia la entrevista y había ayudado al señor de mantenimiento

- ¿de qué hablas, Em? - preguntó el hombre sentado tras el escritorio poniéndole atención a la mujer quien le dio una media sonrisa

-el señor Walls iba con tiempo hacia su entrevista, pero se detuvo para ayudar al señor Williams, quien se resbaló mientras hacia el aseo y se cayó con todo y su carrito. Por esa razón llegó tarde, porque tomó su tiempo para ayudarlo a levantarse, ver sus heridas y levantar todas las cosas del suelo- el azabache vio al rubio con sorpresa, haciendo que este se ruborizara

- ¿es cierto, señor Walls? - este asintió

-no podía simplemente pasar de largo. Ese hombre necesitaba mi ayuda y yo... simplemente no podía dejarlo ahí y hacerme de la vista gorda

-admirable- dijo el hombre en voz baja y guardó silencio revisando una vez más la carpeta que Steven le había dado.

Los minutos pasaron y el silencio era cada vez más incómodo para el rubio, quien no sabía porque tardaban tanto en mirar su muy pequeño curriculum, hasta que escuchó al otro carraspear;

-tu curriculum es algo corto a nivel académico, - comenzó a decir el hombre con calma -pero a nivel profesional, es otra historia... - rio - ¡Woow! Nunca había visto a una persona que haya tenido tantos empleos y más aún que este con 3 en este momento- el rubio se ruborizó - ¿De verdad estas aplicando para secretario? Aquí dice que estudiaste diseño, pero no tienes título. Pensé por un momento que venias por ese puesto... - junto sus manos sobre la mesa sin dejar de mirar al que estaba frente a él - ¿Por qué no acabaste tus estudios en diseño?

-no pude terminar mis estudios, ya que me case y... estoy criando a mi hija, por esa razón tengo 3 empleos en este momento. – suspiró un momento para mantener la calma -Trabajo medio tiempo en un restaurante de una amiga. Tres días a la semana en un taller mecánico y cada dos días en una construcción

-suena a mucho trabajo- mencionó Emily sin dejar de verlo, Steven sonrió apenado

-lo es, pero mi niña lo vale

-dice que eres viudo- el otro exclamó, pasándole la carpeta a la mujer a su lado, comenzando está a revisarlo

-sí. - comenzó a decir el otro con algo de tristeza -Mi esposa murió hace 5 años, cuando nuestra pulga cumplió un año... - tomó un poco de aire -Una enfermedad me quitó a mi esposa y por esa razón yo crio a mi hija

-tienes todos estos trabajos físicos, - comenzó a decir la mujer - ¿Para poder criar a tu hija? - el hombre asintió - ¿Alguien la cuida mientras trabajas o pagas guardería?

-ella va al prescolar, pero mi madre la cuida la mayor parte del tiempo y en ocasiones su padrino me hace el favor de recogerla en el prescolar y cuidarla en lo que yo llego a casa

-interesante- susurró siguiendo con su lectura y haciendo que el silencio volviera en el lugar.

Unos minutos después y algo ansioso, Steven levantó la cabeza y miró seriamente a los otros dos;

-sé... sé que no doy la talla para lo que buscan, ya que solo tengo un curso de secretariado que apenas saque, pero de verdad... podría trabajar incluso limpiando pisos o sacando copias, lo que sea necesario, solo... solo me gustaría tener un trabajo fijo y que tenga seguro para poder cuidar mejor de mi niña... - el rubio suspiró un momento con tristeza -Lamento hacerlos perder el tiempo, sé que no soy lo que están buscando. Gracias por al menos atenderme y darme su tiempo

-alto ahí, rubio. - soltó el azabache con una sonrisa tras ver a la mujer que estaba junto a él -El trabajo es tuyo

- ¿Qué?

-Emily, la que está aquí junto a mí, se encargara de entrenarte y de ver que cumplas con todo tu trabajado

-pero

-me agradan tus modales y también tu carácter humilde, hace falta un poco de eso por aquí. - rio y extendió la mano haciendo que el otro la tomara -Bienvenido al equipo, Steven... - sonrió de nuevo sin soltarlo -Por cierto, soy Marc Carter, tu nuevo jefe, CEO de la empresa, peor pesadilla y espero... tu amigo

- ¿amigo?

-jefe. - le regañó la otra soltando la mano de los hombres. Luego miró al rubio con firmeza, pero sin apartar la sonrisa -Empiezas el lunes, te espero a las 8:00 a.m. vistiendo un chaleco y ropa de vestir

-s-si- contestó este algo aturdido

-yo tendré todo listo, compañero- exclamó guiñándole un ojo cuando el rubio sonrió en agradecimiento y aun algo aturdido salió del lugar con una enorme sonrisa.

Steven bajó rápidamente y al llegar a recepción, fue interceptado por el joven castaño que lo veía emocionado;

- ¿y? - preguntó colgándose del fuerte brazo del otro quien sonrió

-nos vemos el lunes, Jake- dijo viendo como el otro soltaba un grito y lo abrazaba con fuerza

- ¡sabía que te iban a dar el empleo! - soltó emocionado soltándose del otro y viendo como alguien llegaba hasta el mostrador -Nos vemos el lunes

-adiós- sonrió el otro saliendo del lugar en carrera porque debía alistarse para ir a su trabajo nocturno.

Por otro lado, el silencio se mantuvo por un rato en la oficina del CEO, hasta que este soltó una risita mientras se desacomodaba un poco su corbata;

-me cayó muy bien y me encantara tenerlo por aquí- dijo Marc viendo a la otra suspirar

-espero que no te arrepientas de esto, Marc- dijo sentándose frente a él y viendo una vez más el curriculum en sus manos

-creo que si lo entrenamos bien podría ser un gran diseñador. Además... sabemos lo que es ver a tu padre trabajar para poder darte lo mejor

-lo sé

-ya quiero que llegue el lunes

-igual yo, creo que será bueno tener a alguien con algo de humanidad por aquí

-Sharon lo odiara

-ya lo hace

- ¡lo sabía! - soltó el chico soltando una muy fuerte carcajada viendo como la otra sonreía sin dejar de mirar la foto que se encontrada en los papeles del rubio.

. . .

- ¡Orden lista!

- ¡rápido, rápido, rápido!

-quiero ese salmón afuera, ¡ahora! - gritaba una mujer de corto cabello azul mientras que dirigía a todos los demás dentro de la enorme cocina. Steven veía todo desde la mesa en la que se encontraba picando unas verduras para el siguiente plato que debía salir.

Desde que salió de la empresa, su sonrisa no se había borrado. Había llamado a su amigo Sam y a su madre para decirles que les tenía una gran noticia que dar, que quería dárselas mañana que era sábado, en la cena, ya que tenía libre de su trabajo en el restaurante y su amiga Mina también, la bella mujer de cabello azul que no dejaba de dar órdenes por toda la cocina;

-Steeveeeeennn- escuchó que lo llamaban, levantando la mirada y viendo a la mujer en la que estaba pensando en ese momento - ¿Ya está listo el plato?

-lo siento, ya está listo- dijo con una sonrisa entregándole el plato a un ayudante quien lo llevó a la mesa de entrega

-pues alguien se ve muy contento por como decoró este bistec

-lo estoy, - contestó el chico tomando una nueva orden -y de verdad espero que cumplas tu promesa y llegues a cenar a casa porque tengo una noticia muy importante

- ¿será que al fin te animaste a salir con aquella mamá del prescolar donde va mi bebé? - sonrió la mujer cuando el otro negó

-jamás podría salir con una mamá de ahí y menos si sé que su niña no se lleva con Lay. - suspiró -Sabes que mi pulguita es bien difícil en ocasiones

-no es que ella sea difícil, Steven. Es que mi bebé es una super genio y no se lleva con niños normales

-solo es una niña de 6 años, no es una super genio

-deberías confiar un poco más en lo que tienes, Walls. Esa niña es una prodigio. - escuchó que decía una voz tras él, viendo como un chico algo bajito, de ojos azules y cabello oscuro se acercaba, tomaba el plato de la mano de la peli azul y le dejaba un beso en su cabeza -Layla debería ir a una escuela para genios

-Andry tiene razón, Steven- el mencionado suspiró

-saben que no tengo el dinero para eso y tampoco quiero que ella sea tratada como un objeto. - suspiró de nuevo sacando un nuevo plato -Además, Sophie siempre quiso que nuestra niña viviera una infancia feliz, no como la de ella- guardaron silencio un momento sin dejar de escuchar las otras voces y los movimientos de platos que había en el lugar.

Un minuto después, el rubio sonrió y miró a los otros dos;

-ya quiten esas caras, Layla es feliz como esta y apenas pueda, prometo que le pagare una escuela de genios. - rio -Por ahora, dejen que tenga una infancia en paz y termine, Dios quiera, el prescolar sin ningún problema más- los otros dos rieron, recogieron los platos y continuaron con su trabajo, viendo como el rubio mantenía por un momento una sonrisa nostálgica en su rostro.

Capítulo 3 Primer día, ¡comencemos!

El lunes por fin había llegado y con él, la ansiedad de Steven se había hecho presente.

Después de dar su gran noticia en la cena con su familia y amigos, y llorar junto a su madre, quien no cabía de la emoción, se había ido con ella y Andry, el novio de Mina, a comprar un par de chalecos y ropa para su nuevo trabajo.

El día anterior incluso, su hija había escogido la ropa que este debía llevar en su primer día y había pedido acompañarlo a las puertas de la empresa con su tío Sam, quien la llevaría al prescolar porque tenía libre.

Steven se encontraba en la puerta sujetando con fuerza la pequeña mochila que llevaba cuando sintió la mano de su hija apretar la suya;

- ¿estas listo, papi? - preguntó la menor cuando este se agachó a su altura, la niña le dejó un beso en la mejilla y le abrazó -Todo va a salir muy bien, tú eres muy capaz

-no uses mis palabras en mi contra, Lay-rio el hombre besando la cabeza de su niña y poniéndose de pie

-siempre que tengo miedo, recuerdo tus palabras papi y hoy es un buen día para que tú lo hagas

-de verdad que tus tíos tienen razón, eres una niña genio

-lo sé

-y sin nada de humildad. - rio Sam acercándose y tomando la mano de la niña -Es hora de irnos, enana. Tu padre llegara tarde y tú también

-está bien. - la niña tomó una vez más las manos de su padre -Nos vemos más tarde, te amo

-y yo a ti, mi niña. Nos vemos en la noche. - sonrió el rubio y tomó la mano del hombre moreno que estaba frente a él -Nos vemos más tarde, muchas gracias hermano

-no es nada, amigo. Hasta la cena.

Steven los despidió con la mano y tomando una bocanada de aire, ingresó al lugar caminando con paso firme hasta el escritorio donde un muy enérgico Jake se acercó corriendo y le abrazó manteniendo su enorme sonrisa;

- ¡Steven! ¡bienvenido! - soltó emocionado al soltarlo y volver a entrar tras el enorme mostrador

-buenos días, Jake- soltó el rubio cuando vio al chico volver frente a él y colocarle un langar sobre el cuello junto con un carnet

-este es tu carnet de trabajo... - comenzó a decir enseñándole el carnet con una de las fotos que le habían pedido junto con su curriculum -Aquí esta tu horario, - le dio un cartoncillo muy bien emplasticado -tu agenda- le colocó un libro sobre sus manos -y, por último, un regalo. - sonrió el chico entregándole un pequeño cactus y colocándolo sobre la agenda que le había entregado -Te deseo mucha suerte en tu primer día. La señorita Rent te dará todas tus indicaciones

-muchas gracias, Jake

-me debes un café, hermoso. - sonrió el menor con un guiño coqueto haciendo al otro sonrojarse mientras que era empujado por el chico hacia los elevadores -Ahora ve y no hagas caso al comportamiento de la odiosa de Benson, es solo una envidiosa

- ¿Benson? - preguntó Steven al cerrarse las puertas del elevador y sin ser escuchado por el otro.

En unos minutos ya se encontraba en el piso que le correspondía y caminando hacia la oficina donde seria su nuevo empleo, cuando vio afuera de esta, al mismo hombre al que había ayudado el día de la entrevista;

-buenos días- saludó con una enorme sonrisa cuando este volteó a verlo y se acercó a tomar sus manos

-buenos días, jovencito. – dijo el hombre dándole un pequeña sonrisa -Felicidades por su nuevo trabajo, joven...

-puede llamarme Steven- contestó el otro estrechando la mano del hombre

-y usted puede llamarme Walter

-es un placer

-no había tenido la oportunidad, pero muchas gracias por su ayuda en aquella ocasión, nadie se detuvo a ayudarme cuando ocurrió el accidente y de verdad agradezco que lo hayas hecho, muchacho, aunque perdiste tu entrevista- terminó con algo de vergüenza viendo como el rubio le sonreía

-gracias a la señorita Rent, me dieron una nueva oportunidad

-ella vio lo que paso y me asistió cuando saliste corriendo

-yo, no sabia

-buenos días- escucharon una voz femenina muy conocida por ambos

-buenos días- dijeron ambos hombres al mismo tiempo viendo como la bella mujer de la que hablaban se estaba acercando elegantemente hacia ellos, con un vestido azul algo ajustado y su cabello recogido en una coleta

-veo que ya se conocieron formalmente. - rio la mujer señalándole la oficina al rubio -Vamos, Walls. Debo enseñarte tu trabajado

-nos vemos luego, Walter- dijo el chico despidiéndose con la mano cuando el hombre hizo lo mismo y comenzó a alejarse.

El rubio siguió a la otra hasta que llegaron a un escritorio que estaba en la parte de la entrada de la oficina;

-este será tu espacio. - comenzó a decir señalándole el mueble -Serás parte del grupo de secretarios, pero estarás bajo mi mando

-sí, señora- contestó Steven dejando su planta y las cosas que traía con él, sobre el mueble

-te encargaras de tomar las llamadas que entren, recibir y entregar documentos, sacar copias, agendar citas para el señor Carter y recibir a las personas que hayan agendado una cita con él. – el rubio asintió -Las claves de tu correo y del chat de nosotros se encuentran en la primera gaveta. Puedes guardar tus cosas en ese mueble de allá. - señaló un mueble que había en una esquina -Puedes decorar tu escrito como gustes, pero que no sea muy pomposo, como el de Sharon- y señalo hacia dentro de la puerta de vidrio donde había dos escritorios y uno estaba lleno de figuras de vidrio que se veían costosas. El joven dio una risa avergonzada -Puedes usar tu teléfono, siempre y cuando no interrumpa tu trabajo y siempre debes estar pendiente a la línea 2 del teléfono de la oficina ya que esa es la línea interna y por ahí te estaré contactando, si no, será por el chat

-entendido

- ¿te quedó todo claro?

-sí, señora

-llámame Emily o Em, por favor. Somos de la misma edad y, además, somo compañeros. Puedes tratarme de tu, Steven

-está bien, Emily- sonrió el otro cuando un carraspeo se dejó oír, dejando ver a la mujer de cara de pocos amigos quien iba entrando con su cabello recogido y mirando al otro de soslayo

-veo que ya entró el nuevo elfo, que bien- dijo viendo como el otro le daba una sonrisa, algo forzada por supuesto

-mucho gusto, señorita Benson. Me llamo Steven Walls y estoy ansioso porque trabajemos juntos

-por supuesto

-no seas odiosa, Sharon. Steven nos será de bastante ayuda y más cuando empecemos la semana de entrenamiento de los nuevos diseñadores y cuando vengan las otras empresas hermanas. Ocupamos todas las manos posibles aquí- la mujer bufó y sonrió con asco hacia el otro

-bien, solo por eso lo aceptare por ahora- exclamó entrando a la otra oficina y sentándose en su espacio ante la mirada de los otros dos

-bueno, eso es algo- sonrió Emily haciendo que el otro sonriera también

- ¡buenos días! - escucharon una voz masculina y vieron como Marc, el CEO entraba al lugar con su teléfono en mano y una radiante sonrisa -Que bien, si viniste, Stevie. Estoy esperando que nos llevemos bien y nos ayudes mucho por aquí... - tomó la mano del rubio y la estrechó -Bien, que comience el día

-nos vemos- se despidió la mujer entrando detrás del otro quien entró a su oficina recibiendo unos papeles de Sharon.

. . .

-Sabes que esto debe pasar, quieras o no. - oía Emily la voz de un hombre a través de su teléfono mientras que se encontraba sentada mirando su taza de café -Es necesario que pase

-sabes que no es tan necesario como tú lo dices, Jack. Nosotros hemos podido salir solos sin tener que unirnos a nadie más- decía la chica con calma cuando escuchó un suspiro al otro lado de la línea

-es algo que debe pasar, ma cherie. Yo tampoco estoy de acuerdo, pero es algo que se decidió desde hace tiempo cuando él tomó el cargo de todo

-yo no estoy de acuerdo

-sé que no, pero... es algo que debe pasar, ya sea contigo o con tu hermanito

-no lo metas en esto, ya está haciendo mucho por mi

- ¿haciéndose pasar por alguien que no es? Me impresiona que lo convencieras de eso

-solo... solo es un tiempo, necesito saber que está pasando

-bien. - escuchó un suspiro de nuevo -Nos veremos el viernes en la tarde

-de acuerdo

-además, - se escuchó una risita -ya quiero conocer a ese nuevo secretario que han contratado. Dicen que es muy apuesto

-no vengas a acosar a mis empleados, por favor

-no lo haré, claro... si no es mi tipo

- ¡JACK!

-À plus tard, cher

-on se voit plus tard- respondió la chica soltando un fuerte suspiro mientras que dejaba su teléfono sobre la mesa

- ¿te encuentras bien? - escuchó que alguien preguntaba cerca de ella, haciéndola levantar la cabeza y ver como unos ojos verdes la miraban con preocupación - ¿Emily?

-estoy bien. - contestó la mujer volviendo a suspirar una vez más -Es solo... que me dejó algo inquieta la llamada de un viejo amigo

-espero que no sea nada grave

-igual yo

- ¿quieres otro café? Creo que el tuyo ya se enfrió- exclamó Steven sentándose junto a la mujer y extendiéndole su vaso de café tomando él el de la mujer, el cual ya estaba completamente frio. Emily sonrió al recibir la nueva taza y tomarla con ambas manos, sintiendo el calor que esta irradiaba

-mucha gracias, pero no debías darme tu café

-no te preocupes. – rio el otro -Estoy acostumbrado a tomar el café frio, más que todo cuando Mina no me permite tener mis descansos- rio de nuevo al recordar cómo su muy querida amiga de cabello azul llegaba a moverlo de su descanso en el restaurante

- ¿Mina? - preguntó la azabache levantando una ceja levemente y tomando un trago de su taza de café

-es... mi mejor amiga

-ah

-y también mi jefa en mi otro empleo

- ¿no dejaras tus otros trabajos a pesar de tener este? - cuestionó la mujer viendo al rubio negar

-trabajaré solo en eventos especiales y cuando Mina lo necesite, al menos en el restaurante. – tomó un trago y continuó -El taller si lo deje del todo y también el puesto en la constructora

-oh, entiendo. Me alegra eso

-también, - agregó con un leve sonrojo -quiero pasar más tiempo con mi hija. Layla es una niña especial y realmente, quiero ahorrar para esa escuela para genios a la que quiere ir, aunque ella no lo diga

- ¿escuela de genios? - Steven rio poniéndose de pie

-no me hagas caso, debemos volver antes de que se acabe el descanso. No me gustaría un regaño en mi primer día

-soy tu jefa directa, Steven. No es como que te vaya a regañar por atrasarte mientras hablamos

-preferiría evitarlo- dijo el chico dejando una sonrisa y comenzando a caminar, sin notar la pequeña sonrisa que dio la mujer al comenzar a seguirlo.

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