Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > Una tutora para el CEO
Una tutora para el CEO

Una tutora para el CEO

Autor: : Paola M. González
Género: Romance
April González es una joven adulta que piensa que los estudios es todo en la vida, por como la criaron sus padres. Por el cual durante su vida no se dio el lujo de socializar, tener amigos o pareja por mucho tiempo. Estudia medicina, pero en su tercer año se da cuenta que eso algo que ama ser así que abandona la Universidad. Encontrándose con las dificultades de la vida real, como obligado que tiene que hablar con personas, buscar trabajo para sobrevivir sola en la gran ciudad para pagar su apartamento. Haciendo que entre en depresión y la diagnostiquen con ansiedad social. Le ofrecen trabajo como maestra tutora en el colegio mas prestigioso de la cuidad. Pero le brindan un contrato donde dice que no puede tener relación alguna con padres, tutores o familiares de los estudiantes al igual que con el personal del colegio, la cual acepta. Los estudiantes la ayudan a sobre pasar la depresión y la ansiedad social, haciéndola uno de ellos ganando enemigos por ser la favorita de los estudiantes. Conoce a un niño de quinto grado inteligente y único, pero lo malo es que es hijo del empresario mas poderoso, arrogante, mujeriego que se creo que tiene el mundo en sus manos. Haciendo que la protagonista quiera proteger al niño, Noah, de lo que causa su propio padre, Nathan Domenech. Nathan Domenech es un adulto que ha obtenido todo lo que ha deseado en su vida. Solo falló una vez y fue cuando dejo embarazada a la madre de su hijo cosa que no va a volver a cometer. Es CEO de la empresa mas poderosa de la cuidad y esta tomando auge fuera de la cuidad. Es un hombre mujeriego, arrogante, que obtiene lo que quiere y no le gusta para nada a las mujeres que no tienen confianza en si mismas. Pero conoce a la maestra tutora de su hijo, que lo hace cambiar un poco de parecer. Es una mujer tierna, comprensiva y dice las verdades sin importar que. Noah Domenech es un niño de once años que perdió a su madre hace tres años haciendo que pierda la rutina completa de su vida. Su padre solo está ahí económicamente y se mete con todas las maestras que pueda de su colegio. Pero conoce a April González, la cual lo ayuda a mejorar sus notas y hace que vuelva a socializar normalmente saliendo de su depresión. Pero su tutora es solo de él, ni su padre puede tocarla.

Capítulo 1 Prefacio:

April González:

Empieza flashback:

Es de noche solo puedo ver en el techo el reflejo de mi lampara. Otra vez estoy paralizada en el suelo mientras no puedo respirar y no paro de llorar. Estoy cansada de esto, no puedo seguir. Me doy por vencida... mis ojos se cierran poco a poco. No quiero seguir estudiando.

A la mañana siguiente fui a dar una presentación en la universidad donde domino el material, pero siento mi cuerpo raro. Anoche no ha sido la primera noche que me ha dado ataques de pánico, se ha vuelto una costumbre desde que entre a estudiar medicina. ósea que llevo dos años sufriendo de esto ataques.

-¿April? - me llama la doctora al yo parar de dar mi presentación, el corazón lo tengo a mil y sin más...

-Deje la universidad y ahora estoy aquí con usted. - le respondo al psiquiatra que asiente mientras escribe.

Termina flashback:

Es mi primera cita con el psiquiatra, la psicóloga me refirió para que me recetara pastillas para la depresión y la ansiedad. Conozco mi psiquiatra, estaba ahí cuando me fui en blanco en la presentación y salí corriendo para terminar teniendo un ataque de pánico en el carro. Mi cuerpo y pierna empieza a moverse con desesperación, odio que me vean vunerable.

-Bueno April, lo que tienes es ansiedad social. Te mandare hacer una EKG, unos estudios de sangre y podre darte el tratamiento. - informar a lo que asiento. -¿Te sientes bien?

-Si, solo lo normal. Los pensamientos que vienen y van que soy una queda por dejar la universidad, que no tengo un trabajo para mantenerme viva y esas cosas. - respondo a lo que Ezequiel se rie.

-Date tiempo, tal vez conozcas el amor de tu vida. - comenta encogiéndose de hombros a lo que pongo cara de asco escuchando nuevamente su risa.

-No necesito a un hombre o mujer en mi vida, puedo mantenerme sola. - aseguro cruzándome de brazos.

-April, date la oportunidad de vivir. Has estado encerrada dos años estudiando, es una oportunidad para conocerte, conocer a otros...

-No. - respondo interrumpiéndolo. -No tengo tiempo que perder, necesito un trabajo, pensar que quiero hacer con mi vida ahora que no tengo propósito.

-De estas aprendes a la mala, April. Te conoces o la vida hará que te conozcas a la mala, como la situación de ahora. - explica. -Sabes que estoy dispuesto a aceptarte en mi hospedaje y ayudarte.

-No necesito ayuda de nadie Ezequiel, puedo sola. - vuelvo a aclarar lo cual cierra su libreta y suspira.

-Entonces se acabó esta sesión. - finaliza a lo que asiento y me voy sin decir más.

Nathan Domenech:

Me vengo dentro de la maestra de español de mi hijo, ya cansa... ha renovado el contrato por dos años. Salgo de ella dejando ver como mi semen sale, esta da un respira satisfecha. Se sienta y me mira con ganas de más mientras mi polla esta hinchada de tanta acción este día. No ha sido la única a quien se lo he metido hoy.

-¿No me renovarás el contrato? - cuestiona a lo que me sirvo un whisky.

-No, recoge tu ropa y recuerda lo que dice el contrato. No divulgues nada, ni busques o uses a mi hijo. - tomando del whisky y vistiéndome.

-Entonces le toca a otra maestra servirte, pero estoy feliz porque he sido la más que ha durado. - comenta feliz.

Al terminar de vestirme abro la puerta de mi oficina sin esperar que la maestra este completamente vestida. Esta ajora su paso y sin más se va con sus tacos en sus manos. Miro a mi secretaria que me mira con deseo, pero muy bien sabe que ella es la de la noche para llegar a casa sin estrés.

-Trae los documentos e informa a los abogados que nos vamos a reunir a las dos y media de la tarde. - pienso cerrar la puerta, pero recuerdo algo. -Ah y mi café, ahora. - mando con seriedad.

Así lo he pasado durante que me active sexualmente, solo trate de tranquilizarme cuando me case, pero aun así hacia excepciones del marido fiel. El único año que solo se lo dedique a mi esposa fue cuando le diagnosticaron cáncer y murió. Dos años han pasado de eso, si... tarde seis meses en superar su muerte y ahora estoy como estoy... gozando cada mujer hermosa que cruza mi camino. Escucho como mi celular suena y me enfrento con el nombre de la nana de mi único hijo a lo que suspiro.

-Rápido estoy ocupado. - respondo con sequedad.

-Diagnosticaron a Noah con ansiedad social y depresión, por la pérdida de su madre. Han concluido que esa pérdida ha hecho que baje sus calificaciones en la escuela. - informa a lo que suspiro, salió a su madre de apegado.

-Que le den los tratamientos necesarios. - ordeno y pienso colgar.

-Pregunta por usted, si llegara a la casa hoy.

-No. - y sin más cuelgo.

No soy apegado a mi hijo, tiene los ojos de su madre y siento que lo he traicionado. Sus calificaciones han bajado, me volvió loco. Tiene un futuro prometedor como el futuro CEO de mi empresa y lo único que hace es llorar en el cuarto.

Me acerco a la ventana completa de mi oficina y miro la gran ciudad. Soy el orgullo de esta ciudad, controlo mucha masa aquí y me siento bien al saber eso. Aunque también estoy siendo bastante reconocido fuera. Nada, ni nadie me puede controlar yo soy el que manejo mi vida y lo que me espera son muchos éxitos junto a mujeres hermosas.

-Aquí su café, señor. - informa mi secretaria por el teléfono.

-Pasa. - mando mientras me siento en mi silla.

La rubia entra meneando sus caderas y deja el café sobre el escritorio con elegancia. Tomo de mi café observándola como desabotona su blusa. Miro mi escritorio que esta sucio por lo que hice anterior mente.

-Limpia eso. - mando a lo que detiene su acción y mira con asco el sucio. -Hazlo. - mando a lo que muerde su lengua y sale de la oficina dando grandes zancadas sin mi permiso. A los minutos vuelve y limpia con asco el desastre. Bota todo en mi baño público y empieza a retirarse sin decir nada nuevamente sin mi permiso. -Esta despedida. - observo como su gigante trasero plástico se detiene de mover para luego mirar sus ojos llenos de ira.

-¿Qué has dicho? - pregunta casi escupiendo fuego por la boca.

-Sabes que no repito lo que digo, recoge tus cosas y recuerda nuestro contrato. Dices algo y me deberás millones. - le recuerdo, la vena de su frente se hace presente se muerde los labios para luego hacer sacar un grito interno y retirarse totalmente encabronada.

-No te duran las secretarias tres meses. - comenta un amigo que es abogado en mi empresa entrando a mi oficina con varios papes y su laptop, hago una mueca. -Yo tu fornico con las secretarias, son algo importante para nosotros.

-Entonces detente con la tuya. - escupo a lo cual rápido percibe que estoy enojado.

-Bien, vamos al trabajo. - cambia de tema.

Mierda, ahora necesito una secretaria nueva y aunque no quiera aceptarlo Drake tiene razón. Necesito una secretaria que no debo meter mi polla, que sea responsable, rápida, inteligente y que sepa de estadística. Me concentro en mi amigo que empieza hablar de algunos errores hechos en las estadísticas de mi exsecretaria.

Capítulo 2 I: Ofrecimiento de trabajo como maestra

April González:

Darme de baja y dejar la universidad mientras estudiaba medicina con 26 años fue lo más fuerte que me ha sucedido en la vida en el aspecto académico. Mi meta era llegar a tener un doctorado. Dejar la universidad por la carga académica ya que mi cuerpo y ansiedad no podía más con la carga. Pensé que era una persona capaz...

-Buenas, ¿tiene esta blusa de tamaño mediano? - cuestiona una señora con cariño mientras yo doblaba ropa.

-Claro, ahora le verifico. - sin más dejo de hacer mi trabajo y me concentro en la clienta.

Gracias a Dios conseguí trabajo bastante rápido. No me da mucho dinero como para pagar mi apartamento, pero me ayuda para no gastar rápidamente mis ahorros. Me quedan 8 meses de contrato con ese apartamento y volveré a vivir con mis padres. Si pudiera conseguir otro trabajo...

-Aquí tiene. - le doy la blusa a la señora la cual responde con una sonrisa y un agradecimiento.

Este es mi primer trabajo... fuera de los negocios familiares. Me acerco a mis compañeras de piso que se encuentran en el área de liquidación. Lugar más desordenado de la tienda que cada cinco minutos tienes que echar un ojo para ver si esta desordenado.

-Buenas. -saludo de forma tímida, la cuales responden con mucha energía.

Sigo mi trabajo cerca de ellas en silencio, no soy una persona que se entrometa en la vida de los demás. Solo quiero hacer mi trabajo y ya. Además, me siento muy abochornada por lo sucedido en la universidad. Todavía no lo supero...

-April, ¿Qué estudiaste? - cuestiona una de mis compañeras, Joelian, con curiosidad dejándome algo incomoda.

-Hice un bachillerato en Ciencia en biomédica. - respondo con sencilles.

-Joelian, no me digas que sigues buscando maestros para tu compañía de tutorías. - acusa otra compañera haciendo que Joelian ría, pero la ignora.

-Eso quiere decir que tienes bastantes créditos en matemáticas, ¿no? - vuelve a preguntar concentrada en mí.

-Bueno tome hasta calculo uno... - respondo encogiéndome de hombros.

-¿No te interesaría trabajar como maestra en el colegio más prestigioso de esta ciudad? - vuelve a cuestionar, dejándome atenta.

¿Otro trabajo? Es lo que necesito para poder mantenerme con vida hasta julio en esta gran cuidad. La miro esperanzada, pero es una gran responsabilidad. La última vez que tuve una gran responsabilidad mi cuerpo se desplomo de tanta ansiedad.

-¿Matemáticas? - contesto con otra pregunta no muy segura, me responde rápido pero no la escucho.

Las matemáticas y yo no nos llevamos muy bien. Aunque una tía que fue maestra de esa materia siempre me decía que las matemáticas se llevaban conmigo, pero yo no con ellas. Si, salía bien en las clases de matemáticas, pero son un peso para mí. Y no me gusta socializar con las personas y menos con niños...

-Se te pagará $30 la hora... - mi atención rápido se centra en Joelian al escuchar cuanto me van a pagar, ahora mismo solo me pagan nueve la hora.

-Acepto. - respondo rápido, tengo que admitir que el dinero es mi debilidad. -Pero ¿Cómo sería? - cuestiono al ver que respondí muy rápido interrumpiéndola en lo que estaba diciendo, para disimular que no es por el dinero.

Por eso mismo quise estudiar medicina y por eso aprendí a la mala que no puedo escoger mi profesión basándome en cuanto voy a ganar. Pero aquí estoy... aceptando un trabajo que no se si me gustará por el dinero. ¿Pero cómo sabre lo que me gusta si no experimento cosas nuevas?

-Vas a dar tutorías durante el programa de clase y fuera del horario si así lo deseas. - explica para luego decirme los documentos que le tengo que dar para solicitar para el trabajo.

-¿Qué grados voy a dar mi servicio? - interrogo para saber dónde voy a meterme.

-Eso te lo diré luego de que me traigas los documentos, tiene que ser lo más pronto posible.

Seguimos haciendo nuestro trabajo antes de que pasaran a los supervisores a dar su ronda para ver que el piso esta ordenado. Me siento emocionada, al fin llega una gran oportunidad de trabajo para seguir manteniéndome y lo mejor es que puedo darme unos pocos lujos. Solo espero que me guste...

-Hola mami, bendición. - saludo desde mi celular cuando responde mi madre. -Tengo una gran noticia. - camino bajo la noche hacia mi carro, el mall está vacío ante el cierre de las tiendas.

-¿Cómo estas mi amor? ¿Te sientes mejor de tus ataques de pánico? - cuestiona preocupada a lo que suspiro.

-Si, gracia a Dios se me fue luego de encontrar este trabajo. - respondo. -Hablando de trabajo, me ofrecieron trabajar como maestra en un colegio prestigioso. - informo para luego escuchar un gritito de emoción.

-Sabía que todo iba a caer en su lugar. Eres una chica buena, responsable, respetuosa. ¿Maestra de qué? - pregunta intrigada.

-Matemáticas. - respondo insertando las llaves en la cerradura de mi carro, escucho como ríe. -Si, lo se.

-No puedes escapar de las matemáticas April. - declara a lo que gruño montándome en el auto, lo enciendo y espero a que caliente.

Estudio mi alrededor, después de todo es una gran ciudad peligrosa. Muevo mi pie ansioso de que caliente el carro para irme a mi apartamento. Siento como mi corazón empieza a latir rápido haciendo saber de qué la ansiedad está aumentando.

-Si, pero me pagaran treinta la hora. Perfecto para sobrevivir hasta julio. - informo sin importar que daré clases de matemáticas.

-Esta bueno, también te ayudara a superar tu ansiedad social, adquirir experiencia y estar en el mundo de los adultos. - se entromete mi padre en la conversación de mi madre y yo.

-Lo se. - respondo con pesar.

El carro ya ha calentado y sigo mi camino hacia mi apartamento. Sigo hablando con mis padres informándole de mi día aburrido y los papeles que tengo que buscar. Al entrar a la urbanización que se encuentra mi apartamento noto como el carro que está detrás de mi toma una foto con su celular haciéndome sentir incomoda. No les aviso a mis padres, ya que tal vez sean cosas mías. Mi ansiedad no la tengo contralada...

-Bueno, los dejo estoy ya llegue. - aviso al estacionar mi carro al frente de la iglesia.

-Te amamos, cuídate, hablamos mañana. - se despiden cariñosos como todas las noches que los llamo cuando salgo del trabajo.

Salgo del auto sin antes cerrarlo con seguro, miro a mi alrededor como siempre. No es real que te siguen, April, pienso para mi misma aplicando el método que me enseño la psicóloga. Padezco de ansiedad social, me vine a enterar cuando me quité de la universidad luego de los ataques de pánico. Antes no era así... era segura. Si tenía la ansiedad, pero la normal. Todo exploto cuando empecé a estudiar medicina.

Entro a mi apartamento, no es gran cosa. Es chiquito, tiene lo necesario, caminas 20 pasos y ya estas al final del apartamento... es oscuro no entra luz. Muevo mi cabeza alejando esos pensamientos, tengo que pensar positivo. Antes de dormir trato de buscar los documentos que me pidió mi compañera para aplicar al trabajo. Solo me faltaría sacar los antecedentes penales, ley 300 y un certificado que diga que tengo los créditos necesarios para ser maestra de matemáticas.

Miro el techo del apartamento, hace calor y mis pensamientos están a mil por hora... otra vez mi corazón empieza a latir rápido y me inunda las ganas de llorar junto al temblor de mi cuerpo. Trato de aplicar el método de respiración y de detener mis pensamientos con preguntas. Miro a mi lado que esta el reloj y marca que son las tres de la mañana.

-Mierda, es tarde y no puedo dormir. - comento. -Maldita ansiedad. - maldigo girándome y contando hasta que me duermo.

Un día después:

Escucho como mi celular suena levantándome, son las nueve de la mañana. Me encuentro con el número de Joelian. Aclaro mi garganta y pienso que decir para contestar la llamada.

-Buenos días, Joelian. - respondo con la mejor energía posible.

-Hola April, buenos días. Quiero informarte que hable con el director de la escuela y quiere entrevistarte. ¿Puedes mañana a las nueve de la mañana? - pregunta, escucho como como en su fondo están hablando personas.

-Claro. - respondo. -¿Tengo que llevar algo? - interrogo mientras mis manos tiemblan.

-No. ¿Encontraste los papeles que necesito? - escucho como mueven papeles.

-Si, solo me faltarían los que tengo que buscar en los departamentos de justicia y educación. - contesto.

-Perfecto, te voy a enviar un email para que envíes lo que tienes ahora. - hago un sonido de que la escuche. -Cualquier cosa te llamo, chao. - y sin más cuelga.

Inhalo y exhalo tratando de tranquilizar la ansiedad, para mi antes esto eran nervios. Me dispongo a bañarme y prepararme mentalmente para ir a los departamentos respectivos para pedir los papeles. Me llega el email de Joelian y envió los documentos solicitados que tengo.

Salgo hacia donde necesito buscar los demás documentos sin desayunar, es una costumbre desde que estudiaba medicina. Me acerco donde se encuentra un guardia, recito lo que voy a decir en mi mente.

-Buenos días, vengo para sacar la ley 300 y los antecedentes penales. - informo.

Así paso mi día llenando documentos y terminé cenando en mi apartamento. No tengo dinero que gastar por ahora. De todos modos, tengo que volver mañana luego de la entrevista para buscar los documentos.

Me siento en mi escritorio viendo todos los papeles de mis estudios, los boto todos y empiezo a recoger mi apartamento. Por alguna razón no me puedo quedar haciendo nada o sino mis pensamientos se apoderan de mí hasta llegar al punto de estar tirada en el suelo sin poder moverme.

Busco información del colegio donde voy a trabajar, si es que uno de alto calibre. Van hijos de doctores, políticos, empresarios, entre otros. Suspiro pensando si daré el calibre para dar clases ahí, pero debo confiar en mí misma. Otra vez se me hace difícil dormir...

Al día siguiente:

La alarma suena a lo que me preparo para la entrevista, me maquillo de forma natural y me visto de forma profesional. No desayuno nuevamente, por la ansiedad y los nervios soy capaz de vomitar. Busco en el GPS como llegar al colegio, entra un pensamiento de que pensaran al ver mi carro del 2006 esos maestros que ganan treinta la hora. No... no puedo permitir esos pensamientos. Estoy para conseguir ese trabajo sí o sí.

Llego al colegio, me sorprendo ante lo grande y moderno que es. Noto que hay carros como BMW, Mercedes y que se yo que cosas más... no soy amante de los carros ya que me lleven de un lugar a otro soy feliz. Me estaciono lejos como de costumbre. Marco el número de celular de Joelian, nuevamente pienso lo que voy a decir antes de que conteste.

-Hola. - contesta con su energía de costumbre.

-Buenos días, llamo para informarte que estoy en el colegio. - aviso mirando a mi alrededor, noto como hay un niño escondiéndose detrás de un árbol fuera del colegio.

-Llego en diez minutos. - informa a lo que hago un sonido de afirmación y cuelga.

Pienso si bajarme del carro, pero mi cuerpo se mueve solo. Salgo del auto y observo como sigue el niño escondiéndose, creo que hasta esta llorando. Me acerco donde el niño con timidez, no quiero asustarlo.

-Hola. - saludo casi inaudible, pero me llega a escuchar ya que se esconde mejor. -Esto... estoy solicitando para trabajar aquí y no se dónde queda la oficina del director. Sería bueno que alguien me ayudara, necesito un héroe. - escucho como limpia sus mocos y sus lágrimas, se enfrenta a mí a lo que sonrió victoriosa.

-Y yo necesito una heroína. - informa haciendo que lo mire curiosa.

Capítulo 3 II: Señor Domenech

April González:

-¿Yo? - cuestiono mirando a mi alrededor para luego señalarme. -No soy una heroína. - respondo a lo que al niño nuevamente se le empiezan a llenar los ojos de lágrimas y arruga su cara a punto de volver a llorar. Mierda, se me olvida no ser tan sincera, no tomar las cosas literalmente y tener filtro. -Lo siento, pero si quieres te puedo ayudar en lo que desee. - comento para que no estalle a llorar.

-Citaron a mi papa por mis malas calificaciones, se va a matar. Tendré su trabajo en un futuro y no puedo sacar malas notas. - explica caminando lentamente hacia mí. -Este verano fui a estudiar por mis pasadas malas calificaciones, no puede jugar o salir. Ahora otra vez, es capaz de enviarme lejos y no quiero. - llora para después abrazarme hundiendo su cabeza en mi vientre.

Aguanto las ganas de separarlo, mientras estudiaba me di cuenta de que no me gusta tocar a la gente o que ellos me toquen. Creí que era algo normal cuando mis compañeros me abrazan y yo solo me mantenía congelada deseando que pasara ese incomodo momento. Cuando atendía paciente pedía como mil veces permiso para palparlo, ponerme los guantes me ayudaban, pero sentía la incomodidad que hasta escalofrío me daba.

-Bueno... te prometo que si me aceptan en el trabajo y soy tu maestra de ayudaré con lo que pueda. - respondo sin corresponder su abrazo, este alza su cabeza y fija sus ojos azules claros en los míos verde olivo.

-¿Lo prometes? - pregunta con ojos de perritos a lo que asiento lentamente, sin saber en qué me estoy metiendo.

Se aleja de mi tomando mi mano y con la otra se limpia sus lágrimas y mocos. Busco en mi cartera unas servilletas y sin más me doblo y le limpio la cara. Si, me siento más segura tener algo en mi mano para tocar a la otra persona.

-Entonces ¿me enseñas donde está la oficina del director? - pregunto a lo que siente y me hala.

Lo sigo contando en mi mente para dejar a un lado la electricidad que siento en mi mano ante su tacto. Se detiene en la entrada esperando algo, creo que un guardia, pero nadie aparece. Estudio la escuela inmensa, se ve limpia, ordenada... de ricos.

-Oh Dios mío, ahí estas. - exclama alguien corriendo hacia nosotros fatigada. Es la guardia que se supone que estuviera en su puesto. -Su padre llegará en cualquier momento señorito Domenech y si no está nos demandará hasta lograr que cierren la escuela. - explica a lo que solo la miro con los ojos en blanco. -¿Quién es usted? - pregunta de forma grosera a lo que me pongo derecha.

-Mucho gusto, soy April González. - me presento, pero por alguna razón la cara de la mujer se palidece. -Tengo una entrevista a las nueve de la mañana con el director y mi supervisora. - informo esperando otra rección o que me responda algo, pero nada. Siento como el niño que se apellida Domenech se agarra de mi muslo y trata de esconderse.

-Noah suelta a la mujer, ahora. - manda una voz dominante a lo que siento un escalofrío subiendo por mi espalda.

-Pa... - noto como el niño ni tan si quiera mira a su padre.

¿Qué clase de padre es? Tiene que ser horrible que produzca un miedo como este a su hijo. Tanto que confía más en una desconocida.

-Estas siendo molesto Noah. Aléjate, ahora. - vuelve a mandar.

-Está bien, no es para nada molesto. - respondo con voz neutral mientras me giro para enfrentarme al hombre que trata de tal manera a su hijo.

Centro mi mirada en los ojos color marrón del hombre. Pero rápido la desvío ante tanta seguridad, confianza, arrogancia... muevo mis manos nerviosas. No puedo enfrentarme a alguien así a menos que yo tenga cartas a mi favor para hundirlo. Ni tan si quiera me atrevo a estudiar cómo es ni nada, solo me fije que sus ojos son marrones.

-Señor Domenech, el director lo está esperando desde las 7:00 a.m - informa la guardia.

-¿Por qué mi hijo se encuentra aquí? Se supone que este tomando clases. - inquiere con molestia, escucho como la guardia trata de decir algo.

-Yo... - miro a mi alrededor donde fijo mi mirada en una maquina donde vender papitas y cosas así. -Entre y la guardia dijo que esperara a lo que informaba al director de mi presencia. Vi a su hijo comprando algo en la maquina con dificultad, así que lo ayudé. Nos quedamos hablando a lo que llego la guardia y aquí estamos ahora. - me invento la historia esperando que se la crea. -Señor Domenech. -menciono su nombre de manera sumisa, tal vez eso le guste.

-Noah. -el hombre llama la atención del niño a lo que recibe una mirada de miedo de su parte.

-Nos vemos señorita. - se despide alejándose de mí y sigue su camino dejándome sola con los adultos.

-Adiós. - susurro.

-Adelante, pase señor Domenech. - habla con respeto la mujer privilegiando al hombre.

Salgo del medio, las esquinas son mis lugares favoritos me siento segura. Observo como un brazo se interpone en mi vista de mirar el suelo haciendo que me detenga. Trato de alzar mi vista. Primero sus zapatos de vestir finos, luego sus pantalones de vestir por igual, su correa, su chaleco, una corbata color azul marino junto a una camisa blanca en un cuerpo que se nota que está bastante trabajo, su cuello, su barba y sus casi carnosos labios... no puedo subir más mi mirada, no me atrevo.

-Acompáñeme, después de todo también va a reunirse con el director. - decreta con seguridad a lo que asiento con timidez.

Me giro y miro los ojos de la guardia pidiendo ayuda a lo que solo me mira en blanco. Hace una sea para que siga, siento la mano del hombre sobre mi espalda a lo que me alejo rápido. Su energía no es bien recibida y ante tal atrevimiento de tocarme sin tan siquiera conocerme.

-Ya se el tramo, no necesito su asistencia. -espeta el hombre a lo que camino con pasos ajorados, aunque no sé dónde queda la maldita oficina. El señor Domenech llega mi lado sin dificultad. -Nunca la he visto por aquí. - me hago la sorda, es mejor evitar gente así.

Siento como me detiene tomando mi mano. Ahí nuevamente miro sus ojos, pero por lo molesto que es. Parece molesto, sus cejas están fruncidas... según las imágenes que tengo en la mente eso significa que está enojado.

-Señor Domenech, con mucho respeto, no me gusta que me toquen. - repudio alejando mi mano de la suya.

-No le doy dinero a mi hijo para que compre cosas que no son nutricionales. Por lo tanto, sé que mintió ahí afuera salvándole el pellejo a la guardia que no sirve para nada. - escupe totalmente enojado dejándome perpleja.

Sus facciones son muy varoniles, es un hombre guapo y profesional. Parpadeo varias veces y trato de alejar mi mirada de la suya. Escucho como pasan maestras cerca de nosotros.

-Hoy viene el papa de Noah. - informa una emocionada.

-Estoy loca que me vuelve hacer suya y me dé fuerte sobre la cama. - comenta loca con voz deseosa a lo que pongo cara de asco.

-Querida tu contrato se acabó, se cansó de ti. Espero yo ser la próxima que le ofrezca el nuevo contrato.

El hombre sonríe al escucharlas, tal parece que se le infla el pecho de orgullo acostarse con las maestras de su hijo. Hago una nota en mi mente de nunca permitir que me toque con esas manos que no sé dónde las ha metido. Pero al pensar algo rio, logrando que su mirada orgullosa cambie a una molesta.

-¿Qué te causa risa? - cuestiona apretando su mandíbula.

-Se acuesta con las maestras y no logra que le den buenas notas a su hijo. ¿No sabe hacer negocio? - cuestiono olvidando la alerta de tener filtro cuando hablo, sus ojos me miran lleno de ira logrando que muerda mi lengua maldiciéndome mil veces.

-¿No sabes quién soy, pequeña? - vuelve a interrogar a lo que pongo los ojos en blanco.

He estado encerrada estudiando desde que llegue a esta ciudad. No salía ni a tomar el sol, solo cuando tenía que ir a clase, ir a la biblioteca o al laboratorio de anatomía. Así que no sé quién eres mete verga institucional. Noto como me mira sorprendido dejándome confundida, miro a mi alrededor.

-¿Qué acabes de decir? - pregunta con odio.

-¿Qué? - contesto con otra pregunta totalmente perdida. -No he hablado, señor Domenech. - le notifico.

-Claro que lo has hecho. - responde acercándose a mi de forma peligrosa, tengo miedo de que alce su mano y me golpee. -Mete verga institucional. - mi corazón se congela al escucharlo. -El que domina esta cuidad soy yo niña, incluyendo que te acepten o no trabajar aquí. Y a tu pregunta si se negociar, soy el mejor.

Mierda, mierda, mierda la he cagado. Y no sé quién es este hombre, según la guardia es alguien importante. Mi trabajo... sin tan siquiera asistir a la entrevista creo que me he quedado son el trabajo.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022