La vida de la Cenicienta tan amarga, triste y dramática, es imposible pensar que haya una historia parecida a la de ella ¿Cierto? Pues no es así, este mundo está llena de personas tan cruel como la madre de la Cenicienta o incluso un poco peor, lo que si está de risa es que me haya pasado a mi, la única diferencia entre ella y yo es que yo soy un hombre, y que no pienso encontrar a una princesa que me ayude a superar el pasado y continuar con una vida de amor y paz. VENGANZA es mi segundo nombre.
Comencemos por el principio, mi nombre de nacimiento es Santiago Cooper, y mi nombre actual es Oliver Brown, todo mi vida está plasmada en un solo objetivo: victoria Gómez, para entrar en contexto comenzaré a relatarles mi vida pasada.
Todo comenzó en el verano de 1995 lunes 2 de agosto, a las 11:25 p.m, mi madre Ana Adams murió al darme a luz, mis primeros años estuve al cuidado de una niñera; Maty, no la recuerdo pero cuando pienso en ella puedo escuchar el susurro de su voz cantando canciones de cuna, la recuerdo con un cariño especial. Cuándo cumpli cuatro años papá Alonso Cooper se volvió a casar y fue entonces que Maty me abandono, lo que sucedió después no lo tengo bien definido pero estoy seguro que no fue nada bueno, conforme pasaban los años mi mente comenzó a almacenar los recuerdos, victoria era una mujer joven no pasaba de 18 años, con ojos de demonio y de un color azul claro, su piel color Nivea y cabellos de color amarillos, siempre elegante y despampanante, aún puedo escuchar el sonido de sus tacones contra el mármol, y percibir el oler de su amargo perfume, mi padre era muy viejo para ella le llevaba más de 20 años, todos decían que estaba con él por interés, no estoy seguro de eso pero es lo más lógico. Victoria tuvo una hija una pequeña de cabello negros y rizados, ojos avellanos y piel bronceada, muchas veces escuché murmurar a las sirvientas acerca de la falta de parecido a sus padres o a mi, ya que yo era igual a mi padre, cabello castaño piel blanca y ojos color verdes.
Esa maldita mujer era despiadada y calculadora, siempre que mi padre se iba a la empresa ella salía de casa y me dejaba a mi y a su hija al cuidado de un par de niñeras, cuando papá estaba en casa e intentaba pasar tiempo conmigo victoria siempre, golpeaba o le jalaba el cabello a su hija para que está llorara y así mi padre se ocupará de ella y no de mi, cuando papá salía de viaje victoria me encerraba en el sótano y no dejaba que nadie se ocupara de mi, desde entonces me volví claustrofobico, a la hora de cenar mi comida siempre estaba salada o muy picosa, el agua era simple y con un sabor extraño, pase años sin probar un dulce, sin tener amigos, Victoria se aseguro de que no tuviera a nadie a mi lado, tal vez por temor a que pudiera decir algo acerca de su tortura, estudiaba en casa y todos los días la pasaba encerrado en mi habitación, me sentía triste y solo, desde mi ventana podía ver a Alice la hija de Victoria correr por todo el jardín con su mascota, su libertad me hacía odiarla, quería destruirla y desaparecerla, ante mi desesperación recuerdo que enterraba mis uñas al muro de mi habitación, mis uñas y mis dedos estaban destrozados, no entiendo cómo mi padre no lo noto.
Cuando tenía 8 años, me pasó lo peor, algo que marco mi vida, la bruja fingió un secuestro, quería desaparecerme, me entrego en manos de un enfermo depravado, pasaron un sin fin de cosas en ese cuarto húmedo y oscuro, un día el enfermo se drogo tanto que se perdió y escape por una ventana, estaba lastimado, física y mentalmente, como niño estúpido volví a casa para decirle todo a mi padre, pero la bruja hizo de todo para tomarme de a loco, y papá como hechizado hizo y creyó en todo lo que ella dijo.
A los pocos días la hija de Victoria cumplió cuatro años, era la primera vez que conocería más niños, que comería muchos dulces y que en el descuido escaparía de esa maldita casa, tenía todo listo, en una mochila puse ropa y dinero, mi padre me compro un traje y zapatos muy bonitos, los más bonito que había tenido en toda mi existencia, él decía que tenía que lucir bien porqué era él hermano de la festejada.
La fiesta me había dejado impresionado, era todo lo que un niño podía soñar, juegos mecánicos, globos, pelotas, dulces, postres, payasos, piñatas y muchos niños, aquel día había Sido el más feliz de mi vida, me divertí como nunca antes, tanto que me olvidé de mi escape, me sentí tan cansado que pensé que sería mejor al día siguiente.
Por la noche cuándo ya todos se habían ido me quedé sentado en el sofá de la sala, disfrutaba de los chocolates cuando papá salió de su oficina que tenía en casa, le gritó a victoria y está se acercó con su hija en brazos, papá saco un enorme regalo, victoria sonreía dichosa y yo me sentía como el insecto más pequeño que pueda existir, eh de imaginar la cara de idiota que tenía hasta que mi padre me miró sonriente y puso sobre mis pequeñas manos unos documentos, y dijo - para ti el mayor regalo porque tú cuidaras de tu hermana- yo no entendía nada pero sabía que la pasaría muy mal durante la ausencia de mi padre porque la sonrisa de Victoria se borró y de sus ojos echaba fuego. Mi padre me llevo a su oficina donde me explico el poder de los papeles que tenía en mis manos, en el papel decía que cuando cumpliera la mayoría de edad el 50% de las acciones pasaría a ser mío, y en caso de su muerte el 20% será de su otra hija, el otro 10% para la bruja y el 20% restante es de su socio y amigo el señor Williams, mi pequeña mente no alcanzaba a comprender nada de lo que el trataba de explicarme pero si lograba entender lo importante y lo fatal que serias si ese documento cayera en las manos de la bruja. Luego de hablar con mi padre subí a mi habitación y puse esos documentos firmados dentro de la mochila que me iba a llevar, me puse mi pijama azul con rayas negras y estaba decidido a descansar hasta que entró la bruja, sus ojos eran un carbón encendido, tenía tanto odio hacia mi que su sola presencia me hacía temblar, Victoria se acercó intimidante y me exigió decirle que me había dado mi padre, como me negué comenzó a buscar por toda mi habitación y no logro encontrar nada así que me tomo por el cuello y comenzó a moverme de un lado a otro, gritando y maltratandome, mi corazón tenía tanto miedo que estaba en shock mientras que mis lágrimas no dejaban de salir, era un niño, un pequeño de 8 años, estaba aterrado, la bruja al no obtener respuesta me saco volando por la ventana, y aún no podía entender ¿Dónde demonios estaba mi padre? ¿Por qué no escuchaba nada? Solo sentí el golpe y el dolor que recorrió por todo mi cuerpo.
Desperté en el hospital y con la mala noticia de que no iba a poder caminar nunca más, mi padre estaba llorando y no entendí el por qué cuando él fue el causante de todo, todo el cariño que algún día le tuve se convirtió en rencor. Después de eso la bruja decidió que era mejor irme a un internado para discapacitados y el títere de mi padre así lo hizo en cuanto me sentí mejor me enviaron a Alemania, con lo único que me fui era con mi mochila. En el internado conocí a una amiga de cabellos rojizos y ojos azul turquesa, ella no estaba discapacitados ,era la hija del dueño del internado y por ende se la pasaba ahí, era mi primer amiga Alessandra, Alexa me ayudó a salir de la depresión, fue mi motivación para poner todo mi empeño y fe en recuperar mis piernas, era una niña alegre y extrovertida, su cabeza estaba loca.
Pasaban el tiempo y papá solo me visitaba una vez por año, la psicóloga decía que tenía que perdonar pero el rencor crecía cada vez que lo veía, la movilidad en mis piernas cada vez era mejor pero Alexa y yo se lo ocultamos a todo mundo, no queríamos que la bruja lo supiera, mi amiga y yo habíamos ideado el plan perfectos, por cierto Alexa me llamaba el principe encantado, decía que ceniciento era muy poco masculino, fantaseaba qué cuando fuéramos mayores y me amara de verdad me daría un beso y volvería caminar.
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Finalmente llegó el verano del 2013
Cumpli 18 años el 2 de agosto y en un par de días sería mi graduación del bachillerato, era uno de los 3 primeros lugares, esforcé mi inteligencia con un solo objetivo... VENGANZA. Un día entes de mi graduación me enteré por la secretaria de mi padre de que él había muerto, mi papá murió, le tenía rencor pero su deceso me dolió, mi corazón volvió hacer el de aquel niño intimidado de 8 años, Alexa reacciono rápido y huìmos del colegio antes de que la bruja apareciera, yo no pensaba con claridad pero estoy seguro de ella si lo estaba haciendo, mi amiga me llevo a la casa de su abuelo, él anciano sabía de mi y aún que todos pensaban que era un viejo demente no lo era en absoluto, él guardo en su poder los papeles de las acciones y después me ayudó a cambiar de nombre, Oliver Brown y finalmente me sometió a una serie de cirugías, el proceso fue muy doloroso y largo, tarde un par de años más para volver a caminar, un milagro decían los doctores y tienen razón fue mi fé y la de Alexa.
La bruja me busco hasta debajo de las piedras pero nunca dió con Santiago Cooper y es que él niño que se hacía pipí en sus pantalones cuando la veía, que le tenía miedo y se dejaba intimidar, el niño indefenso e inocente desapareció dándole paso a un hombre; Oliver Brown.
Justos estudiamos la universidad, nos graduamos con honores a la edad de 23 años, ella es una contadora y yo estudié finanzas y administración, ambos hablamos más de 5 idiomas yo diría que estamos más que preparados. Con la muerte de mi padre todos mis planes cambiaron, y tenía dos años para ajustar perfectamente mi nuevo plan, por lo que se, la bruja con ayuda del socio de papá están a cargo de la empresa, según ellos su hija Alice es la única dueña, estúpidos.
Esos dos años lo aproveche para aprender todo sobre cómo manejar una empresa dueña de una de las mejores marcas de ropa, una marca internacional y que además se ha expandido enormemente al rededor del mundo, también aproveche para investigar a la bruja, quien después de 7 años logro superar la muerte de mi padre y ahora vive con el mejor amigo de su difunto esposo. Todo apunta a que la muerte de papá fue un suicidio pero tengo mis dudas, estoy seguro que fue ella, en su piel hubo rastros de tortura, según la bruja mi padre se torturaba a el mismo al recordar a mi madre, la autopsia indico que no había nada mal en su cerebro pero misteriosamente los forences desapareción después de eso.
Cuando llegó el verano del 2020, cumpli 25 años, era todo un hombre, fuerte física y mentalmente, la hora había llegado, Oliver Brown el hombre que le compro las acciones a Santiago Cooper aparecería para reclamar lo suyo, la bruja y su brujita sabrán que soy Santiago Cooper cuando estén en la calles, sin nada y revolcándose en la miseria, sin dinero ni dignidad.
- Buenos días dormilón- susurra a mis oídos una voz dulce y agradable.
- fue un error haberte dado la clave para que tuvieras acceso a mi departamento - susurro con una sonrisa sin abrir los ojos.
- Ya tenemos que irnos - asegura Alexa, abro mis ojos para encontrarme con su reconfortante mirada, le sonrío y luego estiró mi mano para tomar mi móvil sobre la cómoda al lado de mi cama.
- Son a las 3 de la mañana Alexa, nos vamos a las 5 - chillo somnoliento para luego tirar de su brazo y acostarla a mi lado, la envolví en mis brazos y volví a cerrar mis ojos.
- Santi ¿No sientes ni un poquito de nervios? - cuestiona.
- No Alexa, duerme - respondo con voz sosa.
- Oliver - ella se da la vuelta y pone sus brazos al rededor de mi cuello.
- mmm
- Tengo miedo - espeta con voz quebrada, mientras hunde su cabeza en mi pecho, yo la abrazo con fuerza y luego sujeto sus mejillas en mis manos y la miro directamente a los ojos.
- Mi niña, todo va a estar bien... no temas, por eso quiero que te quedes y cuando todo termine volveré por ti.
-No, ya sabes mi decisión... Yo voy contigo.
- Alessandra - hablo alzando la voz y con seguridad.
- cállate gruñón - grita ella y besa mis labios, correspondo a su beso y cuando el ambiente se comienza a poner más intenso la intento alejar pero ella se negó, con todas sus fuerzas lucha contra mi y logra ponerse sobre mi cuerpo, mi masculinidad reacciona al roce de su cuerpo y ella me provoca más.
- Alexa - jadeo - no tengo nada que ofrecerte por favor no me hagas esto.
- yo quiero ser la princesa que te rescata de tu tormento y si no puedo hacer eso entonces enfrentaré la tormenta contigo... - Jadea y luego me mira a los ojos, su respiración era inestable y de sus mejillas comenzaron a rodar sus lágrimas - no te estoy pidiendo nada, ni siquiera un compromiso solo quiero ser tuya, quiero sentirte mío... Llevo años deseándolo, por favor - súplica y su llanto rompe mi corazón, con un sentimiento de tristeza e impotencia me levanto y me siento sobre la cama, me sentía enfadó conmigo mismo tal vez debería quedarme con ella y dejar de ser tan rencoroso y testarudo, apreté mis puños sobre mis rodillas tratando de pensar con claridad, Alexa se acerca hasta mi y se aferra con mucha fuerza a mi espalda.
- ¿Por qué no entiendes que quiero ser un maldito con todos? - Alzó la voz y todo mi cuerpo se tensa, luego respiro profundo y dejó salir el aire con los ojos cerrados - Menos contigo - suavizo mi voz como si estuviera hablando con el ser más tierno sobre la tierra y es que ella es ese ser - a ti te quiero protejer con mi vida, no puedo ser yo quien te daña, no quiero lastimarte en el futuro - después de decir eso la aparte con todas mis fuerzas y fui a darme una ducha de agua fría, tenía bien claro mis objetivos y no podía debilitarme por mi amor hacia Alexa, además si le hago el amor le daré esperanzas y alimentaré su amor y mi peor temor es no lograr mi objetivo y morir en el intento, si eso pasara le romperé el corazón, pero si todo sale bien la haré mi esposa y convertiré ese amor de hermana en amor a mujer.
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A las 5 de la mañana salimos hacia el aeropuerto, nadie dijo nada y seguimos sin hablarnos, cuando llegamos a Estados Unidos, me adelante y ella venía enfadada por sus maletas, era gracioso su cara de fastidio, subimos al taxi y aún no me quería hablar, vamos a vivir en un mismo edificio pero en diferentes departamentos, estar de nuevo en la ciudad me hacía sentir nostalgia, todo era diferente a lo poco que recuerdo y lo poco que conocí, cuando llegamos a nuestro edificio Alexa subió al ascensor y se dió la vuelta para no verme, sonreí con su reacción tan infantil, la envolví en mis brazos y comencé a darle cosquillas en las costillas, se que a ella no le gustan, Alexia gritaba para que me detuviera pero no la deje, la hice sonreír. La deje en la puerta de su departamento y le di un beso en la frente.
- un día todo esto terminará y solo entonces tendré algo que ofrecerte, me haría muy feliz que fueras mi mujer pero si en el camino te topaz con alguien más no dudes en aprovechar la oportunidad - decir eso me llenaba de celos, no la veía sonriendo ni besando a otro hombre - no dejes de vivir por culpa mía.
Alexa mi pequeña niña traviesa es toda una mujer, hermosa, sexy, con caderas tentadoras y labios que enloquecerian a cualquiera, sin duda tendrá más de una propuesta de matrimonio.
Fingía fortaleza y valentía frente a Alexa pero en realidad si estaba nervioso, algo de ese niño temeroso se quedó en mi, quería detenerme pero esa maldita debe pagar por toda su maldad y no voy a permitir que se quede con todo lo que era de mis padres.
Por la mañana me levanté muy temprano, me duche, me afeite y me puse uno de mis mejores trajes, un traje completo color negro marca Armani, ajustado a mi cuerpo dejando resaltar mi torneada figura, zapatos Alden color café, reloj F.P. Journe con diamantes incrustados, por último peine mi cabello hacia arriba y sonreí al ver mi figura frente al espejo, tomé mi cartera y las llaves de mi auto Aston Martin Valkyrie todo patrocinado por el abuelo de Alexa, sin duda tengo mucho que pagar.
Pase por Alexa quién lucía un vestido rojo ajustado y haciendo justicia a sus perfectas curvas, sus labios también de un color rojo haciéndolas ver totalmente apetitosas, zapatillas negras y de una altura que solo ella podía controlar - perfecta - susurré mordiendo mi labio inferior.
- Ni se diga de ti, siempre he dicho que eres un príncipe - puso su mano en mi brazo y nos dirigimos a la cita con el abogado, con ella a mi lado me sentía fuerte y valiente, está hermosa mujer se merece el mundo a sus pies.
La junta con el abogado Angel Ferrer tardo al rededor de dos horas, el idiota de ojos marrones lucía nervioso al lado de Alexia y más cuando hacía contacto visual con ella, y Alexa se sonrojaba con la mirada de ese estúpido, me sentía molesto por su reacción, pero trate de lucir bien, no quiero que se pierda de esos detalles de la vida solo por estar esperándome, celoso y todo pero al final todo se soluciono, nos dió el triunfo, de nuevo sujete la mano de Alexa y nos dirigimos a la empresa Cooper, el imbécil del abogado parecía confundido, debe pensar que es mi novia, tiene que entender que no es competencia para mí.
Al llegar trague saliva para pasar ese nudo que había aparecido en mi garganta, al recordar el esfuerzo que hicieron mis padres para construir todo esto.
A mi lado derecha iba Alexa y a mi lado izquierda el abogado iluso, causamos impresión cuando nos vieron, era como de película nuestra entrada triunfal, caminaba con la espalda erguida y la frente en alto, todos mis pasos eran firmes y seguros, me asegure de que la seriedad en mi rostro fuera intimidante, daba el aura de un hombre imponente y autoritario, todos voltearon a vernos y solo hubo una secretaria la que se acerca a preguntar en qué podía ayudar, Alexa le dijo que quería hablar con el representante legal de la empresa, en cuestión de un par de minutos frente a mis ojos tenía a la mismísima bruja, por mi cuerpo recorrió un escalofrío, un odio acompañado de náuseas aparecieron en mi estómago, mi corazón aumentaba sus latidos mientras que mi mente trataba de mantener mi sangre fría, sería un error si salto a su cuello y la asfixia con mis propias manos, su sufrimiento sería demaciado fácil.
Victoria lucia diferente a como la recuerdo, apuesto a que por las múltiples cirugías que se ha hecho para no verse vieja, la mire con discreción, lucía un vestido negro ajustado a su cuerpo delgado y bien proporcionado, zapatillas rojas tan altas cómo las Alexa, tiene cómo 40 años y aún esta todo en su lugar, parece de 30. Lucía elegante tanto que parece educada, sus ojos azules se posaron en los míos y elevó suavemente la comisura de sus labios, sus cabellos amarillos aún lucian iguales, ahora entiendo porque su belleza cautivó a mi padre, es una maldita bruja que sabe muy bien como camuflajearse... -Tu suerte cambio- le sonreí de medio lado miemtras recorrí con mi mirada su cuerpo, en milésima de segundos sus mejillas se sonrojaron, podía ver cómo sus voluminosos pechos subían y bajaban con rapidez, apuesto a que con una sola mirada se mojo más de lo que debía.
- ¿Que los trae por aquí? - pregunta la bruja enarcando la ceja, y en seguida voltea a ver a Alexa, le miró de arriba abajo, la bruja se sentido inferior a ella de eso estoy seguro, Alexa es joven y bella naturalmente.
Me raspe la garganta y llame su atención.
- Hola... Me presento, soy Oliver Brown - extiendo mi mano, el cual ella estrecha y mis ganas de devolver el estómago aumentaron, trague saliva en seco antes de hablar de nuevo - hace un par de meses Santiago Cooper me vendio sus acciones y vengo a tomar procesión - digo con voz fuerte y ronca, la sonrisa de bruja desapareció, su rostro se puso pálido al escuchar el nombre del niño que torturó.
- ¿Santiago? - titubea. - usted está equivocado - asegura.
- ¿Está no es la empresa de los Cooper? - cuestionó frunciendo el ceño mientras miro a mi al rededor.
- Si efectivamente está es la empresa de los Cooper pero Santiago hace mucho que desapareció y mi difunto esposo puso todo a nombre de mi hija - asegura y yo siento hervir mi sangre cuando ella menciona mi nombre.
- Lo siento mucho pero hubo un error, vengo de ver a un juez quien me dió total poder para ejercer mi derecho acerca de mi compra y aquí está mi abogado si gustan revisar los documentos - espeto con firmeza, la palidez de la bruja aumentaba.
- pasemos a la oficina por favor - dice la mujer nerviosa, todos nos sentamos y en segundos aparecio Stiven Williams, sus cabellos estaban llenos de canas y su piel arrugada.
- Buen día- dice el hombre y estrecha la mano de Alexa, la mano del abogado y por último la mía, luego de que él entro llegó ontro hombre que también saludo y se presentó como el abogado de los Cooper o lo que sea que son.
Estuvimos discutiendo por 3 horas, ya me dolía el trasero pero seguí firme, la cara de rabia de la bruja y Stiven lo decían todo, y siendo sincero esperaba a que por lo menos Stiven se alegrará y preguntara por el hijo de su amigo pero no fue así. Había algo raro.
Mi abogado pidió ver los papeles que acreditaban que mi padre había dejado todo a su hija pero Stiven se negó, y al final acepto que yo tenía derecho al 50% de la empresa, sonreí al ver su nerviosismo, es evidente que algo ocultan y voy a llegar al fondo de todo.
Salí de la oficina triunfante con el idiota del abogado a un lado y al otro mi princesa, esa tarde los invite a celebrar, este era el comienzo de una nueva vida, poco a poco el abogaducho comenzaba a entrar más y más en confianza, tal vez el alcohol le daba el valor.
- Señorita usted tiene una hermosa sonrisa - balbucea el abogado, solté la risa y Alexa se sonrojo, lucia tan linda que puse mi brazo al rededor de su cuello y la atraje hasta mi para darle un beso en la cabeza, el abogado se avergonzó y bajo la mirada, idiota.
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Al día siguiente tomaría posesión de lo mío, me sentía alegre iba a dar el primer paso, me vesti con un traje completo color vino y camisa blanca, zapatos negros, reloj moderno y de una marca exclusiva, me puse loción y sonríe al ver mi reflejo frente al espejo, esa mañana no iría con Alexa, no quería que se prestará a malos entendidos, ella tendría que conducir y con lo que odia eso.
Cuando llegue al edificio, me quite mis gafas de sol, y entregué las llaves de mi auto para que fueran a guardarlo, me acomode el botón y camine hacia el ascensor, estaba apunto de presionar al piso 35 cuando una niña despistada llegó corriendo.
- Disculpe señor - espeto sin voltear a ver, la despistada trataba de arreglar su desaliñado y rebelde cabello negro y rizado que no se dejaba de ninguna manera, lucía jeans azul y rotos de las rodillas, top negro que dejaba ver el percing en su ombligo, una chaqueta de mezclilla azul y zapatos deportivos, parecía nerviosa, lo más seguro es que tenía prisa.
- ¿,Quieres ayuda? - pregunté con buenas intenciones, ella volteó con una sonrisa y un tanto sorprendida, en sus mejillas aparecieron un par de olluelos y sus ojos avellanos me miraron con atención, su piel apiñolada neutro se veía resplandeciente, la chica parecía sincera y delicada, de esas niñas que provocan ternura.
- Inténtalo - dice enarcando la ceja, me estaba retando, sonreí y luego tome un par de orquillas de su mano, y comencé a pasar mis dedos dentro de su suave y sedoso cabello, desde los 8 años solía peinar a Alexa así que no será tan difícil, al final le hice una coleta y saque unos mechones para adornaran sus mejillas.
- Listo - dije, ella se toca la cabeza y sonríe mientras me mira, sus mejillas adornadas con esos olluelos me provocan curiosidad.
- Gracias me acabas de salvar - asegura sonriente, antes de que él ascensor se detuviera en el piso 34 ella se pone de puntitas, sujeta mi rostro entre sus manos y deja un suave y cálido beso en mi mejilla, quedé estupefacto, en un segundo sentí todo moverse dentro de mi, una sensación de cosquilleo, mis ojos no podían estar más sorprendidos. - hasta luego y por cierto me encanta tu loción - gritó mientras salía corriendo, esa niña me acaba de robar un beso, nunca me habían robado un beso.
Cuando por fin llegué al piso correcto las secretarias se pusieron de pie al verme llegar, adoraba sus miradas lascivas, crecían mi ego,
la secretaria castaña me hizo pasar a una de las oficinas, Alexa ya estaba ahí, cuando me vio fue corriendo a mis brazos. - ¿Qué te retraso? - gruñe mientras acaricia mi espalda.
- Nada mi niña - le susurre para luego besar su nariz y hacerle un cariñito a sus mejillas, después observé todo el lugar, es una sala grande y con una mesa en medio de ella, hay cuadros de pinturas rupestres y decoraciónes chinos, sin duda la decoración la hizo mi padre.
- Buen día señor Brown - saluda la bruja con voz melosa entrando a la sala, vestía un vestido amarillo, escotado y muy ajustado a su cuerpo, lucía despampanante, cómo si fuera una modelo.
- Señora - saludé con una sonrisa - para usted soy Oliver - musito estrechando su mano, ella se sonrojo y sonreía aún más con su mirada bien clavada a mis ojos.
A Alexa no le pareció mi atrevimiento, su semblante cambio en segundos.
- Señor Brown - espeta detrás de la bruja su marido el señor Stiven, saludé al hombre con una sonrisa y luego tomamos nuentros lugares, Alexa estaba a mi lado y eso provocaba la mirada intensa de la bruja sobre ella. La reunión trato sobre firma de documentos y todo ese tipo de cosas, la oficina principal estaba ocupada por el señor Williams y al parecer no le agrado nada la idea de darmela a mi, después de brindar con champagne llamaron a todos los empleados para presentarme ante ellos, todo el tiempo fui amable y educado.
Después de que la celebración termino acompañe a Alexa a su oficina, le ayude a instalarse y luego fui a la mía, por suerte Stiven había quitado todas sus porquerías, mire por todos los rincones y por la enorme ventana con vista a la ciudad, llevaba unas horas y ya me sentía cansado, respire profundo y luego me deje caer sobre el asiento giratorio, cerré los ojos y despeje mi mente.
- Cariño - escucho la voz de la bruja que está abriendo la puerta, cuando por fin entra y se encuentra con mis ojos sobre ella, la bruja sonríe. - lo siento Oliver, me confundí de oficina... Perdón la costumbre - dice con voz melosa, su escote estaba más notorio que hace un momento, creo que entendía muy bien su asqueroso plan, pero está vez la serpiente será engañada.
- No se preocupe señora, por favor siga - ordeno mostrándole la silla frente a mi.
Victoria se sentó y se cruzó de piernas tratando de que estás lucieran lo mejor posible, vieja bruja si supiera que lo único que provoca en mi es asco.
- solo dime Victoria - ordena
- Tienes razón VICTORIA, luces muy joven y... Y muy hermosa - aseguro mientras le guiño ojo, ella se sonroja y comienza a tocarse el cabello. - es una lastima que no te conocí antes que el señor Williams.
- Nunca es tarde para conocer buenas personas - espeta con cara tierna, maldita vivora quiere camuflajearse conmigo.
- Tienes toda la razón ¿ Quieres ir a cenar esta noche?
- Si ¿Por qué no? Luces agradable y divertido.
- Paso por ti a las 8:00 P.m.
- ¿No hay problema con tu amiga? - pregunta refiriendose a Alexa, sonreí ante su pregunta.
- Ella es mi hermana - respondí y luego prendí mi computador, ella se puso de pie y luego salió de mi oficina.
Mi plan estaba funcionando, pobre tonta ni se imaginao que le espera.