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Una vida contigo

Una vida contigo

Autor: : Kattleen Collazos
Género: Romance
Las dos familias más poderosas y multimillonarias de toda Inglaterra se odian a muerte durante cuatro generaciones. El poder, la ambición y el odio reinan entre ambas familias. Lo que no se esperaba era que los descendientes de la cuarta generación, Amelia O'Connor y Callum O'Brien, líderes de sus respectivas familias, terminarían luchando para dejar su enemistad y ser verdaderos amantes. Los problemas y obstáculos que se les presenta hacen que duden sobre su unión. ¿Serán capaces de romper cada maldición que viven? ¿Podrán romper su cuento de Romeo y Julieta y tener una gran vida juntos como verdaderos amantes o dejarán que el odio y el poder ganen? Esta historia está registrada bajo el número 2205191176611, los derechos de autor están reservados.

Capítulo 1 La señora O’Connor

Amelia O'Connor, así me llamo. Tengo veintisiete años y soy la primera bisnieta de una de las familias multimillonarias que existen en toda Inglaterra. No tengo hijos, ni esposo, ni nada por el estilo. Los hombres son una pérdida de tiempo para mí.

Desde hace dos años que he estado a cargo de la empresa familiar. Al ser la mayor de la familia principal, fui asignada a hacerme cargo hasta que la gran Olivia O'Connor, mi bisabuela de más de cien años, decida por fin quién será su próximo o próxima heredera. Entre sus bisnietos somos alrededor de ocho y tuvo seis hijos, siendo mi abuela su primogénita, pero desafortunadamente ninguno de sus hijos fue apto para liderar a nuestra familia. Así que, mi bisabuela se encargó hasta que enfermó y asignó temporalmente a mi mamá para encargarse en su ausencia. Sin embargo, nunca fue nombrada como la heredera y líder de los O'Connor por dos motivos. El primero, mi madre no quería el poder, aunque ha hecho un gran trabajo y segundo, ella no deseaba que sus hermanos la odiaran por ser la elegida. Mi madre es demasiado noble y es de las que no le gusta odiar, ni cargar con resentimiento hacia alguien que ama.

Hoy el clima parecía triste. El cielo estaba gris y las gotas caían para cubrir todo a su paso. Estaba observando todo el panorama de la ciudad desde mi oficina que quedaba en el piso setenta hasta que entra mi asistente personal y de máxima confianza.

-Señorita O'Connor, lamento la interrupción. Quería informarle que he realizado una reservación en el restaurante gran imperio, como lo ha pedido la señora O'Connor. La reservación ha sido efectiva para las siete de la noche, también he dado el aviso correspondiente a toda la familia O'Connor como ha solicitado su bisabuela.

-Gracias, Talía. ¿Tienes idea de qué es lo que desea la señora O'Connor para tener que reservar todo el restaurante y llamar a toda la familia?

-Lo lamento, no me informaron a qué se debía. Nada más me pidieron hacer la reservación e informar sobre la cena a todos los O'Connor. Lo siento mucho.

-Descuida, no es tu culpa. Ya nos daremos cuenta de que desea mi bisabuela esta noche. Gracias por avisarme, puedes retirarte.

-Sí, señorita. Con permiso.

Ella se retira en silencio, dejándome sola nuevamente. Mi mirada regresa a aquel panorama que me brindaba la ciudad. Siempre he sido de las que ama los días lluviosos y fríos, pero quién odia los días calurosos, precisamente porque son calurosos.

Después de admirar un buen rato la belleza que la naturaleza nos brindaba, continúe con mi trabajo.

Asistí a diferentes reuniones que estaban programadas. Al igual, que conseguí que esas personas importantes firmaran con nosotros.

La empresa que poseemos fue creada por mi bisabuela, Olivia O'Connor. La construyó desde cero cuando tenía tan solo veinte años. Se sacrificó demasiado por llevarla hasta donde está. Nadie tenía fe en ella, todos pensaban que iba a fracasar por el hecho de ser mujer. Fue tachada como una mujer impura por desear llegar a la cima del poder. Todos solían decirle una y otra vez que nada más debía casarse y hacerse cargo de los hijos como toda una esposa obediente, pero lo que nadie quiso darse cuenta era de que ella, la gran Olivia O'Connor, estaba destinada a grandes cosas.

Con el tiempo, fue callando a más de uno que la tachó por creer en ella y en su fuerza de voluntad. Fue ganando reconocimiento y fue la primera mujer para ese entonces en convertirse en líder y llevar con la frente en alto el matriarcado. Su belleza fue inigualable, fue envidiada y odiada por muchas mujeres de su época, pero también fue temida. Aunque, su belleza fuera indescriptible, su esencia y su inteligencia lo fue aún más. Eso es lo que siempre he admirado de ella, siempre desee convertirme alguien similar a ella. Por eso, me han tachado de ser una mujer inhumana y ambiciosa, pero he ignorado todo lo que dicen de mí. Después de todo, creo en mí y mis capacidades, tal como me enseñó mi madre y, sobre todo, mi bisabuela.

Una hora antes de la gran celebración, a la que asistirá toda la familia O'Connor, me cambio de ropa en la oficina por algo más adecuado para el lugar al cual será efectuada dicha celebración. En cuánto terminé de arreglarme, Talía entra a mi oficina para avisarme que es hora de irnos si queremos llegar a tiempo.

-El auto se encuentra listo, señorita.

-Ya es hora de irnos.

Tomo mi cartera y mi abrigo para salir de la oficina. Ella y unos guardaespaldas me siguen como mis más leales súbditos. No importaba con quién me cruzará en el camino, siempre solían tomar la actitud de sumisos. A veces odiaba eso, pero me recordaba a mí misma que de esa manera nadie se metería conmigo y me jugaría una mala pasada.

Cuando estaba por salir del ascensor, todos los empleados que estaban en la recepción forman dos filas y hacen una reverencia por mi presencia. No dirijo ni una sola palabra y demuestro mi fuerte aura para que obtener respeto y también un poco de temor.

En el trayecto al restaurante. Talía venía conmigo a mi lado en la parte trasera y me informaba todo lo que estaba pendiente para el día siguiente, mientras dos guardaespaldas iban en la parte delantera del auto.

-Hemos llegado, señorita.

-Bien. Encargarte de avisarle a administración que quiero el informe en mi escritorio para mañana a primera hora. También quiero que el área de seguridad se encargue de instalar el nuevo sistema de protección en la oficina presidencial.

-¿Desea que contrate a alguien para que se haga a cargo de la programación del sistema?

-No. Lo haré yo misma.

-Entendido.

-Raúl, has que todos los hombres vigilen el restaurante. La señora O'Connor estará presente, deben protegerla a ella y a mi madre cueste lo cueste. No bajen la guardia.

-Sí, señora.

Tras dar las órdenes, bajamos del auto y como siempre, encabezo el grupo. Eran alrededor de diez hombres los que siempre iban conmigo a todas partes. Están totalmente entrenados en varias ramas de las artes. Unos pertenecían al grupo especial de las fuerzas armadas, eran los mejores y conseguí que trabajarán para mí. El poder puede con todo, pero uno es quien coloca sus limitaciones con el poder.

-Ya estás aquí, hija mía.

-Hola, mamá.

-Tu bisabuela pregunta por ti. Todos ya han llegado, el ambiente está tenso con la presencia de todos. Ten cuidado.

-No te preocupes, lo tendré.

Su mirada reflejaba preocupación, no sé qué había pasado en mi ausencia, pero lo descubriré sin duda alguna. Entro en el gran salón y camino hasta donde estaba ella para dar mis saludos sin molestarme en saludar a nadie más en el camino.

-Abuela.

Capítulo 2 Linda O’Connor

-Amelia POV-

Hago la respectiva reverencia para demostrarle mis respetos.

-Siéntate. Todos tomen asiento, traigan la comida.

-¡Sí, señora!

Mi abuela, Linda O'Connor, estaba por sentarse al lado derecho de su madre, pero esta la detiene.

-¿Qué crees qué haces?

-Madre, ¿Qué sucede?

-Megan, siéntate a mi lado izquierdo y tú, Amelia, a mi lado derecho.

-Abuela, Linda es tu hija mayor. ¿Cuál es el problema en que se siente a tu lado?

-Lo dices porque es tu madre. Obedezcan y tomen sus asientos.

Mi madre, Megan O'Connor y yo, nos sentamos tras recibir la orden de mi bisabuela. Los demás no tuvieron más opción que sentarse dónde fuera a excepción de aquellos dos asientos.

El ambiente era más que tenso, mi madre no ha fallado en darme ese dato, pero no importaba. Los camareros del restaurante, el gran imperio, comienzan a servir la comida. Todos comen en silencio, pues era costumbre no decir nada durante la comida a menos que la gran Olivia hablará o diera órdenes sobre algo.

-Amelia, ¿Cómo está la empresa?

-Está más que bien. Hemos tenido un alto incremento de ingresos, también he conseguido firmar con empresas importantes para que nuestro grupo se hiciera a cargo. Sin embargo...

-¿Qué sucede?

-Me temo que he rechazado una oferta de negocio.

-¿Cuál oferta rechazaste?

-He rechazado a la empresa que pertenece a William Jones.

Apenas mencioné aquel nombre. Uno de mis tíos abuelos comienza a recriminarme por mi decisión.

-¿Por qué lo has rechazado? Su oferta era perfecta, nos haría ganar una gran suma de dinero.

-Te equivocas, tío abuelo. La propuesta que nos ha dado el señor Jones no es más que una pérdida de tiempo y recursos para los O'Connor. Su propuesta carece de beneficios para la empresa, lo único que nos daría son grandes sumas de perdida. Por ello, he tomado la decisión de rechazarlos y negar una colaboración.

Mi respuesta no es de su agrado, puesto a que ha azotado la mesa por la ira que lo consumía.

-¡Niña tonta! No sabes de negocios. Dejaste ir una gran oportunidad.

-¿Una oportunidad para quién?

-Para la empresa, por supuesto.

-No es verdad. Era una oportunidad para ti, ¿Creíste que no me daría cuenta de la trampa que había en esa propuesta? No sería la empresa la que tendría beneficios de esa colaboración, sería tu propio bolsillo el que se llenará. Así que, ¿Para quién sería una oportunidad?

La sala se queda en silencio tras mi declaración.

-Amelia, explícate por qué lo dices. Tu tío abuelo fue quien ha dado la sugerencia de hacer una colaboración con los Jones. ¿Cuál ha sido el motivo real para el rechazo?

-Abuela, he descubierto que el tío abuelo Jack, tu cuarto hijo, ha hecho tratos con William Jones dónde él recibiría grandes sumas de dinero por una colaboración con O'Connor Entertainment Group generando miles de millones de pérdidas para nosotros. ¿Cómo iba a permitir que dicha colaboración se diera? Es sencillamente ridículo.

-¿Es eso cierto, Jack?

-No, mamá. Tu nieta miente...

-¡Cállate! No eres más que un canalla ambicioso.

Era obvio que ella estaba furiosa por lo que ha hecho su hijo. Pero, era cierto, no es más que un canalla ambicioso. Él intenta aclarar y excusarse de su acción, pero la abuela Olivia se niega a escucharlo más. Por lo cual, volvemos a cenar en silencio, aunque las miradas asesinas por parte de varios no faltaron.

Es una verdadera lástima no poder disfrutar de la comida. Por lo general, suelo asistir muy seguido a este restaurante y su comida es exquisita, siendo mi restaurante preferido. Es una verdadera lástima que estas personas no me dejen disfrutar de su exquisitez y me sepa feo, lo cual, hace que pierda el apetito. Pero por respeto a la abuela, como en silencio y con la elegancia que ella me ha enseñado a lo largo de los años.

Todos se notaban ansiosos por saber cuál es la noticia que la gran Olivia O'Connor tiene para darnos. Después de todo, ella nos suele hacer que todos se reúnan a menos que sea algo verdaderamente importante, además de su cumpleaños. Lo cual, generaba intriga y ansiedad en los demás, excepto en mí. Confiaba en su criterio y sabía que, aunque fuera algo importante, debía ser algo que ella ha pensado desde hace mucho y por fin se ha decidido en informar a todos sobre su decisión.

-Madre, ¿Deseas comer algo más?

-No.

-Pero has comido muy poco.

-Estoy vieja, ¿Qué esperas?

-No te enojes, solo me preocupa que bajes de peso si comes tan poco.

-Cállate, Linda. Mamá ha dicho que no, ella va a estar bien.

-Tú eres quien debería callarse, Jack.

-¡Silencio los dos!

-Lo sentimos, madre.

-Todos ustedes no son más que parásitos. ¿Creen que no sé qué desean mi muerte?

-Mamá, no digas eso. Aún tienes años por vivir.

-Ciento trece años, ¿Les parece poco? Ya sé que desean mi muerte en secreto y fingen ante mí que no es así, ¡Son todos unos canallas!

Sus hijos sí que son estúpidos al fingir preocupación. ¿No es obvio eso que dicen sobre que una madre sabe lo que sus hijos piensan hacer? Son unos ridículos, además de canallas. Para mí, son una desgracia que no tiene fidelidad a su líder. Sencillamente, es increíble que actúen así.

Esta cena no era más que un fracaso antes mis ojos. Terminé mi comida sin decir una sola palabra, al igual que los demás. Retiraron todos los platos de los presentes y una vez que se han retirado dejando a nuestra familia completamente solos fue cuando la abuela Olivia decide hablar.

-Los he reunido a todos para anunciar lo que todos esperaban.

Todos la miramos sorprendidos, así que el anuncio oficial sobre quién será el próximo o próxima líder de nuestra familia sería dado el día de hoy. Observo la sala y me doy cuenta de que todos, excepto mi madre y yo, deseaban escuchar quien sería el líder de la familia O'Connor y, por supuesto, el presidente de O'Connor Entertainment Group.

-He analizado muy bien mi decisión y la conclusión a la que llegué es que todos son unos malditos desleales.

-¡Mamá!

-¡Silencio! Todos ustedes han deseado mi muerte en repetidas ocasiones y esperaban a que yo no sobreviviera más de cien años. ¿No es así? Puedo ser vieja, pero no soy estúpida. Son una decepción para esta familia.

Capítulo 3 Anuncio oficial

-Amelia POV-

Al ver que se estaba agitando mucho, sirvo un vaso de agua y se lo entrego para que lo beba.

-Por favor, cálmate un poco o tu presión volverá a subir. Bebe agua, te sentirás mejor tras beberla.

Ella no niega mi ayuda y se la bebe.

-Mamá, estás pensando mal de tus hijos. Ninguno de nosotros desea tu muerte, es todo lo opuesto. Deseamos que veas a tus nietos casarse y que conozcas a tu primer tataranieto. ¿No te gustaría conocerlos?, Ya conoces a tus nietos y bisnietos, conocer a tus tataranietos es lo que te hace falta.

-Olvídalo, ya soy vieja y moriré en cualquier momento. Así que, entre más rápido asigne a mi sucesora, será suficiente.

Todos se miran al escuchar la palabra sucesora, con tan solo haber dicho esa palabra, se sabía que ninguno de los hombres que pertenecían a nuestra familia sería el elegido. Sus rostros reflejaban la decepción, pero no entiendo por qué se decepcionan si la abuela Olivia ha sido clara en todos los años de su vida, ha dejado en claro en múltiples ocasiones que su deseo es que el matriarcado prospere y no sea el patriarcado quien nos dirija a todos. Eso era algo obvio.

-Como dije, lo he pensado bien. Por ley mi primogénita debería ser quien herede, pero no eres más que una incompetente. Ninguno de mis hijos tiene el valor de ser el elegido, son unos incompetentes. Por tanto, de mis nietos...

Ella mira a mi madre quien estaba a su lado y prosigue su discurso.

-Tú eres la única de mis nietos que es inteligente y podría hacer algo por esta familia. Pero tu humildad solo ocasionará que los demás abusen de ti y no seas alguien respetado para ellos.

-Lamento decepcionarte, abuela.

Aunque se disculpe, la abuela sabe que el deseo de mi madre es vivir en paz y en un lugar lejos de todos sus hermanos, tíos y sobrinos. Lejos de la lucha del poder. Admiraba a mi padre por su sencillez y humildad, pero lo que ha dicho la abuela es cierto. Eso ocasionaría que no fuera alguien digna para liderar nuestra familia. Pensaba en ello, hasta que escucho hablar al tío abuelo Jack.

-Mamá, si ninguno de tus hijos somos aptos para el cargo. ¿Quién lo es?

No hubo necesidad de palabras, ella me mira y extiende su mano para entregarme el anillo de jade. Un anillo que representa a la líder de nuestra familia. Ella siempre dijo que ese anillo fue entregado por el hombre que amó desde el principio y que ese sería entregado al próximo líder de los O'Connor. Todos veneraban ese anillo y ansiaban tenerlo, excepto yo. La miro un poco desconcertada, pero antes de hablar, ella continúa su discurso.

-En poco tiempo lograste llevar a nuestra familia en la cima. Conseguiste triplicar toda nuestra herencia en solo unos pocos años. Eres inteligente, bella, astuta, pero temida y respetada por todos. Eso es lo que debe caracterizar a la futura matriarca de los O'Connor.

-Mamá, no creo que Amelia sea la indica. Es verdad que es hermosa e inteligente, pero creo...

-Cállate Jack. Esta es mi decisión y es mi última palabra. Amelia O'Connor, a partir de ahora eres la líder y heredera de toda la familia O'Connor. Además, serás la presidenta de nuestra empresa. Todas las acciones te corresponden a partir de ahora. Este es el anuncio oficial que tenía para dar como mi última orden. Nadie puede atreverse a ir en tu contra o será expulsado inmediatamente de nuestra familia, aunque yo ya esté muerta, esta es una orden inmediata.

Estaba aturdida y halagada por lo que ha dicho. Me levanto de golpe y hago una reverencia como respeto a todo el trabajo que ha realizado.

-No te decepcionaré, abuela. Haré que nuestra familia siga en la cima, incluso más allá de la cima. Cumpliré con tus expectativas.

Termino mi reverencia y la miro directo a los ojos. Ella asiente y su más fiel súbdito se acerca a nosotros muy lento, debido a un accidente que tuvo hace un tiempo. El señor Jonathan Junior, es el hijo del hombre que más leal le ha sido a la abuela Olivia. Él falleció hace unos años y fue su hijo quien se ha hecho cargo de seguir con el trabajo de su padre.

-Aquí tiene, señora.

-Firma esto, Amelia. Una vez que firmes, todo mi poder será entregado a ti y a nadie más.

-¡Mamá! Creemos que deberías pensarlo un poco más. Amelia es muy joven y no conoce todo de la empresa. ¿Por qué dejarás todo tu poder en ella?

-¿Y qué has hecho tú, Linda? ¿O tú, Jack? ¿Qué me dicen de mis otros hijos y nietos? La única que ha tomado las únicas que se atrevieron a llevar el liderazgo de nuestra familia en mi ausencia, ha sido tu hija y tu nieta. Si tu hija fuera feroz como tu nieta, la asignaría a ella por derecho. Después de todo, tiene más años de experiencia. Pero es tu nieta, Amelia, quien tiene más ferocidad e inteligencia que todos ustedes aquí reunidos. ¡Firma ahora, Amelia! Es una orden.

Acepto el bolígrafo que me extiende el señor Jonathan y estaba por firmar los papeles, pero la lucha entre madre e hijos no se acaba. Mientras ellos desgastan su tiempo y saliva en aquella discusión, yo aprovecho para leer los documentos como si nada estuviera pasando. Lo leo con rapidez, pero entendí todo lo que en él estaba escrito, pero me inquietaba algo. Por tanto, decido interrumpir la absurda pelea sin necesidad de alzar la voz.

-Abuela Olivia.

-¿Qué sucede? ¿Por qué no has firmado aún?

-Solo tengo una pregunta.

-¿Qué es?

No digo una sola palabra y lo único que hago es extender el documento hasta ella y le señalo la parte que no me gustaba mucho.

-¿Cuál es el problema con eso?

Todos estaban ansiosos por saber qué decía el documento, pero ni ella, ni yo decimos una palabra. Al final, me rindo y acepto las condiciones.

-No importa.

Solo dos palabras fueron mi respuesta. Tomé los documentos nuevamente y puse mi firma de manera legible y grande. Le entrego el bolígrafo y el documento firmado al señor Jonathan y este se retira de la sala con varios guardaespaldas a su alrededor. La escena que demostraban era como si se tratara de una reliquia invaluable de algún rey o en este caso, de una reina.

Todos me miran con odio, aunque intentan disimular sus sentimientos. La abuela Olivia respira de alivio y reposa su cuerpo sobre el espaldar de su silla de ruedas y mira a todos los presentes.

-Jamás olviden esto. Quién se oponga a Amelia, se opone a mí. Aunque esté muerta el día de mañana, vendré por ustedes. ¿Fui clara?

Su aura temible hace presencia, aunque fueran más de cien años, los que tenía y sin importar todas las arrugas de su cuerpo. Todos responden al unísono y de manera inmediata.

-¡Sí, señora!

-Regresen a sus casas, ya no es necesario seguir en esta sala. Amelia, llévame a casa con tu madre, ahora.

-Sí, abuela. Enseguida lo haré.

Antes de ponerme de pie, ella toma mi mano y me coloca el anillo en mi dedo anular del lado izquierdo. La sensación de tenerlo puesto, me hace feliz.

-El día que vayas a casarte, debes seguir usando este anillo. Es una reliquia familiar y demuestra tu liderazgo.

-Lo cuidaré muy bien, abuela.

-Vamos a casa.

-Sí.

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