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Unidos por el destino: casarme con el CEO discapacitado

Unidos por el destino: casarme con el CEO discapacitado

Autor: : Cathrin Lees
Género: Moderno
"Tú necesitas una novia y yo un novio. ¿Por qué no nos casamos?". Abandonados ambos en el altar, Elyse decidió casarse con el desconocido discapacitado del local de al lado. Compadecida de su estado, la chica prometió cuidarlo una vez casados, pero no sabía que en realidad era un poderoso magnate. Jayden pensaba que Elyse se había casado con él solo por su dinero, por eso planeaba divorciarse cuando ya no le fuera útil. Sin embargo, tras descubrir la verdad, él se arrepintió y decidió convertirla su esposa real.

Capítulo 1 ¿Y si nos casamos

-¿A dónde vas?

En plena boda, Elyse Lloyd, desesperada, le agarró la muñeca a Theo Ward para que no se fuera, con una mirada suplicante.

El lugar estaba a reventar con familiares y amigos de ambos, todos sentaditos en sus asientos. El juez acababa de preguntarle a Theo si aceptaba casarse con Elyse, pero en lugar de responder, el muy cabrón ignoró la pregunta, contestó su celular y de la nada intentó largarse.

-Kaelyn se enteró de nuestra boda y ahora está amenazando con aventarse de un edificio. Bien sabes que tiene depresión. Tengo que ir a salvarla -dijo Theo con impaciencia mientras empujaba a Elyse a un lado.

El empujón hizo que Elyse se torciera el tobillo y, al caer al suelo, estiró la mano torpemente para tratar de detenerlo.

-¡Hoy es nuestra boda! ¿Qué se supone que haga si te vas? Kaelyn Bennett te apuñaló por la espalda. Te hizo sufrir un chingo, ¿por qué diablos tienes que ir a verla justo ahora?

La mirada de Theo se puso más fría que el hielo.

-Tú no eres quién para andar juzgando lo que pasó entre Kaelyn y yo. No importa en qué se equivocó o cuánto me hizo sufrir, tú no le llegas ni a los talones.

A Elyse se le partió el alma. Entendió que él nunca había superado a Kaelyn. Para él, ella jamás sería tan importante.

-¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué me tratas así? Por favor, espérate aunque sea a que terminemos la boda, ya casi nos damos los anillos. Después te vas corriendo a verla.

Theo esquivó su mano y dijo con asco: -¿Te importa más tu boda que la vida de una persona? Qué corazón tan frío tienes. Mejor posponemos esto.

Sin siquiera voltear a ver su cara pálida, se alejó del altar, valiéndole madres las miradas confundidas de los invitados.

En cuanto el novio se fue, la gente empezó el chismorreo.

-¡No, por favor, no me dejes, Theo! ¿Qué voy a hacer si te vas? -gritó Elyse, sentada en el suelo hecha un desastre. Temblaba, y las lágrimas le arruinaban el maquillaje.

El hombre que había amado por tres años, sin importarle su dignidad, había escogido a otra mujer sin pensarlo dos veces. Solo le importaba el drama de Kaelyn, pero le valía madre lo humillada que se sentía ella, abandonada en el altar.

A su alrededor, un chingo de ojos la miraban, algunos burlones, otros con lástima y unos cuantos hasta con morbo. ¡Elyse nunca se había sentido tan miserable!

Su padre, Lanny Lloyd, se le acercó. Ella esperaba consuelo, pero él la regañó.

-Ni siquiera puedes amarrar a un hombre. ¡Qué inútil! -Después de gritarle, se fue con su esposa, Glenda Lloyd, sin voltear atrás.

Su hermana, Mabel Lloyd, apareció con una sonrisita de suficiencia.

-Qué oso, Elyse. Tu novio te plantó y ahora eres el hazmerreír de todos. Me das pena ajena. Imagínate el coraje de papá y mamá -dijo antes de irse.

Uno por uno, todos los familiares de Elyse se fueron, dejándola sola como perro en la calle. Hasta los padres de Theo, que al principio se sentían culpables, cambiaron de parecer al ver el desmadre.

-Ni sus propios papás la pelan. Algo habrá hecho.

-Sí, si fuera buena pareja, ¿por qué la dejaría plantada el novio?

-¿Será que le puso los cuernos? ¿Qué más haría que un hombre se fuera así?

Los murmullos y críticas de los invitados se hacían cada vez más groseros.

De repente, se escucharon ruidos cerca.

Al voltear, Elyse vio a un hombre en traje, solo, en una silla de ruedas. El juez, todo nervioso, le preguntó: -¿Y su novia?

Elyse, limpiándose las lágrimas, le hizo señas a un mesero: -Ese señor es un novio, ¿verdad? ¿Dónde está su novia?

El mesero la miró de reojo y contestó: -No llegó. Dicen que no aguantó lo de la discapacidad de su esposo.

-¿Y ha estado esperando aquí todo este tiempo?

El empleado asintió.

El novio en la silla de ruedas le daba la espalda a Elyse. No podía verle la cara, pero entendía perfecto el dolor de ser abandonado.

Los dos eran unos pobres, plantados como tontos.

Después de pensarlo un momento, una chispa de determinación apareció en los ojos de Elyse.

Había amado a Theo por tres años, pero él la traicionó. ¿Para qué seguirle siendo fiel? Se dio cuenta que no le debía nada.

De golpe se puso de pie, y los invitados que andaban de chismosos se callaron. Todos la vieron mientras se levantaba el vestido y caminaba con seguridad hacia el hombre de la silla de ruedas.

Ver a una novia en su vestido blanco acercándose dejó helados a los invitados del otro.

Al escuchar el ruido de su vestido, el hombre en la silla de ruedas se giró lentamente.

Elyse se detuvo y miró al tipo guapo que tenía enfrente, con ojos brillantes de sorpresa. Luego, le extendió la mano y soltó:

-Hola, oí que necesitas una novia. A mí, mi novio me acaba de dejar plantada. ¿Qué te parece si nos casamos?

Capítulo 2 ¿Qué se traía entre manos

-Me llamo Elyse Lloyd. Si a usted no le molesta, podemos casarnos hoy mismo -propuso ella con toda la seguridad del mundo.

Su propuesta tan directa dejó a todos boquiabiertos, y varios no dudaron en sacar sus celulares para grabar el escándalo.

-Señorita Lloyd, ¿está segura de esta decisión? Con mi condición, tal vez no pueda darle el futuro que merece -respondió el hombre sin tapujos, mostrando su silla de ruedas con naturalidad-. Le sugiero que lo piense bien.

-Ya lo decidí -contestó Elyse, firme como roca.

-Jayden Owen -se presentó él con una leve inclinación de cabeza.

Al ver que no había vuelta atrás, Jayden le tomó la mano y le soltó su advertencia:

-Me temo que después te arrepentirás de esta locura.

Elyse no contestó. Estaba segura de lo que hacía. Alguna vez solo le había importado casarse con Theo, quien nunca le correspondió de verdad. Ahora, con quién se casara le daba igual.

Después de terminar rápido con el papeleo en el Registro Civil, Elyse y Jayden quedaron unidos en matrimonio, oficialmente marido y mujer.

Con el acta de matrimonio en la mano, Elyse sintió un alivio enorme.

Theo le había roto el corazón y estaba decidida a no volver con él jamás.

En cuanto a su padre, como ya no se casaría con un Ward, él tenía otra hija en quien pensar.

Conocía demasiado bien a su hermana menor, Mabel. Siendo tan ambiciosa, ¿cómo podría resistirse a la tentación de ser la esposa de Theo y entrar a la familia Ward?

Por eso, casarse con Jayden era la escapatoria perfecta de las garras de su familia. No pensaba volver a casa nunca más.

Mientras ella contemplaba el acta, Jayden rompió el silencio:

-¿En qué piensas? ¿Ya te arrepientes de haberte casado con un lisiado?

Elyse negó con la cabeza, tomó el control de la silla y respondió:

-Creo que fue mi mejor decisión en años.

Jayden esbozó una sonrisa fría, pero sus ojos delataban escepticismo.

¿Cómo era posible que una mujer quisiera de verdad casarse con un hombre discapacitado? Se imaginó que solo estaba montando un show, uno que no podría durar para siempre.

Él necesitaba una esposa por un tiempo para distraer a su familia mientras se ocupaba de sus propios asuntos. Bueno, decidió, ya vería qué se traía ella entre manos.

Elyse ayudó a Jayden a subir al auto y se fueron a su casa.

La casa de Jayden era toda una mansión, con jardín, alberca, un mayordomo de esmoquin y sirvientas uniformadas.

Cuando Elyse pisó la suave alfombra de lana, fue cuando de verdad entendió que su nuevo esposo no era un tipo cualquiera.

El mayordomo, Driscoll Lee, se acercó con una reverencia.

-Señor Owen, ¿esta es su esposa?

Al ver la casa tan lujosa y recordar el nombre completo de su esposo, de repente, Elyse cayó en la cuenta de algo.

Los Owen eran la familia más poderosa de la ciudad, y Jayden Owen era especialmente famoso entre los de su generación por su habilidad para los negocios y su talento excepcional. Era uno de los hombres más ricos de la zona. Sin embargo, después de un accidente de auto hacía un año que lo dejó sin poder usar las piernas, Jayden había desaparecido de la vida pública y sus logros de antes casi se habían olvidado.

Entonces, ¿se había casado con el legendario Jayden Owen?

Elyse recordó haber oído rumores de que él estaba comprometido con una chica de la familia Foster. La novia que había desaparecido el día de la boda se suponía que era esa chica.

Cuando escuchó el nombre completo de Jayden en el Registro Civil, Elyse no le había dado muchas vueltas. Si hubiera sabido quién era antes, no se habría atrevido a proponerle matrimonio.

Jayden notó la sorpresa y el pánico en su cara, pero no dijo nada. Seguía dudando que ella de verdad no lo hubiera reconocido. Después de todo, su discapacidad era algo que todo el mundo sabía.

-Ella es Elyse Lloyd, mi esposa. De hoy en adelante, sus órdenes son las mías -declaró Jayden con voz que no admitía réplica-. Por cierto, Joanna Foster prefirió huir que casarse con un inválido -añadió con sarcasmo.

-¿La señorita Foster faltó a la boda?-, Driscoll no pudo ocultar su sorpresa. La familia Foster había estado muy interesada en unirse a los Owen a través del matrimonio, presionando para que Jayden se casara con Joanna.

Y el día de la boda, la novia desaparece. ¿Acaso no fue una humillación directa para Jayden?

Driscoll sintió lástima por él y trató de consolarlo:

-Quizá fue lo mejor, señor. Parece que al final encontró a la persona correcta.

A Elyse no le había importado la discapacidad de Jayden y había estado dispuesta a casarse con él. Eso, sin duda, ya era algo.

Capítulo 3 Podía caminar con total fluidez

Al ver las piernas de Jayden, Elyse sintió una enorme lástima. Antes, él había estado en la cima del mundo, pero ahora se veía tan vulnerable. Solo por estar discapacitado, su novia lo había dejado plantado en el altar, sin ningún tipo de respeto. Seguro que se sentía peor que ella durante la boda.

Elyse se acercó a él, le tomó la mano y, con toda sinceridad, le dijo:

-No te preocupes. Ya somos marido y mujer. Yo te voy a cuidar el resto de nuestras vidas.

La expresión de Jayden se endureció. ¿De verdad pensaba que iba a cumplir con esa promesa de cuidarlo para siempre? No le creyó ni un poquito; seguramente solo era teatro para hacerse la compasiva.

Sin decir palabra, Jayden movió su silla de ruedas y se dirigió al estudio del primer piso.

-Disculpa -dijo Driscoll, avergonzado-. Desde su accidente, anda con un humor de perros.

-No pasa nada, lo entiendo -respondió Elyse, restándole importancia con un gesto. Cualquiera en su lugar habría cambiado.

Luego, siguió a Driscoll por las escaleras hasta un cuarto en el segundo piso.

...

-Señor.

En el estudio estaba un hombre calvo, Vinny Bailey, vestido con una camiseta negra tan ajustada que se le marcaban todos los músculos.

Con todo respeto, Vinny prendió un encendedor y le encendió un puro a su jefe.

-Joanna se fue del país. La familia Foster está vuelta loca buscando una solución.

-Se clavaron treinta millones y cinco proyectos grandes que eran míos. ¿Y así me pagan? -respondió Jayden, exhalando una bocanada de humo con indiferencia. -Si no les doy una lección, todos van a pensar que soy un pelele. A los Foster les falta aprender un par de cosas.

-¿Quiere que traigamos a Joanna de vuelta? -preguntó Vinny, asintiendo-. ¿Y con su nueva esposa? ¿Le presentamos a nuestros hombres?

-No hace falta.

Jayden, con el puro entre los dientes, agarró un folder del escritorio y caminó hacia la ventana.

La silla de ruedas estaba arrumbada en un rincón del cuarto, completamente ignorada, mientras él se movía por el piso con total fluidez.

Ese folder detallaba toda la vida de Elyse, desde que era una niña hasta la universidad, e incluso incluía su noviazgo con Theo.

Lo hojeó sin mucho interés y, con voz grave, dijo: -Una mujer cualquiera. Se casó conmigo solo por la plata.

Tiempo atrás, los Owens habían anunciado que buscaban una esposa para Jayden, con el único fin de asegurar un heredero.

Cuando hicieron el anuncio, ninguna familia adinerada quiso casar a su hija con él, excepto los Foster, que se hicieron ricos casando a sus hijas con hombres de negocios.

El motivo de los Foster era claro: cambiar a su hija por contactos y dinero.

Vinny no veía otra razón para que Elyse se casara con Jayden más que por el beneficio económico.

Pero había algo más.

-Originalmente se iba a casar con Theo Ward.

-¿Theo Ward? ¿De la familia Ward, la que todo el mundo conoce? -preguntó Jayden, levantando una ceja.

-Sí. Pero parece que el novio se peló para volver con su exnovia después de recibir una llamada.

Vinny hizo una pausa y luego soltó su teoría: -A lo mejor se casó con usted nomás para desquitarse con Theo Ward.

Jayden dejó de ver los papeles y miró a Vinny con un toque de fastidio.

-Lo ves muy simple. Al casarse conmigo, ella gana mucho más. Esa es la verdadera razón por la que se casó conmigo, a pesar de mi discapacidad.

Para Jayden, Elyse aún no había mostrado sus verdaderas intenciones, pero no le importaba si solo le interesaba su dinero.

Lo único que necesitaba era una esposa para que su familia lo dejara en paz, y si ella se casaba por interés, el divorcio sería mucho más fácil para él en el futuro.

...

Sentada en el borde de la cama, Elyse desplazaba el dedo por la pantalla de su celular, revisando las tendencias.

Hashtags como #ElNovioSePelóConLaEx y #NoviaSeCasaConUnExtrañoParaHacerEnojarAlNovioFugitivo habían vuelto virales.

Leyó los comentarios sin inmutarse. La gente pensaba que toda la situación era una locura, y que las acciones de ambos eran impensables. A pesar de todo el chisme, el nombre de Elyse estaba en boca de todos.

Algunos descubrieron que era violinista en una orquesta y hasta encontraron un video de una de sus presentaciones pasadas.

Elyse no pudo resistirse y empezó a ver esos videos cuando, de repente, su celular sonó. Era una llamada de Theo.

-¿Dónde estás, Elyse? Tenemos que vernos.

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