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Unidos por una pasión

Unidos por una pasión

Autor: : lateacherClau
Género: Fantasía
Desde chicos amaron la música, nadie les enseño lo que era, solo se reunían y la creaban, sus instrumentos muchas veces eran producto de su imaginación, desde ese entonces, supieron que esa era la pasión que los uniría por siempre. Sin embargo después de un sin fin de situaciones lo que solo los mantendrá unidos será la Amistad. Esa fuerza misteriosa que une dos mundos diferentes y nutre del ingrediente más especial que el ser humano pueda tener, el Amor.

Capítulo 1 Conociendo a los protagonistas!

Esta historia es de seis vidas que se cruzan en un sin fin de situaciones. Conviven en una sociedad que ha perdido su esencia, sus valores, la causa de esto, flagelos como la droga, la delincuencia, han hecho estragos en la juventud.

Además a los jóvenes de esta sociedad, adultos que han fracasado en aquellos sueños que alguna vez tuvieron, les han inculcado que la realidad en la que viven lo condicionan a vivir una vida mediocre. Para estos adultos, el soñar con un futuro prometedor no vale la pena, soñar es cosa de niños, el tiempo hay que aprovecharlo al máximo para las obligaciones. Sueños como fundar una empresa, ser la estrella de futbol del momento, escribir un best seller, ser un gran actor o artista, ser el mejor cantante, es de ilusos.

En esta sociedad corrompida por el pensamiento realista, vivir soñando, es su única salida de la negatividad. Pero cuando la vida transcurre solo en sueños y no en acción, los anhelos del corazón no se cumplen y la gran mayoría de esa juventud sucumbe ante la realidad que los rodea, o algunos lamentosamente caen bajo las garras de las epidemias del momento.

Sin embargo toda regla tiene su excepción...

Desde chicos amaron la música, nadie les enseño lo que era, solo se juntaban y la creaban, sus instrumentos muchas veces eran producto de su imaginación, desde ese entonces, supieron que esa era la pasión que los uniría por siempre.

Una de las protagonistas de esta historia es, Carla Margas, ella es una chica emotiva, insistente, sagaz, ama la independencia, con tan solo 17 años se hizo dueña de un sueño en conjunto. Ella es la mayor de cuatro hermanos, Héctor, Alejandro, Valentina, y Jorge. Su madre Esmeralda, su padre Marcelo. Además de sus hermanos de sangre, Carla tiene una gran amiga, su hermana del corazón Evangelina.

Evy, que así la llama Carla, es apasionada por la vida, siempre busca nuevas experiencias y no soporta desaprovechar el tiempo. Tiene la misma edad que Carla, se conocieron mientras cursaban la escuela y de ahí se hicieron inseparables.

Pedro Rila 16 años, primo de Carla, tímido, guapo, de ojos verdes intensos, cabello no tan corto con rulos y castaño, inteligente, exigente, cuidadoso, ama lo imposible y lo posible. Su pasión la guitarra.

Valentina Margas 15 años, cabello color castaño, largo hasta los hombros, curvas perfectas, hermosa sonrisa. Se amolda a todo, ama la dignidad. Pero sobre todo ama cantar.

Alejandro Margas 16 años, cabello castaño claro corto, delgado al máximo. Es de pensamiento firme, es amable, comprensivo. Lo que le alegra el alma es tocar la batería.

Catherine Pelran 17 años, cabello negro largo, con un cuerpo robusto. Amable, inquieta, observadora, pone todas sus energías para lograr sus objetivos. Prima de los Hermanos Margas y de Pedro.

Juntos demostraran que con amor y pasión se puede lograr hasta lo imposible.

Capítulo 1

Era una tarde soleada de primavera, el calor del sol resaltaba cada aroma, las flores los árboles y la gran quinta en medio de éste, transportaron a Carla a su niñez. Cerrando sus ojos imaginaba cada escena vivida como si estuviera allí nuevamente. Un suspiro escapo de sus labios al pensar cuantas aventuras transcurrieron junto a sus hermanos y primos; corriendo, trepando árboles, risas, sueños. Y como olvidarse de la gran higuera, el viejo árbol estaba situado al costado del gran galpón, que muchas veces hizo de nave espacial para ellos. Si, había mucho en ese jardín, más de lo que se podía percibir a simple vista, cada rincón contaba una travesura.

Carla sumida en sus pensamientos se sobresaltó al escuchar una voz grave.

-Hola-

- Hola Pedro, siéntate- le dijo señalando un pequeño banco color rojo de madera.

–¿A qué se debe todo esto?- dijo señalando la mesa ratona que arriba llevaba un mantel rojo y blanco a cuadritos, sobré él, tres platos con deliciosas golosinas y una jarra de jugo de naranja recién exprimido.

- Estaba recordando las mil travesuras que hicimos juntos- sonrió

Pedro deposito un beso en la mejilla de su prima, mientras pensaba que tramaría Carla, tomo asiento en el incómodo banco, que usaban cuando niños para merendar.

-Éramos unos salvajes- añadió Pedro, llenando su mente de esos dulces recuerdos de la niñez.

- Si, pero sabíamos bien con exactitud que queríamos, para cuando fuéramos grandes- replicó Carla.

- Yo lo sabía, hasta que me encerraron a trabajar en la fábrica de mis padres- afirmó con un deje de rabia.

Pedro trabajaba en la fábrica textil, de sus padres, era el gerente mercadeo de menor rango, odiaba trabajar en esa fábrica, cortaba todos sus sueños. Ésta fue fundada por sus padres antes de que el naciera y durante años ha sido la más prestigiosa del país, allí se fabrican todo lo que se refiere a ropa en lanas.

- Que raro, Pedro quejándose de su trabajo- interrumpió Catherine.

- Hola Cath, ¿cómo estás?- saludó Carla.

- Cansada, pero feliz, hoy he podido salir más temprano del colegio- Mirando lo que su prima había armado preguntó- ¿Qué te traes? Carloncha-

- Ya lo veras y no me digas así- le dijo invitándola a sentarse.

Mientras Pedro y Carla escuchaban con atención como Catherine había podido escabullirse temprano del colegio, aparecían en acción Valentina y Alejandro.

- Bien ahora que estamos todos, gracias por acudir a esta reunión, los he llamado porque hace varios días he estado pensando una idea. Sé que cada uno está en sus rollos, pero quiero que veamos algo juntos.

Carla de debajo de la mesa saco un cuaderno con apariencia vieja, de tapas amarrillas, mientras los chicos observaban el cuaderno, miles de recuerdos surcaron la mente de ellos, pero en especial manera todos se centraron en esa noche cuando escondidos de sus padres se reunieron en el mismo lugar en que hoy están sentados.

En las tapas del cuaderno había unas letras doradas con caligrafía de un niño, decía "sueños a cumplir".

- ¿Qué significa esto?- preguntó Alejandro.

- ¿Recuerdan el momento que creamos esto?- preguntó Carla mirándolos a cada uno.

-Sí, fue una noche de verano- dijo Valentina llevándose una galletita a la boca, pero antes de darle un mordiscón dijo- fue mágico.

- ¿Cómo lo puedes recordar?, eras apenas una niña de cinco años- le preguntó Catherine.

- Simplemente lo recuerdo, fue mágico- contestó casi atragantándose con la comida.

- ¿Qué significa esto?- preguntó nuevamente Alejandro mirando a su hermana.

Carla sin decir una palabra más, abrió el cuaderno y comenzó a leer algunas líneas.

"Diciembre del 93, esta reunión la hicimos para poder escribir todo lo que deseamos ser cuando seamos grandes. Lo que queremos ser es una gran banda y con nuestra música cambiar el mundo y lo lograremos."

- Éramos niños, Carla, no sabíamos que el mundo sería una total mi...

- Alejandro- le interrumpió Carla con el ceño fruncido.

- Miseria, eso era lo único que se me ocurrió- dijo con una sonrisa en la boca.

- Alejandro tiene razón, éramos unos niños obligados por Carla a estar en esa reunión- expresó Catherine.

- Pero fue mágico- agregó Valentina en defensa de su hermana.

-Mágica paliza nos dieron por escaparnos a esa hora de la noche- dijo Pedro entre risas recordando la travesura.

- Bueno chicos, sigan yéndose por la tangente, pero no podemos seguir sin hacer nada por este sueño que tenemos en común – manifestó al fin Carla captando la atención de todos.

- ¿Cambiar el mundo?- preguntó Pedro.

- Formar una banda- contestó Carla exasperada.

Antes de decir una palabra, Carla les pidió que meditaran un segundo.

- ¿Cómo nos vamos a organizar?- cuestionó Catherine sacando de su cartera azul un lápiz y una libreta.

- ¿Eso quiere decir que aceptas?- quiso saber Carla.

-Sí, estoy cansada de frustrar mi pasión.

- Bien, organizarse es fácil- expresó Carla poniéndose en pie- por ejemplo ya tenemos una tecladista nos faltaría un guitarrista un baterista y obvio la voz principal.

- Yo acepto, por tal de huir un poco de mi realidad, acepto, Carla soy tu guitarrista- dijo Pedro alzando la mano como firmando un pacto.

- Genial- festejó Catherine anotando algo en su pequeña libreta.

- Esta bien, yo también acepto ya que un baterista genial como yo no van a encontrar- bromeó Alejandro.

- Bien, Valentina- dijo Carla mirando a su hermana- ¿te gustaría estar en nuestra banda?

- ¿Será mágico?- preguntó Valentina, haciendo sonreír a sus hermanos y primos.

- Por supuesto y cuando se ponga algo feo estaremos juntos para sobrellevarlo- prometió Pedro mientras le hacía una guiñada a Carla.

- Acepto- contestó sonriente Valentina.

- Excelente, por lo pronto me adelanté y le pedí prestado el galpón a nuestro padre- les informó Carla.

- ¿Ese mugroso galpón?- preguntó Catherine con la nariz arrugada.

- Mañana por la tarde ya no será un mugroso galpón-le informó Carla sonriendo.

Catherine tomo el cuaderno amarillo en sus manos, lo abrió y escribió en el las siguientes líneas: "Setiembre del 2003, cuenta regresiva para el gran sueño"

- Si será mágico- concluyó Valentina, mirando a su prima escribir

Capítulo 2 La aventura comienza

Capítulo 2

Un par de años más tarde, los chicos habían logrado formar la banda y ganarse algo de popularidad. La mayoría de sus temas eran "covers" de artistas del momento y otras tantas de su propia autoría. Sus presentaciones eran en fiestas, cumpleaños, casamientos. Cada show lo hacían con el corazón en carne viva, cada nota cantada y tocada la hacían con el alma.

Era domingo por la mañana corría el año 2006, el teléfono de los Margas no paraba de sonar. Esmeralda, la madre de Carla, Héctor, Alejandro, Valentina y Jorge, iba de la sala a la cocina, intentando ser dos cosas a la vez cocinera y secretaria.

La casa de los margas es enorme, en la entrada hay un pequeño sendero decorado con piedritas grises. La puerta de entrada era de una madera antigua, la sala estaba decorada con fotografías familiares, un juego de living antiguo y en una de las esquinas una hermosa estufa a leña. Cuenta con cinco habitaciones espaciosas, un baño enorme modernizado y una cocina inmensa bien amueblada, donde la familia pasa la mayor parte del tiempo.

- Hola, buenos días- Contestó Esmeralda algo agitada- sí, enseguida- dejando el teléfono a un lado llamó a su hija, que estaba en la cocina ayudándola.

Carla, a toda velocidad y mirando compasiva a su madre contestó.

- ¿Hola?

- Hola, ¿Hablo con la representante de la banda?

- Algo así- dijo Carla sonrojándose al momento, ella no quería un título, era la mayor de los cinco y debía tener una cierta responsabilidad, pero representante era demasiado- ¿Quién habla?

-Soy Alex Broom, soy productor y me gustaría tener una charla con la banda.

Alex Broom es el productor más famoso de la ciudad, y cuando se interesaba por alguien lo conseguía al precio que fuera, esta vez iba por los chicos y pelearía con quien fuera por ser su mánager.

Carla quedó muda, presa de la electricidad que recorrió su espalda, ella sabía quién era Alex Broom. Tomando una bocanada de aire dijo:

- Perdón, ¿Escuché bien?

-Espero que sí, no quiero perderme la oportunidad de tenerlos el lunes a primera hora de la mañana aquí en mi oficina.

- Estaríamos encantados de ir- dijo nerviosa.

- Bien, los espero entonces.

Carla después que reaccionó y bajó a la realidad, llamó a sus hermanos y dos primos para darle la noticia.

Sentados en medio del gran galpón, ahora ya limpio y refaccionado para poder ensayar, Carla se disponía a decirles lo del productor.

- Chicos los hice venir un rato antes porque surgió un improvisto- dijo Carla mirando sus reacciones.

- ¿Pasó algo malo?- preguntó preocupada Catherine.

- No, en realidad esto es algo....

- ¿Mágico?- la interrumpió Valentina

- Que estábamos esperando- continuó Carla.

- Suelta la bomba, prima- dijo impaciente Pedro.

- Hoy llamó Alex Broom, quiere vernos en su estudio el lunes a primera hora.

- ¿Alex Broom? -Preguntó Pedro sin aliento

-Si- contesto Carla mirándolo con una sonrisa en su rostro

- ¿Estás Segura?- Preguntó nuevamente Pedro

- Si- reafirmó Carla.

- ¿Quién es el tal Alex?- preguntó Valentina viendo que algo se estaba perdiendo.

- El mejor productor de la ciudad-le informó Alejandro.

- ¿Qué vamos hacer?- preguntó Catherine.

- Jugarnos por nuestro sueño.

El lunes a la hora estipulada los seis chicos estaban reunidos en la oficina del gran productor. Cada uno de ellos tenía un nudo en el estómago, que les indicaba que pronto sus sueños se harían realidad.

La oficina de Alex estaba decorada con estilo muy moderno, situada en la planta alta de un gran edificio comercial. Tenía un escritorio inmenso de color caoba, detrás de éste había una gran biblioteca, su color combinaba con el del escritorio. A la derecha de éste había un gran ventanal y en frente del escritorio unos hermosos sillones negros aterciopelados.

Los chicos estaban sentados en esos hermosos sillones, esperando a que Alex viniera.

- Carla, ¿estás segura que dijo a esta hora?- preguntó Catherine mientras consultaba su reloj de mano azul.

- Sí, escuché bien.

Hubo unos minutos de silencio incomodo en los cuales Valentina quería gritar, saltar o cantar, no soportaba más la idea de estar quieta, mientras intentaba aquietar sus pensamientos la puerta se abrió.

Alex irrumpió en la oficina, las chicas quedaron atónitas al ver tanta masculinidad en él, los chicos quedaron boquiabiertos al ver al gran empresario.

Alex era un hombre muy guapo de aproximadamente 40 años, su cutis blanco hacia resaltas sus ojos marrones, su cabellera estaba prolijamente cortada con apenas unas pequeñas ondulaciones, Poseía un cuerpo muy bien trabajado y se notaba que cuidaba cada detalle para vestirse a la moda. Él era el dueño de toda una cadena de estudios de producción, en cuanto a música hablamos, había llevado a la fama a muchas estrellas, con eso amasaba grandes fortunas de dineros. Casado, con dos hijos que apenas veía, cuando tuvieron edad de estudiar en el extranjero Alex no lo dudo y los envió lejos.

- Buenos días- saludo Alex apenas mirando a los seis chicos que tenía en frente.

- Buenos días- saludaron los seis a coro, poniéndose en pie para estrechar la mano de Alex.

Capítulo 3

Al estrechar las manos, Alex notó un poco de nerviosismo en ellos.

- Tranquilos, soy productor, no un asesino – bromeó.

- El mejor productor- dijo Pedro haciendo sonreír a Alex.

- Me contacte con ustedes, mediante un amigo que tenía su número- mirando a cada uno preguntó- ¿tienen manager, representante o "algo así"?.

- No, Carla es la que se encarga de esa parte- dijo Alejandro señalando a su hermana.

- Tú eres la "algo así"- bromeo Alex, recordando su conversación telefónica.

- Sí, soy yo- sonrió Carla- en realidad no se mucho, pero me las arreglo.

- ¿Quieren escuchar mi propuesta?- preguntó Alex sentándose sobre el escritorio.

- Si queremos- contestó Alejandro algo ansioso.

- Me gustaría ser su representante, productor, manager y amigo, alguien en quien puedan tener plena confianza.

- ¿Por qué?- preguntó Catherine, ganándose una mirada de reprensión de los demás- ¿Qué?- preguntó nuevamente en susurros.

- Simple, juventud + talento= éxito, ¡y como amo hacer éxito!- los miro un momento como recordando algo y preguntó - ¿Por qué el grupo no tiene nombre?

- No nos decidimos- mintió Pedro, como explicarle a un hombre de negocios que su prima Carla cree que el nombre del grupo debe ser elegido especialmente y no por azar.

- Bueno lo primero que quiero que hagan es elegir un nombre, debe ser especial- les sugirió Alex.

- Lo haremos- prometió Carla agradeciendo por dentro que no deberían elegirlo a su suerte.

- Excelente, segundo punto que debemos tocar es el objetivo o meta que quieren perseguir.

- Trascender con nuestra música y mientras eso sucede, nuestro anhelo es ayudar a los demás- Contestó Pedro.

- ¿Cómo?- Preguntó Alex sorprendido.

- Simple, cada vez que realicemos una show, la mitad de lo recaudado sea para alguna institución que escaseen sus recursos- le explicó Catherine con firmeza, así Alex no dudaría ni un segundo de sus convicciones.

Capítulo 3 Reclutando...

Capítulo 4

Irrumpiendo en "el galpón", donde los chicos estaban reunidos, Esmeralda al verlos tan opacados preparo una rica merienda para levantarles el ánimo.

- Chicos les traje algo delicioso para endulzar la tarde.

- Gracias mamá- le dijo Carla acercándose a ella.

- ¿Qué sucede chicos?, no me digan que nada porque sus caritas lo dicen todo- Pregunto Esmeralda dejando la bandeja sobre una mesa.

- Estamos medios perdidos por la propuesta que nos dio Alex- dijo Pedro algo triste.

- ¿Es algo ilegal?- preguntó horrorizada Esmeralda.

- No mamá- contestó Alejandro tratando de tranquilizar a su exagerada madre- solo quiere modificar el grupo.

- ¿De qué forma?- siguió instigando Esmeralda.

- Quiere que agreguemos dos integrantes más- contestó Carla con una mueca de disgusto.

Esmeralda pronta para reanimar a los chicos con una larga oratoria de madre experta en sanar heridas del corazón, se vio interrumpida por la llegada de Héctor y Sonia.

Héctor es el mayor de los varones Margas, tiene 22 años es morocho, muy atractivo, es dueño de unos ojos cafés que enamoran. Sonia Kant es la mayor de dos hijas, ella es el capricho personificado, 20 años, rubia con unos ojos azules que si te quedas mirándola fijamente te pierdes en ellos. Juntos y enamorados hace dos años decidieron fugarse y casarse secretamente, fue todo un escándalo pero así y todo el amor ganó y ambas familias lo tuvieron que aceptar. Ellos viven en una hermosa casa a dos horas de la ciudad.

- Hola familia- saludó Héctor con el humor que lo caracterizaba.

- Hola- contestaron en coro apagado.

- ¿Qué sucede?, hoy están todos desanimados.

Esmeralda sin demora los puso al corriente de los planes que el productor estrella tenia para ellos.

- ¿Qué piensan hacer al respecto?- preguntó con el ceño fruncido Héctor.

- No tenemos idea- le contestó Catherine con la mirada perdida.

- Ya veo, la oportunidad que tanto esperaban se les presenta a la puerta y ustedes se duermen en los detalles menores.

- No necesitamos de tu superioridad en lo que respecta a la filosofía de la vida, hermanito- le recriminó Alejandro.

- Nada de superior, solo quiero que vean, que esto es una piedra más en el camino que deben sortear de la mejor manera- le contestó Héctor.

- ¿Y cómo lo harías querido Héctor?- preguntó Valentina algo hastiada ya de la sicología callejera de su hermano.

- En realidad, Héctor tiene razón- dijo Pedro sorprendiendo a los demás- Si, no me miren así, en esta estoy con Héctor.

- Gracias primo- dijo haciendo una reverencia en tono de burla.

- Se más claro- le pidió Carla.

- Bueno al menos debemos ver que los nuevos integrantes los elegiremos nosotros, y a lo que a mí respecta Sebastián es una buena opción.

Todos sabían que Sebastián moría por entrar en la banda, el problema era que a Valentina su novia, no le atraía nada la idea hasta hoy.

- Está bien, hablare con él- contestó resignada Valentina.

- Listo, la voz masculina estaría confirmadísima, ahora falta la voz femenina- dijo Carla.

-Sonia, ¿Por qué no cantas vos?- le preguntó Héctor tomándola de la mano, miro a los demás y dijo- Sonia tiene una voz hermosa, además estudió canto desde pequeña.

Sonia sonrió sin decir una palabra, Carla al ver la incomodidad de ella le dijo- Sonia ¿qué tal si nos contestas mañana?

- Lo pensaré- dijo en voz casi inaudible.

- Bien chicos sabemos que esto es un paso difícil, así que mañana con todas las fuerzas recargadas.

Capítulo 5

Valentina una vez libre de las tareas del hogar, fue a casa de Sebastián su novio, para comunicarle la decisión que los chicos habían tomado. El viaje hasta allí le tomo apenas quince minutos, al llegar no pudo contener el aliento una vez más ante aquella hermosa casa, donde tantas veces había ido a buscar a su príncipe. La casa era de un estilo campestre casi como un castillo en medio de aquel gran bosque, en realidad Sebastián vivía en las afueras de la ciudad casi al límite y allí se podía observar grandes extensiones de campo.

Al pasar por el enorme portón, visualizó a lo lejos a su novio sentado a la sombra de aquel gran árbol que tantas veces le había robado besos.

Sebastián lucía algo casual, lejos de parecer un príncipe azul esa mañana vestía de una forma más roquera, amaba cantar y soñaba con tener una banda, sus amigos, Alejandro y Pedro lo habían invitado muchas veces a formar parte de la banda pero Valentina le había prohibido aceptar.

Sebastián al ver que su novia se acercaba se levantó rápidamente y fue alcanzarla.

- Hola mi vida- dijo abrazándola y dándole un dulce beso.

- Hola mi príncipe, tenemos que hablar- dijo ella escapando de sus cálidos brazos.

- No me gusta esa frase- contestó siguiéndola

- En realidad tengo una propuesta para ti- dijo dándose vuelta quedando cara a cara.

- Si venís a pedir mi mano en matrimonio desde ya te digo que mis padres brillan por su ausencia- Bromeó Sebastián.

- Eso quisieras ¿no?, - dijo mientras se sentaba debajo del gran sauce- los chicos quieren que cantes en la banda.

Sebastián no daba crédito a lo que acababa de escuchar, sentía que el corazón le iba a explotar pero debía ser inteligente con cada palabra.

- ¿Yo?, ¿Por qué? , ¿Enserio?

- Es que el productor del que te hable nos pide una voz masculina más, y los chicos pensaron en tí.

- ¿Qué les hizo pensar que aceptaría?- bromeó.

- Eso no es problema, sino aceptas yo tengo mil maneras para torturarte.

- No me negaré a probarlas- sonrió

- En serio Sebas ¿Qué me decís?

- Me encantaría, ¿pero qué pasaría con vos?, es decir vos sos la que decís que nos traería problemas.

- Ellos me prometieron que sería mágico, así que decídete- dijo poniendo su dedo índice en la mejilla de él como forma de amenaza.

- Por vos al fin del mundo.

CAPÍTULO 6

Sonia no había podido dormir en toda la noche, odiaba que Héctor metiera las narices donde nadie lo llamaba, decirle a los chicos que ella cantaba bien, había sido lo peor que él había hecho.

Mientras lo observaba dormir se preparaba para salir, debía desintoxicarse de todo el veneno que fluía por sus venas y que mejor que su madre y su hermana.

La casa de la madre de Sonia era exquisitamente moderna y ostentosa, cada rincón de esa casa hacia saber al que entrara que allí vivía una reina y sus dos princesas.

Paula Cardozo era una mujer bonita, con sus tan solo 40 años parecía una modelo de revistas, su pelo bien arreglado, su ropa de etiqueta y sus modales de reina al hablar hacían de ella, una mujer frívola, misteriosa. Poseía los ojos azules más hermosos de toda la tierra, los cuales Sonia había heredado.

Elisa tiene una apariencia de niña mal criada y ha dejado ver a todo el que la conoce que así es, pero en realidad no es más que una niña carente de afecto. Es muy bonita, su pelo es negro como el ébano y espectacularmente lacio, como recién salido de una sección de peluquería. Es la menor de las hijas de Paula.

Sonia entró a su casa sin tocar la puerta, atravesó la sala y llegando a la cocina sobresaltó a su hermana.

- ¿Mamá?- preguntó rápidamente.

- Hola hermanita tanto tiempo, yo bien, gracias por preguntar

- Lo siento- dijo acercándose a Elisa para depositar un dulce beso en su mejilla.

- Mamá salió hace una hora- contestó Elisa, mientras preparaba su desayuno.

- Qué raro ¿no?- dijo irritada

- ¿Qué pasa?- preguntó Elisa girando sobre sus talones, conocía a su hermana, y sabía cómo tratarla a la perfección.

- Estoy rabiosa- dijo apretando los dientes- me he casado con un metiche.

- ¿Metiche?- preguntó Elisa mientras se sentaba a la mesa con un tazón rojo en sus manos.

-Que digo metiche, es el rey de los metiches, no puedo entender como fue capaz de avergonzarme delante de todos así- continuo rabiosa.

- ¿Pero qué te hizo Héctor?

- Piensa que yo voy a cantar en un grupete, que equivocado esta no sabe que nací para ser una estrella- dijo sin atender a la pregunta de su hermana.

- ¿Te invitaron a cantar?- dijo con los ojos iluminados, es que Elisa amaba el canto, su madre no le permitió estudiarlo pero ella se las arreglaba para aprender a escondidas- ¿Los chicos te invitaron a cantar en la banda?

- No, en realidad ellos necesitan una voz femenina y...- su voz se perdió abruptamente, en cuanto se dio cuenta que su hermana seria la excusa perfecta para no cantar. - ¿Te morís por estar ahí?

- En realidad he escuchado que el productor estrella los va a representar y...- miró el contenido de su tazón y dijo- si muero por cantar, no importa si es un grupete o sola, quiero cantar.

Su hermana la miro a los ojos y le dijo- Elisa luego iremos juntas.

- ¿A dónde?- preguntó sin entender.

- Al estúpido galpón.

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