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Víspera de otoño

Víspera de otoño

Autor: : Claudia Carrello
Género: Aventura
El respeto, pertenencia, perdón, compromiso, gratitud, tradiciones, comunicación, valores que tiene todo hogar como el mío, al ser que de nuevo volveré a casa en estas vísperas de otoño. Mi primera vez en conocer a mi hermanastro, y su amargura como sus prejuicios por ser "el judas", en la casa Dalton. Evitare que sus conflictos dañen mis valores, como los de mi familia.

Capítulo 1 - —Hola hermanastro.

-¡Casandra! -grita una mujer.

-Ella es Isabel, mi madre adoptiva que me llama del piso de abajo.

-Casandra ¡niña baja por favor! -grita parada al final de las escaleras.

-Me llama de nuevo, no puedo estar un segundo en mi habitación.

Solo bebo un trago de mi bebida con un agrio sabor a betabel, que si no lo tomo me convertiría en una abominable sangre sucia.

-Mande. -respondo una vez que bajo las escaleras rápido.

-Toma al bebé.

Ella me entrega a Israel medio dormido, que me encuentro cargando, hace ya bastante Isabel estuvo embarazada de gemelos que nacieron un cuatro de abril, que de vez en cuando debo cuidarlos, al ser que en la casa solo vivimos mamá y yo.

-Tengo una junta importante en línea, mantén a los niños dormidos, evita que hagan ruido.

-Si.

Isabel vuelve a sentarse frente a su computadora, yo solo me quedo cuidando a los bebes que están dormidos, debo decir antes que nada que, en cualquier momento, mi padre adoptivo y su hijo Iván llegaran.

No tengo muchos amigos, tal vez solo los cuento con los dedos, debo decir que soy selectiva, eso creo.

-Qué bueno que viniste Gabriel. -dijo Isabel, al recibir al mejor amigo de su hijo Iván.

Y presentarme.

-Ella es Casandra, mi hija.

"Adoptiva", pienso en mis adentros, viendo a él con ese cabello algo largo, aunque lo trae recogido en un chongo ambos estrechamos las manos, al saludarnos y ver sus ojos azules.

Isabel recibe con un abrazo y beso a Daniel, mi padre, que de él solo recibo un fuerte abrazo, al oler su aroma a romero que, por cualquier motivo, me recuerda a algo que aun no entiendo a qué.

-Hijo al fin estás aquí, pero saluda a tu hermana. -dice Isabel al abrazar a su hijo.

Solo miro a un chico alto de cabello castaño chocolate corto, que me mira con cierto desdén al igual que yo lo hago, yo entiendo que él no me acepta.

-Casandra.

-Iván.

Y eso fue nuestro saludo, no esperaba gran cosa de él y menos Iván de mí, quizás él este odiándome por como manejaron sus padres, que ahora son también los míos.

No voy a olvidar que, fui o sigo siendo una huérfana del castillo de Ava Miller, orfanato de jóvenes híbridas, al ser que está asociada con la fraternidad de padres de familia, que oficialmente son padres adoptivos temporales.

Exacto, soy temporal en una casa de cazadores que su caza es la mitad de mi descendencia, y que, "afortunadamente", y desafortunadamente para mí, ya que Daniel e Isabel descubrieron mis datos y decidieron ser mis padres temporales, mientras su hijo estaba estudiando.

Que sé muy bien que no estuvo de acuerdo de compartir a sus padres conmigo, menos a sus hermanitos.

Casandra voltea al haber sentido que alguien la miraba, cuando se da cuenta que es Gabriel, quien solo sonríe y ella solo responde con lo mismo.

-Bueno chicos, quieren comer.

-Si mi amor, tenemos hambre ya que el viaje fue largo.

-Pasemos a la mesa, porque tengo la comida que te gusta hijo.

-Gracias.

En eso que van al comedor, Gabriel como Iván ven subir por las escaleras a Casandra, a lo que voltea ver a su amigo y Iván mueve los hombros, sin saber y sin tomarle importancia porque notaba su molestia.

-Iván cálmate.

-Calmarme, deberé comer con ella en la misma mesa, yo te lo había dicho.

En eso escuchan unos pasos.

-Te lo dije. -dice Iván.

Y solo se sientan a la mesa, mientras Isabel termina de servir la comida.

-Bueno dime como les fue en el internado.

-Muy bien mamá, ya soy capitán de entrenamiento.

-Felicidades hijo, y tu Gabriel.

-Muy bien señora Dalton, soy capitán de deportes.

-Felicidades.

-Gracias.

-Estos jóvenes que vez amor evolucionaron a gran medida.

-Si lo imagino amor, si vienen fornidos.

-Mamá.

Al ver que Iván no tenía para nada la intención de preguntar, a lo que él decidió hacerlo.

-Señora Dalton, ¿Por qué Casandra no vino a comer?

A Isabel le sorprende un poco, aunque lo sabía, por un momento creía que quien lo preguntara seria su hijo, cosa que entiende porque no lo hizo.

-Bueno muchachos, ella no puede comer comida ordinaria, como está Casandra lleva una dieta estricta que debe ayudarla, ella ve a una psicóloga que la ayuda a adaptarse.

-Lo ves, te lo dije, es una Dana.

-Iván por favor no hables así.

-Es cierto mamá, ella es una calamidad de sangre y que este en esta casa.

-Iván ya hablamos de eso, respeta a tu hermana.

-No la aceptare como mi hermana nunca.

-Pero no se preocupen por ella, generalmente come en su habitación y tiene a su padrino Sebastián, quien le envía naranjos que le han ayudado mucho, igual que algunas bebidas clásicas que son bueno para su salud.

-Lo que me pregunto padres, porque no solo se la devuelven a su padrino, ya que lo tiene.

Gabriel nota la mirada de los padres de su amigo nada contentos, a lo que el señor Daniel dice:

-Hablaremos más tarde.

En cuanto Casandra se encontraba muy tranquila en su habitación, leyendo un libro sentada sobre su cama, mientras disfrutaba los gajos de la fruta que complacían su paladar, cuando detiene la lectura y mira el reloj que tiene a un lado.

-Rayos se me va hacer tarde, ya que trabajo de repartidor en una pizzería algo famosa.

Solo me preparo para salir, enseguida puedo mirarme al espejo, aunque mi silueta es algo clara, pero no se ve como quisiera, porque solo llevo un overol de mezclilla con mi blusa de manga larga.

Bajando las escaleras Casandra, es Isabel quien se da cuenta al decirle:

-A dónde vas Casandra.

Ella se detiene cuando ha tomado las llaves de su scooter del perchero, voltea al ver que no solo la mira su madre, si no también Gabriel e Iván, que están cargando a los bebes.

-Mamá voy al trabajo, y debo irme antes de llegar tarde.

-A no.

-¿Por qué?

-Llame a tu jefe y le dije que te diera el día, ya que tu hermano está aquí.

-Cierto mamá. -conteste con una sonrisa, devolviendo las llaves y decirme pensando, "ayuda", subiendo las escaleras.

-Casandra a ¿Dónde vas?

Solo volteo poniendo mis manos sobre el barandal de las escaleras.

-Estaré en mi cuarto mamá.

-No, te quiero aquí en la sala, no te quiero metida en tu habitación.

Evita mover los ojos al contestar:

-Solo debo ir por mi libro.

Isabel asiente nada más, al ver a Casandra subir y ella voltea a ver a su hijo Iván.

-Por favor hijo, compórtate con tu hermana, no quiero quejas ni problemas en esta casa.

-Si mamá.

Casandra tomo su libro y su plato hondo, que tenía aún más fruta para comer. Bajo de nuevo, sentándose en el sofá lejos de los chicos, ocupada leyendo su libro y comiendo, no tardo mucho las miradas de Iván hacia ella, desafortunadamente el libro tapaba parte del rostro la Dana.

-Mira a la nerd de libros.

-Déjala en paz, aun no la conoces bien y no parece tan mala.

-No pienso dirigirle la palabra a esa Dana.

-Lo hiciste cuando llegamos.

-Solo lo hice por mi mamá, y salió bien.

-Claro, -dice Gabriel, al cambiar un poco la voz aparentando la de su amigo. -Casandra, solo dijiste eso.

-Pero salió bien. -insistió Iván.

Ya que los dos se encontraban en la cocina hablando.

-Hijo tu padre y yo saldremos, cuida a tus hermanos, ya le dije a Casandra, volvemos más tarde.

-Está bien mamá.

-No quiero problemas, y estás en tu casa Gabriel.

-Gracias señora Dalton.

-Solo dime Isabel.

Gabriel asiente. Daniel como Isabel se despiden y salen de la casa, una vez que Casandra ve salir a sus padres, sonríe y decide volver a su habitación subiendo rápido las escaleras.

Iván como Gabriel la miran.

-No le dirás nada a tu hermana.

-Ella no es mi hermana, no pienso hablarle a esa Dana.

-Bueno da gracias que tus hermanitos están dormidos, no quiero imaginar cuando se pongan latosos y debas llamarla.

Iván se ríe.

-No sucederá.

Gabriel solo mueve la cabeza, al solo asentir y saber que sucederá.

Mientras, los padres de Iván y Casandra, iban en el auto directo a la mansión Cruenta del señor Alan, siendo que hace un rato, Isabel le dijo a su esposo en la habitación.

-Me alegra mucho que ya estén en casa, no sé si te dijeron que el señor Alan quiere vernos.

-Si es sobre Casandra, me dijeron que también Paola la psicóloga y Ava estarán presente.

-Igual me lo mencionaron, crees que Casandra haya decidido irse a Azcon.

-No tengo idea cariño, pero es importante que lo hablemos.

Es así como llegan hasta la mansión, estacionando el carro para abrir la puerta, que es como ambos bajan para después tocar a la puerta, que son recibido por el ama de llaves, un hombre delgado y uniformado.

-El señor Cruenta los está espera en su oficina. -dijo el señor.

Ellos lo siguieron, hasta que llegaron a una puerta de caoba, la cual el ama de llaves toca y es como escuchan.

-Adelante.

El hombre delgado abre la puerta, haciendo pasar a Isabel como a Daniel, al ver al señor Cruenta sentado frente a su escritorio, quien se levanta.

-Isabel que gusto de verte, pero Daniel, es bueno que hayas vuelto del internado de Frost, es bueno verlos de nuevo, ¿Cómo esta Casandra?

-Ella está muy bien.

-Ahora que Iván conoce a su hermana, como les ha ido a los dos.

El señor Alan Cruenta mira el rostro de los Dalton, mostrando que no ha sido tan fácil como ellos creyeron.

-Bueno, apenas es el comienzo, estamos esperando como marcha.

Cruenta no dice nada, a lo que los invita a sentarse, cuando de repente aparece la señorita Paola Louis, quien saluda a los Dalton, igual que Ava Miller, directora y dueña del castillo Miller.

-Gracias por haber venido, no perdamos más y hablemos de Casandra, ya que ustedes son sus padres adoptivos temporales.

Esa palabra pone nerviosa a Isabel, porque ha llegado a querer y amar a su hija Casandra, a lo que Daniel su esposo la calma, al tomarla de la mano.

-¿Qué es lo que sucede? -pregunta Daniel.

-Desde que adoptaron a Casandra, ella ha tenido una evolución exitosa, sabiendo que aparentaba tener diez años cuando la adoptaron y que ha alcanzado a nuevamente asemejar el tener 19 años, ahora he descubierto que ella puede tomar ambos jarabes. -dice la psicóloga Louis.

-Disculpe doctora, que tipo de jarabes.

-Los jarabes de la doncella Pavla Faa, quien también fue una híbrida con una herencia extraña, cada una tiene efectos positivos en Casandra, uno le da la gran oportunidad de ya poder probar viviendo del plato del bien comer, disfrutando de ambos alimentos, claro que al igual el segundo puede alcanzar la edad completa, al aparentar sus 28 años, siendo que ella estaría cumpliendo más de 100 años de edad.

-Si ella tomara los Pavla Faa conservaría ser híbrida. -dice Isabel.

-Así es, ella lo sabe, lo que sucede es que Casandra no se siente lista para aceptarlo.

Capítulo 2 - El internado Almos.

Los padres de Iván voltean a mirarse sorprendidos, al hablar de nuevo la doctora.

-Aunque Casandra cree no está lista ella lo está, pero creo que ella no les ha mencionado nada.

Ambos niegan al decir Isabel.

-Eso significaría, que dejaríamos de ser sus padres adoptivos.

En ese momento los tres asienten, a lo que el señor Cruenta dice:

-Han sido buenos padres adoptivos desde que tomaron la custodia de Casandra, pero como lo dice la ley de Azcon.

-Disculpe señor Cruenta, no hemos olvidado cuando decidimos adoptar a Casandra, porque sé que hemos traspasado el tiempo más de lo que debíamos, siendo que somos padres temporales.

-Así es, porque también ha sido el propósito de Casandra de quedarse con ustedes más tiempo, es por eso que debo informarle que hace unos días hable con Sebastián Andrón Azcon, y tiene planeado venir a ver a Casandra por algunas semanas, solo quiere saber si hay algún problema.

Daniel lo interrumpe diciendo:

-No hay ningún problema, a Casandra le encantara ver a su padrino.

-Señor Cruenta, existe la posibilidad de darle la custodia al padrino de Casandra.

-Es bueno que toques el tema Isabel, pero solo sé que el propositivo de Sebastián, es ver a su ahijada.

Isabel solo asiente.

-Y será un gusto conocerlo en persona.

Porque sabían bien que solo Casandra conoce a su padrino.

Una vez terminado de hablar de primer tema, es como tanto la psicóloga como Ava Miller, se despiden retirándose de la oficina, estaban por hacerlo los Dalton cuando habla el señor Cruenta.

-Solo quiero hablar de algo importante.

-Si señor díganos. -responde Daniel.

Ven que sobre el escritorio tiene un sobre, el cual toma al decirles:

-Hace días recibí esta carta de su hijo Iván.

-No lo sabíamos.

-Bueno, entiendo que no haya aceptado ser un hermano de una Dana, por lo que descubrí en sus palabras, pidiéndome en retirar el derecho a ustedes, suspendiendo la custodia de Casandra devolviéndola al castillo de Miller.

Se notaba la molestia de los Dalton, al saber de lo que fue capaz de hacer Iván, a lo que solo dijo Daniel.

-Gracias por decírnoslo señor Cruenta.

Alan Cruenta solo asintió, al entregar aquel sobre a ellos.

No han parado de llorar los gemelos, cada uno es cargado por Iván y Gabriel.

-Tus hermanos deben tener hambre Iván.

-Lo sé, pero no encuentro sus mamilas.

-Solo prepáralas.

-Tampoco se hacerlo Gabriel.

-Entonces solo llama a tu hermana, ella debe saberlo.

-Gabriel esa Dana no es mi hermana, y no pienso llamarla.

Gabriel muévela cabeza, desde que los bebes despertaron no han dejado de llorar, no sabe si lo escucha Casandra.

-Los bebes no van a parar hasta no darles de comer, solo llama a Casandra o tendremos que calmarlos nosotros, porque no sé cómo hacerlo Iván o hasta esperar a tu mamá.

Aun con lo que su amigo le dice, niega en hacerlo, optando a que ellos calmen a los gemelos.

-No puedo soportarlo más Iván, iré yo por tu hermana.

-No espera.

Es como deja Gabriel a Daniel en su silla porta bebe, que esta sobre la mesa, ya que ellos estaban cerca de los gemelos cuidando, mientras estaban en sus móviles.

Gabriel sube rápido las escaleras, al ir a la puerta de la habitación de Casandra y tocar.

Ella se encuentra sola escuchando música, teniendo puesto sus audífonos mientras esta entretenida cociendo algo de fieltro, tarda un poco en darse cuenta que tocan su puerta a lo que voltea, dándose cuenta que entro Gabriel que la llama, se quita en ese momento sus audífonos.

-Hola Casandra. -le dice.

Ella no deja de verlo, aunque lo saluda al decir:

-¿Si? Gabriel.

-Necesitamos tu ayuda, tus hermanos despertaron y solo están llorando.

Casandra enseguida mueve la cabeza, y se levanta dejando todo sobre la cama.

-A ver vamos que no le han dado de comer.

Mientras los dos bajan las escaleras hablando.

-Iván no sabe hacer la mamila.

Los dos llegan viendo algo desesperado a Iván, ella quiere reír, pero solo lo evita hacer.

-Que no tienen mamilas preparadas.

-No, debiste avisarme, las hubiera hecho antes de que despertaran.

-Como lo iba a saber, si yo apenas llegue.

Casandra rueda los ojos a las espaldas de él, a lo que comienza a preparar algo rápido las mamilas.

Para Iván, hubiera estado preguntando a cada rato si estaba listo para callar a los bebes porque, aunque los tenían cargados o distrayéndolos para que dejaran de llorar, eso no ayudaba mucho.

Al tener Casandra lista teniendo a la mano, es cómo ve que Gabriel sigue cargando a uno de los gemelos, él la ve, está por entregarle al bebe y ella niega.

-No, te enseñare. -dice ella al mostrarle como debe hacerlo.

En cambio, Iván ha dejado a Israel en la silla porta bebe, mirando para todos lados, pero ya no llora al ver a Casandra.

-A quien buscas. -le dice al bebe Israel.

Al mejor tomarlo entre sus brazos, dándole lo que tanto quería su leche, ya que Iván se había ido a la sala, cuando Casandra sale de la cocina con él bebe escucha que su hermanastro habla con su amigo, al darse cuenta ella que quien carga a Daniel es Iván.

Toda esa odisea que había sucedido hace un minuto, hizo que ella se quedara con ellos en la sala.

-Me parece que volver a mi habitación cuando mamá y papá vuelvan. -se dijo ella.

Los que ella se había dicho hace un momento, no tardó en hacerse realidad, ya que escucharon la voz de ellos viendo a los tres sentados al sillón, con los gemelos mirando algo por la tv.

-¿Cómo les fue con sus hermanos? -pregunto Isabel, al ver a Iván y a Casandra.

A lo que ambos respondieron al mismo tiempo.

-Bien.

La palabra que era común a ver escuchado de ellos, pero ella no exigió alguna otra respuesta de un bien.

Casandra se da cuenta de la actitud de su padre con Iván, que le parece que para su hermanastro le es normal, eso le hace pensar, cuando son interrumpidos sus pensamientos.

-Iván, tu padre te espera en su oficina.

-Si mamá. -respondió Iván.

Isabel solo se retiró, a lo que Gabriel y Casandra voltearon a verse, al alzar sus hombros significando que no tenían idea de nada, quedándose solo ellos en la sala.

-Y dime Gabriel, que hacen en el internado Almos.

-Bueno Casandra, aun somos estudiantes de preparatoria, aunque ya es nuestro último año para graduarnos, y nuestras lecciones son algo más duras que antes, al ser nuevos cazadores que están por ejercerlo.

Así es como Gabriel comenzó a hablarle del internado Almos, un gran lugar para hijos que heredan la percepción, gotas de agua para educar a los próximos cazadores, con el fin de atrapar a las bestias de las sombras, al ser que una parte de Casandra es parte de esas sombras.

-Entonces estudiar y entrenar en el internado de Almos debe ser extraordinario, para ustedes los hombres.

-Claro, pero Casandra, el internado es mixto.

-No tenía idea eso suena muy bien, Iván y tú tienen novia en el internado.

-Si tengo novia, se llama Mildred, solo que ella vive en la ciudad de la Peña, pero tu hermano termino con su novia Verónica hace mucho.

Casandra asiente, aunque se piensa él "estoy seguro que vendrá a buscarlo", de ahí continuaron hablando sobre los padres de Gabriel.

-Mi mamá es cazadora y mi padre un doctor, solo que ellos están en casa de mi hermano, para estas festividades.

-Y viniste a mi casa a festejarlos.

-Si no es el único día que he venido a esta casa, y a celebrarlo con la familia Dalton.

-No tenía idea, es una suerte habernos conocido.

Gabriel asiente al decir:

-Cuando supe que los padres de Iván te habían adoptado, nunca lo creí, lo digo en serio.

-Y entiendo la molestia que tiene el, al llamarme como Dana.

-Si lo hubieras visto cuando lo supo, estaba muy enojado.

-Y después de estar en un internado como Almos, aprendiendo a cazar a parte de mi descendencia.

-Lo siento.

Ella solo mueve la cabeza al entenderlo.

-Él espera que solo me vaya, para no manchar el apellido Dalton más de lo que está hecho.

-No has manchado nada, sé que es mi mejor amigo y lo quiero como a un hermano, pero Iván lo aceptara al final.

Casandra no dice nada a eso, a lo que decide decirle:

-Quieres que te sirva algo de agua.

Gabriel voltea hacia su vaso vacío.

-Por favor, y decía tu mamá que no comes comida humana.

Ella negó con la cabeza, al mencionar lo que sí puede comer, explicándoselo en lo que va a la cocina mientras él se queda con los gemelos.

En tanto en la oficina se encontraban los padres e Iván hablando.

-Vas a negar de no a ver enviado está misma carta, que nos entregó el señor Cruenta para pedir que retirara el derecho de a ver adoptado a tu hermana Casandra.

-Ella no es mi hermana. -dijo Iván molesto.

-No puedo tolerar tu comportamiento hijo.

Isabel, aunque estaba presente solo escuchando la conversación, le lastimo un poco que su hijo tuviera tantos prejuicios hacia Casandra, cuando escucho de Iván.

-Te lo he dicho papá, nunca debieron adoptar a una híbrida de esa clase en la familia, que era lo que pensaban.

-Iván solo cállate, no debes hablar así de tu hermana, no sabes para nada lo que ella ha pasado.

-Porque seguramente ella se lo ha ganado. -dijo reconociendo lo furioso que estaba, y que no se daba cuenta de la forma en que les habla a sus padres.

Es como Isabel ve la bofetada que le da a su hijo.

-Así es como me castigas por una híbrida papá, nuestro deber es cazar a su especie, ella debería estar encerrada, nunca aceptare que ella sea mi hermana. -dijo Iván yéndose de la oficina, cerrando detrás de él la puerta.

-Daniel dándole una cachetada no arreglaras nada.

-Isabel acaso no viste la mirada de Iván, era igual que la de mi padre cuando hablaba de las híbridas, mi pesadilla se hizo realidad ante mi hijo.

Isabel calma a su esposo al decir él.

-Fue una buena decisión no a verle mencionado nada sobre Sebastián Andrón, espero cambie su opinión sobre Casandra una vez que la conozcan.

-Dejemos que, en estas vísperas, logre cambiar las palabras y opinión de Iván para ella, antes que decida irse con su padrino. -dice Isabel.

-Eso solo es decisión de Casandra, y confió amor que ella decidirá en el momento que ocurra, no debemos anunciarle aun nada de que Sebastián va a venir a visitarla.

-Tiene derecho a saberlo, aunque no nos guste a nosotros.

-Lo sé, se lo diremos cuando ella menos lo espere, porque antes quiero hablar con él.

Su esposa solo acepto la decisión de su esposo, a lo que no tardaron de salir de la oficina.

-Muchachos, vieron a Casandra.

-Ella acaba de salir, creo que está en la cochera señora Isabel.

-Gracias Gabriel. -responde Isabel.

Quien mira a su hijo que no es capaz de haber respondido a eso, Isabel solo miro a ver a sus bebes que dormían.

-Espero me respondas a esto Iván, tus hermanos tomaron sus mamilas.

-Si mamá, estuvieron muy tranquilos. -dice Iván.

Gabriel voltea a verlo, moviendo la cabeza de que no piensa contarle sobre lo que sucedió.

-Qué raro hijo, porque tus hermanos son algo inquietos hasta tomar su leche, bueno, gracias a los dos por cuidar a Israel y Daniel. -dice Isabel sentándose.

Una vez que ellos vieron que se quedaría con los gemelos, ellos subieron al cuarto.

Capítulo 3 - Víctor.

Iván como Gabriel ya se encuentran en la habitación de él, uno medio acostado a la cama, el otro sentado a la silla gamer de Iván.

-Crees que era bueno, a verle mencionado a mi mamá lo que sucedió cuando despertaron los gemelos.

-Si porque al final si no fuera por tu hermana, ellos hubieran llorando.

-Fue tu idea involucrarla Gabriel, porque yo tenía las cosas en orden.

-Eso ni tú te lo crees, si sabes el volumen que tienen los bebes azocad, significarían una gran posibilidad que tengan la percepción gotas de agua.

-Ya te entendí bueno, fue mejor no a ver mencionado nada sobre esa Dana.

-Casandra. -termina diciendo Gabriel.

A lo que Iván pone los ojos en blanco ignorándolo, cambiando de tema hablando del nuevo videojuego que ya está en venta, y que espera él tener pronto o tal vez en diciembre.

Gabriel decide encender la computadora de su amigo, porque no piensa hablarle a él de lo que estuvo platicando con Casandra, ya encendida comienza a jugar uno de los tantos juegos que tiene Iván.

Iván se encuentra en su celular, cuando dice:

-Escuchas eso Gabriel.

-No, que escuchas según tú.

-Me parece que viene de abajo vamos.

Salen los dos del cuarto rápido, acercándose hasta la entrada de las escaleras, donde solo están asomados.

-Conoces a ese chico Iván.

-No lo sé, si me parece que antes lo había visto, pero era un niño flacucho antipático, me parece lo que no entiendo porque está en mi casa, porque para nada es mi amigo.

-Tal vez es amigo de tu hermana Casandra.

Solo mueve los ojos Iván, sin decir nada a eso al escuchar que su mamá le dice:

-Casandra está en la cochera Víctor.

-Gracias señora Isabel.

-Pero de ¿qué familia es? -pregunto Gabriel.

-Solo sé que es un humano. -termino diciendo Iván, al levantarse.

He irse ambos a la habitación de nuevo. Gabriel mira que no le agrada que Casandra tenga amigos humanos.

-Creo que no te gusto ver que Dana tenga amigos.

-Porque no saben quién es ella en realidad, dejemos de hablar de ella, me estaba mensajeando con Uriel, me estaba diciendo que en la casa de su primo Orlando habrá una fiesta.

-¿Cuándo es? -pregunta Gabriel al estar jugando.

-Mañana por la noche, anda vamos, esto nunca pasa en el internado.

-Eso lo dices porque el director nos cacho esa noche en la casa abandonada.

-Eso sucedió por el soplón de Bernardo, si no se lo hubiera dicho al perfecto no hubiera sucedido, pero dime, vamos, no quiero que te quedes en casa solo.

-Está bien, te acompañare ya que a veces pienso que debo estarte cuidando, con lo irresponsable que eres hermano.

Iván solo ríe.

-Víctor, llegaste tardaste.

-Lo siento Casandra.

-No te preocupes, es mejor que hayas llegado hasta ahora, si no hubieras visto el show que los gemelos que le hicieron a Iván y a Gabriel.

-¿Gabriel? -pregunta Víctor.

Su amigo medio humano, al ser que de él corre sangre gama de hechiceros antiguos, al ser él un chico alto de similar edad que Iván o Gabriel de 21 años, que aparenta tener solo 18 años, algo que para Víctor le conviene mucho teniendo ojos color caramelo.

-A, es que llego con su mejor amigo está vez. -le dice Casandra.

A lo que Víctor piensa en ese momento creyendo en recordar aquel nombre, pero Casandra interrumpe sus pensamientos.

-¿Quieres ir a algún lado? -le pregunta ella.

-Sí, porque parece que necesitas salir de tu casa.

-Tienes razón, desde que esos dos llegaron quise irme a trabajar a la pizzería, pero Isabel me dijo que no, porque había hablado con mi jefe dándome el día libre y desde eso no me ha dejado salir, pero tú ya estás aquí, y será más fácil que me dé permiso contigo aquí.

Viendo Víctor la emoción de su amiga, es como se apresura ella a pedir permiso a su mamá, porque espera su respuesta ahora.

-Sí, pero no llegues tarde.

-No llegare tarde, gracias.

-Cualquier cosa debes llamarme.

-Lo sé no lo olvidare, me llevare la moto.

-Está bien Casandra, vayan con cuidado.

Asienten los dos al despedirse en ese momento, al salir con el vehículo de la cochera.

-Tengo hambre, iré a la cocina ¿quieres algo? Gabriel.

-Estoy bien Iván.

Él solo asiente y sale bajando las escaleras, yendo hasta la cocina al abrir el refrigerador, sacando el bote de jugo para servirse en un vaso, mientras decide tomar del mismo refrigerador unas rebanadas de pizza que ve y sirve en un plato, para calentarlas al microondas.

En eso que Iván está esperando a que estén listas, se da cuenta de un libro que está abierto al leer.

"Cuando de pronto vi que alguien se acercó, pero no era una anima, no, era un joven como de mi edad, guapo, bien parecido de tez moreno claro con pelo negro, ojos grandes y una hermosa sonrisa y con esa sonrisa se acercó y con la mano me hizo señas de que saliera y fuera con él, salí, lo salude, él también me saludo le pregunte como se llama y me dijo Alberto, yo desde luego también le di mi nombre nos quedamos platicando un buen rato, platicamos de todo y nada, pero me pase un rato muy agradable con él, le pregunte donde vivía y me contesto aquí muy cerca."

Que después de leer le parece ser un libro de leyendas, que decide él en cerrar. En ese momento dándose cuenta que el libro es ligero, y no muy grande decidiendo tomarlo para leerlo después, siendo que le gustaba leer libros.

Iván al escuchar el sonido del microondas, dándose cuenta que están listas las pizzas, solo las saca preparándolas una para él y otra para su amigo Gabriel, para de ahí volver arriba.

-Mira traje pizza.

Gabriel se da cuenta de eso, tomando su rebanada que come.

-Y ese libro.

-Lo encontré en la cocina.

-Piensas leerlo.

-Sí, parece interesante.

Cuando Gabriel se da cuenta que tipo libro es, le recuerda que ese mismo había estado leyendo Casandra, aunque él no la menciona para nada.

Casandra esta con Víctor en la biblioteca pública, encontrándose sentados rodeados de libros, un lugar que en común para los dos es agradable, tranquilo, para conversar más que nada.

-Crees que tu hermanito te acepte alguna vez como hermana.

-Nunca, menos yo, solo veo como hermanos a esos bebes.

-Claro, porque aún no lo saben.

-Una de las cosas buenas en esa casa.

-Aun quieres irte.

-Claro, pero beber el tal Pavla hace que ya pueda dejar de ser una adoptada de esa familia, y quizás vivir mi vida con mi padrino.

Víctor comía una galleta de relleno a fresa.

-Entonces, esperare cuanto es lo que soportaras viviendo en la misma casa con tu hermanastro.

-Es por eso, que he decidido no salir de mi cuarto en todo el mes que esté él.

-Que pasara ahora, con la organización que la familia Dalton hace cada año en las fiestas de las vísperas de este mes.

-Serán igual que siempre, lo ignorare todos los días, no creo que suceda nada.

-Si eso crees, bueno.

-Hay algo que deba saber.

-Iván ha vuelto de ese internado de cazadores, sintiéndose un privilegiado que te ve como el judas en su hogar, que cree que romperás todo lo que siempre creyó desde la infancia, y que creo no cambiaras su actitud, menos sus pensamientos hacia ti, eso será bueno verlo.

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