La vida de Liam no había sido muy buena, a su corta edad había tenido que lidiar con muchos problemas, el dinero siempre fue parte de esos problemas, y ahora y desde hace algunos meses la enfermedad de su madre lo estaba llevando al borde de la locura. Mer, la madre de Liam era una omega con olor a naranja que poco a poco fue desvaneciendo su luz por la culpa de la demencia senil. Necesitaba muchos cuidados, cuidados muy costoso, el joven omega no sabia que hacer en ese momento. Se sentía en un callejón sin salida.
Soltó un suspiro cansado y retomó la marcha. Llevando en su mano la charola con un par de desayunos completos. El trabajo en el café de Lort estaba bien, el ambiente era bueno, hubiera preferido que así de buena fuera la paga, aunque no podía exigir más. Entregó con amabilidad el pedido y regreso a la cocina en busca de otro mas en la cocina, así pasó toda la mañana, rodeado de gente, llevando comida de aquí para allá.
Al final de su turno no sintió los pies, era un trabajo demandante pero no pudo descansar ni se detuvo a quejarse, miro el reloj en su muñeca, tenia media hora para llegar a su segundo empleo. Antes de hacerlo se detuvo en un supermercado, donde entró a los sanitarios y se cambió de ropa, la razón era obvia, no quería que nadie supiera donde estaba trabajando. No hacía nada malo pero el simple nombre del lugar ya causaba sospechas.
El club Merch era conocido por muchas cosas, era un mal lugar, donde sólo había personas peligrosas, buscando pagar por sexo, mujeres y hombres dispuestos a venderse por eso. Si se escuchaba mal, pero Liam no era parte de eso, solo se dedicaba a servir las copas en la barra, la paga era mucho mejor que en el café, así que no pudo negarse, si no hacia nada malo.
Ocho y media de la noche, ya estaba en el centro nocturno Merch. El ambiente se encontraba tranquilo por el horario, aunque eso no significaba que no hubiera gente. El show principal empezaba a media noche, Claudy era la estrella en ese lugar y como no, si era una omega realmente hermosa con olor a durazno que volvía loco a cualquier alfa.
Liam se puso en marcha, sacó de su mochila los dos sobres de las pagas del día, haciendo unas cuentas rápidamente antes de que le empezarán a pedir bebidas. Solto un mohin al notar algo, aún con el dinero de esta noche no podría completar para el alquiler del mes, y menos para el medicamento que le han recetado a su mamá para su enfermedad. Por más que se esforzará, el dinero no le alcanzaba para nada, los tratamientos para la demencia eran cada vez más caros y los medicamentos más los cuidados ni se diga, eso sin contar el alquiler del mes, los préstamos que debía, los servicios de la casa y comidas. De seguir así tendría que buscar otro trabajo, no sabía como haría eso, si apenas tenía tiempo de dormir. Resopló cansado.
-Hola Liam, sírveme un Mai Tai, por favor. -Mark, el dueño del club llegó con una actitud entusiasta, el alfa con olor a tabaco era demasiado alegre la mayoría de las veces, siempre mantenía una actitud ligera. El castaño se sienta en unos de los bancos y empieza a golpear su enorme anillo de oro sobre el barra, mientras mira hacia la entrada.
Sus labios forman un pequeño corazón, al parecer esta esperando a alguien, pues no deja de mirar al mismo lugar, no deja de ver su reloj. Además de vestir con un traje de fina seda que le acentúa muy bien el cuerpo corpulento.
-Hola Mark. ¿Que pasa? Te ves distraído. -Liam guardo los sobres de nuevo en su mochila y la dejó de bajo de la barra. El omega empiezo a llenar una copa con hielos para verter el Ron oscuro, licor de cassis y jugo de piña.
-Ya sabes lindo, negocios. -Liam arqueo una ceja, curioso y le entregó su bebida. Este la tomó con una sonrisa bebiendo de ella de forma rápida haciendo un gesto de satisfacción. Era de esperarse, jamás usaba su traje fino si no era para algo importante.
Poco después un alfa con fino traje, incluso más fino que el de Mark, apareció, traía puesta joyería escandalosa por todos lados y su sobre peso era notable. El alfa castaño lo saludo con entusiasmos y este se sentó junto a el, por sus rasgos marcados y la notoria calvicie, Liam pudo saber seguro que el alfa con olor a limón tenía unos cincuenta años o más.
Observó como el sujeto saludo a Mark de un apretón de manos y una sonrisa ancha, como si fueran más que solo conocidos, mientras Liam limpiaba los vasos y copas junto a la barra. No es que fuera chismoso, pero no tenía nada más que hacer por el momento... Además de que la curiosidad era su mayor debilidad. Los ojos de Mark brillaron cuando lo vio, no creía que el fuera gay, río por lo bajo ante su tonta idea, pero algo le decía que el dinero era lo que lo motivaba a verlo de esa manera.
-Buenas noches Señor Smith. -Le sonrió socarrón, haciendo que el alfa calvo negara con la cabeza.
-Llámame Arthur, por favor. Me haces sentir viejo. -A Liam se le solto una risista por lo bajo, pues viejo ya era-. ¡Ey chico!... Puedes darme un coñac triple seco.
Casi se caí para atrás al pensar que había escuchado como se burló de él. Gracias a Dios no fue así. Rápidamente el omega sacó el vaso con hielos y el coñac.
-Bueno, puedes ver mi repertorio. -Mark alzo la mano llamando a varias chicas y chicos omegas que esperaban del otro lado de la barra, Liam conocía a todas ellas.
-Aquí tiene. -El rubio extiendo el vaso por la barra, Artur lo miro por primera vez curioso y hasta un poco coqueto cuando tomo la copa, rozando sus dedos, haciéndolo sentir extraño, aunque ya estuviera acostumbrado a tipos como él. En aquel lugar todo era lujuria, y claro que algunos alfas se sentía atraídos por el olor dulsoso de el omega.
Arthur puso más atención y observó detenidamente a cada omega que Mark le estaba ofreciendo. Liam se quedo parada en su lugar, donde pudo apreciar como las chicas y chicos eran vendidos como objetos sexuales.
Conocía muy bien el negocio que maneja Mark, no por nada había trabajado ahí por más de medio año, aun no podía acostumbrarse, le daba cierta sensación de pesades. Y pensar que su madre la había advertirdo de personas como esas, personas que les gustaba el dinero fácil, río internamente por que a pesar de saber todo eso, el misma había ido a meterse a la boca del lobo.
Mark era conocido en el bajo mundo como el proxeneta más cotizado de la zona y podía asegurar, que de la ciudad entera. Tenía a su disposición a cientos de omegas hermosos que se vendían por dinero. Sus clientes más frecuentes eran los políticos, empresarios y mafiosos, todos buscando solo una cosa, alguien que satisfaga hasta su más asqueroso deseo sexual. Joder de solo pensarlo, a Liam se le erizó la piel... ¿Como podian ser capases de vender su cuerpo sin una pizca de vergüenza o remordimiento? ¿Como podian acostarse con personas así, como el señor Smith? Señores que les doblan la edad y los kilos.
-¡Esta niña está muy hermosa! -dijo Smith tocando con sus regordetas y arrugadas manos la mano de una de las chica que parecía de la edad del omega.
-Es Samanta, una niña encantadora y muy complaciente. -La omega con olor a sándalo, sonrio coqueta, mientras meneaba su cabello rojo de un lado hacia el otro, Liam no podía pensar que estuviera entusiasmada por acostarse con ese alfa. De solo pensarlo la piel se le erizó.
-La quiero... Pero también me interesa ella. -Ahora miro hacia su lado izquierdo, conocía a Ren, el en verdad era un chico muy amable y lindo e igual de hermoso que la anterior, su cuerpo era más curbilineo y es de tez morena.
-Ella es Ren, un omega muy cautivador y poco usad. Es de los nuevos que acaban de llegar del caribe.
A Liam le empezó a dar un poco de arco la conversación. Un escalofrío recorrió su cuerpo, esto no podía ser.
Pobres chicos... Aunque era su decisión, nadie es obligada a venderse, al menos no con Mark. Muchos lo buscan por sus servicios, pero muchas más llegan a el para pedirle trabajo.
-Los quiero a los dos mañana en mi casa, a las nueve de la noche. -Termino por decir tomando el último trago del coñac triple seco-. Espero la información de tu número de cuenta lo antes posible para que te deposite el adelanto, el resto lo tendrás cuando termine con ellos.
-Claro, se los proporcionare a tu secretaria por mensaje. -Mark sonrió y asintió satisfecho cuando Smith se fue. Mando a los omegas a trabajar y se acomodo de nuevo sobre su asiento y sulto un suspiro de satisfacción, volvió a tomar de su copa. Levantó su vista notando como el omega rubio lo observaba.
-¿Algún problema? -Mark lo miró con recelo y Liam negó, se encogió de hombros restándole importancia, no era su asunto después de todo-. ¡Ay Liam, Liam!... Eres un tonto. -Frunció el ceño. El omega se preguntó por que decía eso.
-¡¿Perdona?!
-¿A caso no te has visto al espejo? ¡Niño por Dios! Incluso el señor Smith se dio cuenta. -Parecía exasperado por su falta de razonamiento. Liam no parecía entender.
-No te entiendo, explícate -Le exigió confundido.
-Tienes un hermoso rostro y un cuerpo de encanto, serias un excelente sexo servidor. Te aseguro que si tu hubieras estado entre los chicos para escoger... -Señala su costado, donde antes estaba paradas las omegas-. Arthur te hubiera escogido al instante.
Liam abrió los ojos estupefactos, mientras se le formaba una sensación de asco en su estómago. ¿A caso estaba loco?
-¡¿Que?! ¡No! ¡Yo jamás...!
-Si, si...Jamás vas a venderte, es algo horrendo, indecente, bla, bla, bla. Ya me lo han dicho... Pero dime. ¿Ya cubriste los gastos del tratamiento para tu madre?. -Mierda. Si no podía ni siquiera pagar un mes de renta, ya pagaría lo de la enfermedad de su mamá, se le hacía imposible-. ¿Lo vez? Con una noche que trabajaras para mí, tendrías para el tratamiento de un mes de tu madre más sus medicamentos. -el omega estaba más que sorprendida.
Pero a caso... ¿Pagaba tanto?, pensó Liam. Era mucho dinero, ni haciendo tiempos extra en cada uno de sus trabajos juntaría para lo de una semana de tratamiento.
-Yo... -Pensaba negarse, si, estaba desesperado, pero tampoco caería tan bajo, solo de imaginarse con un tipo como esos, no, que asco.
-No digas nada. -Le dedico una sonrisa ladina, sacó su cartera y saco un billete de Cincuenta dólares-. Ya sabes donde encontrarme si cambias de opinión, Liam. -Los puso sobre la barra y lo miro penetrante antes de irse. Liam resopló cansado. Mark estaba loco si creía que lo buscaría.
Miro su reloj unas horas después. Ya casi era media noche, las propinas había estado bien esa noche. Poco a poco se pudo ver más gente en el lugar.
-¡Liam! -Erick lo saludo con alegría, mientras preparaba un cosmopolitan. El chico era un beta que trabajaba el resto del turno en March-. ¿Como ha estado el ambiente? -Le preguntó mientras se ponia el mandil sobre su regazo y se lo amarra a la cadera.
-Mmm, lo de siempre -dijo tratando de aparentar desdén y le entregó el cosmopolita a la chica a su lado. Lo único diferente de la noche fue la muy indeseable propuesta de Liam.
-¿Seguro? -Frunció la mirada y Liam desvió la suya.
-Si, solo Liam me propuso que... -Soltó para contarle lo sucedido, pero fue callado en seguida por Erick.
-Ni me lo digas, no vayas a aceptar por vida tuya. -Liam lo miró expectante. Ambos trabajaban ahí por mera necesidad, todo lo que veían se lo callaban, pero eso era muy diferente a ya involucrarse de otra forma y mucho peor de la forma que Liam quería.
Liam optó por quedarse callado al respecto, era mejor no hablar del tema, solo era una tontería de todas formas y no iba aceptar.
Era mejor terminar con el turno. Se quitó el mandil y empezó a tomar sus cosas, era hora de irse a casa a descansar, o al menos unas horas antes de volver al trabajo.
-Me voy, te veré mañana. -Se despidió de el con un beso en la mejilla. Caminó hacia la salida y alzó su mano antes de salir.
Tomó un taxi, ya que a esa hora los autobuses ya no pasan, tampoco era que viviera muy lejos, pero estaba demasiado cansado para caminar. Gastaría un poco de dinero en el pago del transporte, pero aun así no había podido completar para la renta y le rogo a la Diosa luna para que no se topará con la señora Colis. Cuando llegó al edificio de cuatro pisos, se adentró sigilosamente por las escaleras, estaba a punto de llegar a la puerta del departamento cuando escuchó la voz de su arrendadora.
Mierda, se quedo estático.
-¿Liam, ya tienes mi encargo? -Se escuchó molesta.
-Aún no señora Colis... Pero prometo tenerlo mañana. -Está dándole la espalda, no queria voltear y encontrarse con su rostro furioso. Daba mucho miedo cuando se encuentra en ese estado.
-¡Mañana, Mañana! Eso me dijiste hace una semana... Si no tengo el pago mañana a primera hora te echaré a ti y a tu madre a la calle, no me importa que esté enferma, esto es un negocio no una casa de beneficencia. -Se sobre salto cuando azotó la puerta de su apartamento al entrar.
Liam cerró sus ojos por un segundo, ¿Ahora que iba hacer? Si no tenía para mañana lo de la renta las echará a la calle, y estába seguro de que lo haría... Por un momento Mark llega a su mente recordando su propuesta.
¿En que diablos estába pensando ?... ¿A caso quería venderte? Negó enseguida con la cabeza.
Retomó su camino hasta entrar al pequeño cuarto de cuatro paredes que la rodeaba, todo se encontraba en penumbras a excepción de la poca luz que se filtraba por la puerta entre abierta del cuarto de su mamá.
Ella se había quedado dormida esperándo por el, le habia dicho muchas veces que no se preocupara, pero para su madre, Liam siempre seria su bebé. Al menos eso decía cuando estaba cuerda y no padecía de sus cuadros de demencia, era bastante difícil lidiar con eso, y más cuando tenía que dejarla sola la mayoría del tiempo. Para Mer, su hijo siempre seria su niño, aun cuando se casara y tuviera hijos, sonrío con nostalgia, dudaba mucho que llegara a casarse y formar una familia, apenas tenía tiempo para dormir, no tenía ánimos ni fuerzas para pensar en el amor en ese momento.
Solo estaba dedicado a cuidar de su mamá, ella era todo lo que tenia después de que su padre las abadonara sin decir ni una palabra, de eso ya iban hacer diez años, luego le detectaron la enfermedad a Mer mientras trabajaba en la fábrica de suplementos y fue ahi donde no pudo volver a trabajar. Liam era el sustento para ambos.
El omega entró a la habitación, miró a su madre plácidamente dormida y beso su frente, Mer se removió al sentir el cálido tacto de su hijo.
-¿Lim?... -susurró entre abriendo sus ojos somnolientos.
-Shhh... Duerme ya estoy aquí -le dijo con ternura.
-¿Vas a cenar?. -Trató de pararse, pero la detuvo.
-No te preocupes ya cené. -Mintió. La verdad solo habia desayunado lo que le dieron en el café, pero no importaba, no era como si fuera la primera vez que se quedaba sin comer. Hay unos cuantos huevos hervidos que serán su comida de mañana, no quería quitárselos, estaba decidida que su madre los necesita más que ella-. Duerme, yo iré a dormir igual.
La besó de nuevo, se recostó y apagó la luz antes de salir a la sala y acostarse en el único sillón viejo que tenian, donde dormia desde hace mucho. Se tapo con una manta delgada mirando la oscuridad del cuarto, pequeñas lagrimas empiezan a rodar por su mejilla, su vida es una mierda. ¿Por que era tan difícil querer estar bien? Un techo donde vivir, donde no falte un plato de comida en la mesa, donde su mamá no esté muriendo por una maldita enfermedad. No importaba cuanto se esforzará o cuanto trabajara, no podía tener lo que quería, no pedía lujos, ni cosas ostentosas solo pedía sobrevivir.
El sonido de su mamá pidiendo ayuda hizo que se parara a toda prisa, sin tiempo de poder ponerse los zapatos. Mer se sacudió en la cama mientras llevó una mano a su pecho y abrió los ojos desesperada. Era otra de sus crisis, busco en la encimera donde se supone tenía que estar su medicamento, pero al abrirlo no habia nada, la sangre bajó estrepitosamente de su cerebro al sentirse impotente. No había, ya no había más medicamento. Miró a su madre, apenas transcurrieron unos segundos, segundos donde ella estába sufriendo y no sabía que hacer, ahora era ella quien sintió el corazón estallarle por la impotencia. Podía morir si no hacia que respirara, esa era una de las consecuencias de la enfermedad de Mer, su cuerpo olvidaba como seguir respirando, maldijo mil veces, tenia que comprárle su medicamento hace días, pero sin dinero. ¿Qué podía hacer? Joder.
Salió a toda prisa a la cocina donde estaban otros medicamentos, busco en los envases pero todos estaban vacíos, hasta que encontró una pastilla, la última, sirvió agua en un vaso y regreso al cuarto a toda prisa, sostuvo a su mamá para que pueda tragar la pastilla y luego un poco de agua. Después de otros segundos, empezó a regularizarse poco a poco y sintió como su alma regreso a su cuerpo, suspiró aliviado.
-Ya pasó mi amor, tranquila -susurró Mer con su voz ronca al ver a su hijo llorar. Le acarició la mejilla limpiándola con sus dedos, no puedo contenerse ante ella y llorar después a solas, le aterrorizaba la idea de que muriera. ¿Que haría sin mi mamá?
-Lo siento. -Le pidió y la abrazó con mucha fuerza.
-¿Por que lo sientes mi amor? -Le dice con ternura.
-Debí comprarte el medicamento -dijo entre sollozos.
-Tranquilo cariño... Yo lo siento más, soy una carga para ti. -Liam la miro, estaba llorando igual. No, no quería verla así, no queria que pensara que era una carga, por eso siempre se guardaba el dolor para si sola-. Tú deberías de estar terminando una buena carrera y no estar trabajando hasta tarde por una vieja enferma como yo.
-Por favor no digas eso... Eres todo lo que tengo... Lo único que me importa, si tú me faltaras...
-¡Shh! Ya pasó, no pienses en cosas tristes. -La omega asintió para tranquilizarlo pero estaba muy preocupado, no tenía medicamento. ¿Si le daba otra crisis y no estaba? Aunque si estuviera no serviría de mucho si no hubiera como controlarla.
Mierda, se mordió el labio.
-Ve a dormir hijo, estoy más tranquila. Es mejor que descanses. -Liam se retiró cabizbajo para dejarse caer sobre el sofá.
¿Que debía hacer?... De nuevo la conversación con Mark volvió a su mente, negó. ¿Pero si su mamá volvía a tener otra crisis? Si no debiera la renta podría comprar su medicamento con el dinero que tenia ahora, pero si no la pagaba mañana los echarían a la calle, estaba en un maldito dilema.
"Tendrías para un mes de tratamiento de tu madre más medicamentos"
Se sento en el sofá y se pusó los zapatos, salió del apartamento, solo había una solución a sus problemas y aunque le doliera admitirlo esa solución era vender su virginidad.
Eran pasadas las doce de la mañana cuando regresó al club. Erick lo miró con el ceño fruncido al verlo pasar directo a la oficina de Mark. El omega tocó unas cuantas veces antes de que el alfa musitara.
-¿Quien es?
Se sintio indeciso, nervioso por lo que pudiera pasar, suspiro profundo y entro a la oficina de Mark. ¿Y si regresaba a su casa y pensaba en otra manera de solucionar sus problemas? Tenía que haber otra cosa que pudiera hacer. Joder. A quien engañaba, no había más, no tenía salida alguna.
-Soy yo... Liam -dijo al fin, asomándose por la pequeña abertura de la puerta.
¿Y si Mark solo estaba jugando al proponerle trabajar para el y ahora sale y se ríe en su cara por la gran broma que le jugó? Liam no pensaba que fuera tan bonito como había dicho, ni tampoco tenía buen cuerpo. El alfa se paro de su asiento al verlo ahi, y no sabia si se mira alegre o sorprendido.
-Vaya, no pensé que vendrías tan rápido -dijo engreído.
¿Estaba tan seguro de que iría?
Se mordió el labio, sus manos le sudaban y estaba un poco tembloroso por los nervios.
-Anda, entra -Mark dice, señalando el asiento frente a su escritorio. Liam no dice nada mientras camina detrás de ella.
Jamás ha estado ahí antes, pero se sorprendio al ver lo bonita, grande y lujosa que es su oficina, por un momento se pregunto si esto era una buen idea.
-No preguntaré a lo que has venido por que es demasiado obvio, solo te diré que es la mejor decisión que has tomado en tu vida. -Estába sonriendo. Liam no pensaba lo mismo, era la peor y más demente decisión que haya tomado, pero no veía otra salida.
-Solo lo haré una vez. -Lo habia estado pensado desde que salío de su casa, no quería esta vida para ella. Solo lo estaba pensando como una salida temporal.
-¿Cómo? -Su sonrisa se borró y en ese momento miro al omega con el ceño fruncido. Confusión era todo lo que veía en su rostro.
-Eso... Que solo me rentare una vez y no lo haré más. -Poco a poco se fue estirando la comisura de sus labios, hasta que solto una carcajada escandalosa y se sentó sobre su silla de cuero, mientras se tomaba el estomago.
-Pequeño, eres tan ridículamente incrédulo, no me hagas reír. -Cambió su expresión a una sería-. Una vez que entres a este tipo de vida será muy difícil que salgas así por que si, pero esta bien, lo respeto. Solo una vez... Si puedes. -Lo miró desde abajo, de nuevo con su sonrisa burlesca.
Liam entorno los ojos, el sería la excepción ya se lo demostraia.
-Bueno ya esta. ¿Cuanto me pagarás? -Lo habia dicho, el dinero era lo único que le importa.
-Vamos con calma, primero tienes que tomarte unas fotos subidas de tono, luego las promocionare por mi círculo de clientes, o abrirte un show en el club y llegará el que quiera rentarte. -El omega soltó un mohín nada convencida. Mark miró su celular, Liam no penso que tendría que esperar tanto.
-¿Y eso cuanto tardará? -El alfa subió su mirada, esta vez escudriñando a la chico.
-No lo sé, dos, tres semanas.
Cerro sus ojos demiradaod, era demasiado tiempo.
-¡Oh!... Debí imaginar que no vendrías a mi si no fuera un asunto de vida o muerte. ¿No es así? -Había captado la urgencia del omega y para que le decía que no si si. La salud de su mamá era un claro ejemplo de vida o muerte.
-Necesito dinero -Le explicó avergonzado.
-¿Cuanto necesitas? -Se paro yendo hasta su caja fuerte, la cual se encuentra detras de una gran pintura-. Mira, ten... Si necesitas más solo dime.
Mark le extendió un fajo grueso de dinero y no pudo aguantar el alivio que derrocha su alma, estaba a punto de tomarlo, pero Mark lo retiró y le advierte.
-Tenemos un trato, que no se te olvide, si lo haces sabrás que no soy tan bueno persona como parezco. -Liam asintió, trago grueso y tomó el dinero, no quería conocer su lado oscuro. Conto el dinero, era más de lo que necesitaba. Mierda. Era demasiado. ¿No estaría dándole de más? Penso el omega. Con ese dinero podría pagar el tratamiento de su mamá, y la renta a la vez.
-¿Esto es lo que me pagarás por una vez? -preguntó incrédulo, tal vez se había equivocado.
-Lim, eso solo es la mitad de lo que te pagaré por una vez. -Mark la abrazó por los hombros y yo no pudo evitar estar boquiabierto, el alfa sulto una risita ante su asombro.
-Gracias -le dice cuando la suelta.
-Nada de gracias, es solo un buen intercambio, tu cuerpo por dinero. -Por un instante la idea de venderse desapareció, pero es verdad tenía que pagar este dinero, nada era de a gratis -. Mañana tendremos un evento, es el cumpleaños de un gran amigo mio, el mafioso más importante en la ciudad, vendrá al club y pueda que tu seas el elegidao -Liam solto una risista nerviosa, iba a empezar tan pronto. Mark alzo una ceja, se separo de el y saco un de los cigarrillo en su cartera y se lo llevó a la boca, prendiéndolo con el encendedor.
¿La mafia dice? El omega trago grueso, eran uno de esos de narcotraficantes de drogas y matones a sangre fría, se mordio el labio preocupado.
-No pasa nada, ante todo siempre está la seguridad de mis chicos, jamás te obligaran hacer algo que no quieras. ¿Entiendes? -dijo mientras inhalaba del cigarrillo sosteniéndolo entre sus dedos índice y corazón. El omega asintió, pero aun así no se confiaba. ¿Que podría hacer Mark contra un arma o incluso el que podría hacer si le apuntaran con una? Ya no quería pensar en eso, no había marcha atrás, ya aceptó y no podía regresar el dinero.
-Esta bien, lo haré. -Sonrio y la abrazo de nuevo, entusiasta. Liam estaba que le temblaban las piernas, esto era real, más real que su ser.
-Ya verás que se pelearán por ti. Tienes cintura pequeña y caderas anchas, pero lo que realmente va a llamar la atención de todos es el gran trasero que tienes, a los alfas los vuelve locos unas buenas nalgas, sin contar que eres muy hermoso. Un inocente, virgen y omega rubio. Eres como algo exótica. -Se sonrojo, nunca nadie le había dicho algo así-. Te veré aquí a las ocho de la noche, te alistare para que vallas presentable al evento. ¿Entendiste? -Asintió de nuevo, un poco asustada por todo.
Ya estaba caminando de regreso al edificio después de ir por el medicamento de su mamá a la farmacia 24/7, llego al apartamento donde verifico que ella se encontrará bien. Se alegró ver que se encontraba durmiendo tranquilamente, le puso su medicamento en la cómoda, donde podrá tomarlo sin problema alguno.
Regresó al sillón mirando el reloj que colgaba de la pared, dormiría poco menos de cuatro horas, apenas tendría tiempo de alistarse para llegar al café. Se dispuso a descansar sin pensar demasiado en lo que estaba a punto de hacer, pensó en su mamá pidiendo por su perdón, seguramente si supiera lo que iba a hacer la mataría del disgusto, pero prometió que solo sería una vez, solo una, después buscaria un trabajo extra y sacaria a delante sus problemas. No quería esta vida para el.
Se puso el uniforme del café después de darse una despertadora ducha de agua fría, había salido muy temprano al súper, compro algunas cosas para la comida. Preparo el desayuno, unos huevos a la benedictina con salmón y un café con leche para su mamá y el, tenía que comer bien cuando la ocasión lo permitiera. La omega mayor aún está durmiendo, así que le guardo la comida dentro del horno antes de salir.
-¡Liam! -Escuchó la voz austera de la señora Colis cuando salio de su apartamento.
-Aquí tiene. -Sacó el sobre de la bolsa de su chaqueta antes de que dijera algo más y se lo entregó, a diferencia de lo que pensara Liam, ella se quedo boquiabierta y no dijo nada después de eso. Bajó las escaleras alegremente y a pesar de que no habia dormido bien, se sentía de ánimo, aúnque todo ese ánimo desaparecio al recordar como tenía que pagar el dinero que le dio Mark.
Cada vez que lo recordaba se obligaba a reprimir el sentimiento de culpa, asco y decepción que sentía por dentro. Sé que tarde o temprano o mejor dicho, ese día en la noche, tendria que afrontar su realidad.
Caminó directo al café. En este ya se encontraba Loris, era una amiga del colegio que vivía por ahí, era una omega de cabello castaño con olor a almendras, iba cada mañana por su café antes de ir a trabajar al buffet donde era recepcionista. Sam ya se encuentra acomodando las mesas antes de abrir. Su jefe y dueño del lugar la saludo al entrar.
-Que bueno que llegas. Claudy sé está volviendo loca buscando las comandas de ayer. ¿Podrías ayudarla? -Le pidió suplicante, muy probablemente la beta ya le había gritado por el extravío de los pequeños cuadernillos. Si la beta era esposa de Sam y tenía en temperamento muy alto. Liam rodo los ojos. Siempre era lo mismo con esa mujer.
-¿No te preocupes? -Le sonrió y se dirigió hacia la oficina de su querida jefa.
La encontró con un desastre a su alrededor, papeles esparcidos por todo el suelo mientras ella parecía dar un berrinche ahí mismo, ignoró lo que estába a punto de decir y se acercó a la pequeña cajonera de la esquina, donde abrió el último cajón sacando las comandas y se las entrego amablemente, ella misma las guardo ahí y si Liam no las hubiera visto cuando lo hizo, todos estarían como la beta, en ese momento.
El omega se puso en marcha, todo está listo, y poco a poco los clientes van llegando.
-Buenos días. ¿Que va a pedir? -Miró de reojo al sujeto en la mesa, él se encuentraba estudiando la carta sin levantar la mirada, Liam olfateo al alfa delante suyo, era un exquisito aroma a sándalo, era curioso por qué la mayoría de los alfas mantenían un olor peculiarmente fuerte.
-Tráeme un café americano y un sándwich de pavo sin las orillas -dijo con su voz gruesa, haciendo que el omega saliera de su ensimismada mente. Aun seguía sin mirarla. El apuntó su pedidos y lo llevó a la cocina, en poco menos de diez minutos regresó a la mesa, ya con su pedido en mano.
-Que tenga buen provecho -Liam dijo amable. Una ráfaga de viento entró por el local haciendo que el alfa alzará la vista en busca de aquel aroma a caramelo que lo hipnotizo, encontrándose con el bella omega.
-¡Wua! -Susurro. Ahora Liam lo pudo ver mejor, era un hombre apuesto de ojos grises párecia ser mayor, pero no por eso menos atractivo, unos treinta o treinta y cinco años, tal vez, vestia casual con una camisa de vestir color azul marino, entallada y pantalones negros. El omega había quedado flechado por el alfa que incluso tardo en contestar.
-¿Disculpe? -preguntó confundido.
-¿Trabajas aquí? -Soltó con su voz gruesa mientras lo escudriñaba de pies a cabeza mordiéndose el labio, su actitud la desconcertó.
-Si. -Le señaló el uniforme, era algo obvio-. Provecho -Estaba a punto de irse, no le parecía correcto lo que empezo a sentir, sin embargo el alfa lo detuvo tomando su mano. ¿Que pasaba?
-¿Como te llamas? -Le preguntó, pero no creia que fuera correcto darle su nombre, aun así estaba por dárselo cuando el alfa volvió a hablar-. ¿Sabes que? Mejor dame tu numero de teléfono y no se, tú y yo podíamos quedar y vernos en algún motel.
Liam se quedo boquiabierto, totalmente fuera de si. ¿A caso le estaba proponiendo que se acostara con él? ¿Creía que esto era un burdel? La atracción que había sentido por el se esfumo tan rápido como hablo. Ni loco le daba su nombre y menos su número.
-Es usted un idiota.
Se solto de su mano, furioso por su falta de respeto y él solo sonrió sin vergüenza. Se marcho dando zancadas hasta la cocina. Que tipo, ni que estuviera tan guapo para pretender que el omega le haría caso, y la verdad era que si, tal vez lo hubiera hecho si no le proponía acostarse con él en la primera cita.
-¿Que pasa Limq? -Le pregunta Claudy cuando la observo un poco inquieta.
-Ese tipo. -Señalo la mesa donde se encuentra desayunando tranquilamente, como si nada hubiera pasado, ni siquiera quería recordarlo-. ¡Puedes creer que me propuso que me acostara con él!
-¡¿Esta loco?! Espera aquí... -Estaba a punto de ir a reclamarle cuando Liam la detuvo del brazo. Había olvidado como era Claudy cuando alguno de los clientes se comportaba grosero.
-No es necesario que le grites y reclames, no tienes por qué hacer más grande el problema.
-Yo que tu amor, me quedaba quieta donde estoy -Sam dijo a sus espaldas y ambos chicos giraron al escucharlo -. Aquel hombre... -Miró detrás de ellas-. Es de cuidado. No tienen ni idea de quien se trata y si aprecian algo nuestras vidas es mejor que no se le acerquen.
Claudy y Liam se miramos expectantes sin entender nada. Regresaron la mirada hasta el alfa misterioso de hace un momento y no creyeron que fuera alguien peligroso, Liam pensaba, a parte de ser un idiota se veía totalmente normal.
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El Omega se detuvo antes de dar la vuelta en la esquina, sintió una estraña sensación desde que salío del café, se giró para ver a su alrededor, pero las calles estaban desiertas. El frío de otoño traspasa la vieja chaqueta que llevaba puesta y calo sus huesos, el escalofrío aumento la sensación que tenía, pero se obligo a reprimirlo y caminó más deprisa rumbo al club. Estaba retrasado.
La hora habia llegado, por suerte tuvo una buena escusa para que Mer no se preocupara mientras estaba ausente, además de que le había pedido a Laura, la señora del apartamento de a lado que le hiciera compañía a su mamá, ambas eran buenas amigas y tomaban café cuando la madre del omega se encontraba en sus cinco sentidos. Laura disfrutaba oír las historias de la omega, decía que ambas tenían mucho en común. Se quedaba tranquilo por ese aspecto, pero entonces la pregunta le llegó como relámpago, recordandole lo que pasaría esa noche ¿Que pensaría su madre si supiera lo que estaba a punto de hacer?... Estaría decepcionada de el, como él mismo lo estoba en ese momento. Sintió como la bilis se le subió a la garganta de solo imaginarse lo que seria estar con alguien que no quería. Llegó diez minutos tarde y Mark ya se encontraba en los vestidores, esperándolo exasperado.
-¡Liam, odio la impuntualidad! -Mark señaló su reloj Gucci de diamantes, mientras pegó al piso con sus zapatos de piel. Se veía molesto.
-Discúlpame... Apenas salí del café y... -Alzó su mano para callarlo. No necesitaba seguir perdiendo el tiempo con explicaciones innecesarias.
-No es momento para charlas, mejor alistate ya. -Mark señaló el lugar. Era mas que obvio que el omega no sabia nada de esto. Solo le bastaba con ver su aspecto, su ropa era simple y casual, nada que llamara la atención, sabía que de bajo de todo eso se escondía un hermoso omega. El alfa resoplo fastidiado-. Jessy te ayudará con todo. Ella te preparará así que obedécela. -Señalo a la chica pelirroja, Jessy era la mano derecha del Mark. Todos conocían a Liam y de cierta forma ya lo consideraban uno de ellos. Ambos sonrieron y el castaño se marcho dejándolos a solar.
-Hola Lim. -Jessy la saludo. -Lo primero que harás es asearte muy bien... ¿De acuerdo? -El rubia asintió-. Ven, ocuparas uno de los baños de la plata de arriba.
Subieron las escaleras hasta entrar a una recámara, donde lo primero que notó Liam fueron las prendas de ropa esparcidas por la cama, las observó, la mayoría eran de colores oscuros, de cuero, redes y encaje. ¿Iba a hacer que se pusiera eso? El omega se preocupó, ya que no sabia que tanto enseñaría con esos pedazos de tela, aunque no era difícil de imaginar cuando conocía la vestimentas de los omegas en el lugar. Jessy le señaló la puerta dentro de la habitación, supuso que seria el baño, por lo que entró sin preguntar. El baño era normal, estaba demasiado nervioso para fijarse en los detalles, así que se metió a la regadera y empiezo por enjuagar su cabello. Observo uno de los estanteres, había muchos productos sobre esta, algunas cremas y aceites, otros enjuagues y acondicionadores, prefirió no usar ninguno solo lo habitual, después de unos veinte minutos, ya estaba envuelto en una toalla frente al espejo. Resopló cabizbajo, esto apenas comenzaba y ya no quería seguir.
-Tu puedes hacerlo Liam, es solo sexo, si sexo con un tipo asqueroso. -Se hablo mirando su reflejo, lo hizo como si supiera algo y en realidad no sabia nada, iba a hacer su primera vez. ¿Era conveniente que le dijera a Mark ese insignificante detalle?
Tal vez podría decirle al que lo escogiera que no fuera tan brusco con él, decidió quedarse callado, ya era demasiado vergonzoso hacer esto para también decirle que no tenia ninguna experiencia carnal. Tomo aire y exhalo antes de salir del baño. Se encotro a Jessy mirándose al espejo sobre el tocador, en cuanto noto su presencia se giró y observo a la rubia sonriendo.
-¡Si que eres chulo! -Jessy la escudriño de pies a cabeza y Liam se sonrojo-. Ven aquí. -Lo jaló del brazo colocándolo en frente de la cama-. Ponte esto y esto también.
Le pasó unas bragas de encaje color negras, eran sumamente pequeñas, no creia poder estar cómodo con eso, pero no dijo nada, la miró preguntado si de verdad tenía que usar eso, pero Jessy no dejó de pasarle más prendas, le dio un ombliguera negra de organza, la fina tela dejaría ver su torso completo, estaba seguro, era más que evidente que el sostén se vería con eso puesto, y para rematar le entregó un pantalones de cuero. Liam estaba preocupado.
-Pontelos. -Le ordenó la omega pelirroja.
-¿No crees que la ropa sea demasiado...? -Esta ladeo la cabeza ofendida.
-Lim, los hombres tienen que escogerte y si no ven carne no se interesaran, así que no repliques y solo pruébatelo. -No tenía de otra así que aceptó. Esperó un momento para que Jessy saliera y pudiera hacer lo que le pedía, pero ella solo lo miró expectante. No creía que se iba a vestir delante de ella o ¿si?
-Yo... ¿Puedes darme un poco de privacidad? -Le pidió de forma apenada. Jessy alzó una ceja ofendida y luego negó.
-Como quieras, pronto te olvidarás del pudor. -Sonrio y salió de la habitación dejándola a solas.
Liam se dejo caer sobre la cama, miró la ropa y volvió a suspirar con pesadez, lo que tenía que hacer por el bendito dinero. Ladeo la cabeza y soltó un mohín nada convencido, esto era demasiado provocador, Dios, los pantalones de cuero le apretaba mucho las piernas y trasero, estaba seguro de que si me agachaba se le rompería todo y ni se diga de las bragas. Como supuso, toda su parte superior se traslucía través de la organza, mostrando casi por completo sus pezones rosa, esto iba a hacer muy incomodo.
-Te ves espectacular -dijo Jessy detrás de el, se acerco y estiro la palma de su mano-. Ten -le enseñó un par de pequeñas capsulas. - la miró atónito, no creeria que iba a drogarlo. Sabía todo lo que los chicos usaban, y no sabia si era un requisito o simplemente lo hacía por gusto.
-No quiero... Digo... Quiero estar en mis cinco sentidos -le pidió y Jessy sonrió divertida. ¿Que era tan gracioso?
-¡Tonto, no es lo que piensas! -le tomó el brazo y le deposito en la palma de la mano las dos pequeñas cápsulas, una color azul y la otra blanca.
-¿Y esto para que? -levantó la azul entre sus dedos y la observó curioso.
-No te asustes, es solo por precaución, hay algunos clientes que no les gustan las preparaciones iniciales y van justo al grano, esto te ayuda mucho con el dolor. -¿Que no se asustara? Vio como la cara del omega perdía su color frente al espejo-. Tranquilo, son pocos los que hacen eso.
Se suponía que su primera vez sería con alguien a quien amara y ahora iba a hacer cruelmente violado. Se llevo su mano hasta su trasero, si esta era para el dolor. ¿Entonces esta? Tomó la blanca.
-Esa es la más importante, es un anticonceptivo. -Joder. ¿Que más faltaba? ¿Una para levantar el libido? Ojalá hubiera una, por que no, Liam no creía que pudiera con esto-. Como te lo dije antes, pero esto es casi con todos, nos les gusta usar condón.
-¿Y que pasa con las enfermedades? No quiero contagiarme de algo -dice preocupado, Jessy la tomó del hombro negando.
-Pedimos estudios clínicos a todos nuestros los clientes premiun, Aunque no lo creas Lim, Mark nos cuida mucho, no somos cualquier mujersuela que ves parada en una esquina, así que entregamos calidad y ellos tiene que brindarla igual. No te preocupes. -Menos mal, pero entonces...
-A mi no me han pedido ninguno estudio, como saben que yo no... -Rio por lo bajo, negando de nuevo.
-Puedo ver tu inocencia a kilómetros de distancia, eres virgen ¿no es así? -Liam asintió viendo su reflejo, si Jessy sabía eso ¿Mark?-. Mark lo sabe también, es por eso que por ti cobraran mucho más. Serás un manjar para quien te escoja. Tranquilo, te cuidaremos. -Jessy sono como una madre que cuida a sus hijos, obvio una verdadera madre no seria capaz de venderlos de esta forma, pero tenía que admitir que sus palabras lo tranquilizaron un poco y más cuando la omega era la que más tiempo llevaba en ese lugar, ella más que nadie sabía como se manejaban las cosas ahí. Era la mano derecha de Mark
Jessy extendió un vaso de agua hasta Liam, lo tomó tragando las pastillas y luego el agua. Le quitó el vaso de las manos haciendo que se sentará en una silla, aún frente al espejo, pusó varias cosas en el tocador, todo era maquillaje, sombras, labiales y los nervios empezaron a crecer de nuevo. Después de unos cuantos minutos se retiró y dejó que se observará.
-Estoy... -No sabía, como decirlo-. Diferente.
Su piel parecia de porcelana, aunque sin maquillaje no cambiaba mucho, sus ojos eran los que no reconocía. Jessy habia usado una sombra bronce con un tenue delineado en el lagrimal, los labios de Liam se veían aún más rellenos de lo que ya eran, y su cabello estába pulcramete peinado hacia atrás, dejando expuesta su hermosa frente, era bonito, el mismo lo reconocía.
-Esta bien Mark... Si, todo está listo... Llevaremos a siete chicos. -Jessy escudriño a Liam por una última vez, soltando una risista satisfecha. -Si el está lista, estoy segura de que funcionará... Esta bien, en un momento bajos. -Jessy terminó de hablar por teléfono, salió de la recamara-. Sígueme. -Ambos omegas salieron. se sentía extraño con la ropa, aun así no dijo nada.
El ambiente en Merch estaba en su apogeo, por un momento pensó que se quedarían en la zona donde el show de las bailarinas daba inicio pero Jessy siguió caminando hasta llegar a la parte trasera del club. Jamás había entrado a ese lugar, era la zona VIP, donde sólo podían pasar con permiso de Mark.
El lugar era totalmente diferente, era mucho más elegante, las luces eran más tenues, e incluso la música era diferente. Mark entró sonriendo apenas miro a Liam, definitivamente era un omega hermoso. Alzo su mano para que las demás chicas pasarán al lugar. El evento apenas estaba por comenzar.
Seis chicos entraron contoneandose, Liam los miró curioso, ya que ninguna de los omegas presentes a excepción de Samanta se le hacía conocida.
-Vaya, eres nuevo. ¿No? -Le preguntó una de las chicas con cabello rojo y olor a manzana, parecía simpática y le sonrió como respuesta-. Mucho gusto soy Natalie. -Le extiende la mano y no dudo en tomarla.
-Mucho gusto, soy Liam.
-Ellas son Hani, Samanta , Arin, Natalie y Dante. -Señaló a todas y las omegas asintieron como saludo al escuchar sus nombres.
-¿Porque si pidieron seis traen a una más? -pregunto Samanta con tono enfadado, mientras no quitaba su mirada de Liam.
-Liam es nuevo.
-Es obvio, jamás lo había visto. -Refutó la omega.
-Quiero al menos mostrarlo esta noche para futuros encargos. -Liam miró a Mark quien estaba a su lado y este le guiño un ojo, ¿futuros?... Solo estaba ahí por una vez, pensó el rubio.
-Entonces si la escogen a el, uno de nosotros se quedará sin paga. ¿No es así? -Mark rodo los ojos y miró a Samanta de forma intimidante. Siempre era lo mismo con ella.
-¡No! -dijo fuerte-. Todos tendrán su paga, trabajen o no está noche. -Los omegas se asombraron, Mark no era la clase de jefe que acostumbrará a regalar su dinero-. Pueda que alguno de los clientes quiera tener un trío. ¿No?.
-Lo dudo -Hablo la chica de cabello castaño, Hana dijo que se llamaba-. He trabajado antes con el señor Marco, sus amigos son muy agua fiestas, solo hablan de trabajo y ni se diga de su líder, el señor Vance es un amargado de primera. Las veces que ha venido no ha escogido a nadie, es como si no fuéramos suficientes para él, la verdad me sorprendió mucho cuando Mark dijo que querían a seis de nosotros.
-Como sea, ellos pidieron seis con uso o sin el tienen que pagar -Mark dijo seguro y todas las omegas asintieron. Todo esto era nuevo para Liam, se sentía totalmente fuera de lugar, solo se mantenía callado.
-Tomen asiento, en seguida llegará los invitados. -Tomaron asiento en uno de los sofás de color rojo piel, estaba ahí como si fuera el festín.
El resto del tiempo la pasaron en silencio, cada quien mentalizándose para lo que les espera. Al menos Liam lo hacia, tal vez ellos ya no lo necesitaban, debían estar acostumbradas. Hablaron de un Marco y un Vance, se pregunto como serian, pidió con todas sus fuerzas que al menos fueran un poco jóvenes y no tan viejos como el señor Smith.
Todos se pusieron atentos cuando el aviso de unos alfas entrando el club llego hasta ahi, icluso los omegas empezaron a soltar mas feromonas para ser mas atrayentes para los posibles clientes. Cinco hombres tomaron presencia, vestian trajes finos, con una actitud altanera, como si fueran lo mejor y tal vez lo eran conociendo su posicion. Mark se acerco a uno de ellos.
-Buenas noches señor Marco, este es mi repertorio del día de hoy. - El alfa castaño señaló a los omegas, quienes se pusieron de pie.
-¿Johan?... ¿Pasa algo? -El alfa con olor a menta pregunto, pero Johan no respondió, canino hacia los omegas, acercándose a uno en particular, tomándo de la cintura de Liam.
-Pero que sorpresa, mesero. ¿Ahora si me vas a decir tu nombre bonito? -susurró sobre sus labios y sonrió triunfante. No lo podía creer-. Ya escogí. Lo quiero a el. -Johan la señaló sin soltarlo y giró para ver a Marco. Su amigo rodó los ojos y nego con la cabeza. Ahí estaba el alfa que había actuado groseramente en el café. Ahora entendía por qué Sam, les dijo a el y a Clary que era un hombre peligroso.
-La fiesta es de tu hermano, el debe escoger primero. -Marco chasquea la lengua.
-Será mejor que se apresure, nunca escoge a nadie de todas formas y yo ya quiero disfrutar de mi chico. -Liam rio ofendido. ¿Su chico? ¿Que le pasa a este idiota?, pensó.
Lo soltó gracias a Dios y el alfa regresó a su lugar, junto a los demás hombres que habian estado observando en silencio. Liam giró su rostro cuando noto que alguien más habia entrado al salón.
Joder...
Su corazón se agitó golpeando su pecho, de repente se sintió más nervioso de lo que ya estaba y sus ojos ignoraron las instrucciones de su cerebro, para que al menos dejera de mirarlo tan ensoñado. Estaba estupefacto ante el hombre alto y fornido que se encontraba frente a el, era perfecto, todo un adonis, con su cabello negro, con sus ondas cayendo por sus mejillas, ojos negros brillantes y mandíbula cuadrada.
Dios mío, él era Alexander Vance, el líder de la organización delictiva más poderosa del país y era todo un Dios griego. Ese no era lo único importante en ese momento y es que Alexander y Johan eran hermanos gemelos, los dos eran tan idénticos que lo único en lo que se distinguían eran sus olores, Johan olía a lavanda, mientras Alexander a café y tierra mojada. Liam se había quedó totalmente absorta por el delicioso olor del alfa.
Samanta le dio un golpe con el codo sacándolo de su trance mental. Alexander observó a cada una de los omegas, hasta que sus grandes engranes negros se posaron en el rubio, lo observó cauteloso y el lo miro igual.
¿Será que?
No lo creía, el pensaba que no era tan bonito como Hani o Samanta, tal vez escogería a una de ellas. Eso le hizo bajar la mirada. ¿Pero en qué rayos estaba pensando? ¿En qué momento esto le estába pareciendo bien? Mark dijo que todos tendrían su paga trabajáran o no. ¿Si el era el afortunado? Penso alegre, pero todas sus esperanzas se desvanecieron al encontrarse con los ojos cautelosos de Johan. Ese tipo era insoportable, pues el omega se dejaba atraer por el verdadero aroma de su hermano gemelo.
-Bueno, escoge hermano, es tu noche -Hablo Marco a lado de Alexander.
Se acercó con pasos cautelosos hasta los omegas, de nuevo repitiendo el mismo paso, los observó de pies a cabeza y al final se paro frente a Hani, se tardo un poco más mirándola y Liam pensó que ella seria su elección, pero volvió a retomar su andar hasta ella misma, escudriño su rostro, como si buscara algo en sus ojos. Estaba más cerca de él, por lo que pudo contemplarlo mejor, dando por hecho lo perfecto y guapo que era. Bajo a su torso y retuvo las ganas de taparse con sus manos. Se giro caminando hasta la puerta, pensó en que nadie habia llenado sus expectativas como había dicho Hani, pero el omega rubio se quedo atónito cuando fue llamado por el.
-Rubio, andando -dijo sin mirarlo.
¿Qué? ¿Yo?
Jessy le dio un empujón por detrás para que Liam reaccionará y lo siguiera. Con torpeza caminó hacia él y puedo escuchar como Johan chasqueo su lengua, molesto. No pudo retener su sonrisa y le dio miedo lo que estaba sintiendo en ese momento.
El pequeño Omega estaba abrumado, su cuerpo tembló cuando se encontró caminando detrás de aquel alfa, dio gracias porque ni siquiera se girará para asegurarse de su presencia, se encontraba completamente aterrado. Y muy expectante, su fuerte aroma a café y tierra mojada no ayudaban mucho a su auto control ¿Que pasaría ahora? Se pregunto, pero en seguida se dio un golpe mental, se sintió una bobo... claro que sabía la respuesta y eso lo estaba atando.
Jessy los guió hasta una de las habitaciones, donde podrían estar sin interrupción alguna.
-Por favor pasen. -Alexander fue el primero en entrar a la habitación-. Suerte Lim. -La pelirroja le guiño un ojo antes de que el omega rubio entrara también. El pequeño espacio era lo bastante acogedor para ambos, la cama con una sabana de seda de color morado se veía lo bastante cómoda. La luz tenue y unas cuantas velas para ambientar el lugar eran perfectas.
-Pueden tomarse el tiempo necesario. -La omega con olor a durazno asintió bajando la mirada, era una regla estricta que tenía Alexander con cualquier omega, no podían mirarlo a los ojos. Además de que ya su sola presencia y título daba temor.
-Mmm -respondió sin importancia.
Liam se posiciono en un pequeño rincón junto a la salida, miro al alfa mientras se abrazaba a sí mismo, mirándose totalmente cohibido, la luz tenue de la habitación, la cama enorme e incluso la ligera música no importaba en lo absoluto para Liam, en su mente sólo había lugar para una cosa y era que aquel alfa mal encarado, pero terriblemente caliente le quitaría la virginidad. Su aroma seguía siendo muy cautivador para el, pero aún así, no podía olvidarse de lo obvio.
El señor Vance camino por la habitación, con bastante calma. No había dicho nada, ni siquiera lo había mirado una sola vez, se fue acercando hasta el tocador y empezó por quitarse el saco. El rubio trago grueso al observar su espalda ancha. El olor a café se fue intensificando cada vez más que podría decir que el aroma del alfa estaba muy encima del suyo, era totalmente normal cuando la omega estaba totalmente aterrada por el situación. Alexander puso su prenda cuidadosamente sobre la silla a su lado del tocador y se quedó solo con su camisa blanca y sus pantalones. Ahora se dedicó a quitarse el Rolex de oro de su muñeca y subio su mirada por primera vez contactando con la del rubio. Sus engranes negros y brillantes observaron el reflejo del omega sobre el espejo. Había escogido bien, el rubia se veía tan inocente y caliente al mismo tiempo que su pene estaba tan ansioso de probarlo.
-¿Qué esperas?... Desvístete -le ordenó con su voz gruesa, haciendo que se le erice la piel a Liam.
El omega asintió nervioso. Estaba indeciso en si debia primero quitarse los pantalones de cuero o la ombliguera, aunque daba igual, se volteó, tenía la idea de que sería menos vergonzoso si no lo veía mientras se desvestía. Con las manos temblorosas se saco primero la ombliguera de organza y la puso sobre la cama, luego se dispuso a quitarse los pantalones de cuero, pero sus manos temblorosas le dificultaron la tarea, estaba en eso cuando de pronto dio un saltito asustado sobre su lugar cuando sintió las manos del señor Vance sobre su cintura.
-Tranquilo... ¿Estás temblando? -Le susurró sobre el oído, su aliento tibio choco contra su cuello y se paralizo cuando sus manos llegaron al seguro de su sostén, quitándolo de un tiro, se mordió el labio tratando de no echarse a correr en ese momento.
Alexander bajó su mano y abrió su cremallera, metiendo los dedos para tomar el elástico de los pantalones, bajándolos por las piernas de Liam. Lentamente alzó un pie y luego el otro para que pudiera sacarlo por completo. Estaba completamente desnuda, solo con las pequeñas bragas cubriendo su parte delantera, reteniendo las ganas de llevar sus manos a su cuerpo y taparlo, eso era demasiado vergonzoso para él.
El alfa se quedó quieto por un momento, olfateando la piel de Liam, el exquisito aroma a caramelo fue lo primero que le llamo la atención del rubio y luego verlo así, tan perfecto fue una sorpresa, solto un ligero gruñido de satisfacción. El rubia sintió como las manos de Alexander quemaron su piel cuando acarició sus muslos, llegando hasta sus nalgas. Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo. ¿Por qué su tacto se sentía tan bien? Liam se mordió el labio. Se suponia que esto sería asqueroso, pero no con un adonis como el señor Vance. El omega se sentía deseado.
-Eres hermoso. -Ahora jugó con el elástico de sus bragas y Liam trago grueso-. ¿Por qué tiemblas? -Lo tomó del brazo para girarlo.
El estaba con el ceño fruncido, era bastante obvio que su actitud no era de un prostituto con experiencia, se suponia que tenía que estar complaciéndolo y no solo quedarse estático, sin poder hacer nada. Hasta ese momento, Liam se da cuenta de que el alfa tenía el torso desnudo, sus ojos viajaron a sus abdominales marcados, bajando a la V que escondía sus pantalones. ¡Joder!. Alexander lo toma del mentón y levanto su rostro lentamente. Estaba esperando una respuesta. ¿Qué le decía?
-Yo... es mi primera vez haciendo esto -le explicó. El alfa suelta una expresión sorprendido pero enseguida cambia a una incrédula.
-Lo entiendo, es lógico que te pongas así, soy un desconocido para ti, pero piensa en que es solo sexo, como cualquiera que hayas tenido antes. -Desvió la mirada avergonzada. No era como cualquier otro cuando no había experimentado el primero.
-Soy... virgen -Liam susurró y lo miró de reojo. Esta vez Vance no escondió su asombro. Jamás se lo hubiera imaginado-. Por favor, sea gentil conmigo -la omega le suplicó.
-Si eso es verdad, te acabas de convertir en el mejor regalo de cumpleaños que he recibido -Alexander lo dijo en serio y con una chispa de entusiasmo-. Y yo seré lo mejor que probaras en tu vida, me aseguraré que jamás puedas olvidarte de mí.
El alfa lo tomó por sorpresa de la nuca pegando sus labios, el beso era lento, pero profundo, sintiendo sus dientes morder sus belfos, mientras su lengua se abría paso por su boca, haciendo que el omega soltara pequeños gemidos que silenciaron sus labios. Liam era muy inexperto, por lo que lo siguió torpemente. Alexander lo tomó por la cintura y lo empujo poco a poco hasta acostarlo sobre la cama, él se subió sobre el, sosteniéndose con una mano sobre su cabeza. Levantó su pierna enroscándola sobre su espalda, mientras acariciaba sus muslos subiendo su mano hasta las nalgas de Liam, donde las apreto y las amaso sin dejar de besarlo.
-¡Aaaah!... ¡Señor...! -Le hizo decir cuando restriega su miembro duro sobre su intimidad.
-¿Te gusta? -Le pregunto entre besos y en respuesta volvió a gemir.
Alexander paró el beso y se levantó un poco posicionándose entre sus piernas, sus ojos lo devoraron con lujuria y beso el cuello del omega, por un momento sus ojos cambiaron de color aún amarillo deslumbrante, se sintió extraño, por que además de atraerle mucho su olor a caramelo, su lobo empezó a sentir una incontenibles ganas de morder su cuello y marcarlo.
Lo tomó de las manos, y se inclino para verlo de forma estrepitosa, por un momento Liam pensó que había hecho algo que no le había gustado al alfa, ya que sus ojos eran turbios, Vance no dijo nada y bajo por el pecho de Liam hasta llegar a uno de sus pezones y tomar entre sus dientes uno de ellos. Trato de controlarse, era extraño que le pasara eso, pero la lujuria y las ganas de tomarlo como suyo lo insitaron a seguir. El omega siguió temblando solo que esta vez era de puro deseo. Llevo sus manos a la cabeza del alfa, acariciando su melena larga, arqueo la espalda cuando este chupo y succiona sus botones y parte de los senos, mientras siguio rozando su pene contra el.
-¡Dios mío! -Liam estaba extasiado, ambos aromas junto a las feromonas la hacían derretirse ahí mismo, poco a poco una sensación indescriptible se fue formando en su pelvis. ¡Quiero más! ¡Deseo que me posee ahora mismo! Grito en su mente.
El alfa solto el pezón de Liam y bajo más pasando por su ombligo, llegando al borde de sus bragas, lo miró sonriente destrozandolo con su hermosura. Tomó con las dos manos la pequeña tela negra, y ella soltó un grito cuando las rasgo sin esfuerzo. Alexander se las enseñó triunfante y las tiro en el suelo mientras el omega lo miro estupefacto.
-Ahora sí gatito, haré que grites en verdad. -Inclinó su cabeza hacia su zona y Liam lo detuvo antes de que... ¿Que va hacer? Se pregunto, Lo miro con incertidumbre-. Te haré tocar las estrellas, te lo prometo y si no, solo dime que no lo quieres. ¿Deacuerdo?
El asintió confiando en su palabra. Apenas sintió su cálido aliento sobre su pene se paralizo por completo, expectante, hasta que rozo con su lengua cuidadosamente su glande. Una sensación indescriptible empiezo a sentir Liam cuando el movimiento era mucho más rápido y fuerte. Alexander abrió más sus piernas para tener mejor acceso, y mira la reacción del rubio al meterse por completo su miembro a su boca, entonces el rubio soltó un gemido tratando de cerrar sus piernas ante el impulso magnético que recorrio su cuerpo.
.-¿Quieres que pare? -le preguntó con su voz ronca, el omega simplemente negó frenético. Quería que siguiera y no parara. Con su dedo jugó el presemen en su cabeza, haciendo que se retorciera por completo. Todo eso era tan vergonzoso para el que tapo su cara. Marcus se levantó y se inclino de nuevo sobre el cuerpo de Liam, quitando la mano que cubria su rostro totalmente sonrojado.
-Quiero ver cada una de tus expresiones cuando te haga mío. -lo besó de nuevo, pero no tardo y se sento sobre sus talones.
Empezó a masajear la entrada ya bien lubricada con sus dedos, acto que le hizo suspirar y poco a poco sintió como fue introduciendo el primero. ¡Mierda, duele! Apretó sus dientes.
-Tranquilo, ya pasará. -Suavemente movió su dedo de adentro hacia fuera, haciendo que el dolor fuera siendo remplazado por una exquisita sensación. Liam se mordio el labio pidiendo que introduzca otro y así lo hizo.
-¡Oooh! ¡Ahí!... Mghm. Otra vez por favor -dice cuando toca un punto específico en su interior, haciendo presión en su pelvis. Estaba a punto de correrse o al menos eso cree cuando sintió unas contracciones rítmicas y placenteras en su interior, pero de repente, Alexander sacó sus dedos haciéndole sentir vacío. El omega lo miró confundido y desesperado. ¿Qué ha pasado?
-Aún no gatito. Quiero que te corras cuando te esté follando duro -El alfa se puso de pie sacándose los zapatos y luego bajando su cremallera. Liam lo vio expectante desde su lugar, hasta que quedo boquiabierto cuando se baja de un tiro los pantalones, con todo y bóxer.
¡Madre mía! Pensó, jamás había visto un pene, a parte del suyo, pero estaba casi seguro de que ese no era el tamaño promedio de uno, regresó a su posición anterior masajeando su prominente erección, y solo puedo pensar en que si sus dedos dolieron no quería imaginar como dolerá sus mínimos veintitrés centímetros.
El rubio soltó un gemido involuntario.
-Tranquilo, no te espantes, te prometo que amaras esto. -Vance sonrió socarrón mientras siguió bombeando su pene, y este comenzó a secretar pre semen, haciendo que su cabeza se viera más brillante y roja que antes.
Alexander frotó el líquido en la entrada del omega haciendo que el se moviera mordiendose su labio, soltando un gemido, el sonrió y la sensación de hacerla suyo y desearlo más aumento. Vance empujó poco a poco su pene, sosteniéndose con sus manos sobre la cabeza Liam, mirándolo atento. El frunció el ceño al sentirlo tan grande, tenía razón, dolia como los mil demonios.
-¡Joder, estás tan rico y apretadito! -El azabache se detuvo. Liam pensó en que ya había entrado por completo, pero no era así, apenas era la mitad.
El chico recostó su cabeza sobre la cama, tomando aire y sosteniéndose con fuerza de los fornidos brazos del alfa, mientras sintió como iba entrando cada vez más.
-¡Alexander! -Liam gritó sin evitar llamarlo por su nombre cuando por último entró de una estocada.
-Lo siento, no pude contenerme, estás tan malditamente perfecto. -Le besó el rostro como disculpa haciendole cosquillas en el proceso, entonces el omega río hasta que él se movio de nuevo en su interior.
-¡Aaaah!
-No quiero que rías, quiero que goces y grites mi nombre. -Comenzó a moverse dentro y fuera, aún ritmo paulatino, ya no había dolor, solo placer, solo un maldito placer que la hacia gemir con vergüenza.
-¡Oh si!, ¡Más!... Dios, ¡AAAAH! -Alexander sonrió engreído mientras arremetia contra su entrada, le encantaba como el pequeño omega de derretía de puro gozo debajo suyo.
-¡Hmmm!, así lindo, disfruta de lo que tengo para ti. -Lo beso de nuevo, esta vez con más intensidad acariciando su cintura. Liam puedo apreciar como pequeñas gotas de sudor se iban formando en su frente, su cabello revuelto y sus hermosos engranes negros mirándose lujuriosos. No podía verse más caliente. El rubio se sintió sumergido en un mar de placer del que no quiero salir, este hombre sí que sabía como moverse y estaba a punto de llegar de nuevo, cuando paro drásticamente saliendo de el y la sensación de desahogo desapareció.
-No te corras aun -dijo Alexander sobre los labios de Liam y luego lo penetro de nuevo y empieza a moverse tortuosamente. Salia despacio y entraba rápido. El rubio arqueo la espalda y enterró sus uñas en la espalda del alfa. ¿A caso quería matarlo de placer?
-¡Más por favor! -Lloriqueo.
Subio sus piernas hasta sus hombros sin salir de ella ¡Dios mío! Liam lo sintió tan profundo, tan adentro, que penso que iba a partirlo en dos. La sensación del orgasmo se formo nuevamente en su zona baja, haciendo que su entrada apretara más el falo del señor Vance. Este gruñó al sentir la placentera sensación y sostuvo fuerte su cintura.
-No lo hagas -dijo con voz entrecortada-. Yo te controlo... -El alfa dominante estába pidiendo que no se corriera, pero no creia aguantar mucho.
En ese momento arremetio de una forma que Liam siento morirse ahí mismo, los dedos de sus pies se doblaron tratando de retrasar sus espasmos, pero no era suficiente.
-Solo un poco mas. -Alexander apretó su mandíbula penetrandolo fuertemente hasta que-. Hazlo, llega conmigo -Le ordenó. Era todo lo que Liam necesitaba para dejarse ir.
-¡Oh si! -Soltó un grito al liberarse y sentir la tibia esencia del alza verterse en su interior.
Sus paredes se contrageron prolongando el orgasmo, exprimiendo hasta la última gota del azabache. Le dio un último beso antes de salir de su interior y recostarse sobre la cama. Ambos cuerpos estában sudorosos, agitados y totalmente satisfechos, no tenía mejor descripción para redactar el sexo tan increíble que ambos acababan de tener.
-¿Qué fue eso? -dijo el omega exhausto y feliz.
Alexander soltó su risa encantadora y el volteo a verlo, él también la miro risueño.
-Te prometí que seria lo mejor que probarias y soy un hombre de palabra. -Le guiño un ojo y le sonrió de nuevo. Jamás iban a poder olvidar esto, de eso estoban seguros...
La pequeña burbuja que se había creado después de el maravilloso sexo, se exploto en un instante cuando varias detonaciones se escucharon fuera de la habitación junto a el bullicio de la gente gritando. Alexander se puso de pie casi enseguida y se vistió, tomando la pistola que estaba debajo de su saco, en la silla. Liam se paro también, el estaba más que asustado, no sabía que estaba pasando o como tenía que actuar, pero también se vistió rápidamente.
-Espera, no te muevas de aquí. -El alfa no quería ponerlo en peligro, las detonaciones se escuchaba muy cerca, antes de que pudiera abrir la puerta, Crusof la abrió.
-Alexander, tenemos que irnos, los Boyko han invadido el club y sabemos aquien buscan. -El alfa castaño miro atento a Alenxander y luego desvio la mirada hacia el omega quien los miraba sin entender nada.
Lo realmente cierto es que estaba asustado, cuando las detonaciones llegaron casi a la habitación, el alfa trató de cubrirlo. Liam se resguardo detrás de cama miéntras Crusof y Alexander empezaron el intercambio de balas contra el otro bando. El omega pensó que moriría en ese momento, pero de un segundo a otro todo se apasiguo. Todo pasó como en cámara lenta, el alfa castaño jaló a Alexander para sacarlo de ahí, sin importarle que Liam se quedará ahí, expuesto.