Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Moderno > Venganza de La Heredera Locura
Venganza de La Heredera Locura

Venganza de La Heredera Locura

Autor: : Qian Mo Mo
Género: Moderno
La noche de la gala de la vendimia, estaba a un paso de cumplir mi sueño. Mañana, como directora general, tomaría las riendas de Viñedos Valbuena. Mi hermano Javier levantó su copa, brindando por "la futura reina". Pero el vaso de agua que mi asistente y amiga Elena me ofreció tenía un sabor extraño, amargo, y pronto mi mundo giró. Lo último que recordaba eran fragmentos borrosos de un hotel, flashes de cámara, manos desconocidas, y una oscuridad total. Desperté en mi coche, sin control, precipitándome por un barranco, con mis manos destrozadas entre el volante y el salpicadero. Había sido una trampa. Mi propio hermano y su prometida Lucía me humillaron públicamente, inventando una historia de "inestabilidad" para robar mi herencia. Me encerraron, dejando que mis manos, la base de mi don, sanaran horriblemente, arruinando mi carrera para siempre. Mi padre me veía con una decepción que me partía el alma, creyendo cada mentira que Javier contaba. En la prensa, Javier anunció su ascenso y su compromiso con Lucía, usando mi "trágico accidente" como excusa. ¿Cómo mis seres queridos pudieron traicionarme y destruirme de una forma tan cruel? El dolor físico era nada comparado con el frío y ardiente deseo de justicia que nació en mi corazón. Esa misma noche, sembré la semilla de la duda en el corazón de mi cómplice. Fingiría mi propia muerte. Desde las sombras, desenterraría la verdad que revelaría el verdadero rostro de mi hermano y acabaría con su imperio.

Introducción

La noche de la gala de la vendimia, estaba a un paso de cumplir mi sueño.

Mañana, como directora general, tomaría las riendas de Viñedos Valbuena.

Mi hermano Javier levantó su copa, brindando por "la futura reina".

Pero el vaso de agua que mi asistente y amiga Elena me ofreció tenía un sabor extraño, amargo, y pronto mi mundo giró.

Lo último que recordaba eran fragmentos borrosos de un hotel, flashes de cámara, manos desconocidas, y una oscuridad total.

Desperté en mi coche, sin control, precipitándome por un barranco, con mis manos destrozadas entre el volante y el salpicadero.

Había sido una trampa.

Mi propio hermano y su prometida Lucía me humillaron públicamente, inventando una historia de "inestabilidad" para robar mi herencia.

Me encerraron, dejando que mis manos, la base de mi don, sanaran horriblemente, arruinando mi carrera para siempre.

Mi padre me veía con una decepción que me partía el alma, creyendo cada mentira que Javier contaba.

En la prensa, Javier anunció su ascenso y su compromiso con Lucía, usando mi "trágico accidente" como excusa.

¿Cómo mis seres queridos pudieron traicionarme y destruirme de una forma tan cruel?

El dolor físico era nada comparado con el frío y ardiente deseo de justicia que nació en mi corazón.

Esa misma noche, sembré la semilla de la duda en el corazón de mi cómplice.

Fingiría mi propia muerte.

Desde las sombras, desenterraría la verdad que revelaría el verdadero rostro de mi hermano y acabaría con su imperio.

Capítulo 1

La noche de la gala de la vendimia, el aire en Viñedos Valbuena olía a tierra húmeda y a éxito.

Mañana, mi padre, Don Fernando, me nombraría directora general.

Mi hermano Javier me dio una palmada en la espalda, su sonrisa era tan ancha y brillante como siempre.

"Por Isabela, la futura reina de Valbuena."

Levantó su copa. Todos en el salón privado lo imitaron.

Elena, mi asistente y amiga desde que éramos niñas, me acercó un vaso de agua.

"Estás tensa, Isa. Bebe un poco."

Su voz era suave, preocupada. Confiaba en ella más que en nadie. Tomé el vaso y bebí un largo trago, el agua tenía un sabor extraño, amargo, pero lo ignoré.

Estaba demasiado nerviosa.

Javier se sentó a mi lado, su novia Lucía se pegó a su otro brazo. Ella me sonrió, una sonrisa dulce que nunca llegaba a sus ojos.

"Felicidades, Isabela. Te lo mereces todo."

Asentí, mi cabeza de repente se sentía pesada. Las luces del salón comenzaron a girar.

"Creo que necesito aire," dije, intentando levantarme.

Mis piernas no respondieron.

Javier y Elena me sujetaron, uno a cada lado.

"Tranquila, hermanita. Te llevamos a descansar," susurró Javier en mi oído.

Su voz ya no sonaba festiva, era fría.

Lo siguiente que recuerdo son fragmentos borrosos. El olor a perfume barato y a tabaco rancio de un hotel de carretera. Un flash de cámara en mi cara. Manos desconocidas sobre mi cuerpo.

Luego, la oscuridad.

Desperté con el sonido de mi propio grito. Estaba en mi coche, pero no al volante. El vehículo se precipitaba sin control por el barranco que bordeaba nuestros viñedos más antiguos.

Giré la cabeza. Nadie conducía.

El impacto fue brutal. Metal retorciéndose, cristales estallando. Mi mundo se redujo a un dolor agudo y cegador en mis manos.

Las miré. Estaban destrozadas, atrapadas entre el volante y el salpicadero.

Antes de desmayarme, un pensamiento claro y helado atravesó la niebla del dolor.

El agua que me dio Elena. La sonrisa de Javier.

Habían sido ellos.

Capítulo 2

Cuando volví a abrir los ojos, el rostro preocupado de Javier estaba sobre mí.

"Isabela, gracias a Dios. Te encontré."

Estaba de vuelta en mi cama, en la hacienda familiar. Mis manos estaban cubiertas por vendajes gruesos y torpes. Un dolor sordo y constante latía en ellas.

"Mis manos," susurré. "Necesito un especialista."

Javier me acarició la frente. Su tacto me dio escalofríos.

"Ya hemos traído al mejor médico del pueblo, hermanita. Dijo que lo más importante es que descanses. No podemos arriesgarnos a un escándalo moviéndote a la ciudad."

"El mejor del pueblo no es suficiente," insistí, intentando incorporarme. El dolor me tumbó de nuevo. "Javier, mi carrera..."

"Tu carrera ya no importa," dijo, su voz perdiendo la falsa dulzura. "Lo que importa es el nombre de la familia. Hay fotos tuyas, Isa. En un hotel, con un hombre. Parecía una sobredosis."

Mi sangre se heló.

"Eso es mentira."

"La prensa no lo cree así. Pero no te preocupes, yo me encargaré. Protegeré el legado de Valbuena."

Los días siguientes fueron una tortura. Mi padre, Don Fernando, venía a verme. Su mirada estaba llena de decepción.

"¿Cómo pudiste, hija? ¿La noche antes de tu gran día?"

Javier le había contado la historia, adornada con detalles de mi supuesta "irresponsabilidad" y "decadencia". Mi padre, de salud frágil, se lo creyó todo.

Lucía también vino a visitarme, trayendo flores que olían a funeral.

"Pobre Isabela," decía, apretando mi hombro con demasiada fuerza. "Si necesitas algo, cualquier cosa. Es una pena que tus manos, con lo que valían..."

Dejaba la frase en el aire, una daga verbal.

Una semana después, me obligaron a vestirme. Elena me ayudó, evitando mi mirada. Sus manos temblaban.

"¿A dónde vamos?" pregunté.

"Javier va a dar una rueda de prensa," respondió en voz baja. "Quiere que estés allí, para mostrar un frente unido."

Me sentaron en una silla de ruedas en la primera fila. Los flashes de las cámaras eran como explosiones. Javier subió al podio, con aspecto de héroe.

Anunció que, debido a mi "trágico accidente" y mi "inestabilidad mental", él asumiría el cargo de director general.

Luego, soltó la bomba.

"Y para fortalecer aún más a Viñedos Valbuena en estos tiempos difíciles, me complace anunciar nuestra fusión con las bodegas de la familia de mi prometida, Lucía."

Lucía se unió a él en el escenario, sonriendo. Javier me señaló.

"Mi hermana, como ven, apoya completamente esta decisión. Es por el bien de la familia."

Todas las cámaras se giraron hacia mí. Estaba atrapada, rota, expuesta. Una marioneta en su espectáculo. En ese momento, bajo el peso de cientos de miradas, el dolor de mis manos destrozadas no fue nada comparado con el odio que nació en mi corazón.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022