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Verdades o Mentiras

Verdades o Mentiras

Autor: : Mery Ari
Género: Urban romance
Toda una vida llena de aventuras, amor y familia, pero a medida que se revelan verdades ocultas, enfrentan decisiones difíciles que desafían su percepción del amor, el descubrimiento y la familia.

Capítulo 1 INICIANDO LA VIDA

Muchas veces nos damos cuenta de que la vida es una ruleta que gira y gira sin parar, como si estuviéramos en un juego de la fortuna que al girarla ruegas por lo mejor, pero siempre cuando se detiene nos da una respuesta distinta por la que pedimos.

Y así es como nos damos cuenta de que cada día vivido es como una caja de sorpresas que cuando la abres en vez que llegue tu regalo que le pediste a santa te llega un par de calcetines aunque suene una metáfora algo inconsciente es real, y por algo les comento esto, pues muchas veces la vida nos sorprende de la manera más insensata, pues mientras uno traza sus reglas, mientras caminas por el sendero correcto aparecen desvíos que nos llevan a la sin razón, las mentiras, los secretos y la desconfianza.

Pero dentro de esto es buscar la verdad de todo y no dejar que lo demás te derrumbe y hacer de ti la mejor y que tus muros de soporte no se derrumben y sean fuertes como tú.

Aunque esto suene a delirio, durante el camino que recorrí, descubrir muchas cosas y conocí a personas que hicieron la mejor versión de mí, versión la cual me hizo tomar decisiones buenas y a veces no tantas, pero tenerlos a mi lado con sus consejos, me ayudaron a superarlo, aunque hay una decisión de la cual siempre me arrepentiré fue no dar una oportunidad al ayer, al futuro y a la vida misma.

Capítulo 2 FAMILIA FELIZ

- Camila levántate llegarás tarde a la escuela

- Mamá, cinco minutos más

- Apúrate, tu hermano te llevará, aprovecha y alístate, rápida niña

- Y si no voy, aparte es mi último año

- Camila

- Está bien, ya bajo

Me levanta con una flojera con dirección al baño para poder alistarme, baje al comedor con mi uniforme puesto que consistía en una cortaba azul y una blusa blanca con una falda plisada azul, me senté en la mesa a comer mis tostadas con mermelada de fresas y otras con mantequilla y un jugo de naranja, mientras comía apareció papá quien se despidió rápido de mí, pues se le hacía tarde al trabajo.

Estaba terminando una de mis tostadas, cuando apareció Gustavo, mi odioso hermano, el cual siempre se la pasa molestándome desde que tengo memoria, en fin, paso por mi lado con una taza y froto su mano sobre mi cabello, despeinándome.

- No molestes, le diré a mamá

- Dile, igual no te hará caso

- Eres un odioso

- Igual me adoras, soy tu hermano preferido

- Tú no eres mi hermano, a ti recogieron de un basurero.

- Mi niñita, te juro que me las cobraré

- Suéltame, mamá ... Gustavo me ha pegado

- Gustavo, deja de molestar a tu hermana

- Pero... mamá... Camila empezó

- Igual como sea, déjala terminar su desayuno

- Me las pagarás enana, de esta no te salvas

- Eres un envidioso porque mamá me defiende y a ti no

Gustavo me llevo hasta la escuela, ambos bajamos del auto y me acompaño hasta la entrada, y como siempre dándome indicaciones de como debo comportarme y ser aplicada en la escuela.

Mis padres siempre nos han inculcado que el estudio es lo más importante para surgir en la vida, que con esfuerzo y dedicación se consiguen muchas cosas, especialmente siendo honesto y así nos han educado nuestros padres.

Mi padre es abogado, siendo muy joven creo su firma y ahora es un hombre muy solicitado y respetado; en el caso de mi madre es una artista, siempre amo todo lo artístico, es profesora dando clases de piano, violín.

Aunque ahora solo da clases particulares, pues así tiene más disponibilidad de tiempo, nunca nos ha faltado nada y ellos siempre han estado para Gustavo y para mí, lo cual agradezco bastante en caso de mi hermano Gustavo, él está estudiando para ser abogado como papá, aunque es un fiestero, pero es responsable.

Mi día en la escuela estaba de lo más común, clases y más clase, no me quedaba dormida porque no podía, aunque dejaban actividades por realizar, preferiría estar en la biblioteca leyendo algún libro, en la hora del almuerzo fui con mis amigas al comedor, mientras hablábamos del chisme del momento, justo cuando estábamos regresando a las aulas sonó mi teléfono era un mensaje de mi hermano diciendo que me recogería de la escuela, pues mamá tenía un inconveniente, suspire hacia mis adentro y seguía aguantando un poco de más clases hasta la salida.

Ya iba esperando unos treinta minutos y mi hermano ni se parecía, le llame unas cinco veces y no contestaba, así que decidí caminar un par de cuadras, aparte la casa no estaba algo lejos, eran unos cuarenta minutos caminando, así que camine a casa cuando sonó mi teléfono.

- ¿Dónde estás Camila?

- Yendo a casa

- Estás loca, dime, ¿dónde estás?

- Estoy cerca la cafetería del parque

- Ok, Espérame ahí

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

- ¿Quieres que mamá me mate?

- No exageres, solo iba a casa, no seas sobre protector como mamá y papá

- Sabes que las calles son peligrosas, especialmente para una Srta. de tu edad

- Capaz me secuestra un chico guapo, de ojos, como el cielo y...

- No hables tonterías Camila, ves demasiadas películas de fantasía

- Ay, qué aburrido... me vas a invitar un helado

- Claro, que no vamos a casa, apura

- Bueno.... Creo que papá se enterara de que me dejaste esperando y luego me gritaste

- Mocosa chantajista.... Esta me la pagas lo juro

- Quiero mi helado.... Hermanito querido

- Está bien Camila....

- Te quiero mucho hermanito

Al llegar a casa, me fui a mi habitación para poder hacer mis tareas, aunque no eran muchas, me la pase casi la mayoría de la tarde buscando en internet algunas cosas hasta me dio hambre, baje a la cocina y me serví un poco de cereal con leche, me daba flojera cocinar porque tenía que lavar los trastes.

- Enana y mi plato con cereal

- Si tienes hambre, sírvete tú. Le dije sacándole la lengua

- Eres una malcriada

- Y tu feo

- Si yo soy feo, tú estas por ahí conmigo porque eres mi hermana

- Te odio, pero tengo hambre, cocina algo

- No lo haré, porque de ahí yo tendré que lavar

- Papá llamo y dijo que se iba a demorar y mamá está dando clases

- Bueno cenaremos cereal jejeje

- Gustavo.... Hermanito....

- Tú tienes tus mesadas... Úsalas

- Eres un cruel, las estoy ahorrando para algo importante

- Que es lo importante, dime

- Algo.... Es privado... Chismoso

- Entonces come cereal... adiós

- Eres cruel y malo

Estaba en la sal viendo algo de televisión cuando estaba por quedarme dormida cuando sonó el timbre pensé que eran mis padres que capaz se olvidaron las llaves, cuando abrí la puerta apareció un repartidor de pizza muy guapo, por cierto, estaba por hablarle cuando apareció Gustavo y me empujó hacia dentro de la casa y pago la pizza.

- ¡Porque me empujaste!

- Está haciendo frío y te puedes enfermar

- Eres un bobo, estaba por hablar sobre el pedido

- Si claro, recuerda aun eres menor de edad

- Idiota

- Bueno, no comerás pizza por llamarme así

- Gustavo!

- Jajaja

Gustavo se llevó la pizza a su cuarto, ya que estaba viendo una película, yo me senté a su lado en la cama mientras comíamos la pizza, estaba tan entretenida la película que la pizza se acabó bien rápido aparte que ambos teníamos mucha hambre, decidimos ver otra película y sin darnos cuenta ambos nos quedamos dormidos.

Mis padres al llegar del trabajo me despertaron y me acompañaron a mi habitación y me arroparon como lo hacían de niña.

Al ser sábado, no tenía escuela, así que podía dormir hasta tarde, cuando me desperté, eran las nueve de la mañana, me aliste para bajar a la sala a desayunar.

- Buenos días a todos

- Hola princesa

- Hola, papá

- Hola, mamá

- Cariño un favor despierta a tu hermano, pero sin gritos, por favor

- Jajaja jamás mamá

Subí corriendo las escaleras y abrí la puerta de la habitación de mi hermano y lo vi durmiendo como un tronco, me divertí pensando que hacerle, pero sabía que tenía que ser cuidadosa para que nuestros padres no me echaran la culpa y a él sí, era divertido molestarnos, pero así nos queríamos.

Así que tome algo de impulso y salte sobre su cama cayendo sobre él, él se despertó asustado y yo ya había salido corriendo de su habitación para que no atrapara, me senté con mis padres en la mesa como si nada hubiera pasado y comencé a desayunar.

- No me despeines, feo

- Quien habla la fea de la familia

- Papá Gustavo me está diciendo fea

- Gustavo, no molestes a tu hermana, parecen niños pequeños, compórtense

- Vez Gustavo compórtate ya eres un adulto

- Me las pagarás mocosa

- ¡Chicos!

Adoraba los fines de semana porque los cuatro si no estábamos en casa, nos íbamos a pasear algún lugar, adoraba cuando papá hacía día de campo en el jardín y comíamos parrilla y en las noches nos contaba historias de sus casos, pero como si fuera un caso de suspenso de la televisión y comíamos malvaviscos asados o comíamos palomitas, adoraba a mi familia y daría todo por ellos hasta que la vida me lo permitiera.

Capítulo 3 SITUACIONES COMPLICADAS

Mis días de semana eran demasiado monótonos, ya no quería ir a la escuela, me aburría escuchar las clases y que dejaran trabajos por hacer, quería ya poder ir a la universidad al igual que mi hermano, tener tiempo libre y manejar por mí misma mis tiempos, aunque aún no sabía que estudiar, daba todo mi esfuerzo en mis calificaciones.

Estaba en clase de deportes, el profesor nos hizo correr por el campo, ya llevábamos varios minutos corriendo y tenía un dolor de piernas fatal.

- Camila, no entiendo cómo puedes seguir corriendo, a mí ya me duele todo

- Jajaja, ni creas Sandra, siento que mis piernas parecen gelatina

- Creo que me haré la desmayada para que el profe pare esto

- Jajaja eres una traviesa

- Camila iras a la fiesta del sábado

- Creo que sí, aún no he avisado en casa, pero sabes que tengo poder de convencimiento

- Bueno, si vas me avisas, para que a mí también me den permiso, sabes cómo es mi mamá

- Claro, amiga, no te preocupes, así nuestras madres hablan y podrías quedarte a dormir

- Siiiii, excelente, perfecto

- Ya me dieron ganas de correr más

- Jajaja a mí también

Después de acabar las clases, Camila tomo el autobús para ir a casa, al llegar encontró a su hermano sentado en los sofás mirando su celular y con audífonos escuchando música, entonces como la vio ingresar a casa, aprovecho en ver que estaba haciendo en el teléfono, pues si era bueno le podría ayudar para su salida del sábado.

Vi que tenía una conversación con una chica llamada Carla y justo vio una conversación algo subida de tono, por lo que lo estaba grabando en video, pero su hermano se percató y ella bloqueó su teléfono y corrió a su habitación.

- Camila, abre la puerta, juro que te mataré si no borras ese video

- No lo haré....

- Camila! Demonios,

- No lo hare... a menos que

- Camila! Estas cruzando la línea

- Lo borrare con la condición de que me ayudes a ir una fiesta el sábado

- Mocosa

- Vamos hermano, porfa

- Camila, te estas aprovechando de esto

- Porfa, hermano.... Abrí la puerta para mirarlo con ojitos de ruego

- Eres un aprovechada

- Si estabas en la casa porque no me recogiste, eres malo

- Vine unos momentos antes q tú, aparte no quería que esperaras

- Ohhh.

- Te ayudare para que te den permiso, pero si se niegan no me atormentes, mocosa

- Eres el mejor...jajaja

- Ya ahora borra eso.... Ahora

- Está bien... está bien...

Me pase la mayoría de la tarde viendo televisión pues no tenía tareas por hacer y mi hermano en su habitación con su música a volumen.

Ya estaba por dormir cuando papá entro a mi habitación y me dio un beso en la frente, nos quedamos conversando un rato y luego me dormí.

Los días trascurrieron sin problemas y mi permiso para ir a la fiesta estaba aprobado y Gustavo tendría la obligación de llevarme y recogerme lo malo era que tenía que recoger a tres amigas a las cuales llevaría a la fiesta, pero solo regresaríamos Sandra y yo a casa.

No era a la primera fiesta que iba, pero por así decirlo era la primera fiesta adolescente que iba, primero porque había luces, no había control paterna y cuando llegamos ya estaba en todo el apogeo, hasta tenían bebidas alcohólicas, mis amigas y yo nos integramos a la fiesta todo estaba resultando nuevo pero a la vez muy emocionante, bailamos hasta no parar, halamos con chicos y durante la fiesta estuve conversando con Teo, uno de mis compañeros del aula él era alguien muy guapo pero como yo era por así decirlo la cerebrito de la escuela, algunos pensaban que era muy altanera por así decirlo.

La noche estuvo excelente hasta que mi hermano me escribió diciendo que estaba en camino, así que con Sandra salimos a la entrada de la casa a esperar a mi hermano y mientras conversaba con Teo no sé en qué momento nos terminamos besando, me sentía emocionada ya que recibía mi primer beso y era algo mágico, todo lo ve así a la edad de quince años; todo estaba bien hasta que sentí que alguien me jalaba del brazo, estaba por enojarme, pero vi la cara roja de colera de Gustavo.

- Aléjate de mi hermana

- Tú no eres mi papá

- Espera a que mamá se entere de esto

Intente despedirme de Teo, pero no puede, durante el camino a casa me la pase conversando con Sandra, en realidad hablábamos bajo y estaba enojada con Gustavo y el conmigo, si les dice a nuestros padres ...Uffff...no es que les moleste que crezca o cosas que saben que pasara, sino que son muy protectores y Gustavo es igual a ellos.

El lunes me levante con toda la actitud, le había prometido a Teo conversar en el almuerzo, igual antes le había escrito disculpándome por lo que paso y aunque me calmo que no se lo tomaría tan serio pues él también tiene hermanos, quedamos bien.

La hora del almuerzo la pase muy divertida pues Teo era un chico muy divertido y podías hablar con él variedad de temas, y cuando nos despedimos para ir a las aulas me robo un beso.

Cuando llegue a casa aún seguía flotando en la nube de la adolescencia y el amor, con mariposas en los prados y nubes de colores a mi alrededor, lo cursi no va conmigo.

- Camila, llegaste eso es bueno, necesitamos hablar

- Mamá, hola, ¿qué paso?

- Tu tomaste alcohol en esa fiesta

- Bueno.... Mmm...yo...

- Camila..........

Y así empezó mi charla de dos horas sobre las bebidas alcohólicas y cuando uno debe o no debe tomar, los exceso y los peligros, termine de charlar con mamá, estaba subiendo a mi habitación cuando me tope con el odioso de Gustavo.

- ¿Te dio la charla verdad?

- Seguro le dijiste algo

- No, dije nada, ella sola se dio cuenta

- Así, haber dime como

- Porque Sandra vino algo mareada, será

- Uffff

Mi hermano y yo después de esa pequeña charla en las escalera, volvimos a hablarnos así éramos nosotros, nos odiábamos y nos amábamos, él era mi hermano mayor y siempre me cuidaba y protegía y yo como hermana menor siempre lo molestaba y hacia su visa de colores.

Todos éramos una familia feliz, compartíamos momentos geniales.

Ya habían pasado 5 meses los cuales, seguía poniendo mucho empeño en mis estudios y especialmente en mis calificaciones pues era mi último año y ya no faltaba nada para ir a la universidad aun no sabía qué hacer con mi vida, quería estudiar algo y viajar por el mundo, pero para ello tenía que ser algo en la vida como decía papa, estaba volviéndome loca por saber que estudiar.

Había llegado otro fin de semana, mis padres decidieron tener un viaje solos eso acostumbraban a hacer una vez cada dos meses, decían que era para hacer de su matrimonio duradero y eso significaba para mi aguantar un fin de semana a Gustavo pues acostumbraba hacer alguna reunión que terminaba en fiesta o venían sus amigos a jugar videojuegos a casa, no era algo malo cuando estaban sus amigos porque eran guapo y universitarios pero Gustavo me prohibía salir de la habitación, que era peligroso según él, pero no le hacía caso y me pasaba, merodeando y obtenía buenas propinas por contar sus secretos, era divertido.

Era sábado y me alisté temprano para despedir a mis padres que iban a acampar y regresarían el domingo por la noche.

Regrese y me tire al sofá, me quede echada por unos instantes hasta que apareció Gustavo.

- Espero no traigas a tu amigotes a la casa porque te acuso

- No los traeré

- Qué bueno, tengo la casa para mí, Siiiii

- Te quedaras sola en casa, yo saldré

- ¿A dónde iras? No me puedes dejar sola

- Claro que puedo ya estas grande

- Pero....

- Jajaja no me digas que lloraras

- Eres un idiota, Gustavo

- Solo quería ver si te asustabas

- Te acusare con nuestros padres, te odio

- No los molestes déjalos tener su fin de semana tranquilos

- ¿A dónde me llevarás? ¿Qué haremos? ¿Podemos ir a algun lugar divertido?

- Una pregunta a la vez, Camila

- Hay que desayunar fuera , que dice y de ahí vemos que hacemos

- Ok, yeah, esto será divertido, tomare muchas fotos

- Apúrate sino me voy solo

Y así como diría yo, mi fin de semana estuvo muy genial, pues con Gustavo fuimos a desayunar a un restaurante muy bonito, comimos de todo, pues tenía buffet, terminamos con la barriga por reventar y después fuimos al zoológico y en la noche al cine , llegamos a casa supercansados, pero con una sonrisa en el rostro, nuestro domingo si fue algo tranquilo, estuvimos en casa y a medio día llegaron nuestros padres, pues su acampada no salió como esperaban y regresaron antes.

Y quien imaginaria que ese fin de semana seria uno de mis recuerdos memorable, que la vida en familia es uno de los momentos más gratos y a la vez entrañables en la vida, que muchas veces nuestro mundo puede girar trescientos sesenta grados dándonos otras perspectivas y quitándonos todo lo que amamos y valoramos, solo porque el destino tiene algo más para nosotros.

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