Era un hermoso niño de piel bronceada y ojos grises que después de la escuela se perdía en el campo reuniendo lo que él creía eran piedras preciosas con las que pretendía ayudar en el negocio de sus padres líderes en el comercio legítimo de esmeraldas en la zona y que se habían ganado un buen nombre por ser honrados y justos con los precios, lo que les gano el respeto del pueblo, pero también enemigos que querían adueñarse de las minas para traficar en el mercado negro con las esmeraldas, siendo que una tarde calurosa mientras Manuel seguía jugando a recoger piedras cuando escucho cuatro dispa
ros que provenían de la casa, corrió hacia ella y pudo ver a dos hombres que reían mientras sus padres yacían en el piso aun quejándose de dolor y buscándose uno al otro mientras brotaba sangre de sus pechos, estos hombres de botas altas y aspecto descuidado terminaron el trabajo con un disparo más cada uno, solo que esta vez a la cabeza de los padres de Manuel que lloraba detrás de un matorral mientras veía la escena, solo tenía nueve años y ahora que habían pasado casi veinte de aquella tarde con la que aún se despertaba escuchando la risa de aquellos hombres en su cabeza. Manuel ya no es un niño se ha convertido en un hombre de porte alto y fuerte, se dedicó a entrenar para ser un gran guerrero, con la intención de vengar aquellas muertes que le cambiaron la vida y ese deseo de venganza lo llevo a trabajar con su tío quien cuido de él después de la muerte de sus padres y que lideraba un grupo de hombres mafiosos que lo contrataban como sicario o para algún otro trabajito especial que hiciese falta y precisamente le habían pagado buena plata para que recuperara unos documentos que contenían los planos de las minas y los libros de la contabilidad que demostraba sus negocios torcidos, con lo cual era de suma importancia recuperarlos.
Manuel se preparó para esa noche ir por ellos en el hotel del pueblo, ya sus informantes le habían contado que el hombre que había robado los documentos se quedaría hasta muy temprano en la mañana que tenía agendado el transporte para la ciudad, le habían dicho que estaba solo así que pensó sería un trabajo sencillo, entraría a la habitación arremetiendo contra el hombre y tomando lo que necesitaba no podía dejarlo vivo, debía evitar que contara algo de lo que había visto en esos papeles, corrió antes que se hiciera más tarde y según el plan aprovechando que el hombre estaba en el baño tomo y guardo en su mochila la documentación y se sentó a esperar que se abriera la puerta del baño para de un solo disparo acabar el trabajo, pero junto con la perta del año se abrió la puerta principal del cuarto con lo cual ya eran dos hombres, Manuel disparo a su objetivo cuando se percató que de la puerta principal también sonó un disparo que sintió seco en el abdomen, corrió hacia la ventana y sintió un segundo disparo en el hombro, salto y cayó sobre unas hojas que habían sido acumuladas ahí en la limpieza de la tarde, como pudo siguió corriendo temiendo otro disparo y se perdió en el bosque, con la noche de su lado corrió hasta que se sintió mareado, entonces de detuvo y vio que sangraba con fuerza por la herida de la barriga, se le acabaron las fuerzas y se recostó en un árbol, todo le deba vueltas como si estuviese embriagado hasta que no pudo más y perdió el sentido pensando que sería su fin sintiendo pena por no haber logrado cobrar aquella venganza y solo por esto pensó que no podía ser el fin, pero el cuerpo no le dio más y un negro pesado se apodero de él.
Esa misma noche no muy lejos del hotel estaban terminando de organizar una clínica médica próxima a inaugurarse. La doctora era una chica joven que recién se había graduado con especialización en cirugía y quería atender familias humildes en ese pueblo auspiciada por una fundación de la ciudad, que la escogió considerando que tenía buena disposición y siendo huérfana tendría la sensibilidad para el trabajo. No tenía mucho tiempo en el pueblo, apenas un par de semanas, al llegar encontró el lugar apropiado para la clínica y se puso a trabajar para las adecuaciones que hacían falta, un señor muy amable le ayudo en todo por lo que estaba muy agradecida; sin embargo esa noche ya estaba muy cansada y dio por terminada la jornada de trabajo, aunque era temprano, pero ya deseaba ir a dormir, se despidió de su ayudante, se montó en el carro que le servía de transporte perfecto para andar igual en la carretera de asfalto como en la de tierra bordeando el bosque, que era precisamente el camino que decidió tomar, pensando que sería más rápido. Había rodado menos de cinco minutos cuando en un costado vio una figura humana en el piso que respiraba apenas, rápidamente se bajó y se acercó para examinarlo, le llamo varias veces, pero ya no respondía, pensó que debía llevarlo a la clínica porque en mitad de la nada no era muy difícil atenderlo. De su experiencia haciendo las prácticas en el hospital de la ciudad había aprendido las técnicas que le permitían mover a este hombre que era realmente grande, como pudo lo monto en el asiento trasero del carro prendió la luz y noto que no soportaría mucho tiempo más perdiendo sangre sin asistencia, debía sacar la bala y suturar su abdomen, así que se desinfecto las manos para abrir la herida, no era el ambiente más apropiado porque no es un quirófano, pero por lo pronto es el lugar que tiene. Busco las tijeras en su maletín y corto la ropa del quien se ha convertido en su primer paciente de ese pueblo, al hacerlo descubrió un hombre de buen cuerpo y excelentes proporciones, se notaba que acostumbra a tomar sol desnudo, este pensamiento hizo que se ruborizara, se regañó a sí misma y se enfocó en la herida más urgente, la del abdomen, busco pinzas y bisturí, nunca había hecho algo como esto sola, por lo general hay un equipo de médicos y enfermeras, pero en este momento no hay tiempo y como pudo logro sacar la bala que enhorabuena no había tocado ningún órgano importante, lo cerro y ya con más calma trato el hombro que resulto en rasguño más sencillo, suturo las heridas con mucho cuidado para que no quedaran cicatrices, era una pena que un hombre tan apuesto quedara marcado por esas heridas.
Al terminar sabía que el paciente no despertaría todavía, había perdido mucha sangre y estaba bajo los efectos de la anestesia, así que camino hasta el hotel para comerse algo y regresar al carro con su paciente y fue allí que se enteró que había un hombre muerto en una habitación, que su asesino había escapado herido por la ventana cuando un detective encubierto lo descubrió, sintió pena que su primer paciente un hombre atractivo y fuerte resultara un asesino, igual debía salvarlo ajustada a su juramento médico, sin embargo pensó que ella no conocía nada de ese lugar y de pronto las cosas no son como lo dicen todos, así que decidió no decir nada y esperar a que su paciente despertara y le contara su versión de los hechos antes de dar aviso a las autoridades.
Se comió algo rápido y pidió dos raciones más para llevar diciendo que no quería cocinar en casa, ya de regreso se recostó un rato en el asiento delantero del carro ya de mañana se voltea para revisar al paciente, tenía un poco de fiebre así que le inyecto antibióticos y un analgésico, fue allí que el hombre despertó, muy deprisa se le acercó al rostro para examinar su pupilas y escucho que el hombre dijo -válgame Dios estoy muerto y un ángel me está cuidando- La doctora se sonrojo y de pregunto:
- Recuerda ¿Cómo se llama?
- Si claro me llamo Manuel
- Muy bien señor Manuel mi nombre es Angela y le he tenido que operar para sacarle una bala, perdió mucha sangre así que estará muy débil unos días, siento mucho no poder atenderlo mejor pero no estamos en la clínica
Manuel estaba un poco aturdido, sin embargo, había quedado impactado con los ojos verdes de la mujer que le hablaba, son idénticos a los ojos de su madre que el recordaba tanto que su padre le alababa. En un impulso la tomo por el brazo con fuerza y sintió su piel suave además de una fragilidad que nunca había sentido antes, pidió agua a lo que Angela corrió para dársela, pensó que era bueno que se hidratara, como médico le pesaba no poder darle mejores cuidados.
Manuel solo pensaba en lo hermosa que era esa mujer y por eso pregunto:
- Angela seguro que no estoy muerto y tú eres un Ángel, es que de verdad te veo celestial
- Jajaja debe ser la pérdida de sangre y la anestesia que lo tienen viendo visiones
- Jajaja será, pero de verdad espero que esos ojos verdes me miren aun cuando logre pararme de aquí
Apenas dijo esto perdió el sentido de nuevo y Angela temió que se estuviese descompensando así que decidió llevarlo a la clínica, cuido de recoger sus cosas y se regresó al pueblo
De camino se cuestionó que no avisara a alguien considerando lo que había escuchado en el hotel la noche anterior, sin embargo, por lo pronto le pareció más importante cuidar al paciente, después de todo lo primero es su deber como médico, igual a pesar de ser un hombre con intenciones cuestionables pues ella lo había salvado y esto debía ganarle confianza o consideración ante sus ojos, así que contando con esto siguió su camino a la clínica con mucho cuidado, evitando al máximo imperfecciones del camino de la carretera que transitaban para no molestar a Manuel que debía estar muy adolorido au
n cuando o había medicado para eso
Ya en la clínica Angela busco una camilla y la acerco al carro, de buenas que pasaba un joven por ahí a quien le pidió que le ayudara a montar en la camilla a Manuel que seguía inconsciente, lo llevo al área de emergencias y estando ahí organizo sus cosas personales a un lado de la cama en un mueble pequeño que está muy cerca de la cama, vio que estaba con el torso descubierto desde la noche anterior que debió cortarle la ropa, así que busco una bata y se la puso pensado que no era bueno que no tuviera el torso descubierto, aunque pensó que un poco de buen panorama no estaría mal ya que el paciente tenía una figura tan ejercitada que resultaba placentero tenerlo sin camisa y al descubierto, pero una vez más se reclamó por ver a un paciente de esa manera, especialmente si parece ser una mala persona, es un asesino según cuenta la gente, solo debía reconocer que le resultaba bastante atractivo. Con todas estas ideas dando vuelta en su cabeza fue por un catéter para colocárselo al paciente, al regresar a la habitación Manuel había despertado y ahora un poco más aliviado por el antibiótico y el analgésico; recobro un poco las fuerza y con un ímpetu repentino la tomo por el brazo poniendo claro unas condiciones importantes:
- Doctora es importante que nadie sepa que estoy acá, si sabe lo que le conviene no dirá nada sobre mi
- ¿De qué hablas? Tu no estás en posición de poner condiciones en mi clínica
- La verdad aquí la que no sabe delante de quien está es usted y si no haces lo que te pido podría salirte caro, evite problemas y acceda a lo que le pido
Lo que Manuel pide es exactamente lo que ella ya había decido hacer por prudencia, pero le parecía abusivo la forma como este hombre lo pedía y Angela siendo una mujer de temple no estaba dispuesta a ceder bajo los términos que Manuel le exigía y esa fue la posición que tomo
- Quien pone condiciones aquí soy yo, recuerda que si no es por mí en este momento estarías siendo alimento de carroñeros en el bosque
- ¡Jum! Guapa y con carácter me salió la doctorcita, pero la verdad no estoy dispuesto a discutir mis términos así que por las buenas o por las malas mantendrá silencio y me ayudara en lo que necesito, no tiene más opciones
- Para eso tendrás que obligarme y no estás en condiciones de eso, en este momento yo estoy más fuerte que tu
- Jajaja está muy equivocada si cree que usted es la fuerte, aquí quien manda es ella
Al decir esto Manuel saca de debajo de las sabanas un arma, la misma que uso para terminar con el ladrón de los documentos que debía entregar, Angela sentía una mezcla de sentimientos, entre rabia por no haber pensado que en sus cosas que había dejado a la mano un arma y temor por lo que podría pasar, en este momento no deseaba morir siente que aún tiene mucho por hacer, que este hombre era capaz de matar es un hecho y ya ella lo sabía muy bien, pero no podía creer que fuese tan estúpido como para matar a quien lo puede salvar, por esto no se amilano y fijo posición:
- Soy yo quien te está manteniendo con vida, mira como estas doblado, seguro te duele y es apenas el comienzo porque apenas está pasando el efecto del medicamento, en una hora si no continuas el tratamiento de seguro regresará la fiebre también ¿de verdad estas dispuesto a matarme, piénsalo bien porque como yo lo veo te sirvo más viva
- Jajaja no, esta doctora si esta respondona ¿sabe qué? Yo no tengo nada que perder así que morirme es ganancia, pero la gente como usted le gusta vivir así que en este momento me aplicara lo necesario para el dolor, me mantendrá el tratamiento, - sonrió de manera picara – me ayudara a asearme, de pronto ve algo que le guste y lo más importante me dará comida porque en este momento no se cómo sería mejor matarla si con un disparo o si mejor me la como jajaja
De esa sonrisa chocante paso en un segundo a un rostro serio apuntándole con el arma a la cabeza, Angela trago grueso y se acercó con el catéter que traía, se lo coloco y aplico el tratamiento para e dolor y más antibióticos, Manuel le coloco el seguro al arma y se relajó para que ella le ayudara con su aseo, para esto trajo unas esponjas que se las paso con suavidad con jabón por todo su cuerpo, lo hizo con tanto cuidado y dedicación que cuando ella paso por su cuello acerco su rostro un poco al de él y Manuel se quedó viendo fijamente esos ojos verde esmeralda igual a los de su madre, además noto que sus labios son voluminosos y naturalmente rosado, pensó que era una pena haberla conocido en estas circunstancias porque la doctora es a su parece una mujer muy atractiva que le gustaría cortejar.
Angela tuvo cuidado de no maltratarle las heridas y aprovecho para aplicar unas pomadas para ayudar a que cicatrizaran, mientras lo hacía no podía evitar pensar en lo apuesto de este hombre tan desagradable, noto que en la espalda tenía muchas pecas y su piel, aunque con algunas cicatrices que daban fe de una vida dura y con algunos incidentes violentos era bastante suave, le molestaba que disfrutara tanto de los cuidados que le estaba dando, así que los dio por terminado y sirvió la comida que había comprado la noche anterior, cuando aún pensaba que era buena idea cuidar a este paciente. La comida era algo sencillo: papas al vapor, con pechuga de pollo en salsa de champiñones y una ensalada de repollo, se notaba que Manuel tenía mucha hambre por la forma en que comía o más bien devoraba y cuando Angela tenía aún la mitad de la comida ya Manuel había terminado todo, en su rostro podía ve la sensación de alivio que haber comido le daba, se quedó viéndolo y él se dio cuenta, así que la miro a los ojos cuando sus miradas se cruzaron parecía como si ninguno quería que se separaran, como si sus miradas pudiesen decir lo que sus labios por la situación adversa no podía decir, Manuel estuvo a punto de levantarse para acercarse a ella cuando sonó el timbre de la puerta y alguien afuera llamaba a gritos a la "Doctora Angela"
- Es mi proveedor de medicamentos que está viniendo casi a diario, si no quieres que noten que pasa algo extraño es mejor que reciba el pedido como siempre lo hago, de seguro si no lo recibo comenzaran a preguntarse qué me ha pasado
Manuel lo pensó por un segundo y decidió dejar que lo recibieran, pero se levantó de la cama con el arma en la mano, quito el seguro de nuevo, se acercó a Angela y en el oído le advirtió que de intentar algo ese mensajero pagaría las consecuencias, Angela haciéndole mala cara va hacia la puerta, mientras avisa que ya abriría, cuando está a punto de abrir voltea hacia donde esta Manuel y se percata que no le pierde de vista con el arma lista en la mano apuntando lista para disparar, por eso respira profundo y abre la puerta, saluda al joven como todos los días recibiendo la caja y el sobre con las facturas, se voltea y le pide al joven que espere para buscar un bolígrafo para firmar la nota de entrega, esto no es el procedimiento, pero Angela esperaba poder dejarle un mensaje contando que estaba siendo la reen del asesino del hotel, pero cuando ella le dijo de la nota de entrega el joven solo dijo que no era necesario, que ella era de confianza, se despidió y se marchó, dejando a Angela contrariada viendo como la única posibilidad a la vista de salir de esta situación se esfumaba, cerró la puerta y regreso al área de emergencia donde un sonriente Manuel la esperaba pistola en mano pero ya sin apuntar y muy pendiente de todo a lo que ella hacía, así que le hizo un gesto de fastidio levantando las manos como para ser requisada, pero Manuel solo hace un ruido como de sonrisa socarrona
Angela evidentemente fastidiada con lo sucedido trata de ordenar un poco el área de emergencia donde se encuentran y retomar los arreglos que antes de que su "paciente cero" llegara estaba avanzando para poder inaugurar la clínica, cuando Manuel vio que ella lo omitía por completo le busco conversación:
- Siento mucho que tú amigo no quisiera tu firma en la nota de entrega jajaja jajaja
- No es mi amigo y era una buena idea para avisar de tu presencia aquí
- No lo creo, hubieses logrado que lo matará con esa nota que pretendías escribirle
- Me estoy arrepintiendo de haberte ayudado
- Mi doc no se arrepienta usted es una hermosa mujer de buen corazón, yo no y de hecho a partir de ahora no podremos "recibir" más paquetes, ya veo que no puedo confiar en usted
- Y qué piensas hacer? Por qué aquí no podemos quedarnos mucho tiempo, yo debo ir a casa o me echarán en falta
- mmm ¿y es que con quién vive la doctorcita pues?
- Vivo sola, pero tengo vecinos y amigos, debes dejar que me vaya a casa, mañana volveré a seguir con tu tratamiento, solo será por las noches que te quedaras solo
- Eso que me pides no pasará, ahora tu y yo seremos, como diríamos...tres inseparables
Al decir esto Manuel hace un gesto dónde cuenta a Ángela, el mismo y su arma, generando cierto temor en ella que en este punto está realmente incomoda, no ha dormido bien, desea poder bañarse y cambiarse de ropa. Manuel por su parte se ve mejor, es evidente que ya puede levantarse y mover el hombro dónde le dieron el tiro, claro que de pronto hace un pequeño gesto de dolor, pero evidentemente ya puede valerse por sí mismo y Ángela está sorprendida de lo fuerte que es, otra persona en su lugar después de haber perdido tanta sangre estaría postrado en una cama, sin embargo Manuel no solo tiene fuerza para estar en pie sino que además es capaz de amenazar sin miramientos.
Igual como médico consideró importante que Manuel no abusara de su fuerza y le pidió que se acostara un rato, el entendió, pero justo en ese momento solo pensaba en comer y la verdad Ángela sentía lo mismo así que le propuso que si no podía ir a su casa por lo menos la dejara ir al segundo piso donde tenía un pequeño espacio que había organizado para descansar y refrescarse cuando tuviese guardia, a Manuel está idea le pareció mejor y accedió.
Al llegar al segundo piso Manuel quedó impresionado como en un espacio tan pequeño Ángela había logrado crear un aparato estudio muy acogedor, con una pequeña cocina que contenía víveres para un par de días, una cama suficientemente amplia con ropa de cama que invita a dormir, realmente era perfecto como guarida para esconderse.
Ya estando ahí Angela le propuso hacer algo de comer:
- Oye tú debes comer bien, preparemos algo los dos para terminar más rápido
- No creo que sea buena idea ponerme a cocinar o más bien cocinar algo hecho por mí, las artes culinarias no son lo mío, además yo estoy convaleciente
- ¡Jum! Convaleciente para cocinar, pero bueno y sano para amenazar, pues no. A ver yo soy tu doctora y hasta tu reen pero no tú mujer de servicio y si estás bien para amenazarme con un arma lo estás también para ayudarme a cocinar
Manuel estaba impresionado con el carácter de Ángela ahora ve en ella no solo los ojos de su madre sino también su temple y espíritu de lucha, como a pesar de estar en una situación complicada no se deja, solo por eso sonrió y accedió
- Está bien mi Doc pero usted debe decirme exactamente qué debo hacer como le digo la cocina no es lo mío
Angela se relajó y comenzó a cocinar pidiéndole a Manuel que cortará algunos vegetales, que lavara los trates y finalmente que hiciera el jugo, hubo momentos en los que sus manos se toparon cuando se pasaban algún alimento y ambos sintieron una corriente entre ellos cuando esto pasaba, sin embargo ninguno quería parecer débil buscando la mirada del otro así que bajaban la mirada y continuaban lo que estaban haciendo cada uno tratando de no darle importancia y en el caso de Manuel hasta fruncía el ceño para parecer concentrado en su parte.
Cuando todo estuvo listo Ángela saco de una gaveta un mantel blanco con unos individuales de bambú para organizar la mesa, Manuel no recordaba la última vez que comió en una mesa organizada como un hogar, desde que sus padres fueron asesinados más nunca sintió que tenía una casa con familia donde colocar la mesa como lo estaba haciendo Ángela en ese momento.
Sé sentaron ambos a la mesa y Manuel no tenía mucha idea de cómo usar los cubiertos o que la servilleta de tela iba en el regazo y no en el cuello, pero viendo a Ángela procura seguirle el paso, cosa que a ella le pareció super tierno, porque era como un niño grande procurando aprender modales, además lo hacía inconsciente y con total naturalidad logrando comer como si fuesen un par de compañeros de trabajo que coinciden en su hora de almuerzo, solo que en este caso ya era casi hora de dormir, por eso Angela ya estaba bosteando, por esto no hizo mucha sobremesa además que conversar con Manuel no parecía algo que quisiera hacer en este momento, su idea era simplemente darse una ducha y tumbarse en la cama para descansar.
Se fue a duchar imaginándose entre las sabanas de seda que había dispuesto especialmente para garantizar un agradable descanso, ese momento a solas en la ducha le permitió alejarse de Manuel un rato olvidar toda la situación incómoda en la que estaba con él y al salir ya con una pijama sencilla de pantalón Capri y franela, el cabello mojado y la toalla húmeda en los hombros se encontró lo que nunca imagino...a Manuel en su cama, muy bien ubicado a un lado, una gran sonrisa y haciéndole un gesto pícaro señalándole el lado desocupado de la cama
- Esto si es demasiado ¿Cómo osas usar mi cama?
- ¿y donde pretende la doctora que dormirá el paciente estrella?
- De seguro no en mi cama, por favor deja que organice el sofá que está a un lado de la cama para que puedas dormir, te aseguro que no es tan malo y podrás llevarte la mitad de las almohadas
- Jajaja después de haber probado esta maravilla de cama de verdad ¿usted cree que yo me iré al sofá?
- Eres insólito Manuel, prácticamente me tienes secuestrada en mi clínica y ahora me robas la cama
- Nada de eso, solo la obligo a compartir, fíjese que hay un espacio libre para usted si lo desea
Angela no quiso seguir desgastándose en esa discusión, hizo una expresión de fastidio, tomo unas almohadas de la cama, busco otra cobija y se acostó de muy mal humos en el sofá, no era tan tarde pero quería acabar con este día y realmente se sentía agotada, por su parte Manuel no dejaba que se le notara pero estaba adolorido y le resultaba muy placentero dormir por primera vez desde que era un niño en una cama tan acogedora, la verdad le hubiese gustado que la doctora se acostara con él, se imaginó que recién bañada debe oler super rico y ya sabía que tenía una piel super suave, no pudo evitar suspirar y con ese pensamiento se dejó llevar por el sueño reparador que tanta falta le hacía.
Por su parte Angela seguía de muy mal ánimo, se organizó como pudo en el sofá que efectivamente no estaba tan mal, pensando como todo esto retrasaba sus planes de inauguración se le estaba yendo el tiempo, claro que los ronquidos de Manuel tampoco ayudaban.
Fuera de la clínica se organizaba una operación comando para ingresar y tomarlos por sorpresa, habían enemigos de Manuel y sus jefes de la banda que le contrata que deseaban tomar posesión de los documentos que recupero en el hotel, así que al escuchar a un joven decir que había ayudado a entrar un paciente con herida en la clínica no dudaron al pensar que sería Manuel así que decidieron hacer una visita para tomar posesión de los documentos y si es posible eliminar al sicario que tanto detestaban. Esperaron pasada las doce de la noche para ingresar y tomarlo de sorpresa con la mala suerte que uno de los soldados al ingresar por una ventana desde cierta altura se le disparo un par de veces el arma, poniendo sobre aviso a Angela y por supuesto a Manuel también.