Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Adulto Joven > Viviendo con el enemigo.
Viviendo con el enemigo.

Viviendo con el enemigo.

Autor: : Caroline Carraway
Género: Adulto Joven
Trevor y Maxine parecen tener una relación perfecta, ambos se han graduado de la universidad, viven juntos y están más enamorados que nunca, pero no todo es color de rosa, porque la vida profesional de Maxine está estancada, lo que la obliga a enfrentarse a la posibilidad de una oportunidad importante a kilómetros de distancia de Trevor. Maxine tendrá que decidir entre su carrera como periodista o su relación con Trevor, que se verá en problemas, sobre todo, por Ian James, su hermanastro, con el que tendrá que vivir. SEGUNDA PARTE DE "BAJO LAS SÁBANAS DEL ENEMIGO"

Capítulo 1 Prólogo.

Maxine.

Envío mi portafolio de trabajo por decima vez en esta semana, estoy cansada, no he dormido nada y estoy frustrada profesionalmente. Han pasado casi seis meses desde que me gradué de la universidad y aun no he conseguido un empleo, ¿Por qué nadie quiere contratarme? Sé que mi trabajo no es digno de un nobel, pero soy una buena periodista, o eso creo yo, porque entre mas hojas de vida paso, más me convenzo de lo contrario.

Cierro la computadora portátil y la dejo sobre la mesita de centro, levanto mi taza de café y voy al balcón del departamento, la vista es espectacular, el apartamento está perfectamente ubicado en uno de los sitios más prestigiosos de todo Flagstaff, supongo que esta es una de las ventajas de vivir con uno de los arquitectos mas importantes en TANER GROUP, Trevor se ha vuelto muy quisquilloso con los detalles, pero no me malinterpreten, me gusta que sea asi.

Miro el cielo lleno de estrellas y pienso en los difíciles que han sido los últimos seis meses, de alguna forma cuando estuve en la universidad estuve viviendo en una burbuja que no sabia que iba acabar explotándome en la cara, todo era perfecto, tenia el novio perfecto, un par de mejores amigos maravillosos, estaba estudiando la carrera de mis sueños y al final hice mis practicas en la empresa en la que siempre quise, creí que la vida seguiría ese rumbo, hasta que me di cuenta de que no era asi. No me quede con el empleo de periodista después de hacer mis prácticas, Adam y Tara se mudaron a otra ciudad, y aunque aún tengo a un fantástico novio, no puedo dejar de sentir que hay algo que me hace falta.

Mi teléfono comienza a vibrar en el bolsillo de mis jeans, yo lo saco y veo el nombre en el identificador, es mi madre.

–¿Cómo está mi periodista favorita? – chilla a través del teléfono.

Yo siento que el pecho se me hunde de la tristeza – solo soy una periodista de cartón, asi que no te emociones – le digo.

–¡Maxi! – me regaña, no le gusta que sea tan "Dura" conmigo misma, según mi madre es cuestión de tiempo para que consiga un trabajo, pero es que esta cuestión de tiempo se está haciendo demasiada larga e insoportable.

–Es cierto mamá.

–No, no es cierto, ya verás que cuando consigas el empleo de tus sueños vas a estar lamentándote por haberte dado tanto látigo.

–El empleo de mi sueño ya lo tuve, y lo perdí.

–Eran pasantías, Maxine, ni siquiera te estaban pagando – me recuerda.

–Aun asi me gustaba.

–¡Maxine, no! No voy a dejar que caigas en este abismo de miseria, hazme el favor y con la mejor actitud vas a esperar a que alguna de esas empresas te llame, estoy segura de que van a querer a una profesional como tú.

–Si, ¡Aja! – digo sin amino, aunque la entiendo, es mi madre y se supone que debe darme apoyo moral en los momentos más difíciles – mejor vamos a cambiar de tema.

–Si, me deprimes, Maxine.

–Yo tambien me deprimo a mí misma – digo y ella se burla de mí, yo tambien suelto una sonrisa lánguida y me recuesto en el balcón.

–¿Todavía vas a venir mañana?

–Si, mis planes no han cambiado, tampoco es como si tuviera un empleo al que ir, asi que no tengo nada que hacer...

–¡Maxine! – me grita – hoy estas insoportable y fastidiosa.

–Si voy a ir, mamá – la corto.

–¿Vendrás con Trevor?

–No, está muy ocupado con un proyecto reciente, es algo grande según lo que dijo, no puede acompañarme.

–Es una lástima, queria que estuviéramos todos juntos.

–Si, pero no será posible.

–Últimamente trabaja mucho, ¿Eh?

–Si, pero es mejor a que se quede en casa a hacer nada, como yo.

–Voy a colgar.

–¡Esta bien! ¡Esta bien! Dejare de lamentarme por mi patética existencia – lo digo en serio, si sigo a este paso voy a tirarme del balcón, y no creo que Trevor se ponga muy feliz si regresa a casa y se da cuenta de que estoy desparramada en la acera frente al edificio.

–¿Las cosas van bien entre ustedes? – cuestiona.

–Mucho – respondo – Trevor es el mejor novio que una chica podría pedir, va de la oficina a casa y de casa a la oficina, solo sale conmigo, está pendiente de mi todo el tiempo y no pierde cualquier oportunidad para hacer planes, es fantástico – sonrío de forma bobalicona.

En realidad, estos casi tres años que llevamos juntos han sido geniales, aun discutimos y peleamos como si fuéramos perro y gato, pero eso ya no es tan malo, porque después de pelear, siempre viene la reconciliación, y nada mejor que el sexo para hacer las paces.

–¿Mamá? – pregunto, porque ella se queda callada de repente.

–Max, estaba pensando en algo – chasquea la lengua – Harvey tiene contactos en el Washington Post, no sé porque no se me habia ocurrido antes, pero ¿Qué te parece si le pido que concrete una cita para ti?

–¡Mamá! ¿Una cita en el Washington Post? Eso seria casi como un sueño – chillo emocionada por primera vez en muchas horas – ¿De verdad crees que sea posible?

–Si, puedo decirle, es solo llamar a algunas personas, ya sabes como son los políticos con todo esto de los contactos.

–Corruptos, ¡Aja! – digo rápido para molestarla.

–Déjame decirte que hoy encabezas mi lista de personas no gratas – yo suelto una carcajada – podrías venir a Washington, quedarte con nosotros un par de días y ver que pasa.

–¡No sabes cuanto te amo en este momento de mi vida! – estoy al borde de las lágrimas, la posibilidad de trabajar en el Washington Post es lo mejor que me podría pasar.

–De acuerdo, hablaré con Harvey y te daré noticias tan pronto como pueda – yo escucho que la puerta principal se abre y me doy media vuelta, Trevor está entrando enfundado en su traje color azul marino.

–Perfecto, hablamos después, Trevor acaba de llegar.

–Dale besitos y saludos por mi – me pide antes de colgar.

Yo corro hacia la sala del departamento, tiro el celular en el sofá y abrazo con fuerza a Trevor, enrollo mis manos en su cuello, él deja su portafolio en el suelo y me abraza por la cintura al tiempo que se ríe.

–¡Joder! Esto si que es una bienvenida – dice en mi oído con su voz ronca y profunda.

Yo sonrío como una niña pequeña, me alejo un poco de él, pongo mis manos en su rostro y lo beso profundamente, meto mi lengua en su boca y el agarre de Trevor se vuelve mas firme en mi cuerpo.

–¿A qué se debe todo esto? – me pregunta con una sonrisa y el ceño fruncido.

–A que te amo – le digo y le doy un pico en los labios – a que estoy profundamente enamorada de ti y a que todo vuelve a tener sentido otra vez.

–¿De qué demonios estás hablando, Prior? – sí, Trevor y yo llevamos tres años juntos y aun asi no ha dejado de llamarme por mi apellido.

Yo lo miro a sus ojos negros y profundos y caigo en cuenta de una cosa, aceptar una entrevista en el Washington Post es abrirme a la posibilidad de mudarme a Washington, lo que significa tener que dejar a Trevor.

En cuanto lo pienso la sonrisa se borra de mi rostro, yo no quiero dejar a Trevor, y sé que por su trabajo él no puede irse conmigo, ¡Joder! Odio ser una adulta, ¿En qué momento la vida se volvió tan complicada?

–Nada, es solo que estoy feliz de verte – le miento en la cara y le doy otro beso – supongo que debes estar cansado, asi que ¿Por qué no vamos a la tina y te ayudo a relajarte un rato? – le pregunto de forma coqueta.

–Esa es una oferta que no puedo rechazar – él me da un mordisco rápido en los labios y camina hacia nuestra habitación.

Yo espero hasta que él desaparezca de mi vista y entonces le envío un mensaje a mi madre.

–"Olvida la entrevista" – texteo.

Vuelvo a dejar el celular en la mesita, y con todas mis ilusiones desinfladas voy con Trevor. Si las relaciones son complicadas, pues las relaciones a distancia lo son aún más, yo no creo que nosotros seamos capaces de soportar la distancia.

¿O sí? ¿Acaso nos amamos lo suficiente como para sacrificarnos de esa forma?

Capítulo 2 Capitulo uno.

Maxine.

La azafata nos indica por donde salir, hace unos minutos que el avión aterrizó en suelo capitalino, ahora todos los pasajeros estamos descendiendo, la mayoría se dirige en busca de su maleta, pero yo no traje equipaje, únicamente un bolso de mano en el que tengo todo lo que necesito para pasar un fin de semana con mi madre y su nueva familia.

Quito el estado de "Modo Avión" de mi celular y enseguida me llegan un par de mensajes de Trevor.

– "Ya te extraño" – me escribió hace dos horas, cuando aún estaba en el aire.

Yo leo sus palabras y sonrío de forma involuntaria, ¡Joder! Amo a este hombre más de lo que amo nada en la vida, no sé de qué forma, pero Trevor se metió debajo de mi piel y ya no hay nada que pueda arrancármelo del corazón.

– "Yo tambien te extraño, desearía que estuvieras aquí" – le respondo.

Espero un poco más a ver si obtengo alguna respuesta de su parte, pero no hay mensaje de vuelta, debe estar ocupado, el papá de Rose, su jefe siempre lo tiene haciendo cosas, asignándole trabajo y pidiéndole su opinión con respecto a absolutamente todo, Trevor se ha convertido en la mano derecha del jefe, y yo no podría estar más orgullosa de él.

Salgo del aeropuerto y me topo con un cartel demasiado grande y extravagante para mi gusto.

"¡Esperando a la mejor periodista del mundo!" – dice la pancarta que sostiene mi madre.

Es irónico que una mujer que es diseñadora de interiores haya hecho una pancarta tan deficiente y de aspecto tan barato como ese, pienso mientras suelto una carcajada y niego con la cabeza.

–¡Max! – ella corre hacia mi como si no me hubiera visto en mil años.

–¡Hola mamá! – chillo emocionada, no quiero que ella crea que no le he extrañado.

–Pero mírate, estás preciosa – me echa una miradita rápida y vuelve a abrazarme.

Extrañaba los abrazos de Rachel Prior que siempre me dejan llena de perfume con olor a vainilla.

–¿Tan preciosa como este cartel? – la molesto.

–Solo tuve media hora para hacerlo y lo único que encontré en la oficina de Harvey es escarcha rosada, sabrá Dios porque el hombre tiene escharcha rosada en su escritorio – se burla y yo tambien suelto una carcajada – ¿Cómo has estado, mi pequeña periodista? – ella me pasa los brazos por los hombros y me guía hasta un auto negro que espera por nosotras.

–¿No vas a conducir tu? – le pregunto mientras ella abre la puertas traseras.

–Este auto trae un conductor incluido – susurra.

–¡Vaya! Ya ni siquiera conduces, no me digas que te vas a volver una esposa trofeo.

Ella hace una mueca y se mete dentro del auto – a casa, Cornell.

–Y se llama Cornell, eres toda una señora fresa, Rachel.

–Deja de molestarme y mejor dime como estás, como está Trevor y que tal le va en el trabajo.

–De maravilla – respondo – lo aman – ruedo los ojos – se ha vuelto algo asi como Superman, todo el tiempo lo están llamando y citándolo a reuniones.

Mi madre chasquea la lengua y se queda en silencio, hasta que abre la boca para decir algo que yo no había querido aceptar hasta el momento – y tu estás celosa.

–¿Que? ¡No, para nada!

–No tienes que mentirme, Maxine, puedo verlo en tus ojos, estás celosa de que él sea tan exitoso y que tu estes estancada intentando encontrar un empleo decente.

–¡Soy una persona horrible!

–No, solo eres un humano, el hecho de que estes celosa no quiere decir que no estes orgullosa de él, o que tengas envidia de sus logros, solo quiere decir que tu tambien quieres triunfar en tu profesión, eso no tiene nada de malo.

–Es tu culpa por haberme inculcado ideas tan ambiciosas desde que era una niña.

–Pues yo no me arrepiento – ella frunce los labios.

–No quiero arruinar todo lo que tenemos por no sentirme suficiente.

–¡Oh no, no mi pequeña Max! Tu eres suficiente, que nunca se te olvide eso, solo debes darle tiempo al tiempo.

–Sabes que odio que me digas eso.

–Pero es que es el mejor consejo que alguien podría darte nunca.

Yo respiro profundo y me recuesto en los cómodos asientos – espero que este fin de semana me ayude a aclararme la mente.

–Estoy segura de que si – ella sonríe emocionada.

–¿Cómo está Harvey?

–Ocupado, esto de ser el alcalde de la ciudad apesta.

–Eso te pasa por meterte con un político – le digo y ella me da un codazo inocente.

–Hablando de políticos, ¿Sabes quién regresa dentro de unos días?

–¡Déjame adivinar! La molestia de mi hermanastro.

–Estoy segura de que amará saber que le dices hermanastro – Rachel suelta una carcajada y yo ruedo los ojos.

–Ese hombre es la definición de amargado.

–Últimamente no es tan malo.

–Pues sería imposible que siguiera comportándose como un niñato, ya está bastante mayorcito, ¿No crees?

–Ian es una persona complicada, es completamente diferente a su padre.

–¡Agh! De eso estoy segura, porque si Harvey fuera igual que Ian estoy segura de que tu jamás te habrías fijado en él – chasqueo la lengua – es decir, ¿Quién podría fijarse en alguien tan ensimismado y arrogante, sin mencionar infantil?

–Tu.

–¿Que? – miro a mi madre, sintiéndome completamente confundida.

–Tú te fijaste en alguien asi, en Trevor – lo dice como si nada.

–Es diferente.

–¿Por qué?

Yo intento buscar razones dentro de mi cabeza, pero me quedo sin ninguna, en realidad ahora que lo pienso bien Ian y Trevor tienen mucho en común, pero, aunque no tenga argumentos para validar mi opinión, sigo pensando que son diferentes, Ian es insoportable en otro nivel, en cambio mi Trevor bajó la guardia y eso nos ha traído hasta este punto.

–Llegamos Max – yo miro por la ventana y abro la boca al ver la casa gigantesca que tenemos enfrente, tiene ventanas blancas, una puerta de madera, el patio delantero es precioso, incluso hay una fuente. Todos los detalles me aturden y tengo que reaccionar para caer en cuenta de que es normal que mi madre viva aquí ya que es la esposa del alcalde de Washington.

–Este lugar parece sacado de una película antigua – digo como tonta.

–Es muy lindo, lo habrías podido conocer antes si visitaras a tu madre más a menudo – me reprocha.

La ultima vez que vine a Washington fue hace un año con Trevor, estuvimos en la posesión de Harvey, pero aún no se habían mudado, y nosotros nos regresamos antes de que pudieran enseñarnos la casa.

–Aprovéchame que ahora estoy aquí – le digo y ella rueda los ojos con desdén.

Rachel y yo nos metemos dentro de la casa y ella me guía hasta la que será mi habitación, es enorme, el tamaño de la habitación es casi el mismo que el del departamento que comparto con Trevor, y ya eso es mucho decir teniendo en cuenta que el departamento de Trevor es enorme.

–Te dejaré descansar un poco, te veo más tarde para cenar.

–¿Iremos a algún sitio?

–Por supuesto que sí, solo estarás aquí un fin de semana, no quiero perder oportunidad para mostrarte los mejores sitios de Washington.

Yo sonrío, me encanta verla tan feliz.

–Nos vemos a las siete.

–¡Mamá! – la llamo antes de que se vaya – ¿De quién es esa habitación? – señalo la habitación de enfrente.

–De Ian – responde y cierra la puerta corriendo.

¿Por qué demonios tenía que ubicarme en una habitación frente a él? Aunque quiza yo no debería preocuparme tanto por él, es decir, el hombre todavía no esta en Estados Unidos, y yo me voy en solo un par de días, no creo que vayamos a encontrarnos.

Con la mente un poco mas despejada miro a mi alrededor y me tiro sobre la cama, es suave, cómoda y huele a fresco. Agarro el celular y le envío una foto a Trevor donde se me ve acostada sobre la cama triple.

Él me responde enseguida.

– "Desearía poder estrenar la cama contigo" – su mensaje hace que me sonroje.

–"¿Estrenarla cómo?" – pregunto haciéndome la tonta.

–"Follándote."

–"¿En la casa de mi madre? ¡Eres un descarado, Scott!"

–"No me digas que no te encantaría tenerme encima de ti, tapándote la boca para evitar que tu madre te escuche gemir."

¡Dios! Este hombre me prende incluso estando a kilómetros de distancia.

–"No lo sé, depende de lo que me harías."

–"Te desnudaría, besaría tu cuello, me detendría en tus pechos, los lamería y apreciaría como se merecen, después descendería hasta llegar..." – veo que Trevor sigue escribiendo mientras se me sube la calentura al rostro.

–¡Max! Se me había olvidado decirte que – yo salto asustada de la cama, y mi madre que acaba de entrar como una loca en mi habitación me mira con el ceño fruncido – ¿Qué estabas haciendo?

–Nada, solo revisando mis solicitudes de empleo.

–¡Aja! – dice mirándome con desconfianza.

–¿Qué me ibas a decir?

–Que te deje un vestido en el closet para que lo uses esta noche.

–Gracias – digo rápidamente.

–Creo que te dejaré sola – ella mira a la cama, me mira a los ojos y después se detiene en el celular que está encendido sobre la almohada – nos vemos esta noche.

–Claro, genial – sonrío.

Ella sale de la habitación, yo agarro el celular, me meto dentro del baño y pongo seguro a la puerta, no me detengo a pensar o a ver lo lindo que es el baño, simplemente vuelvo a mi candente conversación con Trevor, que me acaba de enviar una imagen.

Yo me quito la blusa y le envío una foto medio desnuda. Esto es lo que me gusta de nosotros, la confianza que nos tenemos el uno al otro, Trevor y yo nos amamos como pocas personas en el mundo, y sabemos que ninguno de los dos seria capaz de lastimar al otro.

Nosotros somo la pareja que puede hablar del futuro, pero tambien puede tener una conversación hot por chat, somos los que nos abrazamos con ternura, pero tambien nos devoramos como un par de animales salvajes.

Trevor es mi todo. Tan sencillo como eso. Le pertenezco en cuerpo y alma.

Capítulo 3 Capitulo dos.

Maxine.

Salgo del baño con una toalla envuelta en la cabeza mientras tarareo a SIA que suena a todo volumen en la habitación, resulta que muy consideradamente mi madre se encargó de que instalaran un sistema de sonido que está de maravilla, y por supuesto yo no he perdido la oportunidad de usarlo mientras me bañaba.

Suelto mi cabello y voy al tocador blanco lleno de productos para mujer, me siento como una princesa en esta habitación, como si fuera Mia Thermopolis princesa de Genovia, el pensamiento me hace reír.

Estando frente al espejo seco mi cabello y después paso ligeramente la plancha de cabello para alisar el frizz en los pelos mas pequeños de la parte de arriba de la cabeza, continuo con un maquillaje sobrio y bastante natural, un poco de mascara negra, un poco de iluminador en las zonas altas del rostro, bálsamo labial de fresa y ya estuve.

Mientras contoneo mis caderas y bailo la canción, voy al armario donde sobra demasiado espacio, no imagino como una mujer podría llenar un espacio tan grande como este con solo ropa, pero está bien. Saco el vestido que mi madre compró para mí y lo pongo sobre la cama.

Lo miro con atención, es de color uva muy oscuro, casi parece negro, es medianamente largo, estoy segura de que me va a llegar un poco mas arriba de las rodillas, no tiene escote o ningun detalle en particular, es bastante simple, pero bonito.

Me visto y me pongo tambien los zapatos de punta rojo que estaban en el armario, me miro en el espejo, me veo extraña, un poco muy formal para mi gusto, pensé que esta era una cena casual, pero tal parece que voy para un coctel, aunque no me veo del todo mal, el vestido es completamente ajustado y resalta cada una de mis curvas.

Agarro el celular, me tomo una foto frente al espejo de cuerpo entero y se la envío a Trevor.

–¿Qué opinas? – le pregunto junto con la foto.

Él tarda solo unos minutos en contestar, a esta hora ya debería estar en casa – ¿Vas a salir asi? – textea.

–Si, ¿Por qué? ¿No te gusta? – pregunto con una mueca, quiza el vestido es demasiado.

Mi teléfono comienza a vibrar en mi mano, es Trevor llamándome.

–¿Hola? – pregunto con una sonrisa de tonta en el rostro.

–¿Para dónde vas asi vestida?

–A una cena.

–¿Con quién? – me cuestiona y yo pienso en hacerlo sufrir un poco.

–Un par de amigos.

–¿Cuáles amigos? ¡Tú no tienes amigos en Washington!

–No que tu conozcas – me burlo en silencio.

–Te pones un abrigo largo, y no es una sugerencia.

–¿Y tú quién te crees para darme ordenes?

–¡No me obligues a tomar un avión nada más para encerrarte en una habitación y enseñarte a vestir, Prior!

–¿Acaso estás celoso?

Silencio en la línea, aunque no absolutamente, porque al otro lado se escuchan un par de risas.

–¿Dónde estás? ¿Todavía en la oficina? – le pregunto, dejando pasar por alto que omitió mi pregunta.

–En casa.

–¿Con quién?

Trevor lo piensa para responder – estoy con algunos chicos del trabajo y con Rose.

–¿Con Rose? Y ¿Que hacen todos allí? – me gustaría decir que después de todo lo que ha pasado entre nosotros yo maduré y acepté que Trevor y Rose tienen que estar más tiempo juntos del que a mi me gustaría, pero no puedo, hay algo en la forma en que ella se acerca a él que no me gusta. Sin mencionar que la mujer es como una jodida diosa griega y no tiene novio, no la he visto con ningun hombre en todo el tiempo que llevo de conocerla, otro hombre diferente a Trevor, por supuesto.

–Estamos tomándonos algo, quiza después vayamos a un bar.

–Mmm – no sé que decirle, no quiero sonar como una novia fastidiosa que le prohíbe cosas, pero no puedo dejar de pensar en la idea de Trevor y Rose embargándose juntos, no me gusta.

–¿Por qué te quedas en silencio? Tu vas a salir con tus amigos y yo estoy con los míos, no tiene nada de malo.

No quiero que el juego se salga de nuestras manos, asi que antes de que se arme la tercera guerra mundial le digo la verdad.

–Voy a salir con mi madre y con Harvey, iremos a un restaurante que a mi madre le gusta mucho.

–Asi que no hay ningunos amigos... – dice casi aliviado.

–No, solo Rachel, Harvey y yo – suspiro – entonces, ¿Me dijiste que vas a un bar con Rose?

–Y con otros compañeros, no iremos solos.

–De acuerdo.

–¿De acuerdo?

–Si, de acuerdo, no soy tu niñera Trevor, si quieres salir con ellos está bien – lo digo de los dientes para afuera porque en realidad desearía que se quedara en casa a ver televisión, pero no puedo atarlo a la pata de la cama, mucho menos cuando él no me ha dado ningun motivo para dudar.

–Entonces supongo que te dejare para que vayas a tu cena, te estaré escribiendo, ¿Bien? – sé que está evitando que peleemos y en parte se lo agradezco.

–Bien.

–Te ves preciosa, Max – me alaga y a mi se me olvidan el resto de las cosas.

Trevor y yo nos despedimos y yo cuelgo la llamada, pienso en no preocuparme por Rose o por lo que estén haciendo juntos, pero es imposible, no puedo dejar de pensar en que Trevor esperó el día en que yo no estuviera para llevarla a nuestro departamento.

Quiza deba dejar el celular en casa para no tener la necesidad de escribirle cada cinco minutos, tal vez necesito despejar mi mente. Si, justamente eso debo hacer, con total determinación dejo el teléfono en la cama y salgo de la habitación, abajo ya me están esperando Harvey y mi madre.

–¡Harvey! – exclamo y me acerco para abrazarlo.

–¿Cómo estás, Maxi? – pregunta y me da un beso en la mejilla.

Harvey está mas guapo de lo que recuerdo, sus ojos se ven brillantes y su cuerpo tambien está más musculoso, de hecho, ahora que los veo bien, mi madre tambien esta más guapa. A este par el amor los tiene de maravilla.

–Yo estoy genial, Pero ¿Qué me dices tú, alcalde la ciudad de Washington? – lo molesto.

–¡No! Esta noche no vamos a hablar de política, o de Harvey como alcalde – refunfuña mi madre y Harvey y yo nos miramos con complicidad.

Todos juntos salimos y nos metemos dentro del auto de Harvey, sigue siendo un deportivo, solo que mas moderno y extravagante.

–¿No nos llevará Cornell? – molesto a mi madre.

–Maxine no supera el hecho de que tenemos chofer.

–En realidad lo paga la ciudad – me explica Harvey – venia incluido con el trabajo.

Nosotros hablamos de trivialidades, de la vida después de la universidad, de Trevor, de Adam y Tara, yo le pregunto a mi madre por los padres de Trevor e incluso pregunto por Nick, pero mi madre no ha tenido muchas noticias de él.

–Espero que le esté yendo bien en la vida – lo digo de corazón. Yo no odio a Nick, no podría ser capaz de odiar a la persona que me empujo a vivir la mejor relación de mi vida junto a Trevor. Creo que después de tanto tiempo por fin pude entender eso de "Todo pasa por algo" porque si Nick no me hubiera engañado, yo no lo habría dejado y probablemente no me habría dado una oportunidad con Trevor.

Es un poco retorcido, pero es cierto.

Harvey aparca el auto frente al restaurante y le da las llaves al Valet Parking.

–Señor alcalde – dice el joven y Harvey le sonríe.

–Me gusta esta atención – le digo al oído a mi madre y sonríe. Sé que a ella tambien le gusta.

El restaurante es precioso, tiene una atmosfera elegante, hay un hombre tocando piano a un lado, las mesas están perfectamente acomodadas, todo es completamente divino. Una chica nos lleva hasta una mesa, donde ya hay alguien esperando, lo que me confunde, pensé que solo seriamos los tres.

–Thomas, espero que no lleves mucho tiempo esperando – Harvey le extiende la mano y el tal Thomas se pone en pie.

–No, no mucho, acabo de llegar – estrecha la mano de Harvey y sonríe.

–Ella es mi esposa, Rachel James – presenta a mi madre y yo me siento mas confundida que antes, ¿Rachel James? Pensé que mi madre seguía usando su apellido, no tenia ni idea que había adoptado el de Harvey – y ella es mi hijastra, Maxine Prior.

Yo sonrío y estrecho la mano que me ofrece el hombre.

–Max, él es Thomas Gillis, reclutador del Washington Post – explica Harvey.

Ahora todo tiene sentido, el vestido, el restaurante, la ansiedad de mi madre. No puedo creer que haya concretado una cita aun cuando le dije que no lo hiciera, ahora yo estoy nerviosa y cabreada, ¿Por qué mi madre nunca piensa en mí?

–Es un placer conocerte, Max, me han contado mucho sobre ti.

–Si, no lo dudo – intento ser cordial – Mamá, ¿Me acompañas al tocador por un segundo?

–Acabamos de llegar, Max – me dice entre dientes.

–Solo será un minuto – me levanto del asiento y espero a que ella haga lo mismo.

–Discúlpennos un momento, iremos al tocador – dice mi madre.

–No tardaremos – agrego yo.

Rachel James o Prior, como se quiera hacer llamar, y yo, tenemos una conversación pendiente, pensé que le había dejado muy claro que no iba a trabajar en el Washington post porque no me quiero mudar a Washington.

Yo no voy a dejar a Trevor solo en las garras de Rose Tanner.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022