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Vuélveme Loca

Vuélveme Loca

Autor: : Mery Ari
Género: Adulto Joven
Tenía unas ganas inmensas de besarlo, lanzarme sobre él y enredar mis piernas en su cintura, que me besara con pasión y locura, saborear con mis manos aquel cuerpo que me volvía loca, tocarlos hasta que mis manos quemaran y volverlo loco.

Capítulo 1 JUVENTUD O LOCURA

Siempre sueño con contigo, tengo fantasías contigo, quisiera que la vida fuera diferente para ambos y más que estes a mi lado, cumpliendo cada uno de mis caprichos.

Mi mente día a día se vuelve más loca, loca por saber si este sentimiento por así llamarlo es mutuo o solo algo que solo mi mente controla.

He estado atraída por aquel hombre desde que tengo trece años y aunque al principio sólo era porque era guapo y muchas veces era amable conmigo con el tiempo fui desarrollando aquel sentimiento que podría decirse como anhelo por no decir una obsesión pasional, en fin, eso no es algo importante ya que por así decirlo está relativamente superado o eso creía.

Esta controversial atracción comenzó aquella tarde en donde mi hermana me llevó a un almuerzo pues conocería a su en esos momentos novio llamado Samuel aquel chico era guapo claro por suerte mi hermana tenía buenos gustos y claro tener un integrante a esta pequeña familia era agradable.

Mi hermana Casandra como le decía yo Cassey me crio desde los seis años, mis padres fallecieron cuando ella tenía dieciséis y yo seis años, la vida nos puso a ambas en situaciones complicadas y más a ella pues a su corta edad tuvo que hacerse cargo de mí, aunque tenía la posibilidad de no hacerlo, ella decidió quedarse a mi lado y no abandonarme y aunque la vida le ha retribuido muy bien ya es otra historia.

Samuel y Cassey se conocieron en la universidad pues ambos estudiaban la misma carrera y aunque Cassey desde un principio lo rechazó pues tenía una pequeña carga ósea yo, Samuel bien no se dio por vencido y aun así estaba siempre para mi hermana.

Aquella tarde que conocí a Samuel, me enteré de muchas cosas, entre ella que él era la persona que siempre mandaba regalitos y flores y otras cosas en ese tiempo tenía diez años y me cayó súper buena persona, hasta que a los dos años de relación ya empezó a frecuentar en casa.

Aunque al principio le tenía algo de recelo pues era un chico, se supo ganar mi aprecio ayudándome con mis tareas e incluso iba a mis reuniones de la escuela como mi hermano mayor, hasta una vez me acompaño a pedir dulces por Halloween, nuestros disfraces eran graciosos, yo vestida de zombie y él de muñeco de paja, mientras mi hermana se burlaba y nos tomaba fotos.

Al tercer año de relación Samuel se vino a vivir con nosotras y aunque ya estaba acostumbrada a su presencia, me gustaba porque parecía un amo de casa, ayudaba con los quehaceres, me compraba mis dulces favoritos e incluso hacía el desayuno porque la floja de mi hermana quería dormir un poco más.

El día de mi cumpleaños número trece, vinieron algunos familiares de Samuel pues mi hermana me hizo mi primera fiesta con amigos, se ganó muchos abrazos por ellos, yo estaba bailando en una pista improvisada con mis amigos cuando lo vi entrar al jardín era todo un modelo de revista.

Aquel hombre estaba vestido con un traje que lo hacía ver elegante, su cabello era color negro al igual que sus cejas pobladas y gruesas con una nariz perfilada y unos labios algo gruesos y no olvidar aquellos ojos café que te atontaban.

Mientras yo seguía en mi aturdimiento mental, mi hermana me lo presento, el cual resultaba ser hermano de samuel, DIOS ME AMPARE

A mi corta edad supe que los hombres guapos si existen, su nombre era Sebastián lo veía como un dios, y aunque era alguien serio, sabía que era abogado y tenía unos veinticinco años cuando lo conocí y me volví su fan.

Con el paso de los años comprendí que aquel hombre se volvería en una catástrofe en mi vida y más aún cuando me di cuenta de que este hombre alborotaba mis tranquilas hormonas cuando lo vi aquella tarde sin camisa caminando por el pasadizo del segundo piso, tenía el cuerpo muy bien trabajado y bueno por suerte no me desmaye porque no quería pasar vergüenza, aunque quedarme mirándolo como tonta, no fue la excepción.

A los dieciséis, aquella atracción se volvió mi condena pues no lograba sacarme a ese hombre de mi cabeza y más cuando muchas veces lo encontraba de niñero de mi sobrino pues lo recogía del jardín.

Ni que decir de aquel diario que tengo desde que lo conocía y en donde escribía todas las fantasías que tenía con aquel hombre que me VOLVIA LOCA.

Capítulo 2 EXISTIRÁ LA SINCERIDAD

No sé por cuento tiempo me seguirás robando miradas, solo quisiera saber tus sentimientos y que dejes de pretender que no sabes nada, haces que se vuelva loco mi corazón, lo angustiante de todo es que cada vez que giro mi cabeza estas cerca mío, por varias noches apareces en mis pensamientos y sueños atormentándome.

Las veces que veía a Sebastián, este hombre soltaba una sonrisa ladina y movía la cabeza, acaso era muy evidente con las miradas come hombres que le daba, creo que no, pero la cuestión era que Sebastián despertó todo en mí, incluso aquellos sueños donde ambos nos entregábamos a la pasión, al deseo y a la codicia de cuerpos.

Mientras me encontraba en mis años de la universidad, supe cómo controlar aquellas hormonas alborotadas que me carcomían por dentro y aunque me propuse no hacer locuras hasta el momento lo estaba logrando pues practicaba Taekwondo lo cual me ayudaba en aquella frustraciones.

Aquel cuaderno donde escribía aquellas fantasías que tenia se volvieron en varios diarios, cada año había uno nuevo, ya parecían libros de biblioteca y lo peor fue cuando encontré a mi sobrino corriendo por la casa un fin de semana que fui de visita con uno de ellos.

Casi sufrí un ataque cardiaco, me sentía en ahogándome en un piscina, quería matar a ese mocoso, aunque era adorable lo quería matar, le arranche mi diario y le di un golpe en la cabeza con el cuaderno.

Cuando voltee para subir las escaleras, Sebastián me miraba con cara seria, me asuste, ¿será que habrá leído mis diarios? ¿Pensara que soy una pervertida? ¿Capaz me estoy imaginando cosas? y mientras las preguntas se desarrollaban grandes en mi cabeza apareció mi hermana, la cual había limpiado mi habitación en la mañana y pues se olvidó de echar seguro, así pude respirar aliviada, aunque la cara de seriedad a Sebastián no se le iba.

Ya que la universidad quedaba algo lejos de casa había decidido mudarme a los cuartos de la universidad, pero con la condición de que los fines de semana lo pasara en casa pues según mi hermana consideraba que eran las condiciones más adecuadas así no andaría por el mal camino, en fin, le daban por momentos reglas de madres.

Ya me incomodaba llegar a casa los fines de semana y no porque no quisiera ver a mi familia, sino que aquel hombre torturador estaba siempre en casa, mis diarios los había guardado en una caja con llave debajo de mi cama por seguridad y bueno el actual lo tenía conmigo.

Mi semana fue totalmente estresante pues tenía exámenes y estudiar medicina es algo de mucho estudio, me sentía agotada física como mentalmente y bueno rezaba por recibir una recompensa y una buena, pero jamás pensé que por primera vez me cumplieran el deseo, llegando a casa aquel viernes en la tarde después de una mañana ajetreada.

Estaba por ingresar a casa cuando un mensaje de mi hermana

- Hermanita salimos a pasear con mis dos amores de mi vida

- Ok, no hay problema

- No te vayas a asustar, creo que Sebastián está en casa

- ¿Que? ¿Porque? ¿Acaso no tiene casa?

- Si tiene, pero ya después te lo explico

- Uffff, está bien

Y bueno, mi ingreso a la casa estuvo tranquilo, pero mi tranquilidad acabo cuando después de todo mi recorrido ingrese a la cocina y vi a un chico solo en toalla al frente de la refrigeradora buscando quien sabe que, yo solo miraba aquel cuerpo tonificado hecho por el dios del gimnasio y unas nalgas redondas ocultas bajo aquella toalla y ni que decir de su cabello húmedo que daban ganas de enredar mis dedos y jalárselos.

Fue mala idea ver películas eróticas, ¡demonios!, disimule una tos a lo cual me dio una mirada de desaprobación algo que me incomodó, aunque por dentro estaba volviéndome loca, mis hormonas son feroces.

- Deberías decir tener un poco de descendía y no me mires así

- ¿Porque lo dices tu?

- Si porque lo digo yo, qué haces aquí, no tiene casa

- Si la tengo

- ¿Entonces?

- Eres muy niña para entender ciertas cosas

- Tengo diecinueve años

- Si tú lo dices, pareces una niña

Me sentí la persona más ofendida del mundo y aunque no nos tratábamos mucho y aunque no fui tan amable, pero tengo mis razones tampoco es para que me tratara como una niña.

Tengo todo en su lugar y mis medidas siempre han sido las adecuadas para no pasar desapercibidas y ni tan exageradas, todos en proporciones adecuadas.

Me la pase encerrada en la habitación, no quería salir para no verlo, pero moría de hambre y tampoco quería cocinar nada, la flojera me ganaba así que decidí pedir algo para comer y ya que me consideraba una niña, me compraré como una.

Baje las escaleras cuando sonó el timbre y sabía que era el delivery, caminaba con mi bolsa con dos hamburguesas y papas hacia mi habitación cuando aquel individuo que alborotaba mis hormonas aparece frente a mi sin polo completamente sudado y con una short algo pegado dejando mi imaginación volar y mis bragas por explotar.

- Ceo que pediste comida

- Mmmm

- Supongo que para ambos

- Supones mal

- No te comportes como una niña

- Si tú lo dices

Y ahí murió mi ilusión del día, sabía que era mejor verlo que hablarle ya que siempre estaba a la defensiva, según Samuel, su hermano era una abogados de armas tomar.

El fin de semana fue de una dura convivencia pues siempre se la pasaba vestido y ni que decir de su carácter educado y amoroso con el planeta tierra y sus seres humanos, conmigo era todo un caballero, pero a solas era un hombre amargado y sin corazón, pero aun así me traia babeando por él.

Capítulo 3 ¿EXISTIRÁ LA PASIÓN INDOMABLE

Algunas vez has pensado en capturarme, así me pondría una ropa que nunca lucí antes y pondré una expresión que nunca he tenido contigo, solo quiero que me mires para que no pierdas la oportunidad de tu vida para encontrar aquel lugar donde nunca hayamos estado a solas y donde ninguna pueda respirar sin ayuda del otro.

A mis veinte años la vida no resulta ser de la mejor especialmente por las frustraciones de no poder quitarme esta obsesión o atracción como suelo decirlo, pero que puede ser más trágico pues según mis amigas de la universidad Isabel y Camila dicen que no solo haga deporte, sino que me busque un galán tipo ranchero que me haga feliz y me quite la cara de pocos amigos que a veces llevo.

Mi vida se define en estudios, familia, amigos y clases de taekwondo, en el tema social no soy de salir mucho, aunque hay excepciones a la regla y más cuando quiero despejar mi mente, aunque no negare que hay chicos con una buena labia que se acercan para ligar, pero no llaman mi atención y terminan espantados y eso a mis amigas las estresa a tal punto que consideran una encerrona con algun chico guapo.

Si supieran que mis gustos son distintos y tiene nombre SEBASTIAN, Uffff de solo pensarlo o pronunciar su nombre me inquieto demasiado, hasta calor me da.

Estaba en la biblioteca, tomando apuntes de algunas materias y para poder hacer un informe sobre la evolución de las medicinas para bebes cuando un joven se sienta en la misma mesa que yo, la mesa estaba llena de libros algo desordenados, siempre me sentaba en la biblioteca con los auriculares en los oído, pero sin música así me ahorraba conversación inesperadas o algun ligue innecesario.

Aquel joven acomodo un poco los libros de la mesa y se sentó a tomar apuntes, note que movía sus labios como articulando palabras, pero las ignore así que observe que tomaba los libros que tenía en la mesa y también tomaba apuntes de ellos, luego de un rato vi un trozo de papel sobre mi cuaderno, lo cogí y solo solté una rosa burlona.

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Levante la mirada, algo que jamás imagine fue ver aquellos ojos color marrones claros, iguales a los de Sebastián, pero la diferencia es que los del joven casi desconocido llamado Lucas tenían un brillo indescifrable y ni qué decir del rostro sacado de revista que veía.

Lucas, lo había visto en algunas clases, según lo poco que sabia era que era un estudiante de traslado, era alguien muy conversador y amiguero, aunque a diferencia de otros chicos tenía una coquetería nata, las chicas babeaban por él, ahora que recuerdo hubo una clase que muchas se pelearon por hacer grupo con él.

- Hola, soy Lucas(dijo mostrando una sonrisa moja bragas), tu debes ser . . . .

- Alguien que hace tareas en la biblioteca

- Jajaja que graciosa eres y eso que siempre andas callada en clases

- Si es que yo si presto atención

- Eso si tienes toda la razón, te puedo preguntar algo o más bien un favor

- Mmmm

- Se que harás sola el informe y bueno no tengo con quien hacerlo así que pensé que podemos hacer parejas, ya sabes de trabajo claro.

- ¿Podemos? Que yo sepa tú tienes compañero

- Tenía, es una larga historia, pero ¿qué me dices?

- Yo, ya lo tengo hecho

- Sabes que podría darle algunos toques aparte que no se podría ayudarte a subir tu promedio

Empecé a guardar mis cosas en mi bolso, a ordenar algunas cosas y los libros que saque los apile sobre la mesa, coloque mi bolso sobre mis hombros, acomodando mi cabello algo largo y camine unos dos paso, voltee y lo mire.

- Tienes hasta las once la noche para enviarme tu parte

- Ahhhh

- Mi correo está detrás de papel y guarda los libros, adiós

Solo pude notar que Lucas, estaba perdido ante mis palabras, pero si en verdad quería trabajar conmigo debía ser responsable.

Me encontraba en mi habitación de la facultad, viendo una película, ya había acabado mis labores y cenado incluso, hasta me mensajee con mi hermana que me contaba las travesuras de mi sobrino.

Para cuando dieron las once de la noche, estaba revisando mis redes sociales y nada de aquel correo de Lucas, supuse que capaz solo era para iniciar una conversación o dársela por coqueto, cerré algunas páginas y cuando estaba por apagarla llego una notificación.

Era un correo de Lucas con su informe y aunque el mío estaba por pasar a limpio el de estaba muy bien resumido y tenía unas diez hojas, lo leí completo y estaba asombrada de cómo había capturado la información y bien detallada.

En eso llego otra notificación de correo era Lucas nuevamente, ese chico sé que me traerá problemas y muchos.

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Empecé a reír por cómo había relatado aquel mensaje, ese chico si le falta un tornillo, en fin, debería de dormir.

Cada clase que teníamos juntos, si no me lanzaba papeles hecho círculos, buscaba la manera de hablarme algo que no lograba y no es porque no quiera, solo que tenía una meta y era no tener distracciones y si tenía una distracción solo será Sebastián.

Pasaron algunas semanas, las cuales me sentía totalmente estresada por muchas razones, entre las más importantes que no había vuelto a ver a Sebastián en casa, según lo que supe estaba en un viaje de trabajo y más exámenes todo porque ya venían las vacaciones cortas de fiestas navideñas.

Regrese a casa en donde estaba mi tortura en casa también, yo me preguntaba acaso no quiere pasar fiestas con sus padres u otros familiares, pero eso no ocurrió resulto que los padres de ellos vinieron a casa para fiestas, estábamos todos en casa como una familia feliz, yo me sentía algo incomoda pues siempre fuimos Cassey y yo, por otro lado, Samuel fue alguien quien me agrado desde que lo conocí.

Los padres de Samuel y Sebastián eran agradables, aunque mi hermana y yo no éramos algo afectivas después de lo que paso, Cassey supo manejarlo, pero yo no y me incomodaba cuando siempre la Sra. Hernández agarraba mis cachetes o siempre me abrazaba.

Lo peor de todo por así decirlo fue cuando Sebastián, seguía muy atento conmigo, pero cuando ambos estuvimos en la cocina estaba serio, yo estaba lavando los platos y el preparando algunas bebidas para todos pues se nos acabó el champagne y el vino, intente hablarle mientras los dos estábamos ahí, pero me ignoro con el silencio y la ley del hielo.

Sabía que este supuesto amor toxico acabaría mal y muy mal ya que a él no le interesaba o eso pensé, igual que más podía hacer, lo único que hice fue conversar con mi hermana o Samuel y luego hacer cosas de familia hasta las dos de la madrugada, tonterías en si, por ratos aprovechaba en tomar algun trago corto, luego de esa hora decidimos ir a dormir, les dije que apagaría las luces para que no se quedaran y así fue y cuando estaba por apagar la última luz del primer piso, Sebastián bajaba las escaleras.

De igual manera apague las luces y empecé a subir y él a bajar nos cruzamos en el camino, pero las cosas no acabaron allí.

- Gracias por el regalo, ¿cómo sabias?

- Samuel

- Ese hermano mío

Lo que sucedió después fue algo que hasta hoy no lo asimilo por muchas razones, mi cabeza es un lio como puedes competir contra el amor o la obsesión, dejare de pensar mucho.

Antes de subir otro peldaño, me sujeto de la muñeca y jalándome hacia su pecho, estuve a punto de caer, pero eso no le importo porque junto nuestro labios y me beso con una intensidad que se me quito la embriaguez, lo único que hice fue corresponder aquel beso con la misma intensidad, sabía que ni en mis más locas fantasías me pasaría, pero si estaba pasando y más cuando mus manos bajaron hasta la parte baja de mi espalda pegándome más a él, me estaba volviendo loca, si lo seguía besando.

Nos separamos por un poco de aire, pensé que seguiríamos, pero no fue así, el rompió la burbuja en que estaba, aquellos sueños se esfumaron cuando dijo aquellas palabras que hicieron sangran mi corazón.

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